Curiosity nos ofrece maravillosas imágenes de los últimos momentos del día en Marte. Ir más allá de los límites establecidos, observar nuevas tierras, mientras el Sol se esconde detrás de nuevos horizontes inexplorados y nos llama a seguir adelante pese a toda circunstancia. Ese fue siempre el instinto natural del Ser Humano, el que nos hizo explorar nuestro planeta cuando este parecía un lugar inmenso, lleno de posibilidades pero también de peligros. Una fuerza irresistible que nos hace avanzar, y que ahora se proyecta también hacia las estrellas. Aún de forma tímida, solo los primeros pasos en las orillas del océano cósmico, como diría el siempre añorado Carl Sagan, pero suficiente para que seamos ya capaces de observar las maravillas, y los peligros, que nos esperan. Especialmente lo primero. Curiosity está a la vanguardia de esta nueva era de pioneros, de la flota de robóticos exploradores que estamos enviando por todo el Sistema Solar, y especialmente a Marte, marcado como el primer planeta que deberá pisar el pié humano. Y de el y su potente sistema óptico llegan ahora imágenes maravillosas del atardecer marciano. ¿Las mejores fotografías espaciales de la historia? Es discutible, hay tantas y tan buenas que siempre podríamos poner "peros". ¿Unas de las mejores? Sin lugar a dudas, y por derecho propio. Y por encima de todo nos permite observar, como un eco del futuro, lo que los futuros exploradores humanos podrían ver con sus propios ojos. El cielo marciano tiene durante el día un todo rojizo, no por su composición química, sino por la presencia de polvo en suspensión, siempre presente incluso en los días más despejados, como bien saben los encargados del rover Opportunity y sus paneles solares. Pero cuando el Sol se aproxima al horizonte y las luces del ocaso llenan el ambiente, los tonos azulados hacen acto de presencia, una especie de maravillosa versión invertida de lo que vemos en La Tierra. El resultado son imágenes hipnóticas cargadas de una belleza casi mística.
Poco más se puede decir, ya que esta es una de esas entradas donde la belleza de lo que vemos casi hace superfluo, hasta podríamos decir que molesto, ponerle demasiado texto. Y es que a cada uno de nosotros ver algo así seguramente nos generará sentimientos y pensamientos únicos. Como el propio Marte.
La secuencia del atardecer marciano en imágenes.
Muchas de las imágenes (aunque no todas) en gran resolución de la MastCam suelen ser en B/N, lo que permite que sean más detalladas. Pero en ellas viajan también la información necesaria para dotarlas de color real.
Spirit y Opportunity también observaron la fascinante escena del atardecer marciano.
El Sol en el horizonte. Quizás algún día, en un futuro lejano, exploradores humanos caminen hacia el ocaso, bañados por la familiar, pero al mismo tiempo extraña, luz del crepúsculo.
Space X prueba con éxito su sistema de escape para la futura Dragon tripulada. Es posiblemente el lanzamiento más corto de la historia de la carrera espacial, apenas 99 segundos entre el momento del despegue y el del amerizaje en las cercanas aguas del Atlántico, pero sin lugar a dudas es uno de los más trascendentes de los últimos años, ya que representa cumplir una de las últimas etapas antes de que veamos a una nave espacial privada y con tripulación despegando hacia la ISS. Y es que en las siempre estrictas exigencias de la NASA para darles luz verde definitiva está el demostrar que la futura Dragon 2 está preparada para afrontar un fallo del lanzamiento, y llevar a sus ocupantes sanos y salvos a tierra. Es lo que se conoce, por razones evidentes, como sistema de escape. A las 13:00 UTC despegaba desde la rampa SLC-40 de Cabo Cañaveral , impulsada por los 8 cohetes SuperDraco con los que va equipada, la Dragon 2, simulando el proceso de separación de emergencia en caso de que el cohete Falcon 9 (o Falcon Heavy) sufriera un fallo catastrófico segundos después del despegue. 99 segundos después, una vez se había elevado hasta los 1.5 Kilómetros y separada de su parte inferior, el sistema de paracaídas se despegaba y la cápsula amerizaba suavemente. No fue una prueba perfecta, ya que uno de los motores se apago décimas de segundo antes de tiempo, lo que redujo en unos 8 segundos el tiempo de vuelo y aproximó el punto de aterrizaje a la costa, pero suficiente para considerarla superada."Este es un paso crítico para asegurar la seguridad de la tripulación por parte del gobierno y los esfuerzos comerciales en la órbita baja de la Tierra", explicó Kathy Lueders, gerente del Programa Comercial de la NASA. "Felicitaciones a SpaceX en lo que parece haber sido una prueba exitosa en su camino para lograr la certificación por parte de la NASA de la Dragón tripulada para misiones hacia y desde la Estación Espacial Internacional".
