Ultimas imágenes de Curiosity

Sol 2581. Trabajando al atardecer.
Horizontes cercanos. Sol 2578

miércoles, noviembre 13, 2019

Habitantes del cielo

Llega el nombre definitivo del mundo de este pequeño mundo.

El Sistema Solar tiene un nuevo miembro la selecta lista de lugares visitados por nuestros exploradores. A partir de ahora lo conoceremos como Arrokoth, pero durante mucho tiempo lo hemos conocido con otra denominación, nunca definitiva y que fue puesta por el equipo en tierra de la New Horizons, Ultima Thule. Este venía a remplazar a su denominación técnica 2014 MU69, dándole así al encuentro un aire más de leyenda y encanto, cosa que sin lugar a dudas consiguió. Pero una vez la sonda se alejó estaba destinado a desaparecer, dejando espacio para su nombre final.

Arrokoth, como debemos llamarlo ahora, significa "cielo" en el lenguaje nativoamericano de los Powhatan/Algonquian, y fue asignado después de que sus líderes ancianos y representantes dieran el consentimiento. "El nombre refleja la inspiración de mirar al cielo y preguntarse acerca de las estrellas y mundos más allá del nuestro", dijo Alan Stern, investigador principal de la misión New Horizons. "Nos sentimos honrados de unirnos con la comunidad Powhatan y la gente de Maryland en esta celebración de descubrimiento".

Debemos recordar que el protagonista de esta bella historia es una de los miles de pequeños mundos helados conocidos en el Cinturón de Kuiper, la vasta "tercera zona" del Sistema solar más allá de los planetas terrestres internos y los planetas gigantes de gas externos."Los datos del recién nombrado Arrokoth nos han dado pistas sobre la formación de los planetas y nuestros orígenes cósmicos", explica Marc Buie, del Southwest Research Institute ."Creemos que este antiguo cuerpo, compuesto por dos lóbulos distintos que se fusionaron en una sola entidad, puede albergar respuestas que contribuyan a nuestra comprensión del origen de la vida en la Tierra".

"Aceptamos gentilmente este regalo del pueblo Powhatan", anunció Lori Glaze, directora de la División de Ciencia Planetaria de la NASA."Otorgar el nombre Arrokoth significa la fuerza y la resistencia de los pueblos indígenas algonquinos de la región de Chesapeake. Su herencia continúa siendo una luz guía para todos los que buscan el significado y la comprensión de los orígenes del universo y la conexión celestial de la humanidad".

Un viaje hacia el inmenso reino exterior del Sistema Solar, más allá de los planetas gigantes y Plutón.

Far, Far Away in the Sky: New Horizons Kuiper Belt Flyby Object Officially Named 'Arrokoth'

martes, noviembre 12, 2019

El que viaja entre la luz

Así fue el tránsito de Mercurio.

Este pasado 11 de Noviembre la comunidad astronómica mundial tuvo un encuentro con el planeta más pequeño y cercano al Sol. Durante 5.5 horas, como un diminuto punto solo visible si uno sabía que estaba buscando, tuvo lugar un fenómeno astronómico que solo ocurre unas pocas veces por siglo, y durante el cual ese pequeño mundo, el mensajero de los dioses en la mitología romana, cruzó el resto de nuestro estrella. Una oportunidad única para estudiarlo desde los telescopios terrestres. Y ciertamente no se dejó escapar.

Tanto Venus como Mercurio son los únicos planetas que pueden protagonizar estos tránsitos, ya que son los únicos cuyas órbitas son internas con respecto a la nuestra. Es imposible ver un tránsito de Marte, ya que su órbita es externa, al igual que el resto de mundos exteriores. Son un ejemplo claro, por si alguien lo necesitaba, de que nuestro mundo es el tercera "roca a partir del Sol. ¿No debería ocurrir cada año, entonces? La respuesta es que los planos orbitales de estos dos planetas están inclinados con respecto al nuestro, por lo que normalmente pasan por "encima" y "debajo" del disco solar. Solo cuando coincide cuando Mercurio (o Venus) están en línea con el momento en que cruza el plano orbital terrestre, lo que se denomina Nodo puede ocurrir un tránsito.

