Ultimas imágenes de Curiosity

Una roca atrapada en el interior de una de las ruedas de Curiosity. Sol 1641
Al sur del campo de dunas Bagnold. Sol 1603

sábado, febrero 28, 2015

Una luz al final del tunel

La NASA lanzará una nueva sonda orbital marciana en 2022.

La exploración del planeta rojo vive un momento extraordinario, con nada menos que 7 sondas robóticas (2 en superficie y las otras 5 en órbita) actualmente en activo. Una situación que en buena parte se debe al esfuerzo estadounidense, que gracias a una época notablemente activa en este aspecto, lanzó de forma sucesiva y con un ritmo notable, una serie de misiones a Marte, casi todas ellas culminadas con éxito, y algunas de las cuales siguen en activo después de superar ampliamente el tiempo inicialmente previsto. Ciertamente otros han puesto su grano de arena, como Europa con su Mars Express (y la futura ExoMars), y La India con su pequeña y experimental Mangaalyan, pero sigue siendo la NASA la que lidera nuestra aventura marciana.

Y eso representa actualmente un problema, ya que después de esa "época dorada", de la que ahora mismo disfrutamos sus frutos, la NASA afronta un desierto, fruto en parte de los sobrecostes del telescopio espacial James Webb (aunque es muy dudoso que el dinero hubiera terminado, de no existir este proyecto, en la exploración interplanetaria), pero sobretodo por el claro desinterés de la actual administración de la Casa Blanca por la exploración interplanetaria, que se refleja año tras año en los recortes presupuestarios que esta intenta aplicarle con cansina obsesión, en parte compensados por el Senado de los EEUU, pero que generan un estado de incertidumbre continuo, que hace muy complicado presentar y apostar claramente por nuevas misiones, algo que simpre implica tiempo, dinero y seguridad en el futuro. Como resultado, después de los lanzamientos de 2016 (Inshigt y Osiris-Rex), no veremos el lanzamiento de ninguna nueva sonda de los EEUU hasta 2020, con el nuevo rover marciano. 4 años de desierto que contrasta dolorosamente con un pasado no tan lejano.

El resultado, en el caso de Marte, es que con excepción de la recién llegada MAVEN, la flota orbital de la NASA en el planeta rojo está formada por sondas ya muy envejecidas: Mars Reconnaissance Orbiter llego en 2005, y la Mars Odessey es aún más antigua, ya que lo hizo en 2001. Especialmente grave es el caso de esta última, ya que la NASA sigue dependiendo en gran medida de ella para asegurar las comunicaciones con sus misiones en la superficie, actualmente Opportunity y Curiosity. Sin ella serían mucho más limitadas, y por eso mismo, la capacidad de estas últimas de avanzar y realizar su tarea. Cierto es que MAVEN puede actuar de remplazo en caso de necesidad (y es probable que así sea tarde o temprano), y que la futura sonda europea ExoMars podría ayudar, pero no es la opción favorita, especialmente pensando en la llegada del rover de 2020.

Las cosas, pero, parecen estar moviéndose nuevamente, aunque ya pensando en los principios de la próxima década (diseñar, construir, poner a prueba, lanzar y llegar al objetivo son años de trabajo, de ahí el daño que los actuales recortes están haciendo y cuyos efectos se notarán los próximos años), y para 2022 posiblemente veremos el regreso de la NASA a las sondas orbitales marcianas (y en general), pensando precisamente en el gran rover que deberá llegar a la superficie en 2020, y para el cual disponer de una buena cobertura en las telecomunicaciones resulta fundamental. Con la Mars Odessey posiblemente ya fuera de servicio (o como mínimo ya en sus últimas etapas por el agotamiento del combustible) en ese momento y MAVEN tomando el relevo provisional en el terreno de las comunicaciones, la Mars Orbiter 2022 (nombre provisional) parece la gran apuesta para ofrecer la cobertura necesaria, tanto a esta misión como futuras que puedan llegar después.

Aunque aún no se sabe demasiado de como será esta nueva sonda, lo cierto es que los primeros conceptos recuerdan inevitablemente a la Mars Telecommunications Orbiter (MTO), sonda que debería haber sido lanzada en 2009 y que fue finalmente cancelada por problemas presupuestarios. Tener que resucitar proyectos cancelados, aunque no sea exactamente el mismo, no deja lugar a dudas del mal momento de la NASA y la falta de ideas claras, tanto por parte de sus administradores como por los políticos en genera, que al final son los que imponen los objetivos (muchas veces sin dar el dinero necesario para ello) que esta debe alcanzar.

Este parecido permite imaginar algunos posibles detalles: La MTO debía haber incorporado un sistema de comunicación óptico bidireccional (es decir, láser) y un telescopio de 30 Centímetros. Precisamente la sonda lunar LADEE puso a prueba con éxito este tipo de transmisiones, por lo que Marte y la Mars Orbiter 2022 deberían ser el siguiente paso natual en la implantación de esta tecnología. Igualmente, para cualquier misión de superficie, el apoyo visual de la Mars Reconnaissance Orbiter para buscar objetivos y trazar la mejor ruta posible es muy importante, y esta, al igual que Odyssey, ya tiene sus años. No hay razones técnicas que hagan pensar que pueda dejar de estar en activo en un futuro próximo, pero es evidente que 2020 queda muy lejos. Por ello no sería una sorpresa si también incorporara algún potente sistema de observación.

¿Carga científica? La Mars Orbiter 2022 será, básicamente, una sonda de apoyo a los rovers de superficie, siendo esa su función básica, pero también estará equipada con casi total seguridad de instrumentos de alguna clase. Cuales y con que objetivos es algo que deberemos esperar para conocer. En todo caso, sea cual sea su forma final, no deja de ser una gran noticia ver que, al final del largo y oscuro tunel que la NASA deberá afrontar después de 2016, quizás se están plantando las bases para una nueva luz. Que así sea.


La MTO tal y como se imaginaba antes de su cancelación en 2005. Debería haber llegado en 2009, y por tanto estar actualmente en activo. Su heredera llegará en 2022, ya pensando en el siguiente gran rover de la NASA.

La Mars Odyssey lleva 14 años siendo la piedra angular de las comunicaciones de La Tierra con la superficie de Marte. A través de ella pasaron las señales de Spirit y Mars Phoenix, por ella pasan las de Opportunity y Curiosity, y por ella pasarán las de Insight en 2016. Que pueda llegar hasta 2020 para apoyar al nuevo rover de la NASA ya es más problemático. De ahí que se quiera enviar una nueva sonda pensada principalmente para esa función. Mientras tanto MAVEN, ExoMars y MRO podrían cubrir estas necesidades en caso de pérdida de la Odyssey.

NASA Eyes New Mars Orbiter for 2022

Una nueva sonda marciana de la NASA para 2022

viernes, febrero 27, 2015

29 años antes de Rosetta

Recordando a la pequeña Giotto.

Vivimos un momento espectacular en la historia de la exploración de los cometas, que tiene ahora a su máximo y más maravilloso ejemplo con la sonda Rosetta, actualmente en órbita alrededor de 67P/Churiumov-Guerasimenko, y la pequeña Philae, que duerme en algún lugar de la superficie y se espera que pueda despertar de nuevo dentro de varios meses. Estamos conociendo a uno de estos pequeños mundos como jamás habíamos podido soñar hace una década, y lo mejor está por llegar. En esto, a diferencia de otros campos espaciales, Europa y la ESA pueden mirar con orgullo y por encima del hombro a sus colegas de la NASA.

