domingo, febrero 19, 2017

Sombras de Juno

Permanecerá en su actual órbita de 53 días terrestres el resto de su misión. 

Cada nuevo pase cercano, cada nuevo sobrevuelo de Júpiter sin realizar la esperada maniobra final para llevarla a la órbita científica especialmente diseñada para alcanzar todos sus objetivos, las opciones que esta se llevara finalmente a cabo se reducían de forma exponencial, ya que denotaba que los problemas con su impulsor, el que debía frenarla por última vez, no se estaban superando. Las válvulas de combustible no respondía tan rápido como debían hacerlo y ya se había jugado con fuego durante la inserción orbital y no parecía que existiera la voluntad de arriesgarse de nuevo. Y finalmente ya tenemos la confirmación.

"Examinamos varios escenarios que colocaran a Juno en una órbita de período más corta, pero había preocupación de que otra ignición del motor principal podría resultar en una órbita no deseable", explica Rick Nybakken, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL). "La conclusión es que representaba un riesgo para alcanzar los objetivos científicos de Juno". O dicho de otra forma menos diplomática, prevaleció la opción de seguir adelante con el programa de sobrevuelos actual, aunque eso implicará menos datos y no poder alcanzar plenamente las metas buscadas,por encima de la de arriesgarse a un todo o nada dando luz verde al encendido de su motor. No deja de ser compresible esta decisión conservadora, si el problema no tenía visos de solución y la alternativa afrontaba el riesgo, por pequeño que fuera, de abocarla directamente a un final prematuro, pero sin lugar a dudas es una mala noticia.

¿Cuales serán las consecuencias? Habrá que valorar todo el material reunido una vez la misión llegue a su inevitable final, pero difícilmente se podrán obtener mediciones lo suficientemente precisas como para, por ejemplo, revelar con claridad la estructura interna de Júpiter (y de ahí su proceso de formación), uno de sus objetivos claves. Y tampoco está claro por cuento tiempo la tendremos operativa. La órbita final implicaba sobrevolar el planeta una vez cada 14 días, en lugar de los 53 actuales. Eso implicaba más de una 30ª hasta Julio de 2018, momento previsto para poner punto final a su actividad, mientras que ahora solo tendrá tiempo para realizar 12. Evidentemente la menor presencia dentro de las zonas de intensa radiación joviana podría implicar una operatividad algo mayor, y la opción de pedir una extensión de la misión estará presente llegado el momento si aún sigue plenamente funcional

De momento los 4 sobrevuelos realizados hasta ahora, además de imágenes espectaculares, ya han revelado, por ejemplo, que el campo magnético y las auroras de Júpiter son más poderosos que los científicos habían pensado, y que las bandas y cinturones de nubes visibles en su rostro se extienden profundamente en el interior. Es de esperar nuevos hallazgos, además de datos "extras", como de regiones externas de la magnetosfera joviana, que no formaba parte de los planes iniciales."Juno está proporcionando resultados espectaculares, y estamos reescribiendo nuestras ideas de cómo funcionan los planetas gigantes", explica Scott Bolton, del Southwest Research Institute en San Antonio. "La ciencia será tan espectacular como con nuestro plan original".

Ojala esas aseveraciones tan positivas se cumplan, aunque es complicado ver como, puesto que la órbita científica de 14 días había sido calculada con precisión precisamente para lograr obtener las mediciones buscadas y con la exactitud requeridas. En todo caso solo nos queda esperar, seguir disfrutando de sus imágenes y descubrimientos, y al final del camino, cuando llegue el adiós, hacer una valoración definitiva de aquello que se logró.

Juno sigue plenamente operativa, al igual que sus instrumentos, aunque todo fue pensado para sacar el máximo rendimiento al situarse en su órbita definitiva. Algo que no llegará. Deberá intentar obtener los mejores datos posibles en una órbita que inicialmente no debía ser la última.

Una imagen ampliada y mejorada de JunoCam, la pequeña cámara de Juno, para resaltar los espectaculares detalles atmosféricos del planeta. Pase lo que pase con esta misión, sus instantáneas ya se han ganado un lugar en la historia. 

Juno Jupiter Probe Won't Move into Shorter Orbit After All

sábado, febrero 18, 2017

Caminos orgánicos

Dawn detecta compuestos precursores de la vida alrededor del cráter Ernutet.

La Tierra ya no se percibe, como si ocurría antes, un extraño y casi exótico oasis de agua y vida en un Sistema Solar por lo demás desértico a todo elementos relacionado con ambos conceptos. Primero el líquido elemento, y después los elementos que se consideran los "bloques" primordiales de los que surgió la vida en nuestro planeta, desde la materia orgánica hasta las sales, diversos aminoácidos, los carbonatos o el amoniaco, hoy día sabemos que están ampliamente presentes, especialmente en los mundos exteriores, años antes considerados un erial gélido y vacío. Es por ello el creciente interés en lugares como Europa o Encélado, entre otros, como objetivos astrobiológicos. Si todas las piezas necesarias están juntas, como parece que así es, nada debería impedir que la vida hubiera florecido en ellos. O al menos eso pensamos.

