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miércoles, julio 22, 2020

El cazador del Sol

La Solar Orbiter envía sus primeros datos.

Otras sondas se han aproximado más al océano de luz de nuestra estrella, pero ninguna de ellas con la capacidad de mirar directamente a su cegador disco desde menos de 80 millones de kilómetros de distancia y revelar sus detalles más íntimos. Esta capacidad, más el arsenal de instrumentos de los que esta dotado, y que abarcan todos los campos imaginables, desde diferentes partes del espectro luminoso hasta los campos magnéticos, las ondas de radio, el viento solar y el plasma, promete hacer de esa misión conjunta NASA-ESA una de las más exitosas jamás creadas para adentrarnos en los enigmas del Sol.

Lanzada en Febrero de este año, a mediados de Junio tuvo lugar su primera aproximación a nuestra estrella, pasando a 77 millones de kilómetros de distancia (como referencia la distancia media entre el Sol y la Tierra es de unos 150 millones de kilómetros) y poniendo a prueba la totalidad de sus 10 instrumentos, 6 de los cuales destinados a la toma de imágenes. Fue una puesta a punto más que una exploración en serio, y por ello no se esperaban descubrimientos, pero la cámara de Ultravioleta Extremo reveló detalles nunca vistos de las llamadas "fogatas" (campfires), versiones en miniatura de las grandes erupciones que dicha cámara pudo ver prácticamente en todas partes.

Todavía no está claro qué son si se corresponden con los brillos solares observados por otras sondas, pero podrían ser las tan buscadas "nanollamaradas", miniexplosiones teorizadas desde hace tiempo y que podrían estar detrás de las altas temperaturas de la atmósfera exterior del Sol, o Corona, que llega a temperaturas 300 veces superior a los de la fotosfera, la superficie visible. Nuevos sobrevuelos de la Solar Orbiter deberán confirmarlo.

Fue el resultado más destacable, aunque no el último. Imágenes de la luz zodiacal, registro del campo magnético o medición de los iones pesados que forman el viento solar son otros de los logros en esta primer sobrevuelo del Sol. Todo un buen augurio de cara al futuro de esta misión histórica.

Las fogatas o campfires, pequeñas detonaciones millones de veces más débiles que las grandes erupciones, pero que la Solar Orbiter pudo ver en todas partes.

La luz zodiacal, reflejo de la solar en el polvo interplanetario, visto por el instrumento SoloHI (Solar and Heliospheric Imager). La estrella brillante de la izquierda es el planeta Mercurio, y la columna de la derecha el reflejo en los paneles solares de la propia sonda.

El resto magnético del Sol a través del instrumento PHI (Polarimetric and Helioseismic Imager).

La Corona, la atmósfera más exterior del Sol.

La primera "cacería de datos" de la Solar Orbiter.

jueves, mayo 07, 2020

Un Sol en permanente pausa

Nuestra estrella, mucho más tranquila que otras parecidas.

Sabemos que el Sol presenta diversos ciclos de actividad, tanto el conocido de 11 años como otros mucho más largos. Desde 1610 existen registros fiables de las manchas solares, mientras que el estudio de los anillos de crecimiento de los arboles, así como la presencia de variables radiactivas de elementos como el carbono y el berilia, tanto en estos como en núcleos de hielo, han permitido elaborar una imagen clara de hasta 9.000 años de antigüedad. Sin embargo eso es solo un instante en la vida de nuestra estrella, que se alarga ya unos 4500 millones de años.

Para intentar extender esa imagen a tiempos más remotos elevamos nuestra mirada hacia las estrellas "solares", es decir, aquellas que son parecidas a la nuestra. Eso hizo recientemente el Instituto Max Planck, buscando astros con temperaturas, composición química, masa, edad y periodo de rotación equivalente al Sol. Especialmente importante esto último, ya que es el motor que alimenta la dinamo interna, la fuente última de sus campos magnéticos, que son la fuerza que domina su actividad y determina fenómenos como las manchas solares y grandes erupciones.

En total, 384 estrellas superaron esta criba, y este estudio, solo posible ahora gracias al inmenso catálogo de variaciones de brillo estelar ofrecido por observatorios como el Kepler, ofreció un escenario inesperado. Así, mientras el brillo solar, entre las diversas fases del ciclo solar, variaba solo un 0.07%, las de estas hermanas eran más acusabas, hasta cinco veces superior. O diciéndolo del forma inversa, el Sol es inusualmente tranquilo, incluso entre las de su propia clase. Y aunque existe cierta incertidumbre en algunos parámetros (por ejemplo, no se conoce la rotación de alguna de ellas, y se extrapoló de otros factores) lo cierto es que nos lleva a un escenario cuanto menos curioso.

