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jueves, septiembre 17, 2020

Más allá del final

Establecido el futuro nuevo objetivo de la Hayabusa 2.

El 13 de Junio de 2010 la sonda japonesa Hayabusa llegaba a su espectacular final, incinerándose en la atmósfera no sin antes lanzar una cápsula con las muestras recogidas del asteroide Itokawa para su posterior recuperación. Fue el triunfante final de una misión llena de problemas, que pareció perdida en más de una ocasión, pero que la tenacidad de su equipo humana le permitió ir superando barreras aparentemente insuperables. Su mayor éxito fue ser capaz de regresar y tener un luminoso final.

La Hayabusa 2 nació como heredera, aplicando en ella todas las lecciones aprendidas de su predecesora, ampliando sus capacidades y llegando más allá y mejor, en este caso para explorar el asteroide Ruygu. Y hasta ahora así esta siendo, encontrándose ahora mismo en camino de regreso a la Tierra en un viaje que, en comparación a la de la primera Hayabusa, está siendo placido y sin problemas. Lo que esta última sufrió allanó el camino para su descendiente. Sus destinos compartidos lo hicieron posible.

El próximo 6 de Diciembre llegará el momento en que lance su cápsula hacia la Tierra, apuntando hacia Australia, y más concretamente en la conocida como el área prohibida de Woomera, el mismo lugar en que lo hizo la de la primera Hayabusa. Y será también el momento en que sus respectivos caminos se separen. Si esta última se precipitó y incineró en la atmósfera, ya que igualmente su estado precario hacia inviable seguir adelante con ella, la Hayabusa 2 tiene un futuro más allá, puesto que modificará su trayectoria para esquivar a nuestro planeta y regresar al espacio profundo.

Se sabía que la JAXA tenía en mente enviarla a una nueva misión. Y ahora ya conocemos su destino, el pequeño asteroide 1998KY26, situado entre las órbitas de la Tierra y Marte y al que llegarán el 2031. De apenas 30 metros de diámetro, pero que con una composición similar a la de Ruygu permitirá tener dos conjuntos de datos que dos cuerpos diferente, que se podrán comparar entre ellos, llevando quizás a nuevos descubrimientos. La historia del segundo halcón peregrino (hayabusa en japonés) aún está lejos de terminar. A diferencia de su desaparecido antepasado, seguirá batiendo sus alas a través del Sistema Solar durante muchos años más.

Así será la llegada y partida de la Hayabusa 2 en su regreso a la Tierra.

1998KY26, situado entre Marte y la Tierra, y futuro objetivo de la Hayabusa 2.

El final de la primera Hayabusa. La 2 tendrá un destino muy diferente.

viernes, abril 26, 2019

Una explosiva puerta al pasado

Hayabusa 2 observa el cráter creado en el asteroide Ryugu por su proyectil.

Era el primer momento culminante de este misión. Habíamos pasado por otros acontecimientos importantes, como el despliegue de diversos módulos y la primera toma de muestras, éxitos tremendos sin lugar a dudas. Pero todo ello palidecía ante el mayor de los desafíos, ser capaz de generar un cráter en la superficie, que implicaba maniobras de una delicadeza extraordinaria y tratar con lo que era, básicamente, una pequeña bomba. Todo ello desde la distancia que impedía a los técnicos manejar las acciones en directo. La Hayabusa 2 debía afrontar la aventura, por no decir el peligro, completamente sola.

Y lo hizo. La carga explosiva se separó de la sonda, esta inició inmediamente su camino de huida hacia el otro lado del asteroide como medida de protección, y 40 minutos después tenía lugar de detonación, que impulsó hacia la superficie de Ryugu un proyectil de Cobra de 2 Kilogramos de masa a unos 2 kilómetros/segundo. Hayabusa 2 no vio el impacto, pero si una pequeñá cámara autónoma que esta dejó atrás durante su retirada, que confirmaba que todo había transcurrido como estaba esperado. O al menos que la explosión y el impacto habían tenido lugar. Quedaba ver si realmente se había formado el esperado cráter, la puerta al material que se esconde bajo la superficie.

Y se formó. La JAXA hizo públicas las primeras imágenes de la zona de impacto, mostrando que realmente este había tenido lugar, y que en la zona ahora existía un cráter de unos 20 metros de diámetro, cifras aproximadas que deberán ser confirmadas más adelante. Aunque el término "cráter" quizás no es del todo exacto, y sería mejor hablar de zona alterada por el impacto, pero lo cierto es que el grado de "movimiento" es incluso mayor que lo estimado por el equipo de misión durante el diseño de esta misión, lo que es sin dudas una gran noticia.

