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domingo, noviembre 18, 2012

Post Vintage (30): Un día de guerra

La poco conocida historia de cuando el Challenger fue alcanzado por un láser soviético.

La década de los 80 sería la del recrudecimiento de la Guerra Fria entre los EEUU y la URSS, tras una década anterior de relativa distensión...al invasión soviética de Afganistan, la llegada de Ronald Reagan a la Casa Blanca, el anuncio de la llamada "guerra de las galaxias", que pretendía una militarización de espacio y la creación de un escudo antimisiles (que posteriormente se demostró que tenía poco de realidad y mucho de propaganda), por parte de los estadounideses, los sucesivos boicots a los juegos Olímpicos de Moscu 80 y los Angeles 84...no tiene nada de extraño que fueran unos años donde resurgió el temor a una guerra nuclear, algo que quedó plasmado en muchas películas de la época.

Y en este ambiente de renacida confrontación llegaron los primeros vuelos los transbordadores espaciales, que tuvieron su estreno con el lanzamiento del Columbia, en 1981...como era inevitable por la tensión de la época, y teniendo en cuenta que el gran tamaño que finalmente tuvieron estos sería por petición expresa de las fuerzas aereas, que querían una capacidad de carga mayor, los Space Shuttle generaron preocupación entre los militares y altas esferas soviéticas.

Enfrentados a la "guerra de las galaxias" de Reagan, la URSS vió el los transbordadores una nueva pieza de lo que se sentía como un desafío que no podían pasar por alto...y con el tiempo, con un cierto grado de paranoia, el ejército soviético llegó a la conclusión de que los argumentos de la NASA sobre su uso civil eran falsos (y ciertamente algunos de sus vuelos tenían como meta poner en órbita satélites militares) y que estaban destinados a un uso bélico, llegando a la posibilidad, en una visión compartida por los dirigentes, de que uno de estos vehículos pudiera atacar con armamento nuclear Moscu o cualquier otro objetivo, siendo capaces de llegar desde una dirección que no estaba prevista por los sistemas de defensa.

Aunque, como sabemos (y decían los propios científicos soviéticos, a los que no se les prestó atención) esto era extremadamente improbable, algunos de los argumentos presentados por Moscu tenían una base de verdad...ciertamente, tal como estaban diseñados, los Space Shuttle no eran rentables economicamente, a no ser que se realizaran decenas de lanzamientos al año, algo que no solo era extremadamente dificil de mantener sino que tampoco había tantas peticiones para poner en órbita satélites como para justificar tal ritmo de misiones.

Sin embargo la conclusión que sacaron de ello no era acertada, y la realidad mucho menos conspiranoica de lo que ellos creían: Simple y llanamente EEUU y la NASA cometieron un grave error, creando un vehículo demasiado caro de mantener y lanzar para los objetivos que se le asignarían, hasta tal punto que en un intento de rentabilizarlo se llegó a suspender todos los otros cohetes-lanzadera disponibles para que los Space Shuttle tuvieran las máximas misiones asignadas posibles...una presión por hacerlos funcionar al precio que fuera que terminó desenvocando en la destrucción del Challenger.

Nada de eso fue percibido por la URSS, mucho más inclinada en imaginar maniobras secretas y bien orquestadas de su rival que no en darse cuenta de sus debilidades, y por ello se decidió responder al desafio Estadounidense con una maniobra que les demostrara que ellos también eran capaces de llevar la guerra al espacio si fuera necesario: Disparar un haz láser contra un transbordador en órbita.

El objetivo designado fue precisamente el Challenger (STS 41-G), el ataque se produciría desde el polígono militar de Sary-Shagan, en Kazajistán, y el responsable seria el láser LE-1 del complejo Terra-3, donde desde hacia unos años se estaba llevando a cabo un programa de construcción de lasers capaces de localizar y cegar a posibles satélites enemigos, destuyendo sus sistemas ópticos. De hecho era el menos potente y su función era marcar los objetivos para que, posteriormente, los más potentes pudieran disparar contra ellos, pero en ese momento el LE-1 era el único operativo.