No es que el Sol sea siempre una estrella tranquila, y tenemos ejemplos como el evento Carrington, ocurrido en 1859, donde una llamarada solar masiva provocó una tormenta solar de proporciones nunca vistas, golpeando la Tierra con una fuerza inusitada y provocando, por ejemplo, sobrecargas eléctricas en las líneas de telégrafos. Que este tipo de infraestructuras eléctricas fueran aún tan escasas redujo los daños, pero de ocurrir hoy día tendría efectos devastadores sobre nuestra civilización tecnológica. Y tenemos señales de otros anteriores. Afortunadamente son muy esporádicos.

Sin embargo las hermanas solares estudiadas seguramente producen este tipo de eventos de forma más habitual. Puede que el Sol esté en una fase inusualmente tranquila? Quizás hay algún mecanismo interno desconocido que impide algo semejante? No los sabemos, aunque de momento no hay señales de que nuestra estrella vaya a reactivarse hasta el punto de ponerse a la altura de sus hermanas. De momento. Más motivo aún para estudiar y vigilo sin descanso.

Comparación de las variaciones de brillo del Sol con lo que habitualmente parece ocurrir en estrellas de su misma clase.

The Sun is less active magnetically than other stars 

miércoles, febrero 12, 2020

Un punto cargado de sueños

Captando a la Solar Orbiter rumbo a las profundidades del espacio.

La ESA (Agencia Espacial Europea) tiene, al igual que la NASA, su propia red de rastreo del firmamento, en busca de posibles amenazas, pequeños asteroides que pasen cerca de nuestro mundo y puedan representar una peligro a medio y largo plazo. Forma parte del esfuerzo global para intentar descubrir y mapear a todos estos molestos vecinos que nos rodean, aunque en ocasiones nos ofrece curiosos "extras", no buscados de forma intencionada, pero por eso mismo recibidos como un regalo que merece nuestra atención.

El lanzamiento más reciente de una sonda interplanetaria fue la Solar Orbiter, ya en camino hacia su destino, y 20 horas después de que despegara, el telescopio Schmidt, en Calar Alto, España, que forma parte de esta red de caza de asteroides, la captaba en su trayectoria de salida, a unos 310.000 Kilómetros de nuestro planeta y pocas horas de superar la órbita de La Luna y ya en camino hacia Venus, donde deberá realizar su primera asistencia gravitatoria.

No es más que un tenue punto de luz, 250.000 veces más débil de lo que podemos ver a simple vista, alejándose hacia la oscuridad. Pero en ese punto viajan años de trabajo, miles de sueños cumplidos y innumerables esperanzas para el futuro. La mejor definición posible de lo que representa  la exploración espacial.
Buen viaje!!!

martes, febrero 11, 2020

Viaje a la luz

La Solar Orbiter inicia su aventura

La nueva aventura hacia la luz cegadora del Sol, como si fuera un Ícaro moderna, acaba de empezar. Esta pasado 10 de Febrero se lanzaba desde Cabo Cañaveral, y a bordo de un cohete Atlas V411, esta ambiciosa misión de la Agencia Espacial Europea, que con colaboración de la NASA, aspira a llevar un paso más allá lo que sabemos de nuestra estrella, cuyos mecanismos de funcionamiento, en especial en lo que respecta a las tormentas solares, siguen rodeadas de enigmas. Junto con la Parker deberíamos ser capaces de solucionar a algunos de ellos.

"Como humanos, siempre hemos estado familiarizados con la importancia del Sol para la vida en la Tierra, observándolo e investigando cómo funciona en detalle, pero también hemos sabido por mucho tiempo que tiene el potencial de alterar la vida cotidiana si estuviéramos en la línea de fuego de una poderosa tormenta solar. Al final de nuestra misión sabremos mejor que nunca sobre la fuerza oculta responsable de sus cambios de comportamiento y su influencia en nuestro planeta", explica Günther Hasinger, director científico de la ESA.

"Durante los próximos dos años, la Solar Orbiter realizará sobrevuelos de asistencia gravitatoria con la Tierra y Venus que lo colocarán en una órbita altamente elíptica alrededor del Sol. El último sobrevuelo lo arrojará  fuera del plano eclíptico (que es donde orbitan los planetas) y elevará la inclinación de la sonda para proporcionar nuevas vistas de las regiones polares inexploradas de nuestra estrella", explica Daniel Müller, científico del proyecto.

Será un viaje complicado, en el que deberá lidiar con condiciones todo menos amistosas, como explica Sylvain Lodiot, mánager de la misión: "Operar una sonda cerca del Sol es un desafío enorme. Nuestro equipo tendrá que asegurar la orientación continua y precisa del escudo para evitar el daño potencial de la radiación y el flujo térmico. Al mismo tiempo, tendremos que garantizar una respuesta rápida y flexible a las solicitudes de los científicos para adaptar las operaciones de sus instrumentos de acuerdo con las observaciones más recientes".

