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viernes, abril 19, 2013

Entre mundos infinitos

El telescopio espacial Kepler nos descubre el sistema estelar Kepler-62, con dos planetas no mucho mayores que La Tierra dentro de su zona habitable.

Muy lejanos parecen ya aquellos tiempos en que nuestra familia planetaria se consideraba casi única, un lugar excepcional perdido en el infinito mar de estrellas, y nuestro planeta, situado a la distancia adecuada para que la vida pudiera surgir y desarrollarse, casi un milagro en todo el amplio sentido de la palabra. Una concepción de la realidad cuyo principio del fin empezó un 6 de Octubre de 1995, cuando fue descubierto el primer planeta situado en otra estrella.

Desde entonces, y al ritmo que marcaba los avances tecnológicos, hemos ido superando fronteras y detrás de los grandes mundos gasosos, colosos parecidos o incluso mayores que nuestro Júpiter, vieron la luz otros cada vez más pequeños y rocosos, cada vez mejor situados con respecto a sus soles, cada vez con mayores opciones de ser parecidos a La Tierra en algo más que solo el tamaño...en definitiva, cada vez más cerca de ser aquello que estamos buscando.

¿Podrían ser Kepler-62e y Kepler-62f la respuesta que estamos buscando? El tiempo y nuevos avances técnicos deberán darnos una respuesta, pero de momento estos 2 planetas, que forman parte del sistema Kepler-62, son los que tienen un diámetro más parecido a La Tierra de los que se han encontrado hasta ahora dentro de la conocida como "zona de habitabilidad" de su estrella, una región más o menos definida (aunque no existe una total acuerdo sobre lo que se puede considerar como tal) donde la distancia con respecto a esta última hace más probable, aunque no asegura, la existencia de temperaturas adecuadas para la vida tal y como la conocemos.

Estamos hablando, y eso es importante tenerlo siempre en cuenta, de posibilidades, ya que de ellos solo sabemos su tamaño y órbita...ni su masa (aunque esta podría ser deducida posteriormente gracias a que estamos hablando de un sistema de 5 planetas, por lo que sus influencias gravitatorias podrían ser medibles), ni su atmósfera, inclinación o velocidad de rotación, todos ellos igualmente vitales para definir la habitabilidad de un planeta, por lo que realmente sus condiciones ambientales son totalmente desconocidas. A pesar de ello podemos hacer un ejercicio de imaginación.

Kepler-62e, con un diámetro 60% superior al de La Tierra, se encuentra situado en la parte interior de la zona habitable, por lo que podría ser un Venus, un mundo cubierto de una atmósfera sofocante y temperaturas  fuera de control, aunque también podría ser un mundo oceánico, con una densa capa de nubes capaces de reflejar de nuevo al espacio la suficiente cantidad de luz solar para mantener el planeta dentro de valores térmicos aceptables.

Kepler-62f es mucho más prometedor, con un diámetro 40% superior al de La Tierra y situado en plena zona habitable, es el mundo más cercano al nuestro en ese aspecto, y si dispusiera de una atmósfera con una elevada presencia de gases de efecto invernadero podría disponer de temperaturas adecuadas, e incluso podría ser también un mundo oceánico. Sin duda es el descubrimiento más emocionante de todos, aunque la gran distancia a la que se encuentra esta estrella hace que esté fuera del alcance de los actuales telescopios terrestres.

A estos 2 se le añade Kepler-69c, un 70% mayor que La Tierra y que también se mueve en la zona habitable de su estrella, en este caso semejante al Sol, aunque situado en la zona interior y con una órbita de 242 días terrestres lo más probable es que sea parecido a Venus, aunque nunca se puede descartar del todo que disponga también de condiciones habitables.

No estamos ante los primeros mundos potencialmente habitables que se conocen, pero si los primeros detectados por Kepler mediante el sistema de tránsito, que consiste en registrar el cambio de luminosidad de una estrella cuando uno de sus planeta pasa por delante de ella, lo que permite delimitar con precisión su diámetro, mientras que otros sistemas, como el de la velocidad radial, solo habían permitido delimitar una masa mínima. Este era el caso de otros candidatos anteriores, como HD 85512 b, Gliese 667C c y Gliese 581 d.

Desde el momento en que el telescopio espacial Kepler empezó su observación del firmamento (centrando su atención en 150.000 estrella a las que observa de forma continua) nuestra visión del Universo está cambiando de forma vertiginosa, desvelando una galaxia llena de mundos de todo tipo y tamaño, algunos ya tan cercanos a lo que podrían ser otras Tierras que no podemos evitar la sensación de estar cada día más cerca del descubrimiento que cambiará para siempre lo que somos y lo que representamos.
 
Los 3 mundos potencialmente habitables (aunque eso no significa que lo sea realmente) en sus respectivas sistemas planetarios y comparados con el Sistema Solar. Podemos observar que Marte se encuentra en plena zona habitable del Sol, lo que muestra que estar en ella no asegura que las condiciones ambientales sea acogedoras.

Otra comparación entre los sistemas Kepler 62 y 69 y el Solar.

La situacion de los diversos mundos potencialmente habitables. Podemos observar que Kepler 62f se encuentra en plena zona habitable, tanto en la valoración normal como en las más exigentes, incluso más que la propia Tierra.

Kepler descubre dos planetas potencialmente habitables 

Kepler Discovers its Smallest Habitable Zone Planets

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