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Una roca atrapada en el interior de una de las ruedas de Curiosity. Sol 1641
Al sur del campo de dunas Bagnold. Sol 1603

lunes, noviembre 02, 2015

Reescribiendo el pasado para escribir el futuro

Mars Reconnaissance Orbiter afronta un proceso completo de reescrito de sus tablas de posiciones planetarias, a punto de quedar obsoletas.

La larga vida de una sonda, superando las expectativas iniciales (que siempre tienen al cálculo más pesimista como precaución), es siempre algo bienvenido para el equipo científico de la misión, especialmente para una de carácter orbital, ya que eso implica poder acumular más datos y lograr una visión extendida en el tiempo del objetivo. Pero para los encargados de mantenerla operativa y actualizada, eso representa una ingente tarea para adecuarse a una situación no prevista, aunque poco hay que dudar que es igualmente grata para ellos.

Mars Reconnaissance Orbiter es una de esas misiones ya veteranas,que no solo permanecen plenamente operativas, sino que parece disfrutar de la suficiente buena salud como para aspirar a seguir con nosotros durante los próximos años. Pero cuando se cargo a sus 2 ordenadores (principal y reserva) todos los programas y datos que necesitaría para afrontar con garantías lo que le esperaba, antes de su lanzamiento, el 12 de Agosto de 2005, una "fecha de caducidad" fijada para el 12 de Julio de 2016 parecía lo suficientemente lejana y lo bastante improbable alcanzar como para ser un problema. Pero estamos a las puertas de 2016 y la sonda parece lista para seguir adelante. Llega la hora de actualizarse.

Y nada es más importante en este aspecto que los registros planetarios almacenados en su memoria, y donde están indicados cuales serán las posiciones de La Tierra y el Sol en cada momento hasta esa fecha. Son datos vitales, ya que permiten a la MRO saber donde reorientar la antena cada vez que afronta un reinicio no planificado de su ordenador central, cuando al detectar algún tipo de problema potencialmente peligroso, entra en modo seguro. 17 veces han ocurrido estos eventos, y en todos ellos la sonda, una vez de nuevo en servicio, sabía donde apuntar su antena para comunicarse con la Tierra, y aún más vital, hacia donde orientar los paneles solares para seguir reuniendo la energía necesaria para mantenerse activa, sin necesidad de esperar que se lo indicaran desde nuestro planeta, proceso siempre lento. Pero su vigencia está llegando al final, hasta ese 12 de Julio de 2016. Es necesario rescribir estas "tablas de localización" para afrontar un nuevo futuro.

No será sencillo, ya que para ellos los ingenieros deberán reescribir todo el contenido de la memoria no volátil en la nave espacial (memoria Flash), y por partida doble, ya que cada uno de los 2 ordenadores de abordo tiene las suyas. Primero el llamado "lado B", que tomo el mando en Abril de 2015, y a principios de 2016  el "lado A", ahora mismo el de reserva. Y se trata de una operación delicada, ya que los  256 megabytes de cada equipo incluyen copias de seguridad de archivos vitales. "Es el sistema operativo fundamental de la sonda. Eso añade riesgo a la operación", explica Dan Johnston, mánager del proyecto MRO."Es igual que con el ordenador de casa: Si te metes con el sistema operativo, el equipo no va a funcionar". 

Por eso se tomarán precauciones extra a las ya tomada en 2009, donde se hizo necesario tocar estos sensibles archivos. Después de una reescritura parcial, se provocará un reinicio en el sistema, para confirmar que la información que se envió es utilizable. Después de la confirmación de que la reescritura parcial tiene éxito, se procederá al remplazo del resto de los contenidos de la memoria flash. Así, la Mars Reconnaissance Orbiter estará lista para seguir con su misión muchos más años, y quizás para seguir siendo una piedra angular para el programa de exploración marciano de la NASA.

La longevidad de la misión ha dado a los investigadores herramientas para estudiar los cambios estacionales y a largo plazo en Marte, incluyendo la recientemente descubierta presencia estacional de agua líquida salada. Entre otras actividades en curso, además de su actividad científica, la MRO está examinando posibles lugares de aterrizaje para futuras misiones y sirviendo como nudo de comunicaciones entre los dos rovers actualmente en servicio en la superficie de Marte (Opportunity y Curiosity) y la Tierra. Su futuro, como vemos, está destinado a ser tan brillante, y para el programa de exploración marciana, tan importante como lo fue en el pasado, uno que pronto quedará reescrito para dejarle paso.

MRO es y seguirá siendo la más potente y capacitada sonda en órbita marciana, que lleva reunidos más datos que todas las misiones anteriores juntas. Su prolongada vida permite a los científicos observar Marte a lo largo del tiempo y ver su evolución.

Las recientes evidencias de agua líquida en la superficie hacen que la extensión de su misión sea aún más importante, lo que le permitirá seguir reuniendo información sobre este fenómeno, que tan importante podría ser tanto para las posibilidades de vida en el planeta como para su futura exploración.

Opportunity visto por la cámara HiRISE de la MRO. Aunque la aún más veterana Odyssey sigue siendo el principal punto de enlace de comunicaciones entre los rovers de superficie y la Tierra, MRO también es capaz de asumir ese papel cuando es necesario. Y lo seguirá haciendo para la InSight y posiblemente para el futuro nuevo gran rover de la NASA.

Rewrite of Onboard Memory Planned for NASA Mars Orbiter

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