El Sol, al mismo tiempo resplandeciente y envuelto en sombras, recibirá finalmente la atención que se merece, y con este exitoso lanzamiento se pone en marcha la mayor campaña de exploración in situ jamás realizada, con dos ingenios espaciales trabajando simultáneamente en esta transcendental tarea. El corazón que da la vida a nuestro mundo, y en un futuro inimaginablemente distante la muerte, está finalmente en el centro de atención.

Comienza la aventura
Captando la señal de la Solar Orbiter después de lanzamiento. Con ello se confirmaba que estaba en perfecto estado después del lanzamiento y con sus sistemas en perfecto estado.

El largo viaje de la Solar Orbiter, con múltiples encuentros con Venus.

Al encuentro de una cercana estrella.

Solar Orbiter y Parker, dos sondas y un destino.

Liftoff for Solar Orbiter, ESA's mission to face the Sun up close

martes, enero 28, 2020

Terra incognita

Viajando a las regiones desconocidas del Sol.

Nos preparamos para adentrarnos en una "terra incognita". Así define uno de los integrantes de su equipo científico, Daniel Müller, la aventura de la Solar Orbiter, cuyo lanzamiento es ya inminente. Y no le falta razón, ya que la sonda tiene como una de sus objetivos principales, cuando no el central, alcanzar a estudiar los polos del Sol, terreno poco conocido. Ahora se quiere cubrir ese hueco con una misión extremadamente ambiciosa. Veamos el motivo de que sea tan importante.

Para prepararse para la llegada de tormentas solares, los científicos monitorean el campo magnético del Sol. Pero cuanto más inclinado es el ángulo de visión, más imprecisos son los datos. En especial la visión lateral que tenemos de los polo desde el plano eclíptico donde habitamos deja grandes lagunas."Son particularmente importantes para que podamos crear modelos de con mayor precisión",explica Holly Gilbert, científica del proyecto de la NASA. "Para pronosticar estos eventos, necesitamos un modelo bastante preciso del campo magnético global del Sol". Es decir, superando el "vacío" que supone observar a nuestra estrella desde la Tierra o cualquier observatorio orbital.

Estudiar los polos solares podría dar sentido a enigmas centenarios. En 1843, el astrónomo alemán Samuel Heinrich Schwabe descubrió que la cantidad de manchas solares aumenta y disminuye en un patrón repetitivo. Hoy, lo conocemos como el ciclo solar de aproximadamente 11 años en el que el Sol cambia entre el máximo solar, cuando las manchas proliferan y se muestra activo y turbulento, y el mínimo solar, cuando en general está más tranquilo. "Pero no entendemos por qué son 11 años, o por qué algunos máximos son más fuertes que otros", explica Gilbert. Observar los campos magnéticos cambiantes de los polos podría ofrecer una respuesta.

No será la primera en intentarlo, ya que la Ulysses los sobrevoló en tres ocasiones, pero nunca se acercó más que la distancia de la Tierra al Sol, y su equipo de instrumentos, solo le permitía medir el ambiente inmediatamente alrededor de sonda. La Solar Orbiter no solo pasará mucho más cerca, por dentro de la órbita de Mercurio, sino que está mucho mejor equipado. En definitiva, se espera llegar donde esta veterana y ya desaparecida sonda nunca pudo soñar hacerlo. Es un viaje hacia lo desconocido.

Viaje a lo desconocido.

La Ulysses fue la primera en mirar hacia los polos del Sol, aunque a gran distancia.

New Mission Will Take 1st Peek at Sun’s Poles

sábado, enero 25, 2020

Aquellos que caminan en la luz

Cuanta atrás para el lanzamiento de la Solar Orbiter

La sonda Parker sigue adelante con sus zambullidas en el duro entorno de nuestra estrella, cada vez más cerca, cada vez más duro, pero pronto dejará de estar sola en su viaje. Es una misión diferente, con otros objetivos y capacidades, realizando aproximaciones más moderadas al fuego solar, "solo" algo más cerca que Mercurio, pero la base última es la misma, conocer como funciona esa esfera que nos ilumina, la más cerca estrella alrededor de la cual orbitamos y de la que dependemos.

En Febrero despegará, desde Cabo Cañaveral, la sonda Solar Orbiter, un proyecto de la Agencia Espacial Europea con la colaboración de la NASA, iniciando así su largo viaje. Una vez desplegados sus paneles solares y instrumentos, tendrá por delante una serie de rápidos encuentros con Venus (dos veces) y la Tierra (en una ocasión), hasta Noviembre de 2021, cuando termine la "fase de crucero" y inicie su misión propiamente dicha, que tendrá su primer gran momento en Marzo de 2022, cuando se sitúe a un tercio de la distancia entre el Sol y nuestro planeta, un primer paso al que seguirán otros aún más cercanos. No es como la Parker, pero como es la ideal para sus objetivos.

