lunes, octubre 19, 2015

Un mundo extraño, maravillosamente extraño

Aproximándonos a las extrañas formaciones de Sputnik Planum.

Cuanto más vemos de Plutón, el más fascinante parece, y ya ha sorprendido a los científicos de New Horizons con la variedad y complejidad de sus características superficiales. Y la extrañamente joven llanura que forma su curiosa "corazón" no solo resulta enigmática por su misma existencia en un mundo que del que podríamos haber esperado un terreno antiguo y lleno de cráteres imagen, sino, gracias a algunas de las últimas imágenes recibidas, cubierto de formaciones curiosas, especialmente una red hoyos y valles.

Los científicos creen que esta área, informalmente conocida como Sputnik Planum, se compone de hielos volátiles tales como Nitrógeno sólido. Su teoría es que estos pozos (normalmente de unos cientos de metros de ancho y unas decenas  de profundidad) están posiblemente formados por la sublimación de estos hielos durante los momentos más cálidos del año de Plutón. Sin embargo, las razones detrás de sus formas y como están alineados son ahora mismo un misterio. Agregando misterio al conjunto es que incluso en esta resolución, que permite ver formaciones de solo 250 Metros, siguen sin verse cráteres de impactos, lo que demuestra su juventud geológica extrema.

"Plutón es raro, en el buen sentido", explica Hal Weaver, científico del proyecto New Horizons."Los pozos, y la forma en que están alineados, proporcionan pistas sobre el flujo de hielo y el intercambio de sustancias volátiles entre la superficie y la atmósfera, y el equipo científico está trabajando duro para entender qué procesos físicos están en juego aquí"."La superficie de Plutón muestra formas diversas de relieve, con terrenos que varían en antigüedad, color, composición y albedos, evidencias de una corteza de agua helada, superficies geológicamente jóvenes, convección de hielo, flujo de glaciares, rachas de viento y transporte de compuestos volátiles", explican los autores del primer informe científico sobre los resultados de la misión, encabezado por Alan Stern

"El sistema de Plutón nos sorprendió en muchos sentidos, sobre todo nos enseña que los planetas pequeños pueden permanecer miles de millones activos de años después de su formación", explica Stern."También nos enseñó lecciones importantes por el grado de complejidad geológica  tanto de Plutón como de su luna Caronte". Esto sugiere que también otros grandes mundos en el Cinturón de Kuiper (como Eris, Makemake o Haumea) también podrían tener historias igualmente complejas que rivalizan con las de los planetas terrestres como Marte y la Tierra. El equipo de New Horizons señala que Tritón, probablemente un antiguo miembro del Cinturón de Kuiper capturado por Neptuno y que fue considerado casi como un avance de lo que podríamos ver el 14 de Julio, ahora parece tener más diferencias que similitudes.

Además de los pozos de Sputnik Planum, los últimos datos muestran que Nix e Hidra, presentan superficies reflectantes, lo que apunta a la posible existencia de agua helada relativamente limpia. Sus albedos (porcentaje de radiación reflejada) son más altos de lo previsto por los astrónomos, que esperaban encontrarlas más oscurecidas por el paso del tiempo, especialmente por efecto de la radiación y los impactos meteóricos. Esto es una nueva sorpresa para el equipo de la New Horizons. Además los patrones de rotación de estas dos pequeñas lunas tampoco se ajustan a lo esperado, ya que no tienen siempre una misma cara apuntando hacia el planeta enano, como hacen casi todas las lunas del Sistema Solar. Las mediciones señalan que están girando muy rápido y de forma extraña, posiblemente influenciadas por el sistema binario del que forman parte.

Plutón y Caronte siguen sorprendiendo, dando la espalda una y otra vez a lo que creíamos saber de ellos, y por extensión, de los habitantes del Cinturón de Kuiper. La fugaz aventura de la New Horizons fue, en el más amplio sentido de la palabra, un auténtico viaje de descubrimiento.

El "corazón" de Plutón, visto en todo su esplendor en esta imagen por parte Ralph/Multispectral Visual Imaging Camera (MVIC), combinando tomas en infrarrojos, rojo y azul.

Caronte también tuvo su protagonismo en las recientes imágenes enviadas por la New Horizons.

Plutón creciente. 

Pluto’s Puzzling Patterns and Pits

domingo, octubre 18, 2015

Post Vintage (155): Luces desde La Luna

Presentado el mayor y más brillante impacto registrado en nuestro satélite desde el inicio del seguimiento de este tipo de eventos.

La Tierra recibe cada día una cantidad aproximada de 33 Toneladas de material en forma de meteoroides, que en su inmensa mayoría se volatilizan en las capas altas de la atmósfera sin que lleguemos a darnos cuenta de su presencia, más allá de poder observar en una noche clara alguna estrella fugaz. Solo cuando los objetos son de mayor tamaño su caída pueden generar bólidos notablemente espectaculares, de los que los acontecimientos de Cheliábinsk son un ejemplo extremo. A pesar de ello podemos decir que estamos bastante bien protegidos de estos viajeros interplanetarios. Algo que no puede decirse de La Luna.

Carente de una atmósfera digna de tal nombre, cualquier pequeño objeto que cae sobre ella alcanza intacto la superficie, generando, cuando tiene un mínimo de tamaño, velocidad, o ambas cosas al mismo tiempo, destellos lo suficientemente brillantes para ser detectados desde La Tierra. Aunque no hay Oxigeno que pueda alimentar una explosión tal y como la conocemos, estos impactos golpean el suelo con tanta energía cinética que provocan la fusión de las rocas y la expulsión de gases calientes, dando lugar a estos estallidos de luz. Unos fenómenos violentos y espectaculares que desde hace unos años están siendo monitorizados por una serie de telescopios automáticos. Entre ellos el Automated Lunar and Meteor Observatory (ALaMO) de la NASA, que el 17 de Marzo de 2013 detectó el que era mayor impacto registrado desde el inicio de estas actividades de vigilancia.

