Parte meteorológico de Mars Insight

Ultimas imágenes de Curiosity

Curiosity visto por la Mars Reconnaissance Orbiter el 31 de Mayo de 2019.
Ataredecer, con lo que podría ser la sombra de Fobos cruzando la escena. Sol 2358

sábado, agosto 24, 2019

Command moratorium

Llega la conjunción solar con Marte y la interrupción de las comunicaciones.

Dos años después el silencio caen otra vez, y en lo que es una situación extraña desde hace tanto tiempo, no recibiremos ninguna comunicación o transmisión de datos desde el planeta rojo. Nada les ocurre con la flota de vehículos en órbita y en superficie, solo que se ven abocadas a unas semanas de soledad, de trabajar por si mismas sin recibir ninguna instrucción desde las antenas terrestres ni poder enviar toda la ciencia reunida. El culpable, la mecánica orbital, que está llevando de nuevo a ambos mundos, Marte y la Tierra, a situarse justo al otro lado del Sol desde el punto de vista del otro. Nuestra estrella es un muro difícil de superar.

Conocida como conjunción solar, esta situación representa un peligro para los comunicaciones. No porque el Sol oculte Marte de la vista directamente, cosa que ocurre pocas veces, sino porque, visto desde la Tierra, este último se sitúa muy cerca, tanto que el gas ionizado y extremadamente caliente de la Corona Solar puede obstaculizar las comunicaciones, o lo que es peor, puede distorsionarlas hasta el punto de que podrían generar errores fatales en los comandos enviados. Por ello, y como precaución, estas se interrumpen de forma temporal.

Nada de esto es inesperado, y por ello todos los equipos en tierra a cargo de las diversas misiones ya estaban preparados. Las siguientes semanas las sondas en órbita seguirán trabajando de forma autónoma, que se almacenará a la espera de que la situación mejores, mientras que Curiosity y Insight detendrán todos sus movimientos, desplazamientos por parte del primero y movimientos del brazo robótico parte del segundo. Inoportuno esto último, ya que eso significa detener los esfuerzos por salvar el sensor térmico, que de momento son infructuosos.

Esta suspensión de actividades, o "command moratorium", como lo llama la NASA, se prolongará hasta este próximo 7 de Septiembre, momento en que se reiniciarán las comunicaciones. Será el momento de coger de nuevo velocidad de crucero en la exploración de Marte.

La conjunción solar y lo que esto significa para nuestras actividades en Marte.

Hasta dentro de varias semanas, exploradoras.

What's Mars Solar Conjunction, and Why Does It Matter?

viernes, agosto 23, 2019

Bajo la luz gamma

Observando la Luna a través del telescopio espacial Fermi.

Nuestros ojos solo captan una muy, muy pequeña parte del espectro electromagnético, lo que llamamos, de forma muy conveniente, el espectro visible. Pero mucho más allá se extiende un mundo desconocido, que solo la tecnología puede abrir, de ahí los no pocos telescopios que se despliegan en tierra y en órbita, ya que cada uno de ellos tiene su propio mundo para explorar. Lejos de competir entre ellos, en general se complementa unos a otros, permitiendo levantar un cuadro general de la realidad que nos rodea, la visible y la invisible.

Uno de ellos es el telescopio Fermi, que tiene en su objetivo la parte más energética de la luz, los rayos gamma, ya que es una forma de acercarnos a los fenómenos más poderosos y destructivos del Universo, como supernovas o los estallidos que generan la caída de materia en agujeros negros, y cazar su huella más clara, lo que llamamos rayos cósmicos, partículas muy energéticas que nos llegan desde todos lados y tiene en estos lugares turbulentos su lugar de origen más habitual. Son como señales de eventos ocurridos en las profundidades del espacio y tiempo.