Un elemento clave es la fuerte inclinación de su órbita. Además no será fija, sino que los parámetros orbitales se irán cambiando para ampliar el rango de exploración, utilizando para ello Venus, al que la sonda visitará cada pocas órbitas para aprovecharse de su tirón gravitatorio para modifica su trayectoria, aumentando su inclinación en cada uno de los encuentros, cambiando con ello la perspectiva con que observe al Sol. Se espera que una vez la inclinación supere los 33º con respecto al plano de la eclíptica (donde se sitúan los planetas principales) la Solar Orbiter tenga visión directa de los polos, uno de sus objetivos principales.

Aunque no afrontará la prueba extrema (y finalmente mortal) de la Parker, soportará temperaturas máximas de 520 grados centígrados, complementado con regalo de un aluvión de radiación intensa,  por lo que el cuerpo principal de la sonda y sus instrumentos más sensibles estarán protegidos detrás de un escudo de titanio, que siempre mirará hacia el Sol. Será un encuentro cada cinco meses, unos 180 días terrestres, y sus datos, combinados con los de la sonda de la NASA, se espera que ayuden a comprender mejor los mecanismos que rigen nuestra estrella, entre ellos, y vital para nosotros, como se desencadenan fenómenos como las fulguraciones solares o los eyecciones de masa coronal.

Se inicia la cuenta atrás para que el segundo viajero del Sol, un nuevo paso en nuestro camino para comprenderlo. Y es que pese a todo, aunque sea la brillante fuente de vida para la Tierra, muchas son las sombras que le siguen rodeando.

La Solar Orbiter mantendrá una estrecha relación con Venus, al que visitará en numerosas ocasiones para ir cambiando su órbita y aumentando su inclinación.

La Solar Orbiter, construida por Airbus, en sus pruebas finales antes del lanzamiento.

El laborioso despliegue de la sonda una vez lanzada.

Camino al Sol.

Flying solo 

viernes, enero 17, 2020

El sonido de la tormenta

La sonda Parker "escucha" a nuestra estrella.

Sigue la aventura solar de la primera misión destinada a la exploración cercana de nuestra estrella, a la que sobrevolará en trayectorias cada vez más cercanas para adentrarse en sus misterios, en los mecanismos que rigen su actividad, y, en definitiva, aquello que la hace comportarse como lo hace. Y es que lejos de la idea que podamos tener viéndolo en nuestro cielo azulado, que puede transmitir una sensación de estabilidad y actividad sin sobresaltos, el Sol sigue unos ciclos que estamos lejos de comprender. De ahí la necesidad de este tipo de misiones, y más para una civilización tecnológica tan dependiente del espacio.

Tiempo habrá, cuando toda la información reunida sea analizada, para estudiar a fondo los resultados, pero mientras eso llega podemos disfrutar de pequeños "regalos" de esta sonda única. Uno de ellos el tener la oportunidad de "escuchar" a las partículas que proyecta el Sol hasta las profundidades del Sistema Solar, el viento solar, que lleva soplando desde hace varios miles de millones de años de forma interrumpida, con sus momentos de mayor intensidad, con sus tormentas, con la fuerza de la juventud en sus inicios, con la engañosa calma de la estrella madura que es hoy día. En definitiva, escuchar el sonido de la tormenta.

¿Y como es posible, si hablamos del espacio? Evidentemente no es sonido como tal. Si las fluctuaciones en la presión del aire en nuestro mundo provocan vientos que generan las olas en los océanos, los cambios en los campos eléctricos y magnéticos pueden provocar ondas que atraviesan las nubes de electrones, protones y otras partículas que forman el plasma que se aleja del Sol. Las partículas pueden montar estas ondas de plasma de la misma manera que un surfista monta una ola oceánica, impulsándolas a velocidades más altas.

Es solo un símil, pero permite entender como funciona el instrumento FIELD, capaz de captar la interacción entre estas ondas y partículas, como escucharíamos las olas del mar. Y en cierta forma es lo que tenemos aquí, el océano estelar rugiendo bajo la furia de una tormenta que nunca termina.

Los sonidos del Sol.

Parker Solar Probe Team Hears First Whispers of the Solar Wind’s Birth

lunes, mayo 06, 2019

Aquel que nos ilumina

Repasando conceptos básicos sobre el Sol.

Con la sonda Parker ya explorando nuestra estrella y la futura Solar Orbiter cubriendo sus últimos pasos antes del lanzamiento, previsto para el año próximo, es un buen momento para recordar conceptos básicos sobre ella. Al fin y al cabo es el motor de nuestra existencia, así como la causante última del final de nuestro mundo, y adentrarse en ella implica hacerlo también hacia todas las demás, hacia los 200.000 millones que solo en nuestra galaxia nos acompañan en nuestro camino. Vamos a ello:

1- Las estrellas son fábricas elementos. Durante su vida y al morir, convierten su hidrógeno en elementos más pesados de la tabla periódica, hasta el hierro, que marca el momento en que el corazón estelar ya no pude dar más de sí. Los que se encuentran más allá tiene también un origen estelar, aunque relacionado con eventos mucho más catastróficos, como explosiones de supernovas o colisiones entre estrellas de neutrones.