El siguiente paso lógico será poner a prueba el sistema de escape en un lanzamiento real, con la Dragon 2 situada en la cima del un Falcon 9. Esta prueba tendrá lugar posiblemente en Verano desde la Base de Vandenberg. Posteriormente vendrá su primer vuelo al espacio, aún sin tripulación, a finales de 2016, y finalmente, en 2017, su primer vuelo tripulado, en la que será la prueba definitiva.
Dragon 2 en su "vuelo de escape", con 7 asientos pero sin tripulantes (excepto un maniquí) y cargado de instrumentos para registras los parámetros de vuelo.
El despegue de la Dragón 2, impulsada por sus 8 motores SuperDraco, que en caso de fallo catastrófico del cohete Falcon, forzará la separación de la cápsula para llevarla lejos del accidente, para posteriormente aterrizar. Aunque en esta prueba se utilizaron paracaídas, la idea de Space X es que la nave aterrice en vertical y suavemente utilizando estos mismos motores.
La Dragon 2 montada y lista para la prueba. Como curiosidad esta versión no contaba con ventanas, poniendo en su lugar tres espejos dorados. También se pueden observar 4 de los 8 SuperDraco.
La Lunar Reconnaissance Orbiter maniobra para alcanzar la órbita más cercana a la superficie de toda su misión. Hace unos días asistimos al final de la MESSENGER, que una vez sin combustible para sus impulsores, y por tanto sin capacidad para compensar la pérdida de altura a causa de las mareas del cercano Sol, terminó estrellándose en la Mercurio, no sin antes tomar y enviar a La Tierra las imágenes y datos más cercanos a ella capturados en toda su misión. Ahora, mucho más cerca de nosotros, otra sonda está protagonizando su propio viaje para casi rozar la superficie de otro mundo, aunque en esta ocasión no por aproximarse el final de su vida, sino de forma planeada y sin riesgo de colisión, con objetivos científicos. La protagonista es la Lunar Reconnaissance Orbiter, en órbita alrededor de nuestro satélite desde 2009. Aunque lanzada como primer paso para preparar un hipotético regreso de naves tripuladas de los EEUU que al final se esfumó con la cancelación del programaConstellation, la sonda lleva estudiando La Luna desde entonces, convertida en la columna central de su exploración científica por parte de la NASA. Y ahora mucho más cerca que nunca después de los dos encendidos de sus impulsores realizados el 4 de Marzo, y que la hizo decender hasta situar el punto más bajo de su órbita a solo 20 Kilómetros de la superficie lunar, más exactamente en la vertical del Polo Sur, el objetivo marcado por su equipo, que tomaron la decisión de realizar estas maniobras para facilitar y amplificar al máximo los resultados científicos. "Estamos llevando a la LRO más cerca de La Luna de lo que nunca hemos hecho antes, pero la maniobra es similar al resto de las maniobras realizadas hasta ahora, por lo que el equipo de operaciones de la misión sabe exactamente qué hacer", explica Steve Odendahl, director de la misión LRO, La nueva órbita permitirá mejores mediciones de esta región, beneficiando especialmente a 2 de sus instrumentos. Por un lado a LOLA (Lunar Orbiter Laser Altimeter), cuyos disparos láser producirán ecos más potentes, y con ello mediciones más precisas de zona con una iluminación única. Por otra parte el experimento Diviner (Lunar Radiometer Experiment) será capaz de ver características lunares más pequeñas a través de la recolección de datos de mayor resolución."Los polos lunares son todavía lugares misteriosos, especialmente en el interior de algunos cráteres donde nunca llega la luz solar directa y encontramos algunas de las temperaturas más frías del Sistema Solar que se han registrado hasta ahora", explica John Keller, científico del proyecto LRO. "Al reducir la órbita sobre el Polo Sur, estamos esencialmente aumentando la sensibilidad de los instrumentos, que nos ayudarán a entender los mecanismos por los que el agua u otras sustancias volátiles pudieron quedar atrapados ahí".
