Las mareas gravitatorias marcan un límite más allá del cual cualquier cuerpo de tamaño planetario sería despedazado antes de poder chocar con la Tierra.La imagen del "fin del mundo" en forma de un planeta errante chocando con la Tierra es un tema presente en muchas obras de ciencia-ficción, y como no, en algunas profecías apocalípticas. La idea es simple, ambos se cruzan en sus respectivos viajes alrededor del Sol y colisionan con consecuencias fatales. Afortunadamente las cosas no son asi de básicas ni la interacción entre cuerpos espaciales el equivalente al una mesa de billar. La misma fruerza de gravedad terrestre crea una "barrera" ante cuerpos de gran tamaño: El Limite de Roche.
Propuesto en 1848 por el astrónomo frances Édouard Roche, este marca el punto a partir del cual un cuerpo que se dirigiera hacia nosotros se desintegraría como consecuencia de fuerzas de marea producida por la gravedad terrestre, ya que a medida que la distancia se fuera reduciendo esta última tiraría con mayor fuerza del hemisferio más cercano a nosotros que no del opuesto, y al cruzar el "punto sin retorno" la diferencia sería ya tan grande que el cuerpo sería literalmente despedazado, formando un anillo de restos alrededor nuestro. Como ejemplo, La Luna no podría chocar con nosotros, ya que sería destruida antes.
De la misma manera, este límite marca el punto a partir del cual es imposible que se forme ningún cuerpo por acreacción de otros más pequeños, y es la razón por la cual se mantienen estables los anillos de Saturno, ya que de lo contrario colapsarían rapidamente para formar una nueva luna. Es más, posiblemente nacieron de la destrucción de algún satélite que se acercó demasiado, conviertiendo al señor de los anillos planetario en el ejemplo más espectacular de este fenómeno.
Evidentemente el momento de la destrucción dependen también de las características físicas del objeto, como puede ser densidad, tamaño, composición,rotación y velocidad. Si es un mundo rocoso y rígido se despedazara mas tarde que si tiene una constitucián más cercana al líquido, y si tiene mayor cohesión resistirá mas que uno debil estructuralmente, como puede ser un cometa. Eso es precisamente lo que le ocurrió a Shoemaker-Levy 9.
También existe un tamaño mínimo para que esta "defensa" sea efectiva, por debajo del cual la diferencia de atracción entre los distintos puntos del objeto no sería suficiente para provocar su fragmentación. Como ejemplo de esto tenemos el caso de algunas lunas Jovianas (Adrastea, de 129 Kilómetros de diámetro y Metis, de 43) que sobreviven sin problemas dentro del area delimitada por el "limite de Roche" de Júpiter. Si hubieran sido mayores no habrían escapado de su destino.
Las mareas gravitatorias representan la última defensa planetaria, capaz de hacer frente a cuerpos de tamaño planetario, menores que la propia Tierra pero lo bastante grandes para representar un peligro real para su propia existencia física. No así contra asteroides, demasiado pequeños para sucumbir. No deja de tener su lógica: De esto último se puede recuperar, de lo primero evidentemente no.
Un cuerpo planetario se aproxima a otro, pero antes de que puedan colisionar las maréas gravitatorias del mayor de ellos provoca la destrucción del intruso.
¿Qué es el Límite de Roche?

















