Y Ceres no podía ser menos, aunque no fue hasta tiempos recientes cuanto finalmente Dawn pudo detectar una de las últimas piezas que le faltaban, una vez ya había confirmado elementos como el amoníaco, el agua helada, los carbonatos y las sales: Material orgánico alifático, compuestos de carbono de cadena abierta implicados en la química que genera la vida. El hallazgo se realizó dentro de una pequeña zona alrededor del cráter Ernutet, donde la sonda detectó ha detectado un material con longitudes de onda que parecen encajar con los grupos metilo (­CH3) y metileno (CH2), propios de la materia orgánica. Aún más importante, no parecen elementos traídos desde el exterior, "contaminación" externa, de meteoritos que lo hubieran transportado hasta ahí, sino nativos, posiblemente generados en su interior, donde el agua y calor están presentes.

"La presencia combinada en Ceres de este material orgánico, junto a los minerales hidratados con amoníaco, el hielo de agua, carbonatos y sales, supone un entorno químico muy complejo, lo que sugiere un ambiente favorable para la química prebiótica”, destaca la autora principal, María Cristina De Sanctis, del Instituto Nacional de Astrofísica de Roma, que descarta el origen exterior:"Es poco probable que este material se haya depositado ahí desde una fuente externa mediante un impacto, porque el calor extremo los habría destruido, y porque su distribución en la superficie no se corresponde con ese tipo de colisión".

Con este nuevo hallazgo, el primero completamente confirmado dentro del Cinturón de Asteroides, Ceres se convierte en uno de los objetos celestes con más potencial donde podría existir la vida, o al menos donde podemos hallar todos los elementos que parecen básicos para ella, una versión previa de lo que pudo ser nuestro planeta. Se habían detectado en otros asteroides, pero es la primera vez que todos ellos aparecen juntos en uno en concreto, y aún más curiosos, en el caso de los orgánicos, concentrados en zonas muy concretas de la superficie. ¿Quizás expulsados al exterior por algún proceso geológico o impacto externo?¿Pueden ser una muestra de lo que se esconde en su interior? Existe un ambiente propicio para la vida bajo su gélida y reseca superficie? Como suele ser habitual, una respuesta lleva a más preguntas. Así es el eterno camino del conocimiento. 
 
Los materiales orgánicos en Ceres se localizan principalmente en un área que cubre aproximadamente 1.000 kilómetros cuadrados alrededor del cráter Ernutet, especialmente en su borde sur y en un área justo al suroeste, además en zonas cubiertas por el material eyectado por el impacto. Hay otras pequeñas áreas ricas en orgánicos a varios kilómetros al oeste y al este. Se añade una zona muy pequeña en el cráter de Inamahari, a unos 400 kilómetros de distancia. 

El planeta enano Ceres alberga compuestos precursores de la vida

jueves, febrero 16, 2017

Nuestra veloz estrella

Determinando la velocidad con la que el Sol se mueve alrededor de la Galaxia y la distancia con respecto a su centro.

Gaia fue lanzado con la idea de revolucionar nuestro conocimiento de la Vía Láctea, mediante la creación de un colosal catálogo estelar de 1000 millones de estrellas, registrando la posición y velocidad relativa de cada una de ellas, generando en el proceso un espectacular mapa tridimensional de una parte significativa de nuestra ciudad galáctica. No es una misión de descubrimiento, sino una misión que tiene como meta ofrecer a la comunidad astronómica mundial el material para realizar estudios de todo tipo y objetivo. Básicamente ofrecerá al mundo una recreación virtual de la Galaxia, donde cualquiera que así lo quiera, una vez liberados todos los datos, pueda adentrarse en busca de sus tesoros escondidos.

Un conocimiento que abarca un océano de otras estrellas, pero que, a partir de ellas, podemos conocer mucho mejor la nuestra, esa enana amarilla, ahora en el ecuador de su vida, llamada Sol. ¿A que distancia se encuentra del centro galáctico? A que velocidad se desplaza? Conocemos de forma bastante fiable ambas cosas, pero no de forma exacta. Por ello los cálculos de ambas magnitudes han estado siempre sometidos a muchas variaciones. Desde 2000, por ejemplo, las estimación oficiales de esto segundo segunda han variado desde los 23.483 a los 28.700 años/luz según el momento. Es decir, una idea aproximada, pero no exacta. Al menos hasta ahora.

