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Ocaso desde otro mundo.Sol 1880
Ocaso marciano.Sol 1863

lunes, abril 13, 2015

Un Universo acuático

"Lo que estamos descubriendo es que el Sistema Solar es un lugar realmente empapado".

Estas palabras, pronunciadas por del Dr. Jim Green, director de Ciencias Planetarias de la NASA, refleja hasta que punto está cambiando la visión que tenemos de nuestro entorno, y como la idea de que La Tierra era especial por tener agua líquida, que era un oasis en un sistema planetario por lo demás seco (con la excepción de los cometas y Marte en el pasado), viva hasta que las primeras sondas interplanetarias se adentraron en los mundos exteriores, parece hoy ya tan desfasada y hasta risible como que la Vía Láctea era la única galaxia del Universo, igualmente presenta hasta hace no tanto tiempo. 

Ciertamente es el único mundo conocido que tiene este elemento presente en la superficie de forma masiva, formando océanos que la cubren en un 71% , y en eso es (aún) especial, pero cada vez nos damos cuenta que aunque hermosa, aunque llena de maravillas, seguramente existen muchas otras como ella a lo largo y ancho del Cosmos. Al fin y al cabo, si solo en nuestro Sistema Solar el agua está presente de forma tan absoluta, con al menos 10 mundos con posibles océanos líquidos, cuantas posibilidades existen realmente que no se repita en alguno de los miles de millones de sistemas planetarios que deben existir solo en la Vía Láctea?

Los elementos químicos en forman el agua, Hidrógeno y Oxígeno, son algunos de los elementos más abundantes en el Universo. Los astrónomos ven su firma en nubes moleculares gigantes entre las estrellas, en discos de material de sistemas planetarios recién nacidos, y en las atmósferas de los planetas gigantes que orbitan otras estrellas. Hay varios mundos que se cree que la poseen en forma líquida debajo de sus superficies, y muchos más que la tienen en forma de hielo o vapor. El agua se encuentra en cuerpos primitivos, como los cometas, asteroides y planetas enanos como Ceres. Las atmósferas y el interior de los cuatro planetas gigantes - Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno - se cree que la contienen enormes cantidades, y sus lunas y anillos están compuestos básicamente de hielo de agua. Tal vez los mundos acuáticos  más sorprendentes son las 5 lunas heladas de Júpiter y Saturno que muestran una fuerte evidencia de océanos bajo sus superficies: Ganímedes, Europa y Calisto en Júpiter, y Encelado y Titán en Saturno.

Se cree que Europa y Encelado tienen océanos  bajo su superficie en contacto con la roca rica en minerales, y pueden tener los tres ingredientes necesarios para la vida tal como la conocemos: agua líquida, elementos químicos esenciales para los procesos biológicos y fuentes de energía que podría ser utilizado por los seres vivos. La misión Cassini de la NASA ha revelado a este último como un mundo activo de géiseres helados y una más que posible actividad hidrotermal, un entorno potencialmente adecuado desde el punto de vista biológico. También hemos encontrado indicios de agua en los cráteres en sombra permanente sobre Mercurio y la Luna.

Pero mientras que nuestro Sistema solar puede parecer empapado en algunos lugares, otros parecen haberla perdido grandes cantidades. En Marte, las diversas sondas ha encontrado pruebas claras de que el planeta rojo tuvo agua en su superficie durante mucho tiempo en el pasado distante. Curiosity descubrió un antiguo lecho de río que existía en medio de condiciones favorables para la vida tal como la conocemos. Más recientemente, científicos de la NASA utilizando telescopios terrestres fueron capaces de estimar la cantidad de agua de Marte se ha perdido con el paso de los eones. Llegaron a la conclusión del planeta una vez tuvo la suficiente para formar un océano que ocupa casi la mitad del hemisferio norte del planeta, en algunas regiones alcanzando profundidades de más de 1,6 kilometros. Pero,¿dónde se fue? Está claro que parte está en los casquetes polares y por debajo de la superficie. También se cree que la atmósfera primitiva del planeta fue siendo erosionada por el Viento Solar al carecer de un campo magnético global, haciendo que el planeta se secara. MAVEN está precisamente estudiando actualmente esta conexión.

La comprensión sobre la distribución del agua en nuestro Sistema Solar nos dice mucho acerca de cómo los planetas, lunas, cometas y otros cuerpos se formaron hace 4.5 mil millones de años a partir del disco de gas y polvo. El espacio más cercano al Sol estaba más caliente y más seco que el más lejano, que era lo suficientemente frío como para que el agua se condensara. La línea divisoria, llamada "línea de congelación," se asentó alrededor de la órbita actual de Júpiter. Incluso hoy en día, esta es la distancia aproximada desde el Sol a la que el hielo en la mayoría de los cometas comienza a fundirse y convertirse en "activo", liberando hielo de agua, vapor, polvo y otros productos químicos, que se piensa son la base de la mayoría de los mundos del sistema solar exterior gélido.

Los científicos piensan que en los primeros días del Sistema Solar las temperaturas eran demasiado altas para que el agua se condensara en los planetas rocosos interiores, Tierra incluida, por lo que tuvo que ser entregado posteriormente, posiblemente por cometas y asteroides. La sonda Dawn está estudiando Ceres, que podría tener una composición rica en agua, similar a algunos de los cuerpos que trajeron dicha agua. La cantidad de agua en el planeta gigante Júpiter es la pieza fundamental para completar el rompecabezas, ya  fue probablemente fue el primer planeta en formarse, y contiene la mayor parte del material que no fue incorporado al Sol. Por ello la NASA lanzó a sonda Juno, que deberá estudiar su composición.

Mirando más lejos, la observación de otros sistemas planetarios es como obtener una visión del nuestro de bebé, y en ellos el agua es también una gran parte de su historia. Por ejemplo, el Telescopio Espacial Spitzer ha observado signos de una lluvia de cometas ricos en un sistema solar joven, al igual que el que ocurrió durante en el nuestro. Con el estudio de los exoplanetas estamos más cerca que nunca de averiguar si existen otros mundos ricos en agua como el nuestro. De hecho, nuestro concepto básico de lo que hace a los planetas aptos para la vida está íntimamente ligada a su presencia: Cada estrella tiene una zona habitable, o un rango de distancias a su alrededor en el que las temperaturas no son ni demasiado calientes ni demasiado frías para que exista agua líquida. La misión Kepler fue diseñado con esto en mente, buscando planetas en la zona habitable alrededor de muchos tipos de estrellas. Recientemente sus datos han confirmado que el tamaños más común de planetas son aquellos apenas un poco más grande que La Tierra. Los astrónomos piensan que muchos de esos mundos podrían ser totalmente cubiertos por océanos profundos

Donde exista agua líquida, si hay moléculas orgánicas y fuentes de energía, el escenario está preparado para que la vida pueda evolucionar independientemente de La Tierra. Y si podemos encontrar que ese es el caso en cualquier otro lugar en el Sistema Solar, eso sería una enorme paso hacia la respuesta a la gran pregunta: ¿Estamos solos en el Universo?

Infografía: Los 10 posibles mundos acuáticos del Sistema Solar.



The Solar System and Beyond is Awash in Water

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