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miércoles, septiembre 27, 2017

El vuelo de Osiris

OSIRIS-Rex completa su sobrevuelo de nuestro planeta.

Tal como estaba previsto y calculado, se aproximó hasta casi rozar la Tierra, pasando sobre la vertical de la Antártida, apenas 17.000 Kilómetros por encima de la superficie, más cerca que la mayoría de satélites de comunicación y meteorológicos, habitualmente situados en la más lejana órbita geoestacionaria. No fue una aproximación gratuita, sino una maniobra clave para dar a la sonda la velocidad y la trayectoria necesaria para poder alcanzar el asteroide Bennu. Y en este aspecto su visita logró aquello que buscaba. Ya se encuentra en camino hacia su meta soñada. En 2023 regresará, y esta vez con muestras de su objetivo.

Pero no fue tan simple, ya que el equipo de misión no desaprovechó la oportunidad de poner a prueba algunos de sus instrumentos, tomando imágenes y datos espectrales de nuestro planeta. Especialmente útil estos últimos, que desvelaron información sobre la composición química de la atmósfera, ya que así se pudo comprobar su eficacia y saber hasta que punto serán capaces de hacer lo mismo cuando estén cerca de su meta final. La Tierra fue durante su sobrevuelo un magnífico campo de pruebas. Y los resultados mostraron que las "armas" de OSIRIS-Rex está lista para el futuro que les espera.

Este fue el caso de la MapCam, parte del conjunto de cámaras que forman OCAMS  (OSIRIS-REx Camera Suite), y que inmortalizó a nuestro planeta desde 170.000 Kilómetros de distancia, pocas horas antes del encuentro. Aunque no está diseñada para fotografiar cuerpos tan brillantes, ya que su objetivo es el oscuro asteroide Bennu, una exposición de apenas 3 milesimas de segundo le permitió hacerlo sin quedar cegada. Su nitidez pese a todo es sin duda un buen augurio.

También OTES, el espectrómetro de emisión termal, y OVIRS, el espectrómetro en infrarrojo y luz visible, dieron buenas muestras de sus capacidades, ofreciendo una amplia gama de datos sobre temperaturas y concentraciones de gases atmosféricos. Si en lugar de ser la Tierra fuera otro planeta, habríamos entendido enseguida que estamos ante un planeta con una más que probable presencia de actividad biológica. Como con MapCam, ambas demostraron estar en perfecta forma.

La visita de OSIRIS-Rex culminó, por tanto,  con un éxito completo. Logró el empuje que necesitaba, utilizando la Tierra como una onda gravitatoria, y al mismo tiempo sus instrumentos aprovecharon para ponerse a prueba y dar la tranquilidad de saber que funcionan a la perfección. Fue un magnífico regreso al mundo que la vio nacer, el último antes de iniciar su salto definitivo hacia la oscuridad. Que tengas un buen viaje, pequeña sonda, nos vemos de nuevo en 2023.

Los datos de OTES. Los picos y valles muestran diferencias en la absorción de la energía solar,  debido a diferentes sustancias (vapor de agua, dióxido de carbono, metano y ozono) en la atmósfera terrestre. También proporcionan información de temperatura para diferentes alturas en la atmósfera. Las curvas suaves de color rojo y azul muestran las temperaturas de la superficie del océano y la estratosfera sin dicha absorción. 

Los datos de OVIRS. Las fluctuaciones son causadas por la absorción de la luz solar debido a la presencia de vapor de agua, dióxido de carbono y oxígeno. La curva roja suave es el espectro del Sol y muestra como se observaría si estos elementos no estuvieran presentes en la atmósfera.

La Tierra y La Luna desde 1.185.000 kilómetros visto por la NavCam 1.

PolyCam (centro), MapCam (izquierda), y SamCam (al fondo a la derecha), las tres cámaras que conforman OCAMS.

OSIRIS-Rex pasó muy cerca de nosotros, más cerca que muchos de los satélites que actualmente se encuentran en servicio alrededor de la Tierra. 

OSIRIS-REx Views the Earth During Flyby

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