En directo desde la ISS

Ultimas imágenes de Curiosity

En las laderas de Aeolis Mons iluminadas por los últimos rayos del Sol. Sol 953
Atardecer en Gale. Sol 942
Un planeta de mil capas. Sol 971

domingo, mayo 24, 2015

Post Vintage (140): La mensajera de la discordia

Ocultación estelar de Eris, uno de los nuevos mundos descubiertos más allá de Plutón.

Ha pasado ya prácticamente una década desde que el Sistema Solar que conocíamos dejó de ser ese grupo de planetas que tan familiar nos resultaba y su frontera exterior se expandió a gran velocidad, impulsada por los avances en nuestra capacidad de observación del Cosmos. Obligando, al mismo tiempo, a replantear como debíamos considerar a Plutón, durante tanto tiempo el más lejano de los planetas y que ahora veía como no solo había otros mundos aun más lejanos sino que algunos de ellos parecían tener diámetros parecidos o superiores al suyo.

Todo un problema, pues o bien considerábamos a Plutón un miembro más de esta lejana familia de cuerpos, el más cercana al Sol de todos ellos y el primero (adelantándose 7 décadas al resto) en ser descubierto, o pasábamos a llamar planetas a todos estos nuevos miembros de la familia solar, elevando el numero de planetas a varias decenas. La opción escogida, como todos sabemos, fue la primera, una elección que aun hoy es polémica.

En todo ello un pequeño mundo llamado Eris tuvo mucho que ver, y que de forma involuntaria hizo honor a su nombre, tomado de la diosa de la discordia de la mitología griega. descubierto en imágenes tomadas en 2003 (aunque no se anunció hasta 2005), este cuerpo pronto se demostró extremadamente parecido a Plutón en cuanto a composición química, con una órbita también muy elíptica e inclinada y que lo lleva mucho más lejos del Sol (actualmente se encuentra a 97 unidades astronómicas de nosotros, prácticamente el triple de la distancia a la que se encuentra el propio Plutón), e igualmente acompañado por una luna, Disnomia. Pero lo más importante, con un diámetro que ponía a Eris al mismo nivel que el hasta entonces noveno planeta, con estimaciones que se movían entre los 2300 a los 3000 Kilómetros. Es decir, de un tamaño parecido o quizás superior. No es de extrañar que, durante un tiempo, fuera conocido como el 10ª planeta.

Como el lógico estudiar un astro tan lejano no es tarea fácil, hasta el punto que, como vemos, las estimaciones sobre su tamaño tiene un margen de error muy amplio. Por ello el 6 de Noviembre de 2010 fue un día importante: Por primera vez se pudo observar como Eris ocultaba una lejana estrella, acontecimiento seguido por diversos observatorios terrestres.

Uno de ellos fue el telescopio robótico gestionado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía y situado en San Pedro de Atacama, y del cual tenemos la secuencia que vemos en el vídeo superior. La estrella protagonista, señalada con una flecha, desaparece por completo cuando Eris, que no es visible, se interpone exactamente entre ella y La Tierra. Es la ocultación estelar de esta clase más lejana jamás observada.

Como resultado, y combinando las diferentes observaciones realizadas, ahora posiblemente tenemos una estimación más exacta del tamaño de Eris, que según escribe el astrónomo Mike Brown en su web Mike Brown’s Planets, se mueve entre los 2.320 y 2.350 Kilómetros, es decir ligeramente más pequeño que Plutón, aunque prácticamente podemos considerarlos cuerpos idénticos.

Lo que implica un nuevo misterio: Tienen el mismo tamaño, la misma composición externa pero al mismo tiempo masas muy diferentes, pues
Eris, y los datos así lo confirman, es bastante más "pesado" que el ahora ex-planeta, lo que implicaría que sus estructuras internas serían bastante dispares. El motivo por el cual dos cuerpos tan parecidos exteriormente evolucionaron de forma tan diferente es un pequeño misterio que de momento no tiene respuesta. Hasta que la encontremos seguramente muchas serán las discusiones sobre el tema. como no podía ser de otra manera tratándose de Eris.


La órbita de Eris, que en comparación deja pequeña a la de Plutón y que tarda más de 500 años en recorrer. Hoy día se encuentra a su máxima distancia de nosotros, prácticamente el triple que la del ex-planeta. Cuando llegue a su punto más cercano al Sol, dentro de algo más de dos siglos, esa distancia sera solo de un tercio de la actual.

La gran y en constante aumento familia de los mundos situados más allá de Neptuno y conocidos como plutoides, por ser considerado Plutón como parte de ella y haber sido, por tanto, el primer en ser descubierto.

Eris, la diosa de la discordia, versión opuesta de la diosa Harmonía y causante última de la Guerra de Troya. La Eris planetaria hace honor a su nombre, pues fue el origen de una polémica que aun dura hoy día.

Video: Stellar Occultation by Eris

sábado, mayo 23, 2015

Un último viaje hacia la oscuridad

El gran cementerio de naves espaciales del Pacífico.

