Reviviendo el viaje del Apolo 11


Parte meteorológico de Mars Insight

Ultimas imágenes de Curiosity

Curiosity visto por la Mars Reconnaissance Orbiter el 31 de Mayo de 2019.
Ataredecer, con lo que podría ser la sombra de Fobos cruzando la escena. Sol 2358

viernes, julio 19, 2019

Puertas a La Luna y más allá

Así será la órbita de la futura estación Gateway.

Muchos son los proyectos espaciales que se asoman ya en el horizonte, aún lejano pero ya no situados en un futuro muy distante. De todos ello uno destaca sobre todos los demás, ya que implica dar un salto adelante que hasta ahora parecía aún tierra de sueños. Colocar una estación orbital en órbita lunar, que sirviera de apoyo a futuras misiones a la superficie, al mismo tiempo que se convirtiera en un punto de repostaje para viajes aún más lejanos, es una idea que lleva dando vueltas en el mundo de los sueños, casi tan antiguo como la exploración espacial. Pero recientemente dejó de ser simple imaginación para convertirse en un proyecto real. Su nombre, estación Gateway.

Fruto de un esfuerzo multinacional, que busca dar el siguiente paso después de la ISS, la Gateway deberá ir siendo ensamblada a lo largo de la próxima década. No será un proyecto rápido, ya que hablamos de la órbita terrestre, sino de trasladar sus componentes, módulo a módulo, hasta la Luna. Un esfuerzo sin duda titánico, pero que si no se tuerce con los ya conocidos giros de la política internacional que tanto afecta a estas empresas conjuntas, promete llevar a la Humanidad a dar ese paso más allá de la Tierra que no se daba desde los Apolo. Y esta vez, definitivo.

Se lleva trabajando en ello ya desde hace tiempo, y poco a poco los detalles se van clarificando. El más reciente de ellos, fruto del trabajo conjunto entre planificadores de la NASA y la ESA, ha sido establecer que tipo de órbita deberá seguir, cual es la que concentra las mayores ventajas, tanto a la hora de construirla como en accesibilidad, energía necesaria para alcanzarla y cobertura de comunicaciones. La ganadora es la que se conoce "órbita de halo casi rectilínea" (NRHO), una órbita muy excéntrica, que en su punto más cercano, pasará 3000 km de la superficie lunar y en su punto más lejano, se alejará 70.000 km, con una duración de cada órbita de siete días. Este período se eligió para limitar el número de eclipses.

Ninguna órbita lunar del todo estable, y necesitará pequeños ajustes periódicos para mantenerla en su posición, pero esta desventaja es superada ampliamente por las ventajas. Para escapar de la fuerza gravitacional de la Tierra se necesita una gran cantidad de energía, y para aterrizar en la Luna tenemos que reducir la velocidad al perder esa misma energía. Podemos ahorrar algo de esta energía dejando partes de la nave en órbita, llevando solo lo que necesitamos a la superficie lunar. Gateway actuará como un puesto de preparación, desde donde se pueden dejar, recoger y ensamblar las partes. 

Después del despegue, solo se necesitará una maniobra moderada para reducir la velocidad de para encontrarse con ella, y desde ahí se transportará a la gente, los robots y la infraestructura a la superficie cuando pase por su punto más cercano, lo que ocurrirá aproximadamente cada siete días. Del mismo modo, se abrirá una ventana de transferencia cada siete días para el viaje de regreso.

Gateway será, de completarse, una pieza fundamental para nuestro regreso a La Luna y cualquier aspiración a destinos más lejanos. La próxima década promete ser ajetreado en las vecindades de nuestro satélite.

La futura Gateway, como la ISS construida a partir de ir ensamblado módulo.

Una puerta a La Luna y más allá.

Angelic halo orbit chosen for humankinds first_lunar_outpost

miércoles, julio 17, 2019

El gran triunfo de la Hayabusa 2

Recoletadas las primeras muestras jamás logradas del interior de un asteroide.

