Ultimas imágenes de Curiosity

Inspeccionado las ruedas después de una dura travesía.
La "cabeza" de Curiosity parece esquivar la indiscreta mirada de la cámara MAHLI, situada en su brazo robótico. Sol 1338

lunes, mayo 23, 2016

Akatsuki on fire

La sonda japonesa a plena actividad científica.

Fue el gran logro de una misión que parecía condenada bajo el prisma del realismo, pero que al final, después de 5 años de viaje extra, impulsada por el el esfuerzo incasable y sin desfallecer  de los técnicos de la JAXA (Agencia Espacial Japonesa) se hizo realidad. Akatsuki entró en órbita venusiana el 7 de Diciembre de 2015. Después de una corrección de órbita 13 días después de se colocaba con éxito en la órbita prevista el su rediseñada misión científica, nacida de las cenizas de la original. El 31 de Marzo, 2016 ya había alcanzado los objetivos científicos mínimos para considerarla un éxito, y ahora está ya avanzado rápidamente hacia la consecución de los objetivos que se habían marcado antes de su lanzamiento. La órbita actual es muy alargada, lo que la mayoría de las imágenes son de menor resolución de lo previsto, pero esto se compensa en parte por el hecho de que al alejarse más del planeta podrá realizar tomas más prolongadas. Haciendo de la debilidad virtud, como dice el refrán.

¿Pero cuales son, exactamente, los objetivos científicos de Akatsuki? Principalmente la dinámica atmosférica del planeta, y con especial interés uno de sus características más sorprendentes y enigmáticas, la conocida como super-rotación de su atmósfera (Venus gira muy lentamente, una vez cada 243 días terrestres, y de Oeste a Este, al contrario que nuestro planeta, pero las capas altas de su atmósfera se mueve alrededor del planeta una vez cada cuatro días), para lo cual  lleva 5 instrumentos científicos para estudiarlo, desvelando el planeta en diferentes partes del espectro electromagnético, cada una de ellas capaz de penetrar a diferentes profundidades de su gruesa y nublada atmósfera. Esto le permitirá estudiarla a todos los niveles, como si hiciera un corte vertical en ella.

Mínimos cumplidos, pero para considerar que esta misión completó todos sus objetivos primarios, necesitará alcanzar una serie de logros:

- Tomar imágenes usando las cámaras IR1, IR2 (que captan la radiación infrarrojo en 1 y 2 μm), UVI (ultravioleta) y LIR (también infrarrojo, en este caso de 10 μm) cada pocas horas durante los próximos dos años. Con eso se tendrá información suficiente para generar un modelo 3D de la dinámica atmosférica pese a que las observaciones tienen ahora una resolución 5 veces más pobre de lo previsto inicialmente, ya que la órbita actual lo aleja mucho más de Venus.

- Buscar descargas eléctricas utilizando su cámara ALC, aunque solo podrá dedicar a ello el 10% del tiempo inicialmente previsto debido a la órbita alcanzada

- Estudiar la estructura térmica de la atmósfera usando señales de radio con el instrumento USO (Oscilador Ultra estable) .Al igual que en el caso de ALC tendrá mucho menos tiempo de lo que sería idóneo, pero teniendo en cuenta la circunstancias poco más se le puede pedir.

Por ahora casi todos los instrumentos están ya activos. Después de la inserción orbital, las cámaras IR1, LIR y UVI fueron puestas a trabajar inmediatamente. La cámara IR2 lo hizo el 11 de Diciembre, mientras que el 1 de Febrero le llegó el turno a USO. Se espera que ALC entre en acción en Junio, cuando pueda observar el hemisferio nocturno con mayor facilidad.

Akatsuki tiene el potencial, como la mayoría de sondas interplanetarias, para llevar a cabo ciencia extra más allá de sus objetivos principales, incluyendo la búsqueda de la actividad volcánica con la cámara IR1 y observando luz zodiacal con IR2. Y si puede sobrevivir más allá de su misión inicial de 2 años (lo que parece por ahora muy probable, dado que se encuentra en perfecto estado pese a los 5 años de retraso en su llegada) más oportunidades tendrá que observar los cambios a largo plazo en el comportamiento atmosférico, al igual que hizo Venus Express. Esto apenas está empezando. Tendremos que estar atentos a las noticias que vayan llegando, pues bien seguro que Akatsuki dará que hablar los próximos meses.

Las diferentes fases de observación científica según la posición orbital de la sonda.

