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viernes, diciembre 26, 2014

Hasta el último aliento

MESSENGER prolongará 1 mes su vida utilizando el Helio como combustible para sus impulsores.

Vivimos el final de una época en la exploración de los conocidos como "planetas interiores", es decir, Venus y Mercurio, aquellos cuya órbita se encuentra más cerca del Sol que la terrestre. A la despedida definitiva de la veterana Venus Express se le añadirá en poco tiempo la de MESSENGER, y en ambos casos por el mismo motivo, el agotamiento de sus reservas de combustible después de haber cumplido ampliamente sus objetivos y ver sus respectivas misiones extendidas en diversas ocasiones. A diferencia de un rover de superficie, que alimentándose de energía solar o nuclear, solo tiene que mover sus ruedas y desplazarse, una sonda orbital necesita de sus impulsores para ajustar su órbita y orientación, y en el caso de aquellas muy elípticas, elevarla cada cierto tiempo para impedir su caída definitiva. Y cuando ya no pueden cumplir esta función, llega la hora de la despedida.

Aunque en ocasiones, con trabajo, imaginación y algún toque de genialidad, es posible retrasar ese momento final, quizás solo unos días, pero extremadamente valiosos, ya que representan más datos, más imágenes, más información, además de permitir afrontar maniobras más peligrosas, una vez, con el final tan cerca, ya no es necesario tomar tantas precauciones. Así lo vimos con la Venus Express, que ante su inminente final fue lanzada a una serie de viajes a través de las capas altas de la atmósfera venusiana, a pesar de que existía la posibilidad de que no sobreviviera. Cosa que si hizo, entregando datos que develaron aspectos no conocidos sobre esa región tan poco explorada. MESSNEGER aspira ahora a un final igualmente glorioso.

Y esto será posible gracias al Helio, el gas de presurización que se utiliza en el sistema de propulsión, y que los ingenieros de esta misión quieren ahora utilizar para impulsar la sonda durante un mes extra. "MESSENGER ha utilizado casi todo el propulsor líquido a bordo. Normalmente, cuando este propulsor líquido está completamente agotado, una nave espacial ya no puede hacer ajustes a su trayectoria. Para MESSENGER, esto significa que ya no habría sido capaz de retrasar el inevitable impacto con la superficie de Mercurio", explicó el ingeniero de la misión Dan O'Shaughnessy, del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, en Laurel, Maryland. Sin embargo, se utiliza Helio gaseoso para presurizar sus tanques de combustible, y este gas puede ser ahora explotado para seguir haciendo pequeños ajustes a la trayectoria. Este gas es menos eficiente, añadió, pero tan eficaz como el propelente líquido para corregir la trayectoria.

"El combustible por lo general no es el factor limitante en la vida en una nave espacial, ya que en general algo más sale mal antes", explica Stewart Bushman, líder del equipo de impulsión. "Por ello  tuvimos que ser creativos con lo que teníamos disponible. El Helio, con su peso bajo peso atómico, se prefiere como agente presurizador porque es ligero, pero rara vez como propulsor de gas frío". Es la primera vez que será usado de forma intencionada para remplazar la ya agotada hidracina, y si bien su rendimiento no era demasiado alto, ya que evidentemente el sistema de propulsión no fue diseñado originalmente para funcionar de esta forma, se trata de una más que ingeniosa improvisación, que permitirá prolongar la actividad 1 mes más allá de lo que estaba calculado, retrasando su inevitable caída hacia la superficie de Mercurio.

Esto permitirá a los científicos pasan más tiempo explorando el planeta desde corta distancia. El Verano pasado, el equipo puso en marcha una campaña de observación a baja altura para adquirir las imágenes de mayor resolución jamás obtenidas de Mercurio, lo que permite a los científicos buscar señales de flujo volcánicas, rasgos tectónicos a pequeña escala, estratos en las paredes del cráter, puntos fundidos por el calor generado por impactos meteoritos, y nuevos aspectos de los misteriosos "Hollows", ofreciendo así nuevas pistas sobre su evolución geológica. "Durante el período adicional de operaciones, hasta cuatro semanas, MESSENGER medirá las variaciones en el campo magnético interno de Mercurio a escalas horizontales más cortos que nunca", explica Haje Korth, científico perteneciente al equipo encargado del magnetómetro."La combinación de estas observaciones con los obtenidos anteriormente en altitudes ligeramente más altas que nos permitirá profundizar en las causas de dichas variaciones. Además, las observaciones del espectrómetro de neutrones en las altitudes más bajas permitirá desvelar depósitos de hielo de agua, espacial mente dentro de los cráteres de impacto situados en la zona polar Norte". 

MESSENGER tendrá, por tanto, una última y vertiginosa etapa de ciencia a pleno rendimiento antes del final, impulsada por su último aliento. En el sentido más literal de la palabra. Que mejor y más digno final se le podría pedir a esta maravillosa misión que permitirle cumplir con su obligación, hasta el mismo momento en que se desvanezca en esa misma oscuridad que tanto nos ayudó a iluminar.


Las mil caras de Mercurio, que la futura misión combinada europea-japonesa BebiColombo deberá afrontar siguiendo el legado de MESSENGER.

La órbita actual de MESSENGER, con su punto de mínima distancia situado a solo 100 Kilómetros de altura y en descenso. El 21 de Enero de 2015 una nueva operación de correción orbital lo elevará de nuevo, desde solo 25 hasta los 80 Kilómetros. 

Innovative use of Pressurant Extends MESSENGER's Mission, Enables Collection of New Data

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