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En las oscuras dunas de Murray Buttes.

viernes, mayo 27, 2016

En el calor de la glaciación

Marte emergió de una edad de hielo hace apenas 400.000 años.

Tiene brillantes casquetes polares de hielo que son fácilmente visibles desde los telescopios en la Tierra. No sería arriesgado decir que la idea de un mundo habitable y habitado que durante décadas dominó la visión que teníamos de este mundo nació precisamente por ello, ya que su parecido a lo que vemos en nuestro planeta era evidente. Parecido en algunas cosas, muy diferente en otras. Así, los polos marcianos están cubiertos de una capa de hielo de dióxido de carbono (hielo seco), que se extiende y retrocede a lo largo del año marciano. La del Norte desaparece por completo al llegar al Verano, dejando al descubierto el casquete formado por hielo de agua, mucho más estable. La del Sur sobrevive incluso a los momentos más cálidos del año, un recordatorio que, bajo el prisma humano, el concepto "cálido" en el planeta rojo es relativo.

Así es hoy día, pero como la Tierra, Marte también tiene sus propios ciclos climáticos, al igual que en nuestro planeta, provocados por variaciones en su inclinación y la forma de su órbita a lo largo de cientos de miles de años. Son los llamados ciclos de Milankovitch. Los innumerables estratos, de hielo y polvo, que componen las capas polares son un registro espectacular de todo ello, un libro del pasado que sondas como la Mars Reconnaissance Orbiter, con su superior capacidad óptica, son capaces de leer. ¿Y que nos enseña sus gélidas páginas? Pues que Marte salió de su propia edad de hielo, de una era glaciar, hace relativamente poco tiempo, quizás no más de 400.000 años.

Sin embargo hemos de recordar que Marte no es solo una copia en pequeño y más fría de la Tierra. Ciertamente ambos tiene cosas en común. Pero también es un mundo con sus propias reglas, algunas de las cuales nos pueden resultar extrañas. Ese es el caso de sus edades de hielo.

En nuestro planeta estas toman impulso cuando las regiones polares y las latitudes altas se vuelven más frías que la media durante miles de años, haciendo que los glaciares se expandan, en un proceso de retroalimentación que puede llevaros hasta latitudes muy bajas. Por el contrario, en Marte el proceso es el opuesto: Los polos no se enfrían, en realidad se calientan más que las latitudes más bajas, sobretodo por un aumento de la inclinación de su eje de rotación. Durante estos períodos, los casquetes polares se desvanecen y el vapor de agua migra hacia el ecuador. Pero como Marte es un mundo gélido, con temperaturas habitualmente por debajo de su punto de congelación incluso en esos momentos, este precipita en forma de hielo, formando glaciares en las latitudes medias. A medida que finaliza el período de calentamiento polar, estos crecen de nuevo, acumulando hielo de nuevo al mismo ritmo al que desaparece en el que había migrado hacia las zonas ecuatoriales.

Puede parecer realmente curioso, el mundo al revés, pero eso es precisamente lo que los estratos polares nos indican, una retirada seguido de un nuevo crecimiento, tal como revelando los datos enviados por el Shallow Subsurface Radar (SHARAD) de la MRO, y que permite adentrarnos en el subsuelo de los polos, en este caso el Septentrional. Los investigadores identificaron un límite, que abarca todo el casquete polar, por encima del cual (es decir, correspondientes a las época más recientes) las capas se acumulan muy rápidamente y de manera uniforme, en comparación con las capas inferiores. "Las capas situadas 100 metros por encima del límite muestran claros signos de erosión, seguido de un período de rápida acumulación que todavía está ocurriendo hoy en día", explica el científico planetario Isaac Smith, autor principal del estudio.

Todo esto refuerza la idea de que el planeta emergió recientemente de una glaciación, con el hielo comenzando su retirada hace unos 370.000 años. Desde entonces, los científicos estiman que alrededor de 87.000 kilómetros cúbicos de hielo de agua se han acumulado en los polos, lo suficiente para cubrir el planeta con una capa de 60 centímetros.Y el proceso continúa. El gélido Marte se sigue despertando aún de una cálida glaciación.

Imagen por radar del polo norte de Marte. Las formaciones de hielo por debajo de la línea azul muestran la migración en espiral hacia la izquierda. Por encima de la línea azul, estas características desaparecen o cambian de sentido, una indicación de los cambios en la tasa de acumulación y los patrones de vientos asociados con el cambio climático. En otras regiones del casquete polar, la línea azul está asociada a un erosión generalizada - un evento que se corresponde con una edad de hielo.

El eje de rotación de Marte, como el de la Tierra, también experimenta cambios, aunque en este caso, sin una Luna que los amortigüe, son mucho más extremos. En los momentos de máxima inclinación los polos pueden llegar a temperaturas más cálidas que las latitudes bajas, lo que desencadena, paradójicamente, amplias glaciaciones.

Los ciclos de Milankovitch terrestres.

NASA Radar Finds Ice Age Record in Mars' Polar Cap