¿Y que veríamos si nuestros ojos fueran capaces de captar esa parte del espectro y eleváramos nuestro mirada al firmamento? Que sería lo más brillante? Podríamos pensar en el Sol como respuesta obvia, pero curiosamente no es así, como nos muestra ahora Fermi. En su lugar es la Luna la que veríamos como el objetivo más resplandeciente, y de forma continuada. En el espectro gamma, con excepción de la parte más energética dentro de ese espectro, nuestra compañera de viaje brillaría de forma continua y espectacular, sin las fases que conocemos habitualmente. Una curiosa inversión de papeles.

La causa de todo ello están en que estas partículas tienen carga eléctrica, por lo que se ven fuertemente afectadas por los campos magnéticos, del que carece la Luna. Como resultado, incluso los rayos cósmicos de baja energía pueden alcanzar la superficie, convirtiéndola en lo que podríamos considerar casi un como gigantesco detector natural en el espacio. Cuando estos interactúan con el regolito lunar, producen emisiones de rayos gamma, que es lo que la hace brillar de forma tan intensa. Y lo hace con los ecos de fenómenos ocurridos, en algunos casos, incluso antes de que naciera nuestro mundo.

Estas imágenes muestran la mejora constante de la vista del brillo de rayos gamma de la Luna desde el telescopio espacial Fermi. Cada imagen está centrada en la Luna y muestra rayos gamma con energías decenas de millones de veces más que la luz visible. A estas energías, la Luna es realmente más brillante que el Sol. Los colores más brillantes indican un mayor número de rayos gamma.

Fermi, a la caza de los fenómenos más energéticos del Universo.

Moon Glows Brighter Than Sun in Images From NASA's Fermi 

miércoles, agosto 21, 2019

La llamada de la Luna

Chandrayaan 2, en órbita lunar.

El primer y más largo paso, el que implicaba desde su lanzamiento hasta su llegada a las cercanías de nuestro satélite, que se alargo durante semanas al no seguir una trayectoria directa, sino mediante una serie de órbitas alrededor de la Tierra que la fueron alejando lentamente de nuestro planeta hasta lograr dar el "salto" a la esfera de influencia lunar, es queda atrás, y la agencia espacial de la India afronta ya su encuentro con la historia, la de dejar su huella sobre la superficie selenita, quizás un primer paso hacia metas más ambiciosas.

Fue el pasado 20 de Agosto cuando la Chandrayaan 2 inició su maniobra de inserción orbital, un encendido de 1738 segundos que la frenó la suficiente para ser atrapada por el campo gravitatorio lunar, quedando en una orbita elíptica de 140x18.072 Kilómetros. Una posición transitoria, que irá cambiando a medida que se vayan realizando más maniobras de ajuste y que terminará en una órbita circular de solo 100 kilómetros de altura, mientras, de forma paralela, el módulo de aterrizaje se desprenderá y entrará en su propia órbita lunar (100x30 Kilómetros), a partir de la cual avanzará hacia el momento clave de esta misión: El aterrizaje (o alunizaje) en el Polo Sur.

Si todo sigue el plan previsto, esto debería ocurrir el próximo 7 de Septiembre, tras lo cual llegará el despliegue del pequeño rover que viaja en su interior, Pragyan. Se iniciará así de forma definitiva lo que podemos llamar una misión triple, ya que cada una de las partes dispone de su propio instrumental científico, aunque es la sonda en órbita, como el lógico, la que se espera se mantenga en activo durante más tiempo. Por el contrario tanto el módulo como el rover  se espera que trabajen por más de 14 días terrestres, es decir, un día lunar, ya que no está claro que sobrevivían a la larga noche. Están programados para que "se duerman" cuando la luz solar desaparezca, como forma de ahorrar energía, pero que eso sea suficiente para sobrevivir solo se sabrá cuando llegue el siguiente día.

Pero eso ya forma parte de lo que está por venir, y siempre partiendo de que las operaciones anteriores se sucedan de forma exitosa, cosa no tan sencilla como parece, y menos cuando, para la India, es terreno inexplorado. La aventura justo acaba de comenzar.

Chandrayaan 2 llega a la Luna.

Como sucesora de la primera Chandrayaan, la segunda de la serie toma su legado y lo lleva mucho más allá, en una misión tremendamente ambiciosa. 

