Ultimas imágenes de Curiosity

"Vera Rubin Ridge", una elevación compuesta de una gran cantidad de óxidos de Hierro, vista por la ChemCam en Sol 1,745
Fobos saliendo de un eclipse.Sol 1730

jueves, abril 04, 2013

Un recuerdo al viento

Mars Reconnaissance Orbiter observa los cambios producidos en el paracaídas de Curiosity.

El 6 de Agosto de 2012 Curiosity iniciaba los "7 minutos de terror", entrando en la atmósfera marciana y dirigiéndose hacia el cráter Gale...fueron momentos de tensión que terminaron con la confirmación de que el complejo sistema de aterrizaje había cumplido con éxito su misión, y el gigantesco rover se encontraba en la superficie marciana listo para iniciar su aventura.

Lejos de ahí y posiblemente al mismo tiempo que Curiosity, el paracaídas, que inició con su despliegue la fase final y más crítica de todo el viaje, al frenar definitivamente al vehículo, que hasta ese momento seguía una  trayectoria casi paralela con respecto la superficie de Marte, se precipitaba contra ella. Un gigantesco y colorido pedazo de Nailon y Poliéster, aún ligada con la parte superior de la que había sido la cubierta protectora durante el largo viaje interplanetaria, quedó depositado en el interior de Gale, como mudo testimonio de esos instantes dramáticos.

Desde entonces la Mars Reconnaissance Orbiter, cuya presencia es un punto de apoyo extraodinario tanto para Curiosity como para Opportunity, ha fotografiado en innumerables ocasiones Gale, el propio rover y los restos que dejó detrás de si, incluido el gran paracaídas, posiblemente la parte más visible de toda la misión, ya que estamos hablando de un objeto que, además de tener unos colores llamativos, cuando se desplegó durante el aterrizaje, medía 16 Metros de diámetro. Algo que difícilmente puede pasar desapercibido para la potente cámara de esta sonda, y que, de forma indirecta, nos ofrece información sobra las condiciones meteorológicas de la zona, ya que gracias a ello podemos ver como los diversos episodios de vientos han afectado su forma y posición desde el día de su llegada.

La atmósfera de Marte es extremadamente fina, con apenas un 1% de la densidad de la terrestre, pero a pesar de ellos sigue siendo capaz de alterar el entorno, con las tormentas de polvo y Dust Devil como ejemplos máximos de esa actividad, aunque mucho más habituales son las rachas de viento que arrastran pequeñas cantidades de material, y que en el caso de Opportunity han significado en más de una ocasión una limpieza de los paneles solares siempre bienvenida. Y si con lo que interactúa con lo que básicamente es un gigantesco pedazo de tela el efecto es aún mayor.

La secuencia de imágenes permite apreciar como, después de permanecer aparentemente inalterable durante varios meses terrestres, experimentó cambios notables, primero en una dirección y después en otra, lo que delata que diversas rachas de viento con componentes opuestos, lo han afectado de forma notable, además de mantenerlo relativamente limpio de polvo, que de otro modo ya se habría acumulado sobre el. Algo parecido ocurre con otros, como el de la Viking 1, que llegó a Marte en 1976 y que resulta aún visible a pesar de todo.

Su momento de gloria duro solo unos pocos y gloriosos mínutos, los suficientes para llevar a Curiosity a su encuentro con la historia. Hoy descansa silencioso y casi olvidado en las tierras de Gale, con la única compañía del viento marciano.


El paracídas de Curiosity fotografiado por la MRO durante su momento de gloria, ya desplegado y aún sosteniendo a Curiosity, que estaba a punto de desprenderse e inciar su caída final. Posteriormente seguiría su propio camino hacia su actual posición en la superficie.

Una versión en color que permite observar las dos partes que conforman el paracaídas, diseñado para evitar que se rasgara durante el despliegue, ya que debía frenar al vehículo desde una velocidad por encima de la barrera del sonido o otra sub-sónica en pocos segundos.

Una réplica del paracaídas de Curiosity durante las pruebas de despliegue en el tunel de viento de la NASA Ames Research Center, Moffett Field, California.

La parte superior del escudo de la Viking 1, visible aquí como un brillante círculo metálico, y el paracaídas, algo difuminado pero aún visible justo debajo del cráter que vemos en el centro de la fotografía. 

MSL's Parachute Flapping in the Wind

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