domingo, julio 05, 2020

Una silueta entre la luz del Sol

Así luce la ISS en una de las mejores imágenes tomadas desde tierra.

Más allá del círculo de profesionales que se dedican al estudio del firmamento y los misterios del Cosmos, relativamente reducido, existe toda una comunidad de "simples" aficionados, gente que encuentran tiempo y recursos para dedicarlos a su pasión compartida por la astronomía. Algunos con tanta experiencia y habilidad que no dejan de sorprendernos con sus logros. Uno de ellos es el astrofotógrafo Thierry Legault, que tiene una gran fama dentro de esta comunidad con todo merecimiento, como demuestra su más reciente logro.

La ISS, o estación espacial internacional, es un objetivo evidente para cualquiera con ganas de lograr grandes fotografías espaciales. Es brillante y, lo que es más importante, se puede conocer por adelantado donde se situará en cada momento, y cuando pasara sobra nuestras cabezas, lo que hace sencillo captarla. Pero una cosa es fotografiarla y otra hacerlo con tal detalle que sea más que un punto borroso, y se convierta en cambio en la estructura compleja y llena de detalles que es en realidad. Y en esto Legaut, armado con nuevo equipo y mucha paciencia, logró el pasado 24-25 de Junio.

El resultado es todo una pieza maestra de la astrofotografía, con la ISS cruzando por delante del Sol y su silueta tan clara que es posible apreciar claramente su estructura hasta su más mínimo detalle. Sus diversos módulos y panales solares se observan en detalle, y lo que suele ser menos habitual, su brazo robótico Canadarm2, en ese momento desplegado, así como la nave Dragon tripulada, que recientemente atracó en la estación. En definitiva, quizás la menor imagen tomada desde tierra de esta estructura orbital. De momento.

El tránsito de la ISS delante del Sol que permitió lograr estas increíbles imágenes.

sábado, julio 04, 2020

Una historia del 4 de Julio

Un día como hoy la Mars Pathfinder reabrió el camino a la superficie de Marte.

Vivimos un momento dulce en la exploración del planeta rojo, con misiones cada vez más frecuentes y ambiciosas, una ola que se está reforzando con la entrada en carrera de nuevas naciones, como China, India o los Emiratos Árabes, sin olvidar la vieja Europa o Japón. Tal es así que hoy día parece lo más normal del mundo que existan sondas en activo explorándolo, tanto desde el espacio como en superficie. Pero esa es una realidad construida después de muchos golpes, pérdidas y decepciones. Es, básicamente, un triunfo de la constancia.

Y en eso la NASA y los EEUU demostraron tener más que nadie. Nada extraño si se tiene en cuenta que fueron ellos, durante décadas, los únicos que avanzaron hacia Marte pese a todas las circunstancias. Pero la superficie, desde las Viking, había sido abandonada, ya que se consideraba algo muy costoso, especialmente desde que esas pioneras habían fallado en su búsqueda de señales de vida, lo que rebajó el interés. Aún no conocíamos lo suficiente al planeta como para comprender su inmensa complejidad, y sin ese incentivo el entusiasmo quedaba muy atenuado. Especialmente por parte de los que tenían que poner el dinero, claro.

Por eso, como forma de sobrepasar ese problema y regresar, nació el programa Discovery, también conocido por su lema  «más barato, más rápido y mejor» sostenida por el entonces administrador, Daniel Goldin. Se debían relanzar las misiones, pero no en forma de costosos proyectos, sino en forma de iniciativas más frecuentes, innovadoras y, por supuesto, baratas. Se abría una ventana que científicos planetario aprovecharon para conseguir que se hiciera realidad una nueva misión a la superficie marciana, después de dos décadas de abandono.

No era un proyecto en que muchos confiaran, y hasta sus promotores decían medio en broma (o no) que la NASA les había luz verde para que se callaran, pero que daban por supuesto que se estrellarían. Sea cierto o no, realmente era un salto al vacío, apostándolo todo por un sistema de aterrizaje simple y de bajo costo (menos de una décima parte del de las Viking), revolucionario en su concepto y a primera vista terriblemente arriesgado. Al fin y al cabo nadie se habría imaginado una sonda llegando a la superficie rodeada de airbags y dando botes de forma descontrolada hasta detenerse. Es difícil no comprender a los que veían con enorme escepticismo su futuro.