Recientemente un equipo liderado por Jason Hunt, del Dunlap Institute for Astronomy and Astrophysics at the University (Toronto) combinaron la 1ª "tanda" de datos liberados de Gaia, con los obtenidos por el RAdial Velocity Experiment (RAVE), que entre 2003 y 2013, midió las posiciones, distancias, velocidades radiales y espectros de 500.000 estrellas,  200.000 de las cuales han sido monitorizadas por ese primero. Como resultado pudieron examinar las velocidades con que estas estrellas orbitan el centro de la galaxia (en relación con el Sol). Algunas lo hacen algo más rápidas con respecto a nosotros, otras algo más lentas y unas pocas no parecen desplazarse en absoluto. Y estas son la clave.
  
"Al medir la velocidad con la que las estrellas cercanas giran alrededor de nuestra Galaxia con respecto al Sol, podemos observar una falta de estrellas con una velocidad relativa negativa. Y como sabemos que esto corresponde a 0 km / seg, nos dice, a su vez, qué tan rápido nos estamos moviendo", explica Hunt.

En resumen, nuestro Sol se mueve alrededor del centro de la Vía Láctea a una velocidad de unos 240 km /Segundo, o 864.000km/Hora. Y con respecto a distancia al centro galáctico, aunque no tan precisa, pudo reducirse el margen de error notablemente, estableciéndola en algún punto entre los 24,788 y los 26,745 años/luz. No es el final del camino, ya que lo mejor de Gaia aún está por llegar, aunque el telescopio propiamente dicho está cerca del final de su vida operativa. A finales de 2017 se liberará la totalidad de la información reunidas por esta fantástica misión. Será el momento refinar estos cálculos y obtener cifras aún más concretas y con menos margen de error.

Hace tiempo que sabemos que nuestro Sol, y con el todos sus compañeros planetarios, Tierra incluida, distan de ser objetos estáticos. Justo al contrario, nos desplazamos a velocidades que, aunque insignificantes en comparación a las distancias que deben cubrir, siguen siendo más rápidas que el más rápido objeto humano enviado al espacio. Al menos de momento nuestro mundo sigue siendo el más veloz de todos. Y ahora, gracias a Gaia, podemos decirlo con más propiedad.

Gaia se encuentra cerca de su final operativo, pero el caudal de datos y mediciones estelares realizadas permitirá estudiar y revelar nuevas facetas de la Vía Láctea, de su presente, pero también de su lejano pasado y futuro, durante años, quizás décadas. 

Speed Of Sun’s Orbit Around Galactic Centre Measured

miércoles, febrero 15, 2017

Opportunity en la cima

Llegando a la cumbre del cráter Endeavour. 

Nunca se elevó tanto sobre la llanura marciana, y quizás nunca se elevará tanto de nuevo en lo que le queda de vida. No es un hito científico, ya que "solo" forma parte de su largo trayecto de salida de Endeavour, paso previo para adentrarse en el valle fluvial que tiene marcado actualmente como objetivo final. Uno más de los innumerables finales que lleva alcanzados y superados. Pero la misma vista de la llanura desde las alturas, sin nada más a su alrededor aparte del suelo de la propia colina donde se encuentra bien merece ser mencionado.

Los éxitos, logros, descubrimientos y marcas superadas de Opportunity ya forman parte de la leyenda, y lo que es mejor, no deja de transmitirnos de que podemos seguir esperando sorpresas y nuevas maravillas, que pese a todo, a pesar de los años transcurridos y los inevitables problemas que arrastras por ello, el libro de su historia está lejos de haber concluido, que aún páginas nuevas y maravillosas esperan ser escritas. Ayer fue el fondo de un cañón, hoy la cima de una colina, mañana puede ser cualquier cosa. Para cualquiera que realmente le apasione la exploración de otros mundos, no existe sensación mejor.

Quizás muchos encuentren reiterativos tantos elogios, otros critiquen ese trato a Opportunity casi como si fuera una persona y no solo el vehículo robótico que es realmente, no pocos digan que, al fin y al cabo, no deja de ser, desde otra perspectiva, el mismo lugar que lleva explorando desde hace 2011, y algunos recuerden imágenes quizás mejores, quizás más notables, quizás más dignas de ser recordadas. Y todos ellos tendrán razón. Pero los sentimientos y la razón en ocasiones se mueven en terrenos opuestos, y con Opportunity los primeros siempre prevalecerán, ahora y siempre. Hemos pasado demasiados buenos momentos a su lado como para ser de otra forma. ¿Alguien puede culparnos de ello?
 
En la cima del mundo, de ese pequeño mundo del que ya forma parte de forma indivisible.

Opportunity, en ruta de salida al exterior de Endeavour.

Beyond Lewis and Clark Gap

martes, febrero 14, 2017

Las 3 puertas de la vida

Estos son los finalistas para ser el lugar de aterrizaje del rover 2020.

