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domingo, octubre 25, 2020

Un éxito por encima de lo aconsejable

Confirmada la captura de material por parte de la OSIRIS-Rex.

Estábamos a la espera de la confirmación del éxito (o fracaso) del primer intento de capturar material del asteroide Bennu. Las imágenes previas confirmaba que la operación, al menos por lo que respecta a las maniobras de la sonda, se había sucedido tal como estaba previsto y que su brazo robótico, en el extremo del cual se encuentra la parte visible del capturador de muestras, había tocado la superficie, se había disparado el chorro de gas nitrógeno para levantar partículas y pequeñas piedras con el objetivo de facilitar el proceso, y se había alejado rápidamente a una altura segura. La OSIRIS superó la prueba y estaba en perfecto estado.

¿Pero se había capturado material? Las imágenes llegadas dos días después, el 22 de Octubre, parecen haber dado una respuesta, que es positiva. Quizás incluso más de la cuenta, porque se aprecia una ligera perdida de partículas fruto de que se capturo tanto que parte de la "tapa" que cierra el recolector no esta del todo cerrada a causa de la presencia de piedras más grandes. Eso obligará a proceder con cuidado a la hora de maniobras y proceder a su almacenaje, para evitar más pérdidas. "Aunque es posible que tengamos que movernos más rápido para almacenar la muestra, no es un problema grave. Estamos muy emocionados de ver lo que parece ser una muestra abundante que inspirará a la ciencia durante décadas más allá de este momento histórico", comunicó Thomas Zurbuchen, administrador adjunto de la NASA.

El equipo de OSIRIS-Rex cree que se ha recolectado más que suficiente y está en camino de almacenarlo lo más rápido posible. Las imágenes también muestran que cualquier movimiento de la sonda y el instrumento TAGSAM (la capturadora de material) podría provocar una mayor pérdida, por lo que se decidió renunciar a una maniobra prevista y con la cual se esperaba medir el cambio de masa resultante, y un encendido de los impulsores, para este pasado 24 de Octubre y con el cual se quería acelerar ligeramente a la OSIRIS. Así se espera mantener la fuga bajo control mientras se procede a su almacenaje seguro en la cápsula de retorno.

"Estamos trabajando para mantener nuestro propio éxito, y mi trabajo es devolver con seguridad una gran muestra de Bennu", explica Dante Lauretta, investigador principal de OSIRIS-Rex "La pérdida de masa me preocupa, por lo que recomiendo encarecidamente al equipo que guarde esta preciosa muestra lo más rápido posible". Las estimaciones señalan que se deben haber capturado mucho más de los 60 gramos que se marcaba como meta mínima para dar la operación por cumplida, por lo que existe un amplio margen pese a la fuga para trabajar.

Se puede decir que OSIRIS-Rex se vio algo superada por su propio éxito, logrando mucho más de lo esperado, algo que cuando se juega con parámetros tan precisos es tanto un triunfo como un problema. Todo apunta que al final será lo primera, y que pronto veremos a la sonda de regreso a casa con su preciosa carga. Y habiendo superado un pequeño problema de indigestión.

Un abundante éxito, dicho de forma literal.

jueves, octubre 22, 2020

El triunfo de OSIRIS

La OSIRIS-Rex alcanza la superficie de Bennu.

No es la primera ocasión en que una sonda toca de forma directa a un asteroide, y ahí está la Hayabusa 2, actualmente de camino a la Tierra, para recordarlo. Pero el simple hecho de conseguirlo, de ser testigos como uno de nuestros exploradores no solo observa de cerca otro mundo, sino que literalmente se acerca tanto que puedo entrar en contacto para tomar muestras, es tan extraordinario y emocionante como si fuera la primera vez. Son tantos los factores en juego, tantas cosas que pueden ir mal, que seguir escuchando a la sonda después de semejante odisea, realizada de forma completamente autónoma, es un momento electrizante. Y los integrantes del equipo humano detrás de la misión OSIRIS-Rex vivieron el suyo recientemente.

