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Una roca atrapada en el interior de una de las ruedas de Curiosity. Sol 1641
Al sur del campo de dunas Bagnold. Sol 1603

lunes, junio 08, 2015

Nuestro cercano y desconocido hogar galáctico

WISE ayuda a definir nuestra visión de la Vía Láctea como una galaxia espiral con 4 brazos.

Imaginaos tratando de crear un mapa de vuestra casa, pero estás limitado a desplazarte por la sala de estar. Puedes incluso mirar a través de las puertas a otras habitaciones o buscar en las ventanas una panorámica algo más amplia. Pero, al final, las paredes y la falta de visibilidad te impide ver el conjunto de tu casa.

El trabajo de cartografía de la Vía Láctea desde el planeta Tierra, situada a unos dos tercios del corazón de la galaxia, es parecido e igualmente difícil. Incrustados como estamos entre los brazos espirales, numerosas nubes de polvo y gas bloquean nuestro campo de visión, de la misma forma que las paredes de nuestro hogar ocultan el resto de la casa. Hoy en día, los investigadores disponen de un mapa más o menos acertado de como es la estructura espiral de nuestra galaxia, pero, al igual que los primeros exploradores de nuevos territorios, continúan llenando pacientemente y meticulosamente los espacios en blanco.

Recientemente, los investigadores han recurrido a un nuevo método que se aprovecha de los datos ofrecidos por el telescopio WISE (Infrared Survey Explorer) para marcar la posición de 400 cúmulos estelares aún incrustados en sus "guarderías estelares", las grandes nubes donde nacieron, para trazar la forma de los brazos espirales de nuestra galaxia, ya que todas ellas son estrellas muy jóvenes que no han tenido tiempo de emigrar lejos, como hizo el Sol en su momento."Los brazos espirales son como los atascos de tráfico en que el gas y las estrellas se amontonan y se mueven más lentamente. Cuando el material pasa a través de ellos, se comprime y esto desencadena nuevos procesos de formación estelar", explica Denilso Camargo, uno de los autores de este nuevo estudio.

Eso implica que allí donde se detecta una gran concentración de estos cúmulos estelares, aún envueltos en el polvo y gas que les vio nacer, es posible que se extiende uno de los brazos de la Vía Láctea, incluso aunque no lo veamos directamente. Y los resultados apoyan el modelo que muestra una estructura espiral con 4 brazos. Dos de ellos, llamados de Perseo y Escudo-Centauro, son más prominente y repleto de estrellas, mientras que el de Sagitario y otro, el más exterior de todos ellos, parecen disponer de tanto gas como los otros dos, pero no tantas estrellas.

La Vía Láctea, nuestro galaxia y hogar, tan cerca que nos rodea, pero al mismo tiempo, precisamente por eso mismo, tan lejos de poder comprendela con facilidad.

Algunos de los jóvenes cúmulos estelares desvelados por WISE, y que dibujan la posición de los brazos espirales.

El telescopio WISE. Aunque actualmente, con sus reservas de refrigerante ya agotadas, centra su atención solo en asteroides y otros objetos del Sistema Solar bajo el nombre de NEOWISE,los datos acumulados durante su misión primaria sigue siendo un tesoro, como demuestran estos nuevos descubrimientos.

La Vía Láctea en nuestro firmamento, con grandes nubes de polvo recortándose sobre su brillante corazón. Incrustados como estamos en su interior, obtener una visión global es complicado, hasta el punto de ser la galaxia del Universo de la que menos conocemos con precisión su forma y estructura.

Charting the Milky Way From the Inside Out

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