¿Por que motivo cambió el color del tanque principal de los Space Shuttle?
Es posiblemente el máximo exponente del deseo humano por alcanzar el espacio, y para aquellos nacidos en los 70 y 80, todo un símbolo que inspiró la pasión por el espacio a no pocos de ellos. Su imagen es ya icónica, quizás el único integrante de la flota aeroespacial que casi todo el mundo, sea de donde sea, es capaz de reconocer al instante, incluso hoy días, años después de su retirada. Un auténtico viajero de los sueños, aunque detrás de esa imagen se esconde la triste historia de un vehículo nacido para abaratar los costes de los lanzamientos pero que nunca pudo cumplir con tales expectativas. Como ocurre con tantas cosas en la historia, la percepción de algo y la realidad de ese algo, son términos divergentes.
Pese a todo su belleza era innegable, y verlo despegar era un espectáculo maravilloso. Y es aquí donde abordamos lo que no deja de ser una curiosidad, pero que seguramente habrá intrigado a no pocos entusiastas de los transbordadores espaciales, bien porque fueron testigos de esos primeros lanzamientos, quizás porque reuniendo información sobre su dilatada historia se encontrara con las fotografías de esos primeros y titánicos despegues. Y es que el aspecto del transbordador Columbia, protagonista de las misiones STS-1 y STS-2 (como su numeración indica, las dos primeras de la historia) era muy diferente a la que tanto este como sus hermanos tendrían más adelante, y que es el que todos recordamos y nos resulta más familiar.
La diferencia estaba en el gran depósito externo, sobre el cual estaban acoplado tanto el transbordador como los dos cohetes laterales, y que presentaba un reluciente y blanco aspecto, más en conjunto con sus acompañantes que posteriormente, cuando adquirió la tonalidad anaranjada que todos recordamos.¿Cual es el motivo de esta diferencia? Que en esos dos primeros viajes el tanque estaba cubierto por una pintura de látex blanco especial, no por motivos estéticos o para hacer juego con el conjunto, sino para añadir un extra de protección, especialmente ante los rayos ultravioletas, a lo que no dejaba de ser un inmenso depósito de hidrógeno y oxígeno líquido que era mejor para todos mantener bien refrigerados una vez cargados y en espera del lanzamiento.
Pero después de esos dos primeros y blancos vuelos, la NASA y Lockheed Martin, responsable de su construcción, llegaron a la conclusión que este recubrimiento extra no era realmente necesario. Su retirara significó rebajar en 270 Kilogramos su peso total, un ahorro que dejaba más espacio a la carga útil o simplemente para mejorar el rendimiento de los impulsores. Y que adquiera su color definitivo, que no es otro que el de la espuma aislante que lo recubría, que desde entonces quedó a la vista. Y con ello el transbordador espacial adquiriría su aspecto definitivo, el que lo acompañaría en su dilatada y tristemente complicada historia. Pero también el que conformó la nave de nuestros sueños.
El aspecto original que presentó durante los dos primeros lanzamientos, con el tanque externo pintado de color blanco.
El transbordador espacial con su aspecto definitivo.
Y con el muchos crecimos.
Por qué cambió el color del enorme tanque de combustible de los transbordadores de la NASA
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jueves, octubre 13, 2016
domingo, marzo 30, 2014
Post Vintage (87): La nave de los sueños
Que los Space Shuttle no son solo parte de la historia de la carrera espacial, sino también de la cultura popular como el elemento más familiar y representativo de todo lo que significaba viajar al espacio y como símbolo máximo del sueño humano de alcanzar las estrellas es una realidad, y posiblemente no se aleja mucho de la verdad si decimos que son estos vehículos lo primero que se nos viene a la cabeza a casi todos si pensamos en vuelos espaciales. Y es que 30 años han dejado tras de si una huella tan profunda que posiblemente esto no cambiará durante mucho tiempo, el que tarde una nueva generación en crecer sin la familiar imagen de los transbordadores acompañándoles durante toda una vida..
En el primero asistimos a la destrucción de uno de ellos alcanzado por una lluvia de meteoritos (en una bonita pero imposible explosión en el espacio) mientras que en el segundo y principal, son los 2 vehículos que llevan a los astronautas/mineros hasta su objetivo, y si bien se presentan como unos (nunca realizado) nuevo modelos superiores a los antiguos, no dejan de ser Space Shuttle con todas las letras.
Conocida por estas tierras como SOS: Equipo Azul (SpaceCamp) forma parte de esas películas "ochenteras" con las muchos hemos crecido, y en mi caso es posiblemente una de las que tengo mejor recuerdo y más me fascinaron en mi adolescencia por su temática espacial.
Un grupo de estudiantes protagonizan un simulacro de lanzamiento en el Space Shuttle, pero un accidente (en realidad sabotaje) en uno de los cohetes laterales, que entrá en ignición, obliga a que el lanzamiento tenga que autorizarse realmente para evitar el desastre total. A partir de aquí aventuras y desventuras de unos adolescentes que se encuentran en el espacio y deben pilotar el transbordador de regreso a casa, en una película que simula con bastante exactitud lo que es un viaje en estos vehículos.
