miércoles, abril 20, 2016

Soñando con el 9

Imaginando como podría ser un hipotético planeta más allá de Neptuno.

Es una de los grandes descubrimientos astronómicos de los últimos años, aunque en realidad no hemos descubierto nada. Solo tenues indicios que nos señalan que podría, y esta palabra habría que escribirla en mayúsculas, existir un gran planeta desconocido orbitando al Sol, mucho, pero mucho más allá de la órbita de Neptuno. Indicios que se resumen en que algunos KBO (integrantes del Cinturón de Kuiper) tiene unos parámetros orbitales sospechosamente parecidos, mucho más de lo que podría justificarse por el puro azar. La idea es que "algo" los afecta con su campo gravitatorio, orientándolos de la forma que actualmente vemos. Y eso algo sería es ya popularmente conocido como 9º planeta.

¿Como podría ser este mundo tan lejano, si es que existe realmente? Es una hipótesis nacida de otra hipótesis, una idea de surgida de una posibilidad, pero no deja de ser un un juego interesante.Y es esto precisamente lo que han hecho un equipo de la Universidad de Berna (Suiza). Básicamente  intentado deducir cuál podría ser su composición y naturaleza a partir de los únicos datos que tenemos: Las simulaciones muestran que para generar la actual situación orbital de tantos KBOs, se necesitaría un mundo con una masa, 10 veces la Tierra, y que tendría una órbita elíptica que se movería entre las 200 y 700 UA. Sigue siendo una hipótesis, pero es lo más sólido que tenemos hasta ahora.

¿Y que obtuvieron después de añadir estos datos a diversas simulaciones sobre su posible formación y evolución? La respuesta es algo parecido a Urano y Neptuno, es decir, dentro de la categoría de los gigantes helados (y lejos de la de los gigantes de gas, como Júpiter y Saturno. Es un error común creer que los 4 grandes planetas del Sistema Solar son esferas de gas, algo que solo es así en el caso de los dos últimos), un mundo gélido (lógico), pero con un interior cálido y rocoso, con un núcleo aún emitiendo calor hacia la superficie.

Su estructura se podría resumir, comenzado desde el exterior, con una atmósfera de hidrógeno y helio, seguido de una capa más densa de los mismos elementos, con una temperatura en superficie de -226ºC. Bajo ella encontraríamos una capa de hielo a la nada gélida temperatura de 1820ºC.¿Como es posible algo así? La presión de la atmósfera, que tendría una masa de 1.4 Tierras, seria tan tan grande que provocaría que mantuviese su forma sólida a pesar de estar a una temperatura tan elevada. Es el mágico reino de las condiciones extremas, donde lo que consideramos "normal" deja de tener sentido.

Bajo esta capa de hielo ardiente habría el manto, formado principalmente por silicatos, similares a los de la propia Tierra. Y más allá, al final del camino de descenso, el núcleo, que, igual que en el caso de nuestro planeta, se cree que podría estar formado por hierro. Tendría una temperatura de unos 3.427 ºC. En total estas capas sólidas tendrían una masa de 8,6 veces, por lo que el conjunto, sumándole la atmósfera, tendría las estimadas 10 veces masas terrestres requeridas, con diámetros de 47.144 kilómetros, ligeramente más pequeño que Neptuno.

Es solo una imagen posible, pero con lo poco (muy poco) que sabemos, y la gran incertidumbre que sigue rodeando a esta cuestión, es lo más cercano que posiblemente jamás tendremos en un futuro previsible a una imagen de este mundo hipotético. Puede que esté ahí. Puede que no. Pero los grandes descubrimientos, en ocasiones, comienzan por imaginar, por soñar, lo que podría ser una posibilidad convertida en una realidad. El tiempo dirá hasta que punto esto es así.
 
La posible estructura de 9º planeta.

Neptuno es el ejemplo más parecido a lo que (quizás) sería el 9º planeta. Equivocadamente se suele imaginar a  este y Urano como versiones algo más reducidas de Júpiter y Saturno. En realidad tiene poco que ver, ya que su interior está compuesto principalmente de hielos y roca, a diferencia de la naturaleza casi enteramente gaseosa de estos dos últimos.

If Planet 9 Exists, What Is It Made Of?

martes, abril 19, 2016

Planetas en el sótano

Una placa astronómica de 1917 escondía ya las primeras evidencias de un sistema planetario en otra estrella.

Los descubrimientos no siempre aparecen allí donde se les espera, ni suelen en el momento predicho. Son aleatorios y caprichosos, en ocasiones se manifiestan cuando se está buscando algo totalmente diferente, en los lugares más insospechados, de las formas inesperadas, e incluso llegando a través del tiempo, como algo que siempre allí, que lo vimos y capturamos, pero sin darnos cuenta realmente de lo que teníamos ante nuestros ojos, incapaces de detectarlo al ser un la manifestación de un concepto quizás demasiado adelantado a su época, y finalmente perdido en los fríos archivos. Hasta que alguien, mucho después, y con una mente que ya contiene los conceptos necesarios para entenderlo, lo descubre y saca a la luz. Los podríamos llamar "retrohallazgos", evidencias que quizás ya habíamos descubierto algo mucho antes de la fecha histórica en que ocurrió finalmente, pero que en su momento no entendimos como tal.

