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domingo, junio 03, 2012

Posts Vintage (12): La Leyenda de Vulcano

Durante décadas se consideró probable la existencia de un planeta más cercano al Sol que Mercurio, al que se le bautizó con el nombre de Vulcano.

Nombre romanizado de dios griego Hefesto, era una deidad intimamente ligada al fuego...por lo que no es casualidad que en la segunda mitad del siglo XIX se le diera este nombre un planeta que no se había descubierto y tan cercano al Sol que debía ser un lugar infernal, volcánico. Un nombre muy adecuado, sin duda. ¿Pero de donde salió ese convencimiento en su existencia? La respuesta esta en las leyes desarrolladas por Isaac Newton.

Cuando anunció la famosa ley de gravitación universal a principios del Siglo XVIII fue una revolución increible...de golpe se podía entender, explicar y calcular el movimiento planetario, aunque no era del todo cierto. La influencia gravitatoria entre los diferentes cuerpos hacía que las trayectorias no encajaran de forma exacta, así que durante 200 años los físicos de todo el mundo centraron sus esfuerzos en desarrollar complejas ecuaciones que permitieron corroborar la validez de los principios expuestos por Newton...

Incluso se consideró posible que el movimiento en un cuerpo conocido  podría ser capaz de revelar la posición, masa y órbita de otro aun no descubierto, algo que se vió corroborado cuando se descubrió oficialmente Urano (se había observado anteriormente, pero fue confundido con una estrella) en 1781.

La órbita de este nuevo miembro tanmpoco coincidía con la trayectoria prevista...y a partir de los cálculos se dedujo la existencia de otro planeta más alejado. En 1846, y a partir de los calculos del astrónomo Le Verrie se descubrió Neptuno...la mecánica de Newton se encontraba en su máximo esplendor, no solo podía calcular las trayectorias de planetas conocidos, sino que además había podido anticipar la existencia de aquellos no descubierto. Pero había otra irregularidad por explicar.

Mercurio se mostraba rebelde. Su altamente elíptica órbita presentaba una pequeña variación, moviendose lentamente su Perihelio alrededor del Sol a razón de una centésima de grado por Siglo, algo que no cuadraba con la mecánica ampliamente aceptada, y Le Verrie calculó que la única explicación posible era la existencia de un planeta interior a Mercurio que lo perturbara. La leyenda de Vulcano había nacido, y durante décadas astrónomos de todo el mundo dedicaron su esfuerzo en buscar el planeta fantasma...

Hasta finales del siglo XIX la búsqueda continuó...por más cálculos que se hacían, por más que se intensificara la búsqueda, Vulcano no aparecía. Se multiplicaron los anuncios de avistamientos del deseado planeta, pero que siempre resultaron ser falsas..las manchas solares engañaron de forma recurrente a una comunidad astronómica que esperaba el descubrimiento con ansiedad, mientras todos y cada uno de los eclipses totales de Sol fueron observados ampliamente seguidos en un intento de localizarlo. Pero todo resultó inutil.

La idea de Vulcano perdió adeptos, como declaró el astrónomo alemán Christian Heinrich Friedrich Peters a la prensa: "No pienso ser como un pato salvaje, que vuela detrás de los pájaros míticos de Le Verrie". Este murió en 1877 aún convencido de su descubrimiento y muchos otros continuarón la búsqueda, que siguió siendo fallida.

Este callejón sin salida acabó en 1915, cuando Albert Einstein sacudió todas las ideas sobre el Cosmos con su famosa Teoría Especial de la Relatividad. Con un concepto de la gravitacion basado en la curvatura del espacio-tiempo, explicaba las perturbaciones de la órbita de Mercurio sin necesidad de la existencia de un planeta que lo perturbara. La mecánica de Newton no era tan perfecta como se pensaba...no era incorrecta, pero se hizo evidente que no podía abarcarlo todo y que existían otras factores que la sobrepasaban.

Vulcano murió, enterrado por la nueva física, pero la idea de su existencia se negó a morir del todo..incluso en fechas tan tardías como en 1971 se anuncio un posible avistamiento. Fueron demasiados años convencidos de que el infernal mundo del dios Hefesto estaba ahi, escondido en el resplandor de Helios, como para desaparecer con tanta facilidad.

Vulcano murió en el universo real, pero renació dentro del universo de Star Trek como mundo de origen de Spock y los vulcanos.


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