Pero mucho antes de la llegada de Rosetta, mucho antes de que ni tan solo fuera imaginada, pero sin duda dando el impulso y la inspiración necesaria a aquellos que terminarían haciéndola realidad, en un ya lejano 13 de Marzo de 1986, la pequeña Giotto, en ese momento, como lo es ahora la esa primera, uno de los proyectos más ambiciosos de la naciente Agencia Epacial Europea, abría las puertas del más famoso de todos los cometas, el Halley.

El vídeo superior, elaborado por la ESA, se basa en 111 de las 2043 imágenes de alta resolución tomada por la Giotto en el momento de mayor aproximación, unas horas donde la sonda, que en lugar de acompañarlo en su trayectoria, como hace Rosetta con el suyo, cruzó la Coma de un extremo a otro a una velocidad relativa con respecto al Halley de 68 Km/Segundo, afrontando por ello una tormenta de la cual, a pesar de que estaba tan protegida como era posible, no se esperaba que pudiera sobrevivir. La calidad visual no se pueden ni comparar con las maravillas que nos envía Rosetta, apenas permite revelar la forma, los hemisferios iluminado y nocturno, y las zonas activas del cometa, pero en 1986 era la primera vez que veíamos a un cometa "desnudo". Para todos aquellos que, en nuestra niñez, fuimos testigos del retorno del mítico Halley fue un momento mágico.

El resto ya es historia: Giotto registró hasta 12.000 impactos de polvo, el primero de ellos 122 minutos antes de la máxima aproximación. El ritmo aumentó bruscamente y la sonda atravesó una estela de materia que surgía del núcleo. Cuando faltaban 7,6 segundos para la máxima aproximación, salió despedida y girando sobre sí misma a causa del impacto de una partícula de cierto tamaño y una masa de un gramo (lo que a esas velocidades era como un proyectil letal), y las imágenes desaparecieron de las pantallas al perderse momentáneamente el contacto con la Tierra. Se temió lo peor, pero ante el asombro general empezaron a reaparecer ráfagas de información. La Giotto había sobrevivido a pesar de todo. 

A lo largo de los 32 minutos siguientes, propulsores de la sonda lograron estabilizar su desplazamiento y se recuperó la transmisión por completo. Para entonces, la Giotto ya había pasado a 596 kilómetros del núcleo y regresaba al espacio interplanetario. La pequeña e increíblemente resistente sonda siguió suministrando datos científicos durante las siguientes 24 horas de su viaje al espacio exterior. El último impacto de polvo se registró 49 minutos después del máximo acercamiento. El histórico encuentro finalizó el 15 de marzo, cuando se dieron por concluidos los experimentos de la Giotto. Sus datos dibujaron  la dinámica de estos cuerpos celeste, confirmaron su naturaleza como fósiles de la formación del Sistema Solar y fue la primera vez que confirmó la existencia de compuestos orgánicos en un cometa, algo que hoy día es casi común, pero que en ese lejano 1986 significó toda una revelación.

29 años después llegaría Rosetta, muy superior en todos los aspectos, y nos llevaría a un nuevo nivel, tanto a nivel visual como en datos científicos. Ciertamente la pequeña Giotto no se puede ni comparar con ella, pero fue la primera que nos enseñó un cometa, la que señaló el camino a seguir y la que, por primera vez, hizo que Europa pudiera decir que habían llegado donde nadie (ni la NASA, en esos momentos sufriendo los duros recortes de la era Reagan y que tuvo que abandonar cualquier proyecto de encuentro con el Halley) había llegado antes, una primera piedra en su orgullo espacial. Solo por ello, a pesar de la deslumbrante luz de Rosseta, y quizás por eso mismo, merece este pequeño recordatorio, que siempre será menos del que se merecería realmente.

Imágenes procesas para resaltar al máximo los detalles del Halley. Años luz a todos los niveles separan la calidad de estas imágenes de las de Rosetta, pero fueron las primeras del corazón de un cometa y para todos aquellos que vivimos ese encuentro, un momento mágico e inspirador, entre ellos, seguramente, los que años después hicieron realidad a esta última.
 
1986, el año del regreso y e del primer encuentro de una sonda con un cometa. No sería la única que iría al encuentro del Halley, pero si, con diferencia, la que más se aproximó, por debajo de los 600 km del núcleo.


La noche del cometa.

ESA remembers the night of the comet

jueves, febrero 26, 2015

El mundo de los puntos brillantes

Dawn sigue su lenta aproximación a Ceres, revelando ya claros detalles de la superficie. 

El próximo 6 de Marzo tenemos una cita con la historia, el momento en que por primera vez una sonda terrestre entrará en órbita alrededor de un planeta enano. Ciertamente es una categoría no falta de polémica y de reciente creación, pero no por ello le resta trascendencia, aunque el simple acontecimiento de alcanzar este pequeño mundo entre Marte y Júpiter, tan prometedor en tantos aspectos, es de por si extraodinario, queramos considerarlo planeta enano, planeta, asteroide o cualquier otra cosa. Ceres es Ceres, como Plutón es Plutón, ahora ya un lugar, ya no el punto de luz en el firmamento o la difusa esfera a través del Hubble que había sido. Tiene su propio "caracter", su propia naturaleza, sus propios misterios. Y llegó la hora de desvelarlos al mundo.

En una trayectoria de lenta aproximación, ya que sus respectivas caminos son casi paralelos, Dawn nos sigue enviando fotografías cada vez más detallas de este pequeño mundo. Aún en blanco y negro, ya que están destinadas a la navegación (para tener el color deberemos esperar un poco más, hasta la entrada en órbita), pero suficiente para revelar ya su geología y varios de sus características más notables, que serán sin duda objetivos prioritarios una vez la sonda entre en órbita.

El primero de ellos es su superficie llena de cráteres, que le ofrecen un aspecto que recuerda a La Luna y otros satélites del Sistema Solar, incluidas lo que parecen diversas cuencas de impacto. Sin embargo un examen más detallado nos revela que muchos de ellos, especialmente los de mayor tamaño, tienen un fondo bastante plano, como si la superficie hubiera recuperado su forma original después de su formación.¿Fueron cubiertos por un flujo volcánico, como ocurrió en La Luna? ¿O nunca existió un cráter inicial como tal, ya que el impacto ocurrió cuando Ceres tenía una fina corteza y un océano bajo la superficie? Este tipo de características son llamadas palimpsestos, no existen en las lunas de menor tamaño de los planetas exteriores, pero si en Europa y Ganímedes. Igualmente algunas partes de la superficie parecen tener una densidad de cráteres bastante baja, lo que parece indicar juventud geológica.

La segunda es, sin lugar a dudas, la que más está llamando la atención tanto al equipo de misión como a los aficionados, la gran "mancha blanca" que se hizo presente desde el mismo momento en que las imágenes adquirieron un mínimo de resolución. Ahora, visto desde menor distancia, no solo lo seguimos viendo resplandecer de forma espectacular, sino que parece haberse multiplicado, con la presencia de un pequeño "compañero". Claro que "pequeño", en ambos casos, es una forma de hablar, ya que si tenemos en cuenta que el diámetro de Ceres es de alrededor de 950 Kilómetros, el tamaño total de ambas estructuras es considerable si son ya tal claramente visibles.

