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El viaje de Curiosity. Sol 0-1526.(Diego Fraier
El brazo del rover, con su equipo de instrumentos, elevándose sobre el horizonte. Sol 1620

martes, enero 24, 2017

Los pozos del abismo

Chandra nos ofrece la imagen de la mayor concentración de Agujeros Negros conocida.

Miremos atentamente esta imagen. Sin ninguna otra referencia lo primero que podemos imaginar es que se tratan de estrellas, una toma de nuestra galaxia, o quizás de una visión con mucho mayor profundidad, hacia los abismos intergalácticos, con una pléyade de galaxias llenando este pequeño fragmento del firmamento más o menos de la extensión de la Luna Llena. En ambos casos nos transmitirá una sensación de inmensidad, sin embargo la realidad que se esconde es mucho más sobrecogedora.

Resultado de una larga y concienzuda campaña del telescopio espacial Chandra, que estudia una pequeña zona de la bóveda celeste en el espectro de los rayos-X  a lo largo de 18 años, de 1999 a 2016, acumulando tiempo de observación hasta un total de 7,016,500 segundos (o lo que es lo mismo, 81 días), esta imágen combina toda esta información, revelando fuentes de rayos de alta energía, correspondiente a esta parte del espectro electromagnético. Cada uno de esos puntos representa una galaxia concreta, algunas situadas hasta a 12.000 millones de años-luz, casi en los albores de la existencia misma. Y solo conocemos un fenómeno astronómico capaz de causar dichas emisiones: Los agujeros negros. O mejor dicho, la materia que este esta "consumiendo", acelerada y calentada mientras cae hacia estos abismos gravitatorios, emitiendo ingentes cantidades de energía en el proceso, sobretodo en la parte más energética del espectro.

Podemos ver unos 5.000 puntos resplandecientes, de los cuales se estima que el 70% son agujeros negros masivos, como el que se esconde en el corazón de la Vía Láctea. Eso implica miles de pozos hacia el olvido, la más oscura eternidad imaginable. Panorámica sobrecogedora, al mismo tiempo que llena de interrogantes, y es que parece existir una pared invisible, una frontera situada a 12.600 millones de años luz, más allá de la cual todo intento de detección se encuentra con la nada más absoluta.¿Quizás estos súper agujeros negros solo se formaron a partir de ese momento? O quizás es que son demasiado tenue para que Chandra los pueda detectar, quizás escondidos dentro de galaxias por entonces mucho más polvorientas? No lo sabemos. La búsqueda de respuestas continúa.

Nuevamente levantamos la mirada hacia esa imagen. Para quien no sepa de que se trata es solo una fotografía negar tachonada de innumerables puntos luminosos. Pero en el momento que comprendemos su significado resulta dificil no tener una ligera sensación de vértigo, de asomarse hacia el abismo, y dentro de el atisbar puertas abiertas a un infinito inimaginable, a pozos que llevan aún más allá, a profundidades que desafían toda razón.

El observatorio espacial Chandra, lanzado en 1994 y desde entonces nuestro mejor observador de los fenómenos más energéticos de Universo.

Una representación artística de un súper agujero negro, rodeado de un disco de material en rotación acelerada alrededor de el, que se calienta y emite en rayos X, así como un haz de energía debido a los retorcidos campos magnéticos que lo rodean. 

My God. It’s Full of Black Holes.