La aparición de "nubes" marcianas a gran altura siguen sin encontrar una explicación plausible.
Cuando se tiene una flota relativamente numerosa de sondas robóticas explorando un planeta, tanto desde la órbita como desde la superficie, desde hace años, es sencillo llegar a dos conclusiones: Que aparte de profundizar en lo que ya sabemos no queda espacio para las sorpresas, el misterio, y que cualquier cosa que ocurra será rápidamente detectada, lo que hace por tanto completamente innecesario que los telescopios terrestres, tanto profesionales como amateurs, dediquen tiempo a su estudio. Ambos parecen razonamientos lógicos, resultan comprensibles, pero ambos son completamente erróneos. Y el extraño fenómeno que ocurrió en Marzo y Abril de 2012 en Marte es un magnífico ejemplo de ello.
Fueron varios astrónomos aficionados, y no grandes observatorios o sondas espaciales, los que detectaron una gran estructura que se elevaba desde la superficie del planeta en dos ocasiones, alcanzando una altitud de más de 250 kilómetros, y en ambos casos aparecieron sobre la misma región del planeta. No eran fenómenos desconocidos, considerados habitualmente formaciones nubosas a gran altura, pero hasta la fecha nunca habían superado los 100 kilómetros de altura.
Estos penachos se formaron en menos de 10 horas, cubriendo un área de
1.000 x 500 Kilómetros, y permanecieron visibles durante unos 10 días,
cambiando lentamente de forma.¿Como es que la Mars Reconnaissance Orbiter o cualquiera de las otras sondas en órbita marciana no fueron capaces de observar algo así? La geometría de sus trayectorias y las condiciones
de iluminación del momento lo explican. Hay que recordar que todas ellas siguen programas de observación establecidos de antemano, y durante periodos de tiempo concreto, ya que esa información se tiene que almacenar primero y transmitir después. Sería imposible una observación continua, e incluso si lo fuera, tendría que coincidir en el lugar y momento adecuado. Captar fenómenos esporádicos, aislados, es por definición algo que depende de la suerte más que de ninguna otra cosa.
Aislados pero no únicos. Al estudiar las imágenes de archivo del telescopio espacial Hubble del periodo 1995-1999, y las fotografías tomadas por astrónomos aficionados entre los años 2001 y 2014, se descubrió que este tipo de nubes se formaban de forma ocasional en el limbo de Marte, aunque normalmente no superaban los 100 kilómetros de altura.
No obstante, el 17 de mayo de 1997 este observatorio orbital había capturado un penacho extraordinariamente alto, similar a los observados en 2012.
La naturaleza del fenómeno sigue siendo objeto de debate, ya que su misma existencia desconcierta a los científicos planetarios:"Una hipótesis que estamos discutiendo es que se trata de nubes reflectantes de hielo de agua o de dióxido de carbono, o incluso de partículas de polvo, aunque esto implicaría desviarse considerablemente de los modelos estándar de circulación atmosférica para justificar la formación de nubes a semejante altitud", comenta Agustín Sánchez-Lavega, de la Universidad del País Vasco (UPV) y autor principal del artículo que presenta estos resultados en la revista Nature."Otra teoría sugiere que están relacionadas con la actividad de las auroras, y es cierto que se han detectado auroras en esta región en el pasado, ya que en ella el campo magnético del planeta presenta una gran anomalía", añade Antonio García Muñoz, investigador en el centro ESTEC de la ESA y coautor de este estudio.
Sin embargo ambas desafían muchas de nuestras ideas actuales sobre Marte y su atmósfera. En el primer caso, para que se pudieran formar cristales de agua a 200 Kilómetros de altura la temperatura debería caer más de 50 grados (100 grados si fueran de dióxido de carbono) respecto a lo que predicen los modelos actuales de Marte. En el segundo, eso implicaría una emisión unas 1.000 veces más potente que la de las auroras terrestres, lo que es inviable.
En definitiva incluso las dos explicaciones más probables son igualmente sorprendentes y un enorme desafío para los astrónomos. Si alguien pensaba que ya sabíamos casi todo del planeta rojo y que seguir enviando allí misiones de exploración, como la futura ExoMars de la ESA prevista para 2016, es innecesario, haría bien en olvidarse de semejante idea. Marte, aunque no lo parezca, aún guarda muchos misterios.
La extraña nube vista el 21 de Marzo de 2012, así como un registro visual de su evolución en el paso de las horas.
Otra nube o penacho marciano, descubierto en los archivos del Hubble, y que fue fotografiado sin saberlo el 17 de Mayo de 1997.
Un misterioso penacho en Marte desconcierta a los cientificos
Nobody Knows What These Mysterious Plumes are on Mars
miércoles, febrero 18, 2015
El Marte aún misterioso
martes, febrero 17, 2015
1 planeta, 1 misterio
El planeta más cercano al Sol tiene de hecho hielo en su superficie. Eso suena sorprendente a primera vista, pero se encuentra en cráteres que viven en una sombra permanente, al no llegar nunca el resplandor solar. Se piensa que tal vez fueron cometas (o asteroides, que como ahora sabemos contienen también mucha agua) los que la llevaron hasta este mundo ardiente, al impactar contra el. De hecho, la MESSENGER de la NASA no sólo encontró hielo en el polo norte, sino también encontró compuestos orgánicos, que son los componentes básicos de la vida. Aunque eso no significa que esta última exista en Mercurio, demuestra que estos elementos se distribuyen por todo el Sistema Solar.
2) Venus no tiene lunas, y no estamos seguros de por qué.
Tanto Mercurio como Venus no tienen compañeras de viaje, lo que puede considerarse sorprendente, ya que existan docenas en todo el Sistema Solar. Saturno tiene más de 60, por ejemplo. Y algunas lunas son poco más que asteroides capturados, como es el caso de Fobos y Deimos, por ejemplo. Entonces, ¿qué hace que estos planetas diferentes? Aunque en el primer caso quizás su extrema cercanía al Sol pueda explicarlo en parte, nadie está realmente seguro de por qué Venus no dispone de alguna luna, por pequeña que sea, aunque algunos astrónomos sugieren que pudo tenerla.
3) Marte tuvo una atmósfera más gruesa en el pasado, cuya desaparición sigue siendo investigada.
El Sistema Solar interior es un lugar de contrastes: Mercurio casi no tiene atmósfera, Venus tiene una densa y ardiente, la de La Tierra tiene una composición única gracias a que la vida la transformó (y no al revés) y resulta maravillosamente templada en comparación a la de sus compañeros planetarios, mientras que la de Marte es muy fina, apenas equivalente al 1% de la terrestre, y por ello muy fría. Pero en la superficie de este mundo hay evidentes señales, físicas y químicas, del fluir del agua, y el trabajo de exploradores como Curiosity apuntan a un largo periodo de clima templado y húmedo. Eso necesitó una atmósfera mucho más densa, ahora desaparecida ¿Dónde fue? Algunos científicos creen que el viento solar, al desaparecer el campo magnético global, la fue erosionando lentamente a lo largo de cientos y miles de millones de años. Comprobar esta teoría es uno de los objetivos de la sonda MAVEN.
4) Júpiter es un gran receptor cometa.
El planeta más masivo del Sistema Solar probablemente tuvo una enorme influencia en su historia. Con 318 veces la masa de la Tierra, se puede imaginar que cualquier asteroide o cometa que pase cerca tiene grandes posibilidades de ser capturados o desviados. Tal vez Júpiter fue en parte culpable del gran bombardeo tardío que tuvo lugar en el Sistema Solar interior en un momento temprano en su historia, causando cicatrices que todavía se pueden ver en La Luna. Y en 1994, los astrónomos de todo el mundo fueron invitados a un espectáculo poco común: El cometa Shoemaker-Levy 9, atrapado y fragmentado por la gravedad joviana se estrelló contra la atmósfera.
5) Nadie sabe realmente la edad de los anillos de Saturno.
La sonda Cassini llevó nuestro conocimiento sobre esta extraordinaria estructura planetaria hasta otro nivel, mostrando hasta que punto es compleja, delicada y dinámica, desvelando facetas de su naturaleza que eran desconocidas hasta ahora. Sin embargo su edad exacta, si son tan antiguos como el planeta mismo, quizás restos de su formación, o algo reciente (a escala cósmica, claro está), quizás por la fragmentación de una luna, sigue sin estar clara, y ambas hipótesis han tenido sus respectivos momentos de preponderancia.
6) Urano es más tormentoso de lo que pensábamos.
Cuando la Voyager 2 sobrevoló el planeta, en 1986, los científicos vieron una bola azulada casi sin rasgos atmosféricos, y algunos asumieron que no había mucha actividad, fruto de la lejanía con el Sol. El tiempo y la mejora de nuestros sistemas ópticos, en especial con la llegada del Hubble, han acabado con esta idea, mostrando la aparición de grandes sistemas tormentosos, especialmente en el hemisferio Sur. El motor de toda esta repentina actividad es difícil de establecer desde la distancia. Solo una nueva sonda podría darnos una respuesta, pero por desgracia,no hay ninguna misión prevista a esta zona tan alejada del Sistema Solar en un futuro a corto y medio plazo, aunque muchos son los astrónomos que presionan por ello.
7) Neptuno tiene los vientos supersónicos.
Mientras que en La Tierra la máxima preocupación en cuanto a la fuerza del viento es la que se presenta en forma de grandes tormentas, huracanes y tornados, todos ellos parecen poca cosa si los comparamos con la fuerza que fuerzas desplegadas en las capas altras de la atmósfera de Neptuno, en la que se registran vientos de hasta 1.770 kilometros por hora, es decir, más rápidos que la velocidad del sonido en la Tierra, a nivel del mar. Por qué este planeta sea tan violento en este aspecto es un misterio, especialmente teniendo en cuenta que le llega tan poco calor del Sol. Posiblemente, como indican los datos de la Voyager 2 y las observaciones terrestres, su fuente de calor es interna, pero Urano, que es incluso mayor, no parece tener ninguna, por lo que una respuesta genera aún más preguntas.
En los cráteres de los polos de Mercurio, donde la luz del Sol nunca llega, la sonda MESSENGER descubrió hielo de agua y compuestos orgánicos. ¿Transportada por cometas o asteroides?
Venus es un mundo solitario, junto con Mercurio, el único de los grandes planetas que no dispone de compañero alguno.
La atmósfera de Marte es muy fina, fría y cuya presión en superficie es extremadamente baja. Nos mataría en unos instantes de ser expuestos a ella sin protección. Pero hay evidencias claras de que no siempre fue así.
Júpiter es un "tirano planetario", y su campo gravitatorio tiene un efecto determinante para muchos cometas, que ven sus órbitas alteradas, o incluso, como es el caso de Shoemaker-Levy 9, arrastrados a su destrucción.
Los hermosos anillos de Saturno. Cassini nos está desvelando su maravillosa complejidad y delicadeza, pero su edad, si llevan ahí durante varios miles de millones de años, o son fruto de un evento más reciente, sigue siendo un misterio.