En una zona remota del océano, al sureste de Nueva Zelanda, se extiende un gran cementerio, donde los que antaño fueron grandes viajeros ahora duerme para siempre en la fría oscuridad. No se trata de personas, ni tan solo barcos o aviones, sino de llegadas de mucho más lejos: 145 Progress rusas, 4 HTV de Japón, y 5 de Vehículos transferencia automatizada de la ESA, junto con 6 estaciones espaciales rusa Salyut y el venerable estación espacial Mir. Todas ellas en su momento viajaron más allá de la atmósfera, todas ellas ahora permanecen en las profundidades. Es el destino de cualquier nave no recuperable que regresa a La Tierra de forma controlada. 

Las Agencias espaciales del mundo la  llaman "zona deshabitada del Pacífico Sur", pero también cementerio de naves No hay islas, las playas más cercanas están a miles de kilómetros de distancia, y el tráfico marítimo es relativamente escaso. Es por tanto un lugar ideal para enviar a morir a los vehículos espaciales sin que sus restos, ya fragmentados y carbonizados por la fricción atmosférica, pongan en peligro ninguna  región habitada. Y se necesita que sea una zona amplia, porque aunque el punto de entrada esta planificado de antemano, cualquier control desaparece en el momento en que se inicia la desintegración. Por ello esta región del Pacífico, cerca del conocido como "Punto Nemo", que marca el lugar más alejado de cualquier tierra emergida del planeta, no podía ser más ideal.

"Incluso en las entradas controladas, no hay un punto de aterrizaje", explica Holger Krag, jefe de la Oficina de Desechos Espaciales de la ESA, a finales de 2013, justo antes de que el tercer ATV de la ESA, Edoardo Amaldi, se uniera a sus predecesores. "La naturaleza del proceso de fragmentación implica que tenemos que limpiar una zona bastante grande para asegurarse de que todos los fragmentos caerán dentro del área designada, porque no van a caer en un solo lugar". Unos días antes, la agencia espacial dueña de la nave espacial lo notifica a las autoridades de aviación y marítimas en Chile y Nueva Zelanda, que comparten la responsabilidad por el tráfico en este tramo remoto del océano. Les ofrecen información sobre los tiempos de reingreso esperados y donde es probable que caigan los restos, y ellas a su vez son las responsables de emitir a los avisos necesarios, tanto a aviones como buques mercantes, advirtiéndoles de evitar la zona.

Y con ello puede iniciarse el último viaje, que llevará los restos hasta las profundidades oceánicas, a unos 4 kilómetros de profundidad, para unirse a todos aquellos que alcanzaron las estrellas antes que ella, y que también afrontaron antes su inevitable final. Allí dormirán para siempre en la más completa oscuridad, con temperaturas apenas por encima del punto de congelación del agua. Navegaron por el frío y la oscuridad, y terminaron, después de unos instantes de luz y calor, descansando en el frío y la oscuridad. En cierta forma es como si hubieran regresado al lugar al que siempre pertenecieron.

El "Punto Nemo", el lugar más alejado de cualquier tierra emergida. Ideal para que las naves destinadas a la desintegración atmosférica lo hagan sin ningún peligro.

Un ejemplo de nave desintegrándose sobre el Pacífico. Aunque el punto de entrada esta calculado, una vez se convierte en múltiples fragmentos estos pueden dispersarse en una amplia zona, de ahí que el Pacífico sea un lugar ideal para este tipo de operaciones.
Los "restos mortales" de más de 160 naves y estaciones espaciales descansan en el fondo del océano Pacífico. Un auténtico tesoro arqueológico para los exploradores del futuro.

viernes, mayo 22, 2015

Ante el bello rostro de la muerte

El Very Large Telescope capta la imagen más detallada jamás tomada de la nebulosa Medusa.

El nombre de esta hermosa nebulosa planetaria proviene de una horrible criatura de la mitología griega: la Medusa. Y ciertamente su aspecto hace honor a dicho nombre, ya que si esta primera era una criatura horrible con serpientes en lugar de cabellos, aquí estos tiene su equivalente en los filamentos de gas brillante. El resplandor rojizo del hidrógeno y la emisión verde, más débil, del oxígeno en forma de gas, se extienden mucho más allá de esta imagen, formando en el cielo una figura en forma de media luna. La eyección de masa de las estrellas en esta etapa de su evolución suele ser intermitente, caótica, irregular en extremo, lo cual puede dar lugar a estas fascinantes estructuras.

A diferencia de la Medusa mitológica, que era la fealdad personificada, hasta el punto de convertir a aquellos que las miraban a los ojos en piedra, la Medusa estelar es una de una belleza fascinante. Pero no debemos dejarnos engañar por ello, porque es el rostro de la muerte, ya que detrás de su nacimiento está la muerte de estrellas como el Sol. En cierta forma es como ver un eco del futuro, de como serán los últimos momentos de nuestro astro.

