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lunes, diciembre 12, 2011

Entre la luz y la oscuridad


El futuro escudo solar del telescopio espacial Gaia se despliega por primera vez.

La luz y calor del Sol es algo imprescindible para muchos sondas espaciales, que extraen de el la energía necesaria para seguir funcionando y mantener su interior a temperaturas soportables, y cuyo destino queda sellado cuando ya no pueden seguir haciéndolo...este fue el caso del rover Spirit, que finalmente sucumbió al terrible frio del Invierno marciano al no poder situarse en una posición más favorable. Pero para otros puede ser el "gran enemigo" del que deben protegerse para conseguir alcanzar sus objetivos.

Y en ningún caso esto es tan evidente como para los telescopios espaciales que, orbitando la Tierra o alguno de sus puntos de Lagrange, estudian las profundidades de la bóveda celeste, y para los cuales esta resulta un obstáculo del que deben protegerse...aunque al mismo tiempo lo necesiten al funcionar todos ellos con paneles solares, en lo que puede definirse como un "ni con ella ni sin ella" realmente curioso. Y por ello se les debe diseñar de forma que puedan vivir con un pie en ambos reinos, el de la luz y el de la oscuridad, en un equilibrio tan delicado como necesario.

Gaia, el próximo telescopio espacial europeo cuyo lanzamiento esta previsto para 2013, no es una excepción, y por ello se enfrentó recientemente a un test crítico, el que significó el primer despliegue de una parte fundamental de su estructura: El escudo solar.

Dicho escudo tiene como misión proteger a de la luz solar, sumiéndola en una oscuridad permanente que permitirá mantener sus instrumentos a una temperatura constante de -110 Cº, necesarios para que estos puedan funcionar correctamente...pero con unos 10 metros de diámetro resulta demasiado grande para cualquier cohete lanzador,y por su diseño no está preparado para soportar su propio peso bajo la gravedad terrestre, por lo que inicialmente irá "plegado" alrededor de Gaia, para posteriormente, ya en el espacio, abrirse como una flor, en un delicado proceso crítico para el futuro de la misión.

En el video superior podemos ver la primera abertura del escudo realizado en las instalaciones de Astrium, Toulous, de forma acelerada, ya que el proceso en total, tan lento como preciso, necesitó unos 20 minutos...podemos ver como los 12 paneles que lo forman, sujetos a unos cables y contrapesos que simulan las condiciones de ingravidez con el mayor realismo posible, se despliegan hasta situarse en la misma posición que ocuparán cuando este mismo proceso ocurra en el espacio, dejando al descubierto el cuerpo principal de Gaia.

Puede parecer simple, pero un fallo en cualquiera de ellos durante el proceso de abertura una vez se encuentre en el espacio podría significar el final prematuro de una misión tan ambiciosa, destinada, durante los 5 años de actividad prevista, a hacer un censo de hasta 1000 millones de estrellas de nuestra galaxia, delimitando su brillo, color, y por encima de todo, posición, distancia y movimiento con precisión nunca vista, lo que permitirá generar un mapa en tres dimensiones extremadamente preciso de nuestra Galaxia y más allá.

Gaia, la misión sucesora de la misión Hipparcos, se situará en el punto de Lagrange L2 y durante los cinco años de actividad prevista obtendrá un catálogo de aproximadamente mil millones de estrellas, observando cada una de ellas unas 70 veces, lo que le permitirá determinar sus posiciones, distancias, movimientos y cambios en luminosidad.

Gaia spreads its wings

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