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El viaje de Curiosity. Sol 0-1526.(Diego Fraiese)
En las oscuras dunas de Murray Buttes.

lunes, octubre 10, 2016

Great Balls of Fire!

El Hubble saca a la luz el "cañón de fuego" de una estrella moribunda.

El Universo es un lugar extraño, lleno de cosas extrañas y sorprendentes. Posiblemente mucho más de lo que nuestra mente es capaz de suponer, incluso aquellas menos atadas a ideas preconcebidas sobre lo que es y no es posible. ¿Alguien se imagina una "estrella de la muerte" real, capaz de disparar, como si de una gigantesca arma cósmica se tratara, enormes proyectiles de plasma con temperaturas superiores a las de la superficie del Sol y tan rápidas que cubrirían la distancia entre este y La Tierra en apenas 30 minutos? Pues no es necesario imaginarlo, porque existen realmente. Así lo desvela ahora el telescopio espacial Hubble, en uno de sus últimos y más curiosas descubrimientos.

La protagonista es una estrella V Hydrae, situada a 1.200 años-luz de nosotros, y que está viviendo sus últimas etapas de forma parecida a como le ocurrirá al Sol cuando el hidrógeno de su núcleo se agote. Una lenta agonía en que sus capaz externas se expanden y enfrían, y lentamente se van perdiendo en el espacio. Cuando todo termine, solo quedará una compacta enana blanca, lo que una vez fue su corazón, rodeada de una hermosa nebulosa planetaria, lo que una vez fueron esas capaz, ahora en plena fuga. Un final no tan apocalíptico como el de una supernova, capaz de brillar más que toda el resto de la la galaxia junta, aunque igualmente impresionante si se tiene en cuenta las magnitudes de las que estamos hablando. Pero no suficiente para V Hydrae. Ella parece que se cree merecedora de algo más espectacular. Y ciertamente lo está logrando.

Bolas de plasma ardiente, con temperaturas que rondan los 10.000 Cº, que salen disparadas de Hydrae a 3/4 de millón de Kilómetros/Hora. La pregunta es evidente. ¿Como? La respuesta parece encontrarse en que estos "disparos" se producen siguiendo un ciclo regular de 8.5 años terrestres. Eso sugiere que detrás del mecanismo que los desencadena se encuentra una estrella compañera no vista hasta ahora, en una órbita elíptica que la lleva cerca de la expandida atmósfera de la gigante roja, engullendo material. Este se acumula en un disco alrededor de ella,  hasta que alcanza un punto de inflexión y provoca la eyección de estas enormes bolas de plasma. Algo que lleva ocurriendo desde hace tiempo. El instrumento STIS (Space Telescope Imaging Spectrograph) constató la existencia de "disparos" anteriores, ahora dispersos y con temperaturas en caída libre, pero aún detectables, que se pueden datar de 1986, mientras el Submillimeter Array de Hawaii detectó estructuras que parecen remontarse hasta hace 400 años.

Este hallazgo podría explicar algunas de las complicadas estructuras observadas en otras nebulosas planetarias, burbujas de gas cuyo proceso de formación es desconocido. Teniendo en cuenta que la mayor parte de las estrellas conforman sistemas binarios, quizás lo que ocurre en V Hydrae sea la respuesta a dicho misterio. Pero de momento solo podemos asombrarnos de lo extraño del Universo.


Hubble Detects Giant 'Cannonballs' Shooting from Star