Esta veterana sonda, desde hace 6 años en órbita lunar, inicia así una nueva etapa muy prometedora. A pesar de ello comparte un destino en común con el rover Opportunity, y es que ambas parecen estar en el punto de mira de la Casa Blanca, que en 2 ocasiones presento una propuesta de presupuesto para la NASA sin querer asignar fondos para proseguir ambas misiones, amenazando con ello con su desconexión prematura a pesar de que ambas siguen operativas y produciendo ciencia. La primera vez el riesgo fue conjurado gracias al Congreso, que añadió los fondos necesarios. Ahora nuevamente se repite la situación. Esperemos que con el mismo final.
El Polo Sur de La Luna, con cráteres en cuyo interior nunca llega la luz solar y donde la LRO confirmó la existencia de depósitos de agua helada. Ahora su equipo quiere aproximarse lo máximo a la región sin poner la sonda en peligro.
LOLA (Lunar Orbiter Laser Altimeter) dispara haces de luz láser hacia la superficie, observando el eco resultante. Eso le permite levantar precisos mapas topográficos. Al estar ahora más cerca, podrá tener resultados aún más exactos.
Diviner estudia la radiación electromagnética emitida por la superficie lunar, especialmente en el espectro infrarrojo. Al igual que con LOLA, una mayor proximidad al Polo Sur lunar le permitirá mejores mediciones.
La NASA refuerza el sistema de seguimiento y alerta para evitar el peligro de colisión. La exploración de Marte vive un momento de esplendor inimaginable hace tan solo unos años, en que la conjunción de una serie de misiones en un periodo de tiempo relativamente corto, unido a la longevidad de alguna de ellas, hace que actualmente hasta 5 sondas activas se encuentren en órbita alrededor del planeta rojo. Una flota internacional que es al mismo tiempo un sueño hecho realidad para la ciencia y una pesadilla (aunque bienvenida) para los equipos de navegación. Y es que el riesgo de que dos de ellas lleguen a colisionar, aunque extremadamente bajo, no es nulo, y más ahora que la reciente llegada de MAVEN y Mangalyaan han aumentado el tráfico en las alturas marcianas. No se trata solo del número, sino también del tipo de órbita que siguen para lograr sus objetivos científicos. MAVEN, que llegó a Marte el 21 de Septiembre de 2014, estudia la atmósfera superior. Su órbita es muy elíptica, en ocasiones se encuentra más lejos del planeta que las otras 2 sondas de la NASA (Odyssey y MRO) y en otras más cerca, por lo que cruza la zona ocupada por ellas. Por razones de seguridad, la NASA también supervisa la posición de la Mars Express europea y de la Mangalyaan india, que también se desplazan por órbitas muy elípticas. "Anteriormente, la prevención de colisiones fue coordinada entre los equipos de navegación de Odyssey y MRO", explica Robert Shotwell, ingeniero jefe del JPl. "Había menos posibilidades de que fuera un problema. Pero la órbita altamente elíptica de MAVEN, cruzando las alturas de otras órbitas, aumenta la probabilidad de que alguien tenga que hacer una maniobra para evitar colisiones. Ahora hacemos un seguimiento de todos los orbitadores mucho más cercano. Las posibilidades siguen siendo bajas, pero es algo que tenemos que gestionar". La gestión del tráfico en Marte es mucho menos compleja que en La Tierra, donde existen más de 1.000 satélites activos, a lo que se le suma la llamada "basura espacial". Pero como la exploración marciana se intensificará con el tiempo con nuevas misiones (por ejemplo la ExoMars, que debería partir de La Tierra en 2016), existe la necesidad de incrementarlas precauciones que se toman.
Por todo ello la NASA reforzó recientemente los sistemas de vigilancia y alerta, que permita un seguimiento de todas ellas y adelantarse a posibles encuentros. Las cinco sondas actualmente en activo utilizan los servicios de comunicación y seguimiento de la Red de Espacio Profundo de la NASA, que es administrada en el JPL. Esto permite administrar conjuntamente la información, facilitando a los ingenieros ejecutar proyecciones informáticas de las trayectorias futuras a un par de semanas vista.
