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Una roca atrapada en el interior de una de las ruedas de Curiosity. Sol 1641
Al sur del campo de dunas Bagnold. Sol 1603

lunes, marzo 13, 2017

Cuando el viento sopla

Una inusual cadena de tormentas de polvo recorre Marte.

Su atmósfera es muy tenue, al menos en comparación a la terrestre, pero a pesar de ello puede resultar extraordinariamente activa, desatándose de forma periódica grandes tormentas de polvo, locales, regionales y en algunas ocasiones extremas incluso globales, capaces de cubrir por completo el rostro del planeta. Son la mayor fuerza climática de Marte, un notable riesgo para cualquier explorador de superficie (especialmente por la oscuridad y bajada de temperaturas asociadas a ellas) presente o futuro, y por ello es uno de sus aspectos más estudiados. Especialmente por la Mars Reconnaissance Orbiter, que realiza en este aspecto un trabajo que es lo más parecido al que hacen los satélites meteorológicos terrestres.

El objetivo de todo ello es comprender los patrones que siguen a lo largo de su ciclo vital, como nacen, como se extienden, que factores determina su intensidad y extensión, porque algunas terminan convertidas en monstruos globales y otras se disipan sin pasar de ser locales, y en definitiva, como en el caso del clima terrestre, saber predecir su aparición. Llevamos años en este empeño, ya que ser capaces de realizar "predicciones meteorológicas" fiables  sin duda sería una ventaja crítica para cualquier futura misión tripulada.

Pero Marte no delata sus secretos facilmente, y pese a todo aún hay factores que se nos escapan, como demuestra que pese a todo en ocasiones afrontemos tormentas que no se ajustan a lo que creemos saber de ellas. O en este caso tormentas, ya que estas últimas semanas la Mars Reconnaissance Orbiter está siendo testigo del nacimientos y avance de varias de ellas, moviéndose una detrás de otra a muy corta distancia."Lo inusual es que estamos viendo una segunda tan pronto después de la primera", explica el meteorólogo marciano Bruce Cantor. "Hemos tenido sondas orbitales observando sus patrones meteorológicos continuamente durante casi dos décadas, y muchos son cada vez más predecibles, pero justo cuando pensamos que lo teníamos, Marte nos lanza otra sorpresa".

Actualmente la primera de ellas se está disipando, aunque sus efectos en las temperaturas globales, a causa de todo el polvo en suspensión inyectado en la atmósfera, durarán varias semanas. La atención se centra ahora en la segunda, que aún podría convertirse en una global, aunque parece poco probable por lo avanzado de la temporada, ya que hasta ahora todos las de esta clase han ocurrido antes del Verano meridional. Información que está siendo compartida con el equipo que opera al rover Opportunity, cuya dependencia de la luz solar lo hace vulnerable a este tipo de fenómenos, y para el cual ser advertido a tiempo es una de las claves de su supervivencia hasta día de hoy.

Hemos desvelado muchos misterios de Marte, pero los que quedan por responder son posiblemente muchos más. Una y otra vez el planeta rojo nos lo recuerda. Su auténtica exploración, a pesar de todo lo avanzado hasta día de hoy, apenas está en sus primeras etapas.
 
La reciente sucesión de tormentas de polvo, vista por la Mars Color Imager (MARCI) de la Mars Reconnaissance Orbiter.

Una imagen en falso color por parte de la Pancam de Opportunity, tomada el 24 de Febrero, y donde se puede apreciar, en la distancia, el avance de una de las tormentas de polvo observadas por la MRO.

La Mars Reconnaissance Orbiter es la más potente de las sondas marcianas, y la que mejor puede seguir las tormentas marcianas, a las que monitoriza con la cámara MARCI (Mars Color Imager) y el instrumento MCS (Mars Climate Sounder), que le permite medir el calentamiento de las capas altas de la atmósfera asociado al nacimiento y evolución de estas. 

NASA Mars Orbiter Tracks Back-to-Back Regional Storms

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