Imágenes en infrarojo de Urano tomadas por el observatorio Keck, en Hawaii, donde se revela una intensa actividad atmosférica. Que la está impulsando ahora, mientras que cuando llegó la Voyager 2 parecía sumido en una total tranquilidad, espera una respuesta clara que solo una nueva sonda podría ofrecer.
Más lejos del Sol que Urano, pero mucho más activo. Así es Neptuno, con vientos supersónicos de hasta 1700 Kilómetros/Hora. La fuerza que los impulsa sigue sin estar del todo clara.
Interesting Facts About The Planets
lunes, febrero 16, 2015
El día después
Explorando las imágenes de Cassini con nuevas técnicas.
En Septiembre de 2017 su larga odisea por el sistema de Saturno afrontará su inevitable final, cuando será enviada hacia su atmósfera para que se desintegre, evitando así que en un futuro, ya fuera de servicio y orbitando sin control, terminara impactando contra alguna de sus lunas, especialmente Titán y Encelado, con grandes posibilidades desde el punto de vista astrobiológico, y las contaminara. A partir de ese día dejaremos de recibir nuevas imágenes, marcando el final de una edad dorada en la exploración interplanetaria, pero el total enviado es tan gigantesco que durante años se seguirán estudiando, realizando nuevos descubrimientos. Los últimos hallazgos sobre Europa, la luna joviana, realizados a partir del reanálisis de las viajas imágenes de la Galileo, son un claro ejemplo de ello.
Durante 10 años el radar de la Cassini ha cartografiado casi la mitad de la superficie de Titán, revelando vastas extensiones cubiertas de dunas de arena, y sondeado las profundidades de los mares de hidrocarburos. Este sistema permite desvelar lo que se esconde debajo de la capa de niebla que rodea a esta luna, y que de otra forma sería casi invisible, pero el resultado son imágenes granuladas, llena de "ruido" que puede hacer difícil para los científicos interpretar las características a pequeña escala o identificar los cambios que se producen en una misma área en diferentes momentos. ¿Hay alguna manera de que se puedan ver mejor?
La respuesta es afirmativa, gracias a una técnica recientemente desarrollada para el tratamiento del ruido en las imágenes de radar de Cassini. Denominada por sus desarrolladores como "eliminación de puntos", utiliza un algoritmo para modificar el ruido, produciendo imágenes de la superficie mucho más claras y fáciles de ver que a las que estaban acostumbrados hasta ahora los científicos y el público en general. "Esta es una técnica increíble, y han hecho un gran trabajo al mostrar que podemos confiar en que no pondrá características en las imágenes que no son reales", explica Randy Kirk, del equipo Cassini. Aunque de momento su aplicación será limitada. "Se necesitan muchos recursos informáticos, y por el momento se necesitan ajustes para obtener los mejores resultados con cada nueva imagen, así que por ahora preferíamos utilizarla sólo en las más importante - o más desconcertantes - imágenes".
Sus desolladores han demostrado ya que se pueden producir mapas en 3-D con mucho mejor calidad. Con una visión más clara de los canales fluviales, costas marítimas y dunas azotadas por el viento, los investigadores también serán capaces de realizar un análisis más preciso de los procesos que conforman la superficie de Titán. Y sospechas, cuando se analizó por separado, que este ruido puede contener información acerca de las propiedades de la superficie y del subsuelo. "Esta nueva técnica ofrece una nueva mirada a los datos, lo que nos ayuda a comprender mejor las imágenes originales", explica Stephen Wall, líder del equipo de radar de Cassini."Con esta nueva e innovadora herramienta, vamos a buscar detalles que nos ayuden a distinguir entre los diferentes procesos que dan forma a la superficie".
Esta nueva visión de Titán son un perfecto ejemplo de como datos e imágenes tomadas hace tiempo pueden ser revistadas una y otra vez, a medida que el avance en las técnicas de tratamiento, así como la creación de otras nuevas, permite extraer aún más información y develar nuevo detalles, como si se tratara de sondas virtuales, que, como en su momento la sonda real, sobrevuelan los extraños paisajes de este mundo extraordinario. Y seguirán ahí, visitándolo una y otra vez, mucho más allá del final de la propia Cassini, realizando nuevos descubrimientos y desvelando nuevos detalles años después de que esta se haya convertido ya en un recuerdo lejano. Así de inmenso, así de maravilloso, así de extraordinario es su legado científico.
Vista en perspectiva de la región cerca de la costa oriental de Kraken Mare. Los científicos han utilizado aquí una técnica llamada radargrametría para determinar la altitud de características de la superficie, con una resolución de aproximadamente 1 kilómetro. La altimetría revela que el área es suave, con una diferencia máxima de 1,2 kilómetros de altura. La topografía también muestra que todos los canales fluyen cuesta abajo. La presencia de lo que los científicos llaman "knickpoints" - lugares en un río donde se produce un cambio brusco en la pendiente - podría indicar la estratificación en el lecho de roca, mecanismos de erosión o la forma particular como la superficie responde a eventos súbitos, como inundaciones que siguen a las grandes tormentas. Uno de tales knickpoints es visible justo por encima de la esquina inferior izquierda, donde se ve un área de pistas brillantes
Ligeia Mare, uno de los mares de hidrocarburos grandes en Titán. La eliminación de puntos mejora la visibilidad de los canales que fluyen hacia el.
Leilah Fluctus (55 grados de latitud norte, 80 grados oeste). Con el ruido suprimido, el patrón general de claridad y oscuridad en la escena se hace más evidente. Determinadas características, en forma de cono cerca de la parte inferior derecha, que podrían ser análogos aluviales en Titán - características producidas por la acción de los ríos o inundaciones.
Los tres imágenes más a la izquierda muestran bahías y penínsulas de tierra en Ligea Mare, mientras la situada más a la derecha muestra una red de valles a lo largo de Jingpo Lacus. Por debajo de ellas el resultado de aplicar esta nueva técnica, con una mejora más que evidente.
A New Way to View Titan: 'Despeckle' It
En Septiembre de 2017 su larga odisea por el sistema de Saturno afrontará su inevitable final, cuando será enviada hacia su atmósfera para que se desintegre, evitando así que en un futuro, ya fuera de servicio y orbitando sin control, terminara impactando contra alguna de sus lunas, especialmente Titán y Encelado, con grandes posibilidades desde el punto de vista astrobiológico, y las contaminara. A partir de ese día dejaremos de recibir nuevas imágenes, marcando el final de una edad dorada en la exploración interplanetaria, pero el total enviado es tan gigantesco que durante años se seguirán estudiando, realizando nuevos descubrimientos. Los últimos hallazgos sobre Europa, la luna joviana, realizados a partir del reanálisis de las viajas imágenes de la Galileo, son un claro ejemplo de ello.
Durante 10 años el radar de la Cassini ha cartografiado casi la mitad de la superficie de Titán, revelando vastas extensiones cubiertas de dunas de arena, y sondeado las profundidades de los mares de hidrocarburos. Este sistema permite desvelar lo que se esconde debajo de la capa de niebla que rodea a esta luna, y que de otra forma sería casi invisible, pero el resultado son imágenes granuladas, llena de "ruido" que puede hacer difícil para los científicos interpretar las características a pequeña escala o identificar los cambios que se producen en una misma área en diferentes momentos. ¿Hay alguna manera de que se puedan ver mejor?
La respuesta es afirmativa, gracias a una técnica recientemente desarrollada para el tratamiento del ruido en las imágenes de radar de Cassini. Denominada por sus desarrolladores como "eliminación de puntos", utiliza un algoritmo para modificar el ruido, produciendo imágenes de la superficie mucho más claras y fáciles de ver que a las que estaban acostumbrados hasta ahora los científicos y el público en general. "Esta es una técnica increíble, y han hecho un gran trabajo al mostrar que podemos confiar en que no pondrá características en las imágenes que no son reales", explica Randy Kirk, del equipo Cassini. Aunque de momento su aplicación será limitada. "Se necesitan muchos recursos informáticos, y por el momento se necesitan ajustes para obtener los mejores resultados con cada nueva imagen, así que por ahora preferíamos utilizarla sólo en las más importante - o más desconcertantes - imágenes".
Sus desolladores han demostrado ya que se pueden producir mapas en 3-D con mucho mejor calidad. Con una visión más clara de los canales fluviales, costas marítimas y dunas azotadas por el viento, los investigadores también serán capaces de realizar un análisis más preciso de los procesos que conforman la superficie de Titán. Y sospechas, cuando se analizó por separado, que este ruido puede contener información acerca de las propiedades de la superficie y del subsuelo. "Esta nueva técnica ofrece una nueva mirada a los datos, lo que nos ayuda a comprender mejor las imágenes originales", explica Stephen Wall, líder del equipo de radar de Cassini."Con esta nueva e innovadora herramienta, vamos a buscar detalles que nos ayuden a distinguir entre los diferentes procesos que dan forma a la superficie".
Esta nueva visión de Titán son un perfecto ejemplo de como datos e imágenes tomadas hace tiempo pueden ser revistadas una y otra vez, a medida que el avance en las técnicas de tratamiento, así como la creación de otras nuevas, permite extraer aún más información y develar nuevo detalles, como si se tratara de sondas virtuales, que, como en su momento la sonda real, sobrevuelan los extraños paisajes de este mundo extraordinario. Y seguirán ahí, visitándolo una y otra vez, mucho más allá del final de la propia Cassini, realizando nuevos descubrimientos y desvelando nuevos detalles años después de que esta se haya convertido ya en un recuerdo lejano. Así de inmenso, así de maravilloso, así de extraordinario es su legado científico.
Vista en perspectiva de la región cerca de la costa oriental de Kraken Mare. Los científicos han utilizado aquí una técnica llamada radargrametría para determinar la altitud de características de la superficie, con una resolución de aproximadamente 1 kilómetro. La altimetría revela que el área es suave, con una diferencia máxima de 1,2 kilómetros de altura. La topografía también muestra que todos los canales fluyen cuesta abajo. La presencia de lo que los científicos llaman "knickpoints" - lugares en un río donde se produce un cambio brusco en la pendiente - podría indicar la estratificación en el lecho de roca, mecanismos de erosión o la forma particular como la superficie responde a eventos súbitos, como inundaciones que siguen a las grandes tormentas. Uno de tales knickpoints es visible justo por encima de la esquina inferior izquierda, donde se ve un área de pistas brillantes
Ligeia Mare, uno de los mares de hidrocarburos grandes en Titán. La eliminación de puntos mejora la visibilidad de los canales que fluyen hacia el.
Leilah Fluctus (55 grados de latitud norte, 80 grados oeste). Con el ruido suprimido, el patrón general de claridad y oscuridad en la escena se hace más evidente. Determinadas características, en forma de cono cerca de la parte inferior derecha, que podrían ser análogos aluviales en Titán - características producidas por la acción de los ríos o inundaciones.