No hay lugar donde 007 no pueda llegar, y si es al espacio siempre habrá un transbordador espacial dispuesto a transportarlo y salvar el mundo de la letal amenaza que allí se esconde. Estrenada en 1979, es decir, poco antes del lanzamiento del Columbia, MoonRaker (nombre que reciben el vehículo en la película) tomo como base al transbordador Enterprise, el primer en construirse y que ya había sido presentado al público.
Un fallo en un antiguo satélite militar ruso obliga a la NASA a reclamar la ayuda de Frank Corvin (Clint Eastwood), el veterano y ya retirado miembro del equipo Dedalo, que en 1958 vió truncado su sueño de viajar al espacio pero que ahora, 40 años después es la única persona que conoce y puede reparar los sistemas del satélite, tan anticuados como el mismo. Corvin acepta, pero solo con la condición de que los otros tres miembros de Dédalo lo acompañen.
Así se inicia esta aventura espacial producida y protagonizada por Eastwood, junto con Tommy Lee Jones, Donald Sutherland y James Garner. Como no podía ser de otra manera, a bordo de un Space Shuttle.
Una desafortunada revisión del clásico "La invasión de los ladrones de cuerpos", donde "algo" remplazaba a los seres humanos por réplicas, identicas a los originales excepto por su falta de emociones. Los dos protagonistas intentaban (con poco éxito) detener la invasión luchando contra el mayor enemigo, el sueño, pués era cuando uno se duerme el momento en que se producía la substitución.
"The invasión", cuyo principal y posiblemente único aliciente es la pareja protagonista (Nicole Kidman y Daniel Creig) empieza con el accidentado regreso de un transbordador espacial, que termina estrellandose, llevando en su interior el virus alienígena. En esta ocasión el Space Shuttle es simplemente la justificación para explicar la llegada de dicho virus a La Tierra, como podría haber sido un meteorito, un satélite o el trineo de Santa Claus.

El nucleo de La Tierra deja de girar a causa de un fallido experimento militar, y el campo magnético se desintegra lentamente, por lo que en unas pocas semanas, de no reactivarse el corazón del planeta, todo rastro de vida desaparecerá abrasado por la radiación solar. Solo un vehículo jamás antes construido, capaz de aguantar la presión y el calor del interior del planeta, puede realizar la misión de transportar hasta allí una serie de bombas atómicas de gran potencia destinadas a dar nueva vida al ahora muerto nucleo.
Película con multiples errores científicos (entre ellos la idea de la Tierra "carbonizada" al instante al falla el campo magnético) pero, como Armaggedon, cumple su tarea de entretener.¿Y que tiene que ver una aventura que nos lleva hacia en interior de La Tierra con los Space Shuttle? Pues que, al principio, una de las protagonistas se ve envuelta en el accidentado aterrizaje de un transbordador espacial, que debido a las alteraciones magnéticas se desvía de su ruta y termina aterrizando de forma tan espectacular como divertida.
Una nueva película de aliens amenazadores, protagonizada por Walter Koenig, el Pavel Chekov de la Star Trek original. Esta ocasión se pondrá a los mandos de vehículos ciertamente menos avanzados que la Enterprise. Dos transbordadores espaciales, llamados Camelot e Intrepid, deberán hacer frente a la amenaza de "algo" que se esconde en La Luna.
Transformer 3: El lado oscuro de la Luna es la más reciente aparición de un Space Shuttle en la gran pantalla, y eso de manera literal, pues se aprovechó la presencia del Atlantis en la plataforma de lanzamiento previo a su último viaje para realizar las tomas que después, con los necesarios añadidos informáticos, dieron forma a la escena en que los Autobots abandonan la Tierra, con un transbordador convertido, mediante la magia de los efectos digitales, en una nave realmente espectacular.
"Soy tan molón que tengo hasta un transbordador espacial para mi solo...chupate esa,Spielberg!!"
El ya desaparecido Leslie Nielsen, ya en la parte final de su carrera, tuvo ocasión de viajar en un Space Shuttle en la película 2001: A Space Travesty, aqui conocida como 2001: Despega como puedas (todas las películas de Nielsen en España se tradujeron con X como puedas, en otra de esas genialidades con que los traductores nos castigan habitualmente).
Una película infumable de un gran actor, que empezó protagonizando clásicos como El planeta prohibido y terminó encasillado en papeles cómicos, al principio con películas de cierto nivel pero al final en productos basura, como la misma 2001 o Spanish Movie.

En 1979 Star trek volvía a la vida con el estreno de su primera película, aprovechando el tiron de Star Wars. Protagonizada por los mismos que la serie original más los personajes de Will Decker e Ilia, encontramos en ella, aunque de forma extremadamente fugaz, una mención a los Space Shuttle.
Ilia, convertida ahora en una sonda a las ordenes de Veger (en realidad una antigua sonda Voyager que adquirió conciencia propia y ahora regresa a la Tierra mediante una gigantesca nave construida por una civilización de máquinas) es instruida, en un intento de que recuerde su pasado, por Decker sobre todas las anteriores naves espaciales llamadas Enterprise, incluido el transbordador espacial con dicho nombre, el primero en ser construido pero que nunca llegó a volar.
