Ultimas imágenes de Curiosity

El viaje de Curiosity. Sol 0-1526.(Diego Fraiese)
En las oscuras dunas de Murray Buttes.

jueves, julio 21, 2016

Al final de la 2ª edad

Se cumple 40 años del aterrizaje en Marte de la Viking 1.

Fue el proyecto de exploración interplanetaria más ambicioso jamás afrontado, y por dimensiones y presupuesto, sigue estando en la cima después de 4 décadas. Navegando a través del camino abierto por el éxito de la Mariner 9, la primera sonda que entró en órbita alrededor de Marte, la NASA se lanzó con las ambiciosas Viking, la misión que debía dar una respuesta definitiva a los enigmas marcianos, especialmente si existía algún tipo de vida en el planeta, al menos a escala microbiana. Y no se quedaron cortos, reflejando una época de esplendor que se esperaba asentar y asegurar, al menos en el caso del planeta rojo, con su éxito. Dos sondas independientes, cada una de ellas formada por una sonda orbital y un módulo de aterrizaje, se lanzaron así en rápida sucesión.

El 20 de Julio de 1976, mientras la sonda Viking 1 entraba en órbita, su módulo se adentraba en la atmósfera marciana, en un viaje envuelto por las dudas y la ansiedad. Era el primero intento de la NASA de hacer aterrizaje un vehículo en el planeta rojo. Y los precedentes en tales maniobras por parte del rival soviético no ayudaban a tener una actitud optima, toda una serie de fracasos, menos la Mars 3, que apenas transmitió desde la superficie durante 20 segundos antes quedar en silencio. Demasiado poco para ser considerada exitosa. A efectos prácticos la Viking 1 afrontaba un salto al vacío.

Pero lo logró. A las 11:53:06 UT del 20 de Julio de 1976 sus 3 patas tocaban suavemente la superficie de Marte, en un punto situado a una latitud 22.697°Norte y una longitud 48.222°Oeste, en Chryse Planitia. Ahora si, de forma defintiva, la Humanidad había puesto su pié en otro planeta. Y sería un éxito aún mayor cuando su hermana, la Viking 2, a principio de Septiembre, la seguía en su camino y también ella lograba el aterrizaje perfecto. Dos de dos, o quizás sería mejor decir 4 de 4, dado que saca sonda valía por dos. Las primeras imágenes enviadas por la Viking 1 fueron también las primeras dignas de tal nombre tomadas desde la superficie, dejando de lado la única, no completa y terriblemente difusa ,enviada por la Mars 3 durante esos pocos segundos que sobrevivió. Hoy día no parecen diferentes ni más espectaculares que las ofrecidas por Spirit, Opportunity, Curiosity o Mars Phoenix, pero eran las primeras. Y eso es irrepetible.

La Viking 1 sería un éxito, al igual se su hermana, pero al mismo tiempo dejaría un regusto amargo, ya que su conjunto, los 3 experimentos con los que buscaban señales de vida, dieron resultados negativos. No todos, ya que uno de ellos, conocidos como liberación marcada (LR), que aplicó un cóctel de nutrientes observó liberación de gases (dióxido de Carbono y Metano) que podrían señalar la presencia de bacterias que lo estuvieras metabolizando. Sin embargo no se detectó señales de moléculas orgánicas, por lo que se consideró que detrás de lo observado había sido propiedades no biológicas del suelo marciano, que generó un falso positivo. Fue la opinión general, pero sin consenso total, e incluso hoy día siguen las dudas. En todo caso suficiente para que el interés por Marte decayera de nuevo. Se tardaría años en regresar de nuevo. Las cosas abrían sido muy diferentes de ofrecer otros resultados.

La Viking 1 tendría un final igualmente triste. Aunque ya convertida en poco más que una estación meteorológica marciana, siguió trabajando durante algo más de 6 años, hasta un 13 de Noviembre de 1982, cuando un error en la actualización de su software, de cara a mejorar el rendimiento de su deteriorada batería, hizo que la antena responsable de mantener el contacto con la Tierra dejara de estar orientada hacia ella, por lo que se perdió la comunicación. Todos los intentos posteriores de restablecerlo fueron inútiles. Y con ella, que se había convertido ya en la única Viking aún en servició, esta ambiciosa misión encontró un final quizás no digno de ella. Sobre Marte caería ahora un manto de silencio.

Se cumplen 40 años de un momento cumbre de la historia de la exploración marciana, el día que pisamos por primera vez de forma sólida y efectiva su superficie. Fue un proyecto colosal, maravilloso, impulsado por gentes igualmente maravillosas, entre ellas el propio Carl Sagan, que se implicó a fondo en el. Marcó también el final de la segunda edad dorada. Al igual que la Mariner 4, cuyas imágenes, las primeras tomadas de Marte desde su vecindad, mostraron casualmente una de las zonas más antiguas y llena de cráteres del planeta, generando tal decepción que ralentizó su exploración durante años, la Viking 1, junto a su hermana, echaron por tierra la idea de vida en Marte. Una conclusión quizás precipitada, que nuevamente significo un freno en su exploración. Deberíamos esperar nuevamente años para que esta se reiniciara. Una 3ª edad de oro que esta vez parece la definitiva.

Pero nada de esto, culpa más de las personas y sus expectativas que no de estas naves, que cumplieron y superaron ampliamente sus metas, debe empañar lo que significó ese momento, hace 40 años, cuando las 3 patas de la Viking 1 tocaron su rojiza superficie. Fue un instante de emoción, de sueños convertidos en realidad y de grandes esperanzas en el futuro.
  
Un día para la historia. 20 de Julio de 1976.

La primera imagen enviada por la Viking 1, y la primera digna de tal nombre tomada desde la superficie del planeta rojo.

Extrayendo muestras del suelo marciano. Las Viking tenía como meta encontrar vida, algo dio negativo aunque con dudas. Esta situación hizo que posteriormente la estrategia seguida fuera buscar primera señales de agua, después lugares que hubieran sido habitables en el pasado, y finalmente nuevamente señales de vida presente o pasada. Las dos primeras ya se han cumplido con Opportunity/Spirit/Phoenix y Curiosity.

Azules atardeceres, algo que ya vieron las Viking décadas antes de Curiosity.

Los módulos Viking. Una compleja misión que tuvo en Sagan uno de sus máximos defensores.

La Viking 1, ya en silencio, fotografiada por la Mars Reconnaissance Orbiter.

Viking