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martes, noviembre 21, 2017

El mensajero que vino desde el abismo

Conociendo a Oumuamua, el primer viajero interestelar conocido. 

El 19 de Octubre dejamos de estar solos en el Universo. No porque descubriéramos la señal de una civilización alienígena o signos de actividad biológica en algún planeta situado en otra estrella, algo que llevamos mucho esperando pero que nunca termina de llegar, sino porque ese día el telescopio  Pan-STARRS de la isla de Maui en Hawai, detectó un tenue punto de luz desplazándose por el cielo nocturno. A primera vista no muy diferente a las otras detecciones de cuerpos cercanos a la Tierra, que indicaban el paso asteroides o cometas por nuestra vecindad, pero pronto quedó claro que este visitante era especial.

Su trayectoria y velocidad mostraron rápidamente que se trataba de un cuerpo desligado del Sol, destinado a no regresar jamás. Eso no era novedoso en el mundo de la astronomía, ya que el empujón gravitatorio de los gigantes del Sistema Solar Exterior, como Júpiter, pueden proyectar a un pequeño cuerpo celeste, asteroide o cometa, hacia las profundidades del espacio interestelar de forma definitiva. Pero en este caso había algo más, algo más trascendental: Su trayectoria de entrada indicaba que nunca estuvo sujeto al Sol, y que con toda probabilidad había llegado desde el espacio interestelar, sumergiéndose brevemente en nuestro pequeño reino solar antes de regresar a la oscura inmensidad de la que vino. Estábamos ante el primer visitante conocido llegado desde las estrellas.

Cuando fue detectado ya se encontraba en trayectoria de salida, después de sobrevolar el Sol el 9 de Septiembre y alcanzar el punto de mínima distancia a la Tierra el 14 de Octubre, 5 días antes de su detección. Inicialmente considerado un cometa, pronto se confirmó una total falta de actividad, sin señales de una estructura cometaria de ningún tipo. Lo que teníamos delante era un asteroide interestelar, que pronto recibió un nombre, Oumuamua, que en hawaiano significa "un mensajero de lejos que llega primero". Dada las circunstancia no podía ser más adecuado. Porque eso es precisamente lo que es, un mensajero que llega desde más allá de los limites de nuestro mundo, el primero que reconocemos como tal.

Pero este mensajero se estaba ya despidiendo de nosotros, y por tanto el tiempo para estudiarlo se agotaba. Por ello muchos de los grandes observatorios terrestres, como el Very Large Telescope y el Observatorio Europeo Austral, se pusieron en marcha. Una intensa campaña cuyos primeros resultados muestran que el recién llegado es diferente a cualquier cosa vista anteriormente. Y es que presentaba variaciones de su brillo por un factor de 10 a medida que giraba sobre si mismo, en una rotación estimada en unas 7,3 horas. Eso desveló que estábamos ante un asteroide con una forma más que extraña, diez veces más largo que ancho, lo que insinúa una historia extremadamente compleja.

Así podemos resumir que Oumuamua mide al menos 400 metros de longitud, es de naturaleza rocosa con notables cantidades de metal, sin rastro de hielo, relativamente denso y con forma de cigarro. Además tiene un color rojizo, seguramente como consecuencia de haber sido bombardeado por rayos cósmicos de alta energía durante los millones de años que ha estado navegando a través del espacio interestelar. Además parece ser completamente inerte, sin rastro alguna de polvo a su alrededor.¿Y de donde vino? Cálculos orbitales preliminares sugieren que el objeto se adentró en nuestro sistema planetario aproximadamente en la dirección en la que se encuentra la brillante estrella Vega, en la constelación septentrional de Lyra, aunque todo indica que no tiene relación alguna con ella, porque cuando estuvo en esa región, hace unos 300.000 años, Vega no estaba ahí. No debemos olvidar que la Galaxia es un río de estrellas en eterno movimiento.

Es probable, por tanto, que Oumuamua haya estado vagando a través de la Vía Láctea, independiente a cualquier sistema estelar, durante cientos de millones de años antes de su casual encuentro con el Sistema Solar. Un fugaz viaje por la luz antes de regresar a la oscuridad, ofreciendo una oportunidad única, en realidad la primera, de estudiar de cerca un viajero interestelar. Así se hizo desde la Tierra, y así se sigue haciendo desde telescopios orbitales como el Hubble y el Spitzer, que lo seguirán hasta donde sea posible, intentando definir así con mayor precisión su trayectoria y destino.

El mensajero de las estrellas es ya historia, aunque aún tardará años, en realidad siglos, en abandonar completamente el Sistema Solar. Pero deja abierta las puertas al descubrimiento de otros, que posiblemente no han dejado nunca de visitarnos pero hasta ahora habían pasado desapercibidos. Los avances en las tecnologías de rastreo, como es el caso del observatorio Pan-STARRS, promete una nueva era en este aspecto. Como concluye  Olivier Hainaut, miembro del equipo de ESO, "ahora que hemos encontrado la primera roca interestelar, ¡nos estamos preparando para las próximas!".

Este diagrama muestra cómo, a lo largo de tres días del mes de octubre de 2017, el asteroide interestelar 'Oumuamua ha variado su brillo. El amplio rango del brillo se debe a la forma muy alargada de este objeto único, que rota cada 7,3 horas. Los diferentes puntos de colores representan las medidas hechas a través de diferentes filtros, que cubren la parte visible y del infrarrojo cercano del espectro.

El camino de Oumuamua. Su órbita hiperbólica está muy inclinada y, en su camino, no parece haber pasado cerca de ningún otro cuerpo del Sistema Solar.

Esta combinación de imágenes muy profundas muestra al asteroide interestelar en el centro de la imagen. Está rodeado de senderos de estrellas débiles que dejan su rastro, dado que los telescopios lo seguían en su desplazamiento. Esta imagen fue creada mediante la combinación de varias imágenes del Very Large Telescope de ESO y el telescopio Gemini Sur. El objeto aparece como una fuente puntual, sin polvo circundante.

El viaje de Oumuamua.

Observaciones de ESO muestran que el primer asteroide interestelar no se parece a nada visto antes

2 comentarios:

javiliz dijo...

Hola, si soy yo, el pesado de las erratas. ;-P

Donde dice "hace unos 300.000, Vega no estaba ahí",supongo que te refieres a 300.000 años.

Saludos.

Tokaidin dijo...

Arreglado. Y de pesado nada, agradezco la ayuda. A veces no tengo el tiempo necesario para revisar la entrada tanto como sería necesario y se me cuelan cosas, así que si me avisáis favor que me hacéis ;)