"Es una función de supervisión para anticipar cuando el tráfico se pondrá dificil", explica Joseph Guinn, del JPL. "Cuando se prevé que dos naves lleguen demasiado cerca una de la otra, le damos a sus respectivos equipos un aviso con antelación, por lo que pueden coordinarse sobre si se necesitan realizar maniobras". Existe, siempre un margen de incertidumbre sobre la posición exacta de una sonda en el futuro, de unos 2 Kilómetros cuando se calcula unas días por delante, que aumenta a decenas de Kilómetros cuando se habla de varias semanas. Como en el caso de las predicciones meteorológicas, cuya fiabilidad aumenta a medida que se reduce el tiempo, la mayoría de los casos un aviso de posible colisión no puede descartarse totalmente en las proyecciones de dos semanas antes, mejorando a medida que se aproxima al momento crítico, hasta que finalmente es posible descartar en un 100% tal evento, como lleva ocurriendo hasta ahora. Sin embargo el peligro está ahí latente, y la NASA no quiere dejar nada al azar en este aspecto. Los equipos de misión de las sondas implicadas se comunican con antelación cuando las proyecciones indican que una colisión es posible, por baja que sean las posibilidades, para coordinar esfuerzos en caso de que fuera necesario actuar.
Recientemente tuvimos un ejemplo de esta situación: El pasado 3 de Enero, el seguimiento automatizado determinó que dos semanas más tarde, MAVEN y MRO podrían situarse apenas a unos 3 Kilómetros una de la otra, aunque con un un grado de incertidumbre bastante alto. Mensajes automáticos de alerta fueron enviados inmediatamente a los equipos de ambas sondas.
"En este caso, antes de la línea temporal fuera lo suficientemente corta como para que tener que planificar una maniobra de evasión, los margenes se afinaron y descartaron la posibilidad de que se aproximaran demasiado una a la otra", explica Guinn. Este se espera que sea el patrón habitual, con un aviso adelantado que da inicio a la supervisión a un nivel superior y a las discusiones iniciales sobre las opciones. ¿Y en el caso de que finalmente se hiciera necesaria una maniobra evasiva? Los comandos necesarios se escribirían, probarían y aprobarían, pero no serían enviados menos que las proyecciones de un día o dos por delante mostraran la probabilidad firme de una conjunción peligrosa. Una proyección de un día por delante que mostrara una distancia que no superara los 100 metros sería la señal que desencadenaría el envío de las ordenes ambas sondas, y el inicio de las maniobras de evasión.
Las grandes ciudades, aquellas más importantes, suelen tener problemas de tráfico rodado. En el espacio, Marte representa ahora mismo el equivalente a la gran "ciudad" planetaria, la más importante de todas, ya que aquí es donde se centran los ojos de buena parte del actual impulso de exploración interplanetaria, tanto por su valor científico actual como por el que podría tener en el futuro con la llegada de misiones tripuladas. Y como en sus equivalentes terrestres, también aquí es necesario empezar a regular el tráfico para intentar evitar accidentes. Esperemos que en este caso con más fortuna.
Incluso antes de la llegada de la Mangalyaan y MAVEN, ya existía la posibilidad de aproximaciones cercanas. Este fue el caso de la ya desaparecida Mars Global Surveyor, que pido fotografiar a la aún activa Mars Odyssey, hasta el punto de poder captarla con cierto detalle. Ahora las posibilidades de encuentro han aumentado.
Las 5 sondas actualmente en activo en órbita marciana.
La ExoMars deberá llegar en 2016, ampliando la flota marciana (si todas ellas siguen en activo) hasta las 6 sondas.
Nuestra estrella nos sigue maravillando con su espectacular actividad.
El Sol se encuentra actualmente dentro de la fase vital más estable por la que transcurre la existencia de una estrella, lejos de la hiperactividad de la juventud estelar, pero aún lejos de la también problemática vejez, cuando con las reservas de Hidrógeno presentes en el núcleo ya agotadas, se precipitan hacia una etapa de inestabilidad que desembocará en su espectacular final. Vive una tranquila madurez, pero eso no significa que no tenga sus arrebatos de furia, recordando su naturaleza como un gigantesco reactor de fusión nuclear cuyo funcionamiento aún no conocemos en su totalidad. Entre el 28 y el 29 de Abril nuestra estrella nos ofreció un nuevo espectáculo celeste, una demostración de poder apabullante.Un filamento gigante, suspendido brevemente por encima de la superficie del Sol, se rompió generando una enorme erupción, en forma de serpiente de plasma, que se extendía a millones de Kilómetros en el espacio. El evento, a la vez potente y hermoso, fue una muestra más de su energía y la actividad. Y afortunadamente no faltaron observatorios espaciales, como el Solar Dynamics Observatory (SDO) y el SOHO, que captaron el enorme filamento antes y después de separarse del Sol, y le da un sentido de la enorme magnitud del evento.