Un récord que duró poco, ya que el 11 de Septiembre del mismo año algo mucho mayor golpeó La Luna, quedando registrado por telescopios españoles del Proyecto MIDAS (acrónimo en inglés de Sistema de Detección y Análisis de Impactos en la Luna). Así lo publicó recientemente la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, en un artículo conjunto del Prof. Madiedo y del Dr. José Luis Oritz, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC)

El impacto generó un destello tan brillante que pudo observarse a simple vista, y se prolongó durante 8 segundos, lo que lo convierte en el más longevo e intenso registrado. La energía implicada fue equivalente a la detonación de unas 15 toneladas de TNT, lo que significa que fue al  menos tres veces más potente que el ocurrido 17 de Marzo de 2013. El análisis de todos estos datos han permitido calcular a Madiedo y Ortiz que el meteroide responsable tenía una masa de unos 400 Kilogramos, un diámetro comprendido entre 0,6 y 1,4 metros, y que su velocidad en el momento de impactar en Mare Nubium (Mar de las Nubes) era de unos 60.000 Kilómetros/Hora.

La observación de este tipo de eventos es importante por varios motivos. Por un lado, en una época en que la exploración de la superficie lunar parece estar a punto de recibir un nuevo impulso con la llegada de nuevos "jugadores", es importante tener un registro de cuantos, donde y con que magnitud estos viajeros planetarios llegan a la superficie. Por otro la ausencia de atmósfera convierte a nuestro satélite en un lugar perfecto para tener una referencia de cuantos golpean también nuestro planeta."Nuestros telescopios continuarán observando la Luna como nuestras cámaras de meteoros vigilan la atmósfera de la Tierra", dijo Madiedo y Ortiz en un comunicado de prensa "De esta manera esperamos poder identificar grupos de rocas que puedan dar lugar a eventos de impacto comunes a ambos cuerpos planetarios.También queremos saber su punto de origen".

El rosto lunar está lleno de grandes cráteres, presentes en los llamados mares, geologicamente más jóvenes, e incluso tenemos las crónicas de Gervasio de Canterbury en 1178, donde parece describirse lo que algunos astrónomos identifican como el gran impacto en La Luna que formó el cráter Giordano Bruno (aunque otros tantos lo ponen en duda). Todo esto, más estas colisiones ahora observadas, hacen pensar que algún día, tarde o temprano, seremos testigos de algo mucho mayor. Solo nos queda esperar y mantener la vigilancia.

Vídeo del impacto, a partir de 3:01. El resplandor de mantiene durante 8 segundos, mucho más que la inmensa mayoría de estos eventos registrados los últimos años, lo que delata que estamos ante una colisión de notable magnitud.

La evolución del destello originado por la colisión. Cada imágen está separada por 0.1 segundos.

El mayor impacto de una roca contra la Luna origina un cráter de 40 metros de diámetro
  
Watch a Car-Sized Asteroid Slam Into the Moon

sábado, octubre 17, 2015

En el corazón de tierras septentrionales

El reciente sobrevuelo sobre el Polo Norte de Encelado nos revela un terreno lleno de información y enigmas.

La lleva fotografiando desde hace años, habiendo acumulado hasta la fecha nada menos que 19 sobrevuelos de este pequeño y fascinante mundo. Solo hay que ver todo lo logrado por la New Horizons en Plutón con uno solo para entender el colosal trabajo realizado por este misión. Y pese a ello, por extraño que resulte, aún existía terreno sin cubrir, territorios que, aunque conocidos, distaban de estar tan estudiados como el resto.

Cuando Cassini llegó a Saturno en 2004, su hemisferio Sur acababa de pasar por el solsticio de Verano, lo que significaba que tanto su región polar austral, como las de todas sus lunas, se bañaban en luz solar continua, mientras que las grandes áreas de sus respectivos polos Septentrionales estaban bajo una oscuridad permanente. El Equinoccio ocurrió en agosto de 2009, con lo que la luz solar alcanzó todos los Polos Norte por primera vez en una década. Incluso entonces esta era muy escasa, incidiendo de forma muy perpendicular, creando largas sombras que oscurecían el terreno. Es sólo ahora, cuando nos aproximamos rápidamente a final de su misión, que estábamos en condiciones de observar realmente con buen detalle el resto del Norte de Encélado, y compáralo con el Sur.

En un primer momento parece que nos encontramos ante un lugar antiguo y carente de actividad, lleno de cráteres de todos los tamaños. Un lugar aparentemente aburrido, dejando de lado el misterio que representa que sea tan diferente al Sur. Sin embargo una mirada más atenta nos cuenta una historia muy diferente.

Los mayores de todos ellos, especialmente un trío llamando Dunyazad, Shahrazad, y al-Haddar, muestan que las cosas no son tan simples, ya que su fondo parece no solo extrañamente fracturado sino también que se hubiera elevado, formando una cúpula. Y cuanto mayores son, más claro resulta. Eso sugiere que la corteza superior de Encelado es bastante dura, pero a medida que descendemos por ella el hielo que la forma es capaz de fluir a lo largo de escalas de tiempo geológico, en mayor proporción cuanto a más profundidad. Posiblemente, cuando se formaron estos cráteres, el hielo fluyó hacia la superficie intentando llenar el vacío, pero la capa superior, más rígida, se resistió a ceder totalmente. Retrocedió, y en el proceso se fracturó en formas poligonales, pero no llegó a romperse del todo, impidiendo así que el hielo de debajo pudiera salir. Es la crónica de una puerta que nunca se terminó de abrir del todo.