Esta es la historia de los archivos del Instituto Carnegie, en California, donde se guardaba una placa astronómica tomada en 1917, el espectro de la estrella de van Maanen, una enana blanca descubierta por el astrónomo holandés-estadounidense Adriaan van Maanen en el mismo año. Había permanecido casi olvidada hasta hace aproximadamente un año, cuando Jay Farihi, del University College de Londres, se puso en contacto con el director de Carnegie, John Mulchaey, para tener acceso a una vieja placa astronómica de cristal que contenía el espectro de dicha estrella, su "huella de luz visible", que descompuesta en los diferentes colores, permitía saber su composición, así como posibles cuerpos celestes y concentraciones de gas y polvo situadas entre ella y la Tierra. Fotografiar el espectro de una estrella es como hacerle una radiografía, donde cada elemento genera una banda de absorción, que se manifiesta como una franja oscura. Es por ello que sabemos la composición química de astros lejanos.

Pedida como parte de un equipo científico que buscaban documentación para elaborar, precisamente, un artículo sobre posibles planetas alrededor de estrellas enanas blancas, esta no parecía salirse de la normalidad esperada. Hasta que Fahiri examinó el espectro y se encontró con algo extraordinario: La presencia de elementos pesados como calcio, magnesio y oro. Lo que es extraño, ya que, debido a su peso, deberían de haber desaparecido hace mucho tiempo en su interior, precipitándose hacia su núcleo.

Algo tremendamente revelador, ya que desde hace apenas una decena de años (y por tanto mucho después de que se tomara esta placa) se sabe que estrella como Van Maanen, igual que otras de su clase con elementos pesados en sus espectros, representan una clase específica de sistemas planetarios, que consisten en grandes anillos de rocas, desechos planetarios y toda clase de escombros que las rodean por completa. Son las llamadas "enanas blancas contaminadas", que en su momento fueron una sorpresa monumental para los astrónomos, ya que pertenecieron a la misma categoría que nuestro Sol, pero ya  un momento muy tardío de su evolución en el que ya no se esperaba que conservaran a su alrededor material planetario, al menos tan cerca como para que este cayera en su superficie y la "enriqueciera" químicamente. Algo que muchos relacionan directamente con la presencia de planetas propiamente dichos.

"Darnos cuenta de que esta placa de 1917 de nuestro archivo contiene la evidencia más antigua que se conoce de un sistema de enana blanca contaminada es simplemente increíble" afirma el director Mulchaey. "Y el hecho de que fuera hecha por un astrónomo tan prominente en nuestra historia como Walter Adams lo hace aún más emocionante". Aunque todavía no se ha detectado ningún planeta propiamente dicho en órbita de Van Maanen, ni tampoco en otros sistemas similares, Farihi confía en que es sólo una cuestión de tiempo. "El mecanismo que crea los anillos de escombros planetarios, así como su deposición en la atmósfera de la estrella, requiere de la influencia gravitatoria de planetas hechos y derechos. Sencillamente, ese proceso no puede ocurrir sin que haya planetas allí".

El Instituto Carnegie dispone de un archivo con 250.000 placas fotográficas de tres observatorios diferentes, Monte Wilson, Palomar y Las Campanas. Un montón de historia almacenada en el sótano, y quizás un montón igualmente grande de mundos que esperan ser descubiertos. Al igual que en otros antiguos archivos en todo el mundo. En realidad ya fueron descubiertos, pero demasiado pronto para que lo entendiéramos. Ahora, décadas después, quizás su hora.
  
El fotografía del espectro de la estrella de Van Maanen, tomada en 1917. Este corresponde a la delgada linea que vemos en el centro mientras que las gruesas líneas oscuras, situadas encima y por debajo de ellas,  son de las lámparas utilizadas para calibrar la longitud de onda, además de  resaltar los dos bandas de absorción "faltantes" en la estrella.

La estrella de Van Maanen, lo que queda de una antigua estrella que en su momento llegó al final de su vida y expulsó sus capas externas. Con apenas el 1,3% del diámetro del Sol, tiene el equivalente a 0,83 Masas Solares, lo que delata la elevada densidad de estos cuerpos. 

1917 astronomical plate has first-ever evidence of exoplanetary system

Una placa de 1917 revela la primera evidencia de planetas extrasolares

domingo, abril 17, 2016

Post Vintage (181): Con las alas del valor

Billy McClure y Charles Beverlin, los hombres que salvaron a la Mariner 6 arriesgando sus vidas.

