Ultimas imágenes de Curiosity

Pruebas con el taladro, del cual se espera que regresa a la actividad, después de un tiempo de inactividad debido a problemas técnicos. Sol 1848
Ocaso marciano.Sol 1863

viernes, noviembre 24, 2017

La última cena

Midiendo la velocidad de expansión de las dos enormes burbujas de gas que emanan del centro galáctico.

Hace unos pocos millones de años, un instante a escala cósmica, el oscuro monstruo que se esconde en el corazón de la Vía Láctea devoró su última gran presa, una enorme masa de gas, la mayor parte del cual se precipitó hacia el olvido. La mayor parte, pero no toda. Algo de esa materia, acelerada y calentada hasta niveles asombrosos, terminó siendo expulsada siguiendo su eje de rotación, formando dos inmensas burbujas de gas de varios millones de masas solares que aún hoy se están expandiendo a velocidades que se aproximan a los 1000 Kilómetros por segundo, y que en el caso de la que se extiende por encima del plano galáctico se extiende ya 23.000 años-luz. Proporciones colosales en todos los sentidos.

Descubiertas en 2010, estas burbujas galácticas son un objeto de estudio clave para entender la naturaleza y actividad del gigantesco agujero negro del centro galáctico. Al fin y al cabo son la evidencia de la última vez que ese monstruo abrió sus fauces en todo su esplendor, y por ella los astrónomos querían saber cuando ocurrió exactamente ese despertar. La respuesta nos llega ahora de la mano del Hubble, que utilizó la luz ultravioleta de 47 cuásares para medir con mayor precisión que en ocasiones anteriores su velocidad de expansión, y con ella ofrecer una idea más cercana de cuando tuvo lugar ese evento.

"Por primera vez, hemos rastreado el movimiento del gas frío a lo largo de una de las burbujas, lo que nos permitió mapear la velocidad del gas y calcular cuándo se formaron", explica el investigador Rongmon Bordoloi, del Instituto Tecnológico de Massachusetts en Cambridge."Lo que encontramos es que un evento energético muy fuerte ocurrió hace entre 6 y 9 millones de años. Puede haber sido una nube de gas que fluyó hacia el agujero negro, que disparó chorros de materia, formando los lóbulos gemelos de gas caliente visto en observaciones de rayos X y rayos gamma. Desde entonces, el agujero negro apenas ha estado comiendo aperitivos".

No solo información sobre su velocidad de expansión, ya que la luz de estos cuásares también ofrecieron datos sobre la composición y temperatura del gas dentro de la burbuja en expansión, que a los ojos ultravioleta del COS (Hubble's Cosmic Origins Spectrograph) es de algo menos de 10.000 Cº, mucho menos que los 18 millones registrados en los datos en el espectro de los rayos gamma. Se cree que lo visto por COS podría ser el gas interestelar del disco de nuestra galaxia que está siendo barrido y arrastrado hacia el flujo de salida supercaliente que en su momento proyectó el agujero negro masivo. Como una ola que arrastra todo lo que tiene por delante.

Son los restos de la última cena, de las última vez que el monstruo abrió sus fauces para devorar una gran presa. Sus dimensiones nos recuerdan las magnitudes casi inimaginable en las que se mueve. Desde entonces permanece tranquilo. Hasta que llegue la hora de un nuevo despertar.

La luz de varios cuásares distantes atraviesa la mitad norte de las burbujas, conocidas como de Fermi. Abajo a la izquierda: La medición del gas muestra movimientos hacia y lejos de la Tierra, lo que indica que está viajando a gran velocidad. Hubble también observó la luz que pasaba fuera de la burbuja, que se muestra arriba a la derecha: En este caso el gas no se mueve hacia o lejos de la Tierra, forma parte del disco de la Vía Láctea y no comparte las mismas características. 

Hubble Dates Black Hole’s Last Big Meal

jueves, noviembre 23, 2017

Una mirada de despedida

Así fue la última mirada de Cassini a Saturno y sus lunas.

Han pasado ya meses desde ese día aciago en que nos despedimos de ella, y aún hoy la seguimos echando de menos. Mucho. Tanto los aficionados como, con mayor motivo, todos aquellos que dedicaron años de su vida, en algunos casos las dos largas décadas completas que estuvo entre nosotros (1997-2017). Demasiado tiempo y demasiado poco como para poder olvidarla. Y por ello recibimos con los brazos abiertos cada nueva noticia, cada gota de nueva información, cada nueva página que se sigue añadiendo a su legendaria historia. Su igualmente legendario equipo humano siguen trabajando y dispuesto a que no caiga en el olvido.