¿Un gran depósito de hielo, ahora visible al fondo de un gran cráter? Es posible, pero la presencia de la segunda mancha parece haber dado nuevas posibilidades de actividad cryovolcánica, como explica Chris Russell, investigador principal de la sonda Dawn: "Podemos ahora ves que el punto brillante tiene un compañero de menor brillo, pero al parecer en la misma cuenca. Esto podría señalar un origen volcánico, pero tendremos que esperar una mejor resolución antes de que podamos hacer tales interpretaciones geológicas". Ceres es Ceres. Se puede considerar planeta enano, planeta, asteroide o roca espacial, eso es lo de menos. Lo que importa es que estamos entrando en un nuevo mundo. Y es una tierra llena de promesas.

La ahora doble mancha blanca de Ceres, posiblemente hielo de agua resplandeciendo bajo la luz del Sol. deberemos esperar hasta la entrada en órbita para conocer mejor su origen.

La trayectoria final de Dawn. Actualmente se encuentra en la fase OpNav4, por lo que esta ahora en uno de los momentos más cercanos a Ceres. Hasta el 10 de Abril no se situará ya, ahora de forma definitiva, mucho más cerca.

At last, Ceres is a geological world

miércoles, febrero 25, 2015

Viviendo en otros mundos del Sistema Solar: Ceres

Imaginando la presencia humana en el planeta enano más cercano al Sol. 

Seguimos, después de abandonar Marte, nuestro camino hacia las regiones exteriores del Sistema Solar, siempre en busca de un nuevo hogar planetario, un lugar que nos permite, dentro de lo posible, cortar nuestra dependencia con la venerable Tierra. Al fin y al cabo si somos capaces de asentarnos en más de un mundo, las posibilidades de extinción debido a algún evento catastrófico, sea por causas climáticas o por un evento astronómico, como el impacto de un gran asteroide, se reducirán drásticamente. Uno puede caer, pero difícilmente pueden hacerlo todos al mismo tiempo.

Nuestro siguiente objetivo es un pequeño cuerpo celeste de algo menos de 1000 Kilómetros de diámetro, Ceres, el ejemplo claro de lo que es una crisis de identidad permanente, al menos desde el punto de vista humano. Primero fue considerado planeta, después rebajado a asteroide y finalmente elevando de nuevo hasta la categoría de planeta enano, el mismo que Plutón. Si este sufrió una pérdida de categoría, lo de Ceres es una auténtica montaña rusa. Pero así es la ciencia, siempre en evolución, cambiando las ideas según avanzan los descubrimiento. Y es esto lo que la convierte precisamente en la mejor herramienta que tenemos para comprender el Universo que nos rodea.

Aunque tiempo atrás se imaginaba a los habitantes del Cinturón de asteorides como rocas resecas flotando en el espacio, ahora sabemos que la realidad es mucho más compleja, y que en no pocos casos contienen grandes cantidades de agua helada. Ceres es uno de estos últimos, con zonas con hielos, visibles como manchas blancas, y geísers de vapor de agua se expulsa al espacio algunas zonas de la superficie. Sea actividad geológica interna, sea por recientes impactos de meteoritos, sus implicaciones son las mismas: Una vez instalada la base no sería complicado extraer suficiente para cubrir nuestras necesidades de algunos cráteres recientes. Como en La Luna, Marte o Mercurio, el valioso elemento, que nos proporciona agua, oxígeno y combustible, está disponible también aquí. Que tiempos aquellos en que creíamos que La Tierra, y quizás Marte, eran los únicos lugares donde esta existía...

Aunque Ceres es el objeto del cinturón de asteroides más grande, y concentra una buena parte de su masa total, su gravedad es de solo 3 por ciento de la terrestre. No nos sería complicado avanzar, literalmente dar "la vuelta al nuevo mundo", pero su misma debilidad podría resultarnos un problemas a la larga. Como los habitantes de la ISS, deberíamos hacer una completa tabla de ejercicios diarios solo para intentar limitar los efectos que esta situación tendría en unos organismos como los nuestros, que han evolucionado para adaptarse a la gravedad terrestre y no para vivir en su ausencia. No parece una opción muy cómoda, e incluso así no está claro sus efectos a largo plazo. Solo por eso es mejor hacer las maletas de nuevo.

Esta baja gravedad significa también una casi total falta de atmósfera, por lo que no existiría un clima como tal, totalmente opuesto a La Tierra, y hasta cierto punto también de Marte. No deberíamos preocuparnos de nada en este aspecto, solo, como en La Luna, de no tener la desgracia de estar demasiado cerca del impacto de un meteorito, que aquí, como en nuestro satélite, llegarían intactos a la superficie, incluido los más pequeños. Vemos un cielo sería siempre oscuro, y algo decepcionante, sin ningún otro cuerpo celeste en las cercanías que adorne el firmamento, ya que incluso en las partes más densas del cinturón sus habitantes pueden estar separado por millones de Kilómetros unos de otros. Los campos de asteroides llenos hasta casi saturar el espacio quedan para la ciencia ficción sin demasiado interés en la coherencia científica. El Halcón Milenario no podría encontrar aquí el refugio, como lo vimos años atrás en los cines de la ya lejana Tierra.

Vivir en Ceres significa que debemos estar equipados para soportar cambios extremos de temperatura, que durante el día es de -73 grados Celsius de media, para caer hasta los -143 C en plena noche. Pero a lo largo de su largo años (equivalente a 4,6 años terrestres), no sería posible observar cambio alguno estacional, que que su eje de rotación apenas está inclinado. En todo caso no tenemos intención de quedarnos tanto tiempo.

Nos estamos alejando del Sol, y eso se nota ya de forma evidente en el tamaño y brillo del Sol en el firmamento. Nuestra estrella nos ilumina con cierta intensidad durante las 9 horas de duración del día "Ceresano", pero es ya solo con el 15% de su resplandor en el mediodía terrestre, y muestra un diámetro aparente de solo 1/3 del disco solar en el cielo terrestre. Es un adelanto de lo que nos espera más adelante, cuando nos adentremos en el Sistema Solar exterior, aunque aquí aún es capaz de darnos una luz aceptable. Y repentina, ya que al no haber atmósfera, el amanecer apenas dura 45 segundos, el tiempo que tarda en completar su salida por detrás del horizonte. Los ocasos de bellos colores quedan para nuestro planeta y Marte

Y como ya es una costumbre que irá a más a medida que nos desplacemos, nos podemos olvidar de las conversaciones en directo con La Tierra. Cualquier mensaje tardará entre 15 y 30 minutos en recibir una respuesta, dependiendo del momento. Al tener en cuenta que la señal se desplaza a la velocidad de la luz, la inmensidad que separa los mundos del Sistema Solar, al menos desde el punto de vista humano, es ya palpable. Claramente no es un lugar para gente con miedo a los espacios abiertos.

Pero ya decidimos desde casi nuestra llegada que seguiríamos nuestro camino. Además, la sonda Dawn esta ahí no quisiéramos molestarla en su trabajo. Tiene todo un mundo que explorar. Seguimos adelante, ya hacia las tinieblas exteriores, donde la luz solar es ya muy tenue. Pero el siguiente objetivo no puede ser más emocionante, dada las tremendas expectativas que se han creado alrededor de ella como posible hogar de algún tipo de vida, al menos bajo la superficie: La luna Europa, la soñada por los astrobiólogos, nos espera.