Durante decenas de miles de años, los núcleos estelares de las nebulosas planetarias permanecen rodeados por nubes de gas espectacularmente coloridas Luego, tras unos pocos miles de años, ese dispersa lentamente en su entorno. Esta es la última etapa de estrellas de tamaño solar antes de terminar su vida en forma de Enanas Blancas, y abarca solo una pequeña fracción temporal mínima de toda su existencia, que se mide en miles de millones de años. Para hacer una comparativa con nosotros, sería un instante equiparable al tiempo que tarda un niño en hacer una burbuja de jabón y verla alejarse a la deriva. Una burbuja que un día, dentro de varios miles de millones de años, nuestro Sol también generará, en una última y hermosa chispa de vida antes de extinguirse.


En contra de lo que nos puede parecer, el núcleo estelar de la nebulosa Medusa no es la estrella brillante del centro de esta imagen (que es, en realidad, una estrella de primer plano llamada TYC 776-1339-1), sino es una estrella azulada, mucho más débil, que se encuentra justo fuera del centro de la forma de media luna, en la parte derecha de esta imagen.

La nebulosa de la Medusa en un campo de visión más amplio, donde su naturaleza, como el último "soplo" de una esstrella antes de su final es más perceptible.

Posición de Medusa en el firmamento.

Viajando al corazón de un bello monstruo estelar.

La terrible belleza de Medusa

jueves, mayo 21, 2015

Horas frenéticas en el silencio

Recreando las horas culminantes del encuentro con este mundo desconocido. 

New Horizons está ya observando Plutón y sus compañeros de viaje, ofreciendo imágenes que están superando finalmente a las logradas por el Hubble. Son unas pocas gotas de información, emocionantes por lo que representan, pero que forman parte de una etapa aún muy inicial dentro del encuentro propiamente dicho. Con el paso de las semanas, aunque con pausas debido a que debe repartir su tiempo entre la captación de datos y su envío a la Tierra (cosa que no puede hacer de forma simultanea debido a su configuración), la actividad irá en aumento y sus instrumentos afrontarán el reto por el que fueron construidos: Desvelar en un rápido sobrevuelo tanto como puedan de este pequeño mundo.

Pero serán en las 48 horas que rodearán el 14 de Julio cuando la sonda, actuando de forma completamente autónoma, entrará en una fase de actividad total, donde cada minuto valdrá su precio (científico) en oro. Evidentemente ya tendremos un tesoro visual y científico acumulado durante las semanas previas, y seguirá tomando datos maravillosos las semanas posteriores, pero será en estas horas críticas cuando la New Horizons deberá mostrar toda su valía, el momento en que toda esta misión, que tanta paciencia necesitó por parte de todos, habrá tenido sentido.

Serán horas de silencio, ya que estará completamente centrada en la observación de Plutón, Caronte y las (de momento) 4 pequeñas lunas que los acompañan. El programa online de la NASA, Eyes on theSolar System, nos ofrece la posibilidad no ya solo de seguir en tiempo real el viaje de la New Horizons,  sino de adelantarnos y presenciar como serán esas horas críticas, observando como la sonda no deja de maniobrar una y otra vez para apuntar sus instrumentos hacia cada objetivo, y como estos se activan y desactivan sin descanso siguiendo las ordenes de la propia sonda. 

Sabiendo que para transmitir información a la Tierra su relativamente pequeña antena debe estar orientada hacia nosotros, y que se necesita mucho tiempo en completar el envío de una sola imagen de alta resolución debido a la distancia, se comprende mucho mejor el porque del corte en las comunicaciones. Todo su energía, como no podía ser de otra forma, estará centrada en aquello que realmente importa. Lo demás, como se suele decir, puede esperar un poco más.

Después de tantos años de viaje, nos aproximamos al momento crítico, concentrado en unas pocas horas frenéticas. 

Eyes on theSolar System

miércoles, mayo 20, 2015

Equilibrios sobre un cometa

Una inusual formación de 3 rocas sorprende a los científicos de la misión Rosetta.

 En la Tierra se las conoce como "rocas de equilibrio", ya que en muchos casos eso es precisamente su estado, manteniéndose sobre la superficie subyacente con sólo una pequeña fracción de su superficie y, a menudo se ven como si pueden inclinar o caerse en cualquier momento, generando la sensación de que una mano invisible las hubiera depositado ahí de forma expresa por motivos desconocidos. Y en no pocas ocasiones, en el caso de las de mayor tamaño, generaron en otras épocas mitos y leyendas, una reacción humana inevitable cuando encuentra con algo que no puede explicar. Hoy día conocemos los mecanismos que se esconden detrás de ellas, pero siguen siendo todo un espectáculo digno de verse. 