La misión india Chandrayaan-2 se inserta en órbita lunar 

viernes, agosto 16, 2019

Una luna cometaria

La inesperada compañera del cometa Churyumov-Gerasimenko.

Se cumplen 5 años de la llegada de la sonda Rosetta a su ansiado objetivo, al que acompañó después en su travesía por las cercanías del Sol, testimonio directo de la espectacular transformación a medida que despertaba de su largo sueño. Inmensas erupciones de polvo sacudieron a este viajero estelar, y una inmensa nube de partículas lo rodeo, formando lo que desde la distancia vemos como la brillante "cabeza" del cometa, la Coma. Los instrumentos de la sonda literalmente se saturaron de la cantidad de partículas presentes, y en una sola imagen de la cámara OSIRIS llegaron a captar cientos y cientos de ellas, algunas diminutas, otras no tanto. Y en ocasiones fragmentos mayores.

Tal es la cantidad de información reunida que incluso hoy se sigue analizando, y en parte con la ayuda de aficionados de todo el mundo, que sigue estudiando con pasión las imágenes puestas a su disposición en los archivos de la misión, buscando detalles que, por la misma inmensidad de los datos acumulados, se les haya pasado a los expertos. Y eso es lo que hizo hace unos meses por el astrofotógrafo Jacint Roger, detectando en imágenes tomadas el 21 de Octubre de 2015 la presencia de algo que estaba moviéndose junto con el cometa, girando a su alrededor como una pequeña luna.

Una última definición no muy alejada de la realidad, porque eso es precisamente lo que los científicos de la ESA creen que estamos viendo ahora, un pequeño fragmento, de unos 4 metros de diámetro, en órbita alrededor del cometa, posiblemente expulsado por la creciente actividad del momento y que, lejos de perderse en el espacio, quedó anclado temporalmente a su tenue abrazo gravitatorio. No es extraído que la investigadora Julia Marín-Yaseli de la Parra lo bautizara como "Churymoon".

Al explorar más imágenes de Rosetta se ha visto que este objeto pasó las primeras 12 horas tras su expulsión en un trayecto orbital alrededor de 67P/C-G a una distancia de entre 2,4 y 3,9 km del centro del cometa. Después, el fragmento atravesó una parte de la coma, lo que dificultó el seguimiento preciso de su recorrido. No obstante, observaciones posteriores al otro lado de la coma confirman una detección coherente con la órbita del fragmento, lo que indica que su desplazamiento alrededor del cometa duró como mínimo hasta el 23 de octubre de 2015.

Han pasado 5 años desde que se iniciara esa corta pero intensa aventura, ofreciendo imágenes que ya tienen un lugar en la historia. Rosetta (y Philae) nos dejó un legado inmenso, tanto que aún hoy seguimos explorando ese cofre del tesoro que nos envió desde las estrellas, uno del que parece que aún no hemos extraído todo lo que contiene.

Rosetta, la sonda que nos mostró las maravillas de un cometa como nunca podríamos haber soñado.

Una compañera inesperada

jueves, agosto 15, 2019

Las cuatro puertas de Osiris

Así son los candidatos finales para la toma de muestras de la superficie de Bennu.

Con Hayabusa 2 en su momento culminante, habiendo logrado todos y cada uno de sus objetivos, la misión de la otra gran misión a un asteroide actualmente en curso a quedado un poco a la sombra, algo sin duda curioso siendo la OSIRIS-Rex una sonda de la NASA, con su habitual capacidad para dar publicidad a todos sus proyectos. Sin embargo, aunque parezca lo contrario, no ha dejado de trabajar intensamente desde su llegada a la órbita de Bennu, especialmente mapeando todo su superficie en busca de lugares adecuados para la siempre delicada maniobra de tocar la superficie y tomar muestras. Su momento se aproxima.