Viviendo en Ceres. 

What Would It Be Like to Live On Dwarf Planet Ceres in the Asteroid Belt?

Viviendo en otros mundos del Sistema Solar: Mercurio 
 
Viviendo en otros mundos del Sistema Solar: Venus 
 
Viviendo en otros mundos del Sistema Solar: La Luna

Viviendo en otros mundos del Sistema Solar: Marte

martes, febrero 24, 2015

A las puertas de Maratón

Opportunity se encuentra ya junto a Marathon Valley.

Ni los problemas de la memoria Flash, que sigue desactivada para evitar nuevos reinicios del sistema, ni los inevitables problemas derivados de la edad, como una rueda delantera bloqueada que hace necesario ya la mayor parte del tiempo tenga que moverse "marcha atrás" para facilitar el movimiento, pueden frenar a nuestro explorador favorito. Y en su avance imparable ya se encuentra a las puertas de su gran objetivo, soñado por los científicos de la misión desde que las observaciones de la Mars Reconnaissance Orbiter detectara en el claras señales de la presencia de arcillas, elemento relacionado habitualmente con la antigua presencia de agua líquida, además de permitir acceso a capas geológicas más antiguas, ya que no deja de ser una gran fractura que cruza de un lado a otro Cape Tribulation.

En su camino, evidantemente, no deja de realizar análisis de objetivos interesantes con su  APXS (Alpha Particle X-ray Spectrometer), el último de los cuales es una curiosa formación rocosa conocida como "Jean Baptiste Charboneau", que Opportunity localizó justo al alcanzar casi los bordes de Marathon Valley. A el dedico horas de integración del APXS para obtener datos de su composición, antes de desplazarse nuevamente para obtener mejores vistas del interior. Ahora el objetivo es descender hasta la entrada exterior del valle.

El 16 de Febrero Marte decidió dar otro pequeño "empujón" a Opportunity con un nuevo evento de limpieza de los paneles solares, rachas de viento que arrastraron parte del polvo acumulado, lo que se tradujo en un aumento del 12% en la producción de energía. La presencia en las alturas de lo que no dejan de ser las laderas de una montaña (aunque formadas por el impacto que creó a Endeavour y no por fuerzas tectónicas) posiblemente está favoreciendo la aparición de estos fenómenos meteorológicos, siempre tan agradecidos por parte de los técnicos de la misión, y una de las claves que explica su larga vida.

Todo esto se está haciendo sin la memoria Flash, ahora desactivada para evitar problemas, lo que condiciona todo el programa de actividades al no disponerse de la capacidad de almacenar la información durante la noche, cuando el rover se duerme. En breve, sin embargo, se le enviará una nueva versión del software de vuelo, en realidad un "hackeo" del sistema en toda regla, que debería obligarle a no utilizar el banco numero 7 de la memoria flash cuando esté de nuevo en activo, ya que precisamente ese parece ser la fuente de todos los problemas, posiblemente por haberse degradado. Si todo transcurre como está previsto todo debería volver a la normalidad y Opportunity recuperaría así su plena capacidad operativa.

Y en el mejor momento, ya que Marathon Valley es, al menos así lo esperan los científicos de la misión, un cofre del tesoro geológico. Uno que merece ser explorado a plena capacidad, ya que es la gran recompensa final por haber completado, literalmente, una maratón por las llanuras marcianas.

Espectaculares panorámica a color desde la cima del Cape tribulatión y a la entrada de Marathon Valley, que puede verse a la izquierda.

 Una visión más cercana de Marathon Valley

A las  puertas de Marathon Valley. Antes de entrar en el, pero, Opportunity explorará el cráter situado en su entrada exterior, conocido como "Spirit of St. Louis Crater".

Opportunity en plano análisis de la cuiosa formación rocosa observada justo por encima de Marathon Valley. Justo en el centro superior de la imágen se puede apreciar lo que podría ser el efecto de una racha de viento, quizás una de las responsables de la última limpieza de los paneles

Mars Rover Nearing Marathon Achievement

Opportunity sol 3937: North East Marathon Valley

lunes, febrero 23, 2015

La despedida más hermosa

La Georges Lemaître nos ofrece en su despedida imágenes para la historia .

El proyecto ATV de la Agencia Espacial Europea, tan fascinante en sus posibilidades como tristemente finito en el tiempo y sin proyección en el futuro (dejando de lado la utilización de su tecnología en otros campos), llegó a su final con el viaje de la ATV-5, la última que se construirá como tal, dado que la siguiente es ya el Módulo de Servicio Europeo, que formará parte de la proyectada nave tripulada Orion de la NASA. En lugar de desarrollar sus propios vehículos de transporte y tripulados, de lo que las ATVs han demostrado que Europa, de haber querido, estaba capacitada para construir, se apuesta por seguir dependiendo de otros. Una lástima.

Pero la despedida de la ATV-5, llamada Georges Lemaître, ofreció imágenes espectaculares de como se alejó de la ISS y se precipitó en la atmósfera terrestre, tomadas desde la misma estación espacial. Aunque fotografiar a uno de los numerosos vehículos (Dragon, Soyuz, Progress, ect...) que la visitan, aproximándose o alejándose, es casi una rutina para sus tripulantes, en esta ocasión la perspectiva y la grabación en tiempo real generaron una secuencia extraordinaria, con sus propulsores, activándose para mantenerla estable, su iluminación y sus paneles solares, creando lo más cercano a la realidad a lo que sería ver una de esas típicas naves de las space opera, como Star Wars, alejándose de su nave noriza. El resultado es maravilloso.

El programa ATV formó parte del acuerdo entre la ESA y sus socios internacionales, según el cual la aportación europea para cubrir los gastos de operación de la ISS se haría en forma de suministro de equipos y sistemas esenciales. En parte la decisión de unirse al proyecto Orión es una forma de pagar a la NASA por su utilización. Las 5 naves construidas han transportado 31.500 kg de suministros en total, proporcionando además durante sus estancias el impulso necesario para elevar su órbita en multitud de ocasiones, además de ayudarla a realizar ocasionales maniobras para esquivar fragmentos de basura espacial que resultaban una potencial amenaza.

Con el final de las ATV, la flota de naves que siguen visitando a la ISS son las Progress (que ahora son de nuevo las únicas capaces de ofrecerle impulso para elevar su órbita) y Soyuz rusas, el Vehículo HII de Japón y los ferris comerciales estadounidenses Dragón y Cygnus.

La secuencia completa. Al final del vídeo se puede ver cómo la ATV empieza, poco a poco, a realizar su re-entrada en la atmósfera. Lo hizo a una velocidad de unos 7 kilómetros por segundo.

El rastro dejado atrás por la Georges Lemaître después de su desintegración en la atmósfera.

La llegada de la Georges Lemaître a la ISS, en la primera parte del 5º y último viaje de una ATV.

Samantha Cristoforetti, de la ESA, y Butch Wilmore, de la NASA, dentro de la ATV-5.

El último viaje de la cápsula europea ATV parece salido de Star Wars

La última reentrada del ATV deja su legado a la exploracion espacial del futuro

domingo, febrero 22, 2015

Post Vintage (127): El pequeño Saturno

Descubierto el primer sistema de anillos alrededor de un asteroide.