La historia de la exploración espacial es la historia de aquellos que la hicieron posible, de los que dedicaron su vida para hacer realidad lo que para muchos podía parecer simples fantasías propias el mundo de los sueños. Posiblemente nunca podremos valorar en toda su justa medida todo lo que innumerables personas, a pesar de que sus nombres quedaron en el completo anonimato de cara a la posteridad, hicieron para abrir los primeros caminos hacia las estrellas, llevando al límite una tecnología quizás demasiado verde para unos objetivos tan ambiciosos como exigentes, pero que a pesar de todo, aunque dejando un inevitable rastro de fracasos, acabaron por triunfar.

Muchas son las historias de este tipo que se esconden en esas "últimas páginas", siempre a la sombra de los éxitos y fracasos de las diversas sondas espaciales, y una de las menos conocidas es la de Billy McClure y Charles Beverlin, quienes, literalmente, arriesgaron su vida para que la Mariner 6 pudiera iniciar su camino hacia Marte, en ese momento un planeta aún desconocido, visitado únicamente por la limitada Mariner 4, cuyas pocas imágenes ofrecieron la visión de un lugar más parecido a La Luna que a La Tierra. Era el final de las esperanzas de mundos habitables y habitados, pero la NASA (de forma acertada, como el tiempo demostraría) consideraba que había sido una misión demasiado limitada para sacar conclusiones definitivas sobre el planeta. Y por ello se prepararon 2 nuevas sondas, las Mariner 6 y 7 (la 5 tuvo como objetivo Venus).

Y el 15 de Febrero, de 1969, 10 días antes del lanzamiento de la Mariner 6, con esta ya instalada en la cima del cohete lanzadera Atlas-Centaur SLV-3C, un acontecimiento imprevisto estuvo a un paso de acabar con ella incluso antes del despegue, tal como explican los registros de la NASA: Un interruptor defectuoso abrió las válvulas principales de la fase Atlas. Esto liberó la presión que soportaba su estructura, y esta empezó a ceder. Dos miembros del equipo de tierra corrieron hacia la plataforma y cerraron manualmente las válvulas críticas, evitando el colapso total. La Mariner 6 fue retirada, se instaló en otro Atlas/Centaur, y se lanzó en la fecha prevista. Ambos, que había actuado con el riesgo muy real de que el cohete de 12 pisos se derrumbara sobre ellos, fueron premiados con la Medalla a la Valentía Excepcional de la Agencia.

Para la bisnieta de McClure, Hanna Smith, este acontecimiento representó para su bisabuelo uno de los momentos culminantes de su vida, lo que realmente destacable siendo como era un veterano de la 2ª Guerra Mundial que participó en el desembarco de Normandía."Mi Abuelo (así lo llama) voló a California para recibir copias de las primeras imágenes jamás tomadas de Marte y recibió personalmente el agradecimiento del Vicepresidente de los Estados Unidos". De Charles Beverlin no se tiene información, pero es seguro que también para el representó un momento que permaneció en le recuerdo hasta el fin de sus días. Y con razón. Su valor, más allá de lo que nadie les podía exigir, fueron las alas que impulsaron nuestro camino hacia el planeta rojo. Y por ello merecen ser recordados.

Una réplica de la Mariner 6, la sonda que estuvo a punto de ser destruida antes de iniciar su viaje, sería salvada por la valentía casi suicida de 2 hombres y terminaría cumpliendo con éxito su misión.

El lanzamiento de la Mariner 7 mediante un Atlas-Centaur SLV-3C, el mismo tipo que el que protagonizó la peligrosa aventura de la Mariner 6.

Ambas sondas fueron un éxito, y aunque tremendamente limitadas si las comparamos con las actuales, fueron claves para la NASA en una época de fiascos en este campo y de decepción creada por la Mariner 4. Demostraron que Marte era mucho más que lo visto por esta última, mostrando las primeras huellas de antiguos cursos de agua, los famosos "canales" que engañaron a Percival Lowell, estudiaron el Polo Sur marciano y lograron revelar detalles de su masa y diámetro.   

The Mars Spacecraft That Was Almost Destroyed On The Launchpad

sábado, abril 16, 2016

La primera luz de ExoMars

Activados todos los sistemas de la sonda y toma de sus primeras fotografías

El lanzamiento del 14 de Marzo, con todas sus tensas horas de espera hasta confirmarse que las maniobras había tenido éxito y se encontraba de camino a Marte, queda definitivamente atrás. Pero para el equipo de misión ese día marcó solo inicio. Después de haber presenciado de forma pasiva el despegue de ExoMars, en que todo dependía de que los técnicos rusos hubiera hecho bien su parte del trabajo, llegó la hora de ponerse manos a la obra y dejarla lista para el futuro.

