martes, octubre 18, 2016

Infinito por 10

Las datos del Hubble indican que el Universo contiene 10 veces más galaxias de lo que creíamos.

"My God, it's full of stars!". Es posiblemente la frase más famosa de la igualmente mítica 2001: A Space Odyssey, tanto en su versión original en novela, como en la posterior versión cinematográfica. Sin embargo dicha expresión se queda hasta corta con respecto a la realidad. Quizás si esa historia se hubiera escrito hoy día la frase habría sido más bien un "My God, it's full of galaxies!", si no por parte del protagonista, David Bowman, si por los astrónomos que habitaran ese Universo de ficción. Como posiblemente murmuraron muchos en el de verdad ante este nuevo estudio basado en las observaciones el veterano Hubble. Y es que si el Cosmos, por si solo y solo mirando a nuestro alrededor más cercano, nos parece basto y prácticamente infinito, ahora esta inmensidad resulta aún más sobrecogedora.

¿Cuantas galaxias existen en el Universo? A mediados de los 90, las imágenes del Hubble conocidas como Deep Field (Campo Profundo) dieron una primera visión real de su población de galaxia, mientras que observaciones posterior, aún más sensibles, conocidas como de Campo Ultra Profundo revelaron una miríada de galaxias débiles. Esto condujo a una estimación de 200 mil millones. Una cifra mareante, ya que incluso teniendo en cuenta que la mayoría son muy pequeñas, débiles galaxias enanas, incluso estas contienen millones de Soles. Pero quizás la realidad es incluso más desafiante de la razón humana, ya que bien puede ser que la cifra real sea 10 veces superior.

Así lo concluye un estudio liderado por Christopher Conselice, de la Universidad de Nottingham. En su trabajo utilizaron imágenes de campo profundo del Hubble, además de datos publicados por otros equipos de astrónomos. Las convirtieron minuciosamente en 3-D, con el fin de realizar mediciones precisas del número de galaxias en diferentes épocas de la historia del Universo, y aplicando nuevos modelos matemáticos, lo que les permitió inferir la existencia de galaxias que la actual generación de telescopios no pueden observar. Y alcanzar la sorprendente conclusión de que para que el número y masa de las vemos ahora y sus masas cuadren, tiene que haber muchas otras, un 90 por ciento, que son demasiado débiles y demasiado lejanas en el espacio y en el tiempo para ser visto en la actualidad. Estas se fusionaron con el tiempo para dar lugar a las galaxias más grandes que ahora podemos observar.

Es decir, que en eras mucho más tempranas de su historia, el Universo muchas más galaxias de lo estimado, hasta 10 veces más, todas ellas pequeñas y tenues, pero que fueron las semillas que darían lugar a las grandes galaxias actuales. Las pequeñas satélites de la Vía Láctea son un ejemplo de estas agrupaciones primordiales."Es alucinante que más del 90 por ciento de las galaxias en aún no se han estudiado. Quién sabe qué propiedades interesantes nos encontraremos cuando las descubramos con las futuras generaciones de telescopios? En un futuro próximo, el James Webb será capaz de hacerlo", afirma Conselice

La disminución del número de galaxias a medida que pasa el tiempo también contribuye a la solución de la paradoja de Olbers (formulado por primera vez en la década de 1800 por el astrónomo alemán Heinrich Wilhelm Olbers): ¿Por qué el cielo oscuro por la noche si el universo contiene una infinidad de estrellas? El equipo llegó a la conclusión de que, efectivamente, existe realmente tal abundancia de galaxias que, en principio, todos los puntos del cielo contienen alguna. Sin embargo, su luz es invisible para el ojo humano y la mayoría de los telescopios modernos, debido a factores conocidos que reducen la luz visible y ultravioleta: El corrimiento del espectro hacia el rojo y más allá debido la expansión cósmicas  y la absorción de la luz por el polvo y el gas intergaláctico. Todo ello combinado, mantiene el cielo de la noche oscuro a nuestros ojos.

Son cifras que nuestra mente es incapaz de gestionar. Para ella, es pura y llanamente el infinito, aunque solo sea porque va más allá de lo que podemos imaginar y abarcar. Como es la propia idea del Universo.
 
Conocer el número de galaxias en los orígenes del Universo podría arrojar luz sobre la evolución de estas a lo largo de las eras.

El campo de visión del Hubble, en las imágenes de campo profundo, y en las del ultra campo profundo. Estos datos han sido básicos para realizar esta nueve recuentro de galaxias.

¿Cuantas galaxias existen?

"Dios mio, está lleno de estrellas....y de galaxias!!"

The Universe’s Galaxy Population Just Grew Tenfold 

Hubble Reveals Observable Universe Contains 10 Times More Galaxies Than Previously Thought

lunes, octubre 17, 2016

Una historia de dos

ExoMars y Schiaparelli se separan y afrontan ya sus respectivos viajes hasta Marte.