El Universo esta lleno de maravillas por descubrir, y por mucho que pensemos que estas se encuentran lejos, en otras estrellas y galaxias, y que el Sistema Solar poco más nos puede ofrecer a gran escala, lo cierto es que incluso nuestro pequeño rincón galáctico aún guarda muchas más de lo que podemos imaginar, siempre dispuestas a salir a la luz en el lugar y momento menos esperado. Y este es el caso de uno de los hallazgos más notables de los últimos tiempos, en un pequeño cuerpo celeste conocido como Chariklo, hasta ahora un simple integrante más de la familia de los Centauros, que tiene su hogar principalmente entre las órbitas de Saturno y Urano, pero que desde hoy forma parte ya, y en letras de oro, de la historia de la astronomía.

No estábamos buscando un anillo y no creíamos que cuerpos pequeños como Chariklo los tuvieran, por lo que el descubrimiento.Y la impresionante cantidad de detalles que vimos en el sistema¡ha sido toda una sorpresa!", explica Felipe Braga-Ribas (Observatorio Nacional/MCTI, Río de Janeiro, Brasil) autor principal del nuevo artículo y responsable de planear la campaña de observación. Y es que no era ese el objetivo, ya que intentos anteriores para encontrar anillos alrededor de objetos de menor tamaño tuvieron resultados negativos. Paradójicamente fue al no buscarlos cuando aparecieron, demostrando que en muchas ocasiones los grandes descubrimientos científicos, especialmente en astronomía, pueden llegar cuando menos te lo esperas.

El camino para este hallazgo comenzó cuando las predicciones mostraban que Chariklo pasaría frente a la estrella UCAC4 248-108672 el 3 de junio de 2013, vista desde America del Sur. En una amplia campaña de observación, utilizando conjuntamente diversos telescopios, los astrónomos fueron capaces de ver la estrella desparecía durante unos segundos a medida que este asteroide pasaba frente a ella, en lo que se conoce como ocultación, un método bastante utilizado para revelar detalles de cuerpos celeste lejanos, ya que las variaciones en el brillo estelar pueden dar información sobre la naturaleza de estos así como de posibles acompañantes (los asteroides pueden tener lunas). Pero encontraron mucho más de lo que esperaban.

Unos segundos antes y unos segundos después de la ocultación principal, hubo 2 inesperadas fluctaciones en el brillo aparente de la estrella, lo que significaba que algo alrededor de Chariklo bloqueaba la luz. Un pequeño satélite habría originado una fuctuación, pero que esta se repitiera antes y después, mostrando además la misma intensidad y la misma distancia, solo deja una posible explicación plausible: Anillos. El primer asteroide en disponer de algo parecido, y el 5º cuerpo del Sistema Solar después de los 4 grandes planetas gaseosos.

Comparando lo observado desde los diferentes telescopios, el equipo pudo reconstruir, no solo la forma y el tamaño del objeto en sí, sino que además determinaron la forma, la anchura, la orientación y otras propiedades de los nuevos anillos descubiertos. Así, este sistema de anillos está formado por 2 anillos muy definidos de tan solo 3 y 7 kilómetros de ancho, separados por un espacio despejado de 9 Kilómetros, todo ello alrededor de un mundo de apenas 250 kilómetros de diámetro."Para mí fue sorprendente descubrir que éramos capaces, no sólo de detectar un sistema de anillos, sino de especificar que se trata de dos anillos claramente diferenciados", añade Uffe Gråe Jørgensen (Instituto Niels Bohr, Universidad de Copenhague)."Intento imaginar cómo sería estar sobre la superficie de este objeto helado, lo suficientemente pequeño como para que un coche deportivo pequeño que alcanzase la velocidad de escape lo lanzara a través del espacio.y mirar fijamente a un sistema de anillos de 20 kilómetros de ancho 1.000 veces más cerca que la Luna".

Un descubrimiento que puede esconder aún más sorpresas, ya que la definido de los anillos parece indicar la existencia de al menos una pequeña luna que mantiene sus bordes contenidos, ya que de lo contrario el material que lo forma se habría ido extendiéndose y dispersándose. Es lo que hacen las conocidas como "lunas pastoras" de Saturno, y aquí podría estar ocurriendo lo mismo. ¿Y cual es su origen? La opción más probable es que sean el resultado de un gran impacto que dejó una gran nube de restos en órbita, a partir de los cuales empezaron a tomar forma, hipotéticos satélites incluidos, pero aún quedan muchas preguntas sin respuesta.

Asteroides con anillos, nuevos pequeños mundos más allá de Plutón, lunas potencialmente habitables y muchos otros recientes descubrimientos recientes nos muestran hasta que punto el Sistema Solar sigue siendo un lugar no tan conocido como en ocasiones podemos pensar. Como para los exploradores europeos de siglos pasados fueron las zonas inexploradas de La Tierra, representa nuestra nueva frontera, un Far West interplanetario que aún esconde muchos de sus secretos.

La ocultación de UCAC4 248-108672b por parte del Chariklo. Puede verse como la estrella desaparece totalmente cuando el asteroide pasa por delante de ella, así como las 2 fluctuaciones de brillo que ocurren junto antes y después, que delatan la presencia de un anillo, ya que resulta casi imposible que existan 2 acompañantes del mismo tamaño, a la misma distancia de el y que además esten en una posición tan exacta uno respecto al otro. Una combinación de factores que indican un anillo.

Representación artística de Charliko y sus anillos.

Los Centauros conocidos.

Primer sistema de anillos descubierto alrededor de un asteroide

sábado, febrero 21, 2015

Un rojo visitante

Un sistema estelar binario se aproximó a solo 0.8 años luz del Sistema Solar hace 70.000 años.

Vivimos en un inmenso río de estrellas, una corriente estelar que se mueve en espiral alrededor del corazón galáctico, un furioso torbellino donde sus componentes siguen, dentro del movimiento global, su propio camino. Y en este viaje sin fin estas se acercan y se alejan unas de otras, en ocasiones rozándose, aunque difícilmente chocando, ya que el vacío en que se mueven es tan vasto y las distancias entre ellas de tal calibre que algo así es casi imposible, incluso cuando 2 galaxias colisionan directamente. Sería como disparar con una pistola contra un enjambre de abejas, quizás lograrías tocar a alguna, pero en grupo permanecería básicamente intacto. Otra cosa, claro está, son las perturbaciones gravitatorias que estos encuentros pueden generar sobre sus compañeros planetarios.

El Sol, como miembro de este río estelar, no es una excepción, y también el a tenido sus encuentros cercanos con otras estrellas, entendiéndose como "encuentro" que pase a solo 1 o 2 años-luz de distancia, lejos de nosotros en términos absolutos, pero que implica el paso por el interior de la Nube de Oort, la inmensa (pero dispersa) nube de cometas que se cree rodea nuestro sistema solar y que se extiende hasta esas distancias, a medio camino de la estrella más cercana, Próxima Centaury, situada a 4.3 años-luz. La más próxima actualmente, claro está, porque como podemos ver es una situación dinámica que cambia rápidamente, siempre hablando de tiempos a escala cósmica. Para nosotros, cuya existencia es tan breve, todo nos parece estático como una fotografía. Una simple ilusión. En realidad cada millón de años al menos una docena de estrellas se aproximan más que eso.

