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lunes, junio 01, 2015

A 15 minutos de la ISS

Acompañando a una Soyuz en su aproximación y encuentro con la estación espacial internacional.

Las operaciones de estas veteranas naves tripuladas rusas, ahora mismo y esperando la llegada de las naves privadas de los EEUU, las únicas capaces de transportar tripulantes hasta la estación espacial, son ya una rutina, todo un símbolo de su fiabilidad y de un historial hasta ahora con muy pocos problemas que reportar. Sin embargo detrás de cada lanzamiento se esconde horas de duro trabajo, de muchas cosas que podrían ir mal y de una serie de maniobras que deben ser completadas con precisión y sin margen de error. Al fin y al cabo la aproximación a una estructura orbital que se mueve a 27.000 Kilómetros/Hora nunca puede ser sencillo.

La Soyuz TMA-16M, lanzada el pasado 27 de Marzo, y que transportó a la ISS a los astronautas Guennadi Padalka, Mijaíl Korniyenko y Scott Kelly, nos ofrece ahora la secuencia completa de sus últimos 15 minutos antes del encuentro y acoplamiento con el módulo Poisk del segmento ruso de la estación, registrada gracias a una cámara situada en la ventanilla frontal del módulo orbital (BO) de la nave, con la antena Kurs 2AO-VKA, que forma parte del sistema de orientación de la Soyuz, acompañando toda la escena.

El vídeo resultante no puede ser más espectacular, y recuerda en buena medida aquellos que nos ofrecían los transbordadores espaciales de la NASA. Una lástima que la agencia espacial rusa Roscosmos no los publique de forma más abierta y en todo su esplendor, ya que solo este es suficiente para maravillarse ante todo lo que implica un viaje espacial.

La secuencia de aproximación a la ISS a tiempo real.

¿Como es el proceso de aproximación y acople de una Soyuz a la ISS? Este vídeo nos lo explica de forma clara y entendible. 

El acoplamiento con la estación espacial visto desde el interior de una Soyuz

sábado, diciembre 27, 2014

Entre luces y sacudidas

El duro y agotador viaje de regreso a La Tierra a bordo de una Soyuz.

Es, junto con el lanzamiento, la fase más crítica de cualquier vuelo tripulado, y en muchos aspectos la peor y más agotadora de ellas, ya que mientras que entre el despegue y la entrada en órbita solo pasan unos minutos, el regreso implica un auténtico "tour de force" de varias horas, tanto para el vehículo, que debe soportar temperaturas por encima de los 2.000 Cº que se generan en buena parte por las ondas de presión atmosférica que se crean durante la propia entrada atmosférica, como para los tripulantes, que están sometidos a fuerzas de 4g, incluso hasta 9g en caso de un descenso más vertical. Pero la parte más dura llega cuando más cerca se está ya de tocar tierra.

"Al final de la reentrada en la atmósfera empiezas a escuchar el ruido del viento y estás casi rompiendo la barrera del sonido", explica el astronauta de la ESA Frank De Winne. "Y es sobre los 10 kilómetros que el paracaídas se tiene que abrir", añade. "Es un momento crítico y es uno de los pocos momentos en que los tripulantes no tenemos que hacer nada, es un sistema casi automático. (...) Es también un momento muy violento. Puedes imaginar esta cápsula de 2.000 kilos que está llegando a la velocidad del sonido a través de la atmósfera, y de pronto tienes un paracaídas que se abre en un lado y que tira de ti con una pequeña cuerda. Es casi como un yoyó. Ves la cápsula yendo para todos los lados, es mucho peor que una montaña rusa porque se mueve en todas las direcciones".

A pesar de todo ello, del largo camino de regreso en una posición realmente incomoda, soportando sacudidas de tal intensidad que serían suficiente para que cualquier persona no entrenada para este tipo de situaciones entrara en pánico (sin contar algún hueso roto), la Soyuz sigue siendo la personificación de la seguridad, como atestiguan todas las tripulaciones de la ISS que siguen viajando y volviendo de ella sin afrontar apenas problemas dignos de mención.

La experiencia de la reentrada en la atmósfera dentro de un Soyuz. Hay que estar física y mentalmente preparado para algo así.

Despedida de la ISS, reentrada atmosférica y aterrizaje. 

La reentrada atmosférica desde un transbordador espacial, más cómodo pero no menos exigente. 