En Julio de 2020, si no hay ningún aplazamiento, despegará a bordo de un cohete Atlas V 541 la siguiente gran apuesta de la NASA para la exploración del planeta rojo. Tomando como base la experiencia de Curiosity, del que heredará no pocos conceptos, pero armado de un equipo de instrumentos científicos con personalidad propia, centrado en la búsqueda de indicadores de actividad biológica (biomarcadores) pasada, se adentrará en el mayor de los enigmas de este mundo ¿Existieron formas de vida en el antiguo Marte? Se espera que nos ofrezca una respuesta clara.

Y nada es más importante que saber elegir el lugar más prometedor para hacerlo aterrizar. Una tarea que se lleva haciendo desde hace meses, en una serie de reuniones donde, a partir de una amplia serie de propuesto, se han ido elimino uno por uno, reduciendo cada vez el abanico de opciones. Finalmente hemos llegado a los 3 finalistas. Los 3 puntos del paisaje marciano donde el sucesor de Curiosity aterrizará para iniciar su trascendental misión. No dejan de ser recomendaciones, pero poca duda existe de que serán tenidas en cuenta. El cráter Jezero, las Colinas Columbia o NE Syrtis. Una de las 3 será la elegida, con la primera de ellas como favorita. Realicemos una pequeña visita para conocerlas algo mejor:

1) El cráter Jazero: El motivo por el cual es la preferida por los científicos se comprende fácilmente al observar imágenes de su interior tomadas por las sondas orbitales. Sobretodo lo que parece un espectacular delta, muy parecido a los deltas de la Tierra.

Se estima que hace más de 3.500 millones de años, diversos ríos se derramaron sobre la pared del cráter y crearon un lago, algo que pudo ocurrir hasta en dos periodos húmedos Es concebible que la vida microbiana pudiera haber vivido en Jezero durante una o varios de estas fases, y si este es el caso sus restos, las señales químicas de su pasada existencia habrían quedado preservadas del duro ambiente exterior por diversas capas de sedimentos. Posiblemente no existe lugar más prometedor.

2) Colinas Columbia: Un lugar familiar, ya que fue visitado por el rover Spirit. En su travesía acabó por descubrir señales inequívoca de antiguas fuentes de aguas termales, un escenario más que acogedor para la vida. Desde entonces no pocos sueñan con regresar a esa zona, esta vez con un vehículo preparado para detectar biomarcadores, algo que Spirit, que no dejaba de ser un explorador geológico centrado en las señales de agua, no podía hacer. Si estaban ahí, simplemente no podíamos saberlo.

Columbia tendría la ventaja de poder trabajar y planificar su ruta a partir de las imágenes y datos ya disponibles de la superficie. Estaríamos cruzando un territorio conocido por primera vez en la larga historia de la exploración marciana. Y la posibilidad de poder visitar a Spirit en su lugar de descanso no deja de ser emocionante.

3) NE Syrtis: La 3ª y menos conocida de las seleccionadas, al menos fuera de los círculos científicos, aunque motivos para ser la ganadora no le faltan. Se sabe que existió aquí una fuerte actividad volcánica. Fuentes de calor subterráneas hicieron fluir aguas termales y derritieron el hielo superficial, generando un ambiente propicio para la vida,. El terreno en capas que da forma a Syrtis tiene un rico registro de las interacciones que se produjeron entre el agua y los minerales durante períodos sucesivos de la historia temprana de Marte. 

No tiene la espectacularidad del delta de eazero, ni la atracción de revistar a Spirit y sus fuentes de aguas termales, pero entre sus numerosas capas las huellas de la vida, si floreció realmente, sin duda están ahí esperando ser descubierta.¿Jezero, Columbia o Syrtis? Deberemos esperar un poco para saber el ganador definitivo, el lugar donde, esperemos, tengamos una respuesta defintiva a la gran pregunta.

El gran delta de Jazero, visto por Mars Reconnaissance Orbiter y donde se combinan imágenes de su Context Camera y datos de su Compact Reconnaissance Imaging Spectrometer. Los sedimentos de este delta contienen arcillas y carbonatos, un lugar ideal para preservar señales de antigua vida.

Las Colinas Columbia, visitas por Spirit. Los indicios de fuentes de aguas termales fueron sin lugar a dudas su mayor descubrimiento, un lugar ideal para la vida. Pero si existían señales de ella no estaba preparado para detectarla. De ahí el interés en revisitar la zona.

NA Syrtis, que forma parte del volcán de escudo Syrtis Major. Esta región deja al descubierto terrenos muy antiguos, de más de 4000 millones años, y contiene una diversidad de minerales hidratados. Un excelente lugar para explorar los primeros tiempos de Marte, cuando el ambiente puede haber sido propicio para la vida.