Cada instrumento de Akatuski observa la atmósfera de Venus en una frecuencia del espectro, lo que le permite acceder a diferentes alturas, y generar así una visión global de su estructura y dinámica.

La primera observación mediante señales de radio realizada por USO, el 3 de Marzo de 2016. A la derecha los resultados, que muestra sus variaciones térmicas.

Akatsuki capturó esta vista lejana de Venus el 25 de Marzo de 2016. Se compone de dos imágenes tomadas en longitudes de onda infrarrojas, 1.735μm (canal rojo) y 2.26μm (canal azul), que son sensibles a partículas de diferentes tamaños presentes en las nubes de del planeta. El verde se sintetizó a partir de una combinación de los dos. El brillo de color naranja marca la zona del crepúsculo, fruto de la densa y opaca atmósfera.

Akatsuki tomó esta foto con su cámara de IR1 del lado nocturno de Venus desde una altitud de 44.000 kilómetros, el 21 de Diciembre de 2016. En esta longitud de onda, la superficie del suelo es visible, brillando intensamente en el infrarrojo. La mancha en la parte inferior es la región de Aphrodite Terra. Parece oscura porque su elevación es de 4 kilómetros por encima de las áreas circundantes, por lo que es 30 grados Kelvin más fría.

Otras dos imágenes de IR1, en este caso tomadas el 31 de Enero de 2016. El lado diurno es tan brillante que satura la cámara.

Venus a través de la cámara UVI.

Venus a través de los diferentes "ojos" de Akatsuki.

Akatsuki begins a productive science mission at Venus

domingo, mayo 22, 2016

Post Vintage (185): El mundo de Alicia

La Lunar Reconnaissance Orbiter revela la existencia de numerosas cavernas en la superficie de nuestro satélite. 

Quién un día de Luna llena mire su familiar rosto, con sus manchas brillantes y oscuras, puede, si le pone algo de imaginación, empezar a apreciar lo que parece una curiosa figura que recuerda a un conejo. No es más que un truco de nuestra mente, claro está, que siempre busca relacionar cualquier forma indeterminada con elementos familiares que conozcamos previamente, algo que por ejemplo ocurre cuando creemos ver formas concretas en las nubes o extrañas figuras en un lugar sumido en las sombras, y que en el caso que nos ocupa generó numerosas leyendas.

Y es que desde los antiguos Mayas hasta los actuales Indios, Chinos y Japones (cualquiera que este interesando en el mundo del cómic y la animación japonesa habrá visto en algún momento la imagen del conejo haciendo Mochi en la Luna, toda una tradición en el país del Sol Naciente), todos imaginaron misma figura, creando historias y leyendas para explicar esa curiosa forma que creían adivinar en el rostro lunar. 

La exploración de la Luna, claro está, no encontró conejos, pero si sus madrigueras. Dicho de forma simbólica, clara esta: Enormes aberturas, de decenas o centenares de metros de profundidad, están siendo descubiertas por la Lunar Reconnaisance Orbiter, recogiendo el testigo de la desaparecida sonda japonesa Kaguya, que fue la primera en encontrar alguna de ellas. Simples agujeros en el terreno o la entrada a una red de cuevas que se extiende por debajo de la polvorienta superficie lunar?

La idea de que pueden existir una red de túneles, reliquias de ríos de lava subterráneo que recorrieron nuestro satélite durante su juventud, hace varios miles de millones de años, ya se planteaba desde los años 60, incluso antes de los viajes de los Apolo, apoyada en la existencia de una amplia red de sinuosos canales en la superficie que fueron interpretados como la señal visible de dichos flujos magmáticos Una teoría ahora aparentemente confirmada por los últimos descubrimientos, que señalan que dichas aberturas pueden ser partes de estos túneles cuyo techo se vino abajo.

"Es emocionante que ahora hayamos confirmado esta idea. Las fotos de Kaguya y LRO demuestran que estas cavernas son claraboyas a tubos de lava, por lo que sabemos que esos túneles pueden permanecer intactos por lo menos en pequeños segmentos después de varios miles de millones de años", explica Robinson, Mark Robinson de la Universidad Estatal de Arizona. Y es que si bien la mayor parte pueden haberse colapsado tras cesar el flujo de magma o simplemente quedar completamente llenos de lava solidificada, quizás algunas secciones han podido sobrevivir hasta nuestros días, lo que implicaría que estas aberturas ahora fotografiadas son la entrada a un mundo subterráneo aún por descubrir.