Los tres imágenes más a la izquierda muestran bahías y penínsulas de tierra en Ligea Mare, mientras la situada más a la derecha muestra una red de valles a lo largo de Jingpo Lacus. Por debajo de ellas el resultado de aplicar esta nueva técnica, con una mejora más que evidente.
A New Way to View Titan: 'Despeckle' It
domingo, febrero 15, 2015
Post Vintage (126): El mundo que no pudo ser
¿Por qué Marte es mucho más pequeño que La Tierra?
Representa uno esos pequeños enigmas que esconde la formación del Sistema Solar, ya que si la densidad del disco de material que rodeaba el naciente Sol hubiera sido más o menos uniforme, los modelos actuales indican que debería haber crecido tanto como Venus o La Tierra. Pero la realidad es completamente opuesta, y como sabemos el planeta rojo apenas tiene la mitad del diámetro de nuestro mundo y solo un 10% de su masa. Que le impidió crecer como debería haber hecho y convertirse realmente en una segunda Tierra es una de las preguntas que se hace los astrónomos cuando estudian Marte y su historia.
Actualmente existen 2 teorías principales que intentan explicar esta anómala situación. La principal señala que Júpiter y Saturno migraron hacia el Sol, poco después de su formación, y luego se dirigió de nuevo hacia el sistema solar exterior, una vez más, barriendo los planetesimales, los bloques primarios a partir de los cuales se formarían los planetas, a su paso gracias al caos gravitatorio generado en el proceso."A condición de que Júpiter cambiara de dirección a 1,5 UA, el crecimiento de Marte se atrofia, pero dejando suficiente material más cerca del sol para formar La Tierra y Venus", explica John Chambers, del Carnegie Institution for Science. El concepto de la migración de los gigantes gaseosos tiene actualmente muchos apoyos entre los científicos planetarios, por lo que esta sería una de sus consecuencias.
Una explicación alternativa es la propuesta recientemente por un equipo de investigadores lideraros por Andre Izidoro, de la Universidade Estadual Paulista, Brasil. Sus simulaciones sobre el flujo de gas durante los primeros tiempos del Sistema Solar sugieren que una región de baja densidad puede haber existido de forma natural en el disco protoplanetario entre las 1 y 3 UA del Sol."Si este vacío parcial sobrevivió el tiempo suficiente, podría haber sido preservado en la distribución de los planetesimales y embriones planetarios que se formaron posteriormente", escribe Chambers. "Las simulaciones realizadas por Izidoro muestran que la reducción del número de bloques de construcción planetarios cerca de la órbita actual de Marte entre un 50 y un 75 por ciento favorece la formación de un insignificante planeta rojo".
Queda una 3ª posibilidad, y es que sea, simplemente, un accidente estadístico: "Simulaciones de formación de planetas convencionales generan análogos de Marte en un pequeño porcentaje de los casos, sin necesidad de ninguna medida especial. Esto deja a la pequeña posibilidad de que este represente simplemente un afloramiento estadístico extraño, y su pequeño tamaño no contenga verdades más profundas acerca de nuestro sistema solar".
¿Que hizo de Marte el pequeño planeta que conocemos? Se trató de un simple accidente o fue una "víctima" de los turbulentos primeros tiempos del Sistema Solar? Quizás algún día, estudiando en profundidad tanto el planeta como el Cinturón de Asteroides, podremos encontrar una respuesta a este misterio.
Las dos teorías principales que explican el actual tamaño de Marte: A) Una zona de baja densidad nacida de forma natural en el disco protoplanetario y que se mantuvo intacta una vez comenzó la formación de los planetas, quedando o migrando Marte hacia ella y afectado a su crecimiento, y B) Donde la migración de Júpiter llevó el caos a esta zona, provocando el "vacío" en el y limitando el material disponible.
Marte, un planeta terrestre pero mucho más pequeñó que La Tierra y Venus, cuyos diámetros son casi idénticos. Esto posiblemente marcó su destino final como el mundo árido, frío y seco que es actualmente.
Why Is Mars So Much Smaller Than Earth?
Representa uno esos pequeños enigmas que esconde la formación del Sistema Solar, ya que si la densidad del disco de material que rodeaba el naciente Sol hubiera sido más o menos uniforme, los modelos actuales indican que debería haber crecido tanto como Venus o La Tierra. Pero la realidad es completamente opuesta, y como sabemos el planeta rojo apenas tiene la mitad del diámetro de nuestro mundo y solo un 10% de su masa. Que le impidió crecer como debería haber hecho y convertirse realmente en una segunda Tierra es una de las preguntas que se hace los astrónomos cuando estudian Marte y su historia.
Actualmente existen 2 teorías principales que intentan explicar esta anómala situación. La principal señala que Júpiter y Saturno migraron hacia el Sol, poco después de su formación, y luego se dirigió de nuevo hacia el sistema solar exterior, una vez más, barriendo los planetesimales, los bloques primarios a partir de los cuales se formarían los planetas, a su paso gracias al caos gravitatorio generado en el proceso."A condición de que Júpiter cambiara de dirección a 1,5 UA, el crecimiento de Marte se atrofia, pero dejando suficiente material más cerca del sol para formar La Tierra y Venus", explica John Chambers, del Carnegie Institution for Science. El concepto de la migración de los gigantes gaseosos tiene actualmente muchos apoyos entre los científicos planetarios, por lo que esta sería una de sus consecuencias.
Una explicación alternativa es la propuesta recientemente por un equipo de investigadores lideraros por Andre Izidoro, de la Universidade Estadual Paulista, Brasil. Sus simulaciones sobre el flujo de gas durante los primeros tiempos del Sistema Solar sugieren que una región de baja densidad puede haber existido de forma natural en el disco protoplanetario entre las 1 y 3 UA del Sol."Si este vacío parcial sobrevivió el tiempo suficiente, podría haber sido preservado en la distribución de los planetesimales y embriones planetarios que se formaron posteriormente", escribe Chambers. "Las simulaciones realizadas por Izidoro muestran que la reducción del número de bloques de construcción planetarios cerca de la órbita actual de Marte entre un 50 y un 75 por ciento favorece la formación de un insignificante planeta rojo".
Queda una 3ª posibilidad, y es que sea, simplemente, un accidente estadístico: "Simulaciones de formación de planetas convencionales generan análogos de Marte en un pequeño porcentaje de los casos, sin necesidad de ninguna medida especial. Esto deja a la pequeña posibilidad de que este represente simplemente un afloramiento estadístico extraño, y su pequeño tamaño no contenga verdades más profundas acerca de nuestro sistema solar".
¿Que hizo de Marte el pequeño planeta que conocemos? Se trató de un simple accidente o fue una "víctima" de los turbulentos primeros tiempos del Sistema Solar? Quizás algún día, estudiando en profundidad tanto el planeta como el Cinturón de Asteroides, podremos encontrar una respuesta a este misterio.
Las dos teorías principales que explican el actual tamaño de Marte: A) Una zona de baja densidad nacida de forma natural en el disco protoplanetario y que se mantuvo intacta una vez comenzó la formación de los planetas, quedando o migrando Marte hacia ella y afectado a su crecimiento, y B) Donde la migración de Júpiter llevó el caos a esta zona, provocando el "vacío" en el y limitando el material disponible.
Marte, un planeta terrestre pero mucho más pequeñó que La Tierra y Venus, cuyos diámetros son casi idénticos. Esto posiblemente marcó su destino final como el mundo árido, frío y seco que es actualmente.
Why Is Mars So Much Smaller Than Earth?
sábado, febrero 14, 2015
Un regalo de San Valentín de color azul pálido
Se cumplen 25 años del "Pale Blue Dot", cuando La Tierra fue fotografiada por la Voyager 1 desde más allá de Neptuno.
El 14 de Febrero de 1990 nuestro pequeño planeta recibió el mejor regalo de San Valentín posible, una demostración de amor no ya hacia una persona, país o comunidad concreta, sino dirigida a la totalidad de la Humanidad, tanto en sus claras virtudes así como en sus más que evidentes defectos, un recordatorio de nuestra posición en el Universo, una lección que aún hoy día sigue sin ser entendida por muchos. Pero sin duda fue y sigue siendo, para todos aquellos capaces que apreciarlo, uno de los momentos más mágicos de la historia de la carrera espacial.
Sería la Voyager 1, en ruta hacia el espacio interestelar desde que su encuentro con Titán la lanzara fuera del plano de la elíptica donde orbitan los planetas principales, la que ese día, ya desde más allá de la órbita de Neptuno, giraba su cámara y miraba de nuevo hacia el lejano Sol, aún lo suficientemente brillante para haberla dejado de servicio en caso de haber apuntado directamente hacia el. Operación por ello con cierto riesgo, pero que las circunstancias hacia ahora asumible, ya que sin más objetivos que observar se había tomado la decisión de desconectarla de forma definitiva, permitiendo así utilizar los recursos informáticos de la nave, hasta ahora dedicados a esta función, a otras más necesarias. Por tanto, en el peor de los casos, simplemente quedaría inutilizada lo que ya estaba destinado de todos modos a la desconexión, y en el mejor se conseguirían unas imágenes históricas.
Y afortunadamente fue esto último precisamente lo que ocurrió. La Voyager 1 tomó una serie de fotografías que conformaron un auténtico "retrato en familia" del Sistema Solar. Solo Mercurio (oculto por el resplandor solar), Marte (en ese momento poco iluminado por el Sol desde su punto de vista) y Plutón (demasiado tenue) quedaron fuera. No así Venus, La Tierra, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, apenas puntos de luz diminutos perdidos en la oscuridad, pero aún asi brillando lo suficiente para que pudieran ser captados por la cámara de la sonda. Sería su espectacular "canto del cisne", el mejor imaginable antes de que la oscuridad cayera para siempre sobre ella.
Aunque fueron 6 los planetas captados ese día, la gran estrella, por razones evidentes, era La Tierra. La posibilidad de vernos en toda nuestra inmensa insignificancia resultó, y sigue resultando, tremendamente reveladora, al menos para aquellos que son capaces de levantar la mirada y expandir sus pensamiento, desgraciadamente no tan abundantes como este mundo necesitaría. Uno de ellos era el siempre añorado Carl Sagan, y es el quién nos ofreció la mayor y más maravillosa reflexión realizada a partir de ese "punto azul pálido":
"El más distante punto... así, tal vez no tenga particular interés, pero para nosotros es diferente.
Consideremos nuevamente este punto. Eso es aquí, Es nuestro hogar. Eso somos nosotros. En él están todos los que amamos, todo los que conoces, todos de quiénes haz oído hablar, y todos los seres humanos, quienes fueran que han vivido sus vidas. La suma de nuestra alegría y sufrimiento, miles de confiadas religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de la civilizaciones, cada rey y cada campesino, cada joven pareja de enamorados, cada madre y padre, cada esperanzado niño, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí: en una mota de polvo suspendida en un rayo de Sol.