Lo harán en el futuro, y lo han hecho en el pasado, hasta el punto que algunos relacionan estos eventos que algunas extinciones masivas ocurridas en La Tierra, fruto de la lluvia de cometas que la entrada de una estrella en la Nube de Oort, y el caos resultante, habrían provocado.¿Cuando fue la última vez que se produjo uno de estos encuentros? Quizás más cerca en el tiempo de lo que podíamos imaginar, apenas hace 70.000 años. Su protagonista un sistema binario, formado por una Enana roja (la más abundante de todas las estrellas) y su compañera, una Enana Marrón, lo que se considera una "estrella fallida", ya que nunca alcanzó la masa suficiente para iniciar reacciones de fusión en su núcleo. Actualmente se encuentra a 20 años-luz de distancia y se aleja lentamente de nosotros. Pero en algún momento del pasado, en esos 70.000 años mencionados, estuvo mucho más cercan, quizás a solo 52.000 U, o lo que es lo mismo, a 0.8 años-luz. Literalmente a las puertas de casa.

Conoocida como Estrella de Scholz, tiene una mezcla poco usual de características que llamó la atención de los astrónomos: A pesar de estar muy próxima muestra un movimiento tangencial (su movimiento a través del cielo) muy lento, mientras que se mueve casi directamente alejándose del Sistema Solar a una velocidad considerable. "La mayoría de las estrellas a esta cercanía muestran un movimiento tangencial mucho mayor", explica Mamajek, profesor asociado de física y astronomía en la Universidad de Rochester. "El pequeño movimiento tangencial y la proximidad indicaron inicialmente que la estrella estaba muy probablemente moviéndose hacia un encuentro cercano futuro con el Sistema Solar, o que se había acercado ‘recientemente’ al Sistema Solar y que se estaba alejando. En efecto, las mediciones de la velocidad radial eran consistentes con que se estaba alejando de la vecindad del Sol, y nos dimos cuenta de que debe haber tenido un paso cercano en el pasado". Las posibilidades de que así fuera se situan, según los descubridores, en un 98%.

A pesar de ello seguramente pasó desapercibida para nuestros antepasados, ya que al ser tan pequeña (apenas con el 8% de la masa del Sol) y tenue, nunca habría superado la magnitud +10, lo que significa que era unas 50 veces más débil de lo que normalmente podemos ver a simple vista durante la noche. No obstante este tipo de estrellas pueden protagonizar puntuales explosiones de actividad, haciendo que durante un tiempo breve aumenten su luminosidad miles de veces. Scholz no es una excepción, así que quizás algún destello rojizo se hiciera presente en el firmamento terrestre.

¿Provocó esta estrella una lluvia de cometas? Las simulaciones parecen indicar claramente que no, ya que no pasó por la región interior de la nube, situada a una distancia de unas 10.000 UA, donde la densidad de población es suficiente alta como para poder provocarla en caso de una "incursión" estelar. Pero no es algo de lo que debemos preocuparnos. Las distancias son tan colosales que un cometa de la Nube de Oort que empieza a caer hacia el Sol tarda entre 2-3 millones de años en alcanzar la zona que habitan los planetas. Si Scholz desencadenó una tormenta cometaria hacia La Tierra no lo sabremos hasta dentro de varios millones de años.

El paso del sistema Scholz por las cercanías del Sistema Solar hace 70.000 años, adentrándose en la parte externa de la Nube de Oort.

La estructura del Sistema Solar más lejano. El Cinturón de Kuiper, en el que se integra Plutón, y la Nube de Oort, que se extiende mucho más allá.

Las evolución de la distancia de las estrellas cercanas más conocidas, desde 20.000 años en el pasado hasta 80.000 en el futuro. Nada más alejado de la realidad que la idea de las "estrellas fijas". En realidad la galaxia es un lugar dinámico, un río de estrellas siempre cambiante.

A Star Passed Through the Solar System Just 70,000 Years Ago

viernes, febrero 20, 2015

Las otras lunas de Plutón

New Horizons capta por primera vez 2 de sus satélites menores.

Sigue la cuenta atrás para el encuentro con Plutón, ahora ya a poco más de 140 días terrestres y a menos de 200 millones de Kilómetros de distancia, aún muy lejos para observar nada relevante, sobretodo teniendo en cuenta su pequeño tamaño, pero suficiente cerca para que poco a poco, y forzando al máximo la capacidad de su cámara principal, ir sacando a la luz pequeños detalles, científicamente aún sin interés (aunque de gran valor para el equipo de navegación) pero sin duda capaces ya de generar entusiasmo entre todos los que esperamos ese cada vez más cercano 14 de Julio. Y si recientemente habíamos sido capaces de ver la danza planetaria que realiza con su gigantesca compañera Caronte, ahora le toca el turno a las otras lunas del sistema.

En concreto Hydra y Nix, ahora visibles en una serie de imágenes tomadas entre el 27 de enero y el 8 de Febrero, a distancias que varían desde los 201 millones a los 186 millones de kilómetros. Son tomas de larga exposición, donde además se utilizó una técnica de captura de imagen donde se sacrificó resolución (igualmente sin valor a tan larga distancia) a cambio de obtener una mejor señal de lo que no dejan de ser 2 puntos extremadamente tenues. No hay que olvidar que sus diámetros estimados no es superior a los 150 Kilómetros, y eso en el mejor de los casos, lo que deja claro, si tenemos en cuenta que la New Horizons está aún más lejos de Plutón que La Tierra lo está del Sol, la extraodinaria capacidad de LORRI, la cámara que deberá desvelarnos los secretos de este lejano mundo.

"Es emocionante ver como los detalles del sistema de Plutón emergen a medida que reducimos la distancia que nos separa del encuentro del 14 de julio", explica John Spencer, miembro del equipo científico de la New Horizons "Esta primera observación de Nix e Hydra marca otro hito importante, y es una manera perfecta para celebrar el aniversario del descubrimiento de Plutón".

Hydra y Nix fueron descubiertos en imágenes del Telescopio Espacial Hubble tomadas en 2005. Hydra, la luna más externa conocida, orbita cada 38 días a una distancia de aproximadamente 64.700 kilometros,  mientras que Nix lo hace cada cada 25 días a una distancia de 48.700 kilometros. La estimación desus respectivos tamaños se mueven entre los 40- 150 kilometros, siendo imposible precisar más hasta que la sonda se aproxime lo suficiente, ya en el mes de Julio. Las otras dos pequeñas lunas de Plutón, Styx y Kerberos, son todavía más pequeña y demasiado débiles para ser ya visibles para LORRI. Deberemos esperar un poco más.

De todas ellas Nix será la que reciba mayor atención el día del encuentro. Con las pocas hora disponibles en ese momento culminante y tantas cosas que observar, el equipo de la New Horizons decidió que se centrarán en una de ellas y caracterizarla en detalle, en lugar de repartir el tiempo en obervaciones menos exhaustivas de todos ellos. La mejor foto de Nix tendrá una resolución de unos 300 metros por píxel, por lo que aparecerá en las imágenes ocupando un espacio de 360 píxeles de ancho, mientras que la pobre Hydras olo alcanzará lo 1,1 Kilómetros por píxel, sólo 74 píxeles de ancho. Aún así, será suficiente para tener desvelar su forma y tamaño.

