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sábado, julio 04, 2020

Una historia del 4 de Julio

Un día como hoy la Mars Pathfinder reabrió el camino a la superficie de Marte.

Vivimos un momento dulce en la exploración del planeta rojo, con misiones cada vez más frecuentes y ambiciosas, una ola que se está reforzando con la entrada en carrera de nuevas naciones, como China, India o los Emiratos Árabes, sin olvidar la vieja Europa o Japón. Tal es así que hoy día parece lo más normal del mundo que existan sondas en activo explorándolo, tanto desde el espacio como en superficie. Pero esa es una realidad construida después de muchos golpes, pérdidas y decepciones. Es, básicamente, un triunfo de la constancia.

Y en eso la NASA y los EEUU demostraron tener más que nadie. Nada extraño si se tiene en cuenta que fueron ellos, durante décadas, los únicos que avanzaron hacia Marte pese a todas las circunstancias. Pero la superficie, desde las Viking, había sido abandonada, ya que se consideraba algo muy costoso, especialmente desde que esas pioneras habían fallado en su búsqueda de señales de vida, lo que rebajó el interés. Aún no conocíamos lo suficiente al planeta como para comprender su inmensa complejidad, y sin ese incentivo el entusiasmo quedaba muy atenuado. Especialmente por parte de los que tenían que poner el dinero, claro.

Por eso, como forma de sobrepasar ese problema y regresar, nació el programa Discovery, también conocido por su lema  «más barato, más rápido y mejor» sostenida por el entonces administrador, Daniel Goldin. Se debían relanzar las misiones, pero no en forma de costosos proyectos, sino en forma de iniciativas más frecuentes, innovadoras y, por supuesto, baratas. Se abría una ventana que científicos planetario aprovecharon para conseguir que se hiciera realidad una nueva misión a la superficie marciana, después de dos décadas de abandono.

No era un proyecto en que muchos confiaran, y hasta sus promotores decían medio en broma (o no) que la NASA les había luz verde para que se callaran, pero que daban por supuesto que se estrellarían. Sea cierto o no, realmente era un salto al vacío, apostándolo todo por un sistema de aterrizaje simple y de bajo costo (menos de una décima parte del de las Viking), revolucionario en su concepto y a primera vista terriblemente arriesgado. Al fin y al cabo nadie se habría imaginado una sonda llegando a la superficie rodeada de airbags y dando botes de forma descontrolada hasta detenerse. Es difícil no comprender a los que veían con enorme escepticismo su futuro.

Pero en ocasiones lo imposible se hace posible, y la apuesta aparentemente sin futuro de la NASA, o más concretamente del pequeño grupo de personas que la defendieron, triunfó. La Mars Pathfinder toco tierra un 4 de Julio de 1997 y sobrevivió para contarlo, especialmente si se tiene en cuenta que lo hizo en un terreno tan lleno de tocas que quizás otra, más "normal", no lo habría logrado. Su misión fue todo un éxito, incluido el despliegue del primer rover, el pequeño antepasado de Spirit, Opportunity, Curiosity y todos los que vendrán en el futuro.

Porque ese fue su mayor logro, reabrir Marte después de dos décadas de silencio, y esta vez de forma definitiva. Para los amantes de la astronomía y la exploración planetaria, ese 4 de Julio, por encima de cualquier significado político o patriótico, fue un día de celebración y esperanza para el futuro.

Un 4 de Julio para la historia.

jueves, mayo 21, 2020

El resplandor de la Hélade

Un repaso a algunos de los conocimientos astronómicos más asombrosos de la antigua Grecia.

Se la considera como la cuna de la civilización occidental, y ciertamente no falta razón para ello. Fue un mundo donde siempre, excepto en casos de una amenaza global externa, se impuso la división, la guerra y la incomprensión mutua, a pesar de compartir lengua, historia y religión. Pero quizás por ese mismo ambiente tan hostil y la necesidad de aislarse de tanta miseria poniendo la mente en cotas más elevadas, fue también tierra de algunas de las mentes más brillantes de la historia, que si bien lejos de acertar en todo o ser perfectos, lograron en ocasiones acercarse a la verdad hasta extremos que nos siguen asombrado.

Quizás el gran drama de todo ello es que sus ideas no fueran aceptadas en su época, quedando solo como extraños conceptos que debieron esperar varios milenios en el casi olvido para resurgir de nuevo. Cuanto tiempo perdido, ciertamente. Y en honor a esos logros, aunque la historia en ese momento no les diera la atención que se merece, veamos los más destacados.

1) El Sol como centro: Aristarco de Samos (310 a. C. a 230 a. C.) argumentó que el Sol era el "fuego central" del cosmos y colocó todos los planetas conocidos en el orden correcto a su alrededor. Es la más antigua versión de la teoría heliocéntrica conocida. Desafortunadamente el texto original se ha perdido en la historia, por lo que no podemos saber con certeza cómo llegó a estas extraordinarias conclusiones.

2) El tamaño de La Luna: Uno de los libros de Aristarco que sobrevivió hasta nuestros tiempos trataba sobre los tamaños y distancias planetarias. En este presentaba los primeros intentos de cálculo conocidos de los tamaños relativos y las distancias al Sol y la Luna, y asumía que este primero esta estaba más lejos a partir de los eclipses solares. Además, en el instante en que la Luna está en el primer o tercer cuarto, Aristarco razonó que junto con Sol, la Tierra formarían un triángulo rectángulo.

Aristarco usó los cálculos geométricos de Pitágoras para estimar que la distancia al Sol era entre 18 y 20 veces la distancia a la Luna, y que este última tenía aproximadamente un tercio del de la Tierra. Mientras se quedó corto en el primer caso (que llega a los 390), en el caso de la segunda se aproximo asombrosamente a la realidad.