Y su última aportación nos lleva al 13 de Septiembre de 2017, a menos de dos días terrestres de su destrucción. Ese día, en plena órbita final y iniciando ya su caída hacia el planeta, la cámara de gran angular de Cassini hizo uno de sus últimos servicios, tomando una serie de 42 imágenes con los filtros rojos, verde y azul que abarcaban la totalidad del planeta, sus anillos y algunos de sus lunas. Ahora se han ensamblado, dando forma a la que se puede considerar la despedida de Saturno, la última vez que pudo verlo en todo su esplendor antes de lanzarse al encuentro de su destino.

No fue una improvisación, como casi ninguna de sus operaciones. Bien al contrario, el equipo de imágenes había estado planeando esta vista especial de despedida durante años. Para algunos, cuando finalmente llegó el fin, fue un adiós difícil."Era demasiado fácil acostumbrarse a recibir nuevas imágenes a diario, ver cosas nuevas, ver cómo cambiaban", explica Elizabeth Turtle, del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, Laurel, Maryland. "Fue difícil decir adiós, ¡pero cuán afortunados fuimos de poder ver todo a través de los ojos de Cassini!

Durante 37 años, la última visión de Voyager 1 de Saturno ha sido, para mí, una de las imágenes más evocadoras jamás tomadas en la exploración del Sistema Solar", dijo Carolyn Porco, ex miembro del equipo de imágenes Voyager y líder del equipo de imágenes de Cassini."En una línea similar, este 'Adiós a Saturno' servirá para siempre como un recordatorio de la dramática conclusión de ese maravilloso tiempo que la Humanidad pasó en el estudio íntimo del sistema planetario más emblemático de nuestro Sol". Así fue su última mirada al reino de los anillos. Y seguimos echándola mucho de menos.

Una versión anotada de esta panorámica, con las 6 lunas que podemos identificar en ella: Encélado, Epimeteo, Jano, Mimas, Pandora y Prometeo, así como algunas estrellas de fondo.

El "adiós a Saturno" de la Voyager 1, una última mirada al planeta anillado en todo su esplendor. Para esta sonda también fue el final de su misión planetaria, ya que un encuentro cercano con Titán la lanzó fuera del plano de la eclíptica, aunque a diferencia de la Cassini, para ella significó una nueva vida como sonda interestelar.

Cassini Image Mosaic: A Farewell to Saturn

miércoles, noviembre 22, 2017

Lazos lunares

Japón y La India trabajan ya para una misión conjunta a La Luna.

Viven hasta cierto punto a la sombra de China, que avanza a pasos agigantados con metas cada vez más ambiciosos. Su relación es complicada. Uno fue durante varias décadas fue el líder económico indiscutible asiático hasta que una larga crisis, de la que aún busca salir por completo, hizo que tuviera que asistir como su gran rival lo dejaba atrás, mientras que el otro es un gigante que está despertando, con gigantescos problemas pero igualmente gigantesco potencial que también mira al coloso con recelo en una relación siempre llena de tensión. Y el tener un adversario en común siempre ayuda a estrechar lazos de cooperación, aunque muchas veces se niegue esa realidad última.

Japón y La India llevan estrechando lazos desde hace tiempo, y en 2016 firmaron un acuerdo de colaboración espacial. inicialmente en campos como el meteorológico y estudio del clima, Pero ambos países tienen también la mirada puesta en la cercana Luna, y cada uno por su lado han sido capaces de desarrollar y llevar a cabo sus propias misiones lunares. Hiten y Selene en el caso japonés, la Chandrayaan-1 por parte india, que además tendrá en 2018 una continuación con la Chandrayaan-2. Y ahora, aunque aún está en una fase inicial, el horizonte apunta a una misión lunar  conjunta, que quizás podría ser la primera de otras por venir.

Así lo expresó el presidente de la Agencia Espacial India (ISRO), AS Kiran Kumar, durante la 24ª Sesión del Foro de la Agencia Espacial Regional de Asia y el Pacífico (APRSAF) celebrada en la ciudad india de Bangalore."Estamos estudiando una posible misión lunar conjunta que todavía se encuentra en una etapa muy preliminar. Estamos trabajando en los detalles en este momento. La relación entre India y Japón en lo que respecta a las las agencias espaciales ha tenido un cambio visible. Estamos trabajando juntos para posibles futuras misiones de cooperación".

"India y Japón han estado colaborando en el sector espacial, lo que nos ayuda a compartir nuestros conocimientos y tecnologías. Creo que ambos liderarán el sector espacial en la región de Asia Pacífico a través de ella", añadía Naoki Okumura.

