Ultimas imágenes de Curiosity

"Vera Rubin Ridge", una elevación compuesta de una gran cantidad de óxidos de Hierro, vista por la ChemCam en Sol 1,745
Fobos saliendo de un eclipse.Sol 1730

sábado, marzo 25, 2017

Entre lo exótico y lo familiar

Ondas de gravedad en los cielos marcianos. 

Estudiar su entorno y realizar un estudio intensivo del terreno, incluida la toma de muestras para su análisis en profundidad, todo ello con el objetivo de establecer cuales fueron los niveles de habitabilidad de Marte, o al menos del cráter Gale, donde se encuentra, en un pasado más o menos lejano. Así se podía resumir las metas principales de este gran vehículo robótico, la más ambiciosa misión de la NASA hasta la fecha. Pero también realiza otras tareas, menos conocidas pero igualmente importantes para entenderlo en todo su extensión, entre ella la de observar las nubes del planeta, manifestación de una atmósfera que, aunque sea tan tenue, tienen sus propios mecanismos climáticos aún por entender en toda su extensión.

Y no de forma marginal. Durante los casi cinco años que Curiosity ha estado operativo, lleva registrado más de 500 películas del cielo ecuatorial marciano, lo que se convierte en un excepcional registro a lo largo del tiempo del comportamiento del clima marciano, de su meteorología a lo largo de su año, y como esta cambia con el paso de las estaciones. Pero también para revelar sorpresas. Porque Marte aún se guarda muchas bajo la chistera.

La última de ellas se presentó durante las observaciones atmosféricas realizadas en Sol 1302 (5 de abril de 2016), cuando la NavCam de Curiosity observó algo inédito: Formaciones paralelas de nubes, avanzando en la misma dirección como si fueran olas en el océano. O lo que es lo mismo, evidencias de nubes marcianas formadas por ondas de gravedad. Algo visto habitualmente en la Tierra, también conocidas en las zonas polares de Marte, pero nunca antes observadas en las regiones ecuatoriales del planeta rojo.

Ahora mismo no está claro qué mecanismo podría ser responsable de crear estas ondulaciones. En la Tierra tienen origen alteraciones en la troposfera, que producen un desequilibrio atmosférico que la gravedad intenta restaurar a su estado original, proceso que se manifiesta en forma de estas "olas" nubosas. Pero en Marte las condiciones son diferentes y no se pueden aplicar los mismos parámetros, al menos por lo que sabemos a día de hoy. Si se encuentra finalmente una explicación seguramente se revelarán detalles interesantes sobre la dinámica de su atmósfera

"El ambiente marciano es lo exótico envuelto en lo familiar. Las puestas de sol son azules, los diablos de polvo enormes, las nevadas más parecidas al polvo de diamantes, y las nubes son más delgadas de lo que vemos en la Tierra", resume John Moores, investigador del Centro de Investigación en Ciencias Terrestres y Espaciales (CRESS) de la Universidad de York. Y hay mucha verdad en sus palabras. Todo es parecido, pero al mismo tiempo todo es diferente a nuestro planeta. Así es Marte. Así es el mundo que un día pisaremos.

Aunque no solemos asociarlo con la idea de un lugar de cielos nubosos, lo cierto es que la tenue atmósfera de Marte es capaz de generarlas en cierto cantidad. No tan densas y variadas como las terrestres, formadas por partículas de hielo de agua y de dióxido de carbono, en lugar de gotas de agua, pero así y todo con un toque familiar.

Familiar y extraño. Así será el mundo que explorarán los Humanos en el futuro.

Curiosity Captures Gravity Wave Shaped Clouds On Mars

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