3) La circunferencia de la Tierra: Aunque parezca un concepto relativamente moderno, que nuestro mundo es una esfera es algo de lo que se hablaba hace varios miles de años, aunque fuera algo que no fuera aceptado en general. Pitágoras es considerado como el primer defensor de una Tierra esférica, pero sería Eratóstenes en que daría cifras, a partir de cálculos hechos basándose en medir las diferentes longitudes de las sombras proyectadas por postes colocados verticalmente en el suelo, durante el mediodía en el solsticio de verano, en diferentes latitudes. El llegó a la conclusión de que nuestro planeta tenía una circunferencia de unos 40.000 Kilómetros, cerca, muy cerca de la realidad.

Más tarde, otro científico griego llamado Posidonio (135BC a 51BC) usó un método ligeramente diferente y llegó a casi exactamente la misma respuesta. Habitante de la isla de Rodas durante gran parte de su vida, allí observó que la brillante estrella Canopus se situaba muy cerca del horizonte. Sin embargo, cuando se desplazaba a Alejandría, en Egipto, vio que esta ascendía a unos 7.5 grados. Dado que 7.5 grados es 1/48 de un círculo, multiplicó la distancia de Rodas a Alejandría por 48, y llegó a un valor también de aproximadamente 40.000 km.

4) La primera calculadora astronómica: El mecanismo de Antikitera es quizás uno de los ingenios más asombrosos que ha llegado hasta nosotros, fascinante incluso aunque lo hiciera solo en forma de algunos fragmentos.

Estudiada en profundidad, tenemos una idea más o menos una idea clara de como era en sus buenos tiempos. Era una caja que alberga docenas de ruedas dentadas de bronce finamente mecanizadas. Cuando se giraba manualmente mediante un mango, los engranajes movían discos en el exterior que mostraban las fases de la Luna, el momento de los eclipses lunares y las posiciones de los cinco planetas conocidos (Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno) en diferentes épocas del año. Esto incluso explicaba su movimiento retrógrado, un cambio ilusorio en el movimiento de los planetas a través del cielo.

No sabemos quién lo construyó, pero data de algún momento entre los siglos III y I a. C., e incluso puede haber sido obra de Arquímedes. La tecnología que poseían sus engranajes tenía una sofisticación que no se volvió a ver en mil años.

5) Hemisferio Sur: El historiador Heródoto afirmó que África estaba rodeada casi por completo por mar, algo que iba mucho más allá del conocimiento general que existía en la Grecia de entonces. Sus afirmaciones se basaban en la historia de los marineros fenicios que fueron enviados por Neco II de Egipto (alrededor de 600 a. C.), para navegar alrededor de África continental, en el sentido de las agujas del reloj, comenzando en el Mar Rojo.

Era esa historia real? Un hecho astronómico parece confirmarlo, ya que según recoge el propio Heródoto al superar el extremo sur de África, y siguiendo un curso hacia el oeste, los marineros observaron que el Sol estaba en su lado derecho, sobre el horizonte norte, algo que solo pudo ocurrir si superaron el ecuador y se adentraron en el Hemisferio Sur. Una observación que para la gente de la época no tenía sentido alguno, y motivo por lo cual existían tantas dudas sobre su veracidad. Solo algunas mentes despiertas, adelantadas a su tiempo, quizás entendieron lo que había ocurrido.

Así fue la antigua Grecia, o la Hélade, como lo denominaba ellos. Un crisol de conflictos, luchas y atomización política, pero también capaz de generar mentes prodigiosas que ojalá hubieran sido escuchadas en su tiempo.

Una reproducción del siglo X de un diagrama de Aristarco que muestra parte de la geometría que utilizó en sus cálculos.

El mecanismo de Antikitera, 1000 años avanzada a su tiempo.

La "Ecúmene", el mundo conocido según Heródoto. Que lo que llamamos Africa estuviera rodeada por el océano era algo que el autor griego solo sabía a partir de la historia de los exploradores enviados por Neco II, puesta en duda en su época por su narración del Sol saliendo por la derecha, pero que es quizás la mayor prueba de su realidad.

La antigua Grecia y los griegos, o Hélade y helenos, como se llamaban a si mismos. Un mundo atomizado, lleno de conflictos, pero quizás eso mismo un crisol de sabiduría.

Four amazing astronomical discoveries from ancient Greece 

viernes, octubre 18, 2019

Mensajes del pasado

Identificando tormentas solares en registros asirios.

La Humanidad lleva mirando al firmamento desde los albores mismos de su existencia, registrando con un temor reverencial lo que se consideraba el reino de los dioses, buscando por tanto en ellos señales que les permitiera adivinar el futuro que estos les reservaban. Es por eso que durante siglos, quizás milenos, conceptos como astronomía y astrología fueron uno solo, ya que toda observación y registro de eventos astronómicos, desde cometas hasta meteoritos y conjunciones planetarias, tenía como intención última "leer" lo que el destino nos reservaba.

Eso ofrece a los astrónomos modernos una ventana a hechos pasados, antiguas observaciones astronómicas que pueden, junto con otras evidencias, sacar a la luz eventos de gran magnitud. Una de esas fuentes de la antigüedad son los registros cuneiformes asirios, notables es su detalle, y algunos de los cuales, obra de estos "observadores" del cielo y que registraban eventos celestas para después informar de ello a su monarca, fragmentos de los cuales han llegado hasta nosotros. Y de algunos ellos, datadas de hace unos 2700 años, un estudio liderado por la Universidad de Fukuba  han descubierto lo que parecen descripciones de tormentas solares.

Evidentemente los asirios ni sabían lo que eran ni podían verlas directamente, pero si describieron, en las tres tabletas cuneiformes estudiadas, eventos que parecen relacionarse con la llegada de una tormenta solar. Más concretamente en una de ellas se habla de que "el rojo cubre el cielo" y en otra de "nubes rojas", probablemente manifestaciones de lo que hoy llamamos arcos rojos aurorales estables, consistentes en luz emitida por electrones en átomos de oxígeno atmosférico después de ser excitados por intensos campos magnéticos. Puede resultarnos extraño tan al sur, pero una eyección de masa solar que golpe la Tierra de pleno puede hacerlas aparecer as latitudes bajas. Además, debido a los cambios en el campo magnético terrestre a lo largo del tiempo, el Medio Oriente estuvo más cerca del polo geomagnético durante este período de la historia.