¿Referencia indirecta a China? Es posible, aunque expertos de ambos lados no creen que este sea el caso."La colaboración espacial indojaponesa es positiva, ya que ayuda a ambos países a canalizar sus recursos y tecnología. Ambas partes tienen algo que ofrecerse la una a la otra. El programa espacial de India y Japón se encuentra en un nivel similar. Además, la misión lunar conjunta no debe considerarse dirigida contra ningún tercer país, particularmente China, que está ejecutando un programa espacial avanzado. La misión espacial de la India es un programa civil y está orientado hacia el logro de los objetivos del país", defiende Ajey Lele, del Institute for Defence Studies and Analyses.

Sea cual sea el motor último de esta colaboración lo cierto es que deberemos estar atentos a los próximos movimientos de ambas potencias, cuyos lazos comunes podrían dar pronto sus primeros frutos más allá de la órbita terrestre. El futuro nos promete fuertes emociones lunares. 
 
Tanto Japón como La India tiene ya cierta experiencia en misiones lunares. Ahora ambos quieren potenciarlas colaborando en misiones conjuntas, aunque sin dejar de desarrollar las suyas propias. 

India, Japan Plan to Jointly Explore the Moon

martes, noviembre 21, 2017

El mensajero que vino desde el abismo

Conociendo a Oumuamua, el primer viajero interestelar conocido. 

El 19 de Octubre dejamos de estar solos en el Universo. No porque descubriéramos la señal de una civilización alienígena o signos de actividad biológica en algún planeta situado en otra estrella, algo que llevamos mucho esperando pero que nunca termina de llegar, sino porque ese día el telescopio  Pan-STARRS de la isla de Maui en Hawai, detectó un tenue punto de luz desplazándose por el cielo nocturno. A primera vista no muy diferente a las otras detecciones de cuerpos cercanos a la Tierra, que indicaban el paso asteroides o cometas por nuestra vecindad, pero pronto quedó claro que este visitante era especial.

Su trayectoria y velocidad mostraron rápidamente que se trataba de un cuerpo desligado del Sol, destinado a no regresar jamás. Eso no era novedoso en el mundo de la astronomía, ya que el empujón gravitatorio de los gigantes del Sistema Solar Exterior, como Júpiter, pueden proyectar a un pequeño cuerpo celeste, asteroide o cometa, hacia las profundidades del espacio interestelar de forma definitiva. Pero en este caso había algo más, algo más trascendental: Su trayectoria de entrada indicaba que nunca estuvo sujeto al Sol, y que con toda probabilidad había llegado desde el espacio interestelar, sumergiéndose brevemente en nuestro pequeño reino solar antes de regresar a la oscura inmensidad de la que vino. Estábamos ante el primer visitante conocido llegado desde las estrellas.

Cuando fue detectado ya se encontraba en trayectoria de salida, después de sobrevolar el Sol el 9 de Septiembre y alcanzar el punto de mínima distancia a la Tierra el 14 de Octubre, 5 días antes de su detección. Inicialmente considerado un cometa, pronto se confirmó una total falta de actividad, sin señales de una estructura cometaria de ningún tipo. Lo que teníamos delante era un asteroide interestelar, que pronto recibió un nombre, Oumuamua, que en hawaiano significa "un mensajero de lejos que llega primero". Dada las circunstancia no podía ser más adecuado. Porque eso es precisamente lo que es, un mensajero que llega desde más allá de los limites de nuestro mundo, el primero que reconocemos como tal.

Pero este mensajero se estaba ya despidiendo de nosotros, y por tanto el tiempo para estudiarlo se agotaba. Por ello muchos de los grandes observatorios terrestres, como el Very Large Telescope y el Observatorio Europeo Austral, se pusieron en marcha. Una intensa campaña cuyos primeros resultados muestran que el recién llegado es diferente a cualquier cosa vista anteriormente. Y es que presentaba variaciones de su brillo por un factor de 10 a medida que giraba sobre si mismo, en una rotación estimada en unas 7,3 horas. Eso desveló que estábamos ante un asteroide con una forma más que extraña, diez veces más largo que ancho, lo que insinúa una historia extremadamente compleja.

Así podemos resumir que Oumuamua mide al menos 400 metros de longitud, es de naturaleza rocosa con notables cantidades de metal, sin rastro de hielo, relativamente denso y con forma de cigarro. Además tiene un color rojizo, seguramente como consecuencia de haber sido bombardeado por rayos cósmicos de alta energía durante los millones de años que ha estado navegando a través del espacio interestelar. Además parece ser completamente inerte, sin rastro alguna de polvo a su alrededor.¿Y de donde vino? Cálculos orbitales preliminares sugieren que el objeto se adentró en nuestro sistema planetario aproximadamente en la dirección en la que se encuentra la brillante estrella Vega, en la constelación septentrional de Lyra, aunque todo indica que no tiene relación alguna con ella, porque cuando estuvo en esa región, hace unos 300.000 años, Vega no estaba ahí. No debemos olvidar que la Galaxia es un río de estrellas en eterno movimiento.