2- La masa de una estrella determina su temperatura, su luminosidad y su color, así como el modo en que vivirá y morirá. Cuanto más pequeña, más fría y una vida más larga, cuanto mayor sea, más caliente pero también con una existencia más fugaz.

3- Aunque se suele decir que el Sol es una estrella pequeña, en realidad no es así. El 90 por ciento de las estrellas tienen una masa menor y por tanto menor brillo. En el 10% restante existen colosos que dejan a la nuestra como algo insignificante, pero son escasas, y muchas de ellas fruto de estar en las fases finales de su vida.

4- Las estrellas más calientes y masivas son brillantes y azules, mientras que las más frías y menos masivas son tenues y rojas. Las amarillas, como nuestro Sol, se encuentran a medio camino entre los dos extremos

5- Solo un 1% son tan masivas que el final de su existencia llega en forma de supernova. El Sol tendrá un final más tranquilo, al menos en comparación, terminando su vida en forma de una enana blanca, el antiguo núcleo al descubierto, brillando por el calor que acumule en su interior, enfriándose lentamente durante cientos de miles de millones de años, hasta llegar al estado final, una enana negra. 

6- Aunque su luz solo tarda 8 minutos en llegar del Sol a la Tierra, su viaje desde en núcleo hasta la fotosfera es mucho más largo, de hasta 200.000 años. Esto es fruto de los incontables procesos de absorción y emisión que afrontan los fotones en la zona de convección intermedia.

7- El tiempo de rotación varía según la latitud. En el ecuador es de unos 25,4 días, terrestres, mientras que en los polos aumenta hasta los 36. 

8- El 8 de abril de 1947 se detectó la mayor mancha solar conocida, con una área equivalente a  35 veces la Tierra.

9- La distancia media entre la Tierra y el Sol es de 150 millones de kilómetros, aunque esta varía ligeramente a lo largo del año por no seguir nuestro planeta una órbita del todo circular. En astronomía se utiliza esta cifra como base cuantificar las distancias dentro del Sistema Solar, en lo que se conoce como Unidades Astronómicas.

10- Se estima, por su composición química, es estudio de las ondas sísmicas y por las diferentes estados de evolución de otras estrellas, que el Sol se aproxima a unos 5.000 millones de años de edad, y que tiene por delante una existencia equivalente, aunque cada vez más inestable.

11- El resplandor del Sol no es constante, y a medida que envejece su brillo aumenta. Antes era más tenue, y en el futuro brillará con mayor intensidad, hasta el punto que se estima que en 1000 millones de años la Tierra ya no podrá seguir manteniendo un entorno habitable tal y como la conocemos.

12- Es el centro del Sistema Solar, y acumula casi toda su masa, 99,9 por ciento del total. El sistema planetario restante, incluida la Tierra, solo representa en 0.1% restante.

13- Como el resto de estrellas, el Sol se está consumiendo a si mismo, convirtiendo cuatro millones de toneladas de materia en energía por segundo.

14- El radio del Sol es de 695.993 kilómetros, 109 veces el radio de la Tierra.

15- Si fuera una esfera vacía, haría falta alrededor de un millón de tierras para llenarla.

16- Se calcula que su núcleo se encuentra a unos 15 millones de grados Celsius, suficiente para mantener una reacción de fusión nuclear estable. La Fotosfera es mucho más fría, apenas 6000 Cº, mientras que la Corona, la atmósfera exterior, se eleva de nuevo hasta varios millones de grados. El porque de ello es uno de los misterios del Sol aún no del todo bien explicado.

Curiosidades sobre el Sol

lunes, abril 29, 2019

Camino al Sol

Presentando a la futura Solar Orbiter.

La sonda Parker, de la NASA, sigue adelante con su abrasadora aventura en las cercanías de nuestra estrella, una dura prueba para la cual pronto no estará sola por completo. Y es que la Agencia Espacial Europea está preparando su propia misión al Sol, una sonda que partirá en 2020 a bordo de un cohete Atlas V desde Cabo Cañaveral, y que con sus propias metas y objetivos, en algunos casos completamentarios a los de su compañera norteamericana, en otros completamente único, promete adentrarse aún más en los secretos del Sol, el motor último de la vida en la Tierra.

Aunque no llegará tan cerca como la Parker, se situará en una órbita que la llevará en diversas ocasiones a solo 0,28 unidades astronómicas, una distancia menor a la que se encuentra Mercurio, su inclinación le permitirá sobravolar las latitudes más altas nuestra estrella, incluidas las polares, regiones muy poco exploradas por razones evidentes, una carencia que la Solar Orbiter, con su potente carga de 27 instrumentos, entre ellos 9 cámaras, espera poder cubrir de forma definitiva. No solo eso, sino que será capaz, durante varios días en cada órbita, de coincidir su velocidad con la de la rotación solar, lo que permitirá ver por primera vez cómo se forman las tormentas solares durante un periodo prolongado desde un mismo punto.