La investigación combinó estas referencias, con concentraciones de carbono 14 en los anillos de los árboles. Esto redujo el espacio temporal, marcando que debieron tener lugar entre el 679 y el 655 antes de nuestra era. "Aunque no se conocen las fechas exactas, pudimos reducir el rango considerablemente al saber cuándo cada astrólogo estuvo activo", explica el autor principal Yasuyuki Mitsuma. Según las muestras de anillos de árboles, durante este tiempo hubo un aumento rápido del carbono 14 radioactivo en el medio ambiente, lo que se asocia con una mayor actividad solar."Estos hallazgos nos permiten recrear la historia de la actividad solar un siglo antes que los registros disponibles anteriormente", explica Mitsuma. "Esta investigación puede ayudar a nuestra capacidad de predecir futuras tormentas magnéticas solares".

Casi 3000 años después, a través de esos antiguos ojos, podemos imaginar esos cielos de antaño, entendido un poco más como nacieron los mitos que un día les dieron un sentido. ahora olvidado.

Copias de dos de las tabillas, donde se mencionan "luz roja" y "nube roja".

Surveying Solar Storms by Ancient Assyrian Astronomers

domingo, junio 02, 2019

La magia del Sol oscuro

Recuperando la película jamás filmada de un eclipse solar.

El 28 de Mayo de 1900 la oscuridad recorrió las tierras de Carolina del Norte. Era la sombra de la Luna viajando sobre la superficie terrestre, lo que conocemos como un eclipse solar, y ahí la esperaba una expedición de la Asociación Astronómica Británica, dispuesta a seguir el acontecimiento, estudiarlo y legar para la posteridad una completa descripción de lo observado. Sin embargo, en esta ocasión, estaban dispuestos a dar un salto adelante. Registrar en imágenes y movimiento, con la aún primigenia tecnología fílmica existente, el momento en que la Luna y el Sol se hicieran una.

Y lo lograron. Fue de la mano de Nevil Maskelyne, un mago británico que, fascinado por los avances tecnológicos que se estaban logrando a finales del siglo XIX en la Inglaterra Victoriana y sus aplicaciones en el terreno de los trucos de magia, se había reconvertido también en cineasta. No era la primera vez, ya lo había intentado (al parecer con éxito) en un eclipse anterior ocurrido en la India, en 1898, pero el material sería robado y desapareció de la historia. Por tanto, a efectos prácticos, el eclipse de 1900, para el cual Maskelyne fabricó un adaptador telescópico especial para su cámara, se convirtió en la primera filmación de este tipo de la que se tiene constancia, así como la única que ha sobrevivido de este pionero.

Este tesoro había permanecido perdidos en los archivos de la Asociación Astronómica Británica. Hasta ahora, cuando un esfuerzo conjunto entre estos primeros y la Royal Astronomical Society han rescatado, restaurada fotograma a fotograma, y traída de nuevo a la vida. 

"El cine, como la magia, combina arte y ciencia. Esta es una historia sobre la magia; La magia, el arte, la ciencia y el cine, y las borrosas líneas que las separan. Los primeros historiadores del cine han estado buscando esta película durante muchos años. Como una de sus elaboradas ilusiones, es emocionante pensar que la única película sobreviviente conocida de Maskelyne, ha reaparecido ahora. Aprovechando la mágica técnica del siglo XXI, esta atracción del siglo XIX ha sido reanimada. Maskelyne quería una novedad para mostrar en su teatro, y qué mejor que el fenómeno natural más impresionante de todos". Y ciertamente, en esos tiempos asombrosos, los límites no parecían claros. Para aquellos que pudieron ver esta filmación, en los albores del siglo XX, lo que veían era magia sin lugar a dudas. ¿Quién puede culparles?

El primer eclipse filmado del que tenemos constancia, en todo su esplendor. 

Nevil Maskelyne, mago y científico brillante, en una época de avances asombrosos donde ambos conceptos parecía difuminarse para el común de los mortales.
 
First ever solar eclipse film brought back to life

martes, enero 15, 2019

Sueño y realidad

Cuando la imaginación adivina el futuro.

El 2 de enero, la New Horizons protagonizó el sobrevuelo más lejano jamás realizado (por ahora), y nos está enviando ya las primeras imágenes de Ultima Thule. Todos, tanto los científicos como los simples aficionados, como es el que aquí escribe, no pudimos sino asombrarnos ante esa especie de "muñeco de nieve", la visión de dos objetos claramente independientes besándonse con delicadeza en un baile eterno. No se había visto nada parecido. Ciertamente se habían encontrado cometas de los que se pude intuir que son dos cuerpos antaño independiente, pero nunca con tal claridad. El primer paso en el nacimiento de un planeta congelado en el tiempo.

Sin embargo, y no es la primera vez, revisando el pasado podemos encontrar que ya hubo gente que anticipó algo parecido, en épocas que ni tan solo el Cinturón de Kuiper era conocido. Hace 50 años, un científico y artista del Planetary Science Institute, Bill Hartmann, ilustró la posible apariencia del resultado de la colisión a muy baja velocidad entre dos asteroides. El resultado fue un auténtico ejercicio de visualizar el futuro con una certeza asombrosa.

Todo empezó en 1969. Los astrónomos de la Universidad de Arizona, Larry Dunlap y Tom Gehrels, detectaron que el asteroide 624 Hektor, mucho más allá del cinturón principal de asteroides, mostraba cambios extremos en el brillo cuando rotaba. El propio Hartmann y Dale Cruikshank (en aquel entonces en la Universidad de Hawái),demostraron que el cambio de brillo no era causado por diferencias en la reflectividad del material de la superficie, sino por una forma alargada muy inusual.