Debía ser una aventura extraordinaria, lleno de grandes momentos, grandes desafíos y, si se lograba alcanzar todos los objetivos, una de las misiones espaciales más importante de la última década. Y ciertamente los integrantes de la agencia espacial japonesa puedes estar muy satisfechos, eufóricos se podría decir, ya que su segunda aventura a uno de estos pequeños cuerpos celestes, lejos del camino de obstáculos y sueños a medio cumplir que fue la primer Hayabusa, es un éxito completo. El legado de esta última esta en buenas manos.

Fue este 11 de Julio cuanto Hayabusa 2 tocó de nuevo la superficie de Ryugu, pero esta vez no en un punto aleatorio, sino en un lugar muy concreto, el cráter creado por el SCI (Small Carry-on Impactor), la carga explosiva lanzada  por la sonda el pasado 5 de Abril y que con éxito creó una ventana a las capas internas del asteroide, lugares más protegidos del dura ambiente exterior que los materiales más superficiales, y que por tanto deben conservarse más inalterados desde los primeros tiempos del Sistema Solar. En definitiva, se buscaba acceder a una cápsula del tiempo, donde esperaba muestras de los orígenes. Y este tesoro ya está en manos de la sonda japonesa.

En Diciembre de 2019 se pondrá punto final a esta aventura, y con el material bien protegidos en recipientes protectores la Hayabusa 2 iniciará su camino de regreso a la Tierra. En Diciembre de 2020 una cápsula conteniendo todo ese tesoro aterrizará suavemente en nuestro planeta, siendo rápidamente recuperada y enviada a las instalaciones de la JAXA para iniciar su análisis. Será el final de esta ambiciosa misión, pero no de la sonda propiamente dicha. A diferencia de la primera Hayabusa, que se desintegró en la atmosfera, su sucesora tendrá una vida más allá.

Y es que con aún 30 kilogramos de combustible para sus impulsores, seguirá su viaje y intentará alcanzar otro asteroide y estudiarlo. El primer candidato es 2001 WR1, que forma parte de los llamados NEO, cuerpos cuyas órbitas los sitúan en ocasiones muy cerca de nuestro planeta. Si lo consigue, en un encuentro previsto para 2023, pondrá un broche de oro a su maravillosa aventura. Aunque eso, como se suele decir, ya es otra historia.

Momentos de euforia para el equipo de la Hayabusa 2.

La orbita de 2001 WR1, posible nuevo objetivo de la sonda una vez las muestras hayan sido enviadas a la Tierra.

Hayabusa 2 is the First Spacecraft to Sample the Inside of an Asteroid

martes, julio 16, 2019

Los colores del ayer

Aprendido de la antigua Tierra para buscar vida en otros planetas.

En 1990, la sonda Galileo estudió nuestro planeta en detalle, durante el primero de los dos sobrevuelos que realizó sobre nosotros para adquirir la trayectoria y velocidad necesarias para su viaje. Este proyecto, propuesto por Carl Sagan, fue diseñado para afinar futuras búsquedas de vida extraterrestre, al mostrar a los científicos qué "firmas biológicas" delatarían la presencia de vida. Y ciertamente cumplió su trabajo, revelando múltiples signos, incluido el llamado "borde rojo", un salto en el reflejo a longitudes correspondiente del infrarrojo cercano.

Este tipo de emisiones es una firma de la vegetación: La clorofila pigmentada absorbe la mayor parte de la luz visible pero es transparente a longitudes de onda más largas, por lo que las plantas devuelven esa parte del espectro electromagnético al espacio. Por tanto detectar el borde rojo en otros mundos, en otras estrellas, implicaría la existencia de vegetación tal y como la conocemos. Sería diferente en sus formas, pero igual en su base última. Mirando a la Tierra podemos aprender que buscar en el firmamento.

Sin embargo no siempre la Tierra "brillo" de la forma en que la vio la Galileo, ya que las plantas, lo que nosotros conocemos como tales, solo han existido desde hace unos 500 millones de años, lo que implica aproximadamente 3.000 millones de años después del origen de la vida. Los colores terrestres fueron, durante la mayor parte de su existencia, muy diferentes."Si un extraterrestre hubiera usado el color para observar si nuestra Tierra tenía vida, hubiera visto colores muy diferentes a lo largo de la historia de nuestro planeta, retrocediendo miles de millones de años, cuando diferentes formas de vida dominaron la superficie ", explica Lisa Kaltenegger, directora de Cornell University. Instituto Carl Sagan.