Así lleva siendo desde pocas horas después de que, con un tercer y último encendido del módulo impulsor Breeze-M, rompiera su lazo gravitatorio con la Tierra. Como una persona recién despertada de un largo sueño, también ExoMars debía ser "despertada" paso a paso, desplegando sus paneles solares, activando todos sus sistemas y poniendo a prueba, uno a uno, sus instrumentos científicos, la razón última de su existencia. Un proceso lento y laborioso, aunque sin lugar a dudas bienvenido por todos, ya que eso significa que todo sigue el camino previsto. Y que está ya prácticamente completo, tal como explica Peter Schmitz, del departamento de Operaciones Espaciales de la ESA.

"Todos los sistemas han sido activados y desprotegidos, incluyendo energía, comunicaciones, rastreador de estrellas, guiado y navegación, toda la carga científica y el módulo Schiaparelli, mientras que el equipo de control de vuelo se está ya habituando manejar esta nueva y sofisticada nave espacial".

Dentro de ese lento despertar, el 7 de abril se activó por primera vez cámara de alta resolución (CaSSIS: Colour and Stereo Surface Imaging System) por lo que la ExoMars pudo tomar y enviar sus primeras imágenes, que muestran una parte seleccionada al azar de la Firmamento cerca del Polo Sur celeste. Los resultados muestran que tanto la cámara como su mecanismo de rotación, que le permite cambiar el punto de observación, están funcionando correctamente."Esta primera activación fue bastante bien y hasta ahora las cosas se ven bien", explica Nicolas Thomas, de la Universidad de Berna en Suiza, y el investigador principal de este instrumento."A pesar de que no fue diseñada para mirar las débiles estrellas, estas primeras imágenes son muy tranquilizadoras. Todo apunta a que seremos capaces de obtener buenos datos a Marte". 

Una vez en órbita marciana, estudiará características de la superficie, especialmente aquellas que pueden estar relacionados con fuentes de gas, tales como volcanes. También buscará lugares propicios para el aterrizaje del futuro rover ExoMars, la segunda parte de este ambicioso proyecto.

Nada de todo esto se sale de la línea prevista, dado que son los pasos habituales y necesarios para poner a una sonda recién despertada al 100% y comprobar que está lista para lo que le espera. La primera luz de ExoMars es, por encima de todo, la confirmación de que sigue su camino sin sorpresas ni sobresaltos. Forma parte de la rutina propia de una misión espacial, y aunque esto suene aburrido, no lo es en absoluto: Poco hay menos bienvenido para cualquier implicado en un proyecto de este tipo que las sorpresas durante el camino. Que estas queden reservadas para el propio Marte.
 
La primera luz de ExoMars. Esta imagen se compone de dos fotogramas, en positivo y negativo, tomados en direcciones ligeramente diferentes mediante el uso de mecanismo de rotación de la cámara. Este cambio de orientación se muestra en el desplazamiento de las estrellas aquí visibles. Aunque no diseñada para observarlas, ya que el objetivo es la superficie de Marte, que pudiera captarlas con tanta claridad es una buena señal de lo que podrá ofrecer una vez llegue a destino.

CaSSIS (Colour and Stereo Surface Imaging System), los ojos de ExoMars.
  
Otro de los momentos claves vividos los últimos días: El despliegue de la gran antena de 2.2 metros de ExoMars, que permitirá unas comunicaciones fluidas y de gran capacidad.

First light for ExoMars

viernes, abril 15, 2016

Un camino de polvo interestelar

Cassini detecta la presencia de polvo llegado desde más allá del Sistema Solar.

¿Que más que queda por lograr? Que otro hallazgo puede realizar esta veterana sonda que no haya hecho ya? Menos aterrizar en la superficie de Titán o sumergirse en el océano subterráneo de Encélado, parece que su larga vida le permitió ya alcanzar todo lo imaginable, y que solo le queda, en el algo más de año y medio que le queda antes del final, profundizar en lo que conocido tanto como sea posible. Pero con ella nunca digas que ya no hay nada más. Porque si algo le sobra a nuestra veterana amiga es capacidad para sorprendernos una y otra vez.

Desde su llegada a Saturno, y este es un aspecto de esta misión que suele parar más desapercibido, Cassini ha tomado muestras de millones de granos de polvo ricos en hielo, gracias al analizador de polvo cósmico con el que está dotada. Casi todos proceden de los geisers de Encélado, formando un tenue anillo alrededor del planeta. Casi todos, pero no todos, ya que unos pocos, 36 granos elegidos, destacan entre la multitud. Los científicos concluyen ahora que estas motas de material llegaron desde el espacio interestelar, el oscuro océano que se extiende entre las estrellas.