Hartmann se sintió intrigado por como algo así podría haberse formado en el sistema solar primordial, por colisiones de asteroides a baja velocidad, desde las cuales crecían los planetas. Estos cuerpos, del que no se conocía ninguno en ese momento, y eran por tanto simples conceptos teóricos, se denominaron asteroides "binarios compuestos", indicando que estaban en contacto directo, en lugar de orbitar alrededor uno del otro. La pintura de Hartmann en 1978 mostró el concepto binario compuesto los  colores grises de La Luna. No se habían visto tales cuerpos a corta distancia, pero Hartmann quería describirlos. "Mis pinturas astronómicas no son solo vuelos de fantasía, sino un intento serio de hacer algo hermoso y realista a partir de lo que los humanos hemos aprendido sobre otros mundos". Para 1980, Cruikshank y Hartmann habían demostrado que muchos cuerpos en el Sistema Solar más exterior tenían un color marrón rojizo oscuro, y sus pinturas de 1980 y 1996 agregaron dichas estimaciones. El resultado se parece de una forma extrodinaria a lo visto por la New Horizons.

Ultima Thule no es solo el primer ejemplo obvio de una estructura binaria compuesta, sino que también se parece mucho a la visualización de Hartmann de 1996. Incluso acertó en incluir una línea de material brillante en la zona de contacto, allí donde colisionaron a cámara lenta. Todo un ejemplo de como, en ocasiones, la imaginación, combinada con el conocimiento, por exiguo que en ese momento sea, puede abrirnos las puertas a un futuro aún a décadas por delante. Un ejemplo de porque nunca debemos dejar de soñar.

Y el sueño se hizo realidad.

PSI Scientist Anticipated "Snowman" Asteroid Appearance

miércoles, abril 11, 2018

La balada de los pioneros

Recordando el papel de las Pioneer en el éxito de las Voyager.

Nos descubrieron las maravillas del Sistema Solar exterior, son ellas las que siempre recordaremos como las primeras que nos enviaron espectaculares imágenes de los 4 grandes mundos exteriores y nos hicieron dar cuenta de que allí fuera, en un espacio que hasta entonces se veía como lejano, oscuro y estéril, existían mundos de una complejidad y variedad apabullante. Y es justo que así sea en gran medida, ya que fueron las primeras con una capacidad científica suficientemente avanzada para cambiar todo lo que creíamos saber. Pero es igualmente justo recordar que atravesaron unas puertas que les habían sido abiertas por las Pioneer. En realidad esa era su misión, por lo que fueron construidas.

Una inusual alineación, que solo se repetía cada 175 años, de los planetas exteriores, a fines de la década de 1970, brindó la oportunidad de explorarlos con relativa facilidad, utilizando la gravedad para enviar naves espaciales de un planeta a otro. Inicialmente en forma de un ambicioso proyecto que abarcaba hasta 4 sondas, al final los ajustes presupuestarios determinaron la aprobación de solo dos, las más que famosas Voyager 1 y 2. Pero en ese momento dicha zona del Sistema Solar era territorio desconocido. Por no saber ni tan solo estaba claro fuera posible cruzar el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter, o sobrevivir a la intensa radiación que parecía rodear al coloso Joviano.

Para responder a estas inquietantes dudas, el Centro de Investigación Ames de la NASA en Silicon Valley, California, construyó dos pequeñas sondas de la serie Pioneer, la 10 y la 11. Su destino, a diferencia de sus hermanas, apuntaría hacia las profundidades desconocidas, tanto para lograr los primeros datos científicos tomados desde esa región, como para comprobar si sobrevivian al viaje. Algo que no estaba claro en absoluto.

El 2 de marzo de 1972 despegaría la Pioneer 10, y el 5 de Abril de 1973 lo haría hermana gemela Pioneer 11. Tal como se concibió originalmente, esta última era una "copia de seguridad" de la primera. Si la 10 no lograba cruzar el cinturón, la 11 haría un nuevo intento. Al final no fue necesario, ya que el peligro de colisión se descubrió que era casi nulo. La Pioneer 10 pasaría al otro lado y en Diciembre de 1973 se convertiría en la primera sonda en visitar Júpiter antes de salir despedida del Sistema Solar, mientras que el plan de vuelo de 11, visto el óptimo resultado, se rediseñó para aprovechar la gravedad Joviana y impulsarse hasta Saturno.

A finales de julio de 1979 comenzó a observar de Saturno. En ese momento, las dos Voyager ya estaban siguiendo su estela. Habían completado sus sobrevuelos de Júpiter y se dirigían en ese momento también al gigante de los anillos. Todo esto evidentemente tuvo su efecto en la Pioneer 11, cuya misión primaria era precisamente facilitar su viaje y preparles el camino. Eso implicó notables debates en la NASA, entre planificar una trayectoria científicamente más interesante y arriesgada, o por el contrario, aunque a costa de un retorno científico menor, seguir la misma trayectoria que tomaría la Voyager 2 para enfilar su camino a Urano y Neptuno, comprobando así que era segura.

Gano la segunda opción. Cumpliría su misión como auténtica exploradora avanzada de la Voyager 2, preparando su llegada, aunque pese a ello consiguió datos interesante del planeta, sus anillos y sus satélites, todos ellos inéditos, y que ayudarían a planificar las campañas científicas que llegarían con sus mayores, modernas y equipadas perseguidoras. Y de ellas fue el triunfo final. Pero fueron estas modestas predecesoras las que abrieron el camino, demostrando que era posible cruzar el cinturón de asteroides y igualmente posible sobrevivir a un encuentro con Júpiter y Saturno. A ellas pertenece una pequeña parte de su gloria. Y es de justicia recordarlo.

Abriendo caminos.

Las Voyager y las Pioneer, 4 sondas con destinos entrelazados.

El diseño de las Pioneer 10 y 11. 

