
"Es parecido a lo que se siente al ver el final de una de esas antiguas películas del oeste, donde vemos al héroe montado a caballo dirigiéndose hacia el lejano Sol y acto seguido llegan los créditos del final", explicó Tim Larson desde el Jet Propulsion Laboratory en Pasadena, una vez se hizo el silencio. Y es que la veterana StarDust había cesado finalmente sus comunicaciones con la Tierra...era el final de una larga aventura, de más de una década de viaje a través del Sistema Solar.
Fue este un final "programado", pues se encendieron sus impulsores durante 146 segundos, el tiempo que necesito para agotar el poco combustible que le quedaba, y cuya función no era impulsarla (ya que las sondas interplanetarias utilizan el impulso inicial del lanzamiento y posteriores encuentros con alguno de los planetas, incluida la propia Tierra, para coger velocidad y ajustar la trayectoria) sino estabilizar el propio vehículo y ajustar su orientación para permitir tanto captar la luz solar como comunicarse con nuestro planeta. Por ello, una vez completada esta operación y sin posibilidad de seguir cumpliendo estos dos requisitos esenciales, llegó el final de StarDust.
El objetivo era proporcionar a los técnicos una oportunidad de comprobar hasta que punto se diferenciaban el combustible previsto que quedaba segun los modelos y el que había realmente, algo más importante de lo que parece, pues a pesar de tantos vuelos realizados aun no se ha inventado un indicador de combustible fiable para las sondas espaciales, que se enfrentan a la dificil tarea de medir algo así en un ambiente de ingravidez y por lo cual, hasta el día de hoy, los encargados de dirigir estas misiones se basan en cálculos aproximados para programar todas las maniobras. StarDust hizo una última y valiosa aportación a la exploración espacial antes de perderse para siempre en las profundidades del espacio, permaneciendo para siempre en órbita solar.
Lanzada en 1999, la StarDust tenia como misión aproximarse al cometa Wild 2, penetrar en la nube de partículas que lo rodeaba y conseguir atrapar algunas de ellas para llevarlas hasta la Tierra...objetivos que cumplió con absoluto éxito y que termino en Enero de 2006 con una pequeña cápsula con las valiosas muestras cometarias aterrizando en Gran Desierto del Lago Salado y cuyo contenido, distribuido entre 150 científicos de todo el mundo, nos adentraron en el conocimiento de los cometas como nunca antes se había hecho, ofreciendo numerosas sorpresas que han hecho replantearse los modelos actuales sobre estos cuerpos y sus orígenes.
Estas mostraban tanto una composición química extraordinariamente compleja, con la presencia de elementos que debieron formarse en temperaturas extremadamente altas. Esto dejó claro que el proceso de formación de los cometas, en los inicios del Sistema Solar, fue mucho más complejo de lo que se pensaba.
Una vez concluida esta misión, y viendo que sus sistemas seguian funcionando sin problemas, se decidió reutilizarla y enviarla a una nueva misión...en este caso al encuentro de un viejo conocido, el cometa Tempel-1. Esto ofrecería la posibilidad de completar el trabajo de la Deep Impact y observar el cráter dejado por el proyectil lanzado por esta última y que no pudo ser observado en su momento. Nuevamente la misión fue coronada con éxito y el 15 de Febrero de 2011 StarDust pasaba a solo 181 Kilómetros del núcleo del cometa, ofreciéndonos magníficas imágenes y revelando no solo el famoso cráter sino los cambios ocurridos en la superficie tras un nuevo paso cerca del Sol.
Fue este su triunfo final, que culminaba así, de forma espectacular, su larga odisea espacial...poco después llegó el momento de su despedida y se hizo el silencio. Hasta siempre, StarDust.
7 de febrero de 1999, empieza la aventura.






NASA's Venerable Comet Hunter Wraps up Mission
The end of Stardust
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