Era el paso previo a la gran jornada prevista para el 19 de Octubre, y como en cualquier misión interplanetaria, cada paso previsto debe cumplirse para el siguiente tenga la posibilidad de cumplirse. Por ello fue una jornada de tensión para todos, especialmente si se tiene en cuenta que, debido a que la señal entre la sonda y la Tierra tarda actualmente unos 10 minutos en cubrir la distancia que les separa, todo se seguía en diferido: Solo podíamos esperar, sin posibilidad alguna de intervención. Y con Marte a solo 3 días de distancia, podemos decir que pocas posibilidades de reacción en caso de problemas técnicos.

Afortunadamente todo funcionó como estaba previsto. O casi, ya que hubo problemas posteriores que generaron cierta preocupación. ExoMars cumplió todos los pasos previstos, todos los sistemas de ambos vehículos quedaron listos, y a la hora señalada Schiaparelli se separó de ella, iniciando su propio viaje hacia Marte. Posteriormente se debía recuperar la señal con telemetría (datos sobre el estado de la sonda) de ExoMars, suspendida mientras durara la operación de eyección del módulo, pero eso no ocurrió inicialmente. Solo llegaba la señal, sin datos. Pasarían minutos, en realidad casi una hora, antes de que esta llegara. Un pequeño susto que finalmente quedó en nada, quizás fruto de la misma separación. En todo caso es algo que se sigue investigando para preparar con seguridad los acontecimientos del próximo 19 de Octubre.

Ese día ambas afrontaran duras pruebas. Mientras ExoMars iniciará una siempre delicada maniobra de inserción orbital, mediante el encendido de su impulsor principal durante 147 minutos para frenarla lo suficiente. Mientras tanto, y de forma paralela, Schiaparelli se adentrará en la atmósfera, con el objetivo de realizar un aterrizaje suave en Meridiani Planum, relativamente cerca de la actual posición de Opportunity. Ese es su meta, ya que no deja de ser una prueba de las tecnologías que se usarán con el rover ExoMars, la segunda parte de la misión, y que llegará en 2020. Por ello su vida será limitada, así como su retorno científico. Lo importante, y hay que tenerlo siempre en cuenta, es la sonda orbital, que a su vez dará cobertura al futuro rover. Y quizás nos de una respuesta al misterio del Metano marciano, siendo ese uno de sus objetivos principales.

Ambas viajan ya, en paralelo, hacia su destino. Esperemos que el 19 de Octubre sea un gran día para Europa. Y por extensión para cualquiera que crea que nuestro futuro está más allá de nuestro planeta. O simplemente para que nos apasiona el simple hecho de alcanzar otros mundos.

El 19 de Octubre ambos tiene una cita con destino opuestos. ExoMara para entrar en órbita y con una misión de años por delante, Schiaparelli para aterrizar y tener una vida breve en la superficie.

La separación de Schiaparelli marca el inicio del segundo intento de Europa de aterrizar en Marte, después de fallido Beagle-2, y busca experiencia de cara al auténtico reto, el rover ExoMars, previsto para 2020. Las imágenes tomadas durante el descenso, por parte de una cámara diseñada específicamente para este fin, serán las únicas que nos enviará.

Actualizaciones en tiempo real llegada y aterrizaje de ExoMars

domingo, octubre 16, 2016

Post Vintage (202): Viviendo en otros mundos del Sistema Solar: La Luna

Imaginando la presencia humana en nuestra compañera celeste. 

Hemos dejado atrás Venus, demasiado duro en todos los aspectos como para ser de nuestro agrado, y seguimos adelante en busca de un nuevo hogar. Y esta vez nos dirigimos al lado mismo de nuestro planeta de origen, a su enorme satélite conocido como Luna, tan familiar que en cierta forma, aunque sea otro mundo, es como si en parte siguiéramos en casa, teniendo como tendremos a La Tierra a la vista. Pero vivir cerca de los tuyos tampoco parece una tan mala opción, y sin duda hará que la nostalgia sea más llevadera. Quizá ser un selenita no esté tan mal.

El lugar para instalar nuestra base parece evidente con solo conocer un poco la naturaleza de este cuerpo celeste desvelada por las diversas misiones exploradoras que lo han visitado, y ese es cerca de las zonas polares, donde se sabe que existen reservas más o menos amplias de hielo de agua, protegidos de la luz solar en las sombras eternas de los grandes cráteres, que con la tecnología existente podremos extraer. Y es realmente valioso, un auténtico 3 al precio de 1: Agua para beber, Oxígeno para respirar e Hidrógeno como combustible. Es decir, la casi completa independencia de La Tierra. Si quisieramos podríamos crear una república lunar y decirles a los pesados terrestres que se olviden de nosotros, pero en el fondo somos unos sentimentales y no queremos cortar lazos. No por ahora.

Otra ventaja de esta localización es que nos libraríamos de los cambios de temperatura extrema que vive en el resto de la Luna, con temperaturas que pasan de los +127 C durante el día a los -233 C en plena noche. Si colocamos nuestro base en el lugar justo viviremos en un eterno atardecer, con temperaturas moderadas. No es que importe demasiado en un mundo sin atmósfera, y por tanto donde este calor no se puede transmitir, pero tanto a nuestro hogar, así como de nuestros trajes espaciales, siempre les irá mejor si evitamos contrastes tan extremos. A no ser que queramos una base enterrada, y por tanto mejor aislada. No sería una mala elección, y nos protegería de posibles meteoritos, pero quizás duraríamos: No hemos viajado tanto para terminar viviendo bajo tierra.