Lugares así no solo resultarían extremadamente valiosos para la exploración geología de nuestro satélite sino también como posibles lugares donde una expedición lunar podría encontrar un refugio más adecuado que la expuesta superficie, protegidos de la radiación reinante y con temperaturas que, por lo que se cree, se mantienen constantes a partir de los dos metros de profundidad, entre -30 y -40Cº, que puede parecer un ambiente duro, pero que comparado con las condiciones externas (En el ecuador las temperaturas van desde los +100 a los -150Cº) resultarían un refugio realmente acogedor.

La Luna, como ocurre con otros mundos aparentemente "aburridos" como es el caso de Mercurio, se esta revelando como un lugar ciertamente interesante, demostrándose cuanto más avanza nuestro conocimiento sobre ella que lejos de ser una roca inerte y sin nada más que rocas y polvo, la compañera de la Tierra merece nuestra atención. Las grandes aberturas ahora fotografías nos enseñan que las sorpresas que nos reserva Selene no se limitan a su rostro (como es la gran cantidad de hielo de agua congelado localizado en los polos) sino que por debajo de el.Y aunque no habrá ningún conejo blanco que nos lleve a su interior, como le ocurría a Alicia, quién sabe si cuando entremos en ella nos encontraremos, científicamente hablando, un "país de las maravillas".

La sonda Kaguya fotografió varias de estas "cavernas" lunares. En la fotografía superior vemos la situada en las Marius Hills, zona recorrida por varios de los sinuosos canales que se creen señales de la presencia de antiguos tubos de lava. En la parte inferior la misma estructura vista con diferentes grados de iluminación.

La misma "cueva" que la observada por Kaguya, a través de los ojos de la LRO. Se le estima un diámetro de unos 65 Metros.

Otra abertura en la superficie lunar, situada en Mare Ingenii y mucho más grande que la de Marius Hills, con un diámetro de unos 150 Metros.

Durante el viaje del Apolo 15, el astronauta David Scott llego, con el vehículo lunar o LRV, al borde del Hadley Rille, un sinuoso canal que se cree parte de un antiguo túnel de lava.

Nuestra mente tiende la a buscar formas reconocibles en todo lo que se observa, y la Luna no es una excepción.

Y como la imaginación humana no tiene límites, las formas que podemos ver también, en este caso, siguiendo la tradición nipona, podemos ver un conejo haciendo Mochi (pasta de arroz) junto a su mortero.

No hay conejos en la Luna, pero Alicia podría encontrar muchas madrigueras por donde entrar. 

Down the Lunar Rabbit-hole

sábado, mayo 21, 2016

Cataclismos de agua

¿Encontradas las huellas de antiguos tsunamis marcianos?

Aunque hoy día es básicamente un desierto helado, al menos en superficie, todo indica que Marte tuvo tiempos mejores, épocas más acogedoras y con una atmósfera más densa capaz de mantener largo tiempos masas de agua líquida. No hay que imaginarnos días cálidas en el sentido más literal de la palabra, sino quizás algo más parecido a la Antártida actual en sus meses de Verano. Es decir, capaz de tener agua liquida, de sustentar vida, pero sin dejar de ser un lugar gélido. Puede parecer que no era panorama muy alentador, pero seguía siendo mucho más acogedor que en la actualidad.

Uno de los protagonistas de esa era perdida era el llamado Oceanus Borealis, un inmenso mar que cubría la que actualmente se conoce como Vastitas Borealis. Al menos así se supone, porque sigue en discusión muchos aspectos de su existencia, por no decir su existencia misma. La no detección de los enormes depósitos de minerales "acuosos", que por lógica deberían estar presentes en la zona, ni de unas aparentes lineas costeras definidas juegan en su contra, y aunque lo primero se podría explicar por los episodios de vulcanismo masivo que tuvieron lugar posteriormente a su desaparición, lo segundo sigue siendo un muro dificil de superar. O quizás no, según un nuevo estudio internacional basado en imágenes térmicas de las llanuras norteñas de Marte que ofrece una explicación aparentemente bien argumentada así como espectacular: 2 enormes tsunamis, desatados posiblemente por el impacto de grandes asteroides en el océano, habrían destrozado las antiguas líneas costeras, cubriéndolas de capas de sedimentos.

