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"Vera Rubin Ridge", una elevación compuesta de una gran cantidad de óxidos de Hierro, vista por la ChemCam en Sol 1,745
Fobos saliendo de un eclipse.Sol 1730

jueves, agosto 27, 2015

El lento atardecer

Cassini completa su encuentro final con Dione, el último antes del fin de su misión.

Quizás hablar del final de una sonda a la que aún le quedan 2 años de actividad antes de desaparecer, incinerada en la atmósfera de Saturno, es algo prematuro. Aún disfrutaremos de nuevas y maravillosas imágenes llegadas desde este lejano rincón del Sistema Solar, y lo mejor llegará en los últimos meses, cuando ya sin necesidad de preocuparse de un futuro que se agota, afrontará vuelos más arriesgados, incluso unos órbitas finales que la llevarán a pasar en el espacio que se extiende entre el bordo inferior de los anillos y la atmósfera del planeta.

Eso queda relativamente lejos, en Septiembre de 2017, pero lo cierto es que, lentamente pero de forma imparable, la misión de la Cassini afronta su lento atardecer, las ultimas luces de una historia brillante, de las más brillantes de la historia de la carrera espacial. Saturno tiene una gran familia de lunas, y una a una esta veterana sonda está despidiéndose de ella, aproximándose a ellas por última vez. No son Encelado ni Titán, que evidentemente protagonizarán despedidas más tardías, pero son un símbolo del final de una era.

Y la más reciente despedida lo protagonizó Dione, no tan famosa como ellas, pero igualmente interesante para los científicos de la misión: "Esta luna ha sido un enigma, dando pistas sobre procesos geológicos activos, incluyendo una débil atmósfera y evidencias de volcanes de hielo, pero nunca hemos encontrado el causante. El 5º sobrevuelo es nuestra última oportunidad", explica Bonnie Buratti, miembro del equipo científico. "Esta será nuestra última ocasión para ver Dione de cerca. Cassini ha proporcionado pistas sobre estos misterios de las lunas heladas junto a un rico conjunto de datos y abre nuevas cuestiones para que los científicos las respondan", concluye Scott Edgington.

A las 18:33 GMT del pasado 17 de Agosto Cassini pasó a solo 474 kilómetros de la superficie, lo más cerca que ningún otro vehículo explorador estará nunca de ella, al menos en un futuro imaginable. Durante el encuentro se tomaron datos de la gravedad a partir de como la proximidad de Dione afectaba a su trayectoria, lo que permitirán a los científicos conocer la estructura interna de la luna y realizar comparaciones con otras lunas de Saturno, donde también se han realizado mediciones parecidas. Por su parte las cámaras y espectrómetros de Cassini se centraron en obtener datos de alta resolución de su polo norte con una resolución de tan sólo unos pocos metros, mientras que espectrómetro infrarrojo observará también varias zonas de la luna helada que tienen anomalías termales poco frecuentes, ya que son regiones especialmente buenas atrapando calor. Finalmente se tomaron datos de la concentración de partículas de polvo, que podría desvelar una posible emisión por parte de esta luna, ligada a una posible actividad geológica de alguna clase.

"Me conmueve, y sé que a todos los demás también, mirar estas imágenes exquisitas de la superficie y la media luna de Dione, y sabiendo que lo último que veremos de este mundo lejano durante mucho tiempo", explicó Carolyn Porco. "Hasta la última de ella, Cassini ha entregado fielmente otra serie extraordinaria de riquezas. Qué suerte hemos tenido". Estamos viviendo el lento atardecer de Cassini. Pero en ocasiones, si se dan las condiciones adecuadas, los atardeceres pueden ser de una belleza inigualable.

Dione en la distancia, recortándose sobre Saturno, con los finos anillos y sus respectivas sombras proyectas sobre el disco del planeta.

Varias imágenes de la superficie tomadas por la wide-angle camera (WAC) de Cassini. Dentro de ellas, como un pequeño cuadrado más o menos en el centro de ellas, vemos la tomada por la  narrow-angle camera (NAC), con 10 veces más resolución.

Dione recortándose sobre los anillos de Saturno.

Imágenes a corta distancia y aún sin tratar de esta luna. Una última vista antes de la despedida. En la última de ellas la larga exposición permite ver el hemisferio nocturno, aunque a costa de que el diurno quede completamente cegado por la luz.

Dione en infrarrojo, verde y ultravioleta, mostrando que es profundamente desigual: El hemisferio de avance (ya que su rotación se encuentra bloqueada por las mareas gravitacionales de Saturno, como le ocurre a nuestra Luna con La Tierra) está recubierto constantemente en el hielo fresco del anillo E, mientras que el hemisferio"de cola"se muestra con un mayor nivel de cráteres. Es un poco extraño, ya que normalmente el hemisferio de avance recibe más impactos , por lo que la teoría actual indica que en tiempos recientes recibió una masivo, haciendo que girara sobre si misma. Cualquiera de los cráteres de diámetros que rondan o superan los 35 kilómetros observados podrían haber tenido fuerza suficiente para desplazarla, pero resulta extraño que implicara un giro de 180º.

Janiculum Dorsa, una sinuosa serie de montañas de entre 1 a 2 kilómetros que sugiere la corteza helada de Dione era cálida en un pasado reciente.

Las inmensas marcas que dan a Dione su aspecto característico. Aunque inicialmente había diversas teorías sobre su naturaleza, Cassini reveló finalmente que eran una serie de fallas o acantilados de hielo brillante, creadas por fracturas tectonicas.

Hasta siempre, Dione. Quizás algún día, en un futuro muy lejano, nos encontremos de nuevo.

Cassini’s final breathtaking close views of Saturn’s moon Dione

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