Pero en ocasiones lo imposible se hace posible, y la apuesta aparentemente sin futuro de la NASA, o más concretamente del pequeño grupo de personas que la defendieron, triunfó. La Mars Pathfinder toco tierra un 4 de Julio de 1997 y sobrevivió para contarlo, especialmente si se tiene en cuenta que lo hizo en un terreno tan lleno de tocas que quizás otra, más "normal", no lo habría logrado. Su misión fue todo un éxito, incluido el despliegue del primer rover, el pequeño antepasado de Spirit, Opportunity, Curiosity y todos los que vendrán en el futuro.

Porque ese fue su mayor logro, reabrir Marte después de dos décadas de silencio, y esta vez de forma definitiva. Para los amantes de la astronomía y la exploración planetaria, ese 4 de Julio, por encima de cualquier significado político o patriótico, fue un día de celebración y esperanza para el futuro.

Un 4 de Julio para la historia.

sábado, junio 27, 2020

Las dos caras del futuro

El futuro objetivo de la misión DART y Hera recibe su nombre oficial.

En 2022 se iniciará una de las misiones interplanetarias más cruciales de las últimas décadas, y que buscará responder a la pregunta de si somos capaces, con la tecnología actual, de afrontar la amenaza de un asteroide y ser capaces de desviarlo de su trayectoria en caso de representar una amenaza clara. No se trata de espectaculares explosiones que lo destruyan, como en algunas películas, cosa imposible y que incluso si fuera viable solo convertiría un objetivo peligroso en muchos, sino de darle un "golpe", un pequeño impulso que cambia ligeramente su camino, suficiente para que pase sin riesgo. Y eso es lo que intentará la sonda DART.

El blanco de esta prueba será el asteroide Didymos, un sistema doble, formado por el cuerpo principal, de unos 780 metros de diámetro, y uno secundario, de unos 160, y que se podría considerar su luna. Y es en este último donde DART se estrellará, intentando provocar un ligero cambio en su órbita, que deberá ser confirmado por la sonda Hera, de la ESA, que llegará dos años después. Si el experimento es exitoso se habrá dado un paso de gigante a la hora de protegernos de estas amenazas cósmicas.

Y aunque sea un acto simbólico, lo cierto es que dar un nombre a un lugar parece convertirlo en algo mucho más real, casi como si pudiéramos tocarlo. Por ello este asteroide, que hasta ahora se llamaba de forma informal Didymos B (o Didymoon), acaba de recibir su nombre definitivo, Dimorphos, que en griego significa "tener dos formas". La idea detrás de ello es que, ciertamente, será un cuerpo diferente antes y después, no solo por el impacto sino porque su trayectoria quedará ligeramente alterada. Ciertamente será, a los ojos de los astrónomos, un objeto celeste de dos caras, creadas por la mano humana con el objetivo de tener un futuro que proteger.

DART, la primera misión destinada a intentar desviar la trayectoria de un asteroide.

La segunda parte de esta misión conjunta NASA-ESA, la sonda Hera, que estudiará a Dimorphos dos años después del impacto de DART.

miércoles, junio 24, 2020

El explorador del cielo

Así será el despliegue de helicóptero marciano.

Estamos a menos de un mes para el lanzamiento de Perseverance, el nuevo y flamante rover marciano de la NASA. Un coloso en todos sus aspectos, un salto adelante con respecto a Curiosity y quizás lo más complejo y con mayores capacidades que podemos enviar ahora mismo a Marte, del cual se esperan mucho. Pero aunque lo principal de la misión es el vehículo en si mismo, es inevitable que nuestra atención se desvía hacia su pequeño pasajero, el primer explorador destinado a volar literalmente por el cielo marciano, aunque sea en unos pocos y fugaces vuelos, quizás el pionero destinado a crear un nuevo camino en la exploración de Marte.

Aunque no deja de ser un completo extra, y el éxito de la misión no depende de que Ingenuity, como se conoce a este helicóptero, logre sus objetivos, el concepto es tan novedoso y excitante que no podemos evitar hablar mucho de el. Y una de los temas de interés es saber como se desplegara. Al fin y al cabo su fuselaje (donde residen sus sistemas principales) apenas llega a unos 20 centímetros en su parte más ancha, pero fuera de la caja tenemos una antena, un panel solar, las patas de aterrizaje y dos rotores que miden 1.2 metro de ancho. Es decir, que desplegarlo no será nada sencillo. Veamos los pasos que se seguirán.