Eso es lo que ocurrió este pasado 11 de Noviembre. Desde nuestro planeta, allí donde era visible, así como desde diversos observatorios orbitales, como el Solar Dynamics Observatory, el fenómeno quedó inmortalizado para la posteridad. Y viendo ese pequeño punto oscuro, no podemos menos que emocionarte pensando que pronto estaremos de regreso, de la mano de la BepiColombo, ya en camino.

El transito visto desde el observatorio SDO.

La naturaleza de los tránsitos solares.

El paso de Mercurio visto por diversos observatorios terrestres.

Rare Mercury Transit, the Last Until 2032, Thrills Skywatchers Around the World

jueves, noviembre 07, 2019

Maravillas del Sur

Los cielos australes a los ojos de este cazador de mundos.

TESS nació como el relevo al veterano telescopio Kepler, diseñado para tomar el testigo y seguir descubriendo nuevos planetas en otras estrellas, y a su vez preparar el camino para futuros cazadores aún más potentes, tanto en el espacio como desde la superficie terrestre. Hasta cierto punto es como un vehículo de transición entre dos eras, pero no por ello sus resultados son menos espectaculares. Y como demostración, esa maravillosa panorámica.

Conformada por 208 tomas, abarca lo que nosotros conocemos como el cielo austral, el privilegiando firmamento que se observa desde el hemisferio Sur de nuestro planeta, como es sencillo adivinar viento las dos Nubes de Magallanes, galaxias enanas cercanos a la nuestra (y quizás sus satélites) y que solo son visibles desde esa parte del mundo. Y como consigue localizar exoplanetas en este aparente mar infinito de luz?

Las cámaras de TESS capturan un sector completo del cielo cada 30 minutos como parte de su búsqueda de fluctuaciones del brillo de las estrellas captadas en cada toma y que puedan delatar algo que pase por delante de ellas desde el punto de vista terrestre. O lo que es lo mismo, otros mundos que las orbiten, otros sistemas planetarios. En esta panorámica, que en realidad debería imaginarse como una película de altísima definición, TESS encontró 29 exoplanetas, además de 1000 candidatos, posibles pero no confirmados más allá de toda duda a la espera de más análisis. Y apenas estamos rascando la superficie.

Pero por encima de todo transmite una belleza extraña, sabiendo que esa luz es el fruto de miles de miles de estrellas brillando al unísono. Y que en ellos se esconde lugares, mundos más allá de la imaginación.

Navegando por las maravillas del cielo austral.

Las estrellas hogar de los 29 planetas confirmados por TESS.

Los mundos candidatos, fluctuaciones en el brillo de estrellas que parecen indicar la presencia de mundos, aunque no con completa seguridad. La mayor parte de ello, sin embargo, seguramente serán confirmados como tales en el futuro.

Las constelaciones australes.

La construcción de esta panorámica, a media que TESS completaba los diversos sectores de la Bóveda Celeste.

TESS, el cazador de mundos.

NASA’s TESS Presents Panorama of Southern Sky

martes, noviembre 05, 2019

Al otro lado de nuestro mundo

Resumiendo los descubrimientos de las Voyager en su odisea interestelar.

Hasta 2012 no sabíamos apenas nada de la frontera que separa el ambiente dominado por el viento solar y el espacio interestelar, aparte de muchas suposiciones sobre como podría ser, algunas acertadas, otras no tanto. El cruce de la Voyager 1 ese año marcó en inicio de una aventura que nadie esperaba lograr con este veterano vehículo, en activo después de más de 40 años de viaje, y la oportunidad de estudiar el ambiente más allá de la heliopausa, el punto que, como una burbuja, marca el lugar donde el viento solar se detiene ante la presión exterior. Y 6 años después, en 2018, su hermana Voyager 2 saltó también al otro lado, ofreciendo ahora la oportunidad de tener datos desde distintas localizaciones para comparar. Un escenario maravilloso para los astrónomos.

¿Cuales son los descubrimientos acumulados desde entonces, desde el momento en que las dos hermanas se unieron en su viaje hacia las estrellas? Vamos a verlo.

1) A través del Plasma: Las dos Voyager han confirmado que el plasma en el espacio interestelar, al menos a escala local, es significativamente más denso que el que encontramos dentro de la heliosfera, como esperaban los científicos. La Voyager 2 también midió la temperatura y confirmó que es más frío, algo también esperable.

