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domingo, abril 12, 2015

Post Vintage (134): Un mundo cíclico

La duración del Verano en el Norte (y el Invierno en el Sur) aumenta lentamente fruto del desplazamiento del eje terrestre.

No existe nada permanente, y todo aquello que así nos lo parece es únicamente una ilusión fruto de nuestra existencia limitada. Una realidad a la que ni las estaciones, tan familiares para todos nosotros, son ajenas. Y es que a un ritmo imperceptible para nuestros sentidos, pero no para nuestra tecnología, estas están cambiando lenta pero imparablemente, variando su duración. Todo ello fruto de un mundo que, sometido a numerosas fuerzas externa, no deja de modificar la posición de su eje de rotación.

Pero empecemos por el principio, y recordemos el porqué de las estaciones. Estas se producen a causa de la inclinación del eje terrestre, que provoca que el numero total de horas de luz y oscuridad fluctúe a lo largo del año, y con ello, evidentemente, también lo haga el clima, desde el soleado y cálido Verano hasta el oscuro y frio Invierno, con la Primavera y Otoño como fases de transición entre una y otra. En resumen, las tan familiares 4 estaciones en que se divide el año. Aunque no en partes exactamente iguales, pues en este punto entra en escena la órbita de La Tierra alrededor del Sol, que lejos de ser un circulo perfecto es ligeramente elíptica, con una distancia entre ambos que varía desde los 147 a los 152 millones de Kilómetros.

¿Que implicaciones tienen esta, por otro lado, pequeña diferencia? Pues que La Tierra se mueve un poco más rápido cuando esta en el punto de máxima aproximación al Sol (Perihelio) y algo más lentamente cuando se encuentra en el momento de máximo alejamiento (Afelio). El resultado, por tanto, es que el tiempo necesario para recorrer una misma distancia concreta es diferente según el lugar de la órbita que sea, pues la velocidad de nuestro planeta también lo es.

Esto explica el porqué de unas estaciones de duración ligeramente diferente unas de otras, pues cada una de ellas corresponde a una misma región orbital. Así, el Verano en el Norte (y el Invierno en el Sur) coincide con el momento del Afelio (contra todo lo que a los norteños nos puede parecer cuando soportamos las fuertes calores de Julio y Agosto), por lo que La Tierra se mueve algo más lentamente y tarda, por tanto, algo más en desplazarse lo suficiente como para alcanzar la posición necesaria para dar paso a la siguiente estación. Como resultado el Verano en el Hemisferio Norte es algo más largo que su Invierno, mientras que en el Hemisferio Sur ocurre a la inversa.

Evidentemente, el el Perihelio ocurre todo lo contrario, nuestro planeta se mueve más rápido y la duración de la estación correspondiente. en este caso coincidiendo con el Invierno en el Norte y el Verano en el Sur.

Y aquí llegamos a lo que mencionados al principio del post, los cambios en el eje de rotación. Pero no refiriéndonos a su inclinación (que permanece relativamente estable, en especial gracias a la Luna) sino a la dirección a la que apunta si se extiende hacia la Bóveda celeste, y que en el Norte, por pura casualidad, y de forma temporal, lo hace coincidir con la llamada estrella Polar. Resaltar lo de "temporal", porque como una peonza que se balancea mientas gira, el eje terrestre se desplaza, trazando un circulo cada 26.000 años aproximadamente en lo que se conoce como movimiento de precesión, fruto de las influencias gravitatorias de sus vecinos planetarios y el propio Sol.

El resultado de todo ello es que los Solsticios vayan desplazándose lentamente, y a lo largo de dichos 26.000 años, se hayan producido en cualquier punto de la órbita, siendo actualmente su proximidad con el Afelio y el Perihelio una mera casualidad. Así, en Solsticio de Verano (hablando siempre del Norte) es el 21 de Junio mientras que el Afelio es el 4 de Julio, mientras que el de Invierno ocurre el 21 de Diciembre, siendo el Perihelio el 3 de Enero. Una proximidad que se reduce aún más, lenta pero imparablemente a lo largo de los siglos...

Y que seguirá hasta el momento en que ambos puntos, los Solsticios y los Afelios/Perihelios coincidan en el mismo día. cuando eso ocurra (dentro de unos 2000 años,) el Verano Meridional llegar a su máxima duración, 94 días y 8 horas aproximadamente, frente al actual, que se extiende durante 93 días y 15 horas. Y después, evidentemente, ambos alejarán y el ciclo volverá a comenzar, como lo lleva haciendo desde el nacimiento de nuestro planeta, hace ya más de 4.500 millones de años, y como lo seguirá haciendo hasta su mismo final, cuando muera junto con la estrella que una vez le dio vida.

El funcionamiento de las estaciones según la posición de la Tierra respecto al Sol, aquí representado (aunque de forma exagerada) en su posición no en el centro sino desplazado a un lado respecto al centro de la órbita terrestre...puede observarse que el Verano en el Norte coincide con el momento en que la distancia es máxima (al contrario de lo que podemos pensar mientras soportamos los duros calores de Julio y Agosto) y el Invierno cuando esta es mínima (nuevamente al contrario de lo que solemos creer). En el Hemisferio Sur si que ocurre una alineación más "lógica", pero al estar cubierto en gran parte por el océano, que actúa como un regulador térmico, el efecto queda compensado.

Los Solsticios ocurren muy cerca de los Afelios y Perihelios, y cada vez más hasta que coincidan el mismo día, dentro de unos 2000 años.

El aumento de la duración del Verano en el Hemisferio Norte no es una hipótesis, sino un efecto medible, como muestra esta gráfica. en ella podemos ver como la tendencia es clara así como que no es una línea recta, sino que fluctúa a causa de la diversidad de influencias gravitatorias que afectan a nuestro planeta, aunque manteniendo una tendencia clara.

El movimiento de precesión es como el de una peonza al girar, aunque en este caso es la propia Tierra, influenciada por la gravedad de los otros planetas y el Sol, quién realiza esta baile, de casi 26.000 años de duración.

La estrella más brillante de la Osa Polar es llamada Polar desde hace siglos por su relativa proximidad al Polo Norte celeste, lo que sirvió de guía a los primeros navegantes europeos. Sin embargo esta situación es puramente temporal y destinada a cambiar con el paso de los milenos, a medida que el eje de La Tierra se mueva. Así, hace 4800 años, la estrella polar era Thuban (α Draconis), famosa entre los astrónomos Chinos y Egipcios precisamente por su posición tan cerca del polo celeste (mucho más de lo que esta la actual). En época romana no había ninguna estrella de mención que mereciera el titulo de polar. en el año 14.000 de nuestra era el titulo de Polar será para la brillante Vega.

Sera este el Verano más largo del siglo?

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