Lo que ven los astronautas en su reentrada a la Tierra

lunes, diciembre 08, 2014

Un primer paso hacia algún lugar

Orión completa con éxito su primer vuelo espacial.

¿Quedará el 5 de Diciembre como el día que marcó un antes y un después en la historia espacial de los EEUU? O quizás, como ocurrió con el primer lanzamiento de prueba del cohete Ares, como una simple anécdota, un simple recuerdo de lo que pudo ser y finalmente no fue? Existirá un futuro sólido para este nuevo vehículo tripulado, pensado para la exploración del espacio profundo? O quizás terminará precipitándose en el olvido junto al gigantesco SLS, que tantas dudas sigue generando a pesar de que su construcción sigue adelante? Estamos ante un salto hacia algún lugar o una simple huida hacia adelante? Son preguntas que los próximos años tendrán respuesta. De momento solo queda disfrutar del espectáculo que representa cualquier lanzamiento espacial.

A las 12:05 UTC despegaba, desde la rampa LC-37B de la Base Aérea de Cabo Cañaveral, un Delta IV Heavy, el cohete más potente que existe actualmente, transportando en su cima la primer cápsula Orión construida. Era un prototipo, lejos del estado final que deberá tener una vez esté en activo, ya que crecía del módulo de servicio y su torre de escape no era totalmente operativa, transportando poco más de la mitad de los sistemas necesarios para afrontar un vuelo tripulado, pero suficiente para probar su capacidad de maniobra y orientación en órbita, de afrontar una entrada atmosférica y de desplegar su sistema de paracaídas para frenar y amerizar de forma segura en las aguas del océano Pacífico. El nombre de la misión, EFT-1 (Exploration Flight Test 1), ya deja claro cuales eran sus objetivos.

Y estos pasos se cumplieron con éxito a lo largo de un viaje de algo más de 4 horas, incluida 2 órbitas alrededor de La Tierra, la segunda de las cuales, lograda gracias a la impulsión realizada por la segunda fase del Delta IV Heavy, lo llevó hasta los 5.700 Kilómetros de distancia, lo más lejos que una nave tripulada (aunque en este caso no lo estuviera) había llegado desde la época de los Apolo. Finalmente, después de superar la fricción atmosférica durante su reentrada, y durante la cual se alcanzaron temperaturas de hasta 2.200 Cº, y desplegar adecuadamente sus paracaídas, tocaba suavemente, a solo 27 km/h, las aguas oceánicas a unos 1.000 Kilómetros de las costas de California y bajo la vigilancia de los buques USS Salvor y USS Anchorage, siendo este último el encargado de recuperar la cápsula.

¿Y ahora? Con este primer vuelo completado con éxito parece aclararse el camino de Orión, pero lo cierto es que, a pesar de las muestras de entusiasmo y que se hable ya de viajes a Marte, el futuro sigue esta lleno de brumas. De momento el plan previsto indica que la siguiente misión, la EM-1, despegaría en 2018, estando protagonizada por una Orión no tripulada que viajará hacia La Luna, mientras la EM-2 partiría en 2021 en una misión aún por determinar. Ambas por el colosal y discutido SLS, así como los módulos de servicio proporcionado por la ESA. La diferencia de tiempo entre ambas ya evidencia uno de los problemas de este primero.

Solo nos queda esperar hasta donde nos llevará este camino. El primer paso es una realidad. Ahora queda ver si habrá otras que lo seguirán.

Lanzamiento y amerizaje.

 Así fue el primer vuelo de Orión.

Recuperación de la cápsula por parte del USS Anchorage.

La Orión completa, con el módulo de servicio europeo. Así deberá afrontar sus primeros vuelos "oficiales".

El futuro de Orión está ligado al del SLS, el nuevo y enorme cohete de la NASA, tan potente como lleno de interrogantes. 

El primer vuelo de la nave Orión de la NASA (EFT-1)

NASA’s New Orion Spacecraft Completes First Spaceflight Test

sábado, noviembre 22, 2014

La llegada de Orión

Luz verde para el lanzamiento de la futura nueva nave tripulada de la NASA.