Pero también hubo sorpresas. En 2012, la Voyager 1 observó una densidad ligeramente superior a la esperada justo fuera de la heliosfera, lo que indica que el plasma está algo comprimido. Por su parte la Voyager 2 observó que es ligeramente más cálido de lo esperado, lo que también podría indicar que se está comprimiendo. También observó un ligero aumento en la densidad justo antes de salir de la heliosfera, lo que indica que el plasma está también comprimido alrededor del borde interior de la burbuja. Los científicos aún no entienden completamente qué está causando la compresión en ambos lados.

2) Fugas de partículas: Si comparamos a la heliosfera como un barco que navega por el espacio interestelar, parece que el casco tiene alguna fuga. Uno de los instrumentos mostró que un goteo de partículas del interior de la heliosfera que se desliza a través del límite hacia el espacio interestelar. La Voyager 1 salió cerca del "frente" de la heliosfera, en relación con su movimiento a través del espacio. La Voyager 2, por otro lado, se encuentra más cerca del flanco, y esta región parece ser más porosa.

3) Misterios magnéticos: La Voyager 2 confirmó un resultado sorprendente revelado por la Voyager 1: El campo magnético en la región más allá de la heliopausa es paralelo al campo magnético dentro de la heliosfera. Hasta la llegada de esta primera los científicos solo tenían una muestra y no podían decir con certeza si la alineación aparente era característica de toda la región exterior o solo una coincidencia. Estos resultados indican que los dos campos se alinean.

4) En los ecos del Sol: La Voyager 2 aún no se encuentra en el espacio interestelar "limpio". Al igual que su gemela, parece estar en una región de transición justo más allá de la heliosfera."Las Voyager nos muestran cómo nuestro Sol interactúa con aquello que llena la mayor parte del espacio entre las estrellas de la Vía Láctea", explica Ed Stone, científico del proyecto."Sin estos nuevos datos de Voyager 2, no sabríamos si lo que estábamos viendo con Voyager 1 era característico de toda la heliosfera o específico solo de la ubicación y la hora en que se cruzó".

5) La respiración de una estrella: Las dos sondas salieron de la heliosfera en diferentes lugares y también en diferentes momentos del ciclo solar. Los científicos esperaban que el borde de la heliosfera, la heliopausa, se moviera a medida que cambiaba la actividad del Sol, algo así como un pulmón expandiéndose y contrayéndose con la respiración. Esta idea es consistente con el hecho de que las dos sondas cruzaron la frontera a diferentes distancias.

Son los primeros resultados completos del trabajo ya no de una sola sonda, sino de dos, tomando datos desde puntos diferente, lo que permite a los astrónomos trabajar con una base más sólida y sacar a la luz aspectos de la lejana frontera que permanecían en las sombras, aunque también generar aún más preguntas. Tendremos pocos años, quizás 10, quizás solo 5, para responderlas en lo que sea posible, antes de que ambas se queden sin fuerzas para seguir en activo y se adentren, ya en silencio, en un viaje eterno hacia las estrellas.

Los dos viajeros de las estrellas.

Voyager 2 Illuminates Boundary of Interstellar Space 

sábado, noviembre 02, 2019

La no tan sencilla odisea de la Hayabusa 2

La sonda japonesa se enfrentó a numerosas dificultades.

Su misión es ya, a la espera de su regreso, un éxito espectacular para Japón y su agencia espacial. Planificación, trabajo duro y la capacidad de aprender de la experiencia de su predecesora fueron claves, pero también una enorme capacidad de adaptarse a circundanticas imprevistas y potencialmente fatales. Y es que, a pesar de esa sensación externa de que todo transcurrió según el plan previsto y sin problemas, su equipo humano se enfrento a retos que bien podrían haber llevado la misión a un final prematuro.

Hayabusa 2 llegó a Ryugu con ideas preconcebidas sobre lo que se encontraría, basadas en la experiencia de la anterior Hayabusa. Algo poco recomendable, ya que los asteroides, lejos de ser simples rocas clónicas, son pequeños mundos cada una con su propia historia. Y donde se esperaba un lugar lleno de lugares lisos, llanuras cubiertas de polvo, donde la sonda pudiera aproximarse sin peligro, se encontraron con algo muy diferente. Un terreno accidentado lleno de grandes rocas, sin aparente espacio para operar. Yuichi Tsuda, director de la misión, clasificó como "muy severo".