Su existencia no era desconocida, gracias a sondas como la Galileo y la Ulysses, y por ello detectarlos también en Saturno era uno de los objetivos de Cassini."A partir de esos descubrimientos, teníamos la esperanza de detectarlos una vez llegásemos al planeta. Sabíamos que si nos fijamos en la dirección correcta, los encontraríamos", explica Nicholas Altobelli, científico del proyecto en la ESA (Agencia Espacial Europea) y autor principal del estudio."De hecho, en promedio, hemos capturado algunos de estos granos de polvo cada año, viajando a gran velocidad y en una ruta específica bastante diferente al de la los granos heladas habituales que recogemos alrededor de Saturno". Con una trayectoria diferente, y aún más destacable, a gran velocidad, unos 72.000 kilómetros por hora, lo suficientemente rápidos como para evitar ser atrapado en el interior del Sistema Solar por la gravedad del Sol.

Precisamente porque estar entre los objetivos de la misión desde su inicio, y a diferencia de Ulysses y Galileo, Cassini está dotada de un instrumento capaz de analizar su composición por primera vez. Y los resultados, como suele ser habitual en ciencia, obliga a replantearse lo que sabemos, o creemos saber de ellos y su origen.

Compuestos por una  mezcla muy específica de los minerales, sin hielo, los granos interestelar tenían todos una composición química muy similar, conteniendo los elementos principales que forman las rocas como el magnesio, el silicio, el hierro y el calcio en proporciones que encajan dentro del promedio cósmico. Por el contrario, se han encontrado elementos más reactivos, como el azufre, y menos carbono del esperado. Pero por encima de todo destaca dicha homogeneidad, que resulta desconcertante."El polvo cósmico se produce cuando las estrellas mueren, pero con la gran variedad de tipos de estrellas que existen en el Universo, lo natural era esperar encontrar una gran variedad durante el largo período de nuestro estudio". Pero aquí vemos algo muy diferente.

Granos de polvo interestelar se han encontrado antes, en el interior de meteoritos, conservados desde el nacimiento de nuestro Sistema Solar. Por lo general son de antiguos, prístino y diversos en su composición. Pero, sorprendentemente, los detectados por Cassini no son así. Al parecer, se han hecho bastante uniformes a través de algún tipo de procesamiento repetitivo en el medio interestelar, según los investigadores. Los autores especulan sobre cómo podría llevarse a cabo este procesamiento de polvo: En una región de formación de estrellas podría ser destruido y condensado varias veces cuando ondas de choque de estrellas moribundas pasaron a través de ellos, generando granos como los que Cassini observó. Un nuevo misterio para desvelar

"La larga duración de la misión Cassini nos ha permitido utilizarla como observatorio de micrometeoritos, que nos proporciona un acceso privilegiado a la contribución del polvo de fuera de nuestro Sistema Solar que no se hubiera podido obtener de ninguna otra manera", explica Altobelli. Poco más se le puede pedir ya a esta veterana sonda. Pero nos lo ofrecerá, con unas últimas órbitas antes del final que prometen superar cualquier espectáculo visto anteriormente. Se convertirá en polvo, no sin antes haber convertido en polvo todo aquello que creíamos saber sobre Saturno.

La casi totalidad del polvo que rodea Saturno tiene su origen en Encélado, causante del neblinoso anillos E.  Pero no todo, como nos muestra Cassini.

Polvo de estrellas.

Saturn Spacecraft Samples Interstellar Dust

jueves, abril 14, 2016

Entre la URSS y Space X

Nebo Zovyot, la película soviética de 1959 que imaginó cohetes aterrizando suavemente en una plataforma marino medio siglo antes del Falcon 9.

La ciencia ficción no está atada al mundo real en el sentido más estricto de la palabra, y aunque siempre intentando dentro de lo posible basarse en elementos que "podrían" ser realidad algún día, y de ellos visualizar un futuro plausible dentro de lo fantástico, el discurrir de la historia avanza por otros caminos, aparecen elementos en juego que en su momento nadie podía ni soñar que cambian las reglas establecidas por completo, y sus propuestas, finalmente, quedan desfasadas, como simpáticas fantasías para una tarde de lectura amena o de disfrute audiovisual. Pero en ocasiones, entre tantos"disparos al aire" fallidos, alguno terminan dando dando en la diana de forma sorprendente. Aunque sea después de 55 años de espera.

Nebo Zovyot (conocida internacionalmente como The Sky Calls) fue un film soviético, producido por Aleksandr Kozyr y Mikhail Karyukov, y filmada en los Estudios de cine Dovzhenko en 1959. Una fecha no casual, ya que estábamos en el amanecer de una carrera espacial de que la URSS había dado el primer paso, adelantándose a los confiados EEUU, que tardarían unos años en reaccionar y finalmente superar este golpe imprevisto. La película, aunque se proyectaba hacia un futuro con estaciones espaciales y planes para la conquista de Marte, todo liderado, como no podías ser de otra forma, por la URSS.