Picking a Landing Site for NASA's Mars 2020 Rover

lunes, febrero 13, 2017

Razones para Europa

¿Que diferencia esta luna de las otras también con océanos de agua bajo la superficie?

"Todos estos mundos son vuestros excepto Europa. No intentéis aterrizar allí". Con esta frase se cerraba 2010, la continuación de 2001, inevitablemente criticada al ser una secuela de una obra mítica, pero que tenía no pocos elementos interesantes, entre ellos la conversión de Júpiter en un pequeño Sol y este mensaje final, enviado por la civilización alienígena que estaba detrás de los monolitos. La fascinación por esta pequeña luna joviana ya viene de lejos, y realmente motivos no faltan para ello. Tanto es así que los científicos planetarios de los EEUU llevan luchando desde hace muchos años por conseguir una misión de exploración centrada en Europa. No es una tarea sencilla, ya que la anterior administración se mostró siempre hostil al proyecto, mientras que aún no sabemos hacia donde apuntarán los objetivos de la NASA bajo la actual, tan imprevisible dado el curioso carácter del nuevo presidente. 

Pero de momento ya está aprobada una misión a Europa, y por presiones del Congreso a la NASA, posiblemente incorporando una sonda de superficie, aunque aún está por ver si es posible ensamblar algo así con el presupuesto disponible. A todo ello se le suma una sonda de la ESA, JUICE, que también sobrevolará esta luna en diversas ocasiones, aunque su objetivo final es Ganímedes, y en el horizonte empieza a tomar forma una misión china. La atracción por Europa, como vemos, es fuerte.

La pregunta es inevitable ¿Por qué de este interés? Tiene un océano de agua bajo la superficie, y eso sin duda que importante, pero no es el único. En realidad posiblemente son un elemento típico de los mundos exteriores, de las lunas compuestas de hielo de agua, e incluso de Plutón, que también tienen indicios en ese sentido. Así pues,como se explica tanto interés por Europa en concreto, tan sumergida como está en los campos de radiación de Júpiter, y por eso de tan complicada exploración? Podemos resumirlo en dos aspectos, que la hacen única con respecto al resto: 

1) El océano está relativamente cerca de la superficie, a sólo 25-30 Kilómetros por debajo de la corteza. Eso permitiría, en teoría, que los elementos compuestos presenten en la superficie, formados por la radiación de Júpiter al bombardear el hielo, el azufre (expulsado por los volcanes de la cercana Io) y las sales presenten en ellas, filtrarse hacia el océano interior y ser usados por los potenciales seres vivos presentes. Es decir, lejos de ser un problema, el duro ambiente que rodea a esta luna podría estar alimentado lo que se esconde bajo ella.

 2) A diferencia de la mayoría de otros cuerpos del Sistema Solar exterior con posibles océanos subterráneos, Europa es, junto a Encélado, el único donde este parece estar en contacto con un fondo marino rocoso. En la Tierra, las interacciones químicas con superficie rocosa de las profundidades oceánicas proporcionan la energía necesaria para alimentar y sostener vida microbiana. Y tenemos evidencias de la existencia de volcanes submarinos, o fuentes termales, que expulsan elementos básicos para eela, y que son alimentados por las fuerzas de marea que sufre esta luna en su viaje alrededor de Júpiter.


Estas son las dos cruciales diferencias entre Europa y el resto de mundos con océanos de agua. Solo Encélado está al mismo nivel a cuanto potencial biológico. Eso hace inevitable, por problemas que se interpongan entre ella y nosotros, que tarde o temprano regresemos a ella, y esta vez con la idea concreta de buscar indicios de actividad biológica. Cuando y de que forma es la pregunta.

Este mosaico de imágenes incluye la vista más detallada de la superficie de la luna Europa que tenemos actualmente, obtenida por la misión Galileo. Esta observación se tomó con el Sol relativamente alto en el cielo, por lo que la mayoría de las variaciones de brillo se deben a diferencias de color en el material de superficie, y no se sombras. Las cimas, iluminadas por las heladas, contrastan con valles más oscuros, quizás debido a pequeñas variaciones de temperatura.

Los astrónomos suponen que las sales de cloruro burbujean desde el océano líquido global de la luna y alcanzan la superficie congelada, donde son bombardeadas con azufre de los volcanes de Io. Los signos moleculares de la vida podrían ser transportadas con ellas, donde podrían ser detectados por una sonda orbital o de superficie.

La futura misión de la NASA a Europa (en realidad orbitando Júpiter y sobrevolandola repetidamente para evitar los intensos campos de radiación que la rodean) debería despegar en algún momento a principios de la década de los 2020, aunque aún sabemos poco de ella. Y aún menos de un posible módulo de superficie, de la que justo ahora se acaba de presentar un primer esbozo de como podría ser este vehículo, centrado en la búsqueda directa de señales de vida, no solo en indicios indirectos de su presencia, como suele ser habitual.