La Tierra es un muy pequeño escalón en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre derramados por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueles visitas que los habitantes de una esquina de ese pixel hicieron contra los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina; lo frecuencia de sus malentendidos, lo impaciencia por matarse unos a otros, la generación de fervientes odios. Nuestras posturas, nuestra imaginada auto-importancia, la falsa ilusión de tener una posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este pálido punto de luz.
Nuestro planeta es una mota solitaria en la inmensa oscuridad cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esta vastedad, no hay ni un indicio de que la ayuda llegará desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro cercano, al cual nuestra especie pudiera migrar. ¿Visitar?, Sí. Establecerse, ¿aún no?. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos.
Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad y construcción de carácter. Quizá no hay mejor demostración de la tontería de la soberbia humana que ésta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amablemente, y de preservar y cuidar el pálido punto azul, el único hogar que jamás hemos conocido"
Hoy, como hace 25 años, su mensaje sigue siendo igual de válido. ¿Es necesario añadir nada más?
El gran retrato en familia del Sistema Solar, dentro del cual se incluye el "punto azul pálido" que tanto inspiró a Sagan.
Los 6 protagonitas. De izquiera a derecha y de arriba a abajo: Venus, La Tierra, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.
Ese pequeño punto azul palido. Palabras e imágenes en uno de los discursos más inspirados jamás pronunciados.
'Pale Blue Dot' Images Turn 25
El 14 de Febrero de 1990 nuestro pequeño planeta recibió el mejor regalo de San Valentín posible, una demostración de amor no ya hacia una persona, país o comunidad concreta, sino dirigida a la totalidad de la Humanidad, tanto en sus claras virtudes así como en sus más que evidentes defectos, un recordatorio de nuestra posición en el Universo, una lección que aún hoy día sigue sin ser entendida por muchos. Pero sin duda fue y sigue siendo, para todos aquellos capaces que apreciarlo, uno de los momentos más mágicos de la historia de la carrera espacial.
Sería la Voyager 1, en ruta hacia el espacio interestelar desde que su encuentro con Titán la lanzara fuera del plano de la elíptica donde orbitan los planetas principales, la que ese día, ya desde más allá de la órbita de Neptuno, giraba su cámara y miraba de nuevo hacia el lejano Sol, aún lo suficientemente brillante para haberla dejado de servicio en caso de haber apuntado directamente hacia el. Operación por ello con cierto riesgo, pero que las circunstancias hacia ahora asumible, ya que sin más objetivos que observar se había tomado la decisión de desconectarla de forma definitiva, permitiendo así utilizar los recursos informáticos de la nave, hasta ahora dedicados a esta función, a otras más necesarias. Por tanto, en el peor de los casos, simplemente quedaría inutilizada lo que ya estaba destinado de todos modos a la desconexión, y en el mejor se conseguirían unas imágenes históricas.
Y afortunadamente fue esto último precisamente lo que ocurrió. La Voyager 1 tomó una serie de fotografías que conformaron un auténtico "retrato en familia" del Sistema Solar. Solo Mercurio (oculto por el resplandor solar), Marte (en ese momento poco iluminado por el Sol desde su punto de vista) y Plutón (demasiado tenue) quedaron fuera. No así Venus, La Tierra, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, apenas puntos de luz diminutos perdidos en la oscuridad, pero aún asi brillando lo suficiente para que pudieran ser captados por la cámara de la sonda. Sería su espectacular "canto del cisne", el mejor imaginable antes de que la oscuridad cayera para siempre sobre ella.
Aunque fueron 6 los planetas captados ese día, la gran estrella, por razones evidentes, era La Tierra. La posibilidad de vernos en toda nuestra inmensa insignificancia resultó, y sigue resultando, tremendamente reveladora, al menos para aquellos que son capaces de levantar la mirada y expandir sus pensamiento, desgraciadamente no tan abundantes como este mundo necesitaría. Uno de ellos era el siempre añorado Carl Sagan, y es el quién nos ofreció la mayor y más maravillosa reflexión realizada a partir de ese "punto azul pálido":
"El más distante punto... así, tal vez no tenga particular interés, pero para nosotros es diferente.
Consideremos nuevamente este punto. Eso es aquí, Es nuestro hogar. Eso somos nosotros. En él están todos los que amamos, todo los que conoces, todos de quiénes haz oído hablar, y todos los seres humanos, quienes fueran que han vivido sus vidas. La suma de nuestra alegría y sufrimiento, miles de confiadas religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de la civilizaciones, cada rey y cada campesino, cada joven pareja de enamorados, cada madre y padre, cada esperanzado niño, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí: en una mota de polvo suspendida en un rayo de Sol.
La Tierra es un muy pequeño escalón en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre derramados por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueles visitas que los habitantes de una esquina de ese pixel hicieron contra los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina; lo frecuencia de sus malentendidos, lo impaciencia por matarse unos a otros, la generación de fervientes odios. Nuestras posturas, nuestra imaginada auto-importancia, la falsa ilusión de tener una posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este pálido punto de luz.
Nuestro planeta es una mota solitaria en la inmensa oscuridad cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esta vastedad, no hay ni un indicio de que la ayuda llegará desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro cercano, al cual nuestra especie pudiera migrar. ¿Visitar?, Sí. Establecerse, ¿aún no?. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos.
Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad y construcción de carácter. Quizá no hay mejor demostración de la tontería de la soberbia humana que ésta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amablemente, y de preservar y cuidar el pálido punto azul, el único hogar que jamás hemos conocido"
Hoy, como hace 25 años, su mensaje sigue siendo igual de válido. ¿Es necesario añadir nada más?
El gran retrato en familia del Sistema Solar, dentro del cual se incluye el "punto azul pálido" que tanto inspiró a Sagan.
Los 6 protagonitas. De izquiera a derecha y de arriba a abajo: Venus, La Tierra, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.
'Pale Blue Dot' Images Turn 25
viernes, febrero 13, 2015
Un día en la vida de Plutón
New Horizons sigue con la campaña de observación para ajustar su trayectoria final.
Quedan aún 3 meses para que las imágenes que nos lleguen desde tal remoto lugar superen en calidad y detalle lo mejor logrado por el telescopio espacial Hubble, y aún más tiempo, hasta mediados de Mayo, para que su desconocido rostro, poco a poco, vaya desvelando su auténtica naturaleza ante la potente cámara LORRI. Pero a pesar de ello cada nueva secuencia de imágenes nos sitúa ligeramente más cerca de el y su gran luna Caronte, y su crecimiento ante nuestros ojos, aunque aún muy lento, cada vez es más evidente cuando lo comparamos con imágenes de meses anteriores. Y las últimas nos ofrecen una extraordinaria visión de alguna de sus características orbitales, como el la duración de su día y la situación del centro de gravedad común del sistema, el baricentro alrededor del cual giran ambos en una delicada danza planetaria.
La primera de las imágenes que forma esta animación fue tomada cuando New Horizons estaba a unos 203 millones de kilómetros de Plutón, mientras que la última llegó 6½ días después y 8 millones de kilómetros más cerca: "Estas imágenes permiten a los navegantes refinar las posiciones de Plutón y Caronte, y tienen la ventaja adicional de permitir a los científicos estudiar las variaciones en sus respectivos brillos mientras giran, proporcionando una vista previa de lo que puede esperar durante el encuentro cercano en julio", explica Alan Stern, principal investigados de la misión.
Los algo más de 6 días terrestres que abarca esta secuencia coincide con el tiempo que tarda Plutón en completar una rotación sobre si mismo, así como el que necesita Caronte en completar una órbita a su alrededor. Más aún, ambos están atrapados por las mareas gravitatorias del otro, hasta el punto de que se enseñan mutuamente siempre el mismo hemisferio. Desde la superficie de cualquiera de ellos el otro estará siempre en el mismo lugar de la Bóveda Celeste, tal como La Tierra lo está en el de La Luna. Una situación de mutua captura que convierte a esta pareja planetaria en lo más cercano a la idea de un planeta (enano) doble, que es como no pocos los consideran, por encima de la pareja Tierra-Luna.
Esta situación se ve reforzada además por lo que resulta aquí claramente visible: En lugar de girar Caronte alrededor de Plutón, ambos giran alrededor de un punto invisible, el centro de gravedad del sistema o baricentro. Eso ocurre en cualquier sistema, por diferentes que sean, entre estrellas, entre estrellas y planetas, entre planetas y lunas o incluso entre asteroides, pero normalmente, la diferencia de masa hace que dicho centro se encuentre muy en el interior del mayor de ellos, por lo que el resultado es que vemos a uno girar alrededor del otro, aunque en realidad siguen girando alrededor de su baricentro común. La única diferencia entre Plutón-Caronte y el resto de mundos, Tierra-Luna incluida, es que aquí dicho centro está justo en el exterior del primero, ya que el primero es apenas el doble de grande que el segundo. Un magnífico ejemplo visual de como se relacionan gravitatoriamente los cuerpos celestes.
Estamos ya a solo 150 días del encuentro, pero ya desde la distancia, aún mayor de la que separa La Tierra del Sol, Plutón y su colosal compañera de viaje resultan fascinantes. Y pronto sus 4 pequeñas lunas serán visibles, añadiéndose a este extraordinario baile planetaria.
El baile de Plutón, un bamboleo generado por estar el centro de gravedad del sistema justo en el exterior de su superficie. Esto es válido para cualquier otro sistema, pero aquí queda al descubierto de una forma espectacular.
Plutón y Caronte, un planeta enano y su luna gigante o un planeta doble?
The View from New Horizons: A Full Day on Pluto-Charon
Quedan aún 3 meses para que las imágenes que nos lleguen desde tal remoto lugar superen en calidad y detalle lo mejor logrado por el telescopio espacial Hubble, y aún más tiempo, hasta mediados de Mayo, para que su desconocido rostro, poco a poco, vaya desvelando su auténtica naturaleza ante la potente cámara LORRI. Pero a pesar de ello cada nueva secuencia de imágenes nos sitúa ligeramente más cerca de el y su gran luna Caronte, y su crecimiento ante nuestros ojos, aunque aún muy lento, cada vez es más evidente cuando lo comparamos con imágenes de meses anteriores. Y las últimas nos ofrecen una extraordinaria visión de alguna de sus características orbitales, como el la duración de su día y la situación del centro de gravedad común del sistema, el baricentro alrededor del cual giran ambos en una delicada danza planetaria.
La primera de las imágenes que forma esta animación fue tomada cuando New Horizons estaba a unos 203 millones de kilómetros de Plutón, mientras que la última llegó 6½ días después y 8 millones de kilómetros más cerca: "Estas imágenes permiten a los navegantes refinar las posiciones de Plutón y Caronte, y tienen la ventaja adicional de permitir a los científicos estudiar las variaciones en sus respectivos brillos mientras giran, proporcionando una vista previa de lo que puede esperar durante el encuentro cercano en julio", explica Alan Stern, principal investigados de la misión.