¿Pero cual es el motivo de su existencia en un lugar tan diferente, y bajo fuerzas ambientales tan opuesta, como es un cometa? Esa es la pregunta que los científicos de la misión Rosetta se están haciendo ante uno de los últimos descubrimientos realizados gracias a su potente cámara OSIRIS."Ya habíamos notado que esta formación estaba en imágenes anteriores, sin embargo, en un primer momento los cantos rodados no parecían diferir sustancialmente de otros que habíamos visto", dice el científico Sebastien Besse de la ESA, el primero que se dio cuenta de ellas. 

"¿Cómo se formaron estas aparente rocas de equilibrio sobre el cometa?", se pregunta el investigador principal de OSIRIS, Holger Sierks, del Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar (MPS) en Alemania. En la Tierra el transporte por parte de los glaciares, que después al retirarse después de la última glaciación, dejaron todo un rastro de ellas, es la explicación para la mayoría de ellas, a lo que se le suma el efecto de la erosión por parte del viento y el agua, que pueden arrastrar los materiales más débiles de una formación rocosa y dejar solo una estrecha base de materiales más resistentes. Pero ninguna de estas fuerzas está presente en Churyumov-Gerasimenko. Otra cosa las debió desplazar hasta su posición actual. Si es que esa es realmente su naturaleza, y no simplemente estamos siendo engañados por la perspectiva y el juego de luz y sombras.

Rocas dispersas se pueden ver en muchos lugares en la superficie del cometa, a veces en regiones por ora parte relativamente suaves. Uno de los más grandes conocidas - Keops - mide aproximadamente 45 metros de tamaño y se asienta en medio de una zona muy lisa de la región conocida como Imhotep, en la parte inferior del lóbulo grande del cometa. En otras regiones, es más común ver montones de escombros formados cientos de cantos rodados. "La interpretación de las imágenes de la superficie del cometa puede ser algo muy complicado", añade Sierks. Dependiendo del ángulo de visión, la iluminación, y cambios en la resolución, que puede variar mucho de una observación a otra, a veces se pueden generar impresiones engañosas.

Por ejemplo, en una imagen tomada el 16 de agosto 2014, a una distancia de 105 kilómetros, una de rocas que forman parte de este trío de rocas de equilibrio (etiquetada como '2') en la formación rocosa de equilibrio parecía sobresalir como un pilar. Sin embargo, esta impresión desapareció en una imagen de la misma región tomada el 19 de septiembre 2014, a una distancia de solo 29 kilómetros. Del mismo modo, a causa del cambio en la perspectiva, el aspecto de la mayor de ellas también cambia de forma drástica, incluso entre imágenes tomadas con solo 3 días de diferencia, entre el 16 y 19 de septiembre.

Deberemos, por tanto, esperar nuevas imágenes para generar una visión más clara sobre la auténtica naturaleza de esta curiosa formación de grandes rocas, y si se confirma que estamos ante rocas de equilibrio, buscar los mecanismos que los llevaron hasta ahí. En la Tierra existen grandes fuerzas capaces de ello, como glaciares, grandes inundaciones o intensos procesos de erosión natural. Pero nada es tan diferente a nuestro planeta como un cometa. Un misterio más que la Rosetta deberá intentar responder a lo largo de los próximos meses.

El extraño trío de rocas observados por OSIRIS. la imagen mide unos 285 metros de ancho y la mayor de ellas, la 3, mide unos 30 metros.


Las rocas de equilibrio están presentes por todo el mundo, y en la mayor parte de los casos se consideran que fueron antiguos glaciares, que se extendía hasta latitudes bajas durante la última glaciación, los que las arrastraron y depositaron en su posición actual al retirarse. En otros casos no son rocas independientes, sino formaciones geológicas que la erosión dejó con una base muy fina.

OSIRIS spots boulders in balancing act

martes, mayo 19, 2015

Azul y rojo, rojo y azul

¿Que hace tan diferentes el amanecer y el atardecer de La Tierra y Marte?

Recientemente Curiosity nos asombró de nuevo, en esta ocasión fotografiando el atardecer marciano. No es la primera vez que lo hace, ni la primera sonda o rover que nos ofrece algo parecido (Spirit, Opportunity y Phoenix ya lo lograron en su momento), pero siendo las mejores tomas logradas por el vehículo con las mejores cámaras enviadas a la superficie del planeta, su calidad va más allá de todo lo visto hasta ahora. Y en ellas nos ofrecía una visión hermosa, casi mágica, de las luces del ocaso extendiéndose por Gale, mientras el Sol lentamente desaparecida por detrás del horizonte. Una escena familiar, pero al mismo tiempo con notables diferencias que nos recordaban que estábamos en otro mundo. Y es inevitable la pregunta: Cual es el motivo de estas diferencias? Porque tiene una paleta de colores opuesta? Como se vería si estuviéramos en la superficie? La respuesta la encontramos, como no podía ser de otra forma, en su atmósfera, tenue y llena de polvo, y su mayor distancia al Sol.