Eso si, más nos vale hacerla resistente a la actividad sísmica. Lejos de ser un astro muerto en este aspecto, los sismógrafos dejados por los Apolo han dejado constancia de que existen terremotos lunares, sobretodo generados de las mareas gravitatorias generadas por La Tierra. Y no son poca cosa: Hasta 5,5 en la escala de Richter y con duraciones de hasta 1 hora son suficientes para que nos podamos llevar un buen susto de no tomar precauciones.

Una vez instalados llega la hora de dar un paseo. Y ciertamente hay lugares que merece la pena que visitemos, ya que son totalmente diferentes a cualquier cosa que hayamos visto en La Tierra. Vastas llanuras de lava se extenderían ante nuestros ojos, decoradas con grandes montañas, la más alta de las cuales llega a los 5.5 Kilómetros. En realidad estamos ante el fruto de grandes impactos, ya que en La Luna no existen placas tectónicas que pueden generar elevaciones del terreno como ocurre en nuestro planeta. También puede que nos encontremos con alguna de las cuevas descubiertas por las sondas orbitales, en realidad entradas a antiguos túneles de lava que se han colapsado en parte. Los espeleólogos sueñan con poder bajar algún día por alguno de ellos. Pero estamos de turismo, así que algunas fotos de recuerdo, una curiosa mirada al interior por si vemos algo "extraño" (quizás hemos visto demasiadas películas de ciencia ficción) y seguimos adelante.

Y si lo que queremos son grandes vistas, pues nos aproximamos al gran cráter Aristarco, que ofrecería desde sus bordes una visión que dejaría en mal lugar al Gran Cañón del Colorado y como un punto insignificante al famoso cráter de Arizona.

Toda esta actividad sería relativamente sencilla de afrontar con la baja gravedad lunar, apenas 1/6 de la terrestre: Seríamos capaces de dar saltos 6 veces más altos y 6 veces más largos que los que dábamos en La Tierra, lo que sería muy útil para superar obstáculos y mover rocas. Pero cuidado con esto último. Como ya descubrimos en Mercurio, que pese menos no significa que tenga menos masa y menos inercia. Con la ilusión de la ligereza nos podríamos hacer daño. Una roca, como se suele decir, es una roca, aquí y en Plutón.

Sin atmósfera digna de mención no tendremos que preocuparnos del clima, que simplemente no existe como lo entendemos, y estaremos acompañados de un cielo siempre negro, incluso con el Sol presente. Las largas noches de 14 días terrestres de duración, en cambio, serían una promesa cumplida de cielos estrellados más allá de cualquier sueño, aunque nuevamente no las veríamos "parpadear" con en los cielos terrestres. Con inmensidad del Universo ante nuestros ojos entenderíamos porque hay astrónomos que sueñan con telescopios lunares. Y por encima de todo veríamos la azul, hermosa y cálida Tierra, ocupando en el cielo lunar un espacio 4 veces mayor que la Luna en los suyos, y inmensamente más resplandeciente gracias a sus océanos, nubes y hielos.

Eso, claro está, que nos quedemos en la cara visible. Como La Luna tarda lo mismo en girar sobre si misma que en completar una órbita, La Tierra se mantiene siempre en el mismo lugar del firmamento según la zona en que nos encontremos, como un elemento fijo, incrustado en la Bóveda Celeste. Y con un poco de suerte, si nos quedamos el tiempo suficiente, asistiríamos a un eclipse de Sol, aunque sería nuestro antiguo planeta el que cubriría a nuestra estrella, convirtiéndose en un espectacular anillos de fuego celeste, que cubriría todo el escenario lunar de todos anaranjados, lo que los terrestres verían en ese momento como una "Luna de sangre". Lo que se llama ver la otra cara de la moneda.

¿Y que tal tomar unas fotografías de semejante espectáculo y enviarlas a casa? Una de las ventajas de vivir en la Luna es que las comunicaciones con ella serían rápidas, apenas algo más de 2 segundos de retraso entre enviar un mensaje y recibir respuesta. No está nada mal, cosas peores hemos visto cuando vivíamos en ella, y eso que estábamos en el mismo planeta. Así que no solo las podremos enviar, sino comentarlas con nuestros conocidos casi en directo.

Ciertamente el gran satélite terrestre tiene evidentes ventajas para ser nuestro nuevo hogar, Hay recursos en forma de agua helada que permiten ser autónomos en casi todos los aspectos, y la cercanía con La Tierra permite comunicaciones casi en directo, además de la posibilidad del envío rápido de suministros o ayuda en caso de que hubieran problemas de cualquier tipo. Pero aún es pronto para decidirse, y en el fondo queremos explorar mucho más allá, atraídos por la lejanía y lo desconocido, como les ocurría a los antiguos exploradores.

