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Pruebas con el taladro, del cual se espera que regresa a la actividad, después de un tiempo de inactividad debido a problemas técnicos. Sol 1848
Ocaso marciano.Sol 1863

lunes, marzo 11, 2013

El día que el cielo tembló

El satélite GOCE captó las ondas de sonido generadas por el gran terremoto de Japón.

El 11 de Marzo algo extraño alcanzó al satélite con la órbita más baja que existe, diseñado para estudiar el campo gravitatorio. Súbitamente se enfrentó a una fuerte resistencia aerodinámica y sus sensibles acelerómetros registraron el desplazamiento vertical de la atmósfera circundante, así como cambios en la densidad del aire en formas de ondas. Diseñado para compensar instantáneamente cualquier alteración en su órbita generando impulsos calculados con mucha precisión, no representó ningún problema para este ingenio, que siguió su camino, quedando lo registrado ese día enterrado en el torrente de datos que envía constantemente a La Tierra, ya que este tipo de situaciones no son del todo extrañas.

Ahora, un examen en profundidad de dichos datos, realizados por científicos del Instituto de Investigación en Astrofísica y Planetología (Francia), de la Agencia Espacial Francesa (CNES), del Instituto de Ciencias Físicas de la Tierra (París) y de la Universidad Delft de Tecnología (Países Bajos), con el respaldo del área de apoyo a la ciencia de observación de la Tierra (Earth Observation Support to Science Element) de la ESA, han permitido confirmar lo que la fecha ya parecia indicar: El 11 de Marzo GOCE atravesó las ondas de sonido procedentes del devastador terremoto que, apenas 30 minutos antes, se había desencadenado en Japón.

Aunque cuando pensamos en terremotos imaginamos únicamente su efecto en el mar y en tierra firme, también la atmósfera se mueve, ya que las ondas sísmicas provocan que la superficie del planeta vibre, de forma parecida a como lo habría un tambor, generando ondas sónicas que se van expandiendo a medida que ganan altura, desde apenas unos Centímetros en la superficie hasta Kilómetros a altitudes de 200–300 Kilómetros, generando movimientos verticales que expanden y contraen la atmósfera. Y el terremoto de magnitud 9 que sacudió Japón  fue de una potencia excepcional. GOCE se convirtió ese día en el primer Sismómetro en órbita.

Rafael García, del Instituto de Investigación en Astrofísica y Planetología, afirmó que "Los sismólogos están especialmente emocionados con estos descubrimientos ya que eran, virtualmente, los únicos científicos de la Tierra sin un instrumento espacial que pudiera compararse directamente con los que se utilizan en tierra. Con esta nueva herramienta pueden empezar a mirar hacia el espacio para comprender qué ocurre bajo sus pies".

Ese 11 de Marzo de 2011 uno de los mayores terremotos registrados de la historia, y el Tsunami que llegó poco después, se llevó por delante miles y miles de vidas, en una tragedia humana cuyas imágenes, aún hoy, resultan impactantes, y cuyos ecos se extendieron incluso hasta el espacio. Fue el día en que hasta el cielo tembló.

El efecto de las ondas sónicas producidas por el terremoto sobre el satélite GOCE.

Diseñado para estudiar el campo gravitatorio terrestre, GOCE se mueve en una órbita extremadamente baja, hasta el punto que debe compensar continuamente la fricción atmosférica a la que está sometido. Por ello cualquier cambio en su densidad es detectado por sus acelerómetros, como ocurrió ese 11 de Marzo de 2011.

Construcción de GOCE, un ingenio de precisión extrema.

La potencia del terremoto de Japón fue captada por todos los sismómetros del planeta, como se observa en esta gráfica, registrada en el Instituto de Investigación Geocientífica GFZ de Postdam, Alemania. 

GOCE:El primer sismómetro en órbita

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