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sábado, mayo 25, 2019

Un tren de luz

La espectacular vista de los nuevos satélites Starlink.

Space X nunca deja de sorprendernos, haciendo propuestas asombrosas, rodeadas de un inevitable escepticismo, pero que tarde o temprano se hacen realidad. Así ha sido desde el día que apareció en nuestras vidas, anunciado su intención de construir su propio lanzador para poner en órbita todo tipo de cargas, y aún más, el deseo de desarrollar sus propios vehículos espaciales. Y todos se han ido haciendo realidad, hasta el punto de que, a día de hoy, casi damos por descontado que lo que la compañía de Elon Musk prometa, tarde o temprano, se cumplirá. Se ha ganado esa confianza.

A las 2:30 GMT de este pasado 24 de Mayo despegaba el que se puede considerar el primer paso para cumplir una de esas promesas, StarLink, una red de pequeños satélites con la que aspira a ofrecer un servicio de internet de alta velocidad a escala global. Una futura constelación de pequeños satélites de unos 250 kilogramos cada uno, hasta 12.000 de ellos dentro de varías décadas, capaces de comunicarse entre ellos y con La Tierra, es lo que se planea conseguir, y estos primeros 60, aunque aún en fase de prueba, deben poner la primera piedra para hacerlo realidad.

Pero mientras esperamos ese momento, y desde una perspectiva terrestre, Marco Langbroek, del blog SatTrackCam Leiden, que se dedica al seguimiento de los diversos vehículos en órbita, nos regala quizás una de las escenas espaciales más memorables de los últimos tiempos, según sus propias palabras."Fue una vista increíble, y yo gritando ' Owowowow! ' cuando el brillante  tren de objetos entró en el campo de visión". La secuencia es ciertamente es asombrosa en imágenes, así que podemos imaginar como es verlo directamente.

Es un proyecto a largo plazo. El tiempo dirá si lo que ofrezca finalmente valió el esfuerzo, si tantos satélites, por pequeños que sean, pueden convertirse en un problema (aunque están diseñados para que se incineren en la atmósfera una vez concluida su vida útil), y si, al fin y al cabo, es un sueño demasiado ambicioso. Pero lo que el tiempo no nos puede quitar ya es la emoción de observar ese tren de luz cruzando el firmamento.

El espectacular "tren" de satélites Starlink, que deberán ir colocándose en su posición definitiva a lo largo de los próximos días y semanas.

La carga de los 60 satélites.

Los Starlink con sus paneles solares desplegados.

WOWOWOW!!!! A SPECTACULAR view of the SpaceX Starlink satellite train! 

viernes, septiembre 21, 2018

A la caza de un error

RemoveDEBRIS prueba con éxito su red para atrapar basura espacial.

Es una de los grandes problemas para un escenario cada vez más vital para nuestra civilización y con un tránsito igualmente cada vez más intenso. Y donde hay actividad humana, hay basura, restos desechados y aparatos estropeados. Es una ley que se cumple en tierra, y ahora se cumple igualmente en la órbita terrestre, donde 60 años de actividad aeroespacial desenfrenada han rodeado a la Tierra de un casi invisible anillo de objetos de todo tipo, un río de desechos que obliga hoy día a una vigilancia constante para seguir el rumbo de los más peligrosos. La propia ISS incluso  ha debido afrontar maniobras de cambio de trayectoria para reducir riesgos. Es una realidad que obliga a tomar medidas.

Muchas son las propuestas desarrolladas a lo largo de los años, pero pocas llegan poco más allá de la mesa de diseño. Y entre estos pocos se encuentra RemoveDEBRIS, un pequeño satélite británico desarrollado por un consorcio de empresas y instituciones científicas lideradas por el Centro Espacial de la Universidad de Surrey, y que recientemente se convirtió en una fascinante realidad cuando fue lanzado desde la ISS y este pasado 16 de Septiembre realizó con éxito el primer ensayo de su sistema de captura de basura espacial: Lanzado una red para atrapar a un objeto desplegado justo antes para hacer el papel de supuesto fragmento de estos indeseables compañeros orbitales. Las imágenes no puede ser más increíble, apuntando un futuro en que quizás incluso compañías privadas creen su propia flota de limpieza orbital, al igual que existen flotas de caminos de basura recorriendo las calles de las grandes ciudades.

"Estamos absolutamente encantados con el resultado de la tecnología de esta red. Si bien podría parecer una idea simple,la complejidad del uso de una red en el espacio para capturar un pedazo de escombro llevó muchos años de planificación, ingeniería y coordinación entre el Centro Espacial Surrey, Airbus y nuestros socios, pero hay más trabajo por hacer. Estos son tiempos muy emocionantes para todos nosotros", explica Guglielmo Aglietti, Director del Centro Espacial Surrey.