Alrededor del 60º día marciano, o sol, de misión, Perseverance soltará el escudo de grafito que protegerá el helicóptero durante el aterrizaje. Luego se dirigirá al punto elegido para que sea la "pista de despegue" de Ingenuity y seis días después se dará la orden de iniciar el despliegue.

El proceso comenzará con la liberación del sistema de bloqueo que mantiene el helicóptero en su lugar. Luego se disparará un dispositivo pirotécnico que liberará el brazo que lo sostiene y le permitirá moverlo fuera de su posición horizontal inicial, llevándolo a una posición vertical con dos de sus patas de aterrizaje accionadas por resorte desplegadas, mientras que otro sistema pirotécnico liberará las otras patas. "Y durante todo este tiempo, el sistema de despliegue tiene que mantener las conexiones  de datos y eléctricos entre el rover y el helicóptero hasta que esté listo para caer", explica David Buecher, de la Lockheed Martin Space en Denver.

Entonces llegará el momento de soltarlo, después de lo cual Perseverance se alejará lentamente de el, lo que permitirá a Ingenuity iniciar la carga de sus baterías solares. 30 días marcianos después se iniciarán las primeras pruebas de vuelo, todo bajo la atenta mirada del rover, a través del cual, y mediante una antena especialmente diseña para ello, se establecerá el vital contacto con la Tierra. Llegará el momento de escribir una nueva y brillante página en la historia de la exploración marciana, y abrir las puertas a infinitas posibilidades.

Así será el complejo despliegue del primer vehículo aéreo jamás enviado a otro planeta.

domingo, junio 21, 2020

Fantasmas en la luz

SOHO celebra su cometa número 4000.

En 1995 se lanzó está misión conjunta entre Europa y la NASA, un observatorio espacial que tenía como objetivo central y prioritario el estudio del Sol. Por ello su mirada está centrada en nuestro estrella, a la que observa fijamente desde entonces, y por lo cual, a pesar de que han llegado otros exploradores mejores y más potentes, sigue siendo una pieza vital en nuestro esfuerzo por entender el brillante corazón del Sistema Solar.

Sin embargo, a lo largo de los años, SOHO se fue convirtiendo también en el más exitoso cazador de cometas, a los que especialmente a través de su instrumento LASCO (Large Angle and Spectrometric Coronagraph), que bloquea el disco central del Sol para poder observar su tenue atmósfera exterior, no ha dejado de descubrirlos, muchos de ellos tan tenues que solo el fue capaz de detectarlos, y en buena medida gracias a que actualmente sus archivos están abiertos al gran público gracias al proyecto Sungrazing, lo que permite a cualquiera convertirse en un auténtico cazador de estos viajeros celestes.

Y precisamente de la mano de uno de estos "científicos civiles", Trygve Prestgard, que llega el número 4000, coincidiendo con el 25 aniversario del lanzamiento de SOHO. Un doble motivo de celebración.

El protagonista es un cometa muy pequeño, extremadamente tenue, motivo por el cual solo fue captado por SOHO, algo más habitual de lo que podemos pensar. A pesar de esa imagen que tenemos de ellos, como cuerpos brillantes y espectaculares fácilmente visibles, en realidad solo una pequeña parte lo son. La mayoría pasan por nuestro vecindad como pequeños fantasmas, sin que nos demos cuenta. De ahí lo importante del trabajo realizado por este observatorio espacial. De su trayectoria, además, podemos deducir que forma parte de la llamada familia Kreutz, ya que tienen parámetros orbitales parecidos y se cree que son restos de un gran cometa que se fragmentó en el pasado.

Tal cantidad de descubrimientos nos recuerdan la constante presencia de cometas en nuestra vecindad solar, y que lejos de ser un fenómeno puntual decenas de ellos, por no decir cifras más altas, se adentran en la luz solar, algunos en un viaje sin retorno.

El cometa 4000 no llegó solo, sino con la compañía del 3999, mucho más brillante.

Algunos de los cometas más espectaculares descubiertos por SOHO.

viernes, junio 19, 2020

Los dos luceros de Marte

Venus y la Tierra, juntas en el cielo marciano.