La película se estrenó en 1979, dos años antes de que, finalmente, se decidiera lanzar al Columbia, quedando el Enterprise poco más que como una maqueta a escala real al carecer de los escudos y sistemas necesarios para volar. Cabe señalar, pero, que tras el desastre del Challenger se llegó a plantear la posiblidad de equipar al Enterprise para que fuera capaz de volar y ocupara el lugar del primero, aunque finalmente se decidió construir uno completamente nuevo, el Endeavour.
Hasta aquí este breve repaso a la filmografía (al menos aquella que puedo recordar) donde los Space Shuttle hacen acto de presencia. En el camino quedan otras que no pertenecen al mundo de las grandes películas, pero tambien son dignas de mención, como el viaje de Homer Simpson al espacio o la aparición del Columbia (el capítulo se realizó 5 años antes de su destrucción) en Cowboy Bebop. Y es que nunca exitió y dificilmente existirá jamás nada tan universalmente aceptado como símbolo de los viajes al espacio que nuestros queridos y ahora ya retirados transbordadores.
El cine en general, y Hollywood en particular, no se mantuvieron al margen de la "magia" de los Space Shuttle. Sea como protagonista principal, actor secundario, telón de fondo o recurso argumental para películas con temática de ciencia ficción, estos vehículos han tenido una presencia en absoluto despreciable en el cine estadounidense. Acompañadme, pués, en un pequeño viaje a traves de la larga y fructífera carrara cinematográfica de los transbordadores

Un asteroide amenaza la Tierra y el amigo Bruce Willis deberá salvar nuestro mundo de la aniquilación. Una película con más agujeros científicos que un colador pero que cumple ampliamente su función como simple película de entretenimiento. En ella los Space Shuttle tiene dos momentos estelares.
En el primero asistimos a la destrucción de uno de ellos alcanzado por una lluvia de meteoritos (en una bonita pero imposible explosión en el espacio) mientras que en el segundo y principal, son los 2 vehículos que llevan a los astronautas/mineros hasta su objetivo, y si bien se presentan como unos (nunca realizado) nuevo modelos superiores a los antiguos, no dejan de ser Space Shuttle con todas las letras.
Conocida por estas tierras como SOS: Equipo Azul (SpaceCamp) forma parte de esas películas "ochenteras" con las muchos hemos crecido, y en mi caso es posiblemente una de las que tengo mejor recuerdo y más me fascinaron en mi adolescencia por su temática espacial.Un grupo de estudiantes protagonizan un simulacro de lanzamiento en el Space Shuttle, pero un accidente (en realidad sabotaje) en uno de los cohetes laterales, que entrá en ignición, obliga a que el lanzamiento tenga que autorizarse realmente para evitar el desastre total. A partir de aquí aventuras y desventuras de unos adolescentes que se encuentran en el espacio y deben pilotar el transbordador de regreso a casa, en una película que simula con bastante exactitud lo que es un viaje en estos vehículos.
No hay lugar donde 007 no pueda llegar, y si es al espacio siempre habrá un transbordador espacial dispuesto a transportarlo y salvar el mundo de la letal amenaza que allí se esconde. Estrenada en 1979, es decir, poco antes del lanzamiento del Columbia, MoonRaker (nombre que reciben el vehículo en la película) tomo como base al transbordador Enterprise, el primer en construirse y que ya había sido presentado al público.Un fallo en un antiguo satélite militar ruso obliga a la NASA a reclamar la ayuda de Frank Corvin (Clint Eastwood), el veterano y ya retirado miembro del equipo Dedalo, que en 1958 vió truncado su sueño de viajar al espacio pero que ahora, 40 años después es la única persona que conoce y puede reparar los sistemas del satélite, tan anticuados como el mismo. Corvin acepta, pero solo con la condición de que los otros tres miembros de Dédalo lo acompañen.
Así se inicia esta aventura espacial producida y protagonizada por Eastwood, junto con Tommy Lee Jones, Donald Sutherland y James Garner. Como no podía ser de otra manera, a bordo de un Space Shuttle.
Una desafortunada revisión del clásico "La invasión de los ladrones de cuerpos", donde "algo" remplazaba a los seres humanos por réplicas, identicas a los originales excepto por su falta de emociones. Los dos protagonistas intentaban (con poco éxito) detener la invasión luchando contra el mayor enemigo, el sueño, pués era cuando uno se duerme el momento en que se producía la substitución.
"The invasión", cuyo principal y posiblemente único aliciente es la pareja protagonista (Nicole Kidman y Daniel Creig) empieza con el accidentado regreso de un transbordador espacial, que termina estrellandose, llevando en su interior el virus alienígena. En esta ocasión el Space Shuttle es simplemente la justificación para explicar la llegada de dicho virus a La Tierra, como podría haber sido un meteorito, un satélite o el trineo de Santa Claus.