La larga y dura y travesía por el desierto que para los EEUU está siendo el verse sin la capacidad para enviar misiones tripuladas al espacio, mientras naciones como China y especialmente Rusia muestran claramente su fortaleza en este campo, está cada día más cerca de terminar. El próximo 4 de Diciembre es la fecha marcada para que el sucesor de los transbordadores espaciales haga su entrada en escena, de prueba y sin tripulación, pero que deberá demostrar, con un vuelo de algo más de 4 horas en que completará 2 órbitas alrededor de La Tierra y se elevará hasta los 5.700 Kilómetros (15 veces la altura a la que se mueve la ISS), la capacidad de este vehículo no solo de transportar tripulantes y traerlos de vuelta sino también de afrontar posibles futuros viajes al espacio profundo, los primeros desde los Apolo.

A falta del enorme SLS, aún en desarrollo y que en el mejor de los casos quizás podríamos verlo en 2017, será un Delta IV Heavy, el cohete más potente actualmente en servicio, el encargado de impulsar la misión EFT-1 (uncrewed Exploration Flight Test-1), la primera Orión que ve la luz, y que pondrá a prueba todos los elementos críticos para hacerla segura para sus futuros tripulantes, como el control de altitud, ordenadores, sistemas electrónicos, aviónica, escudo térmico, paracaídas, ect...Si la prueba es un completo éxito Orión, nacida más como una reacción opuesta a la decisión presidencial de retirar los transbordadores y cancelar el proyecto Constellation que como una apuesta decidida de la NASA, estará más cerca de nueva de ser una realidad.

Veamos como será el viaje de esta nueva integrante de la familia de naves tripuladas:

La trayectoria de la Orión EFT-1, que incluirá una órbita que la llevará a 5.700 Kilómetros de distancia, en lo que puede considerarse un ensayo para futuros viajes al epacio profundo. En total unas 4 Horas y media de vuelo.

1) Lanzamiento. Comienza el primer viaje de una Orión.

2) Los paneles de protección que rodean al módulo de servicio son expulsados y el sistema para abortar el vuelo y llevar de nuevo a tierra a la tripulación en caso de problemas durante las primeras etapas del vuelo de separa. 

3) Primera órbita completa. Ignición de la etapa superior de impulsión del cohete Delta IV Heavy, que llevará a la Orión hasta los 5700 Kilómetros de altura en su segundo viaje alrededor de La Tierra.

4) Separación de Orión.

5) Una nave tripulada debe ser capaz de controlar perfectamente su orientación. Orión, antes de entrar en la atmósfera terrestre, pondrá a prueba el sistema de propulsores destinados a esta función.

6) Entrada atmosférica a una velocidad superior a los 30.000 Kilómetros/Hora, generando temperaturas de 2.200 Cº que su escudo térmico deberá soportar.

7) Despliegue de su sistema de paracaídas, que deberá reducir la velocidad de Orión desde los 482 Kilómetros/Hora de después de su entrada atmosférica hasta unos confortables 32 Kilómetros/Hora en el momento del contacto con el océano Pacífico.

8) Recuperación por parte de la United States Navy. Llega la hora de evaludar los resultados.

¿Será este primer vuelo el impulso definitivo que necesita un proyecto de tal calibre, tan ambicioso en sus metas generales como falto de objetivos definidos, para convertirse en una realidad y unirse a las actuales Soyuz y Shenzhou como nuevo miembro de la familia de las naves tripuladas? El tiempo lo dirá, aunque sin duda una prueba plenamente exitosa podría inclinar definitivamente la balanza. De momento, este próximo 4 de Diciembre si no se retrasa por motivos técnicos o climáticos, tenemos una cita con Orión.


El ensamblaje final de la primera Orión construida, con los paneles de protección y el sistema para abortar el vuelo en caso de problemas en el despegue.

El viaje desde las instalaciones de la NASA hasta el Space Launch Complex 37 del Cape Canaveral Air Force Station.

Orion Passes Key NASA Flight Review – “GO” for Maiden Test Flight on Dec. 4 

Cool Infographics Explain 8 Key Events on Orion’s EFT-1 Test Flight

miércoles, septiembre 17, 2014

El regreso de Tío Sam

La NASA anuncia las futuras naves tripuladas privadas de los EEUU: Dragon V-2 y CST-100.