Nuestra siguiente parada, con la llegada prevista para dentro de una semana, es el planeta de los sueños, donde la Humanidad siempre proyectó sus deseos de exploración interplanetaria, y donde no pocos colocaron sus fantasías de antiguas civilizaciones alienígena. Marte, el planeta rojo, ya nos espera.

Infografía: Viviendo en La Luna 

What Would It Be Like to Live on the Moon?

Viviendo en otros mundos del Sistema Solar: Mercurio 

Viviendo en otros mundos del Sistema Solar: Venus

sábado, octubre 15, 2016

Un extra de 53 días

Problemas en su impulsor principal deciden el aplazamiento de la entrada de Juno en su órbita definitiva.

"La telemetría indica que dos válvulas de retención de helio, que juegan un papel importante en el encendido del motor principal de la sonda no funcionaron como se esperaba durante una secuencia de comandos que se inició ayer. Deberían haberse abierto en unos pocos segundos, pero tardaron varios minutos. Tenemos que entender mejor este problema antes de seguir adelante con la activación del motor principal", explica Rick Nybakken, director del proyecto Juno en el JPL. Las cosas no siempre ocurren como está previsto, y ser capaces de adaptarse a las circunstancias es vital para cualquier misión interplanetaria.

El 19 de Octubre debía haber sido el momento en que Juno, después del encendido de su impulsor principal conocida como PRM (period reduction maneuver), se habría colocado en su órbita definitiva, pasando de su periodo actual, de 53 a 14 días terrestres. Ahora ese momento deberá esperar hasta el 11 de Diciembre, momento en que realizará su tercer sobrevuelo. Por tanto, el que ocurrirá dentro de unos pocos días será parecido al ocurrido el 27 de Agosto, con todos los instrumentos científicos encendidos, en lugar de estar la mayor parte de ellos desactivados como protección.

"Es importante tener en cuenta que el periodo orbital no afecta a la calidad de la ciencia que tiene lugar durante los sobrevuelos cercanos a Júpiter", explica Scott Bolton, investigador principal de Juno."La misión es muy flexible en este aspecto. Los datos se recogieron durante nuestro primer sobrevuelo el 27 de agosto fueron una revelación, y anticipo totalmente un resultado similar para el este próximo 19 de Octubre". Un día muy ocupado, ya que coincidirá con la llegada de ExoMars a Marte.

Y después llegarán otros 53 días terrestres de espera, mientras la NASA y Lockheed Martin Space Systems (empresa constructora de la sonda) estudian los datos de telemetría para conocer los motivos de este comportamiento inusual y aplican soluciones. Y nos presentan un nuevo calendario, ahora alterado por este imprevisto, esperemos que solucionable, ya que de lo contrario el resultado final de esta misión quedaría notablemente mermado. Y es que nadie dijo que manejar un complejo ingenio tecnológico situado a 700 millones de Km de distancia fuera sencillo.

La órbita definitiva de Juno, de 14 días terrestres, debería haberse alcanzado con un encendido del motor principal durante el sobrevuelo del 19 de Octubre. Ahora esto queda aplazado hasta el 11 de Diciembre.

El paso del 19 de Octubre, por tanto, será parecido al del 27 de Agosto, con la sonda reuniendo ciencia a toda máquina.

Mission Prepares for Next Jupiter Pass

viernes, octubre 14, 2016

Los misterios de SuperSaturno

Poniendo bases plausibles al más colosal sistema de anillos conocido.

En 2007 salió a la luz la existencia (o posible existencia, siendo más precisos) de uno de las estructuras planetarias más extrañas y asombrosas jamás encontrados en nuestro vecindario galáctico. Todo empezó cuando se observaron una serie de eclipses inusuales procedentes de una estrella situada a 420 años luz de la Tierra. Eso atrajo la atención de no pocos astrónomos, y en 2012 un equipo de Japón y los Países Bajos razonó que este fenómeno se debía a la presencia de un gran exoplaneta  (designado J1407b) -con un sistema de anillos masivo. Y por masivo entendemos al menos 100 veces más extensos y con mayor masa que los de Saturno, tanto que si estuvieran alrededor de este último, serían claramente visibles desde la Tierra a simple vista. Los 37, ya que esta es la cantidad que se cree podemos encontrar, extendiéndose hasta 90 millones de Kilómetros de distancia.

Su misma escala colosal a todos los niveles genera, y es lógico que así sea, dudas sobre si realmente existen. Teniendo en cuenta el hecho de que el planeta se periódicamente más cerca de su estrella, un sistema de anillo de esta tamaño experimentarían unos tirones gravitatorios que deberían disiparlos. Y sin olvidas que el mismo planeta aún debe ser confirmado de forma definitiva. Por tanto la primera pregunta que debemos responder, antes de avanzar hacia adelante, es si algo así es posible, si estos superanillos son realmente posibles, y si es así cuanto tiempo podrían sobrevivir. Es lo que se propusieron responder Steven Rieder (del Instituto RIKEN en Japón) y Matthew Kenworth (Universidad de Leiden en los Países Bajos). Sus conclusiones demuestran que son realmente viables, aunque eso si, bajo ciertas circunstancias igualmente extrañas..