El nucleo de La Tierra deja de girar a causa de un fallido experimento militar, y el campo magnético se desintegra lentamente, por lo que en unas pocas semanas, de no reactivarse el corazón del planeta, todo rastro de vida desaparecerá abrasado por la radiación solar. Solo un vehículo jamás antes construido, capaz de aguantar la presión y el calor del interior del planeta, puede realizar la misión de transportar hasta allí una serie de bombas atómicas de gran potencia destinadas a dar nueva vida al ahora muerto nucleo.
Película con multiples errores científicos (entre ellos la idea de la Tierra "carbonizada" al instante al falla el campo magnético) pero, como Armaggedon, cumple su tarea de entretener.¿Y que tiene que ver una aventura que nos lleva hacia en interior de La Tierra con los Space Shuttle? Pues que, al principio, una de las protagonistas se ve envuelta en el accidentado aterrizaje de un transbordador espacial, que debido a las alteraciones magnéticas se desvía de su ruta y termina aterrizando de forma tan espectacular como divertida.
Una nueva película de aliens amenazadores, protagonizada por Walter Koenig, el Pavel Chekov de la Star Trek original. Esta ocasión se pondrá a los mandos de vehículos ciertamente menos avanzados que la Enterprise. Dos transbordadores espaciales, llamados Camelot e Intrepid, deberán hacer frente a la amenaza de "algo" que se esconde en La Luna.
Transformer 3: El lado oscuro de la Luna es la más reciente aparición de un Space Shuttle en la gran pantalla, y eso de manera literal, pues se aprovechó la presencia del Atlantis en la plataforma de lanzamiento previo a su último viaje para realizar las tomas que después, con los necesarios añadidos informáticos, dieron forma a la escena en que los Autobots abandonan la Tierra, con un transbordador convertido, mediante la magia de los efectos digitales, en una nave realmente espectacular.
"Soy tan molón que tengo hasta un transbordador espacial para mi solo...chupate esa,Spielberg!!"
El ya desaparecido Leslie Nielsen, ya en la parte final de su carrera, tuvo ocasión de viajar en un Space Shuttle en la película 2001: A Space Travesty, aqui conocida como 2001: Despega como puedas (todas las películas de Nielsen en España se tradujeron con X como puedas, en otra de esas genialidades con que los traductores nos castigan habitualmente).Una película infumable de un gran actor, que empezó protagonizando clásicos como El planeta prohibido y terminó encasillado en papeles cómicos, al principio con películas de cierto nivel pero al final en productos basura, como la misma 2001 o Spanish Movie.

En 1979 Star trek volvía a la vida con el estreno de su primera película, aprovechando el tiron de Star Wars. Protagonizada por los mismos que la serie original más los personajes de Will Decker e Ilia, encontramos en ella, aunque de forma extremadamente fugaz, una mención a los Space Shuttle.Ilia, convertida ahora en una sonda a las ordenes de Veger (en realidad una antigua sonda Voyager que adquirió conciencia propia y ahora regresa a la Tierra mediante una gigantesca nave construida por una civilización de máquinas) es instruida, en un intento de que recuerde su pasado, por Decker sobre todas las anteriores naves espaciales llamadas Enterprise, incluido el transbordador espacial con dicho nombre, el primero en ser construido pero que nunca llegó a volar.
La película se estrenó en 1979, dos años antes de que, finalmente, se decidiera lanzar al Columbia, quedando el Enterprise poco más que como una maqueta a escala real al carecer de los escudos y sistemas necesarios para volar. Cabe señalar, pero, que tras el desastre del Challenger se llegó a plantear la posiblidad de equipar al Enterprise para que fuera capaz de volar y ocupara el lugar del primero, aunque finalmente se decidió construir uno completamente nuevo, el Endeavour.
Hasta aquí este breve repaso a la filmografía (al menos aquella que puedo recordar) donde los Space Shuttle hacen acto de presencia. En el camino quedan otras que no pertenecen al mundo de las grandes películas, pero tambien son dignas de mención, como el viaje de Homer Simpson al espacio o la aparición del Columbia (el capítulo se realizó 5 años antes de su destrucción) en Cowboy Bebop. Y es que nunca exitió y dificilmente existirá jamás nada tan universalmente aceptado como símbolo de los viajes al espacio que nuestros queridos y ahora ya retirados transbordadores.
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Transbordador Espacial
domingo, julio 14, 2013
Post Vintage (58): 7 nombres para el recuerdo
No se produjo una una explosión devastadora, como demuestra la ausencia de una onda sónica, lo que ocurrió sobre los cielos de Florida a las 16:38 UTC del 28 de Enero de 1986, sino algo mucho más silencioso aunque igual de mortífero...en ese momento, y apenas 73 segundos después de despegar, el trasnbordador Challenger practicamente se vaporizaba en el aire por la ignición catastrófica del combustible del depósito principal. Y con el se llevó las vidas de sus tripulantes.
Considerado uno los mayores desastres de la historia de la carrera espacial, que condicionó para siempre el futuro de los transbordadores espaciales y dejó al descubierto las terribles deficiencias y imperdonables presiones a las que se sometía a los técnicos de la NASA para mantener un ritmo suficiente en sus vuelos como para hacerlos rentables. El Challenger fue, y quizás eso es lo peor, la crónica de un desastre anunciado, que habría sucedido tarde o temprano, es este vuelo o en los siguientes.