Para empezar, el Sol sólo ilumina Marte con el equivalente a lo que sería una tarde muy nublada en la Tierra, ya que la distancia que lo separa de nuestra estrella es mucho mayor. No sólo eso, sino que el disco solar se reduce su tamaño aparente desde los 0.5 ° (el equivalente a una Luna llena) a los que estamos acostumbrados hasta los 0,35 ° en Marte. Como resultado el resplandor del ocaso es menor y menos brillante.

¿Qué pasa con el color? En la Tierra el polvo y otras partículas finas en la atmósfera dispersan los azules y verdes del Sol naciente (o poniente) para colorearlo de amarillo, naranja y rojo. Cuando estos se reflejan en las nubes, los colores se amplifican y se extienden por el cielo, dando lugar a espectaculares explosiones de luz y color de belleza sobrecogedora. Las cosas son un poco diferentes en Marte. El omnipresente polvo fino en la atmósfera marciana absorbe la luz azul y dispersa los colores más cálidos, coloreando el cielo que se encuentra lejos del Sol con la ya familiar tonalidad rojiza. Al mismo tiempo, las partículas de polvo situadas justo en su dirección desde el punto de vista del observador, dispersan la luz azul, creando una aureola de dicho color a su alrededor, aunque solo cuando está cerca del horizonte, el momento en que su luz pasa a través una mayor cantidad de atmósfera y polvo.

En la Tierra, la luz azul del Sol es dispersada por las moléculas de aire y se propaga por todo el cielo, dotándolo de este característico color. Pero Marte tiene menos del 1% de la atmósfera terrestre, por lo que este efecto solo se manifiesta precisamente en el ocaso, cuando mayor es la cantidad de aire que esta debe atravesar. Aunque no deja de ser un eco lejano de lo que un día pudo ser.

Igualmente tampoco existe en Marte el efecto "deformador" que vemos en el amanecer o atardecer terrestre, con la refracción atmosférica aplastando la imagen del Sol justo cuando se encuentra en el horizonte, como como si fuera un melón. El aire, simplemente, es demasiado tenue para producir ese efecto, al menos que sea perceptible por las cámaras de las diversas sondas y rovers que han aterrizado en el planeta rojo.

Pero no todo es menor en Marte, ya que la presencia continua de polvo en suspensión en las capas más altas de la atmósfera, impulsados por las continuas tormentas que recorren la superficie, seguirían reflejando la luz solar mucho más allá de su desaparición por detrás del horizonte, alargando las luces del ocaso durante 2 horas, quizás incluso más. Para los futuros exploradores humanos, por no decir los primeros que se instalen definitivamente en el planeta rojo, el espectáculo, aunque menos deslumbrante, durará mucho más tiempo.

Así son los ocasos marcianos, nos recuerdan a la Tierra, pero al mismo tiempo nos resultan extraños. Y cada uno de ellos, en un planeta y en otro, tiene su propia belleza.

Atardecer en Gale. Un Sol más pequeño que el que vemos en la Tierra, rodeado por un halo de luz azul mientras los tonos rojizos cubren el resto del firmamento.

En la Tierra el Sol parece deformarse cuando está cerca del horizonte a causa de la distorsión atmosférica. En Marte, al menos hasta donde llegan las imágenes, la atmósfera, apenas del 1% de grosor de la terrestre, no es capaz de generar dicho efecto.

En la Tierra la atmósfera dispersa la luz azul, dando a nuestro cielo su color característico, al mismo tiempo que dota al ocaso de sus tonos rojizos. La situación en Marte es algo distinta, como podemos ver.

Otro ejemplo de atardecer marciano, en este caso observado por el ya legendario Opportunity.

What Makes Mars Sunsets Different from Earth’s?

lunes, mayo 18, 2015

Europa a la caza del Metano marciano

NOMAD, el instrumento en parte construido en España que buscará señales de vida marciana.

En enero de 2016 la Agencia Espacial Europea (ESA) lanzará, en colaboración con Rusia, la sonda ExoMars, diseñada para entrar en órbita alrededor de Marte y estudiar en profundidad la atmósfera y el subsuelo del planeta rojo, buscando señales de gases que pudieran tener un origen biológica, y más específicamente Metano, un gas que en la Tierra producen sobre todo los seres vivos y cuyo hallazgo en este planeta supuso una sorpresa en 2004, y que después de diversas dudas, anuncios y desmentidos, finalmente fue confirmado recientemente por Curiosity, añadiendo además una extraña y desconcertante variabilidad a lo largo de su avance por Gale.

¿Cual es su origen? porque es tan variable? Donde se sitúan sus fuentes? Como se distribuye? Para encontrar respuestas la ExoMars estará equipada por el espectógrafo NOMAD (Nadir and Occultation for MArs Discovery), en parte construido por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y que acaba de enviarse a la ESA para su integración en la misión.