Eso es decir poco. La Hayabusa 2 fue diseñada esperando encontrar un área plana de unos 50 metros donde aterrizar. Pero "no había tales lugares en el asteroide", explica Tsuda. "Nos vimos obligados a cambiar nuestra estrategia y encontrar una manera segura, y al mismo tiempo mejorar el rendimiento a la hora de aproximarnos al asteroide". Otro problema fue cuando los ingenieros soltaron sobre la superficie un marcador para ayudar a la sonda en su orientación, que tendrían ese punto blanco como guía en sus maniobras finales. Pero a la hora de la verdad era incapaz de verla desde la posición previa al descenso final, situado a unos 45 metros de altura, por lo que se modificó la órbita y se la situó a solo 30 metros, a lo que se añadió una actualización de su sistema óptico para que la superficie pareciera más clara y definida. Un duro trabajo que felizmente funcionó.

Y con una precisión encomiable. Después de hacer el primer "touchdown" el 21 de febrero a solo 1 metro del punto de aterrizaje previsto, el segundo, el 11 de julio, superó la marca, a solo 60 centímetros. Tal exactitud le permitió deslizarse entre varias rocas de medio metro de altura y realizar el contacto.

Un trabajo improvisado, pero que también tenía una base de previsión a lo largo de años de trabajo, en que se afrontaron simulaciones ante escenarios inesperados, lo que seguramente explica la rapidez de reacción ante las primeras imágenes que mostraban un terreno más rocoso de lo previsto, dando así tiempo al desarrollo de un nuevo plan.

En definitiva, un éxito no tan inevitable como parecía, que afrontó sus propios obstáculos y dificultades, quizás no tan conocidos por no tener la JAXA unas política de información tan clara como la NASA, que no duda en convertir en un espectáculo mediático cualquier evento espacial. Y de la que los técnicos japoneses seguro que aprenderán mucho de cara al futuro, como la sonda MMX, destinada a la exploración y toma de muestras de las lunas de Marte. Y quien sabe, para una futura Hayabusa 3.

El marcador, una esfera blanca que debía ser usada por el sistema óptico de la Hayabusa 2 para guiarse hacia el punto de aterrizaje previsto, pero que se reveló demasiado tenue en las imágenes para ser vista desde 50 metros de altura, obligando a reprogramar su trayectoria para iniciar su descenso final a 30 metros, sumado a una mejora de la definición de las imágenes.

El gran y complicado viaje de la Hayabusa 2.

How Japan's Hayabusa2 Stuck Its Landings on the Boulder-Strewn Asteroid Ryugu

jueves, octubre 31, 2019

Quizás algún día, Plutón

La NASA financia los primeros estudios para un posible regreso.

Cuando la New Horizons se alejó rumbo a las profundidades del Cinturón de Kuiper lo hizo dejando dos sensaciones encontradas. Una que ese pequeño mundo era mucho más de lo que podíamos haber soñado, y otra que apenas habíamos abierto las puertas, que lo descubierto era solo una pequeña parte del total y quedaba mucho más que descubrir. Esas pocas horas de sobrevuelo cercano, con un vehículo pequeño, con un buen equipo científico pero inevitablemente limitado, y moviéndose a una gran velocidad con respecto a un cuerpo celeste tan pequeño no daban para más. Se hizo mucho, pero nos supo también a poco.

¿Existe la posibilidad de un retorno, y esta vez en forma de una sonda que entre en órbita alrededor de Plutón? Eso es lo que el SwRI ​(Southwest Research Institute), que ya lideró el proyecto New Horizons, quiere establecer mediante un amplio estudio con el que establecer los requisitos, atributos, viabilidad, riesgos y costo de una posible futura misión de este tipo. Es uno de los 10 estudios de misiones diferentes que la NASA está patrocinando para prepararse para la próxima "Planetary Science Decadal Survey", que deberá establecer la estrategia de exploración interplanetaria de la Agencia Espacial para la próxima década y más allá.