La causa última del fatal accidente fue el fallo de una de las juntas tóricas que sirven para fijar las diversas secciones que componen cada uno de los dos cohetes auxiliares, sellarlas y asegurar su estanqueidad, de forma que los gases ardientes no se escapen...algo que no ocurrió ese día, con una noche anterior al accidente especialmente fria que no permitió que se cerraran bien y se produjo un fatal escape de gas en la parte inferior del impulsor derecho. Este perforó la parte inferior del deposito principal a los 64 segundos del lanzamiento y dio lugar a una fuga de Hidrógeno y los acontecimientos se precipitaron hacia su inevitable conclusión:
1- La sujeción inferior del acelerador derecho se rompe y queda fijado sólo por su parte superior.
2- A los 73 segundos se detecta una masiva fuga de hidrógeno del depósito, señal de que éste se está rompiendo.
3- Por el principio de acción-reacción la fuga de Hidrógeno produce un impulso hacia adelante en el depósito.
4- El depósito de Hidrógeno choca contra el de Oxígeno. Además, el acelerador derecho choca contra la zona existente entre los dos tanques. Como resultado de estas dos acciones, se produce una fuga masiva de Oxígeno.
5- El Hidrógeno y el Oxígeno del depósito principal entran en ignición.
6- El sistema de control de reacción del transbordador se rompe y el combustible (Hidracina) se mezcla con el carburante (Peróxido de Nitrógeno), produciéndose una explosión del sistema.
7- El transbordador empieza a moverse sin control, lo que volando a velocidades supersónicas (Mach 1,92) implica una desaceleración brutal de hasta 30 Gs. El Challenger se desintegra a 16 km de altura.
8- A los 110 Segundos se activa desde tierra la orden de autodestrucción de los dos aceleradores laterales, que habían sobrevivido, incluido, paradojicamente, el causante del desastre.
9- La cabina del Challenger, que había sido expulsada intacta, colisiona a más de 300 Kilómetros/Hora contra el Océano Atlántico, unos 165 segundos despueés de la desintegración del Challenger. Aunque es probable que alguno de los tripulantes sobreviviera a la destrucción inmediata (lo que parece probable pues se detectó la activación de al menos tres de las máscaras de aire disponibles), no tenían posibilidad alguna de sobrevivir a la colisión final.
La investigación posterior, encargada por el presidente Reagan, sacó a la luz todo el cúmulo de despropósitos que prepararon el camino del desastre...las famosas juntas tóricas, que se reutilizaban tras cada lanzamiento junto con los propios cohetes impulsores, ya habían dado problemas en vuelos anteriores, en especial durante el del Discovery el 24 de Enero de 1985, cuando los gases calientes erosionaron una de ellas y se quedaron a solo un milímetro de perforarla por completo. Un milímetro separó en esa ocasion de vivir una tragedia. El Challenger no tendría tanta suerte.
La ausencia de decisiones firmes sobre el problema, las presiones para seguir adelante, la decisión de la NASA de autorizar el lanzamiento a pesar de las advertencias del peligro ante las condiciones climáticas de frío extremo y la negativa de la contratista Morton Thiokol, constructora de los cohetes impulsores, a escuchar las advertencias de sus propios ingenieros ante lo que consideraban un defecto potencialmente catastrófico en las juntas tóricas hacia inevitable el desastre. La víctima fue Challenger como prodría haber sido cualquiera de los otros. Un cúmulo de desaciertos y decisiones irresponsables llevaron a un desenlace inevitable.
El accidente, claro está, implicó fuertes cambios internos en la NASA, se afronto la solución de los problemas técnicos causantes últimos de la tragedia, que dejaría a los transbordadores en tierra durante 32 meses, se volvieron a utilizar los sistemas alternativos de lanzamiento de satélites, y se construyó un sustituto al desaparecido Challenger, el Endeavour. Una limpiza y restructuración a gran escala que no fue, sin embargo, capaz de arrancar del todo los malos vicios instaurados y que llevaría al desastre del Columbia.
La vida de los astronautas Francis "Dick" Scobee, Michael J. Smith, Ronald McNair, Ellison Onizuka, Gregory Jarvis, Judith Resnik y Christa Corrigan McAuliffe se apagaron ese 28 de Enero de 1986, en un doloroso recordatorio de que alcanzar las estrellas encierra siempre el riesgo de un viaje sin retorno...pero el ser conscientes de ello y a pesar de todo seguir adelante sin vacilar es lo que hace grandes a todos esos Hombres y Mujeres que, a lo largo de los últimos 50 años, han convertido en una realidad ese viejo sueño de la Humanidad. Seguir adelante y no abandonarlo nunca es la mejor manera que tenemos de honrar su memoria.
Los ultimos segundos del Challenger.
La tripulación durante uno de los ensayos previos antes del lanzamiento.