Aún más notables son las series de fracturas que recorren toda la región. Ya se conocían, pero estas imágenes las muestra de forma más clara, indicando que son, a escala geológica, más jóvenes de lo que se creía inicialmente.Es posible que sean producto de movimientos de la corteza de hielo, aunque la respuesta definitiva sigue sin estar clara.

En definitiva, esta incursión en el Polo Norte de Encelado, nos mostró una región lógicamente menos activa que su contrapartida del Sur, pero lejos de ser la zona "muerta" que podíamos estar tentados de pensar que era, viendo imágenes anteriores tanto de Cassini como sobretodo de la Voyager 2, que en 1981, y a una resolución mucho menor, tanto por tener un instrumental inferior, como por pasar a mucho mayor distancia, también pudo observar. Las mismas fuerzas que sacuden el Sur también golpean en el Norte, aunque con consecuencias mucho menos evidentes.¿Por qué son tan diferentes ambas regiones? Como se explica que la actividad se concentre de forma tan espectacular en el Sur, si todos los indicios señalan la existencia de un océano global? Podría ser que la corteza en el Norte fuera más gruesa que en el Sur, lo que explicaría tal diferencia, pero esa respuesta genera al mismo tiempo la inevitable pregunta del motivo de tal diferencia, por lo que casi regresamos al punto inicial. 

Encélado sigue siendo un puzzle complejo y extraño, del que ahora, gracias a esta visita a zonas poco exploradas, tenemos unas cuantas piezas más, con las que los científicos deberán "jugar" los próximos años buscando el encaje que les de la respuesta definitiva.


Dunyazad, Shahrazad y al-Haddar. Se aprecia como sus respectivos fondos se elevaron, formando una cúpula agrietada. Señal de un flujo de hielo suficientemente líquido para moverse hacia la superficie, pero sin la suficiente fuerza para romper la dura corteza que aún lo separaba de ella. A su alrededor una red de pequeñas grietas de origen desconocido, quizás fruto de movimientos geológicos de la corteza a escala global, quizás otro motivo aún por descubrir.

El caótico Polo Norte de Encelado, lleno de fracturas y cráteres con el fondo elevando. Revela una historia más compleja de lo que podríamos haber imaginado.

Las imagenes Raw (aún sin tratar, tal como llegan desde la sonda) del encuentro E20 de Cassini con Encelado.

Encelado desde las Voyager. La 2 fue la que más se aproximó, en un momento en que era el Norte el que se encontraba bajo la luz solar, aunque su resolución inferior impidió ver más detalles. También la privó de descubrir primero lo que ocurría en el Sur, de vislumbrar sus grandes géisers de vapor de agua congelada, aunque si captó detalles que mostraban que la superficie podía ser activa y estar en renovación.

Filling in the Enceladus map: Cassini's 20th flyby

viernes, octubre 16, 2015

En una oscuridad resplandeciente

Adentrándonos en una de las más famosas nebulosas de polvo interestelar y visible a simple vista desde el Hemisferio Sur. 

Nuestros ojos se sienten atraídos por el brillo de las estrellas y los planetas, por el tenue resplandor de la Vía Láctea, por la luminosa cara de La Luna, aunque en realidad no sea más que un pobre espejo de la luz solar. En la inmensidad de la noche, rodeados por las tinieblas del basto Universo que se extiende sobre nuestras cabezas, es el lugar más natural donde centrar nuestra mirada. Pero no siempre. En ocasiones la oscuridad, al mismo tiempo temida y amada, puede ser igual de resplandeciente. Este es el caso de la nebulosa Saco de Carbón.

Situada a 600 años luz de distancia, en la constelación de la Cruz del Sur, su negra silueta se recorta como un fantasma sobre la banda luminosa y estrellada de la Vía Láctea y, por esta razón es conocida desde el día que los primeros seres humanos comenzaron a poblar el hemisferio sur, mucho más agraciado por las bellezas del Cosmos que su contrapartida norteña. Pero con la mayor parte de la Humanidad concentrada en este último, donde también se concentra la mayor parte de las tierras emergidas, pasaría mucho tiempo antes de que fuéramos conscientes de su existencia.

El primer habitante del Norte en darla a conocer, en 1499, fue el explorador español Vicente Yáñez Pinzón. Durante un tiempo se la conoció como la Nube Oscura de Magallanes, un juego de palabras dado su negro aspecto en comparación con el brillante resplandor de las dos nubes de Magallanes, galaxias satélite de la Vía Láctea, igualmente desconocidas hasta el viaje de Fernando de Magallanes en el siglo XVI, de ahí su nombre. El cielo del Sur estaba lleno de joyas que Europa solo conoció cuando los primeros exploradores avanzaron hacia el Sur y cruzaron el ecuador, desvelando el firmamento que se escondía más allá del horizonte del viejo mundo.