45 Years Ago: Pioneer 11 Launched to Study Jupiter and Saturn

domingo, diciembre 24, 2017

Post Vintage (251): El fin del mundo de 1910

Un 19 de Mayo de ese año nuestro planeta atravesaba la cola del cometa Halley

"Durante la noche del 18/19 de Mayo, cuando la Tierra pasó a través de ella, algunas personas tomaron precauciones mediante el sellado de chimeneas, ventanas y puertas de sus casas. Otros confesaron crímenes que habían cometido, ya que no esperaban sobrevivir a la noche, y algunos, presas del pánico, llegaron al suicidio. Comerciantes emprendedores vendían las llamadas píldoras del cometa (para evitar el envenenamiento) y botellas de oxígeno, se llevaron a cabo servicios religiosos con una afluencia masiva, y la gente en el campo se escondieron en sus refugios para tormentas. Un estado de ánimo extrañamente frívolo causó que miles de personas se reunieron en restaurantes, cafés, parques, y tejados de los edificios de apartamentos esperando su destino en compañía de otros seres humanos".

Puede parecer la escena de un relato o película de ciencia ficción. Y por encima de todo parece ambientada en tiempos actuales, donde las supuestas advertencias sobre el inminente final de la Tierra se secunden de una forma ya rutinaria.

Pero en realidad se trata de un relato de algo ocurrido hace más de un siglo, un 19 de Mayo de 1910, el día en que la Tierra, durante unas horas, se adentro en la cola del Halley. Nada que no hubiera ocurrido anteriormente (Tan solo 49 años antes, en 1861, hizo una "zambullida" aún más profunda en otro cometa sin mayores problemas), pero eso no evitó que el anuncio, por parte del astrónomo Sir William Huggins, de la detección, entre las moléculas orgánicas que se encuentran en los cometas, de cianógeno, un elemento relacionado con el cianuro, se convirtiera pronto en la profecía de una catástrofe inminente. Alimentada, eso si, por la hipótesis lanzada por el astrónomo francés Camille Flammarion,que creía que "el gas cianógeno podría impregnar el ambiente y posiblemente apagar toda la vida en el planeta", según explico a The New York Times.
 
¿Y el resto de astrónomos y científicos del mundo, que no compartían en absoluto la idea de su colega? No avisaron de que realmente no existía riesgo alguno, de que la densidad de una cola cometaria es tan baja que solo destaca porque es solo algo menos vacía que el vacío que la rodea? Que ya había ocurrido antes? Que la alarma era injustificada? Evidentemente, y así se reflejaba en medios más serios, pero pocos escucharon y muchos les acusaron de estar "escondiendo la verdad" y estar al servicio de los gobiernos del mundo. Menos Flammarion, evidentemente. A muchos todo esto les sonará familiar. Y lo es

Hoy es el aniversario de este acontecimiento astronómico de primer orden, un maravilloso encuentro con el más famoso de los cometas, que dejó, incluso en la comparativamente rudimentaria tecnología de la época, imágenes para el recuerdo, y una oportunidad de estudiar este tipo de cuerpos celestes en una época en que viajar al espacio era visto aún como una fantasía, o el el mejor de los casos, algo aún muy lejano. El Halley llegó y se fue, iniciando su largo camino hacia más allá de Neptuno, sin que la Tierra, como ya se había dicho infinidad de veces sin éxito, sufriera daño alguno. Y la gente olvidó rápidamente la parte oscura de lo sucedido, ya que en el fondo nadie se lo había creía realmente, decían.

Excepto para los que perdieron sus ahorros en todo tipo de productos, y en algunos casos sus vidas, arrastrados por la marea del miedo. En este aspecto el "fin del mundo" de 1910 una lección, pero de la que nunca quisimos aprender realmente lo que quería enseñarnos.

Un paso tan cercano del Halley, uno de los más espectaculares conocidos de este cometa, dejó imágenes para la historia, captada por la aún rudimentaria tecnología fotográfica de la época.

La otra cara del 19 de Mayo de 1910. Paranoia del fin del mundo y no poca gente dispuesta a sacarle hasta el último céntimo a los que se dejaban arrastrar por ellas. Las pastillas anti-cometa, como las llamadas Hope, fueron casi el ejemplo más inofensivo. Mascaras anti gas, refugios, seguros anti-cometa y hasta suicidios, no que fueron tanto.

Camille Flammarion, el astrónomo francés que alimento involuntariamente esta ola de miedo. Posiblemente solo comentaba una posibilidad, pero los medios más sensacionalistas lo tomaron como una afirmación. 

"End of the World!": The Day the Earth Passed Through Halleys' Comet 24-Million-Mile Tail

domingo, diciembre 10, 2017

Post Vintage (249): En un lugar de Marte

Mars Reconnaissance Orbiter encuentra a la desaparecida Beagle 2.

Mars Express lleva desde 2003 en órbita marciana, y puede considerarse, a la espera del resultado final de la misión Rosetta, la más exitosa de la no demasiado amplia historia de exploración interplanetaria del viejo continente, tanto en resultado científico como en duración. Sin embargo existe una página oscura, impregnada de la tristeza del fracaso, entre tantas otras de deslumbrante éxito, y es la que se refiere a su pequeña compañera de viaje, que de forma análoga a la Hyugens con Cassini, permaneció acoplado a ella durante la travesía interplanetaria y se separó para iniciar su propio viaje hacia Marte poco después de que la sonda llegara a sus cercanías.Pero a diferencia de su equivalente de Saturno, nunca más se supo de ella. Solo quedó el mortal silencio de una misión fallido.

Y durante más de una década la gran pregunta, que le ocurrió a la Beagle 2? Finalmente, 11 años después de su desaparición, ha sido encontrada gracias a la Mars Reconnaissance Orbiter y su potente cámara HiRISE. Una búsqueda complicada dado su relativamente pequeño tamaño, y cuya culminación descarta las numerosas especulaciones que se generaron después de esa fatídica fecha, especialmente la que indicaba que el paracaídas y airbags, sin unos propulsores equivalentes a los que dispusieron Spirit y Opportunity para frenar, no habían sido suficientes y se había estrellado contra la superficie marciana, destruida totalmente o como mínimo dañándola lo suficiente para dejarla fuera de servicio: El sistema de aterrizaje funcionó, Beagle 2 aterrizó con éxito y de una pieza en la zona prevista, se desplegó y es posible que realizara los primeros comandos autónomos programados, incluido el despliegue del brazo con los diversos instrumentos científicos y toma de imágenes. Por tanto lo que la condenó fue otra cosa.