Por ejemplo, las firmas espectrales causadas por los líquenes, una asociación simbiótica que involucra hongos y algas, podía ser observadas hace unos 1.200 millones de años. (En aquel entonces, los tonos verdes terrestres se habrían extendido desde la salvia hasta la menta).Y las cianobacterias fotosintéticas en los océanos podría haber generado su propio "borde rojo", quizás incluso antes, hace 2 mil millones o 3 mil millones de años. Por ello se están generando modelos que abarca todas estas opciones, recreando muchos en todos los estados conocidos de su evolución, y desde mundos apenas habitados hasta otras parecidos a Dagoba, el ficticio hogar de Yoda.

El objetivo es claro, tener una imagen de como la vida en la Tierra dejaría su huella en un observador externo, pero no solo la que conocemos y domina nuestro mundo, que apenas abarca el 10% de su existencia, sino también de aquellas "otras Tierras", que un día fueron. Y que quizás, solo quizás, existen en otros soles.

La Galileo nos mostró como detectar las señales de la vida cuando sobrevoló la Tierra, ofreciendo así un ejemplo para el futuro, pero limitado. Nuestro planeta ha ido cambiando mucho a lo largo de las eras, y su aspecto actual es relativamente reciente. Y eso se debe tener en cuenta en la búsqueda en otros mundos.

Earth's Changing Colors Could Help Us Find Alien Life

domingo, julio 14, 2019

Donde nacen las lunas

Detectado por primera vez un disco circumplanetario.

Nuestro Sistema Solar está lleno de ella, atrapadas por el abrazo gravitatorio de alguno de los planetas, especialmente los gigantes exteriores, que disponen de un auténtico sistema planetario en miniatura en forma de decenas de satélites. Y lo que ocurre aquí es seguro que se puede extrapolar a otros soles. Pocas dudas quedan de que, al igual que ahora sabemos que nuestra galaxia está poblada de innumerables mundos, también lo debe estar de lunas, aunque hasta ahora apenas hayamos descubierto algunas.

El observatorio ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) nos trae ahora otra pista sobre la existencia de lunas en otras estrellas, o en este caso, lo que parece la semilla de un futuro sistema de satélites. En concreto detectó por primera vez un disco circumplanetario, el anillo de polvo y gas que rodea algunos planetas y que, según creen los astrónomos, controlan la formación planetaria y crean un completo sistema de lunas como el que hay alrededor de Júpiter, por ejemplo.

El hallazgo tuvo lugar en el joven sistema estelar PDS 70, a unos 370 años luz de la Tierra, donde observaciones anteriores habían confirmado la presencia de dos planetas masivos, parecidos a Júpiter, en plena formación. ALMA registró las débiles ondas de radio emitidas por las diminutas partículas de polvo alrededor de la estrella (de una décima de milímetro de diámetro), captando también, combinando estos datos con observaciones en infrarrojo, evidencias de un disco de polvo capaz de formar múltiples lunas que rodea el planeta más externo.

"Por primera vez, vemos indicios concluyentes de un disco circumplanetario que sustentan muchas de las teorías actuales de formación planetaria", afirma Andrea Isella, astrónomo de la Universidad Rice (Houston, Texas)."Al comparar nuestras observaciones con imágenes infrarrojas y ópticas de alta resolución, podemos ver que una extraña concentración de pequeñas partículas de polvo en realidad es un disco de polvo circumplanetario, y es la primera vez que se observa este fenómeno con tanta claridad".

Las observaciones de ALMA revelaron diferencias claras entre los dos planetas. El más cercano, PDS 70 b, tiene una estela de polvo detrás de sí."Todavía no sabemos qué es y qué implicaciones tiene para este sistema planetario", comenta Isella."Lo único cierto es que está lo suficientemente lejos del planeta como para ser un objeto independiente". El segundo, PDS 70 c, se encuentra exactamente en el mismo lugar que una mancha de polvo revelada por los datos de ALMA. Como este planeta es tan brillante en las bandas infrarroja y de hidrógeno, los astrónomos están convencidos de que ya hay un planeta y que el gas que lo rodea sigue desplazándose hacia su superficie, en un estirón final de su crecimiento.