Los algo más de 6 días terrestres que abarca esta secuencia coincide con el tiempo que tarda Plutón en completar una rotación sobre si mismo, así como el que necesita Caronte en completar una órbita a su alrededor. Más aún, ambos están atrapados por las mareas gravitatorias del otro, hasta el punto de que se enseñan mutuamente siempre el mismo hemisferio. Desde la superficie de cualquiera de ellos el otro estará siempre en el mismo lugar de la Bóveda Celeste, tal como La Tierra lo está en el de La Luna. Una situación de mutua captura que convierte a esta pareja planetaria en lo más cercano a la idea de un planeta (enano) doble, que es como no pocos los consideran, por encima de la pareja Tierra-Luna.
Esta situación se ve reforzada además por lo que resulta aquí claramente visible: En lugar de girar Caronte alrededor de Plutón, ambos giran alrededor de un punto invisible, el centro de gravedad del sistema o baricentro. Eso ocurre en cualquier sistema, por diferentes que sean, entre estrellas, entre estrellas y planetas, entre planetas y lunas o incluso entre asteroides, pero normalmente, la diferencia de masa hace que dicho centro se encuentre muy en el interior del mayor de ellos, por lo que el resultado es que vemos a uno girar alrededor del otro, aunque en realidad siguen girando alrededor de su baricentro común. La única diferencia entre Plutón-Caronte y el resto de mundos, Tierra-Luna incluida, es que aquí dicho centro está justo en el exterior del primero, ya que el primero es apenas el doble de grande que el segundo. Un magnífico ejemplo visual de como se relacionan gravitatoriamente los cuerpos celestes.
Estamos ya a solo 150 días del encuentro, pero ya desde la distancia, aún mayor de la que separa La Tierra del Sol, Plutón y su colosal compañera de viaje resultan fascinantes. Y pronto sus 4 pequeñas lunas serán visibles, añadiéndose a este extraordinario baile planetaria.
El baile de Plutón, un bamboleo generado por estar el centro de gravedad del sistema justo en el exterior de su superficie. Esto es válido para cualquier otro sistema, pero aquí queda al descubierto de una forma espectacular.
Plutón y Caronte, un planeta enano y su luna gigante o un planeta doble?
The View from New Horizons: A Full Day on Pluto-Charon
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jueves, febrero 12, 2015
Un salto en profundidad.
Space X lanza con éxito al observatorio solar DSCOVR, su primera misión hacia el espacio profundo.
Después de dos intentos fallidos, el primero por problemas técnicos externos al propio cohete y el segundo por la presencia de vientos potentes a cierta altura sobre la zona de lanzamiento, a la 3ª fue a la vencida y un nuevo Falcon 9, de momento, y a la espera del la llegada del Falcon Heavy, el lanzador más potente desarollado por la empresa de Elon Musk, despegaba hacia la órbita terrestre. Era su 15º vuelo, y con el Space X superaba un nuevo reto en su firme determinación de convertirse en una de las piedras angulares del esfuezo espacial de los EEUU, y por extensión, del mundo: Lanzar una sonda, más concretamente un observatorio solar, destinada al espacio profundo, algo hasta ahora reservado a las Agencias Espaciales estatales.
En esta ocasión todo sucedió sin mayores problemas, y después de varios encendidos de la segunda etapa del Falcon 9, el observatorio DSCOVR era colocado en la llamada órbita de aparcamiento, donde completó el despliegue de sus paneles solares. Por delante le espera un viaje de 110 días hasta alcanzar el Punto de Lagrange 1, situado a 1.5 millones de Kilómetros en dirección al Sol, donde se convertirá en una especie de vigilante, monitorizando su actividad y alertando a La Tierra de la llegada de tormentas geomagnéticas, se espera que entre 15 y 60 minutos antes de que impacten con nuestro planeta. Se unirá allí con el ya veterano vigilante ACE (Advanced Composition Explorer), en activo desde 1997 y que ya superó de lejos su esperanza de vida prevista.
Este era el objetivo principal, y se cumplió con todo éxito. No puede decirse lo mismo del secundario, lograr el aterrizaje del Falcon 9 en la barcaza autónoma que le esperaba en la Atlántico, y que el mal estado de la mar, con grandes olas que no hacían recomendable intentarlo, hizo desistir a Space X. Aún así la primera etapa del cohete completó con éxito todas las maniobras necesarias, tocando las aguas a menos de 10 metros del punto elegido, y lo que es más importante, aparentemente suavemente y en vertical, lo que permite ser optimistas sobre el futuro.
Fueron además unas horas de intensa actividad para la gente de Space X, ya que con pocas horas de diferencia, la Dragón regresaba a La Tierra después de una larga estancia en la ISS, transportando con ella 1.700 Kilógramos de carga, entre ellos numerosos experimentos científicos. La cápsula completó sin mayores problemas su travesía por la atmósfera, amerizando cerca de las costas de la Baja California, siendo rápidamente recuperado por el barco que la compañía tenía desplegado en la zona para ello.
En definitiva, aunque sin el premio final que hubiera sido completar el aterrizaje del Falcon 9, estos 2 últimos días han representado un nuevo salto en profundidad para Space X, con un nuevo lanzamiento exitoso de de cohete lanzadera (15 de 15 realizados), una nueva misión cumplida por parte de Dragon (igualmente impecable hasta ahora) y su estreno en el terreno de los lanzamientos de sondas hacia el espacio profundo. Y en el horizonte espera ya el Falcon Heavy.
Lanzamiento entre las luces del ocaso.
Casi coincidiendo en el tiempo la Dragón regresaba a La Tierra, siendo recuperada en las aguas del Pacífico. Unas horas realmente intensas para Space X.
SpaceX Launches DSCOVR Space Weather Satellite, But No Rocket Landing
Después de dos intentos fallidos, el primero por problemas técnicos externos al propio cohete y el segundo por la presencia de vientos potentes a cierta altura sobre la zona de lanzamiento, a la 3ª fue a la vencida y un nuevo Falcon 9, de momento, y a la espera del la llegada del Falcon Heavy, el lanzador más potente desarollado por la empresa de Elon Musk, despegaba hacia la órbita terrestre. Era su 15º vuelo, y con el Space X superaba un nuevo reto en su firme determinación de convertirse en una de las piedras angulares del esfuezo espacial de los EEUU, y por extensión, del mundo: Lanzar una sonda, más concretamente un observatorio solar, destinada al espacio profundo, algo hasta ahora reservado a las Agencias Espaciales estatales.
En esta ocasión todo sucedió sin mayores problemas, y después de varios encendidos de la segunda etapa del Falcon 9, el observatorio DSCOVR era colocado en la llamada órbita de aparcamiento, donde completó el despliegue de sus paneles solares. Por delante le espera un viaje de 110 días hasta alcanzar el Punto de Lagrange 1, situado a 1.5 millones de Kilómetros en dirección al Sol, donde se convertirá en una especie de vigilante, monitorizando su actividad y alertando a La Tierra de la llegada de tormentas geomagnéticas, se espera que entre 15 y 60 minutos antes de que impacten con nuestro planeta. Se unirá allí con el ya veterano vigilante ACE (Advanced Composition Explorer), en activo desde 1997 y que ya superó de lejos su esperanza de vida prevista.
Este era el objetivo principal, y se cumplió con todo éxito. No puede decirse lo mismo del secundario, lograr el aterrizaje del Falcon 9 en la barcaza autónoma que le esperaba en la Atlántico, y que el mal estado de la mar, con grandes olas que no hacían recomendable intentarlo, hizo desistir a Space X. Aún así la primera etapa del cohete completó con éxito todas las maniobras necesarias, tocando las aguas a menos de 10 metros del punto elegido, y lo que es más importante, aparentemente suavemente y en vertical, lo que permite ser optimistas sobre el futuro.
Fueron además unas horas de intensa actividad para la gente de Space X, ya que con pocas horas de diferencia, la Dragón regresaba a La Tierra después de una larga estancia en la ISS, transportando con ella 1.700 Kilógramos de carga, entre ellos numerosos experimentos científicos. La cápsula completó sin mayores problemas su travesía por la atmósfera, amerizando cerca de las costas de la Baja California, siendo rápidamente recuperado por el barco que la compañía tenía desplegado en la zona para ello.
En definitiva, aunque sin el premio final que hubiera sido completar el aterrizaje del Falcon 9, estos 2 últimos días han representado un nuevo salto en profundidad para Space X, con un nuevo lanzamiento exitoso de de cohete lanzadera (15 de 15 realizados), una nueva misión cumplida por parte de Dragon (igualmente impecable hasta ahora) y su estreno en el terreno de los lanzamientos de sondas hacia el espacio profundo. Y en el horizonte espera ya el Falcon Heavy.
Lanzamiento entre las luces del ocaso.
El vuelo del Falcon 9, con el observatorio DSCOVR.
DSCOVR se situará en el punto de Lagrange L1, a 1.5 millones de Kilómetros de distancia en dirección al Sol, desde donde actuará como un sistema de alerta ante la llegada de tormentas geomagnéticas. También se espera que ofrezca imágenes continuas de La Tierra desde su privilegiada posición.
Aunque no se intentó aterrizar en la barcaza, igualmente el Falcon 9 realizó todas las maniobras necesarias, aparentemente con la suficiente precisión, velocidad y posición vertical como para ser optimisas. Las últimas imágenes, ya casi sobre las olas, permiten apreciar sus "alas" desplegadas, que en el intento anterior, al quedarse sin líquido hidráulico, no pudieron complir su cometido.
SpaceX Launches DSCOVR Space Weather Satellite, But No Rocket Landing
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miércoles, febrero 11, 2015
Viviendo en otros mundos del Sistema Solar: La Luna
Imaginando la presencia humana en nuestra compañera celeste.
Hemos dejado atrás Venus, demasiado duro en todos los aspectos como para ser de nuestro agrado, y seguimos adelante en busca de un nuevo hogar. Y esta vez nos dirigimos al lado mismo de nuestro planeta de origen, a su enorme satélite conocido como Luna, tan familiar que en cierta forma, aunque sea otro mundo, es como si en parte siguiéramos en casa, teniendo como tendremos a La Tierra a la vista. Pero vivir cerca de los tuyos tampoco parece una tan mala opción, y sin duda hará que la nostalgia sea más llevadera. Quizá ser un selenita no esté tan mal.
El lugar para instalar nuestra base parece evidente con solo conocer un poco la naturaleza de este cuerpo celeste desvelada por las diversas misiones exploradoras que lo han visitado, y ese es cerca de las zonas polares, donde se sabe que existen reservas más o menos amplias de hielo de agua, protegidos de la luz solar en las sombras eternas de los grandes cráteres, que con la tecnología existente podremos extraer. Y es realmente valioso, un auténtico 3 al precio de 1: Agua para beber, Oxígeno para respirar e Hidrógeno como combustible. Es decir, la casi completa independencia de La Tierra. Si quisieramos podríamos crear una república lunar y decirles a los pesados terrestres que se olviden de nosotros, pero en el fondo somos unos sentimentales y no queremos cortar lazos. No por ahora.