¿Qué provoca el viento solar y de dónde procede el campo magnético coronal? ¿Cómo fomentan los transitorios solares la variabilidad heliosférica? ¿Cómo producen las erupciones la radiación de partículas energéticas que llena la heliosfera? ¿Cómo funciona la dinamo solar y cómo provoca las conexiones entre el Sol y la heliosfera? Esta son las cuatro cuestiones básicas alrededor de las cuales gira toda esta misión, con la que se busca explicar la aceleración del viento solar y el calentamiento de la Corona, la parte más externa de la atmósfera del Sol, hasta temperaturas máximas de entre uno y dos millones de grados centígrados. Igualmente, permitirán comprender mejor los mecanismos de erupción de las CME, que representan una amenaza de primer orden para una sociedad tecnológica como la nuestro.

Tendremos tiempo de hablar más en profundidad de esta sonda, que al igual que la Parker, se dispone ha hacer historia. El Sol, el corazón de nuestro Sistema planetario y la nuestra propia existencia, espera.
 
El equipo de la Solar Mision- EPD: Energetic Particle Detector, MAG: Magnetometer,
RPW: Radio and Plasma Waves, SWA: Solar Wind Plasma Analyser,
EUI: Extreme Ultraviolet Image, METIS: Coronagraph, PHI: Polarimetric and Helioseismic Imager, SoloHI: Heliospheric Imager, SPICE: Spectral Imaging of the Coronal Environment, STIX: X-ray Spectrometer/Telescope.


La Solar Orbiter, ya ensamblada, durante las pruebas de vibración.

Y durante las pruebas térmicas. Tendrá que aguantar una radiación solar13 veces más intensa que la que experimentamos en la Tierra. 

La mision Solar Orbiter

domingo, abril 07, 2019

Post Vintage (305): Una pintura al óleo de la fuerza del Sol

El Solar Dynamics Observatory nos regala una maravillosa imagen de campo magnético solar.

No es visible a simple vista, aunque su presencia es palpable en cada acontecimiento que ocurre en la superficie de nuestra estrella, desde manchas solares a fulguraciones, pasando por las grandes erupciones cuyos efectos se extienden hasta más allá de Plutón y que llevan con ellas impresos su inconfundible huella. Es una de las claves para intentar comprender el comportamiento de nuestra estrella, de sus ciclos y de su actividad en general, y por ello conocerlo y ver como se relacionara en el tiempo con lo que si podemos ver es uno de los objetivo principales de los astrónomos, especialmente aquellos que tiene en el Sol su objeto de estudio principal. 

Solar Dynamics Observatory lo observa de forma constante, y su Atmospheric Imaging Assembly (AIA) toma imágenes del Sol en 10 longitudes de onda cada 10 segundos, buscando vincular los cambios en la superficie a los cambios interiores. Y cuando estas son lo suficientemente afiladas, el campo magnético solar se puede visualizar fácilmente a través de hebras delgadas brillantes, que se llaman "arcos coronales",  y que no son más que líneas magnéticas que atraviesan la corona solar, la atmósfera de nuestra estrella.

Y si estas observaciones se combinan con la otros instrumentos del SDO, el resultado es una maravillosa visión del campo magnético del Sol desplegándose en toda su majestuosidad, obtenida a partir de los datos e imágenes tomadas el 24 de Octubre de 2014, a las 23:50:37 UT. En ella se han añadiendo colores para hacerla más clara y más evidentes los detalles, y han usado el azul y el  amarillo para mostrar las diferentes polaridades del campo magnético. Una auténtica pintura al óleo de la furia constante de nuestra estrella, aparentemente inalterable cuando lo miramos desde la Tierra y en lo que, por comodidad, llamamos "luz visible", pero que aquí revela su bella pero al mismo terrorífica naturaleza.

El SDO es actualmente el observatorio solar más potente de cuantos existen, manteniendo una vigilancia constante de nuestra estrella. Eso le permite ser testigo de cualquier evento que en el ocurra.

El SDO observa al Sol en diversas frecuencias del espectro de forma simultanea. Ya que cada una de ellas ofrece detalles únicos de su actividad, la combinación de todas ellas permite vincular diferentes manifestaciones que de otra forma podrían verse como cosas separadas y sin relación entre ella.

El color y forma del campo magnético solar, como nunca lo habías visto

jueves, enero 10, 2019

Cristales eternos

¿Se convertirá nuestro difunto Sol en una joya de cristal?

La evolución de las estrellas con una masa parecida a la nuestra, lo que se conoce como enanas amarillas, es, resumiéndolo mucho, entrar en un caos interno al agotarse el hidrógeno de su núcleo, expandirse hasta convertirse en una inestable gigante roja, y finalmente expulsar sus capas externos hasta quedar solo su antiguo corazón desnudo. Es lo que se conoce como una enana blanca, un cuerpo extremadamente denso, que brilla por el calor residual y con el tiempo se termina apagando en forma de una enana negra, aunque de forma tan y tan lenta que, en realidad, ninguna estrella ha tenido tiempo aún de llegar a ese estado.