Si es un anillo circumplanetario, como todo indica, significa que estamos ante los primeros momentos de lo que un día, en un futuro muy lejano, será un amplio sistema de lunas, quizás tan variado y extraordinario como el de nuestro Júpiter.


Las dos manchas dentro del anillo de polvo se asocian con planetas recién formados. Una de esas concentraciones de polvo, alrededor de PDS 70c. es un disco circumplanetario, la primera característica de este tipo detectada alrededor de una estrella distante.

Estudiar los sistemas planetarios es considerablemente más difícil con telescopios ópticos. Como las estrellas son mucho más brillantes que los planetas, es difícil filtrar su brillo. Con ALMA no se da ese problema, puesto que las estrellas emiten muy poca luz en longitudes de onda milimétricas y submilimétricas, lo que permite detectar tenues formaciones de otro modo invisible.

Descubren disco circumplanetario con lunas en proceso de formación alrededor de joven planeta en distante sistema estelar

sábado, julio 13, 2019

Luchando contra la fría oscuridad

Manteniendo vivo el sueño de las Voyager.

La fría oscuridad las rodea, y poco a poco su vida se extingue. Es una forma un poco poética de describirlo, pero básicamente es la realidad a la que se enfrentan las sondas más longevas y lejanas que disponemos, con sus "corazones", los generadores termoeléctrico de radioisótopos ofreciendo menos energía para mantener sus sistemas en activos. No es de extrañar teniendo en cuenta que llevan desde 1977 en el espacio, pero estando ahora ya en pleno espacio interestelar, explorando zonas totalmente desconocidas, han adquirido un valor incalculable. Por ello no se deja de trabajar en ellas para intentar alargar lo máximo su actividad.

Es una tarea difícil, ya que toca decidir que partes deben seguir recibiendo energía y cuales deben ser sacrificadas, enviadas al olvido, para así poner concentrar los recursos allí donde realmente son necesarios. Especialmente en el caso de la Voyager 2, ya que no solo despegó antes, sino porque dispone de un instrumento en activo más que su hermana, por lo que el gasto el mayor. Y nadie quiere desconectarlos, dado que todos son ahora de un valor extremo. Se buscan formas alternativas de ahorro, al menos mientras aún sea posible.

Y una de ellas son los calentadores, que como su nombre indicar, tienen la función de mantener los sistemas y instrumentos a una temperatura soportable, dada la lejanía del Sol. ¿Sería posible que alguna de sus partes, o instrumentos, fuera capaz de sobrevivir y seguir en activo sin esta protección térmica? Esa era la discusión, y finalmente se decidió apagar el que acompaña al detector de rayos cósmicos. Decisión difícil, pero inevitable ante los decrecientes niveles de energía disponibles. Era necesario ahorrar. ¿Pero sobreviviría a la prueba? Así lo hizo el espectrómetro ultravioleta de la Voyager 1, igualmente desprovisto de esa calor protector desde 2012, pero cada instrumento es un mundo y nada es completamente previsible. Era un riesgo asumido.

Una preocupación que al final era infundada, ya que datos preliminares han mostrado que el detector de rayos cósmicos sigue trabajando sin problemas, a pesar de tener que soportar gélidas temperaturas, apenas 50º por encima del cero absoluto."Es increíble que los instrumentos de las Voyagers hayan demostrado ser tan fuertes", explica la gerente de Proyecto Voyager, Suzanne Dodd."Estamos orgullosos de que hayan resistido la prueba del tiempo. Las largas vidas de estas sondas significa que estamos tratando con escenarios que nunca pensamos que encontraríamos. Continuaremos explorando todas las opciones que tenemos para mantenerlas haciendo la mejor ciencia posible".

El éxito de esta operación significa que la Voyager 2 seguirá devolviendo datos científicos de sus cinco instrumentos aún operativos, explorando y analizando la frontera entre el reino del Sol y el que se extiende más allá. Y lo logrará, a partir de ahora, gastando un poco menos. Y en este viaje hacia las tinieblas, es una pequeña diferencia que puede llevarla aún más lejos.