Es probable, por tanto, que Oumuamua haya estado vagando a través de la Vía Láctea, independiente a cualquier sistema estelar, durante cientos de millones de años antes de su casual encuentro con el Sistema Solar. Un fugaz viaje por la luz antes de regresar a la oscuridad, ofreciendo una oportunidad única, en realidad la primera, de estudiar de cerca un viajero interestelar. Así se hizo desde la Tierra, y así se sigue haciendo desde telescopios orbitales como el Hubble y el Spitzer, que lo seguirán hasta donde sea posible, intentando definir así con mayor precisión su trayectoria y destino.

El mensajero de las estrellas es ya historia, aunque aún tardará años, en realidad siglos, en abandonar completamente el Sistema Solar. Pero deja abierta las puertas al descubrimiento de otros, que posiblemente no han dejado nunca de visitarnos pero hasta ahora habían pasado desapercibidos. Los avances en las tecnologías de rastreo, como es el caso del observatorio Pan-STARRS, promete una nueva era en este aspecto. Como concluye  Olivier Hainaut, miembro del equipo de ESO, "ahora que hemos encontrado la primera roca interestelar, ¡nos estamos preparando para las próximas!".

Este diagrama muestra cómo, a lo largo de tres días del mes de octubre de 2017, el asteroide interestelar 'Oumuamua ha variado su brillo. El amplio rango del brillo se debe a la forma muy alargada de este objeto único, que rota cada 7,3 horas. Los diferentes puntos de colores representan las medidas hechas a través de diferentes filtros, que cubren la parte visible y del infrarrojo cercano del espectro.

El camino de Oumuamua. Su órbita hiperbólica está muy inclinada y, en su camino, no parece haber pasado cerca de ningún otro cuerpo del Sistema Solar.

Esta combinación de imágenes muy profundas muestra al asteroide interestelar en el centro de la imagen. Está rodeado de senderos de estrellas débiles que dejan su rastro, dado que los telescopios lo seguían en su desplazamiento. Esta imagen fue creada mediante la combinación de varias imágenes del Very Large Telescope de ESO y el telescopio Gemini Sur. El objeto aparece como una fuente puntual, sin polvo circundante.

El viaje de Oumuamua.

Observaciones de ESO muestran que el primer asteroide interestelar no se parece a nada visto antes

lunes, noviembre 20, 2017

Un deseo entre estrellas fugaces

Observando un meteoro desde la ISS.

Se las conoce popularmente como "estrellas fugaces" o "lluvia de estrellas" cuando se manifiestan en forma conjunta, ya que a los ojos de nuestros antepasados lejanos parecía que realmente eran estrellas que caían desde el Firmamento sobre el mundo. Hoy día nuestra visión es totalmente diferente, sabemos que habitamos un planeta que orbita una estrella, a la que llamamos Sol, y que las estrellas que vemos en la noche son igualmente otros Soles, solo que situadas mucho más lejos y por lo cual solo podemos verlas como puntos de luz. Pero las palabras suelen tener una vida más larga que el significado que contenían inicialmente, como fósiles que permanecen mucho más allá de la especie a la cual pertenecía, y hoy día, como muchas otras, la expresión "estrella fugaz" y variantes sigue vigente para hablar de los meteoros más tenues, aquellos que resplandecen durante un instante antes de evaporarse, y que por tanto realmente tiene una vida fugaz ante nuestros ojos.

Tanto desde la Tierra como desde el cielo, ya que la ISS es una plataforma perfecta que permite captarlas desde "el otro lado". Así lo hizo el astronauta de la ESA Paolo Nespoli, que mientra tomaba imágenes del exterior captó la incineración de un pequeño meteoro, que dejó un rastro de luz claramente visible aunque de corta duración. Se estima que la pequeña roca espacial responsable, posiblemente no mucho mayor que un grano de arena, se movía a unos 40 Kilómetros/Segundo, lo que es una velocidad notablemente alta para lo que suele ser la media habitual, que se mueve alrededor de los 20 Kilómetros/Segundo.

No es la primera vez que las cámaras de la ISS captan a estos recién llegados, que se evaporan en nuestra atmósfera en un fugaz pero hermoso trazo de luz, pero cada uno de esos momentos son dignos de verse. Y, siguiendo la tradición, pedir un deseo: Que algún día verlas de esta forma se convierta en una maravillosa normalidad, porque eso significará que finalmente hemos iniciado realmente nuestro viaje hacia las estrellas. Y esta vez hacia las de verdad.

Secuencia completa del meteoro, captado mientras la ISS se movía desde el Océano Atlántico sur hasta Kazajstán, y que aquí se hace visible en los segundos 7-8.