Desde el final del programa de los transbordadores por parte de la administración Obama la que podemos considerar la primera potencia espacial del planeta se encontró con la extraña, y hasta cierto punto vergonzosa situación, de carecer de la capacidad de enviar misiones tripuladas a la órbita terrestre, dependiendo totalmente de una Rusia con la cual las relaciones han ido cada vez a peor, mientras otra potencia emergente, China, demostraba al mundo que ahora podían enviar astronautas con sus propios medios. Muchos ciudadanos de los EEUU, y quizás con razón, lo han visto como algo imperdonable, una situación de debilidad impensable años atrás.

Como respuesta la misma administración que canceló el Programa Constelación y con el el desarrollo de la nave Orión en 2010, hizo una clara apuesta por el sector privado, buscando en el gente dispuesta al desafío de desarrollar naves tripuladas de forma relativamente rápida, todo apoyado, claro está, por un más que amplio programa de subvenciones. El objetivo, superar la dependencia con Rusia y poner de nuevo al país en el lugar que le correspondía. Y no pocos, encabezados por la sorprendente Space X, respondieron a la llamada, cada uno con su propio proyecto, algunos más revolucionarios en sus planteamientos, otros más conservadores y buscando partir de lo ya conocido y probado. Una carrera alimentada por la NASA con fuertes inversiones, ya que dificilmente ninguna de ellas, solo con sus recursos, al menos en esta fase inicial, podrían haber afrontado los gastos necesarios para ello.

En agosto de 2012 la NASA anunció que los ganadores del concurso CCiCap (Commercial Crew Integrated Capability) eran las naves Dragon, CST-100 y Dream Chaser, esta última toda una sorpresa ya que apostaba por un diseño ligado al de los ya desaparecidos Space Shuttle, aunque mucho más pequeños, superando así precisamente lo que hizo que estos nunca fueran ecnonómicamente rentables como medio de transportar tripulantes al espacio. Sobra decir que era el preferido por el gran público. Todos ellos recibieron fondos para continuar su desarrollo.

Pero la NASA no podía, y menos afrontado el proyecto del gigantesco cohete SLS y la resucitada nave Orión (impuesta por el Senado y no una decisión presidencial), financiar 3 sistemas de lanzamiento para misiones tripuladas durante demasiado tiempo. Y finalmente se anunció este pasado 16 de Septiembre el ganador definitivo del contrato de casi 7.000 millones de Dólares ofrecido por la Agencia Espacial, o mejor dicho los ganadores: La Dragon V-2 de Space X y la CST-100 de la compañía Boing, que se repartiran esta suma, 2.600 millones para la primera y 4.200 para la segunda. Como era previsible el transbordador Dream Chaser finalmente fue descartado, para disgusto de muchos aficionados, que preferían sus elegantes curvas aerodinámicas de este pequeño avión al diseño relativamente más tosco de sus adversarios, que giran alrededor del concepto de las cápsulas espaciales.

Que Dragon V2 sea una de las ganadoras no fue una sorpresa. Space X lleva una clara iniciativa en la carrera espacial privada, su Dragon no tripulada ya viaja regularmemente a la ISS y dispone de una familia propia de cohetes lazandera (Falcon), que posiblemente crecerá más en el futuro. Por tanto, aunque es la que estaba más verde en algunos conceptos claves, la elección de su propuesta, que mezcla conceptos tradicionales con otros de vanguardia, con su espectacular sistema de aterrizaje, era casi un secreto a voces. La elección de CST-10, con diferencia la más conservadora de las 3 propuestas, y que básicamente no añade nada al diseño tradicional de las cápsulas espaciales, es más discutible, aunque precisamente ese conservadurismo, apoyándose en tecnologías ya veteranas y por ello ampliamente puestas a prueba, hizo que fuera la mejor clasificada a la hora de superar las exigencias impuestas por la NASA.

El  año 2017 está marcado vomo la fecha en la que tiene que tener lugar el primer vuelo de ambas naves, aunque es posible que Space X quiera adelantarlo hasta 2016. Cada una de ellas afrontará como mínimo un vuelo de prueba a la ISS con un astronauta de la NASA (tan valiente como los que viajaron en el primer vuelo de un transbordador espacial, el Columbia) antes de comenzar las misiones rutinarias con una tripulación de 4 astronautas, de la que se espera que, como mínimo, se lleven a cabo 6 por parte de cada una de ellas. Lo que pase más allá dependerá de la extensión o no de la vida de la estación espacial. Y en el horizonte la Orión, la nave "oficial" de la NASA, aunque en su caso parece apuntar, aunque de momento aún sin definir claramente, hacia objetivos más lejanos.

