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lunes, febrero 27, 2012

El latido de una compañera

La Lunar Reconnaissance Orbiter ofrece evidencias de actividad geológica reciente en la Luna.

Nuestra vecína planetaria, un satélite tan grande que casi podemos considerarla más bién la integrante más pequeña de un planeta doble, fue, en sus primeros tiempos, un mundo activo y cambiante, como dan testimonio los grandes Mares, las manchas oscuras que podemos ver a simple vista y que en realidad son antiguas corrientes de magma que cubrieron parte de la superficie más antigua, dotando al rostro lunar ese aspecto tan característico (cosa que no es así en su cara oculta) que nos lleva acompañando desde el día en que los primeros seres que podríamos catalogar de Humanos elevaron su mirada..

Hoy día, miles de millones de años después, La Luna es un mundo practicamente muerto....o casi: Ocurren pequeños seismos, como detectaron los instrumentos dejados por los Apolo, se han registrado emisiones de gas radón-222 en cráteres como Alphonsus o Aristarco, se producen los aún no del todo bién explicados "fenómenos lunares transitorios", resplandores y oscurecimientos locales que actualmente se cree que podrían estar relacionados con lo anterior, y desde hace unos años sabemos de la presencia de los llamados lóbulos escarpados, que parecen indicar que nuestro satélite aún esta en un proceso de contracción global como consecuencia de que su interior se sigue enfriando.

Ahora nos llega una nueva muestra de actividad de este mundo no tan silenciosa como parece, y con el pequeño misterio añadido de que, al menos en algunas zonas, se opone a la aparente contracción global..

Las imágenes de la sonda Luna Reconnaissance Orbiter dejaron al descubierto recientemente la existencia de fosas tectónicas, pequeñas fracturas de no más de un Kilómetro de longuitud y varios centros de metros de amplitud, y que parecen indicar que, al menos en esos pocos puntos donde se han descubierto, la corteza no se está en contración sino justo lo contrario, se está separando, lo que provoca su fractura. Se cree, además, que son muy jovenes, quizás menos de 50 millones de años, lo que en tiempo geológico es muy poco.

La presencia de estas pequeñas fracturas resultan muy instructiva, pués permite asumir que las fuerzas que impulsan la contracción de La Luna son muy debiles, tanto que en algunos puntos se ven superadas por las que forman las ahora observadas fracturas, tal como explica Thomas Watters, del Centro de Estudios Planetarios y de la Tierra:"Pensamos que la Luna está en un estado general de contracción global debido al enfriamiento de un interior aún caliente. Las fosas tectónicas nos dicen que las fuerzas que actúan para reducir el tamaño de la Luna fueron superadas en esos lugares por las fuerzas que actúan para separarlas. Esto significa que las fuerzas de contracción que reducen el tamaño de la Luna no pueden ser grandes, o las pequeñas fosas no pudieron haberse formado".

Otra de las conclusiones que se extraen, en especial por el descubrimiento de la mayor de las fosas tectónica en las tierras altas de la cara oculta (por tanto, de las más antiguas) es que La Luna nunca estuvo totalmente fundida, como si parece que ocurrió con el resto de planetas terrestre. Hay que recordar que el estado de fusión que, al menos en el caso de La Tierra, aún se mantiene en buena parte e impulsa su actividad geológica, se cree que ocurrió posteriormente a su nacimiento como consecuencia de la acumulación de elementos radiactivos en su interior, cuya paulatina desintegración generaron el calor necesario para ello.

"Fue una gran sorpresa cuando encontré fosas tectónicas en las tierras altas de la cara oculta. Inmediatamente apunté a la región para obtener imágenes estéreo de alta resolución, por lo que pudimos crear una vista en tres dimensiones de la fosa tectónica. Es emocionante descubrir algo totalmente inesperado. Sólo alrededor de la mitad de la superficie lunar ha sido fotografiada en alta resolución. Hay mucho más en la Luna que espera ser explorado", explica Mark Robinson, investigador principal de LROC (Lunar Reconnaissance Orbiter Camera).

Cuanto más lo conocemos, más nos damos cuenta de que nuestro satélite y compañero de viaje, que resplandece en el firmamento como una joya entre las estrellas, es un mundo complejo del que aún estamos lejos de conocer por completo.

La mayor de las fosas tectónicas descubiertas por la LRO, en la cara oculta.

Uno de los sismógrafos dejados en la Luna por los Apolo, en este caso por el Apolo 11, con Buzz Aldrin a su lado. Durante los años que permanecieron en activo registraron una sorprendente cantidad de seismos, algunos de intensidad notable.

Los fenómenos lunares transitorios son uno de los misterios que aún esperan una respuesta definitiva, aunque la actividad geológica en forma de emisiones de gas parece que puede estar detrás de su aparición, al menos en algunos casos.


1 comentario:

Rocío Guadalupe Hernández Parra dijo...

Interesantísimooooo!!! Gracias por compartirlo!!! Un abrazooo =)