
Si miramos hacia la constelación de Andrómeda con un cielo despejado, lejos de cualquier contaminación lumínica, y tenemos una buen nivel de visión, es posible que observemos como una pequeña nube luminiscente perdida entre las estrellas...al hacerlo estaremos viendo el objeto celeste más lejano observable a simple vista, una ciudad estelar situada a 2.2 Millones de años/luz y con cientos de miles de millones de estrellas parecida a la Vía Láctea aunque bastante mayor: La galaxia de Andrómeda.
Ya conocida por el astrónomo persa Azophi en el año 943, su naturaleza como galaxia no sería descubierta hasta 1917 por Heber Curtis y posteriormente confirmada por Edwin Hubble en 1925, siendo la primera identificada como tal. Y es que por extraño que ahora pueda resultarnos, cuando hoy día conocemos miles de millones de ellas, hasta bien entrado el siglo XX se creía que la Vía Láctea era la única que existía en todo el Universo y que el Sol posiblemente se encontraba en su centro. Un último rastro del egocentrismo humano que se negaba a desaparecer.
Andrómeda, como sabemos en la actualidad, es una galaxia espiral como la Vía Láctea aunque aparentemente con muchas más estrellas que la nuestra (aunque no esta claro en el tema de la masa total por la proporción de materia oscura que puede haber en una y otra), siendo ambas las dos mayores de una agrupación de 30 galaxias conocida como Grupo Local. Este lazo gravitatorio esta haciendo que ambas se estén acercando la una a la otra a unos 300 Kilómetros/Segundo, estando destinadas a su encuentro y fusión dentro de unos 3-5.000 Millones de años.
Como no puede ser de otra manera el tener a una galaxia de tal tamaño tan cerca es todo un lujo para los astrónomos, que tiene ante si lo que prácticamente es un reflejo (con todos los "peros" ya comentados) de nuestro propio hogar galáctico .Todo un "microcosmos" donde las estrellas nacen y mueren ante nuestros ojos. Como ahora nos enseñan nuevamente los observatorios Herschel y XMM-Newton.
El primero, mirando en infrarrojos, nos ofrece la posibilidad de observar las grandes concentraciones de gas y polvo, es decir los lugares donde se están formando nuevas generaciones de estrellas, muchas de ellas aun envueltas en un manto polvoriento que las hace invisibles en luz visible pero no ante los ojos de este vigilante del firmamento...el segundo, que hace lo propio en Rayos-X, desvela cientos de fuentes de luz en esta parte del espectro, la mayor parte de ellas relacionadas con la muerte de estrellas.
Todo el ciclo estelar, su principio y su final, concentrado una sola imagen, la que plasma una tan galaxia viva y cambiante como lo es la nuestra...




Andromeda’s once and future stars
1 comentario:
Interesante el articulo siendo esta unas de las repuesta de porque debemos estudiar y comprender el universo
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