"Estamos entusiasmados de tener esta oportunidad", explic la Dra. Carly Howett de SwRI,"Nuestro concepto de misión es enviar una sola sonda para orbitar a Plutón durante dos años terrestres antes de partir para visitar al menos un KBO y otro planeta enano KBO"."Desarrollamos un recorrido orbital del sistema Plutón, mostrando que la misión era posible con los vehículos de lanzamiento y sistemas de propulsión eléctrica existentes", dijo el Dr. Alan Stern, investigador principal de SwRI."También demostramos que es posible usar asistencias gravitatorias con Caronte, para escapar de la órbita y regresar al Cinturón de Kuiper para explorar más KBO como MU69 y al menos con otro planeta enano para compararlo".

Son solo los primeros pasos de una propuesta, y que fácilmente podría quedarse por el camino ante otras potenciales misiones más cercanas y viables, pero el simple hecho de que la NASA fiancie un estudio sobre el tema denota hasta que punto el encuentro con Plutón no solo nos dejó maravillados, sino que existe un deseo claro y paplable de regresar.

La New Horizons hizo un trabajo extraordinario a todos los niveles, pero no dejaba de ser una sonda pequeña con un equipo científico bueno pero limitado. Desde entonces la idea del regreso lleva flotando en el ambiente.

SwRI to plan Pluto orbiter mission

miércoles, octubre 30, 2019

Un cielo lleno de fantasmas

Detectando hasta 300.000 rastros de asteroides en las imágenes del Hubble.

Es todo un símbolo de nuestros deseos de tocas las estrellas, un veterano entre veteranos que desde más allá de las nubes sigue ofreciendo imágenes maravillosas del Cosmos, incluso ahora que se encuentra en la fase final de su existencia. Pero en ellas hay mucho más de lo que podemos apreciar a primera vista, y no solo para los aficionados. Así lo demuestra el proyecto ciudadano "Hubble Asteroid Hunter", cuyos resultados no pueden ser más espectaculares.

Como dice su propio nombre, su meta son los asteroides. Y que tiene que ver las imágenes de las estrellas con algo tan cercano? Básicamente que las tomas del Hubble, tan resplandecientes, son fruto de una larga exposición, lo que implica que cualquier cosa con un mínimo de brillo que pasara por delante en ese momento dejará un rastro. Un camino de luz. O lo que es lo mismo, cualquier asteroide que cruzara delante de la mirada del telescopio. Una tarea inmensa en el que astrónomos de la ESA pidieron la colaboración ciudadana, que gente de todo el mundo se adentrara en el inmenso archivo de imágenes en busca de esos rastros.

Y las cifras son absolutamente increíbles. En total 1.900 voluntarios identificaron más de 300.000 rastros en cerca de 11.000 imágenes en tan solo mes y medio, que ahora los astrónomos tendrán que estudiar para intentar recrear, en el caso de los no conocidos, sus respectivas órbitas, así como ajustar más lo de los conocidos. Vivimos rodeados de miles de pequeños viajeros, un recordatorio de la necesidad apremiante de conocerlos, explorarlos y, en último término, ser capaces de afrontar su amenaza. Los cientos de miles de pequeños fantasmas que recorren la mirada del Hubble son un recordatorio de todo ello.

Unas de las imágenes más destacada. El rastro del asteroide, por delante de la
una imagen de 2005 de la nebulosa del Cangrejo, es claramente visible, y fue descubierta por Melina Thévenot desde Alemania. En este caso se trata de un viejo conocido, 2001 SE101, un asteroide del cinturón principal descubierto en 2001.

Detectan 300.000 rastros de asteroides en fotos del telescopio Hubble

domingo, octubre 27, 2019

El libro de los sueños marcianos

Así fueron los últimos oasis de Marte.

El planeta rojo del pasado era muy diferente del actual. Es algo que tenemos claro solo observando las huellas que esos tiempos dejaron en la hoy fría y seca cara, pero no deja de ser una visión superficial. Los mecanismos y etapas que llevaron de una fase a otra, y por ello mismo la posible habitabilidad en sus inicios siguen sin estar claramente definidas. Por ello se envió a Curiosity al cráter Gale, ya que ahí parecía haber un claro registro de la evolución climática marciana en forma de infinitos estratos de sedimientos. Y los resultados demuestran que la elección fue más que acertada.

Estanques que salpicaron el fondo del cráter, con corrientes de agua bajando por sus paredes, desbordándose y secándose en un ciclo que probablemente se repitió varias veces durante millones de años. Ese es el panorama que está saliendo a la luz y ahora descrito por los científicos de Curiosity.

