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martes, mayo 30, 2017

Aquella que tocará el Sol

A un año del lanzamiento de la sonda Solar Probe Plus. 

El 17 de Abril de 1976 la Humanidad se aproximó más a nuestra estrella que lo que nunca habíamos sido capaces de llegar, y más cerca de lo que hemos estado nunca hasta ahora, cuando la sonda Helios-2 pasó a poco más de 48 millones de Kilómetros, más cerca que Mercurio, el más interno de los planetas. Como el Ícaro de la mitología griega, aunque en este caso sobrevivió para contarlo, y estuvo enviando datos durante unos cuentos años más, hasta que su vida útil llego a su final. Nadie más regresó a esa ardiente región del Sistema Solar, buscando encontrarse con su mismo corazón. Pero eso pronto cambiará.

Y es que a mediados de 2018 se lanzará una misión destinada a poner punto final a la leyenda de Helios-2. Conocida como Solar Probe Plus, y recientemente rebautizada como  Parker Solar Probe en honor al astrofísico solar Eugene Parker, el primero en predecir la existencia del viento solar, esta sonda representa la más ambiciosa misión solar jamás realizada, y está ahora afrontando su etapa final de construcción, el último año antes del momento del lanzamiento. A partir de ahora, a medida que se aproxime el momento, las noticias sobre ella irán en aumento, con nuevos datos y detalles sobre el vehículo, sus objetivos y sus características técnicas. Es normal que así sea en cualquier nueva misión interplanetaria, y ahora se aproxima su hora. Vamos a resumir lo que sabemos de ella a día de hoy.

Y lo más importante es que la idea de "tocar" el Sol, aunque no debe tomarse en un sentido literal, no está lejos de la realidad. Una vez lanzada iniciará una serie de encuentros con Venus, hasta 7 de ellos, mediante los cuales irá ajustando su órbita alrededor de nuestra estrella, además de ofrecer la posibilidad extra de estudiar este planeta. Poco a poco, cada uno de sus perihelios se producirá más y más cerca del Sol, hasta llegar al momento culminante un 19 de Diciembre de 2024, cuando lo sobrevolará a menos de 5 millones de Kilómetros de la ardiente Fotosfera, sumergiéndose directamente en la Corona Solar. Le seguirán dos más antes de que su extraordinario viaje llegue a su final. Comparando con esto el de Helios-2 quedará como una anécdota.

Como es sencillo imaginar estamos ante una sonda que contará con una protección sin precedentes, ya que deberá soportar una intensa radiación y unas temperaturas de hasta 1.400 grados Celsius. Por ello estará datada de nuevo tipo de escudo térmico de 11,43 cm fabricado en fibra de carbono, detrás del cual un sistema único de refrigeración líquida mantendrá sus sistemas vitales y sus instrumentos a una temperatura tolerable. Aunque serán pasos relativamente rápidos, en los momentos culminante deberá soportar una intensidad de la luz solar 475 veces superior a la que experimentaría en órbita terrestre. Posiblemente ninguna otra misión interplanetaria necesitó protegerse tanto y convertirse en lo más cercano a una sonda "acorzada".

El objetivo de la sonda es medir los campos eléctricos y magnéticos de la corona solar, la densidad del plasma, y la velocidad del viento solar. Tan cerca del Sol como para observar el momento en que el viento solar pasa de moverse a velocidades subsónico a supersónico, y volar a través de la región donde nacen las partículas solares más de alta energía.¿Por qué la corona solar es mucho más caliente que la fotosfera? Por qué es tan inestable? ¿Cómo se acelera el viento solar? Son preguntas sin respuesta clara y que no pueden ser encontradas desde los observatorios terrestres. Es necesario aproximarse al Sol, adentrarse en su ardiente atmósfera, para buscarlas.

Lo que aprendemos gracias a ella no solo permitirá comprender mejor el funcionamiento de nuestra estrella, sino que, a partir de esto primero, ser capaces de predecir mejor la aparición de eventos extremos, como la eyecciones de masa coronal, que tan peligrosas para nuestra actual red de satélites de comunicación, de la que tanto dependemos. Así como para sondas en activo, misiones futuras y incluso, cuando lleguen, viajes tripulados más allá de la órbita lunar. En no pocos aspectos el éxito de la Parker Solar Probe es un paso necesario para hacer realidad ese futuro.

La sonda y su equipo científico. Podemos ver su extraña configuración, pensada para sobrevivir a las tremendas exigencias de su viaje a través de la Corona Solar, con la sonda propiamente dicha escondida detrás de su gran escudo.

El viaje alrededor del Sol una vez alcanzada su órbita definitiva, y la configuración de sus paneles solares, que se replegarán detrás del escudo para protegerse de la luz y calor solar en el momento del perihelio, para desplegarse una vez se aleje de nuevo.

El largo viaje de la Parker Solar Probe, que visitará a Venus hasta en 7 ocasiones para ir ajustando su órbita y aproximarse lentamente al Sol.

La nueva sonda de la NASA llegará más cerca del Sol que ninguna otra misión en la historia

Solar Probe Plus

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