Y llego el 10 de octubre de 1984...ese dia el Challenger sobrevoló Sary-Shagan a unos 380 Kilómetros de altura, siendo detectado por los radares soviéticos. Inmediatemente las cordenadas fueron enviadas a Terra-3 y con la autorización de las altas esferas, LE-1 "abrió fuego" contra su objetivo.

Que sucedió? El Challenger fue blanco de numerosos impactos de un haz l
áser de baja potencia, afectado momentaneamente algunos de sus instrumentos ópticos e incluso cegando transitoriamente a uno de los tripulantes...el "ataque" acabó tan rápido como había empezado, el transbordador se alejó rápidamente del punto desde donde estaban siendo emitidos los pulsos láser, y los daños serían insignificantes. Pero eso no escondía la realidad: Se había producido un acto hostil por parte de la URSS hacia una nave espacial norteamericana, lo que en plena "guerra fría", y en un momento especialmente delicado en las relaciones entre ambas potencias, sin duda podría haber traido gravísimas consecuencias.

Pero nada ocurrió, e incluso paso bastante desapercibido en los medios de comunicación...los motivos
por el cual se decidió
ignorar lo sucedido pueden ser varios, aunque es posible que el no querer tensar aun más unas relaciones ya de por si tensas, y que los norteamericanos no les interesara crear demasiada atención mediática sobre el tema de los sers militares en el espacio, ya que también los USA estaban trabajando en ellos, tuvieran un peso decisivo.

Pero no por ello se dejaron de sacar conclusiones...los soviéticos habian demostrado ser capaces de alcanzar objetivos espaciales, respondiendo asi al desaf
ío estadounidese, y tenían un objetivo aun más ambicioso, la construcción de sus propios transbordadores. Pero 7 años después de esta demostración de fuerza la URSS se desintegraba, siendo posiblemente uno de los motivos el que se embarcara en proyectos titánicos que implicaban una inversión de recursos para lo cual su economía no esta preparada para soportar...en cierta manera los EEUU lograron el triunfo definitivo con una apuesta, la llamada "iniciativa de defensa estrategica", que no dejaba de ser un farol, pero que consiguió engañar a sus adversarios, lanzandoles a un esfuerzo a todos los niveles que acabó pasando factura..

1991 fue el punto final...la ahora independiente Rusia abandonaba el proyecto soviético de los transbordadores, del que solo llegaria a volar uno de ellos, mientras las instalaciones de Terra-3, ahora perteneciente a
Kazajistán, fueron progresivamente abandonadas, pués el recién nacido país no tenía recursos para mantenerlas. Hoy día permanecen como testimonio mudo de la parte más oscura de un epoca de confrontación, de temor y rivalidad, un recuerdo del día donde la guerra en el espacio estuvo más cerca de ser una realidad.

Aterrizaje del Challenger tras el incidente...el transbordador no sufrió daños y el incidente no tuvo consecuencias en la relación entre ambas potencias, a pesar de que podía haber tenido consecuencias muy graves.

La óptica del láser LE-1.

Las instalaciones de Sary Shagan en la actualidad, casi abandonadas. De aquí partió el "ataque" al Challenger.

Las instalaciones de Terra-3 durante la época soviética.

Fotografías aeras del complejo TERRA-3.

Los transbordadores Buran formaban parte, junto a Terra-3 y otros proyectos, del esfuerzo soviético por militarizar el espacio en respuesta al plan equivalente de los Estadounideses, la llamada "Iniciativa de defensa Estratégica" o popularmente llamada "La guerra de las Galaxias". El esfuerzo económico fue enorme y posiblemente sería uno de los motivos que llevarían al posterior colapso y desintegración de la URSS. Paradojicamente el tiempo demostraría que los planes de los EEUU eran poco más que un farol.

El primer y último vuelo de un transbordador soviético...el final de la URSS llevo a la cancelación del programa, dejando al Buran y otras unidades aun en construcción para siempre en tierra.

Cuando el transbordador espacial fue “atacado” por un láser soviético

Terra 3

STS-41G