Sin embargo nada es sencillo en el mundo de la exploración espacial, y más cuando hablamos de literalmente aterrizar, aunque sea un instante, en un mundo totalmente desconocido. Y si este resulta inesperadamente rocoso, con apenas zonas suaves y sin grandes rocas, la cosa se complica aún más. Por ello programa original de la misión incluyó intencionalmente más de 300 días de tiempo extra de estancia cerca del asteroide para abordar tales desafíos inesperados, teniendo así una flexibilidad operacional en respuesta a las posibles sorpresas de Bennu, como es el caso.

Por ello, y ante la imposibilidad de encontrar zonas que encajaran con los requerimientos iniciales (planas y de unos 25 metros de diámetro), se descartó seleccionar los dos sitios finales este mismo Verano, como estaba previsto. En un cambio de planes, pasará cuatro meses adicionales estudiando cuatro sitios candidatos en detalle, con un enfoque particular en la identificación de regiones de material de grano fino. Se les conoce como Nightingale, Kingfisher, Osprey, y Sandpiper, y uno de ellos será donde la OSIRIS-Rex afronte el momento más crítico.

Nightingale: Es el situado más al norte, a 56 grados de latitud. Hay varias regiones de muestreo posibles, que se encuentra en un pequeño cráter situado dentro de un cráter más grande (140 m). El lugar contiene principalmente material oscuro de grano fino y tiene el albedo y la temperatura más bajos de los cuatro.

Kingfisher: Dentro de un pequeño cráter cerca del ecuador. Tiene un diámetro de 8 m y está rodeado de rocas, aunque el sitio en sí está libre de ellas. Tiene la firma espectral más fuerte para minerales hidratados de los cuatro.

Osprey: En un pequeño cráter de 20 m de diámetro, también en la región ecuatorial. Hay varias regiones potencialmente interesantes en su interior. La diversidad de tipos de rocas en el área circundante sugiere que el regolito dentro de Osprey también puede ser diverso. Tiene la firma espectral más fuerte de material rico en carbono entre los cuatro sitios.

Sandpiper: Se encuentra en el hemisferio sur. El sitio está en un área relativamente plana en la pared de un gran cráter de 63 m de diámetro. Los minerales hidratados también están presentes, lo que indica que puede contener material rico en agua sin modificar.

Uno de ellos será, si no hay nuevos cambios de planes, el lugar donde la OSIRIS-Rex afronte su encuentro con el destino. Esperemos que con tanta fortuna y éxito como la de su "hermana" japonesa.

Los cuatro lugares finales. Uno de ello será el lugar donde la sonda tocará la superficie para tomar muestras.

Su posición en Bennu.

NASA Mission Selects Final Four Site Candidates for Asteroid Sample Return

martes, agosto 13, 2019

En las fuentes de la tormenta

El viento solar visto por la sonda Parker.

Vivimos envueltos por una corriente de partículas continua. Envueltos por nuestro doble escudo protector, atmósfera y campo magnético, casi no son damos cuenta de ello, excepto en los momentos en que esta adquiere la categoría de tormenta y casi desborda nuestras defensas. Es aquí cuando la realidad de vivir en un oasis planetario rodeado de un ambiente hostil a todos los niveles se hace más evidente, así como la necesidad de conocer su fuente de origen. De ahí la necesidad de aproximarnos a ella, es decir, a la estrella que conforma el corazón de nuestro sistema planetario: El Sol.

Parker nació con ese objetivo. Quiere ir más allá, aproximarse más de lo que haya hecho nunca antes nadie, y adentrase en la Corona Solar, el lugar donde el viento solar inicia su camino hacía las profundidades del espacio. Un viaje peligro por razones evidentes, pero del que se espera dar un salto adelante espectacular en el conocimiento del Sol, y que ya lleva realizados diversos sobrevuelos, todos ellos ya más cerca que nadie, pero aún lejos de lo que será el momento culminante de su viaje.

Cuatro son los instrumentos de los que está equipada la sonda Parker, y de ellas son las cámaras WISPR las que más llaman nuestra atención. Al fin y la cabo nos permiten ver con nuestros ojos lo que significa adentrarse tanto en el reino del Sol, y aunque nunca lo miran directamente, ya que eso sería letal, su mirada indirecta es igualmente fascinante. Y como ejemplo tenemos el sobrevuelo realizado entre el 6 al 10 de noviembre de 2018, y del que ahora tenemos un nuevo video, que combina las tomas de las dos cámaras que conforman WISPR.