La respuesta definitiva, aunque es una deducción a partir de una imágenes ampliadas al máximo, es que 2 de 4 paneles solares, que una vez levantada la "tapa" del vehículo debían despegarse como los pétalos de una flor, no lo hicieron. Eso explicaría el fracaso en establecer comunicaciones, ya que la antena, además de no ser direccional, estaba situado en la tapa y debajo de ellos, por lo que al no abrirse por completo quedó bloqueada, incapaz de comunicarse con Mars Odyssey y Mars Express, que debían servir de nodo de enlace con La Tierra. Dotarla de un sistema de comunicaciones lo suficientemente potente (como si pueden hacer Curiosity y Opportunity de ser necesario) se descartó por razones presupuestarias. Era sin duda su punto débil, y como todo parece indicar, finalmente sería su perdición. Errores de diseño, en parte obligados por las limitaciones económicas, de fatales consecuencias. Nunca la expresión "lo barato sale caro" tuvo tanto sentido.

El hallazgo de la Beagle 2 permite cerrar, aunque de forma simbólica, la herida abierta entre todos aquellos implicados en esta misión y reivindicar su trabajo, que tan cerca, mucho más de lo que nadie había imaginado, estuvo de ser un éxito a pesar de todos los obstáculos, y que posteriormente tantas críticas y ataques recibieron por parte de la opinión pública británica (ya que era una misión financiada por el Reino Unido). Desgraciadamente el carismático (y excentrico) científico Colin Pillinger, que fue el que más se implicó en ella, más defendió su realización ante el gobierno de su país, y finalmente el que más duros ataques recibió por ello después de la pérdida de la sonda, murió el año pasado después de una larga enfermedad, y no pudo ver como finalmente su pequeña había sido encontrada de nuevo.

Beagle 2 fue la crónica de un fracaso por muchos anunciado, que su pérdida pareció confirmar. Hoy, 11 años después, la historia la pone en su lugar, como la pequeña sonda que contra todas las adversidades técnicas (problemas en el último momento) y económicas (con un presupuesto muy limitado y peligrosos sobrecostes que amenazaron su existencia última) logró aterrizar con éxito en Marte, y que solo la adversidad, en forma de un incompleto despliegue de los paneles solares, impidió que se comunicara con nosotros a pesar de que posiblemente estaba ya lista y preparada para trabajar. Después de haber sobrevivido a la fase más crítica del viaje su destino final no pudo ser más cruel.

La imagen ampliada de la MRO permite ver lo que ahora parece con toda probabilidad la Beagle 2. Si observan solo 2 "pétalos", solo 2 de los 4 paneles solares desplegados. Eso explicaría que no pudiera comunicarse.

 
Una visión más amplia revela lo que parece el paracaídas y el escudo delantero, en una escena que recuerda mucho a las zonas de aterrizaje de Opportunity y Curiosity. El sistema de aterrizaje, en contra de lo que se solía pensar, no fue por tanto el responsable de su pérdida, al cumplir su objetivo aparentemente sin mayores problemas.

Lo último que conocimos de la Beagle 2, en una imágen de la Mars Express mientras esta primera, recién separada, iniciaba su viaje hacia Marte. Al no transmitir telemetría durante su vuelo y descenso, solo se podía esperar la señal de confirmación del aterrizaje, que nunca llegó.

Una escenificación de como debería haberse desplegado una vez en la superficie de Marte. Sin embargo parece que algo falló y este no se realizó por completo. El brazo robótico es posible que si lo hiciera, y que todos sus instrumentos estuvieran listos para iniciar su tarea, pero sin comunicaciones simplemente la sonda quedó a la espera de una ordenes que nunca llegaron.

Nacida del revuelo mediático por el supuesto descubrimiento de señales de vida fosilizada en el meteorito ALH84001, tenía como objetivo central extraer y analizar muestras del subsuelo marciano para buscar señales de vida presente o pasada, además de estudiar la geología y el clima. Con 11 Kg de instrumental científico de los 68 kg de masa total de la sonda, proporcionalmente, la convertía en una de la sonda con mayor carga científica jamás enviada a otro mundo.

Encontrado a la Beagle 2.  

Beagle 2 found?

UK's Lost Beagle 2 Mars Lander, Missing Since 2003, Found in NASA Photos 

Resuelto el misterio de la sonda marciana Beagle 2

jueves, noviembre 30, 2017

Hombrecillos verdes

50 años de la primera detección de un púlsar.

Noviembre de 1967 fueron momentos de suma emoción para un pequeño grupo de astrónomos, que tuvieron entre manos el hallazgo de algo que prometía ser revolucionario, por no decir transcendental. Todo gracias a Jocelyn Bell, una estudiante graduada en la Universidad de Cambridge en Inglaterra, que hizo lo que posteriormente se identifico con la primera detección de un tipo de cuerpo estelar hasta ahora desconocido: Un púlsar, una bola de materia increíblemente densa fruto del colapso final del corazón de una estrella masiva, y que en su enloquecido giro irradias hace opuestos de ondas de radio hacia el espacio. La configuración es similar a la que veríamos en un faro.

Nada de esto, evidentemente, se sabía en 1967. Jocelyn Bell solo tenía un hecho: En su análisis de los datos obtenidos por Mullard Radio Astronomy Observatory, que ella ayudó a construir y con el cual realizaba un amplio estudio de los objetos más brillantes del Universo conocido, los quasars, encontró algo inesperado, algo que parecía parpadear cada 1.3 segundos, un patrón que se repetía un día tras otro. No se sabía lo que era, pero dicha señal entraba en conflicto con la naturaleza generalmente caótica de la mayoría de los fenómenos cósmicos. Además, era en una frecuencia de radio muy específica, mientras que la mayoría de las fuentes naturales normalmente irradian a través de un rango más amplio. Por estas razones, Jocelyn Bell, su supervisor Antony Hewish y algunos otros miembros del departamento de astronomía tuvieron que reconocer que podrían haber encontrado una señal creada artificialmente, algo emitido por una especie de inteligencia. Ella misma etiquetó el primer pulsar como LGM1, que significaba "Little Green Men", "Hombrecillos verdes".

