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domingo, junio 11, 2017

Post Vintage (233): Cuando el monstruo se despierta

El observatorio NuSTAR capta al agujero negro que se esconde en el centro galáctico en plena actividad. 

La Vía Láctea, el suave trazo ligeramente luminoso que recorre el firmamento de un extremo a otro y que otorga al cielo de la noche, al menos allí donde la contaminación lumínica y las condiciones atmosféricas no suponen un obstáculo para su observación, una belleza singular y una sensación de paz dificil de explicar. No deja de ser la suma de todas aquellas estrellas de nuestra galaxia cuya lejanía impide captarlas de forma individual a simple vista, pero pese a ello, o quizás precisamente por ello, esta dotada de una belleza singular.

Sin embargo es también allí, más concretamente en dirección a la constelación de Sagitario y a solo 27.000 años-luz de La Tierra, donde sabemos que reside un enorme monstruo, un abismo hacia el olvido, la oscuridad más absoluta escondido tras un velo de polvo y estrellas. Se le conoce como Sagittarius A* y forma parte de la familia de los objetos cósmicos más aterradores y misteriosos que existen: Un enorme agujero negro, con más de 3 millones de masas Solares concentradas en un espacio que los últimos cálculos estiman en apenas 44-45 Millones de Kilómetros de diámetro, un pozo de gravedad sin fin del que ni la luz puede escapar y de cuyo interior y lo que allí ocurre seguimos siendo incapaces ni tan solo de comprender más allá de puras hipótesis.


Sabemos que está ahí, ya que disponemos de fuertes evidencias de su existencia, como la detección de Rayos X, Ondas de radio e Infrarrojo, que se cree que es emitida por el gas y polvo calentado a millones de grados durante su caída hacia el, o la intensa influencia gravitatoria en las estrellas vecinas, como es el caso de la famosa S2, y que solo puede explicarse por la presencia de un cuerpo celeste de tal densidad que unicamente encaja con un agujero negro. Puede parece sencillo captar algo así, pero en realidad Sagittarius A* suele ser muy tranquilo, mucho más de lo que son algunos de sus equivalentes de otras galaxias.


Y es que un agujero negro, lejos de esa imágen de "aspiradora galáctica" dispuesto a atraer hacia el todo lo que exista, se comporta, más allá del llamado Horizonte de Sucesos (la frontera final más allá de la cual ya ni la luz puede escapar) como cualquier otro cuerpo celeste, ejerciendo influencia en su entorno de forma no muy diferente a un planeta o estrella, hasta el punto que en el caso de Sagittarius A* tiene algunas de estas últimas en órbita a su alrededor, como es la ya mencionada S2, que completa una vuelta completa cada 15 años,aunque en este caso alrededor de algo oscuro e invisible. Se mantiene dormido, inactivo. Hasta que una estrella, una nube de polvo o incluso un asteroide se acerca demasiado a el, momento en que su aterradora naturaleza queda al descubierto.


Este tipo de monstruos galácticos era de los objetivos de NuSTAR, el pequeño pero potente observatorio de Rayos-X lanzado el 13 de Junio de 2012 y que forma parte de programa Small Explorer de la NASA. Un auténtico paso adelante en la observación del Cosmos en esta parte tan energética del espectro, ya que si bien existen otros observatorios parecidos, como Chandra y XMM-Newton, ninguno de ellos puede captar niveles de energía tan alto, fruto de fenómenos extremos, como lo hace este primero. Y precisamente poco hay más extremo que un agujeros negros.

Sagittarius A* es, por tanto, un objetivo para NuSTAR y por ello era cuestión de tiempo que fijara su atención en el. Y, como respondiendo a tal atención, el monstruo se despertó en forma de una llamarada de energía, una repentina emisión de Rayos-X que fue captada claramente. En una coincidencia afortunada el pequeño observatorio estaba mirando hacia el corazón galáctico cuando el agujero negro devoró cierta cantidad de materia (una nube de gas y polvo, algún pequeño cuerpo planetario, ect..), que, arremolinada alrededor del abismo y calentada hasta los 100 Millones de Grados Centígrados, emitía intensamente en esa parte del espectro, generando una transitoria pero extremadamente potente explosión.

"Hemos tenido suerte de haber capturado una explosión de un agujero negro durante nuestra campaña de observación. Estos datos nos ayudarán a entender mejor el gigante apacible en el centro de nuestra galaxia y por qué a veces se intensifica durante unas horas y luego se vuelve a dormir", explica Fiona Harrison, del California Institute of Technology (Caltech) y miembro del equipo NuSTAR.Todos estos datos, combinados con los obtenidos en otras bandas del espectro, ayudará a comprender mejor estos extraños cuerpos celestes, un misterio casi tan absoluto como la oscuridad que los rodea

El monstruo está ahora nuevamente dormido, escondido nuevamente detrás de un muro de polvo y estrellas, de esa, en aparente, tranquila Vía Láctea, que recorre nuestro firmamento como un rio estelar. Pero incluso el río más apacible puede esconder los peligros más mortíferos..
 
La llamarada de energía en Rayos-X captada por NuSTAR, y que se considera el resultado del despertar puntual del Agujero Negro que habita en centro galáctico, fruto posiblemente de haber devorado materia cercana.

Learn how NASA's NuSTAR X-ray telescope studies supernovas and black holes in distant galaxies, in this SPACE.com infographic.
NuSTAR, el pequeño buscador de las fuerzas más terrorífica.

La Vía Láctea, un hermoso camino de estrellas que esconde en su interior el mayor de los monstruos...

NASA's NuSTAR Spots Flare From Milky Way's Black Hole

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