El equipo de la misión se encuentra actualmente en el proceso de analizar datos de las dos primeras órbitas."Los datos que estamos viendo de los instrumentos de la Parker nos muestran detalles sobre estructuras y procesos solares que nunca hemos visto antes", explica Nour Raouafi, científico del proyecto."Volar cerca del Sol, un entorno muy peligroso, es la única forma de obtener estos datos, y la sonda está funcionando con gran éxito". Y apenas hemos cruzado las puertas. Los próximos meses y años nos deparan cosas aún más espectaculares, un viaje hacia el lugar donde nacen las tormentas.

El viento solar en todo su esplendor, y más concretamente lo que se como "streamer", una corriente de partículas cargadas que se desplazan relativamente lentas y que se originan en el ecuador del Sol, que está oculto más allá del borde izquierdo. Igualmente se aprecia como cambia el ritmo en que la sonda recoge los datos, mayor cuanto más cerca, lo que hace que el vídeo se ralentice notablemente al tener más imágenes que utilizar. Al fondo se aprecia la Vía Láctea, y a la izquierda el pequeño Mercurio.

One Year, 2 Trips Around Sun for NASA's Parker Solar Probe

domingo, agosto 04, 2019

El camino a otros mundos

Un año del telescopio especial TESS.

Fue lanzado como el sucesor de Kiuper, que estaba ya cerca de su final. Y cuando este llegó, tomó definitivamente el papel del nuevo cazador de mundos, un liderazgo temporal, ya que otros están en camino, pero vital para mantener el alto ritmo de descubrimientos realizados. De todo esto hace ya un año, tiempo durante el cual no hemos oído hablar mucho de el, al menos fuera de los círculos profesionales, posiblemente porque su predecesor ya rompió el hielo, mostrando que la Galaxia rebosa de mundo. Al final, incluso lo más extraordinario pierde interés cuando se convierte en habitual.

Llega la hora, por tanto, de reivindicar a TESS. Y con merecimiento, ya que sin hacer mucho ruido, ya tiene en su lista de triunfos 24 exoplanetas confirmados, y hasta 993 candidatos, disminuciones cíclicas en la luz de algunas estrellas que encaja perfectamente con la idea de un planeta cruzando por delante vista desde la Tierra. No todos los candidatos se convierten en realidades, ya que son señales muy tenues, pero solo que un porcentaje relativamente pequeño lo sean, eso ya implica varios centenares de nuevos mundos. Eso ya excede y con mucho las previsiones, ofreciendo a futuros telescopios como el James Webb, objetivos claros.

Todo esto son resultados excelentes, pero obviamente, a estas alturas se buscan cosas más concretas. Es decir, planetas terrestres situados a distancias de sus respectivos soles que podrían, siempre hablando potencialmente, ser capaces de albergar vida. Y en esto TESS también está cumpliendo de sobra, especialmente con los hallazgos en sistemas planetarios como GJ 357 y TOI-270, muy prometedores en este aspecto. Incluso encontró, para alegría de los astrónomos, lo que se conoce como un sub-Neptuno, que con la mitad del tamaño del nuestro, podría ser el eslabón perdido entre los mundos terrestres y los gigantes helados.

En resumen, TESS se adentra en el camino abierto por Kuiper, al mismo tiempo que lo prepara para que los futuros colosos, como Webb, se adentren por el en busca de lo que se esconde más allá. Solo por eso se merece nuestra atención y agradecimiento.

TESS antes del lanzamiento, durante las pruebas finales. Podemos observar, cubiertas por los protectores, las 4 cámaras idénticas que con forman su sistema óptico.

La primer imagen tomada después del lanzamiento. Es una toma de prueba (la estrella brillante en la parte inferior izquierda es Beta Centauri), pero da una idea del ingente trabajo de TESS y para los equipos y sistemas que deben analizar los datos que envía para registrar cualquier disminución en la luminosidad de alguna de las estrellas observadas.