La noche anterior fue extremadamente fría, lo que provocó la acumulación de hielo...cuando los ingenieros vieron semejante escena se alarmaron y recomendaron anular el lanzamiento. La decisión de llevarlo adelante a pesar de todo fue el primer paso hacia el desastre.
El destino del Challenger y sus tripulantes ya estaba sentenciado desde el mismo momento del despegue, como demuestra este imagen tomada en el momento de la ingnición de los cohetes auxiliares, donde ya se apreciaba la aparición de humo en la parte inferior del impulsor derecho. Esto se descubrió posteriormente, una vez se revisaron todas las fotografías y videos disponibles, aunque de haberse descubierto en ese mismo momento nada se habría podido hacer, pues una vez los impulsores laterales entran en funcionamiento no pueden ya detenerse.
El principio del fin. Los ardientes gases del impulsor lateral derecho rompen una de las juntas tóricas y escapan hacia el exterior, afectando la parte inferior del tanque externo de combustible y rompiendo la sujeción inferior del cohete, que empieza a golpear a este último.
El Challenger se desintegra.
El rastro de la "explosión"...de hecho solo una parte del combustible entró en ignición, pues tanto el Oxígeno como el Hidrógeno se almacenan a bajísimas temperaturas, mientras que el resto, liberado, formó la blanca nube que vemos en la fotografía. En la parte inferior derecha vemos como los restos empiezan su caida hacia el Atlántico.
Uno de los hechos más dramáticos del accidente del Challenger es que posiblemente sus tripulantes no murieron de forma instantania, pues la cabina, como vemos en estas fotografías, aparentemente sobrevivió intacta a la desintegración del transbordador, y si bién también sufrió una desaceleración brutal, esta apenas duró unos instantes. Igualmente se detectó la activación de algunas de las mascaras de Oxígeno, lo que podrían indicar que algunos estaban conscientes durante buena parte de los dos minutos y medio que duró su caida hacia el Atlántico.

La catástrofe del Challenger sacudió EEUU, que volvía así, de forma dramática, a centrar su atención en un programa de transbordadores que había ido perdiendo interes público trás el vuelo inaugural del Columbia 5 años atrás y de cuyos problemas y riesgos la gente de la calle apenas eran conscientes. Los restos de los siete tripulantes descansan hoy en el Space Shuttle Challenger Memorial, en el Arlington National Cemetery.
Apolo 1, Challenger y Columbia....17 vidas que desaparecieron en la oscuridad para iluminar nuestro camino.Siete mitos sobre el Accidente del Challenger
La Tragedia del Challenger
El accidente del Challenger, el más grave hasta ahora de la aeronáutica
Accidente del transbordador espacial Challenger
Space Shuttle Challenger disaster
Space Shuttle Challenger Accident Investigation
domingo, marzo 17, 2013
Post Vintage (43): El día más trekkie
El 17 de Septiembre de 1976 fue un día especial para los Trekkies (o Trekkers), cuyo esfuerzo por mantener viva esta saga (y que tendría como recompensa el estreno de la primera de las películas de Star Trek en 1979) alcanzó su éxito mas espectacular con la construcción del primer transbordador espacial...la intensa campaña de toda esta comunidad de fieles seguidores de la obra creada por Gene Roddenberry logró finalmente que la NASA decidiera darle el nombre Enterprise al nuevo vehículo espacial, en lugar de llamarlo Constitution (en referencia a la constitución estadounidense), como se había considerado inicialmente.Una vez el Enterprise fue un hecho y con una clara referencia con la cancelada Star Trek (aunque las continuas y exitosas reposiciones en la televisión sindicada, una agrupación de cadenas locales/estatales, estaba ya creando la base que haría resucitar a esta saga poco después), la Agencia Espacial Norteamericana invitó a algunos de los actores protagonistas de la serie y al propio Roddenberry para estar presentes en el momento en que el transbordador salia del Palmdale manufacturing facilities, donde se había concluido su construcción.
En la imagen superior los invitados (rapidamente reconocibles para cualquiera que conozca Star Trek) posan junto a directivos de la NASA al lado del Enterprise. De Izquierda a derecha: El Dr. James D. Fletcher (Administrador de la NASA), DeForest Kelley (el doctor McCoy), George Takei (Mr. Sulu), James Doohan ( "Scotty"), Nichelle Nichols (Lt. Uhura), Leonard Nimoy (Mr. Spock), Gene Rodenberry, George Low (Administrador adjunto de la NASA) y Walter Koenig (Pavel Checkov).
A pesar de todo la fuerza mediática del acontecimiento, el Enterprise nunca pudo emular a su pariente de ficción y viajar hacia las estrellas, y permaneció como vehículo de pruebas, a pesar de que inicialmente se había previsto que fuera el segundo en ir al espacio tras el Columbia, y se planteó la posibilidad de reacondicionarlo para reemplazar al desaparecido Challenger, aunque finalmente se construyó el Endeavour para este propósito. El motivo es que las pruebas mostraron que, para poder viajar al espacio de forma segura, necesitava unos cambios de tal calibre que habría sido casi más caro que construir un vehículo nuevo, que finalmente sería la opción elegida
Aunque no alcanzara el espacio el Enterprise no sería un proyecto inutil, ya que ayudó de forma decisiva al programa de los Shuttles gracias a las pruebas a las que fue sometido y que proporcionaron valiosos datos de cara al futuro. Aunque no pudiera surcar los cielos se hizo merecedor con todo derecho de tan insigne nombre.