Otra ventaja de esta localización es que nos libraríamos de los cambios de temperatura extrema que vive en el resto de la Luna, con temperaturas que pasan de los +127 C durante el día a los -233 C en plena noche. Si colocamos nuestro base en el lugar justo viviremos en un eterno atardecer, con temperaturas moderadas. No es que importe demasiado en un mundo sin atmósfera, y por tanto donde este calor no se puede transmitir, pero tanto a nuestro hogar, así como de nuestros trajes espaciales, siempre les irá mejor si evitamos contrastes tan extremos. A no ser que queramos una base enterrada, y por tanto mejor aislada. No sería una mala elección, y nos protegería de posibles meteoritos, pero quizás duraríamos: No hemos viajado tanto para terminar viviendo bajo tierra.
Eso si, más nos vale hacerla resistente a la actividad sísmica. Lejos de ser un astro muerto en este aspecto, los sismógrafos dejados por los Apolo han dejado constancia de que existen terremotos lunares, sobretodo generados de las mareas gravitatorias generadas por La Tierra. Y no son poca cosa: Hasta 5,5 en la escala de Richter y con duraciones de hasta 1 hora son suficientes para que nos podamos llevar un buen susto de no tomar precauciones.
Una vez instalados llega la hora de dar un paseo. Y ciertamente hay lugares que merece la pena que visitemos, ya que son totalmente diferentes a cualquier cosa que hayamos visto en La Tierra. Vastas llanuras de lava se extenderían ante nuestros ojos, decoradas con grandes montañas, la más alta de las cuales llega a los 5.5 Kilómetros. En realidad estamos ante el fruto de grandes impactos, ya que en La Luna no existen placas tectónicas que pueden generar elevaciones del terreno como ocurre en nuestro planeta. También puede que nos encontremos con alguna de las cuevas descubiertas por las sondas orbitales, en realidad entradas a antiguos túneles de lava que se han colapsado en parte. Los espeleólogos sueñan con poder bajar algún día por alguno de ellos. Pero estamos de turismo, así que algunas fotos de recuerdo, una curiosa mirada al interior por si vemos algo "extraño" (quizás hemos visto demasiadas películas de ciencia ficción) y seguimos adelante.
Y si lo que queremos son grandes vistas, pues nos aproximamos al gran cráter Aristarco, que ofrecería desde sus bordes una visión que dejaría en mal lugar al Gran Cañón del Colorado y como un punto insignificante al famoso cráter de Arizona.
Toda esta actividad sería relativamente sencilla de afrontar con la baja gravedad lunar, apenas 1/6 de la terrestre: Seríamos capaces de dar saltos 6 veces más altos y 6 veces más largos que los que dábamos en La Tierra, lo que sería muy útil para superar obstáculos y mover rocas. Pero cuidado con esto último. Como ya descubrimos en Mercurio, que pese menos no significa que tenga menos masa y menos inercia. Con la ilusión de la ligereza nos podríamos hacer daño. Una roca, como se suele decir, es una roca, aquí y en Plutón.
Sin atmósfera digna de mención no tendremos que preocuparnos del clima, que simplemente no existe como lo entendemos, y estaremos acompañados de un cielo siempre negro, incluso con el Sol presente. Las largas noches de 14 días terrestres de duración, en cambio, serían una promesa cumplida de cielos estrellados más allá de cualquier sueño, aunque nuevamente no las veríamos "parpadear" con en los cielos terrestres. Con inmensidad del Universo ante nuestros ojos entenderíamos porque hay astrónomos que sueñan con telescopios lunares. Y por encima de todo veríamos la azul, hermosa y cálida Tierra, ocupando en el cielo lunar un espacio 4 veces mayor que la Luna en los suyos, y inmensamente más resplandeciente gracias a sus océanos, nubes y hielos.
Eso, claro está, que nos quedemos en la cara visible. Como La Luna tarda lo mismo en girar sobre si misma que en completar una órbita, La Tierra se mantiene siempre en el mismo lugar del firmamento según la zona en que nos encontremos, como un elemento fijo, incrustado en la Bóveda Celeste. Y con un poco de suerte, si nos quedamos el tiempo suficiente, asistiríamos a un eclipse de Sol, aunque sería nuestro antiguo planeta el que cubriría a nuestra estrella, convirtiéndose en un espectacular anillos de fuego celeste, que cubriría todo el escenario lunar de todos anaranjados, lo que los terrestres verían en ese momento como una "Luna de sangre". Lo que se llama ver la otra cara de la moneda.
¿Y que tal tomar unas fotografías de semejante espectáculo y enviarlas a casa? Una de las ventajas de vivir en la Luna es que las comunicaciones con ella serían rápidas, apenas algo más de 2 segundos de retraso entre enviar un mensaje y recibir respuesta. No está nada mal, cosas peores hemos visto cuando vivíamos en ella, y eso que estábamos en el mismo planeta. Así que no solo las podremos enviar, sino comentarlas con nuestros conocidos casi en directo.
Ciertamente el gran satélite terrestre tiene evidentes ventajas para ser nuestro nuevo hogar, Hay recursos en forma de agua helada que permiten ser autónomos en casi todos los aspectos, y la cercanía con La Tierra permite comunicaciones casi en directo, además de la posibilidad del envío rápido de suministros o ayuda en caso de que hubieran problemas de cualquier tipo. Pero aún es pronto para decidirse, y en el fondo queremos explorar mucho más allá, atraídos por la lejanía y lo desconocido, como les ocurría a los antiguos exploradores.
Nuestra siguiente parada, con la llegada prevista para dentro de una semana, es el planeta de los sueños, donde la Humanidad siempre proyectó sus deseos de exploración interplanetaria, y donde no pocos colocaron sus fantasías de antiguas civilizaciones alienígena. Marte, el planeta rojo, ya nos espera.
Infografía: Viviendo en La Luna
What Would It Be Like to Live on the Moon?
Viviendo en otros mundos del Sistema Solar: Mercurio
Viviendo en otros mundos del Sistema Solar: Venus
Hemos dejado atrás Venus, demasiado duro en todos los aspectos como para ser de nuestro agrado, y seguimos adelante en busca de un nuevo hogar. Y esta vez nos dirigimos al lado mismo de nuestro planeta de origen, a su enorme satélite conocido como Luna, tan familiar que en cierta forma, aunque sea otro mundo, es como si en parte siguiéramos en casa, teniendo como tendremos a La Tierra a la vista. Pero vivir cerca de los tuyos tampoco parece una tan mala opción, y sin duda hará que la nostalgia sea más llevadera. Quizá ser un selenita no esté tan mal.
El lugar para instalar nuestra base parece evidente con solo conocer un poco la naturaleza de este cuerpo celeste desvelada por las diversas misiones exploradoras que lo han visitado, y ese es cerca de las zonas polares, donde se sabe que existen reservas más o menos amplias de hielo de agua, protegidos de la luz solar en las sombras eternas de los grandes cráteres, que con la tecnología existente podremos extraer. Y es realmente valioso, un auténtico 3 al precio de 1: Agua para beber, Oxígeno para respirar e Hidrógeno como combustible. Es decir, la casi completa independencia de La Tierra. Si quisieramos podríamos crear una república lunar y decirles a los pesados terrestres que se olviden de nosotros, pero en el fondo somos unos sentimentales y no queremos cortar lazos. No por ahora.
Otra ventaja de esta localización es que nos libraríamos de los cambios de temperatura extrema que vive en el resto de la Luna, con temperaturas que pasan de los +127 C durante el día a los -233 C en plena noche. Si colocamos nuestro base en el lugar justo viviremos en un eterno atardecer, con temperaturas moderadas. No es que importe demasiado en un mundo sin atmósfera, y por tanto donde este calor no se puede transmitir, pero tanto a nuestro hogar, así como de nuestros trajes espaciales, siempre les irá mejor si evitamos contrastes tan extremos. A no ser que queramos una base enterrada, y por tanto mejor aislada. No sería una mala elección, y nos protegería de posibles meteoritos, pero quizás duraríamos: No hemos viajado tanto para terminar viviendo bajo tierra.
Eso si, más nos vale hacerla resistente a la actividad sísmica. Lejos de ser un astro muerto en este aspecto, los sismógrafos dejados por los Apolo han dejado constancia de que existen terremotos lunares, sobretodo generados de las mareas gravitatorias generadas por La Tierra. Y no son poca cosa: Hasta 5,5 en la escala de Richter y con duraciones de hasta 1 hora son suficientes para que nos podamos llevar un buen susto de no tomar precauciones.
Una vez instalados llega la hora de dar un paseo. Y ciertamente hay lugares que merece la pena que visitemos, ya que son totalmente diferentes a cualquier cosa que hayamos visto en La Tierra. Vastas llanuras de lava se extenderían ante nuestros ojos, decoradas con grandes montañas, la más alta de las cuales llega a los 5.5 Kilómetros. En realidad estamos ante el fruto de grandes impactos, ya que en La Luna no existen placas tectónicas que pueden generar elevaciones del terreno como ocurre en nuestro planeta. También puede que nos encontremos con alguna de las cuevas descubiertas por las sondas orbitales, en realidad entradas a antiguos túneles de lava que se han colapsado en parte. Los espeleólogos sueñan con poder bajar algún día por alguno de ellos. Pero estamos de turismo, así que algunas fotos de recuerdo, una curiosa mirada al interior por si vemos algo "extraño" (quizás hemos visto demasiadas películas de ciencia ficción) y seguimos adelante.
Y si lo que queremos son grandes vistas, pues nos aproximamos al gran cráter Aristarco, que ofrecería desde sus bordes una visión que dejaría en mal lugar al Gran Cañón del Colorado y como un punto insignificante al famoso cráter de Arizona.
Toda esta actividad sería relativamente sencilla de afrontar con la baja gravedad lunar, apenas 1/6 de la terrestre: Seríamos capaces de dar saltos 6 veces más altos y 6 veces más largos que los que dábamos en La Tierra, lo que sería muy útil para superar obstáculos y mover rocas. Pero cuidado con esto último. Como ya descubrimos en Mercurio, que pese menos no significa que tenga menos masa y menos inercia. Con la ilusión de la ligereza nos podríamos hacer daño. Una roca, como se suele decir, es una roca, aquí y en Plutón.
Sin atmósfera digna de mención no tendremos que preocuparnos del clima, que simplemente no existe como lo entendemos, y estaremos acompañados de un cielo siempre negro, incluso con el Sol presente. Las largas noches de 14 días terrestres de duración, en cambio, serían una promesa cumplida de cielos estrellados más allá de cualquier sueño, aunque nuevamente no las veríamos "parpadear" con en los cielos terrestres. Con inmensidad del Universo ante nuestros ojos entenderíamos porque hay astrónomos que sueñan con telescopios lunares. Y por encima de todo veríamos la azul, hermosa y cálida Tierra, ocupando en el cielo lunar un espacio 4 veces mayor que la Luna en los suyos, y inmensamente más resplandeciente gracias a sus océanos, nubes y hielos.