Poco a poco, pero imparable, la New Horizons sigue su rápida apoximación a Plutón y sus 5 (de momento) compañeras de viaje, aún demasiado lejos para hacer otra cosa que observaciones astronómicas, no diferentes a las que podrían hacer los telescopios terrestres. Pero a diferencia de estos últimos, que no pueden aspirar a más, atados como están a nuestro planeta, esta situación terminará pronto. En menos de 100 días esos puntos de luz dejarán de serlo.

Hydra y Nix en movimiento, casi ocultas por el resplandor de Plutón y Caronte, aquí casi cegador por ser imágenes de larga exposición. En amarillo Nix, en naranja, Hydra.

Las otras lunas de Plutón, descubiertas los últimos años y que han convertido al sistema de Plutón en un lugar inesperadamente complejo, que hizo necesario replantear la trayectoria prevista para la New Horizons así como la forma de repartir el tiempo disponible. 

New Horizons spots Nix and Hydra circling Pluto and Charon

jueves, febrero 19, 2015

Viviendo en otros mundos del Sistema Solar: Marte

Imaginando la presencia humana en el planeta rojo.

Seguimos nuestro viaje en busca de un nuevo hogar, una nueva vida lejos de nuestro planeta natal. Después de visitar Mercurio, Venus y La Luna, probaremos suerte con el que posiblemente es el más conocido, el más explorado, el más familiar y allí donde más hemos proyectado nuestros sueños y fantasías de todos los mundos del Sistema Solar. El planeta rojo nos espera. Es hora de aterrizar en sus rojas llanuras.

Como siempre lo primero es instalar una base, un lugar aislado del exterior donde podamos llevar una vida lo más normal posible. En que lugar sería más adecuado hacerlo? Como la Tierra, Marte tiene estaciones debido a la inclinación de su eje su eje, pero también tiene un efecto estacional secundario debido a su órbita, más elíptica que la terrestre. El hemisferio Sur afronta el Invierno coincidiendo con el momento de máxima distancia al Sol cuando el planeta está más alejado de el, lo que resulta en diferencias de temperatura más extrema que en el hemisferio Norte, con Inviernos mucho más fríos y Veranos también más calurosos. Aunque esto último es tentador, lo primero no lo es tanto, especialmente porque su duración sería superior al de su equivalente Septentrional, ya que cuando más lejos del Sol más lentamente un planeta se desplaza en su órbita.

El hemisferio Norte, con siete meses de primavera, seis meses de verano, un poco más de cinco meses de Otoño y sólo unos cuatro meses de invierno (Un año en Marte es de unos 1,88 años terrestres, y un día dura un poco más de 24 horas) parece, dentro del rigor de un mundo tan árido y frío, ofrecer un escenario algo mejor. Una base en latitudes medias parece la opción más razonable, aunque de tanto en tanto tendríamos que hacer una incursión en latitudes polares para extraer el preciado hielo de agua, que como en La Luna o Mercurio, nos ofrecería recursos suficientes para no depender de nadie.

Salgamos a dar un paseo. Aunque Marte tiene atmósfera, es tenue si la comparamos con la de La Tierra, y compuesta casi totalmente de Co2, por lo que necesitaremos un traje espacial listo para protegernos del entorno, infinitamente más acogedor que el terrorífico Venus que dejamos atrás, pero igualmente hostil y capaz de matarnos en segundos de quedar expuestos a el. Igualmente las diferencias de temperatura entre día y noche, y entre invierno y Verano, son extremas, aunque lejos de la brutalidad de lo vivido en Mercurio y La Luna, ya que aunque de forma limitada su atmósfera parece capaz de captar y repartir el calor de forma más uniforme, amortiguando las diferencias. Así y todo pueden ir desde los -126 Cº cerca de los Polos hasta unos extraordinarios y cálidos +20 Cº en el ecuador, y pueden cambiar drásticamente en una sola semana.

Estas grandes variaciones de temperatura a menudo son el detonante de poderosas tormentas de polvo, que en ocasiones pueden ser globales y cubrir todo el planeta. Aunque probablemente no nos harían daño físicamente el polvo podría resultar una amenaza para la electrónica de nuestro vehículo, así como para la producción de energía de nuestra base si decidimos vivir mediante paneles solares. Por otro lado, a pesar de tener solo un 1 por ciento de la densidad de la terrestre, la atmósfera marciana es suficiente como para vaporizar meteoritos de cierto tamaño, por lo que, a diferencia de lo que nos ocurría en La Luna y Mercurio, realmente no existiría peligro real de sufrir un impacto cercano o directo con cualquier pequeña mota de materia interplanetaria que se precipitara contra la superficie. Los de mayor tamaño si la alcanza, pero estadísticamente sería una casualidad extraordinaria (y letal) que nos tocara uno de ellos. Tampoco la actividad volcánica y tectónica sería una amenaza. Ciertamente hay volcanes en Marte, algunos colosales, pero no hay indicios de que hayan estado activos en tiempos geológicos recientes. Solo la radiación podría ser un problema, ya que no existe un campo magnético global, pero es manejable con el equipo adecuado

El parte meteorológico, dejando de lado las tormentas de polvo y ocasionales Dust Devil, tornados tan espectaculares como inofensivos para nosotros por la baja densidad de aire, no tendría muchas novedades. Observaríamos tenues nube cruzando el cielo y alguna helada matutina que podría cubrir la escena de tonos blancos, como observaron las Vikings. Pero no encontraríamos ninguna nube de tormenta, y aún menos lluvia, aunque la Phoenix descubrió que si pueden ocurrir nevadas esporádicas, aunque eso parece limitarse a los polos. Con estos cielos despejados y este aire tenue, la noche de Marte nos resulta maravillosa, llena de estrellas, mientras observamos el baile de sus 2 pequeñas lunas, Fobos y Deimos. Aunque no sea como nuestra enorme luna tiene su propio encanto, especialmente la primera, a la que, mientras avanzamos, la vemos salir y ponerse hasta 3 veces el mismo día. Es hermoso, pero al mismo tiempo aterrador, pues nos recuerda lo cerca que está del planeta y que no deja de ser un cuerpo condenado, destinado a precipitarse contra en algunas decenas de millones de años. Pero bueno, eso, como se suele decir, nos queda muy lejos.

El cielo diurno nos cubre con un manto de tonos anaranjados, algo que no tiene nada que ver con la densidad o composición, y si con el eterno polvo en suspensión que, en mayor o menor medida, siempre está presente, y que lentamente, casi sin darnos cuenta, está también "coloreando" nuestros trajes. Marte es la pesadilla de los obsesionados con la limpieza. Y al llegar el ocaso posiblemente tendremos un poco de nostalgia, ya que resultan extrañamente similares a La Tierra, aunque en este caso con los colores invertidos, con el Sol rodeado de un halo azul. Hermoso, extraño y al mismo tiempo con la sensación de haberlo visto antes. Así es este planeta, diferente pero al mismo tiempo parecido a nuestro antiguo hogar. Nos es extraño que tantos quisieran ver en el señales de vida y hasta de antiguas civilizaciones. Hasta a nosotros nos resulta complicado no tener la sensación de que alguien nos está observando.