El detector de rayos cósmicos, que en su momento fue clave para saber que la Voyager 2 había cruzado la frontera. Ahora afronta una vida mucho más gélida.

A New Plan for Keeping NASA's Oldest Explorers Going

viernes, julio 05, 2019

La furia de Marte

Las grandes tormentas llegan al norte del planeta rojo.

Es Primavera en hemisferio septentrional., y con ello su meteorología se complica, fruto del retroceso del hielo estacional y el cambio en la circulación atmosférica resultante. Nubes de hielo de agua y pequeñas tormentas de polvo se concentran en el borde helado, algunas de las cuales crecerán hasta escala local, cubriendo una amplia región, y otras, las pocas, quizás desencadenen una tormenta global, que atrapen todo el globo. Y afortunadamente tenemos toda una flota de sondas en activo que siguen monitoreando todos estos cambios.

Una de ellas, la más veterana de todas ellas, pero posiblemente la que más contribuye a que podamos levantar mapas meteorológicos de Marte, es la Mars Express, que está prestando una especial atención a lo que pueda ocurrir en estas meses críticos.  Y con razón, ya que solo entre el 22 de Mayo y el 10 de Junio detectó la aparición, justo en el borde helado en retroceso helado, de una decena de pequeñas tormentas, la mayor parte de las cuales aparecieron y desaparecieron en unos pocos días, como "chispas" que no llegaron a prender el fuego de una gran tempestad, aunque alguna de ellas, como la captada por la VMC (Visual Monitoring Camera) y que vemos en la imagen superior, creció hasta convertirse en algo más, mientras avanzaba hacia zonas más ecuatoriales.

No es la única, y junto con la Mars Reconnaissance Orbiter, observaron el curioso efecto que estas tormentas tuvieron en las grandes volcanes, donde se acumulaban una gran cantidad de nubes orográficas (formadas de hielo de agua y que se acumulan por el efecto de las pendientes de estas grandes montaña en las corrientes de aire) y que se evaporaron al recibir el impacto de estas primeras, ya que el polvo en suspensión elevaba la temperatura ambiental.

En resumen, un espectacular cuadro de la compleja meteorología marciana, mucho más desafiante y con mayores matices que el habitual aspecto "tranquilo" del planeta nos pudiera hacer suponer. Los meteorólogos también serán necesarios en ese mundo si un día lo convertimos en un segundo hogar.

Tres  tormentas diferentes en desarrollo, captadas el 22 y 26 de mayo y el 6 de junio. En este último caso, las cámaras observaron su evolución hasta el 10 de junio, a medida que avanzaba hacia el sur, hacia los grandes volcanes.

Una de las tormentas, formando una delicada espiral, que surge de la desviación de las masas de aire debido a la rotación del planeta, un fenómeno conocido como la fuerza de Coriolis. Sin embargo, las tormentas en Marte son generalmente más débiles en comparación con las tormentas en la Tierra, debido a la presión atmosférica mucho más baja del Planeta Rojo y tienen menos de la mitad de las velocidades de viento típicas de los huracanes terrestres.

Dust storms swirl at the north pole of Mars 

martes, julio 02, 2019

Rescates marcianos

InSight completa la delicada operación para levantar el soporte del sensor térmico.

Se la podría conocer en el futuro como la primera operación de rescate realizada por una sonda marciana en la superficie, aunque ciertamente a nadie del equipo en tierra les gusta haber llegado a este punto, donde un muro invisible esta impidiendo al instrumento HP3, que debía medir el flujo de calor interno del planeta, realizar su trabajo. Debería haber penetrado en el suelo alrededor de 3 metros, pero se detuvo solo a 30 centímetros de profundidad, tan poco que en parte sigue por encima de la superficie. Todos los esfuerzos y tácticas previas fracasaron, ante lo cual toco afrontar planes mas radicales, y por tanto arriesgados.