Hewish convocó una reunión (sin la presencia de Jocelyn), en la que discutió con otros miembros del departamento cómo se deberían manejar la presentación de estos resultados al mundo. Mientras que sus colegas científicos seguramente asumirían una posición de moderación y escepticismo, es probable que la posible detección de una civilización alienígena inteligente pudiera llevar el caos entre el público, razonaron algunos de los participantes. La prensa muy probablemente llevaría la historia fuera de toda proporción y todo ello caería sobre los investigadores de Cambridge. Según Hewitt, una persona incluso sugirió (quizás en broma, quizás no) que quemaran dichos datos y se olvidaron de todo.

Un auténtico problema,incluso para la joven Jocelyn Burnell, que años después reconocía que la aparición de esta extraña señal era para ella casi una molesta, ya que como estudiante de posgrado, estaba tratando de terminar su trabajo de tesis antes de que se agotara su financiación, pero este enigma estaba alejando su trabajo de esa meta."Aquí estaba yo tratando de obtener un doctorado de una nueva técnica, y algunos tontos hombrecillos verdes tenían que elegir mi antena y mi frecuencia para comunicarse con nosotros", escribió en el artículo de la revista Cosmic Search.

Sin embargo ella misma terminaría por resolver el enigma, ya que reexaminando los datos encontró lo que parecía una señal similar, que se repetía regularmente y de una parte completamente diferente de la galaxia. Esa segunda señal indicó que se trataba de una familia de objetos estelares, en lugar de civilizaciones alienígenas tratando de hacer contacto."Finalmente se eliminó la hipótesis de los pequeños hombrecillos verdes. Era muy poco probable que hubiera dos pequeños hombrecillos verdes en lados opuestos del universo que decidieran enviar una señal a un planeta discreto, la Tierra, al mismo tiempo, usando la misma técnica y la misma frecuencia. Tenía que ser un nuevo tipo de estrella, no vista antes. Y eso despejó para la publicación del descubrimiento".

Todo esto llevaría al Novel de Física de 1974, que fue adjudicado a Antony Hewish y el radio astrónomo Martin Ryle. Ambos habían participado, el primero de forma directa y el segundo a través de su aportación al desarrollo de las técnica de radioastronomía, pero dado que el premio precisaba que era por el hallazgo de un tipo de estrella tan extraña y sorprendente como los púlsar, esta claro Jocelyn Burnell era la merecedora legítima del premio, o como mínimo formar parte de los elegidos para recibirlo, ya que su aportación fue capital. Eran otros tiempos, sin lugar a dudas. Una injusticia que hace aún más necesario recordar este hallazgo y ponerla en el lugar que merecía. Así como el hecho de que hace 50 años un grupo de astrónomos asumieron que podrían estar ante un contacto extraterrestre. Los caóticos días que siguieron quizás son un adelanto de lo que podría ocurrir el día, si es que llega, en que esa posibilidad se convierta en una realidad.

Una joven y aún estudiante Jocelyn Bell durante los años de este fascinaste descubrimiento.

Púlsars, los cuerpos celestes que durante un fugaz periodo de tiempo se pensó que eran señales de una civilización alienígena intentando un contacto. 

Little Green Men? Pulsars Presented a Mystery 50 Years Ago

miércoles, octubre 04, 2017

Sputnik en 10 puntos

Curiosidades sobre el primer satélite artificial de la historia en su 60º aniversario.

Se cumplen hoy 60 años del lanzamiento, aquel primigenio ingenio que se convirtió en el primero de los miles que llegarían siguiendo su estela, y el antepasado común de todos ellos. Fue una llegada anticipada, ya que en los años 50 la idea de poner ingenios en órbita era un concepto ya asentado en la mente de muchos, algo que se estaba desarrollando y que tarde o temprano todos consideraban que llegaría. No fue una sorpresa el hecho en si mismo, sino quién lo protagonizó. Con todas las miradas centradas en los EEUU, que por desarrollo tecnológico parecía la apuesta más segura, la URSS cogió al mundo por sorpresa al ser ella y no sus adversarios de la Guerra Fría, la primera en lograrlo.

Nada sería de nuevo igual. Ni para el mundo, ni para los EEUU, que despertó de su autocomplacencia de forma repentina viéndose atrás en la carrera por el espacio, ni para la historia de nuestra civilización. Ese 4 de Octubre de 1957 todo cambió para siempre. Hay muchas historias sobre el Sputnik 1, pero una forma de conocerlo mejor y de forma más divertida es centrarnos en algunas curiosidades de lo que fue su fugaz viaje en nuestro firmamento. Veamos 6 de ellas, suficientes para entender lo que fue y significó su paso por la historia.

1) Un ganador inesperado: La propuesta de lanzar satélites artificiales nació en 1954, nació de la mano del Consejo Internacional para la Ciencia, en el marco del International Geophysical Year (IGY) que se celebraría entre el 1 de Julio de 1957 y el 31 de Diciembre de 1958, momento en que se esperaba que el Sol llegará al punto culminante de su ciclo de actividad de 11 años. En 1955 la Casa Blanca recogió el reto y pidió propuestas a sus diferentes ramas de la administración, siendo ganadora el Vanguard propuesto por el  Naval Research Laboratory. Todo el mundo esperaba que los EEUU cumplieran el reto, era evidente que serían ellos los primeros. Pero nadie supo ver, o se tomó muy en serio, lo que se estaba moviendo al otro lado del Telón de Acero...

