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lunes, enero 09, 2012

Un oscuro legado


"Basura espacial", una expresión que escucharemos en innumerables ocasiones y que engloba una familia de objetos tan amplia como variada, de todas las formas y naturaleza, y que tiene una sola cosa en común. Todos ellos son desechos, lo que la actividad humana, tras más de 50 años de actividad cada vez más intensa, dejó y sigue dejando alrededor de nuestro planeta.

Podemos encontrar de todo, desde satélites fuera de uso y antiguas fases de impulsión hasta trozos de pintura, tuercas, herramientas perdidas, fragmentos de accidentes y pruebas militares, pasando por algunos ejemplares tan curiosos como un guante de astronauta. Varias decenas de miles, y todo ello refiriéndonos a los de cierto tamaño, pues a esto se le tiene que sumar una nube de pequeñas partículas, de milímetros o aun más pequeñas, pero que a las velocidades que se mueven, y que rondan los 20.000 Kilómetros-Hora, pueden resultar tan letales como una bala.

Esta nube de "basura", fruto de décadas de poca previsión en este terreno, representa una amenaza por partida doble, una presente y otra potencialmente desastrosa para el futuro.

La primera es el riesgo que esto implica tanto para la ISS (motivo por el cual está reforzada hasta cierto punto para soportar impactos), las diversas misiones tripuladas y automática, así como para los numerosas satélites en activo, lo que obliga a llevar a cabo un seguimiento constante de varios miles de ellos, los de mayor tamaño, para avisar en caso de una aproximación peligrosa. El riesgo es menor en órbitas bajas, pues la fricción atmosférica termina haciendo caer a la mayoría, pero aún así las noticias sobre diversos cambios en la trayectoria de la ISS o incluso preparativos para una evacuación de sus tripulantes se suceden cada cierto tiempo, lo que demuestra que pese a todo la amenaza está ahí..

La otra, y ya entrando en un futuro que esperemos nunca llegue, representa la amenaza del llamado Síndrome de Kessler, que puede resumirse como una reacción en cadena: El choque entre dos objetos generaría numerosos restos que, a su vez, chocarían con otros y el proceso se repetiría de forma imparable hasta que la órbita baja quedara tan llena que haría casi imposible posteriores lanzamientos, cerrándose las puertas del espacio. De momento aún estamos lejos de la densidad necesaria para que ello pudiera ocurrir, pero la advertencia está ahí..

El vídeo superior muestra la evolución de la "basura espacial" desde el principio de la carrera espacial (hay un pequeño error, pues indica 1955 como el inicio, cuando fue en 1957) hasta la actualidad. Incluso teniendo en cuenta que solo abarca parte del total y que los tamaños no son realistas (de lo contrario serían invisibles a esta escala), el resultado es espectacular, mostrando tanto el aumento exponencial de la actividad espacial como algo desgraciadamente tan propio de nuestra civilización como es la generación de residuos.

La concentración de basura espacial. podemos ver que en las órbitas más bajas la fricción atmosférica realiza una función de limpieza, pero que por encima de los 500 Kilómetros, ya sin ese efecto, el número se dispara hasta más allá de los 1000 Kilómetros, a partir de los cuales disminuye nuevamente, para aparecer otro pico en la órbita geoestacionaria, donde se sitúan los satélites de comunicación y meteorológicos.

Una visión algo exagerada del "Efecto Kessler" pero acertada en su conclusión.

Estos humanos....

La nube de residuos espaciales de la Tierra.

La NASA considera eliminar la basura espacial con lásers

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