This Is The Highest Resolution Image Of Europa We Have … For Now

domingo, febrero 12, 2017

Post Vintage (217): Al otro lado de La Luna

Luna 3 nos mostró por primera vez la hasta ese momento desconocida cara oculta de nuestro satélite.

Allí donde nuestros ojos no llegan solo nos queda el uso de imaginación para intentar adivinar aquello que no podemos ver. Y pocas cosas pueden crear tantas suposiciones y sueños que un mundo que brilla en nuestro firmamento, cuyo rostro es ya tan familiar, pero que de manera obstinada esconde su otra cara, siempre mirando al exterior, como si no quisiera mostrarse por completo, jugando con nosotros y desafiándonos a que fuéramos hasta ella para averiguar sus secretos.

Así era, hasta mediados del siglo pasado, la cara oculta de La Luna. Los telescopios no dejaron de aumentar en potencia, pudimos observar detalles de otros mundos, incluso de estrellas y galaxias lejanas, pero a las puertas de casa la mitad de nuestro satélite permanecía envuelto en el misterio, dado lugar a especulaciones de todo tipo, algunas más coherentes que otras, sobre lo que allí se escondía. Era un desafío imposible, un lugar para proyectar los más locos sueños al que nunca podríamos llegar. Hasta que, con el amanecer de la carrera espacial, llegó la hora de poner punto final al misterio de la cara oculta.

Y la que pasó a la historia por arrancar el velo de oscuridad y mostrarla por primera vez al mundo fue la pequeña sonda soviética Luna 3. Sería el 7 de octubre de 1959, a las 03:30 UT y desde una distancia de 63.500 km por encima de la superficie cuando por primera vez se tomaba una fotografía de esta zona desconocida, hasta ese momento tan remota a pesar de estar justo al lado de La Tierra, a la que siguieron otras 29, hasta que 40 minutos después tomó la última de ellas. La Humanidad había roto una frontera que había permanecido inalcanzable durante todo su historia.

En todos los sentidos fue una gesta increíble, en especial si se tiene en cuenta que apenas habían pasado 2 años desde del Sputnik 1, el primer satélite de la historia. A la tecnología del momento llevada hasta el límite, impulsada por el enfrentamiento de la Guerra Fría, y ciertamente las fotografías (aquellas que pudieron ser transmitidas a La Tierra, unas 17 en total) era de una resolución bajísima si se compara con imágenes actuales o incluso tomadas solo unos años después, pero eran un hito en la historia de la Humanidad y así fueron tratadas en su momento.

Pero incluso con tan poco calidad las fotografías demostraron, ante la sorpresa de los astrónomos, que la cara oculta era muy diferente a la cara visible, con una casi total ausencia de los característicos "mares" que le dotan de esa apariencia tan familiar. Solo los posteriormente conocidos como Mare Moscoviense (A) y Mare Smythii (C) daban un poco de vida a un rostro carente de otra cosa que no fueran cráteres, descubriendo al mundo esta curiosa anomalía de la que aún no se tiene una explicación clara. Exploradores posteriores demostraron que la corteza del lado visible es más delgada que en el lado oculto, y que la cantidad de elementos radiactivos, cuyo calor al desintegrarse puedo haber favorecido la formación de magma, es también mayor, por lo que habrían tenido un camino más fácil hasta la superficie durante los grandes impactos.¿Tuvo esto algo que ver en esta diferencia? O quizás el tirón gravitatorio terrestre es el responsable último?

Nuevas sondas, como Clementine, Kaguya o Lunar Reconnaissance Orbiter, nos han desvelado la Cara Oculta con todo detalle, pero aunque maravillosas, ninguna de ellas igualó jamás ese momento mágico en que la Humanidad pudo ver, por primera vez, y después de siglos de sueños, esa otra cara de La Luna.

La pequeña Luna 3, una sonda con una vida corta (el contacto se perdió el 22 de octubre de 1959, posiblemente desintegrada en la atmósfera terrestre en su viaje de regreso) provisto de un sistema de imágenes Yenisey-2, con una lente de doble cámara de AFA-E1, una unidad de procesamiento automático de la película y un escáner. Las imágenes fueron transmitidas a La Tierra el 8 de Octubre, cuando Luna 3 se encontraba ya de nuevo lo suficientemente cerca de nuestro planeta para poder transmitirla, ya que desde la órbita lunar su señal era demasiado débil para ello.

El sistema fototelegráfico de Luna 3.

Una imagen de la totalidad de la superficie lunar realizada a partir de fotografías de la sonda Clementine, con la cara visible en el centro. Se observa como los grandes "mares" lunares se concentran en ella, mientras están casi ausentes en la oculta. Esta diferencia fue el mayor descubrimiento de Luna 3 y el inicio de un misterio que aún no tiene una explicación clara.