Estos interpretan las rocas enriquecidas en sales minerales como evidencia de estanques de salmuera poco profundos que pasaron por episodios de desbordamiento y secado. Son como una marca creada por las fluctuaciones climáticas a medida que el ambiente marciano pasó de ser más húmedo al desierto helado que es hoy. Cuánto tiempo tomó esta transición y cuándo ocurrió exactamente? La respuesta podría llegar en el futuro, a medida que Curiosity se dirija hacia una región que se espera que se haya formado en un ambiente aún más seco. Representa una gran diferencia con respecto a la parte baja de la montaña, donde son claras las pruebas de persistentes lagos de agua dulce, y que se ha ido transformando a medida que el rover asciendo, el equivalente geológico a moverse a través del tiempo.

"Fuimos a Gale porque conserva este registro único de los cambios de Marte", explica el autor principal de este estudio, William Rapin, al hablar de Aeolis Mons, la montaña de sedimentos que se eleva desde el centro del cráter."Comprender cuándo y cómo comenzó a evolucionar el clima del planeta es una pieza de otro rompecabezas: cuándo y cuánto tiempo fue capaz Marte de sostener vida microbiana en la superficie?"

Un ejemplo interesante son las sales encontradas en una sección de rocas sedimentarias de 150 metros de altura llamada "Isla Sutton", visitada en 2017. Sabemos que áreas anteriores habían sido testigos de períodos secos intermitentes. Pero las sales de Sutton sugieren que el agua también se concentró en salmueras, como ocurre también en la Tierra, pero con elementos diferenciadores: Por un lado, son sales minerales, no sal "de mesa". También están mezcladas con sedimentos, lo que sugiere que cristalizaron en un ambiente húmedo, posiblemente justo debajo de estanques poco profundos que se evaporan, llenos de agua salada.

En conclusión, a medida que nos elevamos, y por ello nos movemos en el tiempo hasta épocas más cercanas a la actual, el ambiente parece estar cambiando claramente, desde una era acogedora (al menos mucho más que la actual) para la vida hasta otra donde Marte se convirtió en el desierto helado y estéril que es hoy día. Es lo que estamos aprendiendo desde el momento en que abrimos el libro del tiempo, el registro que se escondía entre las capas de Aeolis Mons y que nos está permitiendo viajar a un pasado hoy perdido.

Se especula que podrán haber existio lagos salinos en Gale parecidos a los que podemos encontrar em el  Altiplano Andino, en América del Sur. Los arroyos y ríos que fluyen desde las cadenas montañosas hasta esta árida meseta de gran altitud conducen a cuencas cerradas similares."Durante los períodos más secos, los lagos del Altiplano se vuelven menos profundos y algunos pueden secarse por completo. El hecho de que estén libres de vegetación incluso los hace parecer un poco como Marte".

Fracturas en la roca conocida como "Old Soaker", y que todo indica que se formaron por el secado de una capa de lodo ocurrido hace más de 3.000 millones de años, durante esas etapas fluctuantes entre ambientes húmedos y secos vistas por Curiosity.

Una guía por el cráter Gale.

NASA's Curiosity Rover Finds an Ancient Oasis on Mars 

viernes, octubre 25, 2019

BepiColombo en movimiento

Observando la actividad que despliega en su viaje hacia Mercurio.

Se cumple un año del lanzamiento de la misión más ambiciosa y compleja jamás enviada al planeta más cercano al Sol, dos sondas, una europea y otra japonesa, que viajan juntas compartiendo, por así decirlo, el mismo vehículo, el tercer miembro del equipo conocido como módulo de transporte . Un conjunto ensamblado de compañeros de viaje que se conoce como BepiColombo. Aún quedan años para que alcance su objetivo,  y que tiene por delante un encuentro con la Tierra, dos con Venus y seis con el propio Mercurio, hasta conseguir finalmente (2025) la inserción en la órbita de esta último. O las inserciones, ya que será el momento en que ambos amigos se separen para siempre.

Una misión compleja, y por ella siempre monitorizada por tres cámaras, que se encargan de tomar contantes autorretratos de la propia BepiColombo con el objetivo de comprobar que todos sus elementos están y funcionan como está previsto. Y eso permite, como un regalo para cualquier aficionado a la exploración interplanetaria, observar como una sonda trabaja en su día a día, especialmente en la llamada fase de crucero, cuando se está moviendo entre mundos.

