
Forma parte de otra época, dotada con una tecnología que hoy día parecería casi prehistórica si la comparamos con cualquiera de las sondas espaciales más recientes, e incluso de cualquiera lanzada la ultima década. Inició su viaje el mismo año en que se estreno Star Wars, murió Elvis Presley, salía a la venta el sistema de videojuegos Atari 2600, Jimmy Carter sucedía a Gerald Ford como presidente de los EEUU y se conectaban los tres primeros nodos de ARPAnet, lo que finalmente se convertiría en internet. En defintiva, nació y despegó desde un mundo muy diferente, en lo bueno y en lo malo, al que conocemos hoy día.
Casi 4 décadas después, y casi en el anonimato que tanto tiempo de viaje y los éxitos (y fracasos) de misiones posteriores ofrecen, la Voyager 2 sigue en activo, enviando información desde un punto mucho más allá de la órbita de Plutón, y con técnicos que hoy día siguen trabajando en ella, vigilando su estado y enviado las órdenes necesarias para asegurar su buen funcionamiento. Posiblemente la mayoría de ellos eran aún jovenes estudiantes, o quizas incluso ñiños, cuando esta sonda salió de La Tierra.
Y para asegurarse que este mensajero de otro tiempo siga funcionando a pleno rendimiento una década más, el 4 de Noviembre de 2011 se enviaron nuevas órdenes hacia su lejana posición, a 14.000 millones de Kilómetros del Sol, que fueron aceptadas por el ordenador de a bordo, tal como confirmó la señal recibida al día siguiente (a estas distancias, las ondas de radio, moviéndose a la velocidad de la luz, tardan unas 14 horas en cubrir la distancia que actualmente nos separa de ella).
¿Cual es el objetivo? Algo tan vital como es el ahorro de energía, unos cuantos Vatios gastados de menos que pueden significar mucho de cara al futuro, y más a medida que su generador atómico, poco a poco, de forma inevitable, reduce la cantidad de electricidad que suministra, vital tanto para hacer funcionar los diferentes equipos como para generar el suficiente calor para mantenerlos en un rango de temperaturas soportable, cosa importante para una nave que se encuentra 3 veces más lejos del Sol que Plutón.
¿Como se logra este ahorro? La Voyager 2 (al igual que se hermana Voyager 1) está provista de tres parejas de propulsores, que tiene como objetivo controlar sus movimientos y mantenerla estable, ya que de otra manera empezaría a girar sobre si misma de forma incontrolada. En realidad son 3 propulsores principales y otros 3 redundantes, es decir que están repetidos, y están ahí como precaución, con la misión de ocupar el lugar del "principal" si, por cualquier motivo, estos dejan de funcionar o se decide prescindir de ellos.
Y precisamente esto último es lo que se hizo con esta serie de ordenes, desactivar de forma definitiva el impulsor principal que controla el giro de la nave y pasar al segundo o redundante esta tarea, una decisión que permitirá desconectar el calentador de este primero, destinado a mentener el tubo del combustible a una temperatura correcta. Con esta decisión se iguala la situación a las otras dos parejas, donde el redundante (o copia de seguridad) ya hace tiempo que ocupa el lugar del principal.
Un ahorro de 12 Vatios de electricidad. Puede parecer poco, pero con un generador que actualmente produce unos 270 Vatios/Hora, estos pueden marcar la diferencia a largo plazo y asegurar que la nave siga trabajando y enviando datos desde los límites mismos del Sistema Solar como mínimo otros 10 años. Su lejano y apenas audible murmullo, llegado desde paracticamente las puertas mismas del espacio interestelar, seguirá llegando desde las estrellas unos años más, antes que su silencio nos anuncie que esta auténtica reliquia de otro tiempo se encuentra ya de camino hacia las estrellas.








Voyager 2 to Switch to Backup Thruster Set
No hay comentarios:
Publicar un comentario