Las mareas gravitatorias de La Tierra hacen que La Luna tenga su rotación "atrapada" y nos muestre siempre la misma cara (Izquierda), un efecto que vemos en la práctica totalidad de lunas del Sistema Solar. De lo contrario (derecha) podríamos ver la totalidad de la superficie.

La cara oculta en todo su esplendor (Lunas Reconnaissance órbiter).

Oct. 7, 1959 – Our First Look at the Far Side of the Moon

sábado, febrero 11, 2017

El día que superamos los límites del cielo

Pioneer 10, la primera sonda que cruzó la órbita de Saturno.

En la antigüedad encarnaba, al menos en el mundo greco-romano del que somos herederos, al dios del tiempo. Su lento desplazamiento por la Firmamento parecía representarlo a la perfección, mientras sus compañeros celestes, los 'planētēs' de los helenos (vagabundo, errante) lo hacían a mucho mayor velocidad. Evidentemente el concepto de cuerpo planetario o Sistema Solar era completamente ajeno a ellos, pero podríamos decir que Saturno marcaba la frontera planetaria de Humanidad, más allá de la cual solo existía ya la Bóveda Celeste, el océano de estrellas que ellos percibían como un muro, como el techo de una casa común. De ahí procede la palabra Firmamento, que recuerda ese concepto ya superado.

El 2 de Febrero de 1976 marcó un hito en la historia, aunque bastante desapercibido dado que no existió encuentro planetario alguna. Ese día la Pioneer 10, lanzada el 2 de Marzo de 1972, cruzaba velozmente la órbita de Saturno en su viaje hacia las estrellas. Fue la primera sonda que que se aproximaba a Júpiter, y en su viaje acabó con el temor que existía de que el Cinturón de Asteroides representara una barrera insalvable, una frontera que nunca podríamos cruzar en un futuro previsible. Comparadas con aquellas que la seguirían, las Voyager, Galileo, Cassini o New Horizons, era muy limitaba, hijo de la tecnología de principios de los 70, y su capacidad de transmitir datos era igualmente pobre. Pero fue la 1ª, haciendo honor a su nombre. Y en su camino rompió muchas fronteras, entre ellas las que hasta no hace tanto, apenas 300 años atrás, marcaba el final del Sistema Solar conocido, el que podemos ver con nuestros ojos desde la Tierra.

El 23 de Enero de 2003 su voz, ya tan tenue que apenas era audible, se extinguió para siempre. Su generador termoeléctrico de radioisótopos ya no podía ofrecerle la energía suficiente para que sus emisiones de radio fueran captables desde la Tierra. Se iniciaba su camino sin regreso hacia las estrellas, hacia la rojiza Aldebarán, a la que se aproximará dentro de algo menos de 2 millones de años. Atrás quedaba lo que una vez fue la frontera de la Humanidad, el "errante" que marcaba el paso del tiempo, el más lejano de los mundos conocidos. Atrás quedaba lo que un día fueron los límites del cielo.
 
Las dos Pioneer representaron la primera incursión de la Humanidad en el Sistema Solar exterior. La Pioneer 10 visitó Júpiter antes de ser proyectada hacia las estrella. La Pioneer 11 saltaría hacia el propio Saturno antes de seguir el mismo destino.

La Pioneer 10 presentada en su fase final de construcción. Era hija de su época, y detrás de ella vendrían otras mucho mejor y más potentes. Pero a ella corresponde el mérito de haber cruzado por primera vez el Cinturón de Asteroides, ser la primera en visitar Júpiter, y la primera de superar la frontera de los planetas clásicos, aquellos que llevamos viendo con nuestros ojos desde el principio de la historia humana.

Hacia los cielos y más allá.

Today in Engineering History: Pioneer 10 Crosses Saturn's Orbit

viernes, febrero 10, 2017

En el reino de los espectros

Captando descargas eléctricas en la alta atmósfera desde la ISS.

Se los conoce por diversos nombre, entre los que encontramos tan extraños como espectros rojos, duendes, espíritus o elfos. Y hasta cierto punto tiene un sentido real, ya que al ser tan huidizos y difíciles de captar que están rodeado de un halo de misterio, casi como si fueran algo sobrenatural. Evidentemente no lo es, sino que estamos ante uno de los fenómenos atmosféricos más curiosos que nos ofrece nuestro planeta, pero que situados cerca de las fronteras de la atmósfera, por encima de las grandes tormentas, verlos en toda su amplitud resulta ciertamente complicado.