La idea finalmente elegida, y testeada en simulaciones en la Tierra, era que el brazo robótico atrapara de nuevo el cuerpo del instrumento y lo levantara, dejando al descubierto el taladro propiamente dicho, permitiendo así mirar directamente su estado y intentar comprender que es lo que le ocurre ralamente. Era una operación delicada, algo totalmente improvisado ante acontecimientos inesperados, y que corría el riesgo de que, en el proceso, el taladro también fuera arrastrado al exterior, lo que sería fatal de necesidad.

Finalmente se enviaron los comandos y se dio luz verde a InSight. Una tensa espera que se saldó con un éxito total, como muestran las imágenes. El soporte fue levantado sin afectar al taladro, que quedó ahora a la vista de las cámaras de la sonda, y por tanto, de los técnicos que están intentando encontrar una solución. Mirar directamente el problema, en lugar de suponerlo por los datos, facilitará enormemente su trabajo.

Lo que se ve ofrece algunas pistas, como que alrededor del taladro se ha formado un vacío, un pequeño hoyo, lo que podría apoyar las pruebas realizadas por el DLR (centro espcial alemán, responsable de este instrumento), que indicar que el tipo de suelo podría no estar proporcionado el tipo de fricción para la que se diseñó, al ser más cohesivo de lo estimado. Sin dicha fricción para equilibrar el retroceso del  auto martillado, el taladro simplemente rebotaría en lugar de cavar. Por lo tanto una de las soluciones que se quiera aplicar el presionar el cerca de este hoyo con la pequeña pala situada en el extremo del brazo robótico. La esperanza es que esto podría colapsarlo, y proporcionar así la fricción necesaria.

Esa causa ofrece una esperanza de recuperación. De ser, por el contrario, una gran piedra situada justo por debajo del suelo, posiblemente sería el punto y final, porque aunque está diseñada para apartar pequeñas piedras, nada podría hacer ante algo de mayor tamaño. Así que solo queda esperar que no sea esta la causa, y que la primer idea, la del suelo compacto, esté detrás de todo. Crucemos los dedos.

La operación para rescatar al instrumento térmico en plana acción. Al lado la cúpula que esconde el sensor sísmico, que a diferencia de su compañero, esta ya trabajando a pleno rendimiento.

Una mirada en detalle del taladro. Se aprecia el vacío que lo rodea, quizás fruto de un terreno más cohesionado de lo que se esperaba encontrar.

NASA's InSight Uncovers the 'Mole'

domingo, junio 30, 2019

A la caza del cometa desconocido

La Agencia Espacial Europea presenta su nueva misión interplanetaria.

Cuando un proyecto se pone en marcha una de las primeras cosas que se define es el objetivo. Primero donde queremos ir, y después se diseña la sonda con todo lo necesario para lograrlo, incluida la trayectoria necesaria y los instrumentos de los que deberá estar equipada. Es el camino lógico, en la exploración espacial y, en definitiva, en todos los campos de la vida. Sin embargo no siempre se sigue dicho camino. La nueva misión interplanetaria de la ESA, recientemente presenta, es una prueba de ello.

Se la conoce de forma provisional como Comet Interceptor, y como su nombre indica tiene como objetivo visitar uno de estos cuerpos celestes. Y cual será el afortunado en recibir su visita? Pues aquí llegamos a la parte inusual de este proyecto, pues no lo tiene.  No solo eso, sino que será diseñada, construida y lanzada sin haber sido elegido aún. En lugar de eso, se dirigirá hacia el punto de Lagrange 2, situado a un millón y medio de kilómetros de la Tierra, y ahí quedará "aparcado", esperando pacientemente a que su presa, sea cual sea, se ponga a su alcance.

Y es que el objetivo no es que sea un cometa conocido, cuerpos como el Halley, que nos visiten de forma regular, sino uno que sea un recién llegado al Sistema Solar, procedente directamente de la Nube de Oort, y que sea "puro", es decir, sin haber sido afectado demasiado por la radiación solar. "Los cometas prístinos o dinámicamente nuevos están totalmente inexplorados y se convierten en objetivos convincentes para la exploración  para sondas de corto alcance para comprender mejor su diversidad y la evolución", explica Günther Hasinger, director de Ciencia de la ESA."Los grandes logros científicos de Giotto y Rosetta, nuestras misiones heredadas, no tienen rival, pero ahora es el momento de aprovechar sus éxitos y visitar un cometa prístino, o estar listos para el próximo objeto interestelar similar a Oumuamua".