NASA's TESS Exoplanet Hunter Goes Above and Beyond in Mission's 1st Year 

viernes, agosto 02, 2019

Señales

Un asteroide nos visita por sorpresa.

Debemos aumentar los ojos que vigilen el cielo, y invertir en tecnologías que permitan afrontar este tipo de amenazas, siempre aparentemente lejana pero que han demostrado, una y otra vez, que pueden surgir casi de la nada. Y no porque aparezcan repentinamente, sino porque no tenemos suficiente capacidad de rastreo del espacio profundo para verlos a tiempo, no ya tanto los de tamaño kilométrico, que podemos considerar con bastante seguridad que los tenemos "cazados", sino aquellos del orden de los centenares de metros, suficiente pequeños para ser pasados por alto, y suficientemente grandes para provocar grandes daños en caso de impacto.

El pasado 25 de Julio vivimos otros de esos avisos. Ese día el asteroide 2019 OK, de un centenar de metros de diámetro, paso a solo 65.000 Kilómetros de distancia de La Tierra. Cerca, demasiado cerca, especialmente porque apenas se descubrió unos días antes. Es decir, que de haber llevado una trayectoria de colisión y ser más potencialmente mortífero, no habría tenido tiempo para nada. Un nuevo aviso.

Más indicativo de que debemos seguir desarrollando las tecnologías necesarias para aumentar nuestras capacidades de detección y identificación de estos pequeños asteroides, es que en realidad ya se había detectado semanas antes, pero nadie lo identifico como tal, dado lo diminuto de su brillo y la aparente poca velocidad a la que se movía con respecto a las estrellas de fondo. Una incapacidad a la hora de reconocer la amenaza del que se ha tomado buena nota y que se espera pueda desarrollarse nuevos software para los telescopios presentes y futuros dedicados a estas tareas.

La baja velocidad aparente camufló a 2019 OK, aunque no fue la única causa de su invisibilidad. Viaja en una órbita altamente elíptica, llevándola desde la órbita de Venus hasta más allá de la de Marte. Esto significa que el tiempo que pasa cerca de la Tierra y es detectable con las capacidades actuales es relativamente corto. Nuevamente una indicación de que debemos mejorar.

2019 OK ya es historia, y no pasará de nuevo cerca de nosotros hasta dentro de 200 años. No es una amenaza en un futuro previsible, pero el pequeño susto que significó detectarlo ya a las puertas de casa una roca de 100 metros de diámetro y las enseñanzas que extraigamos de ello quizás ayude que deje de serlo para siempre.

La órbita, ahora conocida de 2019OK.

El SONEAR (Southern Observatory for Near-Earth Asteroids Research), el primero en detectarlo de forma definitiva, unos días antes del encuentro.

La misión AIM y el telescopio Flyeye, alguna de las grandes apuestas para el futuro.

Asteroid´s surprise close approach illustrates need for more eyes on the sky

miércoles, julio 31, 2019

El eco de un nacimiento

Desvelando el origen de nuestra galaxia.

El proyecto Gaia nació con la idea de levantar un mapa tridimensional de la Vía Láctea, que entre otras ventajas podría permitir a los astrónomos, a partir de las características, trayectoria y velocidad de millones de estrellas, moverse a través del tiempo, hacia el futuro pero también hacia un pasado remoto, hacia sus mismos orígenes. No resulta extraño que este telescopio espacial generara tantas expectativas, y a día de hoy se puede decir que cumplidas. Sus descargas de datos son la base de numerosos descubrimientos, y lo seguirán siendo en mucho tiempo.

Uno de estos últimos, liderado por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), nos lleva a los posibles acontecimientos que dieron forma a la Vía Láctea tan y como la conocemos."Hemos analizado y comparado con modelos teóricos la distribución de colores y magnitudes (brillo) de estrellas en la Vía Láctea, diferenciando entre varias componentes: El denominado halo estelar (una estructura esférica que rodea a las galaxias espirales) y el disco grueso (estrellas pertenecientes al disco de nuestra Galaxia, pero a cierta altura)", señala Carme Gallart, investigadora y primera autora de este artículo. El resultado permite hacernos una idea de lo que ocurrió en esos inicios turbulentos.