Eso, claro está, que nos quedemos en la cara visible. Como La Luna tarda lo mismo en girar sobre si misma que en completar una órbita, La Tierra se mantiene siempre en el mismo lugar del firmamento según la zona en que nos encontremos, como un elemento fijo, incrustado en la Bóveda Celeste. Y con un poco de suerte, si nos quedamos el tiempo suficiente, asistiríamos a un eclipse de Sol, aunque sería nuestro antiguo planeta el que cubriría a nuestra estrella, convirtiéndose en un espectacular anillos de fuego celeste, que cubriría todo el escenario lunar de todos anaranjados, lo que los terrestres verían en ese momento como una "Luna de sangre". Lo que se llama ver la otra cara de la moneda.
¿Y que tal tomar unas fotografías de semejante espectáculo y enviarlas a casa? Una de las ventajas de vivir en la Luna es que las comunicaciones con ella serían rápidas, apenas algo más de 2 segundos de retraso entre enviar un mensaje y recibir respuesta. No está nada mal, cosas peores hemos visto cuando vivíamos en ella, y eso que estábamos en el mismo planeta. Así que no solo las podremos enviar, sino comentarlas con nuestros conocidos casi en directo.
Ciertamente el gran satélite terrestre tiene evidentes ventajas para ser nuestro nuevo hogar, Hay recursos en forma de agua helada que permiten ser autónomos en casi todos los aspectos, y la cercanía con La Tierra permite comunicaciones casi en directo, además de la posibilidad del envío rápido de suministros o ayuda en caso de que hubieran problemas de cualquier tipo. Pero aún es pronto para decidirse, y en el fondo queremos explorar mucho más allá, atraídos por la lejanía y lo desconocido, como les ocurría a los antiguos exploradores.
Nuestra siguiente parada, con la llegada prevista para dentro de una semana, es el planeta de los sueños, donde la Humanidad siempre proyectó sus deseos de exploración interplanetaria, y donde no pocos colocaron sus fantasías de antiguas civilizaciones alienígena. Marte, el planeta rojo, ya nos espera.
Infografía: Viviendo en La Luna
What Would It Be Like to Live on the Moon?
Viviendo en otros mundos del Sistema Solar: Mercurio
Viviendo en otros mundos del Sistema Solar: Venus
martes, febrero 10, 2015
El viaje de los 2 samurais
El equipo de Akatsuki presenta el que será su plan de actividades en Venus, mientras Hayabusa 2 completa con éxito nuevas pruebas de sus impulsores iónicos y sistemas de comunicaciones.
Japón, a través de su agencia espacial, la JAXA, nunca tuvo una presencia constante y amplia en el terreno de la exploración interplanetaria. Algunos éxitos puntuales, como la misión Hayabusa, Kaguya a la Luna o las sondas gemelas Sakigake y Suisei, que sobrevolaron el cometa Halley en el ya lejano 1986, así como algún fracaso, como la Nozomi a Marte, que fallo en su intento de entrar en órbita, componen su limitado historial en este campo, poco digno de la que sigue siendo, a pesar de sus problemas, la 3ª potencia económica del planeta. Por eso el ser testigos de más de una sonda japonesa activa al mismo tiempo y avanzando hacia sus respectivos objetivos es una situación muy poco habitual en su historia, por no decir que casi única. Pero es eso precisamente lo que estamos viviendo ahora mismo.
Akatsuki es la más veterana, una sonda que al fracasar su intento de inserción orbital alrededor de Venus en 2010 por un fallo en su impulsor principal parecía destinada a acompañar a la Nozomi como un nuevo fracaso de la JAXA. Pero si algo aprendimos del accidentado viaje de la Hayabusa es que rendirse no entra en los planes de los técnicos japoneses, y casi inmediatamente se empezó con los planes para intentarlo de nuevo en el futuro. Y esta segunda oportunidad llegará el próximo 7 de Diciembre, después de un largo viaje alrededor del Sol, con todos sus sistemas al mínimo de actividad para preservarlos lo máximo posible.
No será ya la misma misión que fue planeada originalmente, ya que su órbita, si consigue entrar en ella utilizando sus impulsores secundarios (el principal quedó fuera de servicio durante el intento de 2010), será notablemente diferente a la prevista en su momento, con un punto de máxima distancia que se situará entre los 300-400.000 Kilómetros, en lugar de los 80.000 iniciales, y un periodo de 8-9 días terrestres, en lugar de las 30 horas de la primera opción. Teniendo en cuenta todo esto, la JAXA ya tiene planeadas cuales serán sus actividades, bastante parecidas a las que habría afrontado en 2010, aunque lógicamente con un periodo de tiempo diferente, ya que tardará más en completar cada vuelta alrededor de Venus:
- Cuando Akatsuki se encuentre a mayor distancia, a 10 o más radios planetarios, lo observará en su totalidad con el objetivo de entender sus nubes, su atmósfera profunda y las condiciones de la superficie.
- A menos de 10 radios planetarios la sonda llevará a cabo observaciones en primer plano para clarificar los movimientos de convección de las nubes, la distribución de los movimientos ondulatorios y sus cambios.
- Cundo esté aún más cerca, Akatsuki observará la estructura de la capa de nubes y la atmósfera desde una visión lateral.
- Al pasar por su lado nocturno monitorizará el disco del plantea en busca de descargas eléctricas y señales de luminiscencia atmosférica.
- Observará también la estructura atmosférica y sus cambios mediante la emisión de ondas de radio.
Si todo ello se cumple (y no es seguro, ya que se trata de una improvisación para superar una situación imprevista), aunque sea con 5 años de retraso, esta misión habrá cumplido ampliamente sus objetivos. Su éxito sería especialmente importante ahora, que con el final de la Venus Express ya no existen sondas en este planeta. Originalmente la idea es que ambas trabajaran juntas. Ahora Akatsuki tomará el testigo para continuar allí donde esta lo dejó.
Mientras tanto, más cerca de La Tierra, la segunda y flamante nueva sonda de la JAXA, Hayabusa 2, sigue afrontando diversos testos para comprobar el buen estado de sus sistemas.Los protagonistas principales han sido sus 4 impulsores iónicos, a los que los técnicos nipones han sometido a diversos encendidos de prueba: Un encendido de los 4 a la vez, generando un empuje de 7 a 10 milinewtons, a los que siguió otro larga duración, de más de 24 horas, protagonizados por 3 de ellos, con un empuje máximo de 28 milinewtons.
También con éxito se puso a prueba su sistema de radio de banda Ka, de mayor frecuencia que las de banda X y S, utilizadas con mayor frecuencia..La NASA también está cambiando hacia el uso de la banda Ka, después de haberla probado por primera vez en el espacio profundo mediante la Mars Reconnaissance Orbiter.
Aunque sigue siendo limitada, la presencia de Japón en la exploración espacial es sin lugar a dudas una excelente noticia, especialmente cuando la NASA afrontará ahora varias "sequías" de nuevos lanzamientos, fruto de los desastrosos recortes sufridos por su programa de exploración planeta los últimos años, y cuyas consecuencias, ya que el diseño, construcción, lanzamiento y llegada a su objetivo de una sonda necesita años para ser una realidad, se verán en toda su crudeza los próximos años. Que "nuevos jugadores" entren en acción, desarrollando sus propios programas, ayudará a compensar, aunque solo sea en parte, esta situación. Akatsuki y Hayabusa 2 son ahora mismo las grandes apuestas de la JAXA para llenar ese vacío.
La órbita inicial prevista para Akatsuki y la que tendrá si lo consigue esta vez. Desde el fracaso de 2010 está en órbita solar, "persiguiendo" a su objetivo. Lo atrapará de nuevo en Diciembre de esta año. Será el momento de la segunda y última oportunidad.
Hayabusa 2, recién llegada al espacio, aún está en periodo de pruebas y comprobaciones, de momento superadas sin problemas. Por delante tiene un largo viaje hacia su meta final, incluido un encuentro con La Tierra previo.
A new mission for Akatsuki, and status updates for Hayabusa 2 and Chang'e
Japón, a través de su agencia espacial, la JAXA, nunca tuvo una presencia constante y amplia en el terreno de la exploración interplanetaria. Algunos éxitos puntuales, como la misión Hayabusa, Kaguya a la Luna o las sondas gemelas Sakigake y Suisei, que sobrevolaron el cometa Halley en el ya lejano 1986, así como algún fracaso, como la Nozomi a Marte, que fallo en su intento de entrar en órbita, componen su limitado historial en este campo, poco digno de la que sigue siendo, a pesar de sus problemas, la 3ª potencia económica del planeta. Por eso el ser testigos de más de una sonda japonesa activa al mismo tiempo y avanzando hacia sus respectivos objetivos es una situación muy poco habitual en su historia, por no decir que casi única. Pero es eso precisamente lo que estamos viviendo ahora mismo.
Akatsuki es la más veterana, una sonda que al fracasar su intento de inserción orbital alrededor de Venus en 2010 por un fallo en su impulsor principal parecía destinada a acompañar a la Nozomi como un nuevo fracaso de la JAXA. Pero si algo aprendimos del accidentado viaje de la Hayabusa es que rendirse no entra en los planes de los técnicos japoneses, y casi inmediatamente se empezó con los planes para intentarlo de nuevo en el futuro. Y esta segunda oportunidad llegará el próximo 7 de Diciembre, después de un largo viaje alrededor del Sol, con todos sus sistemas al mínimo de actividad para preservarlos lo máximo posible.
No será ya la misma misión que fue planeada originalmente, ya que su órbita, si consigue entrar en ella utilizando sus impulsores secundarios (el principal quedó fuera de servicio durante el intento de 2010), será notablemente diferente a la prevista en su momento, con un punto de máxima distancia que se situará entre los 300-400.000 Kilómetros, en lugar de los 80.000 iniciales, y un periodo de 8-9 días terrestres, en lugar de las 30 horas de la primera opción. Teniendo en cuenta todo esto, la JAXA ya tiene planeadas cuales serán sus actividades, bastante parecidas a las que habría afrontado en 2010, aunque lógicamente con un periodo de tiempo diferente, ya que tardará más en completar cada vuelta alrededor de Venus:
- Cuando Akatsuki se encuentre a mayor distancia, a 10 o más radios planetarios, lo observará en su totalidad con el objetivo de entender sus nubes, su atmósfera profunda y las condiciones de la superficie.
- A menos de 10 radios planetarios la sonda llevará a cabo observaciones en primer plano para clarificar los movimientos de convección de las nubes, la distribución de los movimientos ondulatorios y sus cambios.
- Cundo esté aún más cerca, Akatsuki observará la estructura de la capa de nubes y la atmósfera desde una visión lateral.
- Al pasar por su lado nocturno monitorizará el disco del plantea en busca de descargas eléctricas y señales de luminiscencia atmosférica.
