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sábado, octubre 10, 2015

Mensaje en una botella

LAGEOS I, la historia de una pequeña esfera de latón y aluminio llena de pequeños reflectores y con una placa de Carl Sagan en su interior.

Cuando hablamos de satélites, ingenios el órbita alrededor de la Tierra, solemos imaginar algo tecnológicamente muy complejo, en la cima de los avances técnicos de nuestra civilización. Y así es en casi todos los casos. Casi todos pero no todos. En ocasiones, especialmente al adentrarnos en la historia pasada de la carrera espacial podemos encontrarnos cosas que desafían esta idea preconcebida. Excepciones que confirman la regla, ciertamente, pero sin duda curiosas y merecedoras de una pequeña visita.

Uno de estos casos es LAGEOS I (Laser Geodynamics Satellite), un pequeño satélite lanzado en 1976, apenas de 400 kilogramos de masa y 0.6 Metros de diámetro. Nada especial ya incluso en esas tempranas épocas, con la diferencia de que en este caso era pura y simplemente una bola de latón recubierta de Aluminio. Nada de instrumentos, nada de equipo electrónico, ni de comunicaciones, control o cualquier otra cosa. Simplemente una esfera metálica. En su lugar, dándole el aspecto de una joya, estaba cubierta de 426 reflectores, 422 de vidrio de Cuarzo, con los restantes 4 creados a partir de Germanio para la luz infrarroja. El concepto de lo simple llevado al espacio.

Pero era precisamente lo que se quería. Su objetivo principal era medir la forma exacta de la Tierra al reflejar pasivamente rayos láser disparados desde estaciones terrestre, con un margen de error de apenas 1 centímetro. También permitió un seguimiento de los cambios en la superficie fruto de la deriva continental o en su campo gravitatorio a causa de terremotos y otros fenómenos geofísicos, y actuar como un punto de referencia para medir el bamboleo de la Tierra alrededor de su eje. Incluso se utilizó para comprobar la distorsión del espacio-tiempo causada por la masa de nuestro planeta y predicha por la Relatividad General. Nada mal para esta especie de pelota de golf para millonarios.

Y es una historia que aún continúa, ya que LAGEOS I, a pesar de no disponer de ingeniería interna alguna, ni sistema de impulsión o guiado que permita ajustar su trayectoria, se mantiene en una órbita de 5858 km x 5958 km tremendamente estable, pasando sobre los polos una vez cada 225 Minutos. Tanto que su tiempo de vida se estima en unos 8.4 millones de años. Quizás habremos sido tan estúpidos como para autodestruirnos mucho antes, pero en su lugar quizás se convierta en un fósil de tiempos pasados para una Humanidad evolucionado hacia niveles que no podemos ni imaginar. Y por ello lleva una pequeña placa en su interior, diseñada por Carl Sagan, y donde destacan 3 mapas de la Tierra.

El primero como era la disposición de los continentes hace 268 millones de años en el pasado, el segundo el mundo actual, y el tercero como será dentro, precisamente, de 8,4 millones de años a partir de ahora. Puede que futuros visitantes que puedan conocer que un día, en un pasado lejano, existió en este planeta una especie capaz de comprender que vivía en un mundo dinámico y proyectarse al futuro lejanos, puede que para nuestros descendientes lejanos sepan que no eramos tan tontos como parecíamos, puede, que es lo más probable, para que nunca nadie puede leerla, quedando, al igual que el disco de las Voyager, como un símbolo de nuestro deseo de pervivir más allá de nuestro tiempo. 

Es el mensaje dentro de una botella, aunque en este caso el océano sea el espacio y el tiempo, la playa a la que algún día llegará será nuestro propio planeta, la botella sea una esfera recubierta de Aluminio, y el mensaje está escrita en una pequeña placa destinada a no tener jamás respuesta.

Una visión en detalle de esta hermosa esfera, cubierta de reflectores que las estaciones de láser terrestre pueden utilizar como espejos paras realizar diversas mediciones.

La placa de Carl Sagan en el interior de LAGEOS I, representando La Tierra del pasado, del presente y del futuro.

La estable órbita de LAGEOS I y su hermano gemelo, LAGEOS-II, desplegado en 1992por el transbordador Columbia. Ambos llevan el mensaje de Sagan.

Las estaciones de seguimiento láser del mundo en 2004, que utilizan los espejos de los LAGEOS para realizar mediciones geodésicas.

This Glittery Gem is in Orbit Helping us Measure the Shape of our Planet

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