En nuestro mundo tenemos una brillante "estrella" o lucero del alba, o del atardecer según el momento. Su resplandor puede resultar espectacular (incluso creando tenues sombras en los momentos álgidos) y no es extraña las connotaciones religiosas y astrológicas que adquirió para muchas civilizaciones antiguas de todo el mundo. Una densa atmósfera, que refleja buena parte de la luz solar que recibe es la responsable última de semejante belleza celeste, digna de la diosa del mismo nombre. Sin embargo, en los cielos de Marte, tiene una dura competencia que habría hecho las delicias de los marcianos, de haber existido.

Curiosity, como hace de forma relativamente habitual, nos regaló recientemente una de esas panorámicas que justifican casi por si misma su existencia. No fueron fotografías tomadas con ese objetivo concreto, sino que formaban parte de una campaña para medir la luz del crepúsculo, y así conocer la concentración de polvo en suspensión presente, que es bastante alta en esa época del año marciano, pero nos dieron este regalo planetario, Venus y la Tierra justan en las polvorientas luces del atardecer. Dos luceros al precio de uno, si se quiere mirarlo de esta forma.

Y muy brillantes, ya que en ese momento, debido a las ya mencionadas condiciones de grandes cantidades de polvo en suspensión, no se aprecian estrellas, ni las más luminosas. Sin embargo nosotros, nuestro mundo, así como la ardiente Venus se las arreglan para superar este obstáculo, aunque no sea con su resplandor habitual. Sin lugar a dudas cualquier futuro explorador humano, o incluso aquellos que (quizás) lleguen a convertir en planeta rojo en su nuevo hogar, observaran maravillados este tipo de encuentros entre los dos luceros, y más sabiendo que uno de ellos, el más azulado, es el mundo del que un día ellos, o sus antecesores, partieron.

Dos imágenes del cielo nocturno que se combinan para mostrar a la Tierra y Venus el 5 de junio de 2020. Ambos planetas aparecen como simples puntos de luz debido a una combinación de la distancia y la alta concentración de polvo en el aire; normalmente se verían como estrellas brillantes. En la parte inferior se asoma Tower Butte, una región rica en de arcilla que Curiosity ha estado explorando desde principios de 2019.

La Tierra y la Luna, en imágenes tomadas en 2014. El diferente todo del cielo marciano es debido que en esos momentos la concentración de polvo en suspensión era mucho menor.

sábado, junio 13, 2020

En cielos alienígenas

New Horizons nos ofrece las primeras imágenes de una Bóveda Celeste diferente a la que vemos en la Tierra.

Para nosotros ir de un planeta a otro del Sistema Solar es una travesía increíble, que con nuestro nivel tecnológico actual pueden representar meses en el mejor de los casos y años de forma habitual. Pero a escala cósmica es casi como si no nos moviéramos del sitio, como delata el firmamento. Podemos estar en Marte, Mercurio o Neptuno, pero en todos esos lugares el cielo siempre es el mismo, con las mismas estrellas y constelaciones que vemos desde la Tierra, como si estuviéramos aún en la misma casa y solo hubiéramos cambiado de habitación.

Algún día quizás rompamos esa barrera, veamos las estrellas cambiar de posición, apareciendo de nuevas y desapareciendo otras. Queda lejos, pero de momento podemos tener un ligero adelanto de la mano de la New Horizons, suficiente lejos ya y con el sistema óptico aún operativo (a diferencia de las Voyager) como para captar ligeras diferencias en la posición de algunas de las estrellas más lejanas, cambios mínimos que sería imperceptibles al ojo humano, pero que saltan a la vista cuando se las compara con imágenes tomadas en esos mismos días desde nuestro planeta.

En realidad estos cambios ya ocurren de forma natural a lo largo del año, fruto del movimiento de la Tierra alrededor del Sol. Unos cambios que se conocen como efecto de paralaje, y que permiten medir con cierta posición la distancia de las estrellas, al menos las relativamente cercanas. Pero en este caso es la propia posición de la sonda con respecto a nuestro propio punto de vista la que genera las ligeras desviaciones en la situación de algunas estrellas con respecto a las situadas a mayor distancia. Un avance de lo que futuras naves interplanetaria podrían ver si algún día somos capaces de dar ese salto definitivo y nos adentramos en auténticos cielos alienígenas.