"Para desarrollar esta tecnología de red para capturar desechos espaciales, pasamos 6 años probando vuelos parabólicos, en torres especiales y también en cámaras de vacío térmico. Nuestro pequeño equipo de ingenieros y técnicos han hecho un trabajo increíble acercándonos un paso más a limpiar la órbita baja de la Tierra", concluye Ingo Retat, jefe de proyecto.

Un logro espectacular, pero que solo es el primero de los pasos a seguir, ya que la tecnología ADR (active debris removal) tiene varios elementos más. En los próximos meses se pondrá a prueba un sistema de navegación basado en visión que usa cámaras y tecnología LiDaR para analizar y observar posibles desechos, un innovador sistema de arpones para hacer estas capturas y una vela de arrastre que deberá impulsar al pequeño RemoveDEBRIS hacia la atmósfera para su destrucción final, poniendo así final a su misión. De completarse con éxito todos estos pasos, la lucha contra esta amenaza, fruto inevitable del desarrollo espacial, aunque también en buena parte al hecho de que no se tuvo en cuenta tal circunstancias cuando se planificaban los lanzamientos, habrá dado un paso de gigante. Y nada es más necesario.

RemoveDEBRIS, el primer paso en la lucha contra la basura espacial.

RemoveDEBRIS antes de su lanzamiento a bordo de una Dragon de Space X, el pasado Abril, y después de su llegada a la ISS.

Este pequeño satélite está armado con un pequeño arsenal en su lucha contra la basura espacial. Si éxito podría abrir las puertas a una flota de estos pequeños cazadores.

A la caza de la basura. 

Una red atrapa con éxito desechos espaciales

Net successfully snares space debris

jueves, febrero 01, 2018

Pequeños milagros

IMAGE, un satélite considerado inoperativo que regresa a la vida una década después.

La carrera espacial está llena de historia curiosas, extrañas y sorprendentes, casi auténticos milagros en más de un aspecto. Es casi inevitable cuando estamos hablando de centenares, cuando no miles de vehículos orbitales y interplanetarios lanzados a lo largo de las últimas décadas, pero no por ello resultan menos apasionante. Y esta historia merece estar un lugar entre ellas.

Todo empezó con el astrónomo Scott Tilley, que intentaba buscar señales del famoso Zuma, el satélite secreto cuyas funciones se desconocían y que se dio por completamente perdido después del lanzamiento. Sin embargo lo que captó fue la señal de un satélite denominado “2000-017A”, y que Tilley, comparando órbitas, pudo determinar que estaba ante el IMAGE (Imager for Magnetopause-to-Aurora Global Exploration), un satélite cientifico de la NASA lanzado en 2000, pero que se dió por perido en 2005. Hasta ahora. Y es que la señal no muestra solo que está activo y enviando telemetría. Literalmente este vehículo murió, se le catalogó como "perdida total" y regresó a la vida años después. ¿Como es eso posible?

Cuando, una vez dado por perdido después de solo 5 años de misión, se creó el consiguiente comité creado para estudiar las causas, este determinó que el fallo se había originado en el regulador de potencia. Pero también que existía la posibilidad de que se activara de nuevo cuando entrara en eclipse, dentro de la sombra terrestre, y eso drenara sus baterías, lo que le obligaría a reiniciar sus sistemas, literalmente se apagaría y encendería de nuevo, y en el proceso desbloquearía dicho regulador. Debido a que sigue una órbita inclinada 90º con respecto al ecuador algo así solo ocurría de forma muy puntual. Habría que esperar hasta 2007, cuando debía acontecer el primero de esos eclipses, y así lo hizo la NASA, pero nada ocurrió. Por tanto se le dio por perdido de forma definitiva.

Resulta ahora evidente que en algún eclipse posterior, finalmente se despertó, aunque nadie hasta ahora se había dado cuenta. No es extraño, ya que hablamos de un satélite cuya misión ya se había dando por cerrada y su corta historia había concluido. Afortunadamente Scott Tilley estaba ahí para, aunque de forma casual, captar su tenue llamada. Y con ello se inició una frenética actividad, entre ellas la confirmación de su identidad, ya que su señal, captada de forma cordidana por cinco estaciones de seguimiento en todo el mundo, encajaba con la de este satélite. Posteriormente es estudio de su telemetría mostró que la ID de la nave espacial era 166, la ID de esta misión. IMAGE volvía de la tumba.

Activo pero no necesariamente operativo. Eso último lo sabremos dentro de varias semanas, cuando termine el análisis completo de los datos recabados hasta ahora, ya que hay que adaptar su viejo software y las bases de datos de información a los sistemas más modernos, aunque ya sabemos varias cosas, entre ellas que el sistema de control principal está en funcionamiento. El siguiente paso en intentar reactivar sus instrumentos. 