Este es el camino que seguirá el Sol. Convertirse en una enana blanca en el centro de un sistema planetario reducido a cenizas. Sin embargo lo que ocurra partir de ese punto no está tan claro como parece, y hace medio siglo, teóricos predijeron que estos cuerpos se solidificarían en cristal con el paso del tiempo. Y ahora quizás esa escenario puede ser más real de lo que imaginábamos.

Así lo defienden un equipo liderado por el físico Pier-Emmanuel Tremblay, de la Universidad de Warwick, Inglaterra, y que estudió las mediciones de Gaia de aproximadamente 15,000 enanas blancas, todas ellas ubicadas dentro de los 330 años luz de distancia. Estos datos revelaron una sobreabundancia de este tipo de cuerpos celestes con colores y brillos que no pueden explicar por su edad o masa. Los modelos aplicados sugiere que esto es causado por la cristalización del interior de las enanas blancas, que liberaron suficiente calor para reducir su velocidad de enfriamiento."Esta es la primera evidencia directa de que se cristalizan, una transición de líquido a sólido", dijo Tremblay. "Hace 50 años se predijo que deberíamos ver un aumento en el número de enanas blancas con ciertas luminosidades y colores debido a la cristalización, y solo ahora se ha observado".

La cristalización es similar a la congelación del agua. Pero el material en este caso es el oxígeno y el carbono, y se cristaliza a temperaturas que no son precisamente frías. Según este estudio el proceso se pone en marcha cuando el interior se enfría a unos 10 millones de grados Celsius. El resultado es probablemente un núcleo compuesto de oxígeno cristalizado y un manto dominado por el carbono."No solo tenemos evidencia de liberación de calor al solidificarse, sino que se necesita una cantidad de energía considerablemente mayor para explicar las observaciones. Creemos que esto se debe a que el oxígeno se cristaliza primero y luego se hunde hasta el núcleo, un proceso similar a la sedimentación en un lecho de un río. Esto empujará el carbono hacia arriba y esa separación liberará energía gravitacional".

Unos cadáveres cristalizados para la eternidad. Idea sin lugar a duda fascinante, y con un evidente toque romántico.

La vida del Sol y más allá.

The Sun Will Turn Into a Giant Crystal Ball After It Dies

viernes, noviembre 09, 2018

Rozando una estrella

 
La sonda Parker completa su primer sobrevuelo del Sol.

El pasado día 5 de Noviembre la Humanidad estableció una nueva frontera interior, situándola a solo 24 millones de Kilómetros de nuestra estrella y pulverizando todos los records existentes, tanto de mínima distancia al fulgor solar como del vehículo humano que más rápido que haya desplazado jamás. Es solo el principio, y estas nuevas marcas están destinadas a durar poco. Pronto la Parker se adentrará aún más en el reino del Sol, y se moverá a velocidades totalmente aterradoras para lo que estamos acostumbrados. De momento el viajero ardiente superó facilmente su primera prueba, en que su escudo soportó temperaturas de 437 Cº. El futuro le reserva cifras por encima de los 1300 Cº.

Tuvimos de esperar varios días para que se recuperaran las transmisiones, el tiempo necesario para alejarse lo suficiente de las interferencias solares, y se confirmara que todo había transcurrido sin mayores problemas. Por las condiciones extremas a las que se enfrenta, la sonda "fue diseñado para cuidarse a sí mismo y su valiosa carga útil durante este acercamiento, sin control de nosotros en la Tierra, y ahora sabemos que tuvo éxito", explica Thomas Zurbuchen, administrador asociado de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA."Parker es la culminación de seis décadas de progreso científico", agregó. "Ahora, nos hemos dado cuenta de la primera visita cercana de la Humanidad a nuestra estrella, que tendrá implicaciones no solo aquí en la Tierra, sino también para una comprensión más profunda de nuestro universo".

Fue el del 5 de Noviembre solo el primero de los 23 que realizará a lo largo de los próximos 7 años, cada uno más cercano al Sol que el anterior. A finales de 2025 tendrá lugar el último y definitivo encuentro, que la llevará a solo 6.16 millones de km de la superficie solar y la impulsará a velocidades de hasta 690,000 km / h. Será el canto final. Pero eso aún queda a años vista. De momento el primer viaje al encuentro del Sol fue un éxito, y ya se esperan con ganas la descargas de todos los datos científicos, que tendrá lugar las próximas semanas.

Miembros del equipo de la misión Parker celebran el 7 de noviembre de 2018 la recepción de la señal que indicaba que la sonda se encontraba en buen estado de salud luego de su primer perihelio.