- Observará también la estructura atmosférica y sus cambios mediante la emisión de ondas de radio.
Si todo ello se cumple (y no es seguro, ya que se trata de una improvisación para superar una situación imprevista), aunque sea con 5 años de retraso, esta misión habrá cumplido ampliamente sus objetivos. Su éxito sería especialmente importante ahora, que con el final de la Venus Express ya no existen sondas en este planeta. Originalmente la idea es que ambas trabajaran juntas. Ahora Akatsuki tomará el testigo para continuar allí donde esta lo dejó.
Mientras tanto, más cerca de La Tierra, la segunda y flamante nueva sonda de la JAXA, Hayabusa 2, sigue afrontando diversos testos para comprobar el buen estado de sus sistemas.Los protagonistas principales han sido sus 4 impulsores iónicos, a los que los técnicos nipones han sometido a diversos encendidos de prueba: Un encendido de los 4 a la vez, generando un empuje de 7 a 10 milinewtons, a los que siguió otro larga duración, de más de 24 horas, protagonizados por 3 de ellos, con un empuje máximo de 28 milinewtons.
También con éxito se puso a prueba su sistema de radio de banda Ka, de mayor frecuencia que las de banda X y S, utilizadas con mayor frecuencia..La NASA también está cambiando hacia el uso de la banda Ka, después de haberla probado por primera vez en el espacio profundo mediante la Mars Reconnaissance Orbiter.
Aunque sigue siendo limitada, la presencia de Japón en la exploración espacial es sin lugar a dudas una excelente noticia, especialmente cuando la NASA afrontará ahora varias "sequías" de nuevos lanzamientos, fruto de los desastrosos recortes sufridos por su programa de exploración planeta los últimos años, y cuyas consecuencias, ya que el diseño, construcción, lanzamiento y llegada a su objetivo de una sonda necesita años para ser una realidad, se verán en toda su crudeza los próximos años. Que "nuevos jugadores" entren en acción, desarrollando sus propios programas, ayudará a compensar, aunque solo sea en parte, esta situación. Akatsuki y Hayabusa 2 son ahora mismo las grandes apuestas de la JAXA para llenar ese vacío.
La órbita inicial prevista para Akatsuki y la que tendrá si lo consigue esta vez. Desde el fracaso de 2010 está en órbita solar, "persiguiendo" a su objetivo. Lo atrapará de nuevo en Diciembre de esta año. Será el momento de la segunda y última oportunidad.
Hayabusa 2, recién llegada al espacio, aún está en periodo de pruebas y comprobaciones, de momento superadas sin problemas. Por delante tiene un largo viaje hacia su meta final, incluido un encuentro con La Tierra previo.
A new mission for Akatsuki, and status updates for Hayabusa 2 and Chang'e
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lunes, febrero 09, 2015
El silencio del 14 de Julio
New Horizon cortará todas las comunicaciones con La Tierra el día en encuentro, centrándose por completo en la toma de datos e imágenes.
La encuentro de una sonda exploradora a un nuevo mundo, sea para sobrevolarlo, entrar en órbita o aterrizar en el, representan horas de gran tensión e intenso trabajo, a medida que, como un caudaloso río, van llegando los datos e imágenes enviadas durante esas horas críticas. Son momentos de ansiedad al ponerse en juego todo el trabajo realizado durante tantos años para hacerla realidad, pero también, especialmente si todo sale como está previsto, cuando cualquier persona mínimamente interesada por la exploración interplanetaria vive más que nunca su pasión. La llegada de Curiosity a Marte es posiblemente uno de los más espectaculares ejemplos de ello.
Muchos esperan ya en encuentro de la New Horizons con Plutón, contando con ansiedad los días que quedan para el que, con justicia se puede considerar, a pesar de ser un simple sobrevuelo y no una entrada en órbita, uno de los momentos más esperados de la exploración espacial de la última década, quizás de toda su historia, y más interés mediático está generado. Ese 14 de Julio, el día en que la sonda pasará más cerca de su objetivo, el encuentro propiamente dicho, seguramente verá un aumento exponencial en el tráfico que reciban las principales webs astronómicas del mundo, y en especial la de la NASA y el JPL, que son los responsables de la misión, miles de visitantes esperando asistir a un auténtico temporal de datos e imágenes llegados desde Plutón. Pero no será eso lo que ocurra ese día. No es que lleguen lentamente, situación ya explicada, es que no llegarán en absoluto. Un silencio total será el escenario donde se desarrolle este momento transcendental.
La causa está en su diseño y capacidad, que no le permite transmitir y realizar observaciones se forma simultanea. Debe repartirse el tiempo entre la ciencia y las comunicaciones, haciendo una cosa o la otra. Pero el 14 de Julio no existirá tal reparto, estará dedicada por completo, de forma frenética, a reunir tantos datos e imágenes. Por tanto ese día histórico un manto de silencio cubrirá a la New Horizons, mientras en La Tierra todos contendremos la respiración, confiando en que, de forma autónoma, cumpla todos los objetivos, y especialmente que sobreviva al encuentro, ya que a pesar de todas las precuaciones que se están tomando para asegurar la travesía más segura posible, la caótica vecindad de Plutón, con 4 pequeñas lunas recién descubiertas y quizás algo más aún por desvelar, impiden que se pueda asegurar al 100% que saldrá indemne del encuentro. Las posibilidades que ocurra algo son extremadamente bajas, pero no nulas. Por tanto viviremos un silencio cargado de tensión.
Será a la 1 UT de la madrugada del 15 de Julio cuando deberá llegarnos una señal de radio, un pequeño "beep" a las antenas terrestres, la confirmación por parte de la New Horizons que sobrevivió al encuentro. Un momento de liberación por parte de todos, después de horas y horas de tensión acumulada, seguida por las 2 primeras sesiones de descarga de imágenes y datos que ocurrirán ese mismo día, que incluirán una panorámica de Plutón y Caronte llenando la pantalla, la mejor imagen de la luna Nix, y un par de fotos de alta resolución de algunas zonas de Plutón, que se añadirán a las llegadas el día 13 de Julio, justo antes del silencio. Será el inicio de una lenta llegada de información, que se extenderá durante los meses siguientes.
New Horizons es una misión especial, que necesitará paciencia por parte de todos, especialmente el día mismo de encuentro, donde todo lo que podremos hacer es esperar ese beep, que anunciará al mundo de que una nueva y maravillosa página en la historia de la exploración interplanetaria acaba de escribirse. Y como suele ocurrir cuando un escritor afronta la tarea de dar forma a su nueva obra, está se escribirá en silencio.
El encuentro con Plutón y su sistema de lunas. New Horizons cortará las comunicaciones para centrarse completamente en la toma de datos e imágenes, por lo que un profundo silencio cubrirá lo que ocurra ese día. Solo horas después del encuentro la sonda enviará una señal de radio confirmado su supervivencia y marcando el inicio de la transmisión de toda la información reunida.
New Horizons returns first images from mission's Pluto approach phase
La encuentro de una sonda exploradora a un nuevo mundo, sea para sobrevolarlo, entrar en órbita o aterrizar en el, representan horas de gran tensión e intenso trabajo, a medida que, como un caudaloso río, van llegando los datos e imágenes enviadas durante esas horas críticas. Son momentos de ansiedad al ponerse en juego todo el trabajo realizado durante tantos años para hacerla realidad, pero también, especialmente si todo sale como está previsto, cuando cualquier persona mínimamente interesada por la exploración interplanetaria vive más que nunca su pasión. La llegada de Curiosity a Marte es posiblemente uno de los más espectaculares ejemplos de ello.
Muchos esperan ya en encuentro de la New Horizons con Plutón, contando con ansiedad los días que quedan para el que, con justicia se puede considerar, a pesar de ser un simple sobrevuelo y no una entrada en órbita, uno de los momentos más esperados de la exploración espacial de la última década, quizás de toda su historia, y más interés mediático está generado. Ese 14 de Julio, el día en que la sonda pasará más cerca de su objetivo, el encuentro propiamente dicho, seguramente verá un aumento exponencial en el tráfico que reciban las principales webs astronómicas del mundo, y en especial la de la NASA y el JPL, que son los responsables de la misión, miles de visitantes esperando asistir a un auténtico temporal de datos e imágenes llegados desde Plutón. Pero no será eso lo que ocurra ese día. No es que lleguen lentamente, situación ya explicada, es que no llegarán en absoluto. Un silencio total será el escenario donde se desarrolle este momento transcendental.
La causa está en su diseño y capacidad, que no le permite transmitir y realizar observaciones se forma simultanea. Debe repartirse el tiempo entre la ciencia y las comunicaciones, haciendo una cosa o la otra. Pero el 14 de Julio no existirá tal reparto, estará dedicada por completo, de forma frenética, a reunir tantos datos e imágenes. Por tanto ese día histórico un manto de silencio cubrirá a la New Horizons, mientras en La Tierra todos contendremos la respiración, confiando en que, de forma autónoma, cumpla todos los objetivos, y especialmente que sobreviva al encuentro, ya que a pesar de todas las precuaciones que se están tomando para asegurar la travesía más segura posible, la caótica vecindad de Plutón, con 4 pequeñas lunas recién descubiertas y quizás algo más aún por desvelar, impiden que se pueda asegurar al 100% que saldrá indemne del encuentro. Las posibilidades que ocurra algo son extremadamente bajas, pero no nulas. Por tanto viviremos un silencio cargado de tensión.
Será a la 1 UT de la madrugada del 15 de Julio cuando deberá llegarnos una señal de radio, un pequeño "beep" a las antenas terrestres, la confirmación por parte de la New Horizons que sobrevivió al encuentro. Un momento de liberación por parte de todos, después de horas y horas de tensión acumulada, seguida por las 2 primeras sesiones de descarga de imágenes y datos que ocurrirán ese mismo día, que incluirán una panorámica de Plutón y Caronte llenando la pantalla, la mejor imagen de la luna Nix, y un par de fotos de alta resolución de algunas zonas de Plutón, que se añadirán a las llegadas el día 13 de Julio, justo antes del silencio. Será el inicio de una lenta llegada de información, que se extenderá durante los meses siguientes.
New Horizons es una misión especial, que necesitará paciencia por parte de todos, especialmente el día mismo de encuentro, donde todo lo que podremos hacer es esperar ese beep, que anunciará al mundo de que una nueva y maravillosa página en la historia de la exploración interplanetaria acaba de escribirse. Y como suele ocurrir cuando un escritor afronta la tarea de dar forma a su nueva obra, está se escribirá en silencio.
El encuentro con Plutón y su sistema de lunas. New Horizons cortará las comunicaciones para centrarse completamente en la toma de datos e imágenes, por lo que un profundo silencio cubrirá lo que ocurra ese día. Solo horas después del encuentro la sonda enviará una señal de radio confirmado su supervivencia y marcando el inicio de la transmisión de toda la información reunida.
New Horizons returns first images from mission's Pluto approach phase
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