En total estas cámaras llevan acumuladas unas 500 fotografías, y usando unas 200 de ellas es posible asistir a los movimientos y maniobras de la sonda a lo largo de este año de viaje. Destaca por encima de todo el baile frenético de la antena que utiliza para comunicarse con la Tierra, y que va cambiando de orientación para mantenerse mirando hacia nuestro planeta. La propio trayectoria de la BepiColombo y el movimiento propio de la Tierra alrededor del Sol hace necesario estos movimientos. Pero no es lo único que se mueve, ya que los paneles solares también hacen su aparición brevemente, en esta caso mientras se asegura de estar orientada hacia su fuente de energía.

Una escena fascinante si uno piensa que está observando una sonda espacial en pleno vuelo. Y que nos recuerda que nunca hay descanso para un explorador, incluso en una fase tan inicial del viaje.

La BepiColombo sobrevolando nuestro planeta. Al fondo vemos la antena de comunicaciones, protagonista de esta entrada.

El largo camino hacia Mercurio.

Misión BepiColombo: un año de viaje a Mercurio tomando selfies 

martes, octubre 22, 2019

2 centímetros de esperanza

Los esfuerzos de recuperación del "taladro" da sus primeros resultados.

En Marte esta teniendo lugar una dura batalla, en la que el ingenio humano se enfrenta a la naturaleza del planeta rojo. Por un lado la InSight, que debía desplegar el HP3, un sensor de calor que debía adentrarse unos 3 metros bajo la superficie para medir el flujo térmico que llega desde el interior del planeta, y por otro un suelo extraño que desde el principio no pareció querer aceptar a este recién llegado. Una lucha que hasta ahora está ganando el segundo, impidiendo que el taladro avance. Una situación que una persona ahí presente podría arreglar fácilmente, pero que desde la distancia y sin los instrumentos adecuados para ello se convierte en todo un desafío imposible. O Casi.

Sin embargo, por fin, llegan noticias esperanzadoras. Todo resultado de una nueva estrategia, alcanzada después de extensas pruebas en la Tierra, que descubrió que un suelo inesperadamente fuerte está frenando su progreso. Este taladro o topo necesita la fricción del suelo circundante para moverse: Sin él, el retroceso de su acción de auto martilleo hace que simplemente rebote. Por ello se desarrollo la idea de presionar al propio topo, aún parcialmente al descubierto, con brazo robótico, una nueva técnica llamada "fijación" para darle así la fricción que necesita para seguir excavando.

Y está dando resultado. 2 centímetros pueden parecernos pocos, pero es el primer avance en meses, demuestra que esta técnica funciona y, lo que es más importante, parece señalar que no existe una roca subsuperficial que estuviera bloqueando su paso, lo que si sería definitivo. En su lugar este pequeño movimiento demuestra que no existe tal obstáculo, y que la causa de todo era, efectivamente, la falta de fricción debido a un terreno más duro de lo que se había calculado en la planificación previa.

"Ver el progreso del topo parece indicar que no hay rocas bloqueando nuestro camino", explica el investigador principal de HP3, Tilman Spohn, de DLR (Centro eaeroespacial alemán)."¡Es una gran noticia!". Los ingenieros continúan probando qué sucederá si se hunde por bajo el alcance del brazo robótico. Si deja de progresar, se podrían mover material y acumularlo sobre el, agregando masa para bloquear su retroceso.

"El topo aún tiene mucho camino por recorrer, pero todos estamos encantados de verlo cavar nuevamente", dijo Troy Hudson de JPL,ingeniero y científico que ha liderado el esfuerzo de recuperación. "Cuando nos encontramos por primera vez con este problema, fue aplastante. Pero pensé: 'Quizás haya una posibilidad; sigamos presionando'. Y ahora, me siento mareado". Las próximas semanas y meses deberá decidir si todo esto valió la pena, y uno de los esfuerzos de recuperación interplanetaria más extraordinario de los últimos tiempos se corona con éxito. Los triunfos son escasos, pero hasta hace unas semanas eran inexistentes. Y eso ya es mucho.

La pala del brazo robótico se diseñó para realizar diversas actividades, pero nunca para convertirse en un instrumentos de recuperación, moviendo el terreno y presionando al taladro directamente. Un ejemplo extraordinario de improvisación.