El siguiente paso, el más esperado por encima de todo, es que la Hayabusa 2 se aproxime lo suficiente para tomar muestras. Y la recompensa puede ser inmensa, ya que la JAXA cree que el subsuelo de Ryugu contiene sustancias orgánicas y agua, así como material, apenas alterado y hasta ahora protegido, formado en los inicios del Sistema Solar. Japón, sin el ruido de los EEUU o la ambición de China, sigue haciendo historia espacial.
La "bomba" o SCI (Samall Carry-on Impactor) justo después de la separación de Hayabusa 2, que ya había iniciado su trayectoria de escape. Al fondo la superficie de Ryugu, a unos 500 metros del SCI en ese momento. 40 minutos después explotaría, lanzando una bala de cobre a alta velocidad contra ella. 

La sonda Hayabusa 2 abre un cráter de 20 metros en el asteroide Ryugu

sábado, abril 06, 2019

Atacando a un asteroide

Hayabusa 2 lanza con éxito su proyectil contra Ryugu.

Era el momento culminante de su misión, y podría decirse que de la exploración espacial de los últimos años. No cada día vemos como una sonda lanza un "ataque" contra un asteroide, con la vista puesta en poder acceder a material situado bajo la superficie,protegido del ambiente exterior y por ello prácticamente inalterado, lo que para los científicos es un sueño hecho realidad. Al fin y al cabo, cuando se exploran estos pequeños mundos, se hace como una forma de conocer el pasado lejano.

Esa era la meta de la Hayabusa 2, no solo recoger material de la superficie, como que ya consiguió en su momento, sino abrir un cráter en el asteroide que dejara expuesto el que se esconde debajo de ella, protegido de la radiación exterior. Y a la falta de imágenes detalladas que muestran que las cosa sucedieron como se había estimado cuando se diseñó dicha operación, todo parece indicar que fue un éxito. Proyectil disparado, impacto producido y sonda en perfecto estado. De momento las gentes de la JAXA pueden estar contentos.

Todo empezó a las 02:00 GMT de este pasado 5 de Abril, cuando la Hayabusa 2 desplegó el pequeño vehículo conocido SCI (Small Carry-on Impactor), básicamente un proyectil de cobre con una carga explosiva, que se situó a unos centenares de metros por encima de Ryugu, mientras la sonda iniciaba maniobras de escape, situándose por detrás del asteroide con respecto al punto de impacto y así quedar protegida de la pluma de rocas y polvo levantada. 40 minutos después tenía lugar la detonación y el proyectil, de unos 2 kilogramos de masa, salía lanzado a unos 7200 Kilómetros/hora, impactando de forma casi instantánea contra la superficie.

En ese momento Hayabusa 2 estaba ya a salvo al otro lado de Rygu, pero por eso mismo no podía ver lo sucedido. Por ello, 22 minutos antes, y mientras aún se retiraba hacia la seguridad, desplegó la pequeña DCAM3, una cámara-sonda diseñada específicamente para este instante, y de la cual llegó la primera y de momento única imagen del impacto. No a demasiado resolución, ciertamente, pero tampoco se le podía pedir mucho más a esta pequeña y fugaz viajera, que se dormiría para siempre pocas horas después. Era el objetivo de su existencia y lo cumplió plenamente. Pudo irse en paz.

Tendremos pronto nuevas imágenes, mucho mejores, que revelarán si se formó el gran cráter, de unos 10 metros, que se había estimado cuando se diseñó este plan. Aunque por lo que DCAM3 pudo ver, parece difícil que no sea así. Y con ello llegará el momento tan preciado por el equipo en tierra de tomar las valiosas muestras, los ingredientes primigenios que una vez formaron nuestro mundo. JAXA, la agencia espacial japonesa, sigue haciendo historia.

La DCAM3, responsable de esta imagen. Mientras la Hayabusa 2 se retiraba, ella quedó cara a cara con el impacto. Un ejemplo más de la maravillosa complejidad de esta misión.

El SCI (Small Carry-on Impactor) poco después de separarse de la sonda. Minutos después detona su carga de 4,7 kilogramos de explosivo plástico, lanzado su proyectil de cobre a velocidades supersónicas.

Representación de lo ocurrido, con la detonación y impacto, la sonda oculta y la pequeña DCAM3 siendo testimonio directo. 

Pow! Japan's Hayabusa2 Bombs Asteroid Ryugu to Make a Crater (Photo)