"Nuestro trabajo confirma la presencia de océanos estables y extensos en Marte, al menos hasta hace 3.000 millones de años", subraya  Alberto G. Fairén, coautor del trabajo e investigador en el Centro de Astrobiología (CAB) en Madrid y la Universidad Cornell en Nueva York. "Además confirmamos que los océanos habrían sido muy fríos. Es decir, no hay que imaginar playas como las de Levante en el Marte primitivo, sino un entorno más similar al océano Glacial Ártico".

Según Mario Zarroca y Rogelio Linares, geólogos de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) que también han participado en el trabajo. "Nuestros resultados indican que las olas provocadas por los tsunamis podrían haber alcanzado 120 metros de altura en la línea de costa, penetrando en el continente distancias de hasta 200 y 700 km". La suave topografía de las tierras bajas del norte, así como la baja gravedad marciana, habrían propiciado que las distancias de inundación fueran, en comparación, mucho mayores que las vistas en nuestro planeta.

Básicamente parecen distinguirse dos eventos, separados por un período de algunos millones de años, en pleno proceso de progresiva desaparición de este océano y con un clima cada vez más frío. Su origen parece estar el impacto de varios grandes asteroides, descartándose terremotos de por la magnitud del fenómeno. El 1º arrastró bloques de roca de más de 10 metros de diámetro, dejando a su paso grandes extensiones de depósitos caóticos y canales excavados al retirarse las aguas, mientras que el 2º generó lóbulos ricos en hielo, algunos de 250 km de longitud. Así lo defienden sus descubridores en las conclusiones ahora presentadas. 

Esto último es realmente interesante, ya que dichos lóbulos probablemente se traten de salmueras congeladas de este antiguo océano. Las aguas saladas y frías pueden ofrecer un refugio para la vida en ambientes extremos, ya que las sales disueltas podrían ayudar a mantener el agua líquida. "Por lo tanto, si existió vida en Marte, estos lóbulos helados de cientos de kilómetros de longitud son buenos candidatos para buscar biomarcadores", añade Fairén.

Evidentemente, como es normal en ciencia, podrían existir otras explicaciones a lo observado, algo de lo que son conscientes los autores:"Ofrecemos una nueva pieza que podría ayudar a resolver este rompecabezas: los depósitos generados por los tsunamis pudieron modificar la línea de costa de los océanos primitivos de Marte, contribuyendo a la elevación desigual –dice Fairen–, aunque hay otras posibilidades, como la presencia de inmensos campos glaciares sobre la línea de costa, el flujo de agua desde las tierras altas hacia las bajas o cambios en la estructura térmica de la litosfera". Posiblemente seremos testigos de numerosas discusiones a partir de estos datos y sus conclusiones, pero ciertamente estas parecen bastante coherentes. Y la visión que nos genera sobrecogedora.

El modelo de elevación del área de estudio muestra los dos líneas de costa propuestas para el Oceanus Borealis hace 3.400 millones de años. A la derecha, las áreas cubiertas por los tsunamis.

Imagen de la región noroeste de Arabia Terra tomada por el Mars Reconnaissance Orbiter. En ella se aprecian detalles, como depósitos lobulares y canales, quizás formado por el retroceso posterior de las aguas, que parecen apoyar la idea de los tsunamis.

El 2º tsunami cubrió el terreno de lóbulos ricos en hielo, reflejo de un océano más parecido al Ártico y Antártico que al Mediterráneo.

Penetración de tsunami marciano de 120 metros de altura tierra adentro, teniendo en cuenta lo liso del terreno y el ambiente de menor gravedad,  y recreación de la inundación que causaría en las costas de Barcelona.

Posibles visiones de lo que habría sido el Oceanus Borealis visto desde el espacio. La que muestra un océano cubierto de hielo posiblemente sea la más cercana a la realidad.

Flujos de hielo y material deslizándose sobre un congelado río canadiense, una posible analogía terrestre de lo que pudo ocurrir en Marte según este estudio.

Con sus concesiones al guión, la película Deep Impact presentaba el impacto de un cometa en el océano, generando un enorme tsunami que arrasaba las costas y avanzaba hasta muy tierra adentro. Algo parecido, aunque no igual, podría haber pasado realmente en Marte.

Tsunamis gigantes arrasaron las costas de Marte

viernes, mayo 20, 2016

Blues para un planeta rojo

El Hubble nos ofrece una espectacular imágen de Marte a pocos días de alcanzar este su punto de mínima distancia con la Tierra.