Anteriormente ya se había descubierto que el halo galáctico parecía estar compuesto por dos poblaciones estelares diferenciadas, unas más azuladas que otras (lo que está relacionado con su contenido en metales), de tonos rojizos. El movimiento de estas primeras, claramente diferenciado de las otras, permitió identificarla como las antiguas habitantes de una galaxia ahora desaparecida, absorbida por la progenitora de la Vía Láctea después de impactar contra ella. Se la conoce como Gaia-Encélado, aunque hasta ahora no sabíamos demasiado.

"El análisis de los datos de Gaia nos ha permitido obtener la distribución de edades de las estrellas de ambas componentes y ha mostrado que ambas están formadas por estrellas igualmente viejas, con una edad promedio mayor que la del disco grueso", indica el investigador del IAC y coautor del trabajo Chris Brook.¿Qué diferencia una de la otra? "La pieza final del puzle la proporcionó la cantidad de metales (elementos que no son ni hidrógeno ni helio) que poseen las estrellas de una y otra componente", explica Tomás Ruiz Lara, investigador del IAC y otro de los autores del artículo. "Las estrellas de la componente azul contienen una cantidad menor de metales que las de la componente roja". Estos hallazgos, sumados a predicciones de simulaciones cosmológicas, también analizadas en el estudio, permitieron completar la historia de la formación de la Vía Láctea.

Todo nos lleva a un escenario plausible: Hace 13.000 millones de años se empezaron a formar estrellas en una galaxia enana llamada Gaia-Encélado y otra, que sería el progenitor principal de nuestra Galaxia, unas cuatro veces más masivo y con mayor cantidad de metales. Hace 10 mil millones de años esta última sufrió la colisión frontal de la segunda, fusionándose en una sola, aunque sería más justo decir que Encélado fue devorada. Como consecuencia, algunas de las estrellas de ambos sistemas adquirieron movimientos caóticos fruto del caos gravitatorio, pasando a formar parte de lo que hoy llamados el halo de la Vía Láctea. Tras ello, se sucedieron violentos brotes de formación estelar hasta hace 6.000 millones de años, cuando el gas se asentó en el disco de nuestra galaxia dando lugar al conocido como disco fino.

"Hasta ahora, tanto las predicciones cosmológicas como la observación de galaxias espirales lejanas similares a la Vía Láctea indicaban que esta fase violenta de fusión de estructuras menores era frecuente". Ahora, se ha conseguido ofrecer una imagen de como fue dicho proceso en nuestra galaxia, desvelando así las primeras etapas de nuestra historia cósmica, cuando dos galaxias, cada una con su propia historia, dejaron de existir para dar paso a lo que se convirtió en nuestro hogar en el Universo.

El proceso de impacto y fusión que dieron lugar a la Vía Láctea, y que aún tiene su huella en la existencia de dos poblaciones de estrellas claramente diferenciadas por metalicidad (cantidad de elementos más complejos que el hidrógeno y el helio) en su halo exterior.

Desvelado el nacimiento de la Vía Láctea

sábado, julio 27, 2019

La nueva ola marciana

Así es la nueva flota de exploradores que partirá hacia Marte el próximo año.

En 2020 se abre una nueva ventana de lanzamiento entre La Tierra y el planeta rojo, denominación que indica que la posición de ambos es la adecuada como para que un vehículo puede pasar de uno a otro mediante una orbita de transferencia, la forma más efectiva, así como más económica, de realizar dicho viaje, al menos con la tecnología que disponemos actualmente. El gran "pero" es que solo se abre una vez cada 26 meses, por lo que en ocasiones podemos asistir a una notable concentración de misiones para su lanzamiento, y más cuando Marte es un objetivo actualmente tan prioritario.