La película es el fiel reflejo de la Guerra Fría, del enfrentamiento entre ambas potencias, y lógicamente "barre para casa": Los soviéticos son nobles, eficientes y siempre dispuestos para afrontar cualquier riesgo y hace lo necesario para salvar a otros viajeros espaciales en peligro...aunque estos sean unos no demasiado confiables astronautas de los EEUU, cuya incompetencia, por no hablar de imprudencia rozando la estupidez por querer adelantarse como sea en el viaje al planeta rojo, les lleva directos a la catástrofe. Pero la amistad terminará imponiéndose por encima de todas las barreras. Una película de aventuras espaciales notable para la época, incluso a pesar de la inevitable carga propagandística, hija de la época y las circunstancias políticas del momento.

Pero si un detalle destaca de ella es que se imaginó un cohete aterrizando suavemente en una plataforma marina. Una idea absolutamente irreal en la época, donde ya era mucho que pudieran despegar sin problemas. Fuera un de estos "disparos al aire" que acierta por siempre casualidad, fuera porque sus autores creían que un día sería posible, lo cierto es que la secuencia del aterrizaje nos resulta tremendamente familiar, ya que hace unos día vivimos este hecho histórico de la mano del cohete Falcon 9, convertido en una realidad palpable, y no como un logro puramente anecdótico, sino como piedra angular de un proyecto que busca abrir de par en par las puertas del espacio.

No deja de ser una curiosidad, y aunque no es exactamente lo mismo (en Nebo Zovyot somos testigos de la llegada de una nave tripulada, y no parte de un cohete) ciertamente los parecidos están ahí. Medio siglo después de ser soñado en un film soviético, sería una empresa privada de los EEUU quién lo convertiría en realidad. Un pequeño capricho del destino.

Cuando lo imaginado por la ciencia ficción se convierte en realidad.

Nebo Zovyot al completo.

Ciencia-ficción made in URSS.

miércoles, abril 13, 2016

Luna móvil

El eje de rotación lunar se desplazó en el pasado remoto a causa de una anomalía térmica bajo el Océano de las Tormentas.

La exploración de la Luna no busca solo conocer como es actualmente, sino también, y quizás especialmente, como era en el pasado. Para ello, "jugando" a los detectives espaciales, buscamos pistas, indicios, pruebas, que permitan generar un mapa en el espacio y en el tiempo, retratar la evolución de nuestra querida compañera de viaje. Desde su origen mismos hasta señales de antigua actividad volcánica y tectónica, pasando por indicios de actividad sísmica que nos revelan detalles de su interior o y presencia de posible depósitos de hielo de agua, vitales si algún día queremos realmente tener una presencia humana permanente y que esta sea viable técnica y económicamente.

Pero más allá de su faceta práctica, como futuros suministradores de agua, aire y combustible (hidrógeno) a hipotéticas colonias lunares, estos depósitos de auténtico oro helado son también huellas del pasado. Y de ellos podemos arrancar información del pasado lunar que de otro forma permanecería para siempre en el olvido. Ese es el caso de los dos grandes depósitos de hielo de agua que se esconden bajo la superficie (pero detectable por las concentraciones de hidrógeno que generan) cerca de cada uno de los polos, y que, curiosamente, están cada uno a las antípodas del otro. Si trazáramos una línea recta perpendicular desde uno de ellos terminaríamos en el otro.

Una alienación que nos lleva rápidamente a una extraordinaria hipótesis: Ambos fueron, en tiempos pasados, los respectivos polos de la Luna, hasta que el eje de rotación se desplazó, en algún momento del pasado más remoto. Refuerza aún más está idea que la posición actual no es compatible con la posición donde se esperaría encontrar el hielo según el ambiente térmico lunar de hoy en día. Estaríamos, por tanto, ante lo que queda de lo que una vez fueron los auténticos polos lunares, de los que actualmente, al moverse y quedar más expuestos a la luz solar, solo quedan restos subterráneos.

¿Cual es el posible origen de este movimiento, estimado en unos 6º? La respuesta, según los mismos autores de este estudio, se encontraría en el Oceanus Procellarum, o como le llamamos más coloquialmente, el Océano de las Tormentas. Un nombre del que al parecer hizo honor cuando la Luna era mucho más joven y activa,  cuando en un periodo situado entre 3 y 4.000 millones de años en el pasado, experimentó lo que los astrónomos llaman "una anomalía térmica de baja densidad", o lo que es lo mismo, una masiva concentración de magma bajo la superficie que modificó el momento de inercia de la Luna y desplazó su eje de rotación.

Este descubrimiento resulta especialmente importante a la hora de visualizar los primeros momentos de nuestro planeta, dado que este proceso ocurrió cuando nuestro satélite era extremadamente joven, eso significa que los depósitos de hielo lunares son mucho más antiguos de lo que se creía, lo que sugiera que el agua ya estaba presente durante la formación del Sistema Solar interior, en lugar de haber llegado posteriormente.

