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jueves, enero 17, 2013

7 estrellas para la eternidad

Se cumplen 10 años de la destrucción del transbordador Columbia.

Fue el tragico, y como se descubrió después, inevitable final de una nave que ya estaba condenada desde el mismo momento del despegue, cuando un fragmento de espuma del depósito principal, tal como se pudo observar posteriormente examinando los videos del lanzamiento, se desprendió 82 segundos después de la ignición y golpeó su ala izquierda..ya había pasado en otras ocasiones, pero ahora resultaría fatal al dañar parte de su protección térmica, la misma que debía protegerla del intenso calor generado durante la rentrada atmosférica. Una herida mortal había dejado decidido el destino del Columbia y sus tripulantes.

Y así ocurrió. Una vez de regreso el plasma ardiente iría penetrando, lenta pero implacablemente, por el ala izquierda hasta que finalmente, a los 928 segundos de la entrada atmosférica, apenas 5 segundos después de la última transmisión de su comandante (Roger, uh, bu...) fallaron los sistemas hidráulicos y la nave empezó a girar de forma descontrolada. Apenas 40 segundos después los primeros testimonios, cerca de Dallas, reportaron que la nave se estaba fragmentando, dejando destrás de una estela incandescente. El Columbia había dejado de existir y la vida de 7 valientes astronautas se habían extinguido para siempre.

¿Fueron conscientes de su inminente final? Lo más probable, debido a que, desde el momento en que la nave perdió el control todo ocurrió en segundos, es que la súbita descompresión de la cabina acabó con ellos en un instante, o como mínimo les dejó inconscientes antes de que esta se desintegrara por completo, evitándoles la agonía que, posiblemente, si afrontó la tripulación de Challenger. O al menos eso es lo que preferímos pensar.

Más allá de estas trágicas muertes el desastre del Columbia significó el principio del fin del programa de los Space Shuttle, que seguirían en activo hasta 2011 solo por ser imprescindibles para completar la ISS y realizar una última visita de mantenimiento al Hubble, pero que una vez cubiertos estos objetivos sería retirados, como quedó claro al no afrontarse la construcción de un remplazo para el Columbia, como si había ocurrido con el Challenger, cuyo lugar ocupó el Endeavour. Unos últimos vuelos donde las medidas de seguridad fueron extremas y donde se aplicaron maniobras novedosas, como el girar sobre si mismo para permitir a los tripulantes de la Estación Espacial realizar tomas detalladas del escudo térmico y buscar cualquier posible daño en ellos, o las revisiones mediante el brazo robótico, surgidas de las cenizas del Columbia.

¿Seguirían en activo de no haber ocurrido esta desgracia y su vida se habría extendido hasta 2020, para así permitir una transición directa hacia una nueva generación, tal como asegura Wayne Hale, director de vuelo de 40 misiones de los Space Shuttle? Sea cual sea la respuesta,  forma parte de un futuro que, por desgracia, nunca ocurrió.

Lo único que sabemos realmente es que el desastre del Columbia lo cambió todo. Y por encima de todo nos recordó que todos los hombres y mujeres que han seguido, siguen y seguirán siempre el camino de las estrellas, lo hacen afrontando riesgos extremos, donde cualquier cosa, por pequeña que sea, puede marcar la frontera entre la vida y la muerte. ¿Porque se arriesgan tanto? Por el mismo motivo por el cual los primeros exploradores se adentraron en océanos desconocidos, el que nos hace subir las montañas más altas y descende las fosas oceánicas más profundas, y el que un día nos llevará a pisar otros mundos. Somos humanos.

Está en nuestra naturaleza, es una llama que todos tenemos, pero que arde más intensamente en unos pocos elegidos e ilumina el camino que otros seguirán posteriormente. Y en el firmamento 7 de ellas, como estrellas, están destinadas a brillar hasta el fin de los tiempos.

El fragmento que dañó fatalmente una de las alas del Columbia, captada por varias cámaras pero que no se observó hasta varios días después. Debido a la poca resolución de las imágenes no fue posible calibrar los posibles daños.

El camino hacia el olvido.

El Columbia captado desde las instalaciones de la  Kirtland Air Force Base, en Nuevo Mexico. Se observa el rastro que surge del ala izquierda, la primera señal del trágico destino que le esperaba segundos después. Esta imágen sería una de las utilizadas durante la investigación posterior.

El centro de control de la misión segundos después de perderse el contacto.

La desintegración final del Columbia.

Este desastre golpeó a los EEUU y su programa espacial, con la decisión de adelantar la retirada de los Space Shuttle.

De izquierda a derecha: Brown, Husband, Clark, Chawla, Anderson, McCool y Ramon.

Este vídeo y fotografía forma parte del material visual recuperado de los restos del Columbia y que sobrevivió a la destrucción. Un recordatorio de las vidas que se evaporaron junto con la nave.

Space Shuttle Columbia Launched on Tragic Mission 10 Years Ago

3 comentarios:

Alberto dijo...

Hace unos años se publicó un pdf por parte de la nasa (en ingles) donde explicaba desde el punto de vista técnico lo que había sucedido. Y al menos uno de los astronautas vivió lo suficiente presionando botones, si mal no recuerdo, pero fueron unos momentos, pero a los que no los mató la descompresión, los mató, explicandolo de manera simple, fueron las sacudidas.. las sillas no estaban preparadas para sacudidas extremas en todos los ejes.
Saludos!!!

Anónimo dijo...

oye tokaidin. y que hubiera pasado si de alguna manera hubieran descubierto el mortal daño? y ya una vez en el espacio se dieran cuenta que no podrian regresar asi. ?hubiera sido posible una mision de rescate?

Tokaidin dijo...

No había forma de rescate posible más allá de preparar otro transbordador para lanzarlo y intentar transladar los ocupantes del Columbia a tierra. Durante los lanzamientos posteriores siempre se dispuso de un 2º transbordador listo para poder realizar una misión de rescate semejante, pero creo que no era esa la situación en ese momento. Incluso si se hubiera visto no habría habido tiempo material dado que no se programaba inspecciones tan exaustivas, casi desde poco después del lanzamiento, como las que se empezaron a tener lugar posteriormente.

Aunque sea duro decirlo de esta forma tan cruda, ya estaban muertos desde el momento en que esa fragmento dañó el ala.