"Los datos de 2004 sobre el Metano en Marte no eran concluyentes, porque mostraban una variabilidad imposible", afirma José Juan López Moreno, investigador del IAA que lidera la participación española en NOMAD. "El metano tarda siglos en degradarse, de modo que su abundancia debería ser constante en el tiempo. En cambio, vimos cómo las grandes cantidades de metano que había hallado la misión Mars Express desaparecían a los pocos meses, y no entendemos los procesos que puedan que puedan llevar a su destrucción en tan poco tiempo".

Por su parte, la misión Curiosity, tras más de un año de búsqueda, confirmaba finalmente en 2014 la existencia de trazas de Metano."Hasta este descubrimiento se trataba de medidas locales realizadas por instrumentos no diseñados específicamente para estudiar metano, y el problema estaba algo abandonado porque no había explicaciones plausibles. La detección y su variabilidad nos vuelve a plantear el desafío de buscar explicaciones satisfactorias, que por el momento no tenemos", apunta Miguel Ángel López Valverde, también investigador del IAA que participa en la misión. "De ahí la importancia de NOMAD, que tendrá la llave para solucionar por fin las incógnitas sobre el metano en Marte".

NOMAD tiene una altísima capacidad para medir compuestos minoritarios (hasta cien veces mayor que cualquier otro enviado a Marte hasta la fecha) que empleará la técnica de la ocultación solar. Esta consiste en captar y analizar la luz solar que alcance la sonda cuando, desde su punto de vista, el Sol se está ocultando o saliendo por detrás del limbo del planeta, permitiendo deducir los componentes que forman la atmósfera con una precisión sin precedentes.

"No solo generará el primer mapa global y preciso de metano en la atmósfera de Marte, sino que también lo rastreará, observándolo contra la superficie del planeta rojo para hallar la fuente de producción o desaparición del gas", señala López Moreno (IAA-CSIC). Entre las fuentes de Metano que barajan los científicos se hallan procesos geológicos, y NOMAD será capaz de distinguir también la composición su isotópica para comprobar si tiene este origen o si bien, lo que sería un momento trascendental para nuestra historia, este es biológico.

The Solar Occultation mode (SO) funciona mediante la observación de hasta seis pequeños fragmentos de la gama espectral completa cada segundo. Esto permite observar varios diferentes moléculas que absorben diferentes longitudes de onda.The Limb, Nadir and Occultation mode (LNO) es sensible a los niveles de luz más bajos, facilitando el estudio de la composición de la atmósfera, además de examinar características de la superficie de Marte, tales como el hielo y la escarcha. The Ultraviolet and Visible mode (UVIS) abarcará longitud de onda de entre 200 y 650 nm, proporcionando más información acerca de varias moléculas interesantes, como el ozono, ácido sulfúrico y los aerosoles en la atmósfera.

ExoMars es una misión compuesta de una sonda y un rover de superficie. De momento el lanzamiento de la primera parece claro y decidido para principios de 2016, mientras que aún existen dudas con respecto al segundo, inicialmente previsto para 2018 pero que podría ser retrasado para 2020 por problemas presupuestarios.

El misterio del Metano marciano, uno de los grandes enigmas del planeta rojo que ExoMars buscará responder. 

El instrumento NOMAD resolverá el problema del metano en Marte

domingo, mayo 17, 2015

Post Vintage (139): A través de un cristal sucio y empañado

El largo camino entre las imágenes recién llegadas y las que finalmente vemos en todo su esplendor

Hay fotografías destinadas a perdurar, sobrecogedoras, hermosas o simplemente que han sido capaces de plasmar un momento fugaz pero trascendental, que representan en su máximo esplendor nuestra capacidad de plasmar la realidad que nos rodea e inmortalizarla para el futuro. Pero por cada una de estas elegidas hay muchas más que se quedan por el camino, que por diversas razones no cumplieron las aspiraciones de quienes las tomaron y han quedado apartadas de los ojos de la historia. Es inevitable que no todas puedan alcanzar la excelencia, y la exploración espacial, donde las posibilidades, pero también los obstáculos, son mayores que en ningún otro campo, no es una excepción a esta regla.

No todo lo que nos llega de las diversas sondas interplanetarias es tan increíble como podemos pensar al ver algunas de las fotografías publicadas, ni todas merecen ser portada en el National Geographic. Estas últimas conforman el resultado final de un largo proceso de selección y trabajo para sacar lo mejor de ellas, las ganadores de una carrera por la historia que muchas no llegan a completar. De hecho incluso las mejores requieren un poco de limpieza, eliminación de las manchas de ruido digital o corrección de color para aproximarse más a lo que veríamos con nuestros propio ojo si uno pudiera estar en Marte o cualquier otro lugar. Otras, simple y llanamente, son un puro desastre.


Y es que hacer  fotografías espaciales implica superar numerosos desafíos, en general asociados a temas "clásicos" como la exposición, el encuadre y el enfoque, pero todo ello magnificado por los cambios extremos en las condiciones de iluminación y que estamos hablando de cámaras situadas en plataformas que se mueven a miles de kilómetros por hora en relación con sus objetivos. Otros problemas son propios de los viajes espaciales, como los rayos cósmicos y otras formas de radiación que interfiere con el sensor de la cámara, o los errores que puedan surgir en los sistemas informáticos de a bordo de la nave espacial o en las antenas de recepción terrestre.