Así es la exploración de otro mundo. Un trabajo de detectives, que a partir de indicios, y en este caso descubriendo las "huellas del crimen", va construyendo lentamente pero de forma decidida, una imagen global de lo que un día, mucho, mucho antes de que ni siquiera hubiera nada que profetizara nuestra aparición como forma de vida, ocurrió.

Concentraciones de hidrógeno en las regiones polares de La Luna detectadas por la sonda Lunar Prospector, que delatan la presencia de hielo de agua. Se observa como, cerca de ambos polos y a distancias curiosamente equivalentes, se manifiestan dos grandes depósitos de este elementos. Ahora se cree que son los antiguos polos lunares.

La concentración de una enorme masa de magma bajo Procellarum, el Mar de las Tormentas, destabilizó el eje lunar y le hizo desplazarse alrededor de 6º. Las huellas, en forma de depósitos helados, aún permanece.

Oceanus Procellarum (Océano de las Tormentas) es la región más claramente visible a simple vista desde la Tierra, y tiene claras señales de haber tenido una vida agitada. Los científicos la asocian a una alta abundancia de radioelementos generadores de calor, flujos térmicos y una antigua actividad volcánica. 

La evolución de la Luna y su actividad interna a lo largo del tiempo.

El hielo en la Luna es la prueba de que sus polos se han movido

martes, abril 12, 2016

Caída y resurgimiento

Recuperado el control del telescopio espacial Kepler después de que este entrara en modo de emergencia. 

No han sido horas sencillas para la NASA. Aunque ya veterano y sin la capacidad de antaño, sigue siendo, gracias a un nuevo planteamiento de las observaciones que le permitió continuar su caza de exoplanetas pese a no tener ya operativos de 2 de las 4 ruedas de reacción con los cuales podía orientarse con precisión, una herramienta de valor incalculable para los buscadores de nuevos mundos. Perderlo habría sido un duro golpe, y eso es lo que podrían haber ocurrido el pasado 7 de Abril, cuando sonaron todas las alarmas: Algo malo, muy malo, le estaba ocurriendo.

Antes de eso, el 23 de Marzo, Kepler puso punto final a su anterior campaña de observación, y después de enviar todos los datos a la Tierra desde su lejana posición, en órbita solar y en ese momento a 120 millones de Kilómetros de nosotros, fue puesta en lo que se conoce como Estado de Punto de Reposo (PRS), con la antena del telescopio espacial apuntada hacia la Tierra y que opera en un modo de bajo consumo de combustible, con las ruedas de reacción aún operativas en reposo para evitar mayor desgaste.

Una pausa a la espera de iniciar la conocida como 9ª campaña de observación, en la que fijaría su mirada hacia el centro de la Vía Láctea, intentando captar nuevos planetas de una forma novedosa para Kepler: Mediante mini-lentes gravitatorios. Cuando un posible planeta pasara delante de una estrella, su luminosidad aumentaría ligeramente a causa de la distorsión en el tejido espacio-tiempo que la gravedad de estos provocarían. La mirada se centrarían en el corazón galáctico precisamente por ser la región con mayor densidad estelar.

Sin embargo, durante el contacto con Kepler programado para el pasado 7 de abril, los ingenieros de operaciones descubrieron que el telescopio había entrado en modo de emergencia (EM), el nivel de actividad más bajo. Y que llevaba en este estado desde hacia 36 horas. Rápidamente la misión pasó a estado de emergencia, suspendiendo toda actividad y dando prioridad absoluta a intentar recuperar el control. Nada sencillo si se tiene en cuenta que, a causa de la gran distancia que hay ahora mismo entre Kepler y la Tierra, una señal entre ambas tarda alrededor de 13 minutos en cubrir el abismo que las separa.

Fueron horas que se hicieron eternas, más de 48 horas de espera e incertidumbre, hasta que el Domingo en la mañana finalmente se recuperaba el control de Kepler y se le hacia salir del modo de emergencia. Lo peor ya había pasado. Sin embargo, de momento, permanece en estado de reposo, a la espera de dilucidar las cusas de este evento crítico, el primer EM al que se enfrenta desde que fue lanzado. Aunque se había sugerido que el origen estaba en sus ruedas de reacción, ya que parecía coincidir que el inicio de las maniobras para ajustar el campo de visión hacia el centro galáctico, en realidad el evento ocurrió 14 horas antes de que estas comenzaran, lo que descarta esta posibilidad. 

La investigación continúa, pero lo importante es que la Kepler salió del fondo de un pozo del que podría haber caído para siempre. Pronto regresará a la actividad científica, iniciando la ya mencionada 9ª campaña. Y después, cuando esta concluya el 1 de Julio, sabremos si sigue adelante con una 10ª o le llegó la hora, ahora si, de entrar en el sueño eterno.

Un largo fin de semana para el equipo de Kepler, aunque con un final feliz.

La 9ª campaña. Buscando planetas a partir de los aumentos de luminosidad de estrellas situadas en dirección al centro de la Galaxia.