Cabe señalar esto último. De haber estado ya situada en el espacio, quizás se habría dirigido al encuentro de este visitante interestelar. Si en algún momento a partir de 2028 otro de ellos se aparece ante nuestros ojos, quizá sea esta su meta, aunque esto no deja de ser una opción alternativa a la principal, que es un cometa nuevo, aquellos que, con su llegada constante, parte de los cuales termina atrapados en una órbita cerrada al Sol permiten que sigan existiendo cometas en nuestro firmamento a pesar de los miles de millones de años transcurridos.

Poco sabemos de momento, exacto detalles generales. Que será una sonda relativamente pequeña, con una masa de 1000 Kilogramos, que una vez se detecte un objetivo al alcance activará sus impulsores y iniciar la caza, y que esta compuesto de tres vehículos independientes, cada uno con sus propios instrumentos, que al aproximarse al objetivo se separarán para sobrevolarlo de forma independiente. De ahí el curioso diseño de su logo. Deberemos esperar para tener más detalles, pero sin duda estamos ante una misión diferente, una donde definir la meta será el paso final, no el inicial, de su existencia.

Una vez lanzada, la Comet Interceptor se situará en el punto L2. Una vez ahí llegará el momento de esperar, no sabemos cuanto tiempo.

Siding-Spring, que sobrevoló Marte y hizo necesario que todas las sondas en órbita se colocaran otro lado del planeta para protegerse, es un ejemplo de comenta de órbita muy amplia, y que no regresará en 740.000 años. Es el prototipo de cometa llegado de Oort.

Meet the Comet Interceptor. It’ll Wait Patiently In Space for a Comet, Then Pounce On It 

sábado, junio 29, 2019

El largo regreso a la luna de las maravillas

Aprobada la misión Dragonfly, destinada a la exploración de Titán.

Regresaremos. Cuando Cassini llegó al final de su vida, desintegrándose en la atmósfera de Saturno, dejó una sensación de vacío, de faltarnos algo. Tanto el planeta como, especialmente, sus lunas, eran tan y tan interesantes que no había para menos. Al igual que surgió la inevitable pregunta: Volveríamos alguna vez? Y afortunadamente la respuesta ya está aquí y es afirmativa. Desgraciadamente deberemos esperar bastantes años, largos periodos de tiempo que son y seguirán siendo, mientras que aparezcan métodos de impulsión más eficientes, el gran "pero" de la exploración a los mundos exteriores, pero al menos tenemos una fecha: 2034.

Ese año llegará, después de 8 años de viaje, DragonFly, un vehículo aéreo que aterrizará en Titán y, por primera vez, seremos testigos de una sonda que, literalmente, volar por los cielos de otro mundo. El futuro Mars 2020 llevará un pequeño helicóptero, pero no estará equipado con instrumentos científicos, solo cámaras, mientras que esta futura misión a esta luna estará plenamente equipada en este aspecto. Además, mientras que la primera es un pequeño, aunque emocionante complemento, esta última será la sonda propiamente dicha, capaz de recorrer casi dos centenares de kilómetros. Es un explorador en el más amplio sentido de la palabra.

Los objetivos no pueden ser más ambiciosos, teniendo en cuenta que Titán se considera, desde un punto de vista biológico, un antecedente de la Tierra, y por tanto existen grandes esperanzas en lo que se pueda encontrar. En su misión de 2.7 años terrestres Dragonfly realizará decenas de vuelos, recorriendo unos 175 kilómetros, explorando diversos entornos, desde las dunas ecuatoriales hasta el interior del cráter Selk, donde el agua líquida y materiales orgánicos complejos, claves para la vida, alguna vez existieron juntos, posiblemente durante decenas de miles de años. Sus instrumentos estudiarán hasta dónde puede haber progresado la química prebiótica y buscarán evidencia química de vida pasada o actual.

