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Ocaso marciano.Sol 1863

sábado, octubre 03, 2015

Destellos azules en un mar de luz roja

El reciente eclipse de Luna nos regala la visión de uno de los fenómenos más curiosos relacionado con este acontecimiento astronómico.

Nuestro satélite, tal como estaba previsto, pareció fundirse con la oscuridad de la noche, convirtiéndose en una esfera de tonos rojizos, solo iluminada por la luz solar filtrada por la atmósfera terrestre, y por tanto enrojecida por la dispersión. El espectáculo fue seguido por innumerables observadores, tanto por la gente de la calle, curiosos ante un espectáculo celeste tan hermoso, como por astrónomos aficionados y profesionales de todo el mundo. Como resultado tenemos ahora acceso a una enorme biblioteca de fotografías, cada cual más espectacular, aunque evidentemente nada puede remplazar el verlo con tus propios ojos.

Pero algunas de ellas delatan un aspecto poco conocido de los eclipses. Para la mayoría La Luna adquirió un color rojo oscuro, más oscuro cuando más de adentraba en el cono de sombra de La Tierra, pero unos pocos, los más atentos y que lo siguieron con instrumentos ópticos como pueden ser telescopios, se dieron cuenta de algo más: Una luz azulada, que iluminaba una pequeña porción de la por otra parte completamente enrojecido disco lunar. Realmente un fenómeno extraño para quién no conozca los factores que intervienen a la hora de dar a este fenómeno celeste su familiar aspecto.

El científico atmosférico Richard Keen, de la Universidad de Colorado,lo explica: "La mayor parte de la luz que ilumina la Luna pasa a través de la Estratosfera, y se enrojece por la dispersión. Sin embargo, la que pasa a través de la Estratosfera superior penetra en la capa de ozono, que absorbe la luz roja y en realidad hace que el rayo emergente sea de luz más azul". Así, al observar un eclipse de Luna, estamos en realidad disfrutando de una auténtica imagen a contraluz de La Tierra y su atmósfera, llena de información sobre ella para quien es capaz de darse cuenta de toda la información que allí, escrita en el rostro lunar, se esconde.

La atmósfera terrestre vista a contraluz desde el espacio, que permite observar su estructura. La luz rojiza del Eclipse llega de la que cruza la Estratosfera, pero la que lo hace por la parte superior atraviesa la capa de Ozono, que la dota de un color azulado al absorber este elemento las frecuencias correspondientes al rojo. 
 
Desde la Luna, en ese momento momento, seríamos testigos de un eclipse de Sol. La diferencia es que La Tierra tiene una densa atmósfera capaz de transmitir, filtrar y dispersar la luz solar, rodeándose de un anillo luminoso rojizo, que ilumina la superficie lunar e impide que se sumerja en la oscuridad total, además de darle su color tan familiar. 

A Blue Blood Moon  

El borde del ozono en el eclipse de Luna

1 comentario:

Anónimo dijo...

El eclipse de luna fue impresionante. Pero viendo la foto artística de lo que debiera ser un eclipse de tierra desde la luna es asombroso. Se me pone los pelos de punta pensar que ves la tierra con un halo de color a la vez que ves cómo el regolito lunar se va tiñendo a su vez de rojo. Debe ser alucinante