Cada cosa con su nombre. Aunque siempre hay lugar para términos más románticos. 

Meteoroide cayendo a la Tierra, visto desde la Estación Espacial

domingo, noviembre 19, 2017

Post Vintage (250): Días de agua y fuego

Mars Express nos acerca a las espectaculares inundaciones que sacudieron esta región volcánica.

Ya veterana pero aún plenamente operativa, la sonda europea Mars Express nos regala cada cierto tiempo imágenes espectaculares que nada deben envidiar a las de sus compañeras de la NASA. Este es el caso de las últimas publicadas, tomadas por su cámara estéreo de alta resolución el 12 de Julio, justo al sur de la desembocadura del conocido como Minio Vallis. La región es parte de la desembocadura del sistema de canales de Mangala Valles, y está situado en la parte suroeste de la protuberancia de Tharsis, hogar de varios volcanes, entre ellos el Olympus Mons, el mayor de todo el Sistema Solar. En ella encontramos las huellas de colosales avenidas de agua, que en algún momento del pasado remoto recorrieron la región con una fuerza inimaginable.

Su proximidad a estos colosos de fuego no es casual, ya que probablemente jugaron un papel importante en la creación de estos canales, que fueron tallados por los grandes volúmenes de agua que una vez por aquí fluyeron, liberadas de su prisión de hielo subterráneo por la llegada del magma que formó Tharsis. Una inundación quizás tan colosal como fugaz, pero que dejó una huella que aún permanece claramente visible. Por ejemplo, vemos un canal desembocando en el interior del cráter de 28 kilómetros de ancho en la parte inferior, formando por un caudal de agua tal que literalmente consiguió romper su borde y precipitarse hacia el interior. La escena, sin lugar a dudas, debió ser espectacular.

Pero un golpe más duro encajó en que vemos, deformado hasta casi perder su identidad, en el centro de la escena: Se llenó de agua y sedimentos y posteriormente fue erosionado nuevamente.El "terreno caótico" formado a su alrededor lo forman bloques aislados de material de la superficie, que terminaron colocados de forma caótica durante la liberación de agua del subsuelo y el colapso posterior. Un poco más arriba vemos otro cráter totalmente lleno de sedimentos, hasta el punto que solo lo que queda de su contorno nos permite aún identificarlo como tal. Finalmente, avanzando en sentido contrario a lo que fue la inundación (o inundaciones, ya que se produjeron más de un episodio de este tipo) llegamos al profundo canal que encauzó el flujo de agua hacia este región, con paredes interiores que muestran capas, terrazas e islas cuyas formas fueron esculpidas por la corriente.

Mangala Valles se estima que se han creado durante la era Hesperian, hace unos 3500 millones de años, con episodios tanto de actividad volcánica como de inundaciones probabilidades que se siguieron produciendo quizás tan recientemente como hace unos pocos cientos de millones de años. Fueron días de agua y fuego, donde la furia de Tharsis se manifestó tanto con mares de roca fundida, sino también en forma de muros de agua, cuya terrible fuerza aún resuena en estas imágenes.

Mapa topográfico de Mangala Valles.

Recreacción en 3D del cráter que hemos visto en el centro de la imagen, que se vio cubierto por el flujo de agua, cubierto de sedimentos y erosionado.

Los volcanes e Tharsis, que descansan sobre un gigantesco abultamiento creada por la acumulación de las sucesivas oleadas de magma, tan grande que deformó al propio planeta. Su actividad posiblemente fue acompañada de grandes avenidas de agua, a causa del hielo subterráneo fundido por ellas.

Flash floods in Mangala Valles

viernes, noviembre 17, 2017

Música estelar

Enviar canciones a otro planeta, una curiosa iniciativa del Festival Sonar.

Lograr que la gente levante los ojos al firmamento, que se interese por el Universo en el que vive, que sueñe con otros mundos y realidades, no es sencillo. La parte más "académica" de la astronomía puede hacerse pesada al común de los mortales, y saber transmitirla es algo que no está al alcance de todos. Esa era precisamente el caballo de batalla de Carl Sagan, bajar la ciencia del Olimpo y ponerla al nivel y alcance de todos, aunque fuera simplificando el mensaje. Creía que si esta no era capaz de comunicar, de hacerse entender fuera de sus cerrados círculos habituales, habría fracasado en su principal propósito. Y no le faltaba razón.

Muchos son los caminos por el cual se puede ascender a la cima del conocimiento, algunos más duros y escarpados, otros más sencillos y accesibles, y algunos imaginativos y capaces de relacionar elementos aparentemente sin relación, pero todos igual de válidos para ganarnos el corazón de la gente.Y en esto último camino se enmarca una curiosa pero sin duda interesante iniciativa liderada por el Festival Sonar (Internacional de Música Avanzada y Arte Multimedia), para celebrar su 25º aniversario: El envío de canciones creadas especialmente por artistas implicados el festival a una a la conocida como Estrella de Luyten, a 12,4 años-luz, y que está acompañado por exoplaneta conocido potencialmente habitable, GJ273b.