De conseguirlo podría retomar su misión de estudio de la magnetosfera terrestre, interrumpido ahora hace 13 años. Sería un final feliz a esta extraordinaria aventura, una pequeña historia que nos recuerda que incluso en un terreno tan exigente y tecnológico como es el de la exploración espacial hay espacio para los pequeños milagros.

MAGE (Imager for Magnetopause-to-Aurora Global Exploration) y sus instrumentos, que ahora intentarán ser reactivados.

La aurora sobre la Antártida, una de las imágenes enviadas por IMAGE durante los 5 al años que estuvo en activo. Su misión inicial era de dos años, pero en 2002 se aprobó  su extensión, que terminó de forma abrupta en 2005. Hasta ahora.

El regreso de IMAGE.

NASA IMAGE Confirmed 

NASA’s Long Dead ‘IMAGE’ Satellite is Alive! 

Más de una década después, un satélite considerado inoperativo por la NASA está funcionando otra vez

miércoles, octubre 04, 2017

Sputnik en 10 puntos

Curiosidades sobre el primer satélite artificial de la historia en su 60º aniversario.

Se cumplen hoy 60 años del lanzamiento, aquel primigenio ingenio que se convirtió en el primero de los miles que llegarían siguiendo su estela, y el antepasado común de todos ellos. Fue una llegada anticipada, ya que en los años 50 la idea de poner ingenios en órbita era un concepto ya asentado en la mente de muchos, algo que se estaba desarrollando y que tarde o temprano todos consideraban que llegaría. No fue una sorpresa el hecho en si mismo, sino quién lo protagonizó. Con todas las miradas centradas en los EEUU, que por desarrollo tecnológico parecía la apuesta más segura, la URSS cogió al mundo por sorpresa al ser ella y no sus adversarios de la Guerra Fría, la primera en lograrlo.

Nada sería de nuevo igual. Ni para el mundo, ni para los EEUU, que despertó de su autocomplacencia de forma repentina viéndose atrás en la carrera por el espacio, ni para la historia de nuestra civilización. Ese 4 de Octubre de 1957 todo cambió para siempre. Hay muchas historias sobre el Sputnik 1, pero una forma de conocerlo mejor y de forma más divertida es centrarnos en algunas curiosidades de lo que fue su fugaz viaje en nuestro firmamento. Veamos 6 de ellas, suficientes para entender lo que fue y significó su paso por la historia.

1) Un ganador inesperado: La propuesta de lanzar satélites artificiales nació en 1954, nació de la mano del Consejo Internacional para la Ciencia, en el marco del International Geophysical Year (IGY) que se celebraría entre el 1 de Julio de 1957 y el 31 de Diciembre de 1958, momento en que se esperaba que el Sol llegará al punto culminante de su ciclo de actividad de 11 años. En 1955 la Casa Blanca recogió el reto y pidió propuestas a sus diferentes ramas de la administración, siendo ganadora el Vanguard propuesto por el  Naval Research Laboratory. Todo el mundo esperaba que los EEUU cumplieran el reto, era evidente que serían ellos los primeros. Pero nadie supo ver, o se tomó muy en serio, lo que se estaba moviendo al otro lado del Telón de Acero...

2) Pequeño, muy pequeño: El Sputnik 1 era diminuto para lo que estamos acostumbrados hoy día, apenas 58 centímetros de diámetro y 83 Kilogramos de masa. Estaba equipado con dos largas antenas dobles de 3.9 metros, que le daba un aspecto algo más impresionante, pero al fin y a cabo no dejaba de ser como un balón de playa. Y no de los mayores.

3) Debería haber sido mayor: El tamaño final del Sputnik 1 fue resultado del temor de los soviéticos a que los EEUU, que se sabía que estaba desarrollando su propio programa de satélites y que podría lanzar el suyo en cualquier momento, se les adelantara. Inicialmente el conocido por el código "Objecto D" apuntaba hacia algo mucho más colosal, de 1300 Kilogramos y cargado de instrumentos científicos, que al final, por el retraso que estaba sufriendo el programa, se redujo a lo que conocemos para agilizar los tiempos y poder lanzarlo según el calendario previsto.

4) El lanzamiento estuvo cerca de fracasar: Aunque su exitosa historia puede hacernos pensar que todo funcionó como estaba previsto, la realidad fue menos sencilla y se rozó el fracaso. El Sputnik 1 se lanzó con un cohete R-7, formando en su primera etapa por 4 bloques de impulsores, conocidos como B, V, G y D. Y el G experimentó un rendimiento menor de lo esperado durante el despegue, lo que hizo que el cohete se fuera desviando, a pesar de los esfuerzos de sus sistemas de corrección de rumbo. Instantes antes de dar el lanzamiento por perdido por falta de impulso, el bloque G finalmente alcanzó en rendimiento esperado y el cohete regreso a su trayectoria prevista 20 segundos después.

