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El viaje de Curiosity. Sol 0-1526.(Diego Fraier
El brazo del rover, con su equipo de instrumentos, elevándose sobre el horizonte. Sol 1620

sábado, enero 14, 2017

Habitantes entre las nubes

¿Podría existir vida en este ardiente planeta?

Venus siempre fue la tierra prometida del programa espacial soviético, ya que a diferencia de sus intentos con Marte, llena de sueños rotos, nuestro gemelo planetario fue escenario de sus mayores éxitos. No es extraño, por tanto, que los rusos sigan soñando con regresar, especialmente cuando de momento la NASA, focalizada en el planeta rojo, parece haberlo dejado de lado, al menos para una misión propia. Por ello científicos de ambos países siguen luchando para convertir en realidad la Venera-D, que de salir adelante podría despegar en 2025. Actualmente las relaciones entre ambas potencias son complicadas, para decirlo de forma suave, y resulta complicado ser optimista, aunque con la llegada de una nueva administración a la Casa Blanca las cosas podrían cambiar. Veremos.

Quizás lo más destacable de los objetivos de esta hipotética misión sería la inclusión de un vehículo aéreo, capaz de mantenerse flotando en las capas altas de la atmósfera. Y aún que uno de sus objetivos, quizás incluso el más importante, sería la búsqueda de señales de vida. Y aquí muchos se sorprenderán.¿Como se puede haberla en un planeta que básicamente es como un horno a plena potencia? La respuesta es que esas condiciones se dan en la superficie, pero en una capa de su densa atmósfera, entre los 50 y los 60 Kilómetros de altura, las cosas son muy diferentes. La temperatura oscila entre los 30 y los 70 Cº y la presión es similar a la que existe en la la superficie de la Tierra. En ese aspecto es una de las zonas más acogedoras para la vida que existe. No deja de ser curioso que sea en uno de los mundos más hostiles de nuestro Sistema Solar donde la encontramos.

Y aún más en las franjas oscuras que se dibujan en sus nubes, pues estas absorben la radiación ultravioleta, creando un ambiente aún más acogedor. Y aquí nace otro de los grandes enigmas de Venus, porque aunque son bien conocidas y en su momento ayudaron a determinar la tremenda velocidad con la que se desplazan las nubosas capas altas de la atmósfera (lo que se llama súper-rotación), en realidad no sabemos nade de ellas: Ni su origen, ni su composición, ni el motivo por el cual no se mezclan con el resto de la atmósfera. En realidad ni el motivo por el cual absorben la radiación ultravioleta. Existen hipótesis varias que intentan explicarlo con mayor o menor fortuna, pero quizás la más atrayente por razones evidentes es la que defiende que son señales de actividad biológica. "Es una posibilidad que no podemos pasar por alto", explica Sanjay Limaye, que es miembro del equipo de definición científica de Venera-D.

Curiosamente, las gotas de ácido sulfúrico que forman las nubes venusianas no son necesariamente un obstáculo para la vida. Las misiones anteriores Venera detectaron en ellas partículas alargadas que tienen aproximadamente 1 micra de largo, aproximadamente el ancho de una pequeña bacteria. Estas partículas podrían recubrirse con polímeros en forma de anillo de ocho átomos de azufre, conocidos como moléculas S8 y que se sabe que existen en dichas nubes y que son impermeables a sus efectos corrosivos, además de absorber la luz ultravioleta, re-irradiándola en longitudes de onda visibles. Si dichas partículas fueran microbios, podrían haberse revestido en S8. Incluso se ha postulado que en realidad es resultado de la actividad microbiana.¿Es ésta la clave de la vida en Venus? "No puedo decir que exista vida microbiana en las nubes de Venus", dijo Limaye."Pero eso no significa que no esté allí tampoco, la única manera de descubrirlo es ir allí y tomar muestras de la atmósfera".

Quizás es una idea extravagante, pero existen fuertes indicios que en sus primeros tiempos Venus fue un mundo mucho más acogedor, incluso con océanos de agua en superficie. No es descabellado pensar que la vida surgió y que cuando el planeta se precipitó hacia el actual infierno planetario, esta se termino refugiando en las mucho más acogedoras capas superiores, evolucionando para irse adaptando a los rápidos cambios ambientales. O quizás surgió ya directamente en esas circunstancias. No resulta extraño que Venus esté entre los mundos con potencial biológico. Que implica solo la posibilidad, no que exista realmente. Pero solo eso ya resulta sorprendente.

¿Será Venera D una realidad? No conoceremos la respuesta hasta finales de 2017 como muy pronto. Quizás entonces las relaciones entre ambos países serán mejores que en la actualidad, con todo lo que ello implica a nivel de sanciones y colaboración. Pero su sola mención sirve para recordarnos que Venus es mucho más que un planeta abrasado bajo una presión atmosférica aplastante. Es un mundo tan grande como la Tierra, que quizás fue un gemelo de ella en tiempos pasados, y que guarda aún muchos enigmas. Y quizás descubrimientos trascendentes.

El Venus Atmospheric Maneuverable Platform (VAMP), en cuyo diseño trabaja la compañía Northrop Grumman. Lleno de Hidrógeno o Helio, viajaría arrastrado por los vientos de la súper-rotación de la atmósfera superior del planeta, aunque con capacidad las nubes a diferentes altitudes, pasar de una masa de aire, de regiones oscuras donde se absorbe la radiación ultravioleta a otras donde esto no ocurre, tomando muestras para realizar análisis.

Venus visto en luz ultravioleta por la misión Venus Express. Las rayas oscuras en las nubes son causadas por la presencia de material desconocido que está absorbiendo la luz ultravioleta. ¿Podría ser vida?

Could Dark Streaks in Venus' Clouds Be Signs of Alien Life?