Las dos protagonistas de esta historia, Proxima Centauri (arriba) y Wolf 359, y como cambian su posición cuando son vistas desde la Tierra en esas mismas fechas.

El paralaje anual, fruto del cambio de posición de la Tierra, y que permite medir la distancia de estrellas relativamente cercanas. El mismo efecto que vemos ahora en las imágenes de New Horizons.

viernes, junio 12, 2020

Una vibora en La Luna

Seleccionada la próxima misión de la NASA a la superficie de nuestro satélite.

Una víbora volará al polo sur de La Luna en 2023. Y es que este es el nombre del rover (viper) que resultó agraciado por CLPS (Commercial Lunar Payload Services), que busca incentivar la participación de empresas privadas en la exploración de nuestro satélite. En este caso de Astrobotic, instalada en Pittsburgh, y que recibirá por ello casi 200 millones de dólares para que de forma a este explorador, que deberá estar listo en menos de dos años, todo ello dentro del plan Atremis de la NASA, que espera poder llevar misiones tripuladas a La Luna en 2024.

Conocido como Viper (Volatiles Investigating Polar Exploration Rover), su mismo nombre indica cual será su objetivo principal, la busca de hielo de agua y otros recursos que puedan facilitar el camino para misiones posteriores, y a su vez será posible gracias a misiones anteriores, previstas en 2021 y 2022, en las que se pondrán a prueba versiones previas de su instrumental.  Durante la fase inicial de 100 días terrestres recorrerá varios kilómetros y usará sus cuatro instrumentos científicos para tomar muestras de diversos puntos del suelo. También tendrá un taladro para perforar aproximadamente 1 metros bajo la superficie lunar.

VIPER recopilará datos científicos, incluida la ubicación y la concentración de hielo, que se utilizarán para dar forma a los primeros mapas mundiales de recursos hídricos de la Luna, lo que será clave en la selección de futuros sitios de alunizaje para las misiones Artemis, ayudando a determinar los lugares donde se puede acceder a agua y otros recursos para mantener expediciones prolongadas."Es un enorme honor y responsabilidad ser elegido por la NASA para cumplir esta misión de importancia nacional", dijo el CEO de Astrobotic, John Thornton."Los servicios de logística lunar de Astrobotic fueron creados para abrir una nueva era en la Luna. Entregar VIPER para buscar agua, y preparar el escenario para la primera tripulación humana desde Apolo, encarna nuestra misión como empresa".

Una misión ambiciosa que busca fortalecer el esfuerzo privado en la carrera espacial, contribuyendo con su iniciativa y inventiva, en ocasiones poco presentes en las instituciones estatales, a acelerar el camino hacia La Luna y más allá. Esa es la apuesta de los EEUU, que ya está dando resultados con éxitos como los de Space X. En varios años veremos si da los frutos deseados.

Explorando los recursos de nuestro satélite, preparando el camino para el futuro.


Visiones de Viper.

martes, junio 09, 2020

Los tres robots de Perseverance

Conociendo la increíble complejidad de su sistema de recogida de muestras.

Estamos a pocas semanas del lanzamiento de la más ambiciosa misión jamás enviada al planeta rojo, en cierto punto un heredero directo de Curiosity, con el cual comparte un aspecto similar, pero mucho más avanzado, con capacidades que su hermano no dispone y que llevará la exploración y busca de vida marciana a un nuevo nivel.

Aunque son muchos las aspectos de Perseverance que resultan fascinantes, como es el pequeño helicóptero que lo acompañará en su viaje, donde realmente marca diferencias es en su complejo sistema de recolección de muestras, un complejo mecanismo conformado por tres robots, con un total de más de 3.000 piezas. Se trata de un brazo recolector de muestras de dos metros de longitud, el conocido como Carrusel, un disco instalado en la parte frontal del vehículo, que proporcionará brocas y tubos de muestras vacíos al primera, y moverá los que estén ya llenos al chasis móvil para su evaluación y procesamiento, y finalmente el menos conocido "brazo T. rex", de unos 0.5 metros de longitud, situado en la panza del rover.