Pero siguen siendo imágenes de otros mundos, de lugares situados a cientos o miles de millones de Kilómetros de nuestro hogar, y por ello incluso las peores son examinadas una y otra vez, buscando extraer información hasta del último píxel. Pero más importante, estos "errores" transmiten mucho mejor que las "vencedoras", en ocasiones tan perfectas que hasta podrían pasar por simples creaciones artísticas, mostrando la realidad del duro trabajo que afrontan tanto estos exploradores como de toda la gente implicada en ellos, para conseguir que aunque solo sea una parte del total sea capaz de alcanzar nuestro corazón. Son esas imágenes que vemos como si estuviéramos detrás de través de un cristal sucio y empañado, en ocasiones feas e incompletas, pero por eso mismo más cercanas a la realidad.

Ruido digital en una de las imágenes enviadas por la Voyager 2 en su sobrevuelo de Urano en 1986.

El Sol aún no estaba del todo eclipsado por Saturno, por lo que la luz solar, a esas distancias aún 1.000 veces más intensa que el brillo de la Luna Llena, saturó la cámara.

En ocasiones errores en el almacenado en la memoria del vehículo o durante la transmisión a La Tierra hace que algunas fotografías queden incompletas, como es el caso de esta fotografía tomada por la cámara de visión microscópica de Opportunity.

Incluso muchas de las que de por si no tiene errores están lejos de ser las maravillas que finalmente vemos, necesitando ser calibradas posteriormente para sacar todo su potencial.

Los débiles anillos de Júpiter, vistos aquí por la New Horizons a través de todo tipo de defectos visuales.

La luna de Júpiter, Io, en una fotografía de la New Horizons saturada de impacto de rayos cósmicos y otro tipo de ruidos.

Una imagen "en bruto" de la Voyager 2, sin ningún tipo de tratamiento, desde Neptuno.

Through a Glass, Darkly

sábado, mayo 16, 2015

Día de nubes y cenizas en el planeta diamante

Detectados por primera vez grandes cambios atmosféricos en un exoplaneta rocoso.

55 Cancri e es lo que se conoce como una súper Tierra' Un exoplaneta rocoso alrededor de dos veces el tamaño y ocho veces la masa de la Tierra. Es uno de los cinco que orbitan alrededor de una estrella similar al Sol en la constelación de Cáncer, aunque en esta caso tan cerca de su estrella madre que un año dura menos de 3 días terrestres. El planeta también está sujeto, como no podía ser de otra forma dada la cercanía de su estrella, a un anclaje gravitatorio, lo que significa que gira de forma más parecida a como lo hace la Luna con respecto a nuestro planeta, siempre tiene el mismo hemisferio mirando hacia su estrella y otro siempre sumergido en una noche eterna. Pero lo más importante es que, gracias a su cercanía a nosotros, apenas de 40 años-luz, es uno de los mejores candidatos exoplanetas rocosos para observaciones detalladas de la superficie y las condiciones atmosféricas .

Y es por ello no resulta extraño que sea precisamente en 55 Cancri e donde astrónomos terrestres han detectado por primera vez, gracias a los datos del telescopio Spitzer, señales de una enorme variabilidad en su resplandor, que posiblemente implica cambios igualmente grandes en su atmósfera. "Esta es la primera vez que hemos visto cambios tan drásticos en la luz emitida por un exoplaneta, que destaca sobre todo por ser una súper Tierra", explica el doctor Nikku Madhusudhan del Instituto de Astronomía de Cambridge  y co-autor de este nuevo estudio."Ninguna firma en las emisiones térmicas o algún tipo de actividad superficial jamás se había detectado en ninguna otra superTierra hasta la fecha".

No solo un cambio en su resplandor, sino también se observó grandes cambios en su temperatura en un período de dos años. Aunque los investigadores se apresuran a señalar que la causa de la variabilidad es todavía bajo investigación, creen que podría ser debido a enormes columnas de gas y polvo que en ocasiones cubren la superficie, que puede estar  parcialmente fundida. Eso implicaría altas tasas de actividad volcánica, más alta que lo que se ha observado en Io, una de las lunas de Júpiter y el cuerpo más geológicamente activo en el sistema solar. "Hemos visto un cambio del 300 por ciento en la señal que viene de este planeta, es la primera vez que hemos visto un enorme nivel de variabilidad tal en un exoplaneta", señala Brice-Olivier, autor principal. "Si bien no podemos estar completamente seguros, pensamos que una probable explicación de esta variabilidad es actividad a gran escala en la superficie, posiblemente vulcanismo, que está arrojando grandes volúmenes de gas y polvo, que en ocasiones cubren la emisión térmica del planeta".