Observar otros planetas del Sistema Solar a través de un telescopio, sea cual sea su capacidad, tiene ciertamente algo de mágico, quizás porque en cierto sentido significa regresar a épocas pasadas, donde, aún sin capacidad de alcanzarlos de forma directa, sabíamos mucho menos, pero por eso mismo existía mucho más espacio para la imaginación, y unas pocas manchas difusas eran suficiente para desatar las más maravillosas fantasías. Y en eso Marte, por su proximidad y por la sensación de eras viendo realmente otro mundo como el nuestro, con sus nubes, sus montañas o sus casquetes polares, siempre fue y con amplia diferencia con respecto a los demás, el más buscado por innumerables generaciones de astrónomos, así como para otros tantos soñadores, que siempre tienen un momento para levantar la mirada al firmamento.

Y eso es algo que sigue teniendo. No importa las sondas y rovers que actualmente están en activo explorándolo, ni las innumerables fotografías desde su órbita y desde la propia superficie que nos han llegado de todos ellos, y que sigue haciéndolo. Ver el planeta rojo desde la Tierra tiene algo imposible de desafiar por sonda alguna. Solo un círculo rojizo lleno de manchas oscuras y blancas, pero lleno de aquella fascinación, de aquella atracción que al final nos impulsó más allá de nuestro planeta.

Por ello las llamadas "oposiciones", el momento en que la Tierra se sitúa exactamente entre Marte y el Sol, y por tanto la distancia con este primero alcanza cotas mínimas, son un momento esperado por todos. Especialmente porque eso significa también ver un planeta rojo completamente iluminado por la luz solar. Una combinación perfecta. Y es eso lo que ocurrirá este próximo 22 de Mayo. No será exactamente el punto de distancia más corta, que llegará pocos días después, el 30 de Mayo, con apenas 75.3 millones de Kilómetros entre ambos planeta, pero si el momento en que la combinación entre ambos factores llega a su apogeo.

Para celebrar esta nueva reunión celeste después de 780 días terrestres (el tiempo que tarda la Tierra en alcanzar al planeta rojo y dejarlo atrás) el Hubble, veterano pero aún con sus capacidades en todo su esplendor, nos regaló el pasado 12 de Mayo una nueva y extraordinaria imagen del planeta rojo. Con una resolución de entre 40 y 50 Kilómetros, está lejos de las impresionantes fotografías de la Mars Reconnaissance Orbiter, por ejemplo, pero si tenemos en cuenta la distancia a la que está tomada posiblemente la valoraremos mucho más. Podemos ver estructuras geológicas, casquetes polares y diferentes formaciones nubosas, tal como lo vieron, aunque con mucho mayor detalle. En su momento nos hicieron soñar, ya que eran cosas tan "terrestres" que era difícil no hacerlo. Hoy sabemos mucho más y podemos verlo todo con una mayor perspectiva, pero no deja de ser por ello menos fascinante.

Lo era hace varios siglos, lo es actualmente, lo seguirá siendo en el futuro. Por eso lo exploramos, y por eso algún día, tarde o temprano, lo pisaremos.

La zona naranja en el centro de la imagen es Arabia Terra, una vasta región de tierras altas densamente poblada de cráteres y muy erosionada, lo que indica que podría ser una de las zonas más antiguas del planeta. Al sur encontramos Sinus Sabaeus y Sinus Meridiani, regiones cubiertas por antiguos flujos de lava. Las nubes cubren las llanuras volcánicas de Syrtis Major, en el lado derecho de Marte, y las extensas capas de hielo del polo sur, mientras que la del polo norte cubren una zona muy pequeña, porque  actualmente es Verano en el hemisferio norte de Marte.

Las llamadas oposiciones de Marte, cuando este, la Tierra y el Sol se alinea hasta el punto que podríamos unirlos dibujando una linea recta. Como nuestro planeta recorre una órbita más pequeña y se desplaza más rápido termina por atrapar y superar al planeta rojo cada 780 días, que es el periodo entre dos oposiciones. Y como la órbita marciana es bastante más elíptica que la terrestre, la distancia mínima en cada una de ellas nunca es exactamente la misma. En 2003, por ejemplo, se produjo la más cercana de los últimos 60.000 años.

Estas próximas noches tenemos una cita con Marte.

Las observaciones de Marte desde la Tierra nos hace recordar los tiempos anteriores a la exploración espacial. Sin los conocimientos que tenemos ahora y resoluciones de imagen mucho menores, la imaginación volaba.