El mundo de la ficción y de la realidad se dieron la mano ese día.
El Enterprise nunca voló al espacio pero sirvió de banco de pruebas donde los técnicos pudieron tomar valiosos datos para sus hermanos.
En la primera película de StarTrek se incluyó una imágen del transbordador Enterprise dentro de la galería de naves que habían llevado ese nombre anteriormente. En ese momento aún se pensaba que volaría al espacio, de ahí su presencia.
El Enterprise tiene su hogar definitivo en el Intrepid Museum de Nueva York.
Image of the Day Gallery
jueves, enero 17, 2013
7 estrellas para la eternidad
Se cumplen 10 años de la destrucción del transbordador Columbia.
Fue el tragico, y como se descubrió después, inevitable final de una nave que ya estaba condenada desde el mismo momento del despegue, cuando un fragmento de espuma del depósito principal, tal como se pudo observar posteriormente examinando los videos del lanzamiento, se desprendió 82 segundos después de la ignición y golpeó su ala izquierda..ya había pasado en otras ocasiones, pero ahora resultaría fatal al dañar parte de su protección térmica, la misma que debía protegerla del intenso calor generado durante la rentrada atmosférica. Una herida mortal había dejado decidido el destino del Columbia y sus tripulantes.
Y así ocurrió. Una vez de regreso el plasma ardiente iría penetrando, lenta pero implacablemente, por el ala izquierda hasta que finalmente, a los 928 segundos de la entrada atmosférica, apenas 5 segundos después de la última transmisión de su comandante (Roger, uh, bu...) fallaron los sistemas hidráulicos y la nave empezó a girar de forma descontrolada. Apenas 40 segundos después los primeros testimonios, cerca de Dallas, reportaron que la nave se estaba fragmentando, dejando destrás de una estela incandescente. El Columbia había dejado de existir y la vida de 7 valientes astronautas se habían extinguido para siempre.
¿Fueron conscientes de su inminente final? Lo más probable, debido a que, desde el momento en que la nave perdió el control todo ocurrió en segundos, es que la súbita descompresión de la cabina acabó con ellos en un instante, o como mínimo les dejó inconscientes antes de que esta se desintegrara por completo, evitándoles la agonía que, posiblemente, si afrontó la tripulación de Challenger. O al menos eso es lo que preferímos pensar.
Más allá de estas trágicas muertes el desastre del Columbia significó el principio del fin del programa de los Space Shuttle, que seguirían en activo hasta 2011 solo por ser imprescindibles para completar la ISS y realizar una última visita de mantenimiento al Hubble, pero que una vez cubiertos estos objetivos sería retirados, como quedó claro al no afrontarse la construcción de un remplazo para el Columbia, como si había ocurrido con el Challenger, cuyo lugar ocupó el Endeavour. Unos últimos vuelos donde las medidas de seguridad fueron extremas y donde se aplicaron maniobras novedosas, como el girar sobre si mismo para permitir a los tripulantes de la Estación Espacial realizar tomas detalladas del escudo térmico y buscar cualquier posible daño en ellos, o las revisiones mediante el brazo robótico, surgidas de las cenizas del Columbia.
¿Seguirían en activo de no haber ocurrido esta desgracia y su vida se habría extendido hasta 2020, para así permitir una transición directa hacia una nueva generación, tal como asegura Wayne Hale, director de vuelo de 40 misiones de los Space Shuttle? Sea cual sea la respuesta, forma parte de un futuro que, por desgracia, nunca ocurrió.
Lo único que sabemos realmente es que el desastre del Columbia lo cambió todo. Y por encima de todo nos recordó que todos los hombres y mujeres que han seguido, siguen y seguirán siempre el camino de las estrellas, lo hacen afrontando riesgos extremos, donde cualquier cosa, por pequeña que sea, puede marcar la frontera entre la vida y la muerte. ¿Porque se arriesgan tanto? Por el mismo motivo por el cual los primeros exploradores se adentraron en océanos desconocidos, el que nos hace subir las montañas más altas y descende las fosas oceánicas más profundas, y el que un día nos llevará a pisar otros mundos. Somos humanos.
Está en nuestra naturaleza, es una llama que todos tenemos, pero que arde más intensamente en unos pocos elegidos e ilumina el camino que otros seguirán posteriormente. Y en el firmamento 7 de ellas, como estrellas, están destinadas a brillar hasta el fin de los tiempos.
El fragmento que dañó fatalmente una de las alas del Columbia, captada por varias cámaras pero que no se observó hasta varios días después. Debido a la poca resolución de las imágenes no fue posible calibrar los posibles daños.
El camino hacia el olvido.