Para ello realizaron una serie de simulaciones (Utilizando el Astrophysical Multi-purpose Software Environment o AMUSE). Al final, sus resultados mostraron que con un período orbital 11 años y una órbita retrógrada podrían sobrevivir por lo menos 10.000 órbitas, o lo que es lo mismo 110000 años. Como Reider explica "el sistema sólo es estable cuando los anillos giran en dirección opuesta a cómo el planeta orbita la estrella. Puede ser que sea inverosímil: anillos masivos que giran en sentido contrario, pero ahora hemos calculado que un sistema "normal" no puede sobrevivir". 

La respuesta, por tanto, esconde otro enigma, ya que estamos hablando de anillos retrógrados, algo fuera de lo común. Los investigadores creen que podrían ser el resultado de un evento catastrófico (tal como una colisión masiva) que causó los anillos (o el propio planeta) cambiaran su rotación. Sus resultados también indican que algo así permitiría los eclipses observados, como lo de 2007, mientras que el responsable sea algún otro tipo de objeto no parece una opción. "La posibilidad de que sea eso es mínima", asegura Rieder.

Aún queda un largo camino en esta investigación, que ahora se centrará en desarrollar modelos que abarque su formación y evolución a través del tiempo. De momento, con estos resultados, y aunque plantean un escenario realmente extraño, muestran que bajo dichas circunstancias estos gigantescos anillos son viables. No es una demostración definitiva, pero si un paso adelante para que así lo sea. Pero que realmente esta especie de SuperSaturno sea viable ya resulta extraordinario. Que extraño y maravilloso es el Universo.

Impresión artística de como se verían los anillos alrededor de J1407b desde la Tierra si se colocaron alrededor de Saturno.

Explicando los superanillos. 

Giant rings around exoplanet turn in the wrong direction

jueves, octubre 13, 2016

Los colores de una leyenda

¿Por que motivo cambió el color del tanque principal de los Space Shuttle?

Es posiblemente el máximo exponente del deseo humano por alcanzar el espacio, y para aquellos nacidos en los 70 y 80, todo un símbolo que inspiró la pasión por el espacio a no pocos de ellos. Su imagen es ya icónica, quizás el único integrante de la flota aeroespacial que casi todo el mundo, sea de donde sea, es capaz de reconocer al instante, incluso hoy días, años después de su retirada. Un auténtico viajero de los sueños, aunque detrás de esa imagen se esconde la triste historia de un vehículo nacido para abaratar los costes de los lanzamientos pero que nunca pudo cumplir con tales expectativas. Como ocurre con tantas cosas en la historia, la percepción de algo y la realidad de ese algo, son términos divergentes.

Pese a todo su belleza era innegable, y verlo despegar era un espectáculo maravilloso. Y es aquí donde abordamos lo que no deja de ser una curiosidad, pero que seguramente habrá intrigado a no pocos entusiastas de los transbordadores espaciales, bien porque fueron testigos de esos primeros lanzamientos, quizás porque reuniendo información sobre su dilatada historia se encontrara con las fotografías de esos primeros y titánicos despegues. Y es que el aspecto del transbordador Columbia, protagonista de las misiones STS-1 y STS-2 (como su numeración indica, las dos primeras de la historia) era muy diferente a la que tanto este como sus hermanos tendrían más adelante, y que es el que todos recordamos y nos resulta más familiar.

La diferencia estaba en el gran depósito externo, sobre el cual estaban acoplado tanto el transbordador como los dos cohetes laterales, y que presentaba un reluciente y blanco aspecto, más en conjunto con sus acompañantes que posteriormente, cuando adquirió la tonalidad anaranjada que todos recordamos.¿Cual es el motivo de esta diferencia? Que en esos dos primeros viajes el tanque estaba cubierto por una pintura de látex blanco especial, no por motivos estéticos o para hacer juego con el conjunto, sino para añadir un extra de protección, especialmente ante los rayos ultravioletas, a lo que no dejaba de ser un inmenso depósito de hidrógeno y oxígeno líquido que era mejor para todos mantener bien refrigerados una vez cargados y en espera del lanzamiento.

Pero después de esos dos primeros y blancos vuelos, la NASA y Lockheed Martin, responsable de su construcción, llegaron a la conclusión que este recubrimiento extra no era realmente necesario. Su retirara significó rebajar en 270 Kilogramos su peso total, un ahorro que dejaba más espacio a la carga útil o simplemente para mejorar el rendimiento de los impulsores. Y que adquiera su color definitivo, que no es otro que el de la espuma aislante que lo recubría, que desde entonces quedó a la vista. Y con ello el transbordador espacial adquiriría su aspecto definitivo, el que lo acompañaría en su dilatada y tristemente complicada historia. Pero también el que conformó la nave de nuestros sueños.

El aspecto original que presentó durante los dos primeros lanzamientos, con el tanque externo pintado de color blanco.

El transbordador espacial con su aspecto definitivo.

Y con el muchos crecimos. 

Por qué cambió el color del enorme tanque de combustible de los transbordadores de la NASA

miércoles, octubre 12, 2016

ExoMars:La hora de la verdad

Cuenta atrás para la llega de ExoMars y el aterrizaje del módulo Schiaparelli.

