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Una roca atrapada en el interior de una de las ruedas de Curiosity. Sol 1641
Al sur del campo de dunas Bagnold. Sol 1603

viernes, mayo 15, 2015

Bajo la luz de una luna de fuego

El Large Binocular Telescope Observatory (LBTO) observa los volcanes y lagos de lava de Io con un detalle sin precedentes.

¿Hasta donde nos llevarán la futura generación de grandes telescopios ópticos terrestres, los gigantes que deberán tomar forma los próximos años y décadas? Aún queda tiempo para tener ante nuestros ojos la respuesta, pero algunos de los ya existentes nos pueden ofrecer un pequeño adelante de lo que está por venir, un futuro que, viendo estos ejemplos, no puede ser clasificado como nada menos que brillante. Como la luna Io y sus mares de fuego.

La más interna de las cuatro lunas de Júpiter descubiertos por Galileo en Enero de 1610, es sólo un poco más grande que nuestra Luna, pero es el cuerpo geológicamente más activa en todo nuestro Sistema Solar. Cientos de zonas volcánicas salpican su superficie, totalmente cubierta con azufre y dióxido de azufre, en una furia alimentada por las mareas gravitatorias del planeta y los otros satélites, permaneciendo en un estado de resonancia que genera por fricción un flujo de calor inagotable. La mayor de estas características volcánicas, conocida como Loki, es una depresión volcánica llamada patera, en la que la corteza de lava que cubre el propio lago de lava se hunde episódicamente produciendo un aumento de la emisión térmica que se ha observado con regularidad. Pero el propio Loki, de "solo" 200 kilómetros de diámetro y como mínimo 600 millones de kilómetros de distancia, era, hasta hace poco, demasiado pequeño para ser examinada en detalle por cualquier telescopio óptico / infrarrojo situado en La Tierra.

Con sus dos espejos de 8,4 metros, separados por unos 6 metros de distancia, el Gran Telescopio Binocular (LBT), utilizó la técnica de la interferometría, que permite combinar dos imágenes tomadas de forma independiente por dos observadores, para obtener una imagen equivalente a un solo telescopio con una lente que tuviera de mismo diámetro que la distancia que separa ambos, para ser capaz de observar Loki Patera como nunca antes se había visto desde la Tierra."Combinamos la luz de los dos grandes espejos para que sean como un solo y enorme espejo" explica Al Conrad, autor principal de este estudio."De esta manera, por primera vez, podemos medir el brillo proveniente de diferentes regiones dentro del lago".

Con las primeras observaciones detalladas, mediante interferometría, de un lago de lava en una luna de Júpiter, el Large Binocular Telescope Observatory se pone a sí mismo como el precursor de la próxima generación de telescopios que están por venir, y que irán incluso más allá de lo ahora ofrecido.

La imagen LBT de Loki Patera (naranja) sobre una imagen de las Voyager de la caldera volcánica. La actividad se localiza principalmente en la esquinas sur del lago.

La brillante Io eclipsada por la oscura Europa.

La interferometría permite combinar las imágenes de diversos telescopios individuales para genera una imagen de calidad equivalente a lo que ofrecería un telescopio tan grande como la distancia que los separa. 

Giant telescope takes a close look at a lava lake on Jupiter's moon Io

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