Observaciones anteriores de 55 Cancri e apuntaban a una gran cantidad de carbono, lo que sugiere que el planeta estaba compuesto nada menos que de diamantes, literalmente, desde el punto de vista humano, de una gigantesca joya mayor que nuestro planeta. De ahí que se le conociera de forma coloquial como "planeta diamante". Sin embargo, estos nuevos resultados han enturbiado esas observaciones anteriores considerablemente y abierto nuevas preguntas.

"Cuando identificamos este planeta, las mediciones apoyaron un modelo rico en carbono. Pero ahora estamos encontrando que esas medidas están cambiando en el tiempo. El planeta aún podría ser rico en carbono, pero ahora no estamos tan seguros. La presente variabilidad es algo que nunca hemos visto en ningún otro lugar, así que no hay explicación convencional sólida. Pero eso es lo divertido de la ciencia, las pistas pueden venir de lugares inesperados. Las presentes observaciones abren un nuevo capítulo en nuestra capacidad para estudiar las condiciones en exoplanetas rocosos utilizando grandes telescopios actuales y futuros". De momento son "solo" las de un mundo de fuego y cenizas. Un día, quizás, sea de algo mucho, mucho más importante.

Una recreación, a partir de los datos de luminosidad y temperatura, de lo que podía estar ocurriendo en este mundo infernal, con gigantescas erupciones volcánicas que lo cubren periódicamente de cenizas, bloqueando su emisión térmica y bajando sus temperaturas en su hemisferio diurno, de 2700 Cº hasta unos más "fríos" 1000 Cº.

Una de las ideas más sorprendentes surgidas de los primeros datos que se conocieron sobre 55 Cancri e es que podría estar formado en buena parte de diamantes, al ser un planeta rico en carbono sometido a tremendas temperaturas y presiones. Ahora, estos nuevos datos, ponen interrogantes sobre esta posibilidad.


Strange Alien Atmosphere of the "Diamond Planet"

viernes, mayo 15, 2015

Bajo la luz de una luna de fuego

El Large Binocular Telescope Observatory (LBTO) observa los volcanes y lagos de lava de Io con un detalle sin precedentes.

¿Hasta donde nos llevarán la futura generación de grandes telescopios ópticos terrestres, los gigantes que deberán tomar forma los próximos años y décadas? Aún queda tiempo para tener ante nuestros ojos la respuesta, pero algunos de los ya existentes nos pueden ofrecer un pequeño adelante de lo que está por venir, un futuro que, viendo estos ejemplos, no puede ser clasificado como nada menos que brillante. Como la luna Io y sus mares de fuego.

La más interna de las cuatro lunas de Júpiter descubiertos por Galileo en Enero de 1610, es sólo un poco más grande que nuestra Luna, pero es el cuerpo geológicamente más activa en todo nuestro Sistema Solar. Cientos de zonas volcánicas salpican su superficie, totalmente cubierta con azufre y dióxido de azufre, en una furia alimentada por las mareas gravitatorias del planeta y los otros satélites, permaneciendo en un estado de resonancia que genera por fricción un flujo de calor inagotable. La mayor de estas características volcánicas, conocida como Loki, es una depresión volcánica llamada patera, en la que la corteza de lava que cubre el propio lago de lava se hunde episódicamente produciendo un aumento de la emisión térmica que se ha observado con regularidad. Pero el propio Loki, de "solo" 200 kilómetros de diámetro y como mínimo 600 millones de kilómetros de distancia, era, hasta hace poco, demasiado pequeño para ser examinada en detalle por cualquier telescopio óptico / infrarrojo situado en La Tierra.

Con sus dos espejos de 8,4 metros, separados por unos 6 metros de distancia, el Gran Telescopio Binocular (LBT), utilizó la técnica de la interferometría, que permite combinar dos imágenes tomadas de forma independiente por dos observadores, para obtener una imagen equivalente a un solo telescopio con una lente que tuviera de mismo diámetro que la distancia que separa ambos, para ser capaz de observar Loki Patera como nunca antes se había visto desde la Tierra."Combinamos la luz de los dos grandes espejos para que sean como un solo y enorme espejo" explica Al Conrad, autor principal de este estudio."De esta manera, por primera vez, podemos medir el brillo proveniente de diferentes regiones dentro del lago".

Con las primeras observaciones detalladas, mediante interferometría, de un lago de lava en una luna de Júpiter, el Large Binocular Telescope Observatory se pone a sí mismo como el precursor de la próxima generación de telescopios que están por venir, y que irán incluso más allá de lo ahora ofrecido.

La imagen LBT de Loki Patera (naranja) sobre una imagen de las Voyager de la caldera volcánica. La actividad se localiza principalmente en la esquinas sur del lago.

La brillante Io eclipsada por la oscura Europa.

La interferometría permite combinar las imágenes de diversos telescopios individuales para genera una imagen de calidad equivalente a lo que ofrecería un telescopio tan grande como la distancia que los separa. 

Giant telescope takes a close look at a lava lake on Jupiter's moon Io