En total 33 piezas de música de 10 segundos de duración cada una, cuya transmisión se inició los días 16, 17 y 18 de octubre de 2017, desde la antena de la Asociación Científica Europea de Radares de Dispersión Incoherente (EISCAT, por sus siglas en inglés) ubicada en Tromsø, Noruega, y que afrontará su segunda fase de emisión en Abril de 2018. "Ante el reto único de comunicarse con una posible inteligencia extraterrestre, las respuestas de los artistas han sido imaginativas y muy variadas. Desde propuestas de carácter poético hasta músicas matemáticas pensadas para ser fácilmente descifrables, pasando por propuestas más políticas que intentan dar una imagen de lo que somos como humanidad, sin ahorrar la crítica a cómo estamos destruyendo nuestro propio planeta", apuntan desde el Sónar.

Una iniciativa que cuanta con la colaboración de instituciones como el de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC), cuyo director Ignasi Ribas, comenta: "Estamos siendo testigos de un aumento exponencial en nuestro conocimiento de los sistemas planetarios en el universo y ahora conocemos unos 10 exoplanetas que podrían ser adecuados para albergar vida. Por supuesto, no tenemos idea de si la vida ha prosperado en la superficie de esos planetas y si tales formas de vida han desarrollado inteligencia. Pero en IEEC estamos emocionados de participar en el experimento de enviar un mensaje intencional al planeta cercano potencialmente habitable como GJ273b y esperar una respuesta. Si eso sucediera dentro de 25 años, sin duda sería alucinante".

Por encima de todo es una iniciativa que busca conectar con el público del Sonar, con esa gente "de la calle", de un sector de la población en su mayor parte bastante joven que quizás vive desconectado del Universo que se extiende sobre sus cabezas, y en los que quizás, solo quizás, puede que esta conexión entre la música y la astronomía haga despertar su interés. Nada a perder y mucho que ganar. El conocimiento y el saber es como escalar una montaña, se pueden seguir diversas rutas pero al final todos nos encontramos en la cima.

Música a las estrellas.

El objetivo de esta emisión, un mundo situado a 12.4 años-luz. Una (improbable) respuesta llegaría dentro de 25 años, condiciendo con el 50º aniversario del Sonar, lo que evidentemente no es una casualidad, sino algo buscado por los organizadores de esta iniciativa.
 
El Sónar envía 33 canciones a un exoplaneta potencialmente habitable

jueves, noviembre 16, 2017

La maravilla de lo cotidiano

Ross 128 b, un nuevo mundo potencialmente habitable cerca de La Tierra.

Ya no son casi noticia que se descubran planetas en otras estrellas, y de la misma manera cada vez es menor sorprendente encontrar algunos con tamaños parecidos al nuestro, y dentro de estos últimos que se encuentren dentro de la llamada zona habitable de su Sol, allí donde es posible, aunque no necesariamente inevitable, que algunos puedan desarrollar temperaturas superficiales adecuadas para el manteniente de agua líquida. Hace apenas un par de décadas esto era impensable, y los primeros hallazgos estuvieron rodeados de una inmensa expectación. Eran otros tiempos, más emocionantes, pero sin lugar a dudas mucho peores. La misma (relativa) indiferencia con que ahora recibimos estos hallazgos son, paradójicamente, un ejemplo de lo mucho que hemos progresado.

Porque dichos descubrimientos no cesan, el numero de mundos crece exponencialmente, y cada vez vemos que los mundos rocosos como el nuestro son una norma, no una excepción. El Universo está lleno de otras Tierras, aunque seguramente la inmensa mayoría son páramos sin vida, donde algunas circunstancias se pusieron en su contra. Nuestra vecino Venus es un ejemplo que las cosas no son tan sencillas.

Ross 128 b es el más reciente de esos mundos "parecidos a la Tierra" que hemos encontrado en esta transcendental búsqueda, y aunque es otro más de la ya larga lista, también tiene sus detalles que le hace único y hasta intrigante por sus posibilidades. Entre ellas que tiene el mismo tamaño que el nuestro, que se encuentra a una distancia adecuada como para poder disfrutar de temperaturas medias similares a las terrestres, y que su estrella, Ross 128, aunque es una débil enano roja, famosas por sus repentinas llamaradas que bañan a cualquier mundo que las orbite con oleadas de radiación ultravioleta y de rayos X, parece un astro mucho más tranquilo que sus hermanas estelares. Algo que sin duda aumenta de forma exponencial sus posibilidades.