El tiempo pasa rápido. Parece que fue ayer que veíamos como esta sonda era lanzada a borde de un cohete ruso Protón, y como, después de varias órbitas alrededor de la Tierra y una serie de encendidos de la fase de impulsión, rompía las cadenas gravitatorias con nuestro planeta e iniciaba su camino hacia Marte, una travesía interplanetaria que terminará este próximo 19 de Octubre. Esperemos que con la mejor de las suertes.

El primer momento crítico de la misión llegará 3 días antes,el 16 de Octubre, cuando el módulo Schiaparelli se separe de ExoMars, y ambos viajen en paralelo al encuentro del Marte. A partir de aquí los acontecimientos se precipitarán hacia el marcado 19 de Octubre, donde todo sucederá en el plazo de una hora. A las 14:47 UT el primero debería tocar la superficie marciana, mientras que el segundo finalizará el encendido de 134 minutos que le permita ser capturado por la gravedad marciana poco después, a las 15:34 UTC. Es decir, el éxito o fracaso de este proyecto de decidirá en tan corto espacio de tiempo. Serán de notable ansiedad y frenética actividad, tanto para las agencias espaciales europea y rusa, responsables de la misión, como de todos los astrónomos en general. Y por supuesto para los aficionados a la exploración espacial en general.

Evidentemente lo principal es que ExoMars entre en órbita, ya que es el primero de los dos pilares de esta compleja misión, siendo el segundo el rover ExoMars, que debería llegar en 2020, y al cual el primer dará cobertura en sus comunicaciones con la Tierra. Schiaparelli no deja de ser un extra, en realidad una demostración de las tecnologías que se usarán para hacerlo aterrizar. Por ello su carga científica es limitada (no transporta cámaras, aunque si una que tomará imágenes durante el descenso), y su tiempo de vida de unos pocos días, ya que depende de una batería no recargable. Lo importante es todo lo que los técnicos podrán aprender de su viaje hacia la superficie, tanto si fracasa y eso permite corregir conceptos, como, aún mejor, si lo logra, lo que dejará el camino abierto para el 2020. 

Pero un aterrizaje en Marte, aún en estas circunstancias, no deja de ser algo emocionante, y por tanto todos los ojos estarán centrados en ello. Incluida la veterana Mars Express, que dará cobertura a las transmisiones de Schiaparelli durante su travesía atmosférica. Y, aunque las posibilidades de lograrlo no son demasiadas, Opportunity intentará captarlo, ya que todo sucederá relativamente cerca de su posición. Si lo consigue, aunque solo sea un píxel brillante en la distancia, habrá añadido un broche de Oro más a su ya dilatada lista de triunfos.  

Buena suerte Opportunity, buena suerte a Mars Express, y claro está, la mayor de las suertes a las dos protagonistas. Una nueva aventura en el planeta rojo está a punto de empezar!!!

Así será la llegada de ExoMars y Schiaparelli desde el punto de vista de Mars Express, que ofrecerá cobertura a esta última.

El viaje de Schiaparelli, una misión de corta duración pero que representa el paso previo a la llegada del rover ExoMars.

ExoMars arrives soon!

martes, octubre 11, 2016

Luces y sombras de la pequeña Mangalyaan

La sonda india a Marte cumple dos años en órbita, pobre en resultados científicos pero plenamente exitosa como prueba tecnológica.

Es la "hermana pobre" de la actual flota de sondas orbitales marcianas. Con un conjunto de instrumentos limitado y con un presupuesto que aún lo era más (especialmente si se la compara con sus ricas compañeras), significó el primer salto interplanetario de La India, su primer salto más allá de la Tierra. Y la primera vez que su tecnología se ponía a prueba en algo así. Esa era su misión principal, y esta se cumplió plenamente hace dos años, cuando después de una arriesgada maniobra de inserción orbital marciana, que se hizo en la sombra del planeta, sin contacto alguno con nuestro mundo. Para la ISRO fue sin lugar a dudas el momento culminante de todo el viaje. Y en general para el mundo, ya que desde entonces lo que sabemos de ella es relativamente poco. La política de publicación de datos e imágenes seguida por los científicos de la misión, lenta y poco clara, tampoco ayuda.

Pero aunque no lo parezca, Mangalyaan, en una órbita extremadamente elíptica (343 x 71,191 Kilómetros) sigue en activo. Todo sigue funcionando correctamente, lo que de hecho marca el auténtico éxito de esta sonda. Y se espera que aún lo esté unos años más. Para la aún joven tecnología india, es un logro extraordinario. Su carga de instrumentos científicos, por su parte, no han dejado de tomar mediciones, tanto de la superficie como de su atmósfera, aunque marcados por una gran decepción: La no detección de Metano por parte del MSN (Methane Sensor for Mars), sin lugar a dudas el que era el objetivo científico más interesante y mediático de la misión. Eso no significa que no exista (Curiosity ya demostró su presencia de forma definitiva), sino que el instrumento no es lo suficientemente sensible para ello. Toda una lección para la futura Mangalyaan 2.