Fue este pasado 21 de Octubre cuando la sonda recibió la orden de ejecutar una de las maniobras más complejas y delicadas imaginables, el descender lentamente hacia la superficie del asteroide Bennu hasta realizar contacto con ella mediante su brazo de recolección de muestras, y después de unos pocos segundos, ascender de nuevo antes de que la propia nave terminara cayendo de forma irremediable y fatal. Todo ello rodeada de una nube de escombros levanta por la expulsión de gas nitrógeno por parte de la propia OSIRIS, con el objetivo de capturar algunos de ellos. Solo se disponen de tres pequeños depósitos de este gas, y por tanto tres son los intentos que se tiene para lograr la captura.

Aunque los datos enviados por la sonda en un primer momento ya confirmaron el contacto, las imágenes llegaron hoy, mostrando hasta que punto la llegada de la sonda a este región de Bennu, conocido como Nigthingale, creo un verdadero caos, lo que es la mejor de las noticias, ya que implica que todo funcionó como debería y el terreno era lo suficientemente poco cohesionado para poder "reventarlo" con el disparo de gas Nitrógeno y generar una lluvia de partículas y pequeños fragmentos alrededor del colector de muestras, lo que aumenta mucho las posibilidades de que, efectivamente, se haya "pescado" material de Bennu.

Deberemos esperar un poco para saberlo. Fotografías directas del colector (TAGSAM) y mediciones de su masa actual, que puede revelar cuanta, si alguna, cantidad de material se encuentra en su interior, deberán darnos una respuesta, aunque en principio, viendo las imágenes, podemos ser optimistas. Si es el caso, la OSIRIS-Rex se unirá al selecto grupo de las sondas que lo han conseguido, de momento integrado solo por las japonesas Hayabusa y Hayabusa 2. Si no es el caso, aún quedarán dos oportunidades más.

Momentos de felicidad ante uno de los hitos de la historia de la exploración espacial.

Tocando la superficie de otro mundo.

El momento del contacto. Muchos años de trabajo y diseño están detrás de este momento histórico.

miércoles, septiembre 23, 2020

Tienes un poco de Vesta en ti

Restos de ese asteroide en Bennu.

La historia de Vesta es el de un cuerpo cuya evolución lo aproximaba mucho a la de los planetas terrestres, con un interior lo suficientemente caliente como para provocar una diferenciación interna y señales de haber mantenido una pequeña etapa de actividad volcánica, lo que lo diferencia completamente del resto de asteroides dentro de los cuales se clasifica y lo aproxima a lo que se podría considerar un planeta, uno enano según la actual clasificación. Aunque seguramente se podrá considerar una especie de eslabón perdido entre unos y otros.

Hace unos mil millones de años, pero, el destino le hizo afrontar una catástrofe de proporciones inimaginables, un impacto con un enorme objeto que lo destrozó, creando un cráter de unos 400 kilómetros cuando Vesta apenas supera los 500, y que implicó la pérdida definitiva de una parte significativa de su masa, que dio lugar a los llamados Vestoides. No solo eso, sino que entre un 5-10% de todos los meteoritos que caen en la Tierra anualmente proceden de Vesta, lo que da una idea de la magnitud de lo ocurrido.

Y si caen en la Tierra, pueden caer en otros planetas...y quizás en otros asteroides. Y esto es lo que parece haber descubierto la sonda OSIRIS-Rex, una serie de seis rocas claramente más brillantes que su entorno, y cuya composición química, desvelada por el espectrógrafo de la sonda, muestra que son claramente diferentes del resto de Bennu y sospechosamente cercanas a los de los Vestoides. Descartado un origen "autóctono" de este tipo de material, todo apunta al impacto de uno de estos restos de Vesta sobre la superficie de Bennu.