Con el objetivo de lograr registras estas descargas eléctricas a gran altura, que se proyectan hacia el exterior casi como la contrapartida a las que se dirigen a la superficie, el astronauta de la ESA Andreas Mogensen se le asignó la tarea de, durante su estancia en la ISS, de internar de fotografiar este tipo de tormentas con la cámara más sensible de la que disponía la Estación Espacial. La baja órbita de esta última era perfecta para realizar una campaña de esta clase. Y la caza de estos fugaces y enigmáticos fenómenos eléctricos, de estos chorros azules como también se les conoce, fue ciertamente fructífera.

El Instituto Nacional del Espacio de Dinamarca ha publicado recientemente los resultados, que confirman la aparición de numerosos destellos azules a unos 18 km de altitud, incluyendo un chorro azul parpadeante que llegó a alcanzar nada menos que los 40 km. Especialmente destacable resultó un vídeo de 160 segundos, tomada sobre una tormenta ocurrida en la Bahía de Bengala, y durante el cual se captaron nada menos de 245 de esos destellos. Todo un espectáculo de luz que suele pasar inadvertido, ocultas por las propias tempestades que las generan, que muestran hasta que punto la parte superior de estas torres nubosas llamadas Cumulonimbos son escenario de una actividad espectacular. Son ejemplos de una parte poco comprendida de nuestra atmósfera.

"No todos los días se puede registrar en película un nuevo fenómeno meteorológico, así que estoy encantado con el resultado y, sobre todo, con que la idea de que los investigadores pronto podrán estudiar estas misteriosas tormentas eléctricas con mayor detalle", explica Andreas Mogensen. Y es que campañas como esta nos recuerda otra de las facetas de la ISS, además de ser un laboratorio en órbita. Y es como una plataforma de observación y estudio de la Tierra absolutamente privilegiado. De un planeta, como vemos, aún llenos de sorpresas, de espectros eléctricos bailando sobre las nubes.

Relámpagos, Jets azules y Espíritus (Spirites) desde la ISS, captado por Andreas Mogensen por encima de una tormenta desatada en India. Se pueden observar relámpagos iluminando las nubes, un Jet azul (hasta 50 km de altitud) y Espíritus rojos (60-80 km de altitud).

Los extraños "habitantes" de la alta atmósfera.

El techo de un Cumulonimbos, que deja de crecer verticalmente cuando alcanza el límite de la Troposfera y la Estratosfera, ya que en esta última los movimientos en vertical son mucho más limitados, lo que la convierte en un muro para las formaciones nubosas. Pero es también el punto de partida de una serie de descargas eléctricas que se mueven mucho más allá, en dirección al espacio.

 Chorros azules desde la Estación Espacial Internacional

jueves, febrero 09, 2017

La materia de la que están hechos los sueños

Naukluft Traverse 1080
Recorriendo Marte con Curiosity.

No es la primera vez que un trabajo personal se merece nuestra atención. Ni será la última, ya que pese a todo, aunque vivamos tiempos convulsos, sigue existiendo mucha, mucha gente apasionada por el conocimiento en todas sus formas. Y seguramente no existe un escenario mejor donde esa pasión se puede proyectar que más allá de nuestro planeta, en otros mundos cuya exploración apenas hemos empezado realmente, pero del que sabemos lo suficiente para poder imaginar, y aún más, recrear, como sería poder estar ahí, observando con nuestros propios ojos a nuestro alrededor. En realidad lo llevamos haciendo desde el mismo momento que entendimos que los "estrellas errantes" que se desplazaban por nuestro firmamento, eran otros mundos, lugares y no simples puntos de luz. Solo que ahora lo podemos plasmar de forma mucho más sólida.

No es la primera vez que que Sean Doran, director artístico que trabaja en el mundo de las artes internacionales, nos sorprende con sus recreaciones ambientadas en la exploración espacial. Pero uno de sus últimos trabajos subidos a la red, en el que lleva meses trabajando, directamente es una maravilla en el amplio sentido de la palabra. Una simulación extremadamente realista de Curiosity desplazándose por la superficie de Marte, generada a partir de imágenes del propio vehículo, así como de las más amplias y generales ofrecidas desde la órbita por la sonda Mars Reconnaissance Orbiter. Y aunque el desplazamiento del rover está notablemente acelerado, ya que el auténtico se mueve mucho, pero mucho más lento, la sensación de verlo en movimiento resulta espectacular. 

Casi podemos sentir como sus ruedas afrontan los mil obstáculos, como se inclina para adaptarse a los cambios del terreno, al mismo tiempo que permite apreciar realmente la magnitud de su viaje y la del escenario a través del cual se desplaza. Un trabajo espléndido que nos permite soñar con pisar otros mundos. Sueños hechos de pasión, esfuerzo y un poco de polvo de estrellas.

Layers
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La obra de Sean Doran con respecto a la exploración marciana guarda no pocas joyas. 

Fogonazos: Simulación de Curiosity recorriendo Marte

Sean Doran