2) Pequeño, muy pequeño: El Sputnik 1 era diminuto para lo que estamos acostumbrados hoy día, apenas 58 centímetros de diámetro y 83 Kilogramos de masa. Estaba equipado con dos largas antenas dobles de 3.9 metros, que le daba un aspecto algo más impresionante, pero al fin y a cabo no dejaba de ser como un balón de playa. Y no de los mayores.

3) Debería haber sido mayor: El tamaño final del Sputnik 1 fue resultado del temor de los soviéticos a que los EEUU, que se sabía que estaba desarrollando su propio programa de satélites y que podría lanzar el suyo en cualquier momento, se les adelantara. Inicialmente el conocido por el código "Objecto D" apuntaba hacia algo mucho más colosal, de 1300 Kilogramos y cargado de instrumentos científicos, que al final, por el retraso que estaba sufriendo el programa, se redujo a lo que conocemos para agilizar los tiempos y poder lanzarlo según el calendario previsto.

4) El lanzamiento estuvo cerca de fracasar: Aunque su exitosa historia puede hacernos pensar que todo funcionó como estaba previsto, la realidad fue menos sencilla y se rozó el fracaso. El Sputnik 1 se lanzó con un cohete R-7, formando en su primera etapa por 4 bloques de impulsores, conocidos como B, V, G y D. Y el G experimentó un rendimiento menor de lo esperado durante el despegue, lo que hizo que el cohete se fuera desviando, a pesar de los esfuerzos de sus sistemas de corrección de rumbo. Instantes antes de dar el lanzamiento por perdido por falta de impulso, el bloque G finalmente alcanzó en rendimiento esperado y el cohete regreso a su trayectoria prevista 20 segundos después.

5) Una vida corta: Alimentado por 3 baterías de plata-zinc, permaneció activo, enviando señales de radio, durante 3 semanas, antes de caer en el silencio. Era en tiempo previsto. El satélite propiamente dicho se mantuvo en órbita 4 meses, antes de que la fricción atmosférica  le hiciera caer y lo incinerara un 4 de Enero de 1958.

6) Un viaje elíptico: El reto del lanzamiento era por si mismo suficientemente duro como para preocuparse en darle una órbita más ajustada y circular. Como resultado se movía alrededor de la Tierra cada 96 minutos, aproximándose hasta los 228 Kilómetros y alejándose hasta los 947.

7) Viendo un fantasma: Asombró a Occidente, especialmente porque no poca gente fue capaz de verlo cruzar el cielo nocturno, una práctica que se convirtió en todo un acontecimiento ante un mundo asombrado. Sin embargo, aunque a causa de su alta tasa de luz solar reflejada era posible verlo si se sabía exactamente donde mirar, hoy día se cree que la mayor parte de los que dijeron verlo en realidad observaron la fase superior del cohete R-7, que alcanzó también la órbita terrestre, y que con sus 26 metros lo convertía en un objeto mucho más visible.

8) Sin ciencia pero con ciencia: El Sputink 1 carecía de instrumentos científicos, más allá de estar lleno de Nitrógeno para intentar detectar cualquier posible impacto de micro-meteoritos, ya habrían generado un cambio de temperatura y presión interna (cosa que no ocurrió). Sin embargo sus señales de radio serviría para extraer información sobre la ionosfera y la concentración de electrones en ella.

9) Beep-Beep: Así describían la señal de radio que muchos pudieron captar del Sputnik 1, y no pocos creían en los EEUU que podría esconder algún tipo de información secreta, quizás incluso a posibles espías. Aunque la realidad era más inofensiva , ciertamente no eran señales sin significado. En realidad a través de ellas se monitorizaba la situación de temperatura y presión interna del satélite, ya que si hubiera habido algún cambio en ellos, fruto de algún impacto externo, la señal también habría cambiado.

10) El padre de la NASA: "Como logro técnico, Sputnik atrapó la atención del mundo y el público estadounidense con la guardia baja", escribieron los historiadores de la NASA en 2007. "Su tamaño era más impresionante que los Vanguard y el público temía que la capacidad de los soviéticos para lanzar satélites también se tradujera en la capacidad de lanzar misiles balísticos que podrían llevar armas nucleares de Europa a los Estados Unidos".

El Sputnik 1 resultó un duro despertar para una nación que en ese momento se sentía en la cima. De golpe la ilusión de la hegemonía absoluta y superioridad tecnológica se venía abajo de la mano de una URSS que se seguía viendo como una nación atrasada. Algo que ni el lanzamiento éxito del Explorer 1 a principios de 1958 pudo compensar. Pero también demostró la energía de los EEUU para afrontar retos, y de ese golpe surgirían la NASA, DARPA (Defense Advanced Research Projects Agency) y todo tipo de iniciativas para insuflar un nuevo impulso al desarrollo tecnológico del país.

Un pequeño objeto de apenas 58 centímetros de diámetro, una tenue luz en el firmamento, una señal de radio que llenó a la gente de la calle de asombro y temor, el golpe que hizo despertar a la potencia estadounidense, el principio de una nueva era. Eso y todo más fue el Sputnik 1, el pequeño gigante que un 4 de Octubre de 1957 cambió la historia para siempre.

El pequeño Sputnik 1, del tamaño de un balón de playa.

El lanzamiento estuvo cerca de ser un fracaso completo, apenas salvado en el último momento.

Muchas fueron los que observaron y fotografiaron al Sputnik 1, pero en la mayor parte de los casos era en realidad la etapa superior del cohete R-7, que lo acompaño en su histórico viaje.

Muchos intentaron captar el beeep-beep del Sputnik cuando pasaba por encima de territorio estadounidense, llenos de curiosidad pero también de temor.

Su lanzamiento fue un duro despertar para la potencia americana, que en ese momento se sentía en el centro del mundo. Pero también significó una reacción a todos los niveles para no dejarse superar de nuevo, y que llevaría al nacimiento de agencias como la NASA.

El beep-beep que marcó el nacimiento de una nueva era.

Sputnik 1! 7 Fun Facts About Humanity's First Satellite