Sin embargo, Saco de Carbón no es una galaxia. Se trata de una nube interestelar de polvo tan espesa que impide el paso de  la luz de las estrellas del fondo, de ahí que la veamos, no directamente, sino el aparente vacío que parece crear en lo que, por otra parte, es un tapiz continuado de estrellas. Su  corazón, que apenas tiene un 10% de la luminosidad del espacio circundante está formado de gas y partículas de polvo, que tienen sobre su superficie capas de agua congelada, nitrógeno, monóxido de carbono y otras moléculas orgánicas simples. Un muro que bloquea la luz estelar, aunque no del todo, como revela esta imagen. Algo de ella puede pasar, pero más enrojecida de lo que debería ser, ya que la luz azul es absorbida y dispersada en mayor medida que la roja. Por eso las estrellas que podemos entrever a través de ella tienen este tono.

Tan densa como transitoria, y por extraño que parezca, es el principio del camino hacia lo opuesto. Las densas nubes interestelares como esta contienen inmensas reservas de polvo y gas, el combustible para formar nuevas estrellas.Y del Saco de Carbón saldrá una nueva generación estelar, que con el tiempo disipará lo que una vez fue una profunda oscuridad, tan profunda, rodada como estaba de un mar de estrellas, que por extraño que parezca casi resplandeció con luz propia.

La nebulosa con un campo de visión más amplio. Este rico paisaje forma parte, visto desde la Tierra, de la pequeña constelación de la Cruz del Sur. La estrella brillante es Alfa Crucis, también conocida como Acrux, una de las cuatro estrellas que conforman la famosa forma de Cruz.

La nebulosa Saco de Carbón (Coalsack Nebula) recortándose sobre la Vía Láctea. A su alrededor otras joyas del hemisferio Sur, como las galaxias Gran y Pequeña Nube de Magallanes.

La zona del firmamento austral donde podemos localizar el Saco de Carbón. Las estrellas mostradas aquí son visibles a simple vista en una noche despejada. La nebulosa propiamente dicha puede ser vista fácilmente sin telescopio como un área oscura superpuesta sobre el resplandor de la Vía Láctea.

Viajando desde la Tierra hasta esta oscura nube interestelar.

Un saco de carbón cósmico

jueves, octubre 15, 2015

Inclinados hacia el Sol

Opportunity se desplaza a las paredes del lado sur de Marathon Valley para pasar el Invierno que se aproxima.

Para Curiosity, que tiene su propia fuente de energía, totalmente independiente del medio exterior, el paso de las estaciones no tiene mayor impacto que el de disponer de menos horas de luz para realizar la toma de imágenes, tanto para planificar su ruta como por objetivos científicos. Pero puede seguir trabajando sin mayores dificultades, incluso en plena noche si se considera necesario. Pero para su pequeño y mucho más veterano compañero de aventuras marcianas las cosas no son tan sencillas. Depende de la luz solar, y por ello cualquier cambio, sea por un aumento del polvo en suspensión o de la acumulación de este en los paneles, el paso de tormentas por las cercanías o menos horas de Sol con la llegada de la estación invernal, tiene un peso decisivo en su actividad y en la forma en que el equipo en tierra planea los pasos a seguir.

Es ante esto último lo que Opportunity, una vez más, se está preparando. Y como en ocasiones anteriores la mejor opción es inclinarse hacia el Sol, para maximizar las escasas horas de luz de las que dispone, y que llegarán a su mínimo en Enero de 2016 antes de crecer de nuevo avanzando hacia la Primavera y el Verano. Por ello, y después de haber realizado una amplia campaña de estudio previo en el interior de Marathon Valley, señalando así los lugares más interesantes para una posterior campaña de estudio más prolongado, el veterano rover se instaló sobre la inclinada pared sur. Allí permanecerá los próximos meses, hasta que las condiciones ambientales mejoren de nuevo y pueda generar la energía suficiente para reiniciar el viaje.

Opportunity se encuentra en el hemisferio sur. Por tanto, cuando llega el Invierno a este último y el Sol se encuentra más bajo en el horizonte, es mirando hacia el Norte donde uno puede obtener la máxima luz posible. Y si además inclinas un poco los paneles solares en esta dirección, compensado así el hecho de que los rayos de luz iluminan la zona más perpendicularmente, el resultado es un mayor rendimiento de estos primeros. De ahí que situarlo en una pendiente con la inclinación y orientación adecuada sea una medida básica para asegurar su supervivencia. No es la primera vez que lo hace. Por eso aún esta con nosotros.

Pero aunque quede "aparcada" en las pendientes de Marathon Valley, el objetivo es que siga desplazándose, aunque siempre limitada a esta zona inclinada, continuando sus estudios. Después, ya en 2016, cuando el Sol se eleve de nuevo y las horas diurnas ganen terreno a las nocturnas, llegará la hora de descender de nuevo al fondo del valle para reanudar su exploración, dirigiéndose a la lista de objetivos marcados por el reconocimiento previo, como por ejemplo unas rocas situadas en zonas rojizas más Sílice y menos Hierro que la mayoría de las rocas de la zona, indicando que su historia geológica es diferente, quizás por influencia de la antigua presencia de agua líquida, quizás en forma de fuentes termales, evidencias de los cuales mismo Opportunity descubrió hace en 2013 en Cape York, otra zona del cráter Endeavour. El objetivo final es confirmar la presencia de arcillas, relacionadas directamente con la actividad acuosa, que la Mars Reconnaissance Orbiter detectó desde la órbita.

Pero eso será durante la próxima y aún lejana Primavera, cuando la luz solar regrese con toda su fuerza. De momento llega la hora de recogerse, ahorrar fuerzas y esperar.

En ocasiones hay que inclinarse para poder seguir avanzando. Especialmente cuando estas afrontando un duro invierno en un mundo más gélido y oscuro que la Tierra.

El viaje de Opportunity hasta Marathon Valley.