Gracias a los datos de HARPS (High Accuracy Radial velocity Planet Searcher), un equipo de astrónomos descubrió que Ross 128 b orbita 20 veces más cerca de su estrella que la distancia a la que la Tierra orbita del Sol, pero dado que esta es mucho más tenue que esta última, recibe sólo 1,38 veces más radiación que nosotros. Como resultado, se estima que su temperatura de equilibrio se encuentra entre los -60 y los 20° C.Suficiente como para que sus descubridores lo consideren un mundo "templado", aunque aún no está claro si está realmente dentro de la zona de habitabilidad. En todo caso será un objetivo de estudio de primera clase para los futuros observatorios astronómicos, especialmente a la hora de buscar y analizar posibles atmósferas.

Y una última curiosidad. Actualmente Ross 128 se encuentra a 11 años luz, pero en 79.000 años, una eternidad para un humano pero un parpadeo para el Universo, esta pequeña estrella se convertirá en la estrella más cercana a nosotros, incluso más que Próxima Centauri. Y Ross 128 b el exoplaneta más próximo a la Tierra. Si en ese futuro distante nos hemos expandido más allá del Sistema Solar, hacia las aguas interestelares, sus hipotéticos habitantes, quizás colonizadores humanos, podrán señalar una brillante estrella amarilla a las nuevas generaciones y decirles que sus antepasados que de ahí vinieron sus lejanos antepasados.

Ciertamente estos descubrimientos ya no son noticia. Y es maravilloso que así sea.

Conociendo un poco más a este nuevo miembro de la creciente familia de los exoplanetas.

Un viaje desde los cielos terrestres hasta Ross 128 b. 

Descubierto el mundo templado más cercano orbitando una estrella tranquila

miércoles, noviembre 15, 2017

El vuelo del navegante

Iniciadas las pruebas en vuelo supersónico del futuro paracaídas del rover 2020.

Aterrizar en Marte es extremadamente complicado, más que hacerlo en la Tierra o La Luna. Tiene atmósfera, pero ni es lo suficientemente densa como para que un paracaídas sea suficiente para frenar lo necesario para tocar tierra suavemente ni lo suficientemente tenue como para poder dejarse "caer" sin mayor problema, como ocurre con un vehículo lunar. Está en un punto medio en el peor sentido de la palabra, y por ello cada sonda que quiere ser enviada a la superficie debe ser todo un ejercicio de complejidad tecnológica y precisión en las maniobras. El fatal destino de la Schiaparelli, o mirando más atrás, de la Mars Polar Lander, nos recuerdan esta dura realidad.

Por ello todo aterrizaje llega después de años de estudios, diseños y pruebas. Ni tan solo eso asegura el éxito, pero es lo único que podemos hacer. Se hace lo mejor posible. Y en este esfuerzo se enmarca la más reciente y espectacular prueba de vuelo realizada recientemente, protagonizada por un modelo del paracaídas que está destinado a frenar al próximo gran rover marciano, que en 2020 se adentrarán en la atmósfera marciana a 5.4 kilómetros por segundo. Será su misión reducir tan carrera enloquecida hasta ponerlo a una velocidad subsónica, que dará paso a las siguientes maniobras de frenado, esta vez ya mediante con retroimpulsores.

Y para avanza hacia su diseño final, un cohete Black Brant IX despegaba el pasado Octubre desde las instalaciones del Goddard Space Flight Center's Wallops Flight Facility, transportando lo que se conoce como ASPIRE (Advanced Supersonic Parachute Inflation Research Experiment), una estructura cilíndrica que contenía el paracaídas supersónico, el mecanismo de despliegue y los instrumentos y cámaras para registrar todo lo que ocurriera. Después de alcanzar los 51 kilómetros de altura se inició el viaje de regreso. 42 segundos más tarde, a una altitud de 42 kilómetros y una velocidad de 1,8 veces la velocidad del sonido, se cumplieron las condiciones idóneas para la prueba, allí donde la densidad del aire era la que se encontrará una vez dentro de la atmósfera marciana, y el paracaídas se desplegó con éxito, para finalmente amerizar en el Atlántico.

El paracaídas probado durante este primer vuelo fue casi una copia exacta del utilizado en el exitoso aterrizaje de Curiosity, en 2012. Las pruebas que están por venir evaluarán el rendimiento de una versión reforzada que también podría utilizarse en futuras misiones a Marte, generándose en el proceso una enorme cantidad de información técnica que será utilizada para avanzar hacia el diseño definitivo del que en 2020 volará a través de los rojos cielos marcianos, guiando al nuevo explorador hacia su destino. Y en esta ocasión también imágenes, que ofrecen una visión aproximada de lo que veremos cuando se despliegue contra los cielos, gracias a que una de las cámaras que registrarán esos momentos críticos estará apuntando hacia arriba, ofreciendo una visión inédita de los famosos 7 minutos de terror, el lapso del tiempo en que toda sonda que intente aterrizaje en Marte se juega el ser o no ser.