 
Primero encuentro completado. Por delante aproximaciones cada vez más y más cercanas.

martes, octubre 30, 2018

La frontera interior

La sonda Parker se convierte en el objeto humano que más cerca haya estado nunca del Sol.

En 1976 la Helios 2, una sonda nacida de la colaboración entre EEUU y la República Federal Alemana, se convertía en el Ícaro moderno en aproximarse hasta solo 42.73 millones de Kilómetros de nuestra estrella. Superando en varios millones de Kilómetros a su hermana Helios 1, marcó un límite que permanecería inalcanzable durante décadas, marcando la frontera interior de la exploración humana. Pero ese barrera invisible estaba sentenciada desde el momento en que la Parker fue lanzada, y ayer, 29 de Octubre de 2018, y más exactamente a las 1704 GMT, finalmente esta línea a quedado atrás. Estamos entrando en territorios desconocidos.

"Hace apenas 78 días que se lanzó la Parker, y ahora nos hemos acercado más a nuestra estrella que a cualquier otra nave espacial en la historia", explica el Gerente de Proyecto Andy Driesman, del Laboratorio de Física Aplicada Johns Hopkins en Laurel, Maryland."Es un momento de orgullo para el equipo, aunque nos mantenemos enfocados en nuestro primer encuentro solar, que comienza el 31 de Octubre".

Un récord superado, y otros lo seguirán rápidamente. Helios 2 también estableció la marca para la velocidad más rápida en relación con el Sol, 246.960 km/Hora, pero a las 0254 GMT del 30 de Octubre se sobrepasó esta cifra. Juno aún mantiene el récord de velocidad máxima en relación con la Tierra, con 265,000 km / h. También esa marca saltará en pedazos. En sus sobrevuelos más cercanos al Sol, en los que se situará a poco más de 6 millones de Kilómetros de la Fotosfera, alcanzará los 690.000 km/h. Literalmente está estableciendo límites que seguramente permanecerán inalterados durante décadas. Si las Voyager y la New Horizons está expandiendo nuestras fronteras hacia las estrellas, la Parker lo está haciendo hacia nuestro propio corazón.

Pero sus páginas de oro están a punto de ser escritas. El 31 de octubre iniciará su primer encuentro solar, que tendrá el momento de mínima distancia el 5 de Noviembre, cuando la sonda, enfrentada a condiciones de calor y radiación brutales, nos proporcionará observaciones de una estrella sin precedentes en la historia, ayudándonos a comprender los fenómenos que han desconcertado a los científicos durante décadas. Y es solo el principio. Las puertas de la frontera interior justo se están abriendo.

La Helios 2, que durante décadas estableció el límite interior de la exploración humana.

El 31 de octubre se inicia el primer sobrevuelo, al que se seguirán muchos otros, cada vez más cerca de nuestra estrella. 

A NASA Spacecraft Just Broke the Record for Closest Approach to Sun

jueves, octubre 25, 2018

Nosotros entre estrellas

La Tierra desde la sonda Parker.

No regresará nunca a casa, ni tan solo para realizar un sobrevuelo puntual en busca de impulso extra. Su destino, nuestra estrella, es ya su meta final, y también allí, entre el fulgor solar, terminará su existencia. Pero eso no le impide mirar hacia el mundo que lo vio nacer y del cual procede. No es la primera vez que una sonda observa la Tierra, en realidad lo han hecho muchas antes y lo seguirán haciendo otras después, pero todas son especiales, ya que significa mirarnos a nosotros mismos. Y la Parker no es una excepción.

No es una nave dotada de un notable sistema óptico, cosa compresible cuando está destinada a literlamente rozar la fotosfera solar. O lo que es lo mismo, en un mar de luz cegadora y calor terrible que no aconsejaba equiparla con cámaras de alto nivel. Pero si unos modestos "ojos", conocido como WISPR (Wide-field Imager for Solar Probe), que en su momento, a la sombra del resto de la sonda, intentará observar las intrincadas estructuras de la Corona, allí donde nace el viento solar. Pronto lo veremos en acción, pero de momento, el 25 de Setiembre, estos miraron hacia otra estrella del firmamento, aquella en la que vivimos todos. La Tierra flotando en el mar cósmico. Incluso siendo imágenes sin color son extremadamente bellas.

En los meses y años venideros Parker escribirá una nueva y brillante página en la historia de la exploración espacial, y todos nuestros ojos estarán centrados en el Sol, sabiendo que allí, entre su deslumbrante resplandor, una enviada terrestre afronta la más dura de las pruebas. Quizás entonces ya no nos acordaremos de una imagen como esta, modesta pero llena de significado. Motivo de más para hablar de ella.

La imagen ampliada, con un bulto a la derecha de nuestro planeta, La Luna.

La Parker, con la cámara WISPR situada a la sombra del escudo protector. No mirará nunca directamente al Sol, sino que se centrará en la Corona.

Parker Solar Probe Looks Back at Home