Si alguien soñaba en visitar los grandes lagos y mares de Titán, de volar sobre sus costas y aterrizar en sus playas, deberá olvidarse de ello. No son ellos su objetivo. El equilibrio que siempre se busca en una misión a la superficie de otro mundo entre seguridad y valor científico, llevará a Dragonfly al ecuador, en la zona conocida como Shangri-La, una gran zona de dunas, parecidas a las terrestres, aunque en este caso compuestas de materia orgánica. Una vez ahí, explorará la región a base de pequeños saltos, volando unos 8 kilómetros cada vez, aterrizando, tomando muestras de material, y siguiendo su camino. 

A pesar de que los más románticos nos gustaría que los mares de Titán hubieran sido el objetivo de esta misión, el mismo hecho de que regresemos resulta una noticia maravilla, y la idea de volar por sus cielos nubosos, saltando de un lugar a otro, buscando no solo conocer la naturaleza de esta luna, sino señales de una posible vida, increíblemente emocionante. Eso si, deberemos tener paciencia, mucha paciencia. Es la pequeña cruz de todo amante de la exploración interplanetaria.

Exploración aérea de otro mundo. Un sueño hecho realidad.

La región seleccionada para el aterrizaje de Dragonfly.

La primera imagen de la superficie de Titán, lograda por la Hyugens. Aunque nos envió numerosas imágenes, la cámara era estática, por lo que todas mostraban el mismo escenario. Dragonfly deberá llevarnos mucho más allá.

NASA's Dragonfly Will Fly Around Titan Looking for Origins, Signs of Life

viernes, junio 28, 2019

Cabalgata a las estrellas

Imaginando una futura colonización de la Vía Láctea.

"En aproximadamente diez mil años a partir del presente, la humanidad restablecerá su conteo de años a cero. será en el que la Humanidad decida que es el momento oportuno para aventurarse audazmente por la galaxia y se establezca otros sistemas estelares. Cien mil sistemas estelares han sido identificados como adecuados para el asentamiento. Incluso en este Año Cero, aunque las tecnologías y el conocimiento han progresado dramáticamente, todavía estamos sujetos a la tiranía de la inercia y nos mantenemos alejados de los viajes espaciales casi instantáneos representados de forma fantástica en la ciencia ficción".

Con estos parámetros se presentaba un desafío conocido como "el problema". Forma parte de la competición GOTC X (Global Trajectory Optimization Competition) que se celebra desde hace 10 años y que, como su mismo nombre indica, busca desafiar a gente de todo el mundo para que elaboren un programa plausible que, con los conocimientos actuales y tecnologías que ,aunque futuristas, sean un futuro posible y dentro de lo que hoy día suponemos plausible. En definitiva, obviando opciones que hoy día se consideran de ciencia ficción, como agujeros de negros o velocidades superlumínicas, plantear la colonización humana de la Vía Láctea.

Y eso es lo que un grupo de expertos del Equipo de Conceptos Avanzados (ACT) de la ESA logró hacer recientemente, creando, como parte de este desafío, una simulación que mostraba cómo la Humanidad podía colonizar de manera óptima la Vía Láctea. Esto estaba en consonancia con la idea de esta competición, que desafiaba a los equipos a encontrar la forma más energéticamente eficiente para alcanzar tantos sistemas estelares como sea posible. Otros parámetros era la existencia de las llamadas "naves generacionales" y que los recursos del Sistema Solar se habrían agotado hasta tal punto que obligaría a la Humanidad a poner todo su empeño en este esfuerzo colonizador, sin desvíos ni retrasos.

La simulación presenta un espectáculo que recuerda a un festival de fuegos artificiales, con trayectorias verdes y azules para las iniciales, seguidas de otras rojas, las enviadas a su vez por mundos ya colonizados. Para cuando finaliza la simulación, los brazos de Perseo y Carina-Sagitario están repletas de asentamientos humanos. En el otro lado de la Galaxia, gran parte del brazo de Scutus-Centaurus también está bien poblado y colonizado.

No es más de uno de los muchos futuros posibles. ¿Algún día nuestras huellas se extenderán por toda la Galaxia? Quién sabe, pero es bonito imaginarlo.

La expansión de la Humanidad por la Vía Láctea, tal como la imaginan las gentes de ACT.

The Most Efficient Way to Explore the Entire Milky Way, Star by Star