Una cosa parece clara, esta extraña época que viviemos, donde EEUU, con toda su extraodinario historia espacial, carece de capacidad propia para enviar astronautas a la órbita terrestre, está a punto de llegar a su inevitable final. En unos años las cosas serán de nuevo como nunca deberían haber dejado de ser.

La opción conservadora: La CST-100, que básicamente adapta tal cual el diseño tradicional de los cápsulas espaciales. Su misma falta de novedades, pero, la convierte precisamente en la más segura a día de hoy.

La opción más novedosa: La Dragon V2, una cápsula con la capacidad de aterrizar por si misma de forma suave. Lo tradicional y lo novedoso se dan la mano para una nave que tiene la ventaja de disponer de su propio sistema de cohetes lanzaderas y la experiencia ya demostrada de Space X.

La opción perdedora: Una versión en miniatura de los transbordadores, con sus ventajas y ninguno de sus inconvenientes principales y que recuerda al finalmente nunca realizado proyecto europeo Hermes. Era la preferida por los aficionados por razones evidentes, pero el tiempo de los "aviones espaciales", al menos por lo que respecta a la NASA, ya es parte del pasado. 

NASA Picks SpaceX, Boeing to Fly US Astronauts on Private Spaceships

sábado, junio 22, 2013

Sueños ilustrados

El día en que la Humanidad pise la superficie de Marte aún está lejos. Obstáculos tecnológicos a superar, presupuestos demasiado lejos de lo necesario y la falta de una idea clara de las metas a medio y largo plazo, del "después" del primer aterrizaje, hace que aún hoy, en 2013, este objetivo aún parece lejos en el tiempo. Se habla de la década del 2030, pero lo cierto es que, a diferencia de la exploración robótica, que avanza a pesar a todo, el ver a personas caminando por las llanuras marcianas sigue siendo, de momento, un sueño.

En realidad la idea de misiones tripuladas al planeta rojo siempre estuvo presente desde el inicio de la carrera espacial, y no solo en el terreno de las noveles y películas de ciencia ficción. En los archivos de la NASA podemos encontrar ilustraciones artísticas sobre viajes a Marte, y que muestran cómo esta agencia espacial visualizó, aunque de manera informal, la posibilidad de enviar personas a este planeta, e incluso establecer bases permanente.

Más de 25 años de sueños plasmados en imágenes, que muestran tanto la evolución de algunos conceptos a medida que la tecnología y el conocimiento de las condiciones marcianas avanzaban como la curiosa constatación que muchos otros, pensados hace tanto tiempo, siguen siendo vigentes y se están utilizando actualmente en los planes para 2030. Un auténtico viaje por los sueños e ilusiones de gente que, como hacemos nosotros, imaginaron el día en que el Ser Humano dejaría de ser terrícola para convertirse en un habitante del Cosmos.

1985: Base de una misión tripulada a Marte. En la ilustración superior podemos ver un avión marciano, posible a pesar de lo tenue del aire marciano. En la parte inferior de la misma podemos ver a un astronauta contemplando un antiguo fósil. Crédito: Pat Rawlings/NASA.

1986: Una misión tripulada a Fobos, visitando o instalando una planta móvil de producción de propelente, que utiliza un reactor nuclear para disolver la superficie, generando vapor que es convertido en hidrógeno y oxígeno líquidos. Esta pequeña y cercana luna marciana podía convertirse en un perfecto puesto avanzado antes de dar el salto a Marte. Crédito: Pat Rawlings/NASA.

1988: Vehículo de aterrizaje en Marte con un diseño "molly bolt", que permite al aero-freno, una estructura que puede reducir la cantidad de masa que debe ser cargada desde la Tierra para las misiones tripuladas, ser desplegado en una forma plana para el ingreso atmosférico y aterrizaje, y luego ser retraído para adquirir una forma cónica adecuada para el ascenso. Crédito: Pat Rawlings/NASA.

1989: Exploradores humanos en Noctis Labyrinthus. Según la descripción de la NASA "el astronauta ilustrado a la izquierda puede ser un geólogo planetario buscando tener una vista más cercana de los detalles estratigráficos de las paredes del cañón. En la derecha, el compañero del geólogo está instalando una estación meteorológica para monitorear la climatología marciana". Vemos también el vehículo móvil que los trasladó hasta ese lugar. Crédito: Pat Rawlings/NASA.