El próximo año será una de ellos, con 4 misiones en la línea de salida. Después de la pérdida de Opportunity la actual flota marciana había quedado algo disminuida, pero si todo va bien en 2020 verá de nueva una nueva generación inicia su camino hacia el planeta rojo. Lejos de perder impulso, 2019 será un año de pausa ante la nueva tormenta que se avecina. Veamos a los 4 protagonistas de la futura nueva ola de exploradores.

1) Mars 2020: Aún sin un nombre oficial, que sigue en proceso se selección, es sin lugar a dudas la nueva joya de la corona de la NASA. Hermano de Curiosity en su estructura, su instrumental estará centrado en la búsqueda de biomarcadores, rastros químicos de antigua vida marciana. También recogerá muestra para su futura recuperación, y lo que más destaca desde un punto de vista mediático, un pequeño helicóptero capaz de desplazarse por el tenue aire marciano, y que una vez separado del rover iniciará su propia aventura, siguiéndolo en su avance como si fuera un explorador abriendo camino. Debería llegar a Marte en Febrero de 2021.

2) Rosalind Franklin: Si el rover de la NASA aún no tiene un nombre, no se puede decir lo mismo del que enviará la ESA, la segunda parte de la misión Exomars, cuya parte orbital ya se encuentra en Marte desde hace más de un año. Al igual que su contrapartida norteamericana, buscará señales de vida, pero a diferencia de este, no solo pasadas, sino también presentes, gracias a su capacidad de extraer y analizar muestras situadas hasta a 2 metros de profundidad, donde cualquier hipotética actividad biológica estaría protegida del duro ambiente exterior. Llegará también en Febrero de 2021.

3) HX-1: China quiere extender su exploración más allá de La Luna, por que dará el salto a Marte con su propia y, para ser la primera vez que lo intenta, ambiciosa. Lejos de ir paso a paso, como con La Luna, el gigante asiático apunta alto con una misión compleja, que incluye una sonda orbital, un módulo de aterrizaje y un rover de superficie, relativamente pequeño pero el doble de masivo que los dos Yutu lunares.

4) Hope: Los países islámicos nunca han abordado seriamente la exploración interplanetaria, pero eso cambiará en 2020 con la primera sonda de dicho origen. Los Emiratos Árabes Unidos sorprendió al mundo anunciando su intención de lanzar una misión a Marte, y con el tiempo se ha convertido en una realidad, en colaboración que Japón, que ofrecerá uno de sus cohetes lanzaderas para ponerlo en camino. Una vez en órbita marciana estudiará su atmósfera. Llegará a principios de 2021.

Si todas consiguen llegar a su destino y alcanzar sus diversos objetivos de una pieza, la población de exploradores robóticos pasará de las 8 actuales hasta las 12, 13 se contamos a las dos integrantes de la misión China de forma separara. La nueva ola se dispone a llevar, junto con los veteranos ya presentes, la exploración marciana a un nuevo y trascendental nivel.

El rover ExoMars, ahora conocido como Rosalind Franklin, es la segunda parte de esta ambiciosa misión europeo-rusa. Con ella quizás lleguen respuestas sobre la hipotética vida que pudo haber, o sigue existiendo, en el planeta rojo.

El mundo árabe afrontará su primera misión interplanetaria con Hope, protagonizado por los Emiratos Árabes Unidos con la colaboración de Japón.

Siguiendo la estela de sus éxitos en la Luna, China hace la gran apuesta por Marte, en una misión realmente ambiciosa, con una sonda orbital y un rover de superficie. Se sabe poco de el, excepto que, en conjunto, llevará 13 instrumentos científicos.

El sucesor de Curiosity, heredero de su experiencia y tecnología, pero con su propio destino, la búsqueda de rastros químicos de la vida. También guardará muestras para su futura recolección, pondrá a prueba tecnología para extraer oxígeno del suelo marciano, y lo que es más llamativo, transportará un pequeño helicóptero que lo seguirá en su avance con pequeños saltos adelante.

4 Mars Missions Are One Year Away from Launching to the Red Planet in July 2020