
Nuestra mundo gira sobre si mismo a velocidades que llegan a los 1.667 Kilómetros/Hora en el ecuador, aunque nosotros no tenemos esa sensación, no notamos dicho movimiento por el mismo motivo que no lo notamos cuando viajamos en coche, tren o avión. El resultado es que La Tierra no es totalmente esférica, sino ligeramente elipsoidal, siendo en el ecuador 21 Kilómetros mas ancha que no en los Polos. Puede parecer poca cosa, pero estamos hablando de una diferencia de altura que es más del doble de la del monte Everest.
¿Y si esta se detuviera? De ser algo repentino no quedaría nadie vivo para preocuparse de ello, y posiblemente ni el propio planeta sobreviviría, despedazado por la inercia resultante, así que imaginemos que ocurre de forma más lenta, a lo largo de varias décadas. El resultado sería un mundo muy diferente al que conocemos. Sin rotación afrontaríamos un cambio radical del rostro de La Tierra, que terminaría, según los modelos presentados por Witold Fraczek, del Application Prototype Lab, dividida en tres zonas bien diferenciadas, con dos grandes océanos y un único continente que se extendería a la largo de todo el Ecuador, como un cinturón de tierras emergidas rodeando un mundo acuático. El motivo de esta transformación nos lleva nuevamente al mundo "real".
Su rápida rotación deforma el planeta, y eso incluye a los Océanos, que también se elevan en el ecuador por el mismo motivo, hasta el punto de que los mares ecuatoriales se encuentran unos 8 Kilómetros por encima de sus equivalente polares. Pero sin ella, con la gravedad convertida en la única fuerza que dictara sus normar, las aguas oceánicas migrarían hacia las zonas polares, allí donde esta es más intensa, mientras que nuevas tierras ecuatoriales irían emergiendo. Cuando el proceso terminara el Himborazo (Ecuador) y el Kilimanjaro (Tanzania) se elevarían 13.615 y 12.786 Metros por encima del nivel del mar, conviertiéndose en los puntos más altos del globo.
El proceso empezaría por las regiones polares y las aguas irían avanzando lenta pero imparablemente hacia latitudes más bajas, lo que daría tiempo para que la población pudiera escapar de un destino atroz. Al menos la que hubiera sobrevivido al caos climático y los devastadores terremotos que acompañaría el proceso, el primero debido sobretodo a la desaparición de los patrones de circulación atmosférica que tienen en la rotación terrestre su motor, y el segundo por la recolocación de las placas tectónicas. Posiblemente el lento avance las aguas sería, en un primer momento, lo menos traumático de todo.
Cuando todo terminara La Tierra sería un mundo totalmente diferente al que conocemos, y no solo por el cambio radical en la distribución de las tierras emergidas. Lo que quedara de la Humanidad tendría que hacer frente a un medio mucho menos acogedor del que conocieron. La lucha por la supervivencia, lejos de terminar una vez el planeta se estabilizara de nuevo, no habría hecho sino comenzar.








Modeling the absence of centrifugal force
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