Opportunity Mars Rover Preparing for Active Winter

miércoles, octubre 14, 2015

Los últimos días de Encélado

Cassini afronta los que serán sus 3 sobrevuelos finales de esta luna enigmática.

Nuestro tiempo en Saturno se agota, al ritmo en que lo hace la vida de esta veterana sonda, ahora ya a menos de 2 años de su destrucción, incinerada en la atmósfera del planeta. Nada nos muestra de forma más clara que estamos ante la recta final de una misión histórica que su lenta despedida, una detrás de otra, de las diferentes lunas, a las cuales a dedicado la mayor parte de su tiempo, y a las que ahora mira por última vez. Y ahora le llega el turno a la más extraordinaria de todas, dejando Titán a un lado.

Encélado, el diminuto mundo de los geisers de vapor de agua, y como ahora sabemos poseedor de un océano global bajo su corteza helada que la pone a la altura de Europa, si es que no por encima, como punto de interés crítico para los astrobiólogos, se despide de nosotros en forma de 3 sobrevuelos cercanos, que empezando por el de hoy, 14 de Octubre, tendrá su continuación el próximo 28 de Octubre, y el definitivo adiós el 19 de Diciembre. Un trío de encuentros que deberán completar nuestra enorme biblioteca de imágenes y datos de esta luna, y con los cuales deberemos trabajar para desvelar nuevas pistas sobre su naturaleza y responder a los enigmas que la rodean. Ya no habrá nuevos datos, al menos desde corta distancia.

Cada uno de ellos intentará cubrir un aspecto diferente de Encélado, ofreciendo datos que permitan a los científicos seguir trabajando en la construcción de un modelo global de como es, como fue y como funciona su inesperadamente activo interior.

Así, en el de este 14 de Octubre, ya completado y del cual tendremos imágenes dentro de varios días, Cassini se centró en su desconocido Polo Norte, durante buena parte de la misión enmascarado por la oscuridad invernal, pero que ahora, con el Sol iluminando las latitudes altas del hemisferio Septentrional, permitió estudiar una región que suele quedar eclipsada por el espectacular Polo Sur y sus plumas de partículas. El objetivo principal es responder a la pregunta de si esta región también fue era geológicamente activa en algún momento en el pasado, o por el contrario la actividad siempre estuvo centrada en el hemisferio Austral. Cualquiera de las 2 opciones implicaría entender mejor la historia de esta luna. La distancia mínima fue de 1839 Kilómetros.

Una inmensidad si se la compara con la del del 28 de Octubre, ya que ese día Cassini pasará a solo 49 Kilómetros de la superficie del Polo Sur, un espectacular vuelo rasante que la llevará a sumergirse más que en ningún otro momento de la misión en las plumas de vapor de agua congelada, tomando imágenes y mediciones directas. Los científicos tiene esperanzas de que este sobrevuelo rasante proporcionará evidencia de hasta que punto es intensa la actividad hidrotermal presente en su océano, y como ello impacta en su habitabilidad. Aunque no será aún el último, sin lugar a dudas es este el que marcará en la práctica el final de nuestra exploración de Encélado.

Finalmente, el 19 de Diciembre, y desde una distancia mucho mayor (4999 Kilómetros), Cassini realizará mediciones con el instrumento CIRS (Composite Infrared Spectrometer) del flujo de calor que emana del Polo Sur, la llave para entender como se forman y que alimenta a los geisers que de el surgen. Aunque un poco a la sombra del encuentro anterior, mucho más espectacular, representará la última oportunidad de recopilar este tipo de datos tan vitales. A partir de ese momento los científicos tendrán que trabajar con lo que ya tengan, sin poder esperar ya una nueva tanda de información.

Así pues, disfrutemos de nuestros últimos días con Encélado, la pequeña luna de las maravillas. Y es que con ellos se cierra ya no una etapa sino una era, ya que es difícil  imaginar cuando volveremos a ella.  Pero lo haremos, de eso podemos estar seguro. La pregunta es cuando.

Así fue el encuentro E20 de Cassini con Encelado, que le permitió realizar las mejores observaciones posibles del desconocido Polo Norte.

Los géisers será el objetivo del encuentro E21, que la llevarán más al interior de estas enigmáticas plumas de vapor de agua de lo que nunca llegó antes, apenas a 49 Kilómetros por encima de la superficie. Será la última oportunidad de realizar mediciones directas, y con ello de desvelar detalles sobre lo que ocurre en el interior de esta pequeña luna.

El encuentro E22 y final se centrará en obtener más datos sobre el flujo de calor que emana del Polo Sur, y que convierten, como descubrieron para su sorpresa los científicos de la misión cuando Cassini alcanzó Saturno, en la zona más cálida y con diferencia de toda la superficie.
 
El principio del fin de la exploración de Encélado. Posiblemente pasarán décadas antes de que podamos volver.

Cassini Begins Series of Flybys with Close-up of Saturn Moon Enceladus

martes, octubre 13, 2015

En compañía de un tirano

La LRO nos muestra como la gravedad terrestre agrieta la superficie lunar.

Las mareas oceánicas son el ejemplo más visible y espectacular del efecto que nuestra compañera de viaje tiene sobre nuestro mundo, como su tirón gravitatorio tiene efectos visibles para nuestros ojos. A pesar de ser 4 veces más pequeña, tener solo 1/81 parte de su masa y encontrarse a una distancia media de 380.000 Kilómetros, su fuerza es suficiente para generar un fenómeno tan espectacular a una escala temporal humana. ¿Y a la inversa? Ciertamente el mantenerla ligada, haciendo que se mueva a su alrededor pese a su gran tamaño relativo, es un ejemplo bastante definitivo de hasta que punto es intenso el abrazo terrestre, pero dejando de lado este hecho, no parece que La Luna le afecte tanto la cercanía de la Tierra como ocurre en el caso opuesto.

Pero como es evidente, si que lo hace, y lógicamente con mayor intensidad al tener la Tierra un campo gravitatorio 6 veces más intenso. La falta de una gran masa de agua que permite reflejarlo de forma más evidente hace difícil apreciarlo, pero en realidad La Luna vive sometida a una gran tensión geológica, que posiblemente es la fuente de la mayor parte de los terremotos que los sensores dejados por los Apolo registraron. Pero existe un efecto mucho más visible, como nos muestran las imágenes acumuladas por la Lunar Reconnaissance Orbiter desde 2009. Y es que nuestro planeta sigue "dando forma" a La Luna, rompiendo su corteza en forma de innumerables escarpes de falla, zonas donde el terreno queda abruptamente dividido por una elevada pared vertical de roca, como si el terreno se hubiera fracturado y cada parte se hubiera elevado o hundido a niveles diferentes.

LRO ha detectado más de 3.200 de ellas. Estos acantilados son la característica tectónica lunar más comunes, y típicamente miden unas decenas de metros de altura y al menos unos 10 kilómetros de largo. Investigaciones anteriores habían sugerido que eran menos de 50 millones de años, y es probable que todavía se estén formando activamente hoy. Podrían haber sido únicamente el fruto del enfriamiento de La Luna,que al encogerse provoca este tipo de fracturas geológicas, pero entonces su orientación habría sido aleatoria, ya que las fuerzas de contracción serían iguales en fuerza en todas las direcciones. Pero no es eso que lo enseñan las imágenes de la sonda

"Fue una gran sorpresa al descubrir que los escarpes de falla no tienen orientaciones al azar", explica  Thomas Watters, científico planetario del Smithsonian Institution's National Air and Space Museum. "En cambio hay un patrón en las orientaciones de miles de fallas, y sugiere que algo más está influyendo en su formación, algo que también está actuando en una escala global. Ese algo es la atracción gravitacional de la Tierra". Las fuerzas de marea terrestre no actúan por igual en toda la superficie lunar. En lugar de ello, actúan más intensamente en las partes de La Luna que bien están más cerca o más alejadas de la Tierra. El resultado es que muchos escarpes están alineados de norte a sur en latitudes bajas y medias cerca del ecuador, y de Este a Oeste en las latitudes altas cerca de los polos.

Los modelos que incorporan al efecto de la contracción lunar, la más intensa, el efecto de las mareas terrestre, más tenues pero igualmente capaces de influir en la superficie selenita, han demostrado acercarse mucho más a lo que vemos en ella que aquellos que hasta ahora no lo habían tenido en cuenta.

"Con LRO, hemos sido capaces de estudiarla a nivel global con un detalle que todavía no es posible con cualquier otro cuerpo del Sistema Solar más allá de la Tierra, y el conjunto de sus datos nos permite desentrañar los procesos sutiles pero importantes que de otro modo permanecerían ocultos", explica John Keller, científico del proyecto LRO. Si estas fallas lunares siguen activas, sismos poco profundos pueden estar ocurriendo a lo largo de ellas, siendo más frecuentes cuando La Luna se encuentra en el punto más cercano de su órbita, y las mareas gravitatorios terrestres son, por tanto, más intensas. Una red de sismómetros podría algún día detectarlos, mostrando hasta que punto nuestro mundo, en apariencia tan inofensivo, es en realidad un auténtico tirano para su entorno, capaz de someter a las más duras pruebas a su comparativamente mucho más inofensiva compañera de viaje.


Un ejemplo de estas escarpes de falla, zonas de fractura de la corteza lunar. Posible fruto de la contracción lunar al enfriarse su interior, las mareas gravitatorias terrestres podrían darles su forma definitiva, facilitando su formación y marcado su orientación.
Mapa donde se reflejan la posición y orientación de estos acantilados tectónicos (en rojo), así como su orientación, que sigue un patrón bastante definido. De ser solo fruto de la contracción lunar deberían ser aleatorios, cosa que aquí vemos que no es así.

Los escarpe de falla son habituales en La Tierra, un mundo aún geológicamente activo a todos los niveles.

Earth's Gravitational Pull Cracks Open the Moon

lunes, octubre 12, 2015

El camino de Belerofonte

Se cumplen 20 años del descubrimiento del primer planeta orbitando alrededor de otra estrella.

Hoy día existen más de 1.800 exoplanetas confirmados. Más de 1.000 de ellos  descubiertos por la misión Kepler, que incluso incluso ha identificado algunos planetas con características similares a la Tierra, como Kepler-452b, que se encuentra en la zona habitable de una estrella similar al Sol. Y muchos más deberán llegar con los avances tecnológicos que se están aplicando en el campo de la astronomía, así como la futura llegada de nuevos observatorios, como el orbital James Webb, o el terrestre E-ELT (European Extremely Large Telescope), entre otros.

Todo esto nos puede dar la falsa sensación de que el concepto de exoplaneta, de mundos en otras estrellas es algo que forma parte natural de la astronomía moderna desde sus inicios. Hasta nos parece lógico que existan. Al fin y al cabo, si el Sol tiene su familia planetaria, parece inevitable que otras estrellas, empezando por aquellas de las mismas características que la nuestra, los tenga. La ciencia ficción lo adoptó rápidamente, y las historias en mundos lejanos es uno de sus campos más pródigos desde hace décadas. StarWars, a finales de los 70, y StarTrek, en los 60, son una perfecta representación de como proyectamos nuestro pequeño rincón planetario hacia las profundidades, soñando con otras Tierra, otros Marte y otros Júpiter bajo la luz de otros Soles. Pero en realidad, desde el punto de vista de la astronomía, no se sabía si eso era posible. Muchos lo suponían, pero la ciencia no se puede basar solo en suposiciones. Son necesarias evidencias, y estas no existían. Nuestro Sistema Solar era, por lo que sabíamos, único.

Sería el 6 de Octubre de 1995 cuando 51 Pegasi b, el primer planeta situado en otra estrella, fue descubierto usando el método de velocidad radial en el Observatorio de Haute-Provence con el espectrógrafo ELODIE. Conocido informalmente como Belerofonte (héroe mitológico griego que montó al caballo alado Pegaso), observaciones posteriores terminaron de confirmar su existencia, añadiendo además la sorpresa de tratarse de un gigante gaseoso (lo que actualmente se conoce como un Júpiter Caliente) situado en una órbita muy cercana a su estrella, mucho más que Mercurio del Sol. Acostumbrados al aparente orden del Sistema Solar, con los mundos rocosos en el interior y los gaseosos en el exterior, esperábamos lo mismo en otros posibles sistemas planetarios. 51 Pegasi b amplió nuestros horizontes de forma exponencial, y al mismo tiempo demostró lo poco que sabíamos en realidad, y los peligros de extrapolar los datos de un solo ejemplo a la totalidad. La idea de las migraciones planetarias daría con esto sus primeros pasos.

Aunque técnicamente no fue el primer exoplaneta descubierto, ya que ese honor pertenece a 2 mundos en órbita alrededor del pulsar PSR B1257+12 (lo que fue una sorpresa mayor, ya que los pulsars son los restos de una SuperNova, y se creía imposible que nada que existiera cerca de ella sobreviviera a la detonación) en 1992, si que fue el primero descubierto en una estrella como tal, y además en una muy parecida al Sol en masa y temperatura, lo que añadió transcendencia a su hallazgo. Belerofonte fue el auténtico punto de partida de una nueva era, un camino que nos llevó a descubrir más y más mundos, a un ritmo que creció de forma directamente proporcional a la mejora de nuestros sistemas de observación, fueron llenando lo que antes creíamos que podía ser una galaxia carente de ellos, con el Sistema Solar como una casi mágica excepción.


Infografía: El primer planeta descubierto en otra estrella parecida al Sol.

La velocidad radial o bamboleo de la estrella 51 Pegasi, que indicó la presencia de un compañero invisible de masa planetaria que tiraba de ella con su campo gravitatorio. 
 
StarTrek y StarWars, en los años 60 y 70 respectivamente, popularizaron el concepto de los planetas en otras estrellas, ya utilizado en la literatura de ciencia ficción desde hacía décadas. Sin embargo, en ambos casos, se basaban en puras especulaciones (que al final resultaron acertadas), ya que hasta los 90 no se descubrirían realmente los primeros mundos exosolares. 

Exoplanet Anniversary: From Zero to Thousands in 20 Years

domingo, octubre 11, 2015

Post Vintage (154): Desgracias afortunadas

Spirit realizó una de sus descubrimientos más notables gracias al fallo una de sus ruedas. 

Los grandes descubrimientos pueden llegar de muchas formas, fruto de una cuidada planificación previa o de forma accidental. Estar en el momento adecuado, en el lugar correcto y con los medios necesarios pero sin ser consciente de todo ello hasta que nos encontramos ante lo inesperado es habitual en la ciencia, y la exploración de otros mundos no está completamente ajena de esta realidad aunque su misma complejidad hace que se intente tener cubiertas todas las posibilidades imaginables.

A principios de Marzo de 2007 Spirit se encontraba ya estudiando la zona conocida como Home Plate, que finalmente se convertiría en su lugar de descanso definitivo. Y lo hacia con su rueda delantera derecha totalmente fuera de servicio, el final inevitable para algo que había dado problemas desde casi el principio de su misión y motivo por el cual se desplazaba "de espaldas", dejando a las ruedas traseras el trabajo de impulsar al rover...mientras, detrás de su avance, como un arado labrando un campo de cultivo, esta primera dejaba su señal en el suelo marciano. Un problema que el 29 de Marzo de ese año se convirtió en una bendición para los científicos de la misión.

Y es que, como consecuencia de esta situación, en uno de sus desplazamiento Spirit dejó accidentalmente al descubierto una concentración subsuperficial de un material extremadamente brillante, que una primera observación con el Mini-TES (Miniature Thermal Emission Spectrometer) indicó que tenía una gran cantidad de Sílice (Dióxido de Silicio o SiO2), lo que hizo tomar la decisión de aproximarse nuevamente y examinarlo con el APXS (Alpha particle X-ray spectrometer). No era la primera vez que Spirit se encontraba con concentraciones brillantes parecidas, pero en este caso los datos indicaron que era del 90%, muy por encima de lo observado con anterioridad, donde el Azufre tenía una presencia mucho más elevada.

Esto dejaba, según los investigadores, 2 posibles explicaciones para su origen: Depósitos de aguas termales, donde el Sílice fue disuelto en lugar y luego depositado en otro (por ejemplo, en forma de géisers) o vapor ácido de origen volcánico que se había filtrado por las grietas de las rocas, despojándolas de sus componentes minerales, dejando detrás de sílice."Lo importante es que se trate de una hipótesis u otra, las consecuencias para la ex habitabilidad de Marte son más o menos las mismas", explicó Steve Squyres.

De esta forma lo que no dejaba de ser un problema en el diseño y construcción de este rover (ya que Opportunity experimentó los mismos problemas en la misma rueda, aunque sin llegar a perder por completo su funcionalidad) y que a la larga, cuando Spirit quedó atrapado, sería uno de los motivos de que fracasaran los intentos de rescatarlo, se transformó en unos breves pero decisivos segundos en un golpe de fortuna que hizo posible una de sus descubrimientos más notables.

Conocida como "Gertrude Weise", esta concentración de material brillante escondida bajo la superficie y dejada al descubierto por la rueda inutilizada se convirtió en uno de los descubrimientos más importantes de Spirit, al constatar la antigua presencia de aguas termales o emisiones de vapor de agua de origen volcánico en la zona.

El viaje de Spirit desde su lugar de aterrizaje hasta Home Plate, su lugar de descanso final.

El corto tiempo disponible hasta la llegada del Invierno, junto con el fallo de una 2º rueda, se añadiría al lastre de la rueda estropeada, impidiendo que lo lograra extraer a Spirit de la trampa de arena.

 Silica-Rich Soil Found by Spirit

sábado, octubre 10, 2015

Mensaje en una botella

LAGEOS I, la historia de una pequeña esfera de latón y aluminio llena de pequeños reflectores y con una placa de Carl Sagan en su interior.

Cuando hablamos de satélites, ingenios el órbita alrededor de la Tierra, solemos imaginar algo tecnológicamente muy complejo, en la cima de los avances técnicos de nuestra civilización. Y así es en casi todos los casos. Casi todos pero no todos. En ocasiones, especialmente al adentrarnos en la historia pasada de la carrera espacial podemos encontrarnos cosas que desafían esta idea preconcebida. Excepciones que confirman la regla, ciertamente, pero sin duda curiosas y merecedoras de una pequeña visita.

Uno de estos casos es LAGEOS I (Laser Geodynamics Satellite), un pequeño satélite lanzado en 1976, apenas de 400 kilogramos de masa y 0.6 Metros de diámetro. Nada especial ya incluso en esas tempranas épocas, con la diferencia de que en este caso era pura y simplemente una bola de latón recubierta de Aluminio. Nada de instrumentos, nada de equipo electrónico, ni de comunicaciones, control o cualquier otra cosa. Simplemente una esfera metálica. En su lugar, dándole el aspecto de una joya, estaba cubierta de 426 reflectores, 422 de vidrio de Cuarzo, con los restantes 4 creados a partir de Germanio para la luz infrarroja. El concepto de lo simple llevado al espacio.

Pero era precisamente lo que se quería. Su objetivo principal era medir la forma exacta de la Tierra al reflejar pasivamente rayos láser disparados desde estaciones terrestre, con un margen de error de apenas 1 centímetro. También permitió un seguimiento de los cambios en la superficie fruto de la deriva continental o en su campo gravitatorio a causa de terremotos y otros fenómenos geofísicos, y actuar como un punto de referencia para medir el bamboleo de la Tierra alrededor de su eje. Incluso se utilizó para comprobar la distorsión del espacio-tiempo causada por la masa de nuestro planeta y predicha por la Relatividad General. Nada mal para esta especie de pelota de golf para millonarios.

Y es una historia que aún continúa, ya que LAGEOS I, a pesar de no disponer de ingeniería interna alguna, ni sistema de impulsión o guiado que permita ajustar su trayectoria, se mantiene en una órbita de 5858 km x 5958 km tremendamente estable, pasando sobre los polos una vez cada 225 Minutos. Tanto que su tiempo de vida se estima en unos 8.4 millones de años. Quizás habremos sido tan estúpidos como para autodestruirnos mucho antes, pero en su lugar quizás se convierta en un fósil de tiempos pasados para una Humanidad evolucionado hacia niveles que no podemos ni imaginar. Y por ello lleva una pequeña placa en su interior, diseñada por Carl Sagan, y donde destacan 3 mapas de la Tierra.

El primero como era la disposición de los continentes hace 268 millones de años en el pasado, el segundo el mundo actual, y el tercero como será dentro, precisamente, de 8,4 millones de años a partir de ahora. Puede que futuros visitantes que puedan conocer que un día, en un pasado lejano, existió en este planeta una especie capaz de comprender que vivía en un mundo dinámico y proyectarse al futuro lejanos, puede que para nuestros descendientes lejanos sepan que no eramos tan tontos como parecíamos, puede, que es lo más probable, para que nunca nadie puede leerla, quedando, al igual que el disco de las Voyager, como un símbolo de nuestro deseo de pervivir más allá de nuestro tiempo. 

Es el mensaje dentro de una botella, aunque en este caso el océano sea el espacio y el tiempo, la playa a la que algún día llegará será nuestro propio planeta, la botella sea una esfera recubierta de Aluminio, y el mensaje está escrita en una pequeña placa destinada a no tener jamás respuesta.

Una visión en detalle de esta hermosa esfera, cubierta de reflectores que las estaciones de láser terrestre pueden utilizar como espejos paras realizar diversas mediciones.

La placa de Carl Sagan en el interior de LAGEOS I, representando La Tierra del pasado, del presente y del futuro.

La estable órbita de LAGEOS I y su hermano gemelo, LAGEOS-II, desplegado en 1992por el transbordador Columbia. Ambos llevan el mensaje de Sagan.

Las estaciones de seguimiento láser del mundo en 2004, que utilizan los espejos de los LAGEOS para realizar mediciones geodésicas.

This Glittery Gem is in Orbit Helping us Measure the Shape of our Planet