1990: Un grupo de astronautas toma mediciones científicas mientras una tormenta de polvo avanza por las laderas de lo que podría ser Olimpus Mons. Al fondo el vehículo con el que descendieron desde la nave de transferencia, que les espera en órbita. Crédito: Ren Wicks/NASA.

1993: Basado en el Informe Anual de la Oficina de Exploración, un artista bosquejó una serie de dibujos que representan un puesto de avanzada en Marte, incluyendo un módulo inflable de 16 Metros de diámetro. Crédito: Mark Dowman/NASA/JSC.

1996:  Bajo el nombre de 20/20 Vision, se ilustra la búsqueda de vida en Marte por parte de futuros exploradores. Crédito: Pat Rawlings/NASA.

1997: Un puesto de avanzada en Marte, que incluye un aterrizador-hábitat de dos pisos, al que se adjunta un laboratorio inflable para aumentar el volumen presurizado interno de su hogar. Crédito: John Frassanito/NASA 

Un laboratorio inflable y un rover despresurizado.

Uncovered: NASA's Retro Drawings of Humans on Mars

lunes, abril 08, 2013

Explorando al lado de casa

La NASA planea una ambiciosa misión para capturar y traer a La Tierra un pequeño asteroide.

¿De que forma podrías enviar misiones tripuladas a un asteroide cercano reduciendo al mínimo el riesgo que deberían afrontar los astronautas y los requisitos técnicos necesarios para ello? La respuesta podría ser tan curiosa y sencilla como dejar que una sonda robótica se encargara de capturar uno de estos pequeños viajeros celestes y lo transportara hasta la Tierra, estacionándolo en órbita para que posteriormente pudiera ser visitado y estudiado sin necesidad de afrontar grandes viajes. 

Y esta parece ser la opción que la NASA tiene en mente para cumplir uno de los objetivos establecidos por la actual administración norteamericana, tal como confirmó recientemente por Alan Boyle, y en el que se buscaría incluir 100 millones de Dolares en el presupuesto de la NASA del año fiscal 2014 para comenzar a desarrollarlas tecnologías necesarias para hacer realidad una misisión que tendría como fecha para su lanzamiento en 2019, y cuyo objetivo aún estaría por determinar. Una idea que pude resultar extraña pero que en los últimos años diversas propuestas, entre ellas una presentada por el Keck Institute for Space Studies (KISS) junto con el JPL y el Caltec, y que parece precisamente la base de la propuesta de la NASA.

Según esta propuesta, la sonda, con una masa de 18 toneladas y lanzada mediante un cohete Atlas V 551, usaría motores iónicos con una potencia de 40 kW para acercarse al asteroide y atraparlo mediante una bolsa desplegable, esquindo así los problemas derivados de la captura un asteroide que podrían no ser compacto, y lo llevaría hasta La Tierra, situándolo en el punto de Lagrange L2 del sistema Tierra-Luna. Posteriormente una nave Orión tripulada despegaría mediante un cohete SLS para estudiarlo y analizarlo en detalle. Como es fácil deducir estaríamos hablando de un asteroide de pequeño tamaño, con cifras estimadas de unos 7 Metros de diámetro y una masa de entre 250 y 1.000 toneladas.

Aunque pueda parecer una idea extraña, lo cierto es que actualmente sería más facil realizar una operación robótica de captura como esta que una misión tripulada al espacio profundo, que resultaría técnicamente mucho más sencilla si su objetivo estuviera dentro del sistema terrestre, permitiendo cumplir al mismo tiempo la promesa de la actual administración de la Casa Blanca de enviar misiones tripuladas a asteroides cercanos antes de 2025. Además daría un primer y claro objetivo a las naves tripuladas Orión y el futuro cohete SLS, quizás un primer paso en futuras objetivos en el espacio profundo y Marte.

Con un presupuesto total estimado de 2650 millones de dólares, y con el SLS y las Orión en pleno desarrollo, el principal obstáculo sería precisamente escoger un objetivo, ya que por ahora no se conoce ningún asteroide cercano que pueda ser capturado mediante este sistema, algo curioso teniendo en cuenta lo ocurrido recientemente en Rusia, lo que nos recuerda lo lejos que estamos de conocer la población total de pequeños asteroides cercanos y lo mucho que debemos mejorar en este terreno. Si realmente se avanza de forma decidida en este proyecto resultará absolutamente necesario realizar un mayor y más completo estudio de esta siempre esquiva población de cuerpos celestes.