Marte tiene la misma extensión que todas las tierras emergidas terrestres, por lo que visitarlo en su totalidad en un tiempo razonable se nos antoja imposible. Pero existen lugares que merecen nuestro esfuerzo: El Olympus Mons, el volcán más alto del sistema solar que se eleva 25 kilómetros por encima de sus llanuras circundantes, y desde cuya cima es imposible ver la base al esconderse esta detrás del horizonte, el Valles Marineris, un gigantesco sistema de valles que se extiende alrededor de 4.000 Kilómetros, el equivalente entre Los Ángeles a Nueva York, y los casquetes polares, que con sus innumerable capas son un registro climático del planeta y en donde, si nos acercamos a medida que llega el Verano, quizás podremos ver grandes geísers de gas carbónico rompiendo la superficie helada, son 3 visitas obligadas. Y con una gravedad 1/3 de la terrestre nos sería sencillo avanzar. Nos sentimos más pesados que en La Luna, pero al mismo tiempo es más manejable y sencillo moverse. Seguimos siendo seres de 1G a pesar de todo

Y hacer un poco de historia también nos resultaría tentados. Al fin y al cabo esta lleno de los restos de antiguos exploradores robóticos, ahora ya sumergidos en un sueño eterno, como las Vikings, la Pathfinder, el pequeño rover Soujourne o el mayor Spirit. También queremos visitar a Opportunity, pero parece que sigue funcionando y desplazándose. Casi estamos tentados  en acercarnos a pesar de todo y limpiarle los paneles solares, un pequeño "empujón" para que siga haciendo historia. Pero mejor que no le molestemos mientras sigue construyendo su propia leyenda. Buena suerte y hasta la vista, amigo.

Marte es sin duda un buen lugar para vivir. Sigue siendo hostil a la vida tal y como la conocemos, seguiríamos dependiendo de trajes y sistemas de soporte vital, pero no tiene la desolación de La Luna o Mercurio, ni es el infierno planetario de Venus. Las señales de antiguos valles fluviales, las tenues nubes, el cambio de estación, los azulados ocasos, las brumas y heladas matinales e incluso las grandes tormentas de polvo, semejantes a las de los desiertos terrestres, nos ofrecen un escenario que, aunque sigue siendo desértico, sigue en cierta forma siendo dinámico y en algunos puntos hasta casi terrestre. No es extraño que sea el objetivo prioritario en una futura colonización humana fuera de La Tierra.

Pero es hora de irnos, marcando al planeta rojo como un candidato posible para el futuro. Pero antes queremos conocer muchos otros lugares. Seguimos alejándonos del Sol. La semana que viene llegaremos al reino de los pequeños mundos entre Marte y Júpiter, el cinturón de asteroides, y pondremos a prueba a uno de ellos.

Infografía: Viviendo en Marte. 

What Would It Be Like to Live on Mars?

Viviendo en otros mundos del Sistema Solar: Mercurio 

Viviendo en otros mundos del Sistema Solar: Venus 

Viviendo en otros mundos del Sistema Solar: La Luna

miércoles, febrero 18, 2015

El Marte aún misterioso

La aparición de "nubes" marcianas a gran altura siguen sin encontrar una explicación plausible.

Cuando se tiene una flota relativamente numerosa de sondas robóticas explorando un planeta, tanto desde la órbita como desde la superficie, desde hace años, es sencillo llegar a dos conclusiones: Que aparte de profundizar en lo que ya sabemos no queda espacio para las sorpresas, el misterio, y que cualquier cosa que ocurra será rápidamente detectada, lo que hace por tanto completamente innecesario que los telescopios terrestres, tanto profesionales como amateurs, dediquen tiempo a su estudio. Ambos parecen razonamientos lógicos, resultan comprensibles, pero ambos son completamente erróneos. Y el extraño fenómeno que ocurrió en Marzo y Abril de 2012 en Marte es un magnífico ejemplo de ello.

Fueron varios astrónomos aficionados, y no grandes observatorios o sondas espaciales, los que detectaron una gran estructura que se elevaba desde la superficie del planeta en dos ocasiones, alcanzando una altitud de más de 250 kilómetros, y en ambos casos aparecieron sobre la misma región del planeta. No eran fenómenos desconocidos, considerados habitualmente formaciones nubosas a gran altura, pero hasta la fecha nunca habían superado los 100 kilómetros de altura.

Estos penachos se formaron en menos de 10 horas, cubriendo un área de 1.000 x 500 Kilómetros, y permanecieron visibles durante unos 10 días, cambiando lentamente de forma.¿Como es que la Mars Reconnaissance Orbiter o cualquiera de las otras sondas en órbita marciana no fueron capaces de observar algo así? La geometría de sus trayectorias y las condiciones de iluminación del momento lo explican. Hay que recordar que todas ellas siguen programas de observación establecidos de antemano, y durante periodos de tiempo concreto, ya que esa información se tiene que almacenar primero y transmitir después. Sería imposible una observación continua, e incluso si lo fuera, tendría que coincidir en el lugar y momento adecuado. Captar fenómenos esporádicos, aislados, es por definición algo que depende de la suerte más que de ninguna otra cosa.

Aislados pero no únicos. Al estudiar las imágenes de archivo del telescopio espacial Hubble del periodo 1995-1999, y las fotografías tomadas por astrónomos aficionados entre los años 2001 y 2014, se descubrió que este tipo de nubes se formaban de forma ocasional en el limbo de Marte, aunque normalmente no superaban los 100 kilómetros de altura. No obstante, el 17 de mayo de 1997 este observatorio orbital había capturado un penacho extraordinariamente alto, similar a los observados en 2012.

La naturaleza del fenómeno sigue siendo objeto de debate, ya que su misma existencia desconcierta a los científicos planetarios:"Una hipótesis que estamos discutiendo es que se trata de nubes reflectantes de hielo de agua o de dióxido de carbono, o incluso de partículas de polvo, aunque esto implicaría desviarse considerablemente de los modelos estándar de circulación atmosférica para justificar la formación de nubes a semejante altitud", comenta Agustín Sánchez-Lavega, de la Universidad del País Vasco (UPV) y autor principal del artículo que presenta estos resultados en la revista Nature."Otra teoría sugiere que están relacionadas con la actividad de las auroras, y es cierto que se han detectado auroras en esta región en el pasado, ya que en ella el campo magnético del planeta presenta una gran anomalía", añade Antonio García Muñoz, investigador en el centro ESTEC de la ESA y coautor de este estudio.

Sin embargo ambas desafían muchas de nuestras ideas actuales sobre Marte y su atmósfera. En el primer caso, para que se pudieran formar cristales de agua a 200 Kilómetros de altura la temperatura debería caer más de 50 grados (100 grados si fueran de dióxido de carbono) respecto a lo que predicen los modelos actuales de Marte. En el segundo, eso implicaría una emisión unas 1.000 veces más potente que la de las auroras terrestres, lo que es inviable. 

En definitiva incluso las dos explicaciones más probables son igualmente sorprendentes y un enorme desafío para los astrónomos. Si alguien pensaba que ya sabíamos casi todo del planeta rojo y que seguir enviando allí misiones de exploración, como la futura ExoMars de la ESA prevista para 2016, es innecesario, haría bien en olvidarse de semejante idea. Marte, aunque no lo parezca, aún guarda muchos misterios.

La extraña nube vista el 21 de Marzo de 2012, así como un registro visual de su evolución en el paso de las horas.

Otra nube o penacho marciano, descubierto en los archivos del Hubble, y que fue fotografiado sin saberlo el 17 de Mayo de 1997. 

Un misterioso penacho en Marte desconcierta a los cientificos

Nobody Knows What These Mysterious Plumes are on Mars