New Hubble Portrait of Mars

jueves, mayo 19, 2016

El fin del mundo de 1910

Un 19 de Mayo de ese año nuestro planeta atravesaba la cola del cometa Halley

"Durante la noche del 18/19 de Mayo, cuando la Tierra pasó a través de ella, algunas personas tomaron precauciones mediante el sellado de chimeneas, ventanas y puertas de sus casas. Otros confesaron crímenes que habían cometido, ya que no esperaban sobrevivir a la noche, y algunos, presas del pánico, llegaron al suicidio. Comerciantes emprendedores vendían las llamadas píldoras del cometa (para evitar el envenenamiento) y botellas de oxígeno, se llevaron a cabo servicios religiosos con una afluencia masiva, y la gente en el campo se escondieron en sus refugios para tormentas. Un estado de ánimo extrañamente frívolo causó que miles de personas se reunieron en restaurantes, cafés, parques, y tejados de los edificios de apartamentos esperando su destino en compañía de otros seres humanos".

Puede parecer la escena de un relato o película de ciencia ficción. Y por encima de todo parece ambientada en tiempos actuales, donde las supuestas advertencias sobre el inminente final de la Tierra se secunden de una forma ya rutinaria.

Pero en realidad se trata de un relato de algo ocurrido hace más de un siglo, un 19 de Mayo de 1910, el día en que la Tierra, durante unas horas, se adentro en la cola del Halley. Nada que no hubiera ocurrido anteriormente (Tan solo 49 años antes, en 1861, hizo una "zambullida" aún más profunda en otro cometa sin mayores problemas), pero eso no evitó que el anuncio, por parte del astrónomo Sir William Huggins, de la detección, entre las moléculas orgánicas que se encuentran en los cometas, de cianógeno, un elemento relacionado con el cianuro, se convirtiera pronto en la profecía de una catástrofe inminente. Alimentada, eso si, por la hipótesis lanzada por el astrónomo francés Camille Flammarion,que creía que "el gas cianógeno podría impregnar el ambiente y posiblemente apagar toda la vida en el planeta", según explico a The New York Times.
 
¿Y el resto de astrónomos y científicos del mundo, que no compartían en absoluto la idea de su colega? No avisaron de que realmente no existía riesgo alguno, de que la densidad de una cola cometaria es tan baja que solo destaca porque es solo algo menos vacía que el vacío que la rodea? Que ya había ocurrido antes? Que la alarma era injustificada? Evidentemente, y así se reflejaba en medios más serios, pero pocos escucharon y muchos les acusaron de estar "escondiendo la verdad" y estar al servicio de los gobiernos del mundo. Menos Flammarion, evidentemente. A muchos todo esto les sonará familiar. Y lo es.

Hoy es el aniversario de este acontecimiento astronómico de primer orden, un maravilloso encuentro con el más famoso de los cometas, que dejó, incluso en la comparativamente rudimentaria tecnología de la época, imágenes para el recuerdo, y una oportunidad de estudiar este tipo de cuerpos celestes en una época en que viajar al espacio era visto aún como una fantasía, o el el mejor de los casos, algo aún muy lejano. El Halley llegó y se fue, iniciando su largo camino hacia más allá de Neptuno, sin que la Tierra, como ya se había dicho infinidad de veces sin éxito, sufriera daño alguno. Y la gente olvidó rápidamente la parte oscura de lo sucedido, ya que en el fondo nadie se lo había creía realmente, decían.

Excepto para los que perdieron sus ahorros en todo tipo de productos, y en algunos casos sus vidas, arrastrados por la marea del miedo. En este aspecto el "fin del mundo" de 1910 una lección, pero de la que nunca quisimos aprender realmente lo que quería enseñarnos.

Un paso tan cercano del Halley, uno de los más espectaculares conocidos de este cometa, dejó imágenes para la historia, captada por la aún rudimentaria tecnología fotográfica de la época.

La otra cara del 19 de Mayo de 1910. Paranoia del fin del mundo y no poca gente dispuesta a sacarle hasta el último céntimo a los que se dejaban arrastrar por ellas. Las pastillas anti-cometa, como las llamadas Hope, fueron casi el ejemplo más inofensivo. Mascaras anti gas, refugios, seguros anti-cometa y hasta suicidios no que fueron tanto.