El cohete SLS y la nave Orión, las grandes apuestas de la NASA para recuperar la capacidad de enviar vuelos tripulados, perdida con la retirada de los transbordadores espaciales, y que podrían tener uno de sus primeros grandes objetivos en un asteroide "aparcado" detrás de La Luna.
 
Un posible diseño de la sonda espacial destinada a capturar un pequeño asteroide, según propuso el Keck Institute for Space Studies y que parece la base de este futuro proyecto.

Una o varias misiónes tripuladas a un asteroide representa la posibilidad de estudiar de forma directa estos fósiles de la formación del Sistema Solar.

El punto de Lagrange 2 (L2) del sistema Tierra-Luna, un punto de equilibrio gravitatorio que podría ser utilizado tanto para situar una futura base con vistas a viajes al espacio profundo como "aparcar" un pequeño asteroide para su estudio.

Official Confirms NASA Plan to Capture an Asteroid

La NASA quiere cien millones de dólares para capturar un asteroide

viernes, marzo 08, 2013

El eco del agua

Mars Reconnaissance Orbiter revela en detalle las huellas enterradas de una antigua mega-inundación.

Hace menos de 500 millones de años un enorme caudal de agua líquida, posiblemente surgida de Cerberus Fossae y cuyo detonante pudo ser la actividad tectónica y volcánica que aún estaba presente en Elysium Planitia, recorrió la superficie de Marte durante más de 1.000 Kilómetros antes de detenerse, excavando una profundo sistema de canales de más de 100 Kilómetros de anchura conocido como Marte Vallis. Poco después las coladas de lava de los aún activos volcanes de esta región del planeta ( Hecates Tholus, Elysium Mons, Albor Tholus y Apollinaris Mons) enterraron para siempre las señales de lo ocurrido.

Esta es la agitada historia de esta zona de Marte que se ha ido revelando a partir de los datos ofrecidos por diversas sondas espaciales, una pieza fundamental para entender la evolución del planeta hasta su estado actual y que ahora la Mars Reconnaissance Orbiter desvela con detalle, mostrando que estos canales ahora enterrados son el doble de profundos de lo estimado hasta ahora y que la magnitud de la corriente de agua que los excavó fue aún mayor, quizás del mismo nivel que las llamadas inundaciónes Missoula, que en un periodo que se extendió entre los 15 y los 13.000 años en el pasado afectó al Noroeste de los actuales EEUU. 

Así lo desvelan los últimos detalles ofrecidos por el radar SHARAD (Mars SHAllow RADar sounder) de la MRO, diseñado para detectar la presencia de hielo y agua subterránea, y cuyo sondeo permitió levantar un mapa en 3D de esta estructura, cuyas semejanzas con otros sistemas de canales más antiguos es evidente, y desvelar evidencias que permite establecer las fases que siguió en su formación.

Esta colosal inundación ocurrió hace menos de 500 millones de años, es decir, según los modelos actuales, cuando Marte ya se había convertido en el planeta seco y frío que vemos actualmente, por lo que conocer en profundidad este tipo de eventos, cataclísmicos pero puntuales, resulta vital en nuestro esfuerzo por tener una imagen clara de la evolución del clima marciano a lo largo de las eras, y como, incluso cuando los ecos del pasado ya se habían extinguido, en ocasiones, y aunque solo fuera en una región muy concreta del planeta durante un tiempo limitado, este pudo regresar con una fuerza arrolladora.

El sistema Marte Vallis desvelado por el radar SHARAD debajo de la magmática superficie de Elysium Planitia, con lo que parece el canal principal  y una serie de canales secundarios que desembocan en el y forman una serie de pequeñas islas.

El SHARAD (Shallow Subsurface Radar) fue construido por la Italian Space Agency (ASI) y está diseñado para sondear la superficie hasta una profundidad de 15 metros, desvelando, mediante la forma en que las ondas de radio a 15-25 MHz se reflejan y regresan a la sonda, la estructura que se esconde debajo de ella. 

NASA Helps See Buried Mars Flood Channels in 3-D

Violent Martian Waters Carved Secret Trench