De todo lo ofrecido hasta ahora, son las imágenes de la MCC (Mars Color Camera), no especialmente potente en comparación a colosos como Mars Reconnaissance Orbiter, pero con la ventaja de poder tomar fotografías desde una posición lo suficientemente alejada como para tener una visión de todo el globo marciano, y desde ángulos inéditos, todo ello imposible para esa primera. Y al mismo tiempo con la suficiente resolución, no solo para dar lugar a panorámicas espectaculares, sino también para ofrecer información. Igualmente resulta suficientemente potente para tomar instantes con cierta resolución durante los pasos más cercano. Todo ello es valioso, ya que permite comparar lo observado con lo obtenido por otras misiones.

El resumen de estos dos años es, por tanto, de éxito con "peros", especialmente la no detección de Metano, posiblemente por no ser suficientemente sensible a las cantidades presentes, y una publicación lenta de nuevos resultados. Pero que esta sonda siga operativa después de estos dos años y con visos de seguir estándola unos años más, teniendo en cuenta su carácter de misión tecnológica, es ya todo un triunfo para un país como la India, y por extensión de otras naciones que sueñan con hacer ese mismo camino, allanando el camino a aquellas sondas que vendrán siguiendo el camino que ella abrió en su día. 

Marte visto por Mangalyaan durante su paso por el punto más alejado de su órbita. Se pueden observar con claridad los grandes volcanes del planeta, con Olympus Mons cerca del terminados, a la izquierda. Capas de bruma parecen cubrir el polo Norte.

Otra vista del Olympus Mons desde otro ángulo. Los otros volcanes de Tharsis se aprecian en el horizonte a la derecha, marcados por formaciones nubosas en sus cimas.

Las formaciones nubosas son aquí más evidentes.

Fobos cruzando por delante el disco de Marte.

 
Syrtis Major y el horizonte de Marte, en una serie de imágenes tomadas en Septiembre de 2015.
 
Nubes junto al volcán Arsia Mons.

Ascraeus, Pavonis, y Arsia Mons, los 3 volcanes que coronan Tharsis. Cerca de este último vemos nubes concentradas en sus laderas.

Valles Marineris, desde la distancia y desde lo suficientemente cerca para ver su interior.

El cráter Gale, donde se encuentra Curiosity. Aunque Mangalyaan no detectó Metano, el rover si que lo hizo, delatando que el instrumento de la sonda no es lo suficientemente sensible.

Las observaciones de Mangalyaan. En rojo, las realizadas por su cámara en color, en verde las de su detector de metano, en azul su espectrómetro infrarrojo, y en naranja las del Fotómetro Alpha Lyman, que mide los niveles de Hidrógeno y Deuterio en la atmósfera. 

Fun with a new image data set: Mars Orbiter Mission's Mars Colour Camera

MOM's Second Anniversary at Mars

lunes, octubre 10, 2016

Great Balls of Fire!

El Hubble saca a la luz el "cañón de fuego" de una estrella moribunda.

El Universo es un lugar extraño, lleno de cosas extrañas y sorprendentes. Posiblemente mucho más de lo que nuestra mente es capaz de suponer, incluso aquellas menos atadas a ideas preconcebidas sobre lo que es y no es posible. ¿Alguien se imagina una "estrella de la muerte" real, capaz de disparar, como si de una gigantesca arma cósmica se tratara, enormes proyectiles de plasma con temperaturas superiores a las de la superficie del Sol y tan rápidas que cubrirían la distancia entre este y La Tierra en apenas 30 minutos? Pues no es necesario imaginarlo, porque existen realmente. Así lo desvela ahora el telescopio espacial Hubble, en uno de sus últimos y más curiosas descubrimientos.

La protagonista es una estrella V Hydrae, situada a 1.200 años-luz de nosotros, y que está viviendo sus últimas etapas de forma parecida a como le ocurrirá al Sol cuando el hidrógeno de su núcleo se agote. Una lenta agonía en que sus capaz externas se expanden y enfrían, y lentamente se van perdiendo en el espacio. Cuando todo termine, solo quedará una compacta enana blanca, lo que una vez fue su corazón, rodeada de una hermosa nebulosa planetaria, lo que una vez fueron esas capaz, ahora en plena fuga. Un final no tan apocalíptico como el de una supernova, capaz de brillar más que toda el resto de la la galaxia junta, aunque igualmente impresionante si se tiene en cuenta las magnitudes de las que estamos hablando. Pero no suficiente para V Hydrae. Ella parece que se cree merecedora de algo más espectacular. Y ciertamente lo está logrando.

