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miércoles, febrero 13, 2013

Un laboratorio más allá de las nubes

Se cumplen 5 años de la llegada del módulo Columbus a la ISS.

El 7 de Febrero de 2008 uno de los proyectos más ambiciosos de la industria espacial europea finalmente despegaba a bordo del transbordador Atlantis...pocos días después, el 13 de Febrero, era acoplado al módulo Harmony de la ISS, un momento para la historia que podía punto final de un largo camino iniciado en 1985 que los recortes presupuestarios, los problemas de cordinación entre los diversoso contraristas, la cancelación del proyectado transbordador europeo Hermes (que debía haberse encargado de su transporte) y la delicada situación de los transbordadores de la NASA después del accidente del Columbia conviertieron en una carrera de obstáculos. Sin embargo, pese a todo esto, se hizo realidad. Quizás era algo menos de lo que pudo haber sido, pero a pesar de ello era una contribución maravillosa a la capacidad científica de la ISS.

El laboratorio Columbus cumple 5 años de actividad, la mitad de la inicialmente prevista, habiéndose convertido, por su condición única de microgravedad, en una instalación insustituible para muchos campos de investigación, y desde 2008 se han llevado a cabo un total de 110 experimentos de todo tipo abarcando desde la física de fluidos, la ciencia de los materiales, la física de radiaciones y el Sol, hasta el cuerpo humano, la biología y la astrobiología, y en el que han  participado unos 500 científicos de todo el mundo. "Centramos la investigación en llevar a cabo descubrimientos científicos, desarrollar aplicaciones y beneficiar a los habitantes de la Tierra mientras preparamos futuras exploraciones espaciales", explica el responsable europeo de la explotación científica de la ISS.

Un ejempo es estudio de los coloides, diminutas partículas que se encuentran en los líquidos (en la leche, la pintura e incluso en nuestros cuerpos) y cuyo estudio en ambientes terrestres es muy dificil a causa de la gravedad, que altera en los resultados, por lo que el ambiente de gravedad 0 de Columbus permite experimentar con ellos sin interferencias, como es el caso del experimento "Colloid" que ha demostrado cómo pueden utilizarse las ‘fuerzas cuánticas’ para controlar las estructuras coloidales, confirmando el efecto de estas fuerzas tal y como predijo 3 décadas antes. Estos resultados forman parte de los componentes básicos necesarios para crear nanomateriales.

El cuerpo humano también es objeto de estudio, tanto de cara a futuros viajes interplanetarios como para enfermedades en La Tierra. Este es el caso de la pérdida ósea en los astronautas, que hasta se creía que la pérdida ósea era provocada por el efecto físico de vivir en ingravidez, pero que los experimentos en Columbus han demostrado que detrás de este efecto están las dietas altas en Sal, ya que en el espacio los astronautas absorben más sal sin absorber más fluidos (contradiciendo el conocimiento médico generalmente aceptado). Este nuevo resultado tiene implicaciones en los casos de personas que sufren Osteoporosis en la Tierra.

El experimento de biología celular "Roald", por su parte, reveló que ciertas encimas de nuestro sistema inmunológico son más activas en el espacio, lo que da pistas a los científicos en tierra hacia donde deberían centran su atención para combatir la muerte celular prematura.

El "Expose", que, como su nombre indica, está instalado en el External Payload Facility (EPF) ha demostrado que los organismos vivos pueden sobrevivir a los viajes espaciales. Durante 18 meses bacterias, semillas, líquenes y algas estuvieron sometidas a las condiciones del espacio (vacío, temperaturas extremas, radiación) sin protección de ningún tipo, con lo que era previsible imaginar que ninguna de estas formas vivas sobrevivió...sin embargo, cuando en 2009 volvieron a la Tierra  los líquenes despertaron de su letargo, demostrando que es posible algunas formas de vida puedan saltar de asteroides a planetas.

Estos son solo algunos de los muchos experimentos que se han realizado o se están realizando actualmente en Columbus, a la que se añaden aportaciones indirectas nacidas de la tecnología desarrollada para este laboratorio espacial y sus ocupantes, como el ThermoLab, que registra de forma constante la temperatura a través de dos sensores en la frente y en el torso, y que actualmente es muy utilizada en cirugía cardíaca y monitorización de bebés recién nacidos, entro otras aplicaciones.

"Nuestro laboratorio europeo en el espacio funciona las 24 horas y nos permite desarrollar impresionantes investigaciones junto con la comunidad científica internacional. Ya tenemos una gran demanda y constantemente recibimos solicitudes para investigaciones en Columbus, por lo que esperamos muchos y emocionantes resultados". Y no dudamos de que así será y que el laboratorio de más allá de las nubes seguirá demostrando el privilegio que representa disponer de una instalación de tal calibre en la ISS. Aunque muchas veces, por desgracia, el gran público no termine de valorarlo en su justa medida. 

Preparación, embarque y llegada al Centro espacial John F. Kennedy del Columbus rumbo a las instalaciones de la NASA en Florida.

Instalación del Columbus en la bodega del Atlantis. El perfecto encaje en cuanto a diámetro no es casualidad, ya que fue diseñado precisamente para ello.

Lanzamiento del Atlantis STS-122 con su precioso cargamento. Un momento crítico para todos los implicados en su construcción.

El final de un largo viaje: El laboratorio europeo junto antes de acoplarse al módulo Harmony.

Trabajando en el exterior.

Columbus ya instalado. Podemos ver el External Payload Facility (EPF) y el brazo Canadarm 2, utilizado para manipular este último, donde se colocan los experimentos científicos que se exponen al ambiente exterior.

Esquema del interior del laboratorio y su posición en la ISS.

Un laboratorio en las alturas cuya actividad no cesa en ningún momento. 

5 años de extraodinaria ciencia con Columbus.