El Black Brant IX despegando desde las instalaciones delWallops Flight Facility, el pasado 4 de Octubre.

La primera prueba de vuelo supersónico del futuro paracaídas del rover Mars 2020. 

NASA's Mars 2020 Mission Performs First Supersonic Parachute Test

lunes, noviembre 13, 2017

Un corazón eternamente cálido

Buscando una explicación al largo calentamiento de esta pequeña luna.

Encélado es tan pequeño como sorprendente, una esfera de hielo bajo cuya superficie existe un océano global, así como actividad geotermal, atestiguada por la presencia de sales y polvo de silicio en los géisers que emanan de su polo sur. Todo ello indica una intensa y constante fuente de calor que mantenga todo ese complejo sistema en movimiento, pero hasta ahora la respuesta no está del todo clara. Las mareas gravitatorias son la explicación habitual y más lógica, aunque también es cierto que el calor generado por la fricción del hielo, por si solo, no sería suficiente para compensar el que se perdería, y en un tiempo relativamente corto, estimado en unos 30 millones de años, se habría congelado completamente.

Falta algo en el puzzle que permita ofrecer una teoría completa que explique todos y cada uno de los detalles observados de forma coherente, una pieza que haga encajar el conjunto. Y esta podría ser que el núcleo rocoso de Encélado fuera poroso, lo que permitiría a la fricción de marea podría generar calor suficiente para alimentar su actividad miles de millones de años. Así lo defiende un nuevo estudio publicado en Nature Astronomy, y que daría así sentido a la tremenda actividad de este luna, así como que la corteza helada en el polo sur, donde se manifiestan sus plumas de partículas, sea mucho más delgada que en el resto. "Aunque nunca ha estado claro cuál es la fuente de la que Encélado obtiene la energía para permanecer activa, ahora hemos visto con más detalle cómo la estructura y la composición de su núcleo rocoso podría tener un papel fundamental en la generación de la energía necesaria", señala el autor principal del estudio, Gaël Choblet, de la Universidad de Nantes.

Incluyendo todo lo que sabemos y conocemos de Encélado, se añadió en nuevas simulaciones un núcleo formado por roca porosa deformable y no consolidada, en que el el agua podría filtrarse facilmente y calentarse gradualmente gracias al calor generado por la fricción de las mareas gravitatorias, que posteriormente transferirían dicho calor al océano superior en forma de estrechas columnas, que además de transportar partículas minerales, también se elevarían hasta la corteza helada, fundiéndola en parte y haciendo que fuera mucho más delgada. Esto no solo explicaría que se mantenga activa a lo largo de las eras, sino también pondría luz en la otra gran pregunta, el porque los géisers, la actividad externa que vemos en esta luna, está concertada de tal forma en el polo sur.

Y es que esto nuevos modelos muestran que la mayoría del agua se expulsaría precisamente en las regiones polares, y en forma de un proceso en cadena que provocaría puntos calientes en zonas localizadas, generando un menor grosor en la capa de hielo justo sobre su vertical, algo que coincide con lo interpretado por Cassini a lo largo de sus repetidos sobrevuelos. "Nuestras simulaciones pueden explicar al mismo tiempo la existencia de un océano global, debido al transporte de calor a gran escala entre las profundidades del interior y la capa de hielo, y la concentración de actividad en una región relativamente reducida alrededor del polo sur, lo que justificaría los principales fenómenos observados por Cassini", explica el coautor del estudio Gabriel Tobie, también de la Universidad de Nantes.

Una fuente de calor permanente a lo largo de miles de millones de años, con la suficiente intensidad para explicar la existencia de un océano global, y que al mismo tiempo daría sentido a la presencia de unos puntos de actividad en superficie tan concentrados. Si este es el escenario que se esconde debajo de su helada superficie, y todos los elementos encajan con esta nueva visión del corazón de Encélado, la vida, de existir, habría tenido todo el tiempo del mundo para desarrollarse. Y la necesidad de regresar, con una sonda especialmente equipada tanto para estudiar tanto su geología interna como para detectar las posibles señales químicas biológicas presentes en sus plumas de vapor de agua, nunca habrá sido más acuciante.

El interior de Encélado según el modelo ahora presentado, con el agua filtrándose en el interior del núcleo, para salir de nuevo, transportando el calor adquirido de las mareas gravitatorias en forma de estrechas columnas, que tiene en el polo sur principal punto de salida.

El largo calentamiento de Encélado