Camille Flammarion, el astrónomo francés que alimento involuntariamente esta ola de miedo. Posiblemente solo comentaba una posibilidad, pero los medios más sensacionalistas lo tomaron como una afirmación. 

"End of the World!": The Day the Earth Passed Through Halleys' Comet 24-Million-Mile Tail

miércoles, mayo 18, 2016

Hacia horizontes inexplorados

New Horizons toma los primeros datos científicos de un habitante del Cinturón de Kuiper después de su encuentro con Plutón.

El tiempo pasa rápido. Parece que fue ayer cuando asistíamos a su paso por las cercanías de este pequeño, inexplorado y a la postre fascinante mundo, pero lo cierto es que pronto hará ya un año de ese momento para la historia. Desde entonces la sonda sigue avanzando hacia las lejanas fronteras del Sistema Solar y al encuentro de su siguiente gran objetivo, 2014 MU69, que se espera alcance en 2019. Y después el tiempo dirá, esperando que la NASA apruebe o no una extensión de la misión incluso más allá y ya oficialmente solicitada.

Pero aunque Plutón primero y 2014 MU69 después son los grandes objetivos de la New Horizons, está misión se aprobó y se hizo realidad, después de tantos proyectos fallidos, porque se diseñó no como una sonda destinada a un único mundo de los confines, sino como un explorador mucho más completo, destinado al estudio del Cinturón de Kuiper en si mismo, de reunir datos científicos de tantos de sus habitantes como fuera posible. En ningún caso aproximándose a ellos, pero si para observarlos desde la distancia. En realidad siempre como tenues puntos de luz lejanos, pero suficiente como para que sus instrumentos fueran capaces de extraer información científica de ellos como ningún observatorio terrestre podría hacer.

Y ahora esta meta se hace realidad con el pequeño 1994 JR1, primero detectado por la cámara LORRI (Long Range Reconnaissance Imager) en Noviembre de 2015, y del que el pasado 7-8 de Abril, cuando llegó al punto de mínima distancia,  pudo finalmente observar en detalle. Y "en detalle" significa lo suficiente como para registrar variaciones periódicas en su luminosidad ligadas a su periodo de rotación. Teniendo en cuenta que dicha distancia mínima era de 111 millones de Kilómetros y el tamaño estimado de este pequeño KBO es de solo 145 Kilómetros, el logro es realmente digno de admiración.

¿Y que hemos descubierto de 1994 JR1 gracias a la New Horizons? Por ejemplo que tiene un periodo de rotación de apenas 5.4 horas, lo que es relativamente rápido para un cuerpo de este tipo. También que ahora somos capaces de fijar su posición con más precisión, y por ello conocer mejor su órbita, lo que permite, por ejemplo, desterrar la idea, hasta hoy aún con cierto peso, de que podía ser una cuasi-luna de Plutón. Ahora sabemos que sigue su propio camino sin relación alguna entre ellos.

Este encuentro desde la distancia es solo el primero de los que están por venir, quizás una veintena. Lo conseguido con 1994 JR1 no solo marca el principio de una nueva aventura, sino que ofrece a su equipo en tierra una valiosa experiencia de cara al futuro. Uno lleno de pequeños, lejanos pero maravillosos pequeños mundos, integrantes de un basto reino, el Cinturón de Kuiper, del que apenas sabemos nada. New Horizons en una sonda exploradora en el más puro sentido de la palabra, más que otras que, al fin y al cabo, recorren caminos abiertos por aquellas que las precedieron. Ella, en cambio, se esta abriendo paso hacia horizontes totalmente inexplorados.

Las primeras dos observaciones (de un total de 20) realizadas a 1994 JR1 visto por la cámara LORRI. Los puntos que no se mueven son las estrellas de fondo. La curiosa figura que vemos en la parte superior izquierda es una reflexión interna de la propia cámara (lo que podríamos considerar como un auténtico "selfie" o autoretrato) causado por la iluminación por una estrella muy brillante es ese momento fuera del campo de visión. Podemos apreciar los tres brazos que sostienen espejo secundario de LORRI. 

Las fluctuaciones de brillo detectadas en 1994 JR1 permiten deducir su rotación.

Después de Plutón, New Horizons se encuentra de camino hacia 2014 MU69, al que sobrevolará a principios de 2019. Pero durante el viaje tendrá tiempo de observar a otros miembros de Kuiper, aunque sea a distancia.

A toda velocidad hacia nuevos horizontes.

New Horizons Collects First Science on a Post-Pluto Object