5) Una vida corta: Alimentado por 3 baterías de plata-zinc, permaneció activo, enviando señales de radio, durante 3 semanas, antes de caer en el silencio. Era en tiempo previsto. El satélite propiamente dicho se mantuvo en órbita 4 meses, antes de que la fricción atmosférica  le hiciera caer y lo incinerara un 4 de Enero de 1958.

6) Un viaje elíptico: El reto del lanzamiento era por si mismo suficientemente duro como para preocuparse en darle una órbita más ajustada y circular. Como resultado se movía alrededor de la Tierra cada 96 minutos, aproximándose hasta los 228 Kilómetros y alejándose hasta los 947.

7) Viendo un fantasma: Asombró a Occidente, especialmente porque no poca gente fue capaz de verlo cruzar el cielo nocturno, una práctica que se convirtió en todo un acontecimiento ante un mundo asombrado. Sin embargo, aunque a causa de su alta tasa de luz solar reflejada era posible verlo si se sabía exactamente donde mirar, hoy día se cree que la mayor parte de los que dijeron verlo en realidad observaron la fase superior del cohete R-7, que alcanzó también la órbita terrestre, y que con sus 26 metros lo convertía en un objeto mucho más visible.

8) Sin ciencia pero con ciencia: El Sputink 1 carecía de instrumentos científicos, más allá de estar lleno de Nitrógeno para intentar detectar cualquier posible impacto de micro-meteoritos, ya habrían generado un cambio de temperatura y presión interna (cosa que no ocurrió). Sin embargo sus señales de radio serviría para extraer información sobre la ionosfera y la concentración de electrones en ella.

9) Beep-Beep: Así describían la señal de radio que muchos pudieron captar del Sputnik 1, y no pocos creían en los EEUU que podría esconder algún tipo de información secreta, quizás incluso a posibles espías. Aunque la realidad era más inofensiva , ciertamente no eran señales sin significado. En realidad a través de ellas se monitorizaba la situación de temperatura y presión interna del satélite, ya que si hubiera habido algún cambio en ellos, fruto de algún impacto externo, la señal también habría cambiado.

10) El padre de la NASA: "Como logro técnico, Sputnik atrapó la atención del mundo y el público estadounidense con la guardia baja", escribieron los historiadores de la NASA en 2007. "Su tamaño era más impresionante que los Vanguard y el público temía que la capacidad de los soviéticos para lanzar satélites también se tradujera en la capacidad de lanzar misiles balísticos que podrían llevar armas nucleares de Europa a los Estados Unidos".

El Sputnik 1 resultó un duro despertar para una nación que en ese momento se sentía en la cima. De golpe la ilusión de la hegemonía absoluta y superioridad tecnológica se venía abajo de la mano de una URSS que se seguía viendo como una nación atrasada. Algo que ni el lanzamiento éxito del Explorer 1 a principios de 1958 pudo compensar. Pero también demostró la energía de los EEUU para afrontar retos, y de ese golpe surgirían la NASA, DARPA (Defense Advanced Research Projects Agency) y todo tipo de iniciativas para insuflar un nuevo impulso al desarrollo tecnológico del país.

Un pequeño objeto de apenas 58 centímetros de diámetro, una tenue luz en el firmamento, una señal de radio que llenó a la gente de la calle de asombro y temor, el golpe que hizo despertar a la potencia estadounidense, el principio de una nueva era. Eso y todo más fue el Sputnik 1, el pequeño gigante que un 4 de Octubre de 1957 cambió la historia para siempre.

El pequeño Sputnik 1, del tamaño de un balón de playa.

El lanzamiento estuvo cerca de ser un fracaso completo, apenas salvado en el último momento.

Muchas fueron los que observaron y fotografiaron al Sputnik 1, pero en la mayor parte de los casos era en realidad la etapa superior del cohete R-7, que lo acompaño en su histórico viaje.

Muchos intentaron captar el beeep-beep del Sputnik cuando pasaba por encima de territorio estadounidense, llenos de curiosidad pero también de temor.

Su lanzamiento fue un duro despertar para la potencia americana, que en ese momento se sentía en el centro del mundo. Pero también significó una reacción a todos los niveles para no dejarse superar de nuevo, y que llevaría al nacimiento de agencias como la NASA.

El beep-beep que marcó el nacimiento de una nueva era.

Sputnik 1! 7 Fun Facts About Humanity's First Satellite