Las observaciones recientes revelan que no es inusual que un asteroide tenga material de otro. Los ejemplos incluyen material oscuro visto por la sonda Dawn en la propia Vesta, una roca negra observada por la Hayabusa en Itokawa, y muy recientemente, material igualmente "alienígena" detectado por Hayabusa 2 en Ryugu. Lejos de permanecer aislados los asteroides parecen vivir en una eterna danza orbital que lleva a esta curiosa mezcla, ya que sus órbitas están sujetas a fuertes variaciones, causadas por interacciones con algún planeta, grandes impactos e incluso por la presión de la luz solar. Saberlo y ver sus consecuencias ayudará a trazar el complejo camino de Bennu y otros a través del Sistema Solar.

Desvelando los restos de Vesta en otro asteroide.

Vesta, la madre de la gran familia de los asteroides Vestoides, fruto de un gran impacto que dejó un cráter casi tan grande como la propia Vesta y significó la pérdida de una parte significativa de su masa. 

miércoles, marzo 20, 2019

Un pequeño mundo muy especial

Bennu se releva como un asteroide activo.

"El descubrimiento es probablemente la mayor sorpresa de las primeras etapas de la misión OSIRIS-REx y, diría, una de las mayores sorpresas de mi carrera científica", afirmaba Dante Lauretta, investigador principal de esta sonda, actualmente en órbita alrededor de Bennu, estudiándolo en profundidad y preparando el camino para tomar muestras de material de la superficie. Y no es para menos, ya que las imágenes tomadas el 6 de Enero, a muy corta distancia develaron algo completamente inesperado. Lejos de ser un cuerpo inerte, se toparon con algo muy diferente.

Existen una docena de "asteroides activos" conocidos en el Sistema Solar, cuerpos que parecen mostrar cierto grado de actividad, como si estuvieran a medio camino entre un asteroide y un cometa. Algunos de ellos quizás son directamente uno de estos últimos cuyas reservas principales de volátiles se agotó hace tiempo y hoy día muestras una actividad residual. Ahora, por sorpresa, Bennu parece haberse unidos a esta selecta familia, pues es eso lo que captaron las cámaras de OSIRIS-Rex, la aparición de una corriente de pártículas, una "pluma" emergiendo de forma espectacular. Las imágenes son ciertamente sorprendentes.

Y no fue algo aislado, sino que estamos ante una actividad constante, ya que después se confiraron hasta 11 eventos de esta clase, donde objetos que se mueven entre los pocos centímetros hasta varias decenas de centímetros de diámetro se veían proyectados hacia el exterior, a velocidades muy dispares, algunos alcanzando los 11 Kilómetros/hora, suficiente para escapar de la tenue gravedad, mientras que el resto quedaban en órbita, como si fueran satélites temporales, hasta terminar cayendo de nuevo."Básicamente, parece que Bennu tiene una población continua de partículas lloviendo sobre él a partir de pequeños eventos de eyección en toda su superficie", dijo Lauretta."Es increíblemente emocionante".

El origen de estos eventos sigue siendo desconocido. Se han observado cuando el asteroide estaba pasando por el punto de mínima distancia, que tuvo lugar este pasado 10 de Enero. Así que el calentamiento solar de la superficie y su subsuelo, y la sublimación de materiales volátiles, que arrastraron todas estas partículas hacia el exterior, podría ser una buena explicación, y encajaría con lo que parece ocurrir en otros miembros de los "activos", aunque de momento es solo una hipótesis. Sin haberlo buscado nos hemos encontrado con de frente con algo muy especial. OSIRIS-Rex tiene por delante un nuevo misterio a resolver. Y eso es maravilloso.

La imagen en contexto, señalando las estrellas de fondo y la dirección del chorro de partículas.

Una visión cercana, a poco más de un kilómetro, de la región norte. Aunque las plumas de partículas no parece, una vez estudiadas, que representen un peligro para la sonda, lo extremadamente agreste del terreno, mucho más de lo esperado, hará de la toma de muestras una operación complicada.

Un mundo diminuto pero lleno de sorpresas. 

Surprise! 'Active Asteroid' Bennu Is a Rare Particle-Ejecting Space Rock