El Columbia captado desde las instalaciones de la Kirtland Air Force Base, en Nuevo Mexico. Se observa el rastro que surge del ala izquierda, la primera señal del trágico destino que le esperaba segundos después. Esta imágen sería una de las utilizadas durante la investigación posterior.
El centro de control de la misión segundos después de perderse el contacto.
La desintegración final del Columbia.
Este desastre golpeó a los EEUU y su programa espacial, con la decisión de adelantar la retirada de los Space Shuttle.
De izquierda a derecha: Brown, Husband, Clark, Chawla, Anderson, McCool y Ramon.
Este vídeo y fotografía forma parte del material visual recuperado de los restos del Columbia y que sobrevivió a la destrucción. Un recordatorio de las vidas que se evaporaron junto con la nave.
Space Shuttle Columbia Launched on Tragic Mission 10 Years Ago
Fue el tragico, y como se descubrió después, inevitable final de una nave que ya estaba condenada desde el mismo momento del despegue, cuando un fragmento de espuma del depósito principal, tal como se pudo observar posteriormente examinando los videos del lanzamiento, se desprendió 82 segundos después de la ignición y golpeó su ala izquierda..ya había pasado en otras ocasiones, pero ahora resultaría fatal al dañar parte de su protección térmica, la misma que debía protegerla del intenso calor generado durante la rentrada atmosférica. Una herida mortal había dejado decidido el destino del Columbia y sus tripulantes.
Y así ocurrió. Una vez de regreso el plasma ardiente iría penetrando, lenta pero implacablemente, por el ala izquierda hasta que finalmente, a los 928 segundos de la entrada atmosférica, apenas 5 segundos después de la última transmisión de su comandante (Roger, uh, bu...) fallaron los sistemas hidráulicos y la nave empezó a girar de forma descontrolada. Apenas 40 segundos después los primeros testimonios, cerca de Dallas, reportaron que la nave se estaba fragmentando, dejando destrás de una estela incandescente. El Columbia había dejado de existir y la vida de 7 valientes astronautas se habían extinguido para siempre.
¿Fueron conscientes de su inminente final? Lo más probable, debido a que, desde el momento en que la nave perdió el control todo ocurrió en segundos, es que la súbita descompresión de la cabina acabó con ellos en un instante, o como mínimo les dejó inconscientes antes de que esta se desintegrara por completo, evitándoles la agonía que, posiblemente, si afrontó la tripulación de Challenger. O al menos eso es lo que preferímos pensar.
Más allá de estas trágicas muertes el desastre del Columbia significó el principio del fin del programa de los Space Shuttle, que seguirían en activo hasta 2011 solo por ser imprescindibles para completar la ISS y realizar una última visita de mantenimiento al Hubble, pero que una vez cubiertos estos objetivos sería retirados, como quedó claro al no afrontarse la construcción de un remplazo para el Columbia, como si había ocurrido con el Challenger, cuyo lugar ocupó el Endeavour. Unos últimos vuelos donde las medidas de seguridad fueron extremas y donde se aplicaron maniobras novedosas, como el girar sobre si mismo para permitir a los tripulantes de la Estación Espacial realizar tomas detalladas del escudo térmico y buscar cualquier posible daño en ellos, o las revisiones mediante el brazo robótico, surgidas de las cenizas del Columbia.
¿Seguirían en activo de no haber ocurrido esta desgracia y su vida se habría extendido hasta 2020, para así permitir una transición directa hacia una nueva generación, tal como asegura Wayne Hale, director de vuelo de 40 misiones de los Space Shuttle? Sea cual sea la respuesta, forma parte de un futuro que, por desgracia, nunca ocurrió.
Lo único que sabemos realmente es que el desastre del Columbia lo cambió todo. Y por encima de todo nos recordó que todos los hombres y mujeres que han seguido, siguen y seguirán siempre el camino de las estrellas, lo hacen afrontando riesgos extremos, donde cualquier cosa, por pequeña que sea, puede marcar la frontera entre la vida y la muerte. ¿Porque se arriesgan tanto? Por el mismo motivo por el cual los primeros exploradores se adentraron en océanos desconocidos, el que nos hace subir las montañas más altas y descende las fosas oceánicas más profundas, y el que un día nos llevará a pisar otros mundos. Somos humanos.
Está en nuestra naturaleza, es una llama que todos tenemos, pero que arde más intensamente en unos pocos elegidos e ilumina el camino que otros seguirán posteriormente. Y en el firmamento 7 de ellas, como estrellas, están destinadas a brillar hasta el fin de los tiempos.
El camino hacia el olvido.
El Columbia captado desde las instalaciones de la Kirtland Air Force Base, en Nuevo Mexico. Se observa el rastro que surge del ala izquierda, la primera señal del trágico destino que le esperaba segundos después. Esta imágen sería una de las utilizadas durante la investigación posterior.
El centro de control de la misión segundos después de perderse el contacto.
Este desastre golpeó a los EEUU y su programa espacial, con la decisión de adelantar la retirada de los Space Shuttle.
De izquierda a derecha: Brown, Husband, Clark, Chawla, Anderson, McCool y Ramon.
Space Shuttle Columbia Launched on Tragic Mission 10 Years Ago
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