Bolas de plasma ardiente, con temperaturas que rondan los 10.000 Cº, que salen disparadas de Hydrae a 3/4 de millón de Kilómetros/Hora. La pregunta es evidente. ¿Como? La respuesta parece encontrarse en que estos "disparos" se producen siguiendo un ciclo regular de 8.5 años terrestres. Eso sugiere que detrás del mecanismo que los desencadena se encuentra una estrella compañera no vista hasta ahora, en una órbita elíptica que la lleva cerca de la expandida atmósfera de la gigante roja, engullendo material. Este se acumula en un disco alrededor de ella,  hasta que alcanza un punto de inflexión y provoca la eyección de estas enormes bolas de plasma. Algo que lleva ocurriendo desde hace tiempo. El instrumento STIS (Space Telescope Imaging Spectrograph) constató la existencia de "disparos" anteriores, ahora dispersos y con temperaturas en caída libre, pero aún detectables, que se pueden datar de 1986, mientras el Submillimeter Array de Hawaii detectó estructuras que parecen remontarse hasta hace 400 años.

Este hallazgo podría explicar algunas de las complicadas estructuras observadas en otras nebulosas planetarias, burbujas de gas cuyo proceso de formación es desconocido. Teniendo en cuenta que la mayor parte de las estrellas conforman sistemas binarios, quizás lo que ocurre en V Hydrae sea la respuesta a dicho misterio. Pero de momento solo podemos asombrarnos de lo extraño del Universo.


Hubble Detects Giant 'Cannonballs' Shooting from Star

domingo, octubre 09, 2016

Post Vintage (201): Viviendo en otros mundos del Sistema Solar: Venus

Imaginando la presencia humana en el planeta más hostil imaginable.

Llegamos a Venus después de nuestra estancia en Mercurio. Vivir en este último era realmente duro, ni tan solo disponiendo de la tecnología necesario para ello, así que decidimos alejarnos un poco más del Sol y dirigirnos al considerado gemelo de La Tierra, aunque en realidad, dejando de lado su tamaño, pocos lugares más alejados del templado, húmedo y acogedor ambiente terrestre, encontraremos en el Sistema Solar. Casi es como visitar el lado opuesto de una misma moneda, lo que podría haber sido nuestro planeta si las cosas hubieran ido terriblemente mal en su evolución climática, y posiblemente su destino de haber nacido algo más cerca de nuestra estrella.

Una vez construida nuestra base en alguna de las grandes llanuras que componen la mayor parte de su superficie llega la hora de dar un pequeño paseo por este nuevo y hostil mundo. Pero no sería una experiencia agradable, ya que deberíamos afrontar temperaturas de 465 Cº, fruto de una gruesa atmósfera compuesta casi en su totalidad de dióxido de carbono, que alimentan un efecto invernadero fuera de control. Necesitaríamos un traje espacial capaz de mantenernos refrigerados en lo que, básicamente, es un horno planetario. Y con presiones de 90 atmósferas terrestres, equivalente a estar a 1 Kilómetro de profundidad en el océano. Dicho traje debería tener la resistencia de un sumergible. Y de los más sólidos.

El propio acto de caminar no sería sencillo. La gravedad de Venus es equivalente al 91 por ciento de la terrestre, por lo que podríamos saltar un poco más alto y los objetos se sentirían un poco más ligeros en Venus que en La Tierra, aunque posiblemente no notaríamos la diferencia. No podríamos decir lo mismo de su aire, tan denso que al mover los brazos rápidamente, sentiríamos una resistencia equivalente a la del agua. Hacer un poco de ejercicio "venusiano" sería como hacerlo dentro de una piscina, así que posiblemente estaríamos en bastante buena forma. Esta misma densidad haría que el tenue viento que reina en la superficie ejerciera una fuerza considerable, y no sería sencillo avanzar en su contra.

Más extraño nos resultaría aún su año: Venus tarda 225 días terrestres en girar alrededor del Sol y 243 días terrestres en girar sobre su eje, por lo que su día dura algo más que su año. Sería como asistir al amanecer el 1 de Enero y no verlo ponerse hasta Julio, y de ahí no asistir a un nuevo amanecer hasta Febrero-Marzo del año siguiente. A lo que se le sumaría que todo eso ocurriría en sentido opuesto a La Tierra, con el Sol moviéndose de oeste y este, fruto de su rotación retrógrada. Aunque en realidad poco importaría, ya que la densa capa de nubes difuminaría el disco solar hasta el punto de no poder verlo. Por la noche, en cambio, Venus nos regalaría una noche profunda hasta más allá de la imaginación. Sin una Luna que la ilumine, sin estrellas que llenen el firmamento, solo quedaría la oscuridad absoluta, solo rota por ocasionales descargas eléctricas de la alta atmósfera.

Probablemente nunca sufríamos terremotos, ya que carece de la actividad de placas tectónicas que liberen el calor de su interior, como ocurre en La Tierra. En cambio, lo que podría suceder es que el este se acumule hasta alcanzar un punto crítico, y de repente liberarse en forma de actividad volcánica a gran escala que remodelaría parte de la superficie del planeta. Aumentos en la concentración de gases relacionados con el vulcanismo, seguido de un lento descenso, parecen apoyar este idea. Quizás deberíamos estar listos para salir corriendo en caso de una inesperada colada de magma.

No es quizás el mejor lugar para una larga estancia. Mejor hacer las maletas y buscar un nuevo hogar algo más cerca de casa. Próxima parada, La Luna.
 
Infografía: Viviendo en Venus. 

What Would It Be Like to Live on Venus?