Adam Steltzner, el ingeniero en jefe de la misión, nos cuenta los secretos de esta maravilla tecnológica: "Parece mucho, pero comienzas a darte cuenta de la necesidad de cierta complejidad cuando considerar el trabajo que debe realizar el sistema de almacenamiento de muestras, como perforar de forma autónoma en la roca de Marte, extraer muestras de núcleo intactos y luego sellarlas herméticamente en recipientes hiper-estériles que están esencialmente libres de cualquier material orgánico originario de la Tierra que pueda interponerse en el análisis futuro. En términos de tecnología, es el mecanismo más complicado y sofisticado que jamás hayamos construido, probado y preparado para vuelos espaciales".

"Esencialmente, después de que nuestro taladro de percusión rotativo tome una muestra, se dará la vuelta y se acoplará a uno de los cuatro conos de acoplamiento del carrusel. Luego, el carrusel gira esa broca llena de material y un tubo de muestra dentro del rover hasta un lugar donde nuestro brazo de manipulación de muestras pueda agarrarlo. Ese brazo extrae el tubo de la broca y lo coge para tomar una imagen con una cámara. Después el pequeño brazo robótico lo mueve a la estación de evaluación de volumen, donde una baqueta empuja la muestra hacia abajo para medir su tamaño. Luego volvemos y tomamos otra imagen"

"Después de eso, cogemos un sello, un pequeño tapón, para la parte superior del tubo y volvemos para tomar otra imagen. A continuación, el sistema de almacenamiento coloca el tubo en la estación de sellado, donde un mecanismo lo sella herméticamente. Luego lo devolvemos al almacenamiento desde donde comenzó".

Un mecanismo de extrema complejidad, necesario para lograr los objetivos marcados para este costoso vehículo. Esto implica necesariamente más posibilidades de errores o fallos críticos, pero es el precio que se tiene que pagar para ir un paso más allá, quizás ese último y definitivo que nos de las respuestas que tanto estamos buscando.

Preparando el ingenio más complejo enviado a otro mundo.

Los técnicos instalando los últimos 39 tubos de muestra en la parte inferior del vehículo explorador. Cada tubo está revestido en un recinto cilíndrico de color dorado para protegerlo de la contaminación.

sábado, junio 06, 2020

Nuestra larga historia marciana

Rememorando el pasado, presente y futuro de la exploración de Marte.

Este próximo Julio, si nada lo impide, despegará el gran rover Perseverance, la misión más ambiciosa jamás enviada a la superficie del planeta rojo. A su estela otras naciones intentarán plantar su bandera, aunque sea de forma simbólica, en el que parece el destino inevitable de la Humanidad cuando esta finalmente rompa los lazos con la Tierra y de los primeros pasos para expandirse a otros mundos. Para celebrar este acontecimiento Emily Lakdawalla, de la Planetary Society, nos regala dos mapas que indican los lugares donde los exploradores terrestres han tocado el suelo marciano, así como los que lo harán, fortuna mediana, en un futuro cercano.

El primer de ellos, en la parte superior, se centra en las que lo consiguieron, indicadas en naranja, desde las Viking, que lideraron la primera ola de exploración y las primeras en aterrizar en el planeta, hasta las actuales Curiosity y InSight. ¿Debería estar la Mars 3 soviética en esta lista de triunfos? Ciertamente logró aterrizar y enviar datos, pero se cortaron las comunicaciones pocos segundos después, por lo que no pudo alcanzar ninguno de sus objetivos. Por eso Emily la pone en la categoría de misiones fallidas.

En azul está en futuro, Perseverance, la Tinawen 1 china, de la que aún no sabemos donde intentará el salto a la superficie (de ahí que se marquen dos amplias zonas probables) y la europea-rusa Rosalind Franklin, que por desgracia fue aplazada para la siguiente ventana de lanzamiento, en 2023.

El segundo, más amplio y que vemos en la parte inferior, abarca la totalidad de misiones a la superficie de Marte, no solo los exitosos, sino también los fallidos, como las Mars soviéticas, la Beagle 2 europea o la Mars Polar Lander norteamericana, está última quizás el mayor golpe sufrido por la NASA en este planeta. Solo queda esperar que su próxima gran apuesta no comparta el mismo destino, y por el contrario se añada a la lista de éxitos que paso a paso, lentamente pero con determinación, están preparando nuestra llegada definitiva.

Quizás el mapa más completo existente sobre la exploración del planeta rojo a nivel de superficie.

Our New Map of Every Mars Landing Attempt, Ever