La misión K2, una genial improvisación que permitió, una vez perdida una 2ª rueda de reacción, seguir utilizando el telescopio una vez perdida la capacidad de mantener la precisión necesaria para observar una región previamente seleccionada del firmamento de forma continua. Ahora, utilizando la presión misma de la luz solar para logar cierto grado de estabilidad, observa diversas zonas durante cierto tiempo, cambiando a otra a medida que se desplaza alrededor del Sol. De monitorizar una permanentemente, pasó a hacerlo con diversas en periodos de tiempo más limitado. Aún así sigue acumulando descubrimientos.

Mission Manager Update: Kepler Recovered from Emergency and Stable

lunes, abril 11, 2016

Un rostro resplandeciente

El paso del cometa por las cercanías del Sol "limpió" parcialmente la superficie y la hizo más brillante. 

Cuando llegó, Rosetta encontró un cuerpo increíblemente oscuro, que reflejaba alrededor del 6% de la luz visible que caía sobre él. Esto se debía a que la mayor parte de la superficie estaba cubierta de una capa de polvo oscuro y seco compuesto por una mezcla de minerales y sustancias orgánicas. Poco tenía que ver con la imágen que solemos asociar con los cometas, al que imaginamos como algo brillante y espectacular. En realidad es fruto de la luz solar que refleja el material expulsado cuando se aproxima al Sol. El auténtico cometa, lo que solemos llamamos núcleo cuando son activos, suelen tener un oscuro corazón. 67P/Churyumov–Gerasimenko, como vemos, no es una excepción.

Sin embargo su paso a través de la luz del Sol deja su imprenta en ellos, y durante cierto tiempo cambian de color y se hacen más luminosos, fruto de que el paso por las cercanías de nuestra estrella  elimina la superficie vieja para abrir paso a un material más fresco. Así lo muestran los hallazgos realizados por Rosetta hasta Noviembre de 2014, tiempo durante el cual estuvo operando a una distancia entre los 100 km y los 10 km del núcleo. Al mismo tiempo, el propio cometa se desplazaba a lo largo de su órbita, pasando de los  542 Millones de solo 438. La cámara VIRTIS controlaba los cambios en la luz reflejada desde la superficie en un amplio rango de ondas infrarrojas y visibles, detectando así pequeños cambios en la composición de la capa más exterior del cometa.

VIRTIS nos mostró como a medida que las capas de polvo "viejas" eran expulsadas lentamente, iba surgiendo material más fresco de forma gradual. Esta nueva superficie era más reflectante, lo que provocaba que el cometa se viera más brillante, y más rica en hielo, dando lugar a patrones más azulados.

Y no un aumento testimonial. De media, el brillo del cometa cambió un 34%. En la región de Imhotep, el porcentaje de luz reflejaba pasó de un 6,4% a un 9,7% durante los tres meses que duraron las observaciones. "Parece que la tendencia general es que aumente el agua helada en las capas superficiales del cometa, lo que provoca un cambio en las firmas espectrales observadas. En ese sentido, parece como si el cometa cambiase de color ante nuestros propios ojos", declara Gianrico Filacchione, autor principal de este estudio. "Esta evolución es consecuencia directa de la actividad ocurrida sobre la superficie y justo debajo de la superficie del cometa. La desaparición parcial de la capa de polvo provocada por el inicio de la actividad gaseosa es la causa probable de la creciente abundancia de agua helada en la superficie".

"Las propiedades de la superficie son verdaderamente dinámicas, cambian con la distancia del Sol y los niveles de actividad ", añade Fabrizio Capaccioni, investigador principal de VIRTIS. "Hemos empezado a analizar los conjuntos de datos posteriores y ya podemos afirmar que la tendencia continúa en las observaciones realizadas después de noviembre de 2014". "Hasta el momento, ninguna misión a un cometa había observado la evolución de las propiedades de la superficie con la actividad y es uno de los objetivos científicos principales de la misión Rosetta", informa Matt Taylor, jefe científico del proyecto Rosetta de la ESA "Es maravilloso ver publicados artículos científicos sobre este tema y estamos impacientes por ver cómo cambian las cosas en el transcurso de la misión".

En general, las partes más oscuras, que contienen polvo seco hecho de una mezcla de minerales y orgánicos, reflejan la luz en longitudes de onda más rojas, mientras que las regiones activas y donde queda expuesta más material rico en hielo rico en agua es más azul. VIRTIS muestra que incluso en los primeros tres meses de estudio del cometa los cambios globales medias fueron notables, con una tendencia general del cometa en hacerse más brillante y más rico en hielo de agua. Esto es particularmente notable en la región Imhotep.

Imhotep, la zona donde los cambios han sido más evidentes y drásticos.

La actividad al aproximarse al Sol "limpió" el rostro del cometa de parte del material oscuro que lo cubría, haciendo que aumentara su resplandor.  

El cometa que cambia de color.