En un momento de la erupción de plasma abarcó una distancia más de 33 veces la que separa a La Luna de la Tierra! Los filamentos son largos canales de material solar contenido por los campos magnéticos que se elevan desde el interior del Sol. Son relativamente más fríos que su entorno, por lo que aparecen oscuros cuando los vemos por delante del disco solar, pero brillantes cuando se elevan por encima de el. Es una situación muy parecida a la de las manchas solares, oscuras solo a causa del contraste, ya que si las viéramos de forma independiente resultarían casi tan brillantes como el resto de la Fotosfera. Cuando las líneas de campo magnético se rompen, gran parte del material contenido en los filamentos sale despedido hacia el exterior (lo que conocemos como una CME), mientras que el resto se precipita de nuevo.
Estos eventos son bastante comunes, pero eso no los hace menos espectaculares. Y es que difícilmente podemos utilizar otras palabras cuando hablamos de esta enorme serpiente de plasma estelar.
Imagen tomada por un aficionado terrestre e invertida para que la "serpiente de plasma" resalte contra el disco solar. A la izquierda La Tierra y la Luna a escala real permite captar la magnitud del fenómeno.
Lunar Reconnaissance Orbiter visita nuevamente los lugares de aterrizaje de los Apolo.
El pasado y el presente se dan nuevamente la mano en la superficie lunar. Los restos de una pasada época de esplendor, donde todo parecía posible y que terminó de forma abrupta cuando el motivo que la impulsaba dejo de existir, permanecen en silencio como mudos testimonios del ayer, mientras una pequeña sonda, la representante de un presente y un futuro lleno de dudas, las observa, recordándonos esos años tan lejanos donde el espacio parecía estar, curiosamente, mucho más cerca que en la actualidad.
La Lunar Reconnaissance Orbiter, la que debía haber sido el primero paso en un plan de retorno a la Luna por parte de la NASA ahora ya aparcado, sigue trabajando, ajena a todos estos problemas, en el estudio científico de nuestro satélite, algo que está realmente está cumpliendo de forma sobresaliente en forma de un mar de datos y mapas (que deberán cubrir la práctica totalidad de la superficie selenita con una resolución sin precedentes) que se convertirán en una auténtica guía para todos aquellos que, algún día, en un futuro que esperemos no sea muy lejano, dirijan sus pasos de forma decidida hacia nuestra compañera planetaria.
Un trabajo intenso que no solo nos esta permitiendo redescubrir un cuerpo celeste que fue olvidado durante décadas, sino reencontrarnos con unos viejos amigos: Los módulos Apolo, el punto álgido de la carrera por La Luna ocurrida en la década de los 60 pero también el momento que marcó el principio de su final.
No es esta la primera vez que la LRO tiene la oportunidad de fotografiar a estos vehículos históricos, como que ya hizo en 2009, pero si que son las mejores imágenes obtenidas de ellos, pues la sonda descendió desde los 50 Kilómetros de altura, que es donde se mueve de forma habitual, hasta apenas los 21, en una órbita inusualmente baja que duro 28 días terrestres (es decir, un día lunar) y tras lo cual regresó a su posición habitual. El resultado no habría podido ser mejor, como se observa.
Durante este vuelo casi rozando la Luna, la LRO pudo observar a los Apolo 12,14 y 17, revelando una innumerable cantidad de detalles. Desde los propios módulos (los astronautas regresaron con la parte superior), hasta las huellas tanto ellos como por el vehículo que transportó el Apolo 17 y que se conservan aún casi inmaculadas, pasando por todos los equipos científicos que quedaron en la superficie (como los espejos que aún hoy se utilizan para realizar mediciones de distancia mediante láser desde La Tierra) o la de una vieja sonda anterior, la Surveyor 3, que los tripulantes del Apolo 12 visitaron.
Son estos los ecos de un pasado lleno de contradicciones, la de un mundo dividido en los bloques enfrentados en una guerra no declarada, lleno de abusos y crímenes por ambos lados, donde la espada de Damocles del cataclismo nuclear pendía sobre la cabeza de la Humanidad. Un escenario terrible, pero que al mismo tiempo fue la fuerza que impulsó la mayor de las hazañas, llevando a los seres humanos hasta la superficie de otro mundo mucho antes de lo que la lógica señalaba. Y precisamente por ello hoy sigue siendo un episodio aislado, como un paréntesis en el curso natural de la historia.
El Apolo 12, que alunizó el 19 de Noviembre de 1969 en el Oceanus Procellarum, cerca de la sonda Surveyor 3, que lo había hecho en 1967. Ambas son claramente visible, así como las huellas dejadas por los astronautas y los diversos instrumentos por ellos instalados.
El Apolo 14 alunizó en la región de Fra Mauro el 5 de Febrero de 1971. El módulo Antares, así como la estación científica (ALSEP) y las huellas dejadas por Alan B. Shephard y Edgar D. Mitchell, resultan aún claramente visibles.
El lugar de alunizaje del Apolo 17, en un punto entre el Mare Tranquillitatis y el Mare Serenitatis. Se observa con cierto nivel de detalle el módulo lunar Challenger, los instrumentos instalados (ALSEP) y el vehículo motorizado (LVR), así como las huellas dejadas atrás tanto por este último como por los astronautas Eugene A. Cernan y Harrison H. Schmitt.
El LRV, el vehículo motorizado que los Apolo 15, 16 y 17 transportaron hasta la Luna, gracias a que viajaron "empaquetados" en un compartimento del modulo de descenso con unas dimensiones de solo de 90 x 150 x 170 Centímetros.
Revelando la estructura de los Pilares de la Creación. La imagen original, obtenida por el Telescopio Espacial Hubble, fue tomada hace dos décadas y se convirtió inmediatamente en una de sus imágenes más famosas y evocadoras de cuantas existen, una maravillosa estructura formada por nubes vaporosas, que se extienden unos cuantos años luz, y que han asombrado por igual a científicos y público en general. Conocidas popularmente como Los Pilares de la Creación, son un clásico ejemplo de las columnas que se desarrollan en las nubes gigantes de gas y polvo, allí donde nacen nuevas estrellas.
Y son estas, especialmente las mayores, las gigantes blancoazuladas de tipo O y B recién formadas, las que emitiendo una intensa radiación ultravioleta y vientos estelares, empujan el material menos denso, expulsándolo de su vecindad.
Sin embargo, los grumos más densos de gas y polvo pueden resistir esta erosión durante más tiempo. Detrás de ellos el material está protegido del duro y fulminante fulgor, generando oscuras "colas" o "trompas de elefante", y es lo que vemos como el cuerpo oscuro de un pilar que apunta hacia las brillantes estrellas. En definitiva, un maravilloso trabajo de escultura cósmica. Pero mismo origen delata una existencia igualmente efímera. Ahora, el instrumento MUSE, instalado en el VLT (Very Large Telescope) de ESO, ha ayudado a ilustrar, con un detalle sin precedentes, su evaporación constante, así como su orientación, mostrando que la punta de la columna izquierda está de frente, en la cima de un pilar que se encuentra en realidad detrás de NGC 6611 (Un cúmulo de estrellas cercano, que al igual que las Columnas forma parte de una región de formación estelar llamada la nebulosa del Águila, también conocida como Messier 16 o M16), a diferencia de los otros pilares. Esta punta se lleva la peor parte de la radiación. Como resultado, la vemos más brillante que los pilares de las partes inferior izquierda, centro y derecha, cuyos extremos apuntan fuera de nuestro campo de visión. Numerosos estudios han identificado protoestrellas formándose en estas nubes, haciendo así honor a su nombre. Igualmente tenemos ahora nuevas pruebas de la existencia de dos estrellas en gestación en los pilares de la izquierda y el centro, así como de un chorro generado por una joven estrella en la que no nos habíamos fijado hasta ahora.
Para el proceso de formación estelar en ambientes como el que se vive en esta región, se trata de una carrera contra el tiempo, ya que la intensa radiación procedente de las potentes estrellas ya existentes sigue haciendo estragos en el entorno. Al medir su velocidad de evaporación, MUSE ha dado a los astrónomos un plazo de tiempo para calcular su final: Pierden unas setenta veces la masa del Sol cada millón de años. Basándonos en su masa actual (cerca de 200 masas solares), se espera que tengan una vida de quizás tres millones de años más, un instante a escala cósmica. Son Pilares de Creación, ya que en su interior están naciendo nuevas estrellas, pero también de destrucción, dado que están destinadas a desvanecerse en la nada. Solo las estrellas, aquellas a las que dio vida a costa de la suya propia, sobrevivirán más allá de su final para recordar que un día ojos humano se maravillaron con su imponente presencia.
MESSENGER se estrella contra Mercurio, dejando para la posteridad grandes descubrimientos y nuevos misterios. Desde las 20:26 UTC de este pasado 30 de Abril el planeta más cercano al Sol cuenta en su castigada superficie con un nuevo cráter, de unos 16 metros de diámetro. Es la primera señal que la Humanidad deja en este mundo, el testimonio de que existió una sonda que durante años lo estudio antes de que, agotada y sin capacidad para compensarlo, terminara vencida por las mareas gravitatorias solares. Lejos de allí, en La Tierra, están almacenados el ingente caudal de datos e imágenes reunidos durante su intensa vida, hasta el punto de que seguramente seguirán dando de que hablar durante mucho años, como si ahora fuera una sonda fantasma que se negara a desvanecerse definitivamente. El legado científico que deja atrás, como ocurre con cualquier misión interplanetaria exitosa, es una puerta a la inmortalidad. Aunque su existencia ya debería haber finalizado mucho antes, los esfuerzos de su equipo en tierra, que desarrollaron el novedoso sistema de utilizar el gas Helio del los depósitos, cuya función es dar presión al combustible, como propulsor, logró alargarla durante semanas, un tiempo extra durante la cual la MESSENGER trabajo intensamente, realizando una campaña de observación a distancias ultra corta. Y es que no debemos olvidar que la sonda seguía plenamente operativa y con todos sus instrumentos en activo. Solo el agotamiento del combustible de los impulsores, necesarios para compensar la caída de su órbita, selló su destino. MESSENGER nos abandonó después de revolucionar nuestro conocimiento sobre Mercurio, derribando la idea del mundo muerto y estéril, poniendo en su lugar el de un mundo extraño, activo y en muchos aspectos fascinante. Entre sus mayores descubrimientos estuvieron la existencia de reservas de agua helada y materia orgánica en el fondo de algunos cráteres del Polo Norte, allí donde nunca llegar los abrasadores rayos del cercano Sol (lo que prueba que existió una entrega de ambos elementos desde el Sistema Solar exterior hacia el interior, de la mano de asteroides y cometas), los hollows, extrañas depresiones de origen y naturaleza desconocidas vistas en todo el planeta, muy jóvenes a escala geológica y que delatan cierto nivel de actividad, la existencia de un núcleo líquido que está generando su campo magnético, y estructuras tectónicas que parecen tener en la lenta contracción del planeta, al enfriarse después de su formación y que sigue ocurriendo, su motor. No son los únicos, pero si los más destacados, y que muestran hasta que punto era errónea esa idea del "planeta muerto" que teníamos de Mercurio. Justo al contrario, está lleno de enigmas, lo que justifica que a principios de 2017 una nueva misión interplanetaria, la BepiColombo, sea lanzada con este pequeño mundo como objetivo. Aunque deberemos esperar hasta 2020 para que haga un primero sobrevuelo y hasta 2024 para su entrada definitiva en órbita. Viajar hacia el Sol, al contrario de lo que podríamos imaginar, es complicado, como demuestran los 6 años que tardó la propia MESSENGER en conseguirlo. Deberemos tener paciencia para encontrarnos de nuevo con el. "Hoy nos despedimos con afecto de una de las más resistentes y exitosa sonda que nunca exploró nuestros vecinos planetarios", anunció Sean Solomon, investigador principal. "Un talentoso y comprometido equipo de ingenieros, operadores de misión, científicos y gestores que pueden estar extremadamente orgullosos de que la misión MESSENGER haya superado todas las expectativas y entregado una larga e impresionante lista de descubrimientos que han cambiado nuestro puntos de vista - no sólo de uno de los planetas hermanos de la Tierra, sino de todo el sistema solar interior". Y ese es el mejor tributo que esta pequeña gran exploradora jamás podría haber tenido. Muchas gracias por todo y hasta siempre.
La última órbita de MESSENGER.
Una fascinante aventura en números.
La última imagen enviada a La Tierra antes de su destrucción.
New Horizons capta los primeros detalles de su superficie, en que se insinúa la presencia de casquetes polares. La última puerta que quedaba por cruzar, el límite que marcaban las imágenes del Hubble, las mejores disponibles hasta la fecha, está abierta. A mediados de Abril su cámara más potente, LORRI (telescopic Long-Range Reconnaissance Imager) nos entregaba nuevas vistas del aún lejano mundo, y finalmente, a algo menos de 3 meses del encuentro, ya eran superiores a las que el famoso telescopio espacial nos había ofrecido. Solo son ligeramente mejores, aún sin su grado de sensibilidad, y fruto de la aplicación posterior de la llamada técnica de deconvolución, que permitió adelantar varias semanas ese momento, pero marcan un antes y un después al ser las primeras donde podemos apreciar algunos detalles superficiales. En realidad solo manchas que en las imágenes originales son unos pocos píxeles, pero que insinúan cosas interesantes. Una de ellas es la posible presencia de casquetes polares, como deja entrever la zona brillante que parece encontrarse en su polo norte, que actualmente es el que está iluminado por el lejano Sol y es hacia donde la sonda está mirando." Puede ser evidencia de un casquete polar, lo que podría ser muy, muy emocionante", dijo Stern, quien agregó que los datos de composición recogidos por espectrómetros a bordo de la New Horizons deben resolver la cuestión en Junio.
Estas últimas imágenes "son consistentes con las fotos capturadas por el telescopio espacial Hubble, que también observó grandes manchas de diferente brillo".
El equipo de New Horizons todavía no sabe la causa de estas variaciones de brillo tan exageradas."Es un misterio - si estas regiones brillantes y oscuras son causadas por la geología o topografía o la composición", explica Stern."Pero la sonda tiene la capacidad, a medida que nos acercamos, para resolver ese tipo de misterios". Esta diferencia tan notable en el brillo de las diferentes regiones de Plutón, combinado con el hecho de que no dejan de ser unos pocos píxeles, puede estar detrás del curioso efecto que produce al verlo en movimiento, ofreciendo la sensación de que este pequeño mundo no es totalmente esférico. Aunque, claro está, siempre esta la posibilidad de que realmente no lo sea, aunque es dificil imaginar un mundo de más de 2400 Kilómetros de diámetro y principalmente compuesto de hielo que no lo sea, y más cuando hemos visto mundo más pequeños (Encelado o Ceres) que si lo son, y otros parecidos, como la luna Tritón de Neptuno, de tamaño parecido. A no ser que fuera víctima de un cataclismo en tiempos pasados, quizás el responsable de la existencia de Caronte y las otras pequeñas lunas. Las próximas semanas deberemos tener una respuesta clara. Finalmente, gracias a la campaña de observación a lo largo del tiempo, tenemos secuencias cada vez más claras del hermoso baile de Plutón y Caronte, ahora más que nunca un claro ejemplo de un planeta (enano) doble más que un planeta y su gran luna. Un sistema único y fascinante, algo que jamás hemos podido ver hasta ahora. Otro de los motivos para esperar con extraordinaria expectación el encuentro. Todas ello son el anuncio de que la misión de la New Horizons, ahora si, está realmente comenzando a desvelar lo que este pequeño mundos, estos pequeños mundos en realidad, nos deparan."Después de viajar más de nueve años a través del espacio, es impresionante ver a Plutón, literalmente un punto de luz visto desde la Tierra, convirtiéndose en un verdadero lugar ante nuestros ojos", dijo Alan Stern."Estas increíbles imágenes son las primeras en las que podemos empezar a ver detalle superficiales, y ya nos están demostrando que tiene una superficie compleja". La última puerta, aquella que custodiaba el Hubble, está abierta. Plutón y sus compañeros de viaje nos espera. Todos listos y preparados para lo que está por venir. La gran aventura interplanetaria de nuestras vidas acaba de comenzar.
El baile de Plutón y Caronte, girando cada uno de ellos alrededor del centro de gravedad común del sistema. En realidad ocurre en cualquiera donde estén implicados 2 o más cuerpos, pero habitualmente se encuentra en el interior del mayor de ellos, como ocurre por ejemplo con La Tierra y La Luna. Este es el primero caso, a escala planetaria, donde podemos presenciar uno donde este centro se encuentra en el exterior.
Plutón y la
orientación de su eje con respecto a como lo está viendo ahora la New
Horizons. La mancha blanca parece coincidir con el Polo Norte, lo que
refuerza la idea de que pueda ser un casquete polar.
Las mejores imágenes disponibles por el Hubble delata grandes cambios de luminosidad en la superficie de Plutón. Ahora